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La sabiduría de los idiotas
Cuentos, metáforas y diario de un corredor de fondo
Acerca de
Mi trabajo consiste en ayudar a que las personas solucionen sus problemas. Me gusta correr: soy un hiperfondista (que mal suena eh!, cuando has corrido muchos maratones empiezas a pensar en pruebas más largas, practico tai-chi, soy un enamorado del masaje, la sauna finlandesa y el jacuzzi. Me gusta hablar y compartir cosas con gente que sea amable y educada. Como lo que los pensadores de corto alcance imaginan que es sabiduría suele ser considerado locura por los sufíes, éstos, por contraste, se llaman a sí mismos "Los Idiotas". Por una feliz coincidencia, también la palabra árabe para designar al "Santo" (wali) tiene el mismo equivalente numérico que la palabra "Idiota" (balid). Si quieres enlazarme aqui esta el banner
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Amanece...
Llevo unos días sin escribir ningún post, demasiado trabajo, estaréis conmigo que el verano es para los que veranean, los que no, trabajan más...y me toca el turno a mí, hoy es el último día de trabajo matutino (el de por la tarde no lo dejo del todo), así que toca tiempo de relajación, después de la tormenta viene la calma; a mi cabeza vienen las cosas que quiero hacer, es una larga lista de todas aquellas cosas a las que no les puedo dedicar mucho, o casi ningún tiempo: pintar acuarelas, hacer grabados, leer, escribir, meditar, hacer tai, estar quieto y tranquilo sin hacer nada, mirar las nubes y el cielo, leeros...ummmmm que pedazo de menu!.

Desde el último post ¡no he corrido ni un solo metro! agggg ya está bien de tanta inactividad, no he podido entrenar, esta misma tarde voy a correr un rato, me duelen las piernas de no usarlas, estoy agarrotado de tanto ordenador y tanto estar parado y, sobre todo, me hace falta el contacto con la naturaleza...

De tal manera que amanece un día espléndido, con unas espléndidas espectativas; además esta noche voy a un concierto de blues...
Espero poder leeros ahora con detenimiento, hay verdaderas joyas...
Abrazos y besos para td@s
 
Correr...
Estando, un día, Forrest sentado en el porche de su casa pensó: "Tengo ganas de correr" y...Forrest se puso a correr.

Ha llegado el momento de hacer un poco de balance, este año, deportivamente hablando, ha sido un buen año, un excelente año. Me planteé la temporada de una forma y ha salido tal cual ¡increíble!.
Empecé a entrenar allá en Agosto de forma suave, después vino una travesía de resistencia en la sierra de Córdoba, no sabía que fuera tan duro andar/trotar jajajaj), después el maratón de Sevilla, uffff sólo recordarlo se me ponen los pelos de punta y...por fin la gran prueba: los 101, he disfrutado mucho este año, no he tenido lesiones, todo bien, bien. De guinda el camino ¡qué más se puede pedir!.

Este año quiero repetir temporada, voy a calcarla, sé que es difícil que se repita, pero lo voy a intentar, en todo caso quiero hacer una travesía de resistencia más.
Llevo demasiado tiempo parado, los músculos reclaman actividad, me estoy anquilosando jajajaj, las gaviotas me reclaman, las dunas me llaman, la playa al amanecer...

Y Forrest corrió...

Sed felices amig@s...
 
El final es el principio...
Hoy os cuento el último de los trozos de camino que os he traído hasta aquí, os contaré algunas de las vivencias del último día en Santiago, concretamente en la misa del peregrino. Pensaba en poner de entrada una foto de la catedral de Santiago abriendo este post, pero lo he pensado mejor, os pongo esta otra de otra catedral, por imponente que sea cualquier obra del hombre me impresiona mucho más la obra de la naturaleza; esta pareja de árboles hermanos se alzaban hasta el cielo de una forma colosal, año tras año han visto desfilar, como hormigas bajos sus pies a miles y miles de personas que buscan algo, ellos ya lo tienen, ellos ya son, ellos no tienen que buscar nada.
La misa del peregrino...
Llego a la catedral muy temprano, la misa es a las doce, me recreo en la obra del hombre, una de las cosas que más me llama la atención son las columnas, enormes y colosales, se alzan hasta las cúpulas, pero lo que más me llama la atención son las firmas de los canteros, cada uno de los maestros artesanos que hicieron cada una de las columnas firmaba con un signo, me paro delante d las columnas y copio en mi cuadernito las extrañas firmas de los canteros, con ellas haré grabados al agua fuerte que perpetuén su firma, son bonitas, raras, como flores escondidas hay que buscarlas, veo el bullicio de la gente que va poblando la catedral y me abstraigo de todo y de todos.
Me siento debajo del imponente organo, y fijo mi atención en el santo, en su cara, en sus ojos, rodeado de fulgor dorado, entorno los ojos y sólo veo los suyos; medito, mente vacía, fulgor brillante, es mágico, sólo tengo ojos para sus ojos, es una figura, pero una figura especial ha sido bañada por millones de pensamientos, de energía de personas que, un día se postraron a sus pies.
De vez en cuando, sólo de vez en cuando aparece uno de ellos, a veces es conocido, a veces no, son seres especiales, auqnue ellos no lo sepan, vienen y esparcen sus olor por la tierra, esparcen el amor, y con su ejemplo, nos marcan el sendero; los hombres con su miedo, codicia y pequeñez hacen dogmas de sus enseñanzas, las prostituyen; son muchos los que han llegado a la tierra: Mahoma, Buda, Jesucristo, Krisnha...y todos sus discipulos cercanos, entre ellos este Santiago, o más bien su representación al que miro a los ojos. Estos que representan a lo supremo, a lo que se esconde a los ojos de muchos, hablaron y dejaron sus mensajes, los que representan a las Iglesias se encargaron de que sus mensajes se empequeñecieran.

Se sienta a mi lado un enrome peregrino, un hombre alto y fuerte, de pelo corto y blanco, fuertes manos y ojos de color cielo, tendrá unos sensenta y atntos año, en actitud recogida murmura y subvocaliza mirando al frente, lo observo con respeto, no quiero turbar ese momento. Allí sentado mi mente divaga, miro a lo alto de las cúpulas, la gente me rodea en distintas actitudes, unos recogidos expectadores de su interior, otros bulliciosos turistas observadores de lo externo; me doy cuenta de que ahora soy yo el observado, el peregrino me mira y sonríe, me habla en voz baja, me habla en alemán y al no entenderlo lo hace en francés, me dice que se llama Hans que viene de Roncesvalles, que ha tardado dos meses en llegar, que ha trabajado toda su vida en Francia, con drogodependientes, y ahora está aquí, en ese momento su voz se quiebra, y dice: "he llegado hsata aqui con la yuda de Dios, hasta aquí...al final de mis días, cumpliendo una vieja aspiración" en ese momento la emoción explota y el peregrino solloza, un nudo se forma en mi garganta, es el mismo que el suyo, le abrazo y os puedo asegurar que cambiaría sin dudarlo ese abrazo por el que le di al santo, ese abrazo es humano, es cálido, el otro ritual.

Cuando acaba la misa veo alejarse a Hans me saluda con el brazo en alto, me he quedado sentado en el banco, el se aleja y me sonríe, no olvidaré al peregrino, no lo olvidaré...
Para acabar os pongo esta foto que me gustó, está enfrente de la entrada del sepulcro del apostol, en ella se ve el alfa y omega, la luna y el sol, los opuestos, lo que forma un todo, el principio y el fin, el principio es en ocasiones el fin y viceversa.

Me marcho de la catedral, de Santiago, de galicia, ya es hora de volver a mi casa, ya es hora de seguir despertando, de desperezarse del letargo en el que, poco a poco, casi sin querer nos vamos sumergiendo, ya es hora de volver a casa, ya es hora de llevar a la vida cotidiana el espíritu de los bosques. ya es hora.
Ya está, ya está...

Sed felices
 
Dos torres en el cielo...
Al amanecer me pongo en camino, el saludo habitual de "buen camino" ha sido sustituido por todos los que andamos por ¡Hoy Santiago!, 20 kms me separan de mi meta, una emoción creciente me embarga, el camino, poco a poco ha ido haciendo su benéfico efecto, mandando sus mensajes, haciendose notar y sentir, siento una mezcla de sensaciones y emociones, por un lado no quiero que llegue, no quiero que acabe, por otro el final, la meta, el colofón de una buena peregrinación.
Se nota la agitación en las caras de la gente...se vive una jornada especial.
Llego a un pueblecito pequeño, muy pequeño, con una iglesia románica pequeña y antiquísima, un cura con sotana, muy mayor está en la puerta, entro, nos dice que si tenemos unos minutos, en breves minutos nos cuenta la historia de su iglesia, de las imágenes y tallas, somos 7 el único español que entiende yo, los demás son italianos que atienden si entender, al final el cura, deja su discurso y en otro tono nos dice que escuchemos la voz del camino, lo que nos dice, no sólo es andar...se dirige especialmente a los más jóvenes. Al final dice algo que no entiendo muy bien, pide algo y me imagino que es dinero, pienso "esta gente sienpre igual", pronto me siento mal por haber pensado eso, lo que pide es que escribamos unas palabras en un libro en donde la gente pone dedicatorias. Le pongo una desde el corazón...Al salir de la Iglesia me pregunta de donde vengo y se lo digo, me despido...me dice bien por la gente del sur, le sonrío, le doy las gracias y me marcho...
Van pasando los kms y las señales se pierden, el monte del gozo que está a 4 km de Santiago no llega, me impaciento, aprieto el paso, primer cartel anunciando el monte del gozo, aún queda.
me paro en un macizo de rodoendros, me han acompañado a lo largo de todo el camino, regalándome su belleza, les hago una fotito, me quedo mirándo sus flores...
Sigo andando y por fin llego al monte del gozo, me tomo una coca cola y sigo quiero ver las agujas de la catedral elevándose hasta el cielo...
Entro en Santiago, desde que entras en la ciudad hasta que llegas al casco antiguo hay una tirada, veo mucho peregrinos, no se de donde salen tantos, caigo en la cuenta de que allí confluyen todos los caminos...
Ya estoy llegando, un nudo se va formando en la garganta, bajo por una cuesta con un arco impresionante, suena una gaita y un tambor, en el hueco del arco, suenan como 50, dos chicos jóvenes tocan con pasión.
Llego a la plaza y simplemente hago lo que todo el mundo hace, me pongo delante de la catedral, tiro el bastón y la mochila, y me tiro en el suelo, el sol me da en la cara, el cielo es azul, allí con los ojos entornados, brillando de emoción se volvió a parar el tiempo, no sé cuanto tiempo estuve allí, no tengo ni idea...
Las palomas y golondrinas daban pasadas jugando con la torres, alguno cuervos enormes se hacían fuertes en los recovecos de las cúpulas, las campanas sonando de vez en cuando, el murmullo de la gente, sus ojos, los míos...la vida.
Me siento bien, emocionado y contento...todos los caminos llegan a algún lugar para continuar bifurcándose en otro y otro más, somos peregrinos que vamos a algún lugar, algunos saben donde, otros aún no...

Bueno amigos aún me queda el último dia, quizás uno de los más emocionantes, pero eso será mañana....
besos y abrazos para tod@s...
ya sabeis sed felices allá donde ops encontréis o, al menos, intentadlo...
 
Tranquilidad sobre tranquilidad...
Al amanecer me pongo en camino, he descansado muy, muy bien, saber que he hecho la tirada más larga me da una cierta tranquilidad, lo peor está hecho; nunca me dejaré de asombrar por la capacidad del cuerpo de adaptarse a las circunstancias, el primer dia me dolían los hombros por la mochila, al ponermela a la mañana siguiente fue una sensación muy mala, a estas alturas, ya no tengo mochila, es como si fuera un apéndice más de mi cuerpo: incréible. Mi cuerpo responde bien al esfuerzo de andar con mochila. Salgo de la pensión Teodora en Arzúa y me pongo a andar, el día está con unas cuantas nubes, lloviizna un poco, da gusto andar por esos montes, veo unos cuantos peregrinos que comienzan su andadura, me paro a tomar un café antes de salir del pueblo.
Me introduzco una vez más en los umbríos bosques, paso por pequeños pueblos que ni siquiera tiene cartel con el nombre, voy avanzando sin prisa, mi mente y mi cuerpo están en el mismo sitio, allí, no hay disgregación: nada de mente en un sitio, cuerpo en otro. Desde que he comenzado a andar me ha embargado una creciente sensación de estar en paz, de tranquilidad, todo lo que me rodea me induce a ello, me seduce, me invita a la reflexión tranquila y serena. Todos los años, por estas fechas, estpy bastante cansado, no es un cansancio físico, ese es elemental y primario, mi cansancio es psíquico,una acumulación de historias, una a una se van acumulando en mi cerebro, al principio, cuando empecé a trabajar el recipiente estaba vacío, ahora con el paso de los años, el trabajo pesa más, los problemas de las personas que atiendo son sus problemas, pero si me conociérais sabríais que cuando trabajo, trabajo, me dejo la piel en ello. No creo que este trabajo sea sano para mí, pero me gusta y creo que es para lo que estoy en este mundo, al menos a nivel laboral, son muchas las caras, las vidas que han pasado por la mía, son muchas las historias, se van sucediendo una a una, cada una de ellas es única, fundamental, importante; intentar hacer algo bueno por ellas, simplemente servir de guía en la oscuridad, ese es mi trabajo y lo adoro, simplemente me gusta hacerlo. Allí en la soledad del camino tomo conciencia de que mi sitio es ese, da igual que mi tensión arterial suba cuando la emoción también lo hace al escuchar, al trabajar con las personas que me hacen el favor de permitir que entre en sus vidas; ellas creen que están en mis manos, que soy yo quien enseña, de alguna manera es cierto, como también lo es lo contrario. Voy andando y repasando algunas caras, historias que me viene a la mente, no existe ni una persona que haya tratado que no me haya enseñado algo, sea pequeña o anciana, me siento afortunado, aunque mi vida cambiara drásticamente, nadie podría quitarme lo ya vivido.
Llego a mi destino a Rúa un pequeñísimo pueblo con un buen hotel y mejor restaurante, me relajo, después de comer y de una buena siesta me doy un paseo por las pequeñas casas, me siento al lado de la pequeña y sonora fuente. Cierro los ojos y dejo que el sonido del agua entre dentro de mí, una vez tranquilo, hablo con mi familia y me dan una maravillosa noticia, alegría sobre alegría, tranquilidad sobre tranquilidad, no se puede ser más feliz, cuelgo y sigo escuchando el sonido del ahua, si cierro los ojos ahora la puedo escuchar, sonido de agua que fluye, que mana sin descanso, sale, brota y sigue su curso, su camino a algún lugar, eso es la vida, las vidas un manantiall de agua que mana, a veces se ensucia con el lodo del fondo, pero el agua siempre es pura y cristalina.
Sentado en aquella fuente, escuchando su rumor, una lágrima de felicidad surcó mi mejilla...

Bueno amig@s mitad de semana, no os apuréis todo llega, el finde está ya llamando a la puerta, para aquellos que no estamos de vacances jajaja, para los otros jajajaja esos no les hace falta ningún ánimo si están espabilados estarán disfrutando....
Besos y abrazos...
 
Amanecer rojo y agua...
Salgo a la calle de noche y me encuentro con muchos peregrinos que están desayunando en el albergue que está abierto, aún siendo tan temprano. Me dirijo hacia las afueras del pueblo, hoy me toca la etapa más larga, casi 30 kilómetros, voy dejando las últimas casas atrás y me interno en campo abierto (al menos aquí donde vivo se llama mar abierto a un lugar del mar donde no se ve tierra jajajaj).
Le saco una foto a este bonito hórreo y al cielo que lo rodea, está rojo y presagia agua, hay mucha humedad en la atmósfera, empieza a lloviznar levemente, algunos se ponen el poncho o el traje de agua, yo aguanto un poco aún.
Empiezo a internarme por espesos bosques, hay poca luz, paso por zonas muy umbrías y silenciosas, los pájaros han callado, se han ido callando a medida que las gotas se han ido haciendo mayores hasta convertirse en pequeños granizos que rebotan en la tierra y se desahcen nada más impactar, Me pongo el poncho y sigo andando a buen paso. Cuando llevo un par de horas bajo la lluvia intensa me cruzo con un tipo que va sin traje de agua ni poncho, con riesgo de hipotermia, lo tiene claro, al menos 5 kms hasta la primera casa.
Voy disfrutando mucho, me hubiera decepcionado bastante el irme de galicia sin que me lloviera; paso por enormes tubos, enormes agujeros en el corazón del bosque, el agua corre y fluye a borbotones ladera abajo. Paso por enormes bosques de eucaliptos, sus hojas, sus cortezas, el barro y el agua se covierten en una pasta olorosa; me paro de vez en cuando, me quito la capucha, aspiro el olor, dejo que me caigan las gotas, que bajan de las alturas, en la cabeza. Estoy disfrutando mucho; los ciclistas van a duras penas sorteando los enormes charcos; van pasando las horas y los kilómetros, mi meta es Arzúa, y no llega, subo una interminable montaña, arriba, arriba, arriba y por fin llego al pueblo. Me alojo en un hostal completamente nuevo, me ducho, y me regalo una buena comida a base de caldo gallego (dos platos enormes) y ternera gallega asada con patatas, después me doy una siesta de esas que hacen historia, de esas en las que estás tapadito oyendo llover fuera, sí, de esas jajajaj

Ha sido una etapa estupenda, la más larga e intensa, me ha gustado vivirla, como todas, pero esta de forma especial, muy especial.
Santiago se acerca...

Bueno amig@s, por hoy ya está, ya sabéis intentad vivir el dia de forma intensa y especial...
Abrazos y besos
 
Un alto en el camino...
El día va acabando y, allí sentado en la plaza, rememoro lo que llevo andado y recorrido, no es poco trecho, pocos kilómetros de camino de Santiago, muchos kilómetros de vida. He llegado hasta aquí, no es poco; ¿cual es el verdadero sentido del camino? de todos los caminos. Allí, en los verdes bosques, rodeado de helechos, troncos cubiertos de musgo, oyendo el silencio se iba remarcando lo real, lo importante, aquello que solemos obviar, evitar...Estamos demasiado ocupados, atareados con toda clase de actividades "importantes" mientras tanto la vida va pasando...
Allí en la inmensa naturaleza te das cuenta de que estás dormido, crees que estás despierto, pero en realidad estás dormido; si no eres capaz de darte cuenta de eso es que estás más dormido de lo que crees.
Allí sentado, tomaba conciencia de lo importante, de lo realmente importante, al menos para mí, lo otro, lo poco importante lo accesorio, lo secundario aparece delante de ti, y entonces te ríes, te ríes al tomar conciencia de que es más fácil de lo que parece.

En este momento, son las 11.00 de la mañana de un lunes, los efectos del camino, los efectos de aquella toma de conciencia se están materializando:; acabo de prescindir de algo poco importante, simplemente he dejado de hacer aquello que hacía por inercia, al renunciar a lo accesorio uno se siente bien. Me he liberado de un lastre, seguiré paso a paso liberándome de los pesos accesorios, para centrarme en lo importante, en lo que es importante para mí.
Lo importante es lo simple, si despertamos, aunque sea un poco, nos damos cuenta de lo sencillo que es.
Allá en los lejanos bosques de Galicia sobreaprendí una importante lección, la lección de centrame en el presente, estar alerta a los giros de mi mente, esos que te llevan a los senderos del futuro, los que miran ese futuro con la mirada del miedo y la incertidumbre; ya está, ya está...
El silencio, la contemplación de lo que es, ya sea ese maravilloso bosque, la sonrisa de mis hijas, sus abrazos, estar sentado al lado de mi pareja , comerme un plato de comida, amar lo que me rodea, dibujar sin saber hacerlo, escribir, trabajar con pasión, aún que a veces me cueste...
Lo que aprendo lo aplico, al menos lo intento, la lección de los bosques, árboles, el sonido de mi bastón, el olor de la tierra, el silencio, me han ayudado, me ayudan ahora, en lo cotidiano, en lo rutinario; todo ello, no se olvida, alerta y despierto; ya he estado dormido bastante tiempo....

Abrazos y besos a tod@s, gracias a tod@s aquellos que me postean y a los que no lo hacen, por sus comentarios y atención.
Escribo, más que nunca, para mí, si a alguien le aprovecha, simplemente me alegro de corazón. Algun@s entenderán otr@s no.

Sed felices allá donde estéis, que vuestro corazón y vuestra mente trabajen al unísono para llegar a serlo.
 
25 es un buen número....
Después de una cena estupenda me dirijo, lentamente, hacia la posada, me entra un poco de frío, estoy feliz ¡qué más se puede pedir!. Observo a la gente, lo que hace, a veces lo que dice, no la juzgo, sólo la observo. Hay muchos peregrinos en el pueblo, la mayoría son extranjeros, callados, silenciosos, en su mundo, los españoles muy ruidosos. Me da la impresión de que hay dos clases de personas en el pueblo, los peregrinos que compartimos algo más y que nos miramos con complicidad y los otros, los anfitriones, los que nos permiten estar en su casa, en su pueblo. Es una sensación de pertenencia de grupo, me gusta.
Duermo muy bien, me levanto temprano, a las seis me zampo un biofrutas y, cuando llego a la plaza del pueblo, la que tiene la estatua que veis, me doy cuenta de que hay un bar abierto ¡bien! me tomo un café y charlo con el dueño y un parroquiano amable.
Empiezo a andar y de nuevo ocurre, como si se tratara de un paréntesis la estancia en el pueblo da paso a la sensación del día anterior, la sensación de alegría que me embarga por estar allí, por poder vivir esto, por estar en contacto con esa naturaleza maravillosa.
Voy ascendiendo una cuesta pronunciada, el silencio sólo se trunca con el sonido de mi bastón dando en la tierra y por los trinos de los pájaros que empiezan a despertar, la sombra va dando paso a la luz, el día se abre paso de forma inexorable.
La senda está plagada de peregrinos, esparcidos por ella van hablando en sus idiomas, muchos franceses, alemanes, italianos y unos cuantos españoles, todos al vernos decimos lo mismo: ¡buen camino!.
Son las 9 de la mañana y me paro en una venta, me como un bocadillo gigantesco de tortilla y queso de tetilla (queso gallego), zumo, café, me hacía falta combustible jajajaja. Sigo
Voy andando y paso por enormes prados verdes, me viene a mi cabeza una oración que para mí tiene mucho significado
"el señor es mi pastor, nada me falta, me hace recostar en verdes praderas, me conduce a aguas de descanso, aún en barranco tenebroso nada me asusta porque él está conmigo, su vara y su callado me apaciguan".
Algún día, quizás, cuente porqué esta oración o lo que sea es especial para mí.
El sol está fuera y pugna por vencer la batalla con unas nubes que presagian agua.
Me paro delante de una casa, ¿véis el abigarrado desorden de su estructura?, me viene a la mente una metáfora, la mente es como ese tejado, una superposición de recuerdos, memoria de lo que fuimos, sensaciones acumuladas en aparente desorden, unas vigas son más fuertes, otras no, hay insertados, también, objetos que no tienen que ver con la estructura: chapas, trozos de herramientas. La mente, es eso, un agregado de millones de pequeños trozos que, juntos, se convierten en tejado. Cada cosa que veo, cada paisaje, cada piedra dejada por alguien encima de los rocallos evocan en mí algún simil. Se van agregando objetos, trozos de vida en mi mente, soy consciente de ello y me alegro de ello, en la consciencia está la clave de todo. Me percato dé que a cada minuto que pasa mi sensibilidad aumenta.
De vez en cuando me paro, voy caminando por enormes extensiones de árboles centenarios, toco y acaricio su piel cubierta de musgo, me encanta el musgo, me duele el que algunos hayan sido marcados con navajas para dejar constancia del paso. Miro al cielo entre los árboles, cierro los ojos y escucho lo que me dicen, es el sonido de la felicidad, sí amig@s, el bosque, sus millones de hojas mecidas al sonn de la brisa canta su felicidad, los árboles son felices, son dichosos, viven en la intemporalidad, en la armonía. He disfrutado mucho con ellos, han sido como mis hermanos de viaje, me he asombrado con cada uno de ellos.
Van pasando los kilómetros y llego a Palas de Rei, busco alojamiento, y a comerrrrrrrr. Después de una buena ducha y de haber recorrido 25 kms, me como una tabla de pulpo, la primera, de muchas que habré de comerme, después siesta y paseo por el pueblo.
Sentado allí en la plaza del segundo pueblo me río con el posadero del albergue, un tipo amable y un pelín espeso, le pido una cerveza y me trae la que le da la gana jajajaj, me rio, charlamos y me siento bien.
Prontito a la cama; la noche es buena, duermo bien; mañana me toca la etapa más larga 29 kms.

Bien amig@s es viernes y el finde está aquí, espero que os vaya bien, sobre todo ya sabéis, no perderos en lo poco importante, centraros en lo que de verdad importa, no olvidéis cuales son las plantas de vuestro jardín que de verdad queréis regar y cuidar ;).
Vivid y sed felices....
besos y abrazos
 
Bajo el sol...
Apenas hace unos minutos que he empezado a andar y no paro de hacer altos, me paro por cada cosa que me llama la atención, no hay prisa, el tiempo se ha parado. Bajo un puente, este puente que veis, me asombro de la belleza de los colores del agua, del brillo que el sol les regala a las limpias aguas del arroyo que contemplo. Podría usar toda mi vida en la contemplación de un sólo centimetro de naturaleza, me siento conectado con lo que me rodea, intuyo que esto que empieza va a ser infinitamente más hermoso de lo que nunca hubiera imaginado. Soy un ser afortunado, minúsculo y afortunado de poder ser testigo, apreciar, valorar aquellas cosas que otros desechan.
Mi mente abierta se centra en lo que importa, el calor, el peso de la mochila, las cuestas empinadas no son nada que me perturbe, nada que me desconcentre de lo realmente valioso e importante.
Veo poca gente, el sol aprieta, es mediodía. El camino de Santiago está señalizado por flechas amarillas (si del color de las baldosas del camino de Alicia).
También está señalizado por estos mojones señalizadores, la gente deja pequeñas piedras encima, flores, y cositas, es como si algunos sintieran la necesidad de dejar algo allí, en los bosques de árboles centenarios, allá donde todo cobra sentido, allá donde los que entran con el corazón y alma libre, vuelan entre las copas de los enormes árboles.
He recorrido 12 kilómetros, el calor sigue apretando y yo sigo andando.
Me paro, delante de mí, como si yo no existiera se ha posado un pequeño pájaro negro, se afana en una ramita a menos de dos metros de mí, allí inmóvil disfruté de aquel pequeño pájaro que ahora volará a mil kilómetros de mí.
Paro a comer en una casita donde almuerzo una ensalada y una buena cerveza. Me doy cuenta de que la gente hace rato que ya está asentada en el lugar donde va a dormir, voy contracorriente, creo que el personal sale muy temprano, mañana espabilaré, me digo.
Mi meta es Portomarín, van pasando los kilómetros y veo un cartel en un árbol, es una hoja plastificada, dice: taxi de mochilas, sólo para peregrinos, me da la risa, y pienso vaya con el gracioso, después en Portomarín me entero de que no es una broma es un servicio real. No seré yo quien lo utilice, no sé por qué pero aunque me duele la espalda, lo renunciaría a llevar mi equipo.
Después de una bajada bastante pronunciada se divisa mi meta, el pueblo en lo alto de una loma, con un gran lago a sus pies presenta un aspecto imponente, desde lejos se divisa la Iglesia y, en su centro, una enorme vidriera; me dirijo a la posada de portomarín. Ha sido una buena caminata, bajo el sol, los pies están calentitos. Lo primero que hago al subir a la habitación es mirar por la ventana, allí me quedo unos segundos contemplando la vista. es preciosa, abajo se ve el lago. Me ducho y salgo a hacer turismo, tengo mucha hambre así que le meto mano al menú del peregrino, un enorme platro de espaghettis, ternera asada y postre y dos cervezas, allí sentado en la plaza del pueblo, oyendo las campanas, con las piernas estiradas y los ojos entornados, miro las golondrinas que juegan en la torre de la Iglesia. Siento paz y tranquilidad, de nuevo tomo conciencia de que soy un tipo redondo, es decir, disfruto con todo, la diferencia es que puedo difrutar con aquello que me rodea más, o mucho más, o más todavía jajajaj.

Ya está bien por hoy amig@s, que os vaya bien en vuestro día, y ya lo sabéis no dejad de intentarlo, sed felices...

 
Comenzando a andar...
El sábado comencé a cruzar España para llegar hasta lo que debería ser el comienzo de mi andadura. Salí temprano, muchas horas de tren y bus para llegar al norte.
El domingo daba gusto estar al fresquito en Lugo, las murallas de Lugo son impresionantes, primera foto, serían las 8 de la mañana, los chavales seguían con la marcha, desayuné al lado de las murallas, me acordé de nuestra amiga "muralla" (la poeta, besos para ti), dos horas de espera hasta coger el bus que me llevaría al punto de partida: Sarria, 112 kms hasta Santiago.
Me senté en un banco y pude empezar a disfrutar de la maravillosa temperatura, los pájaros, el cielo, a mi espalda la muralla, daba gusto estar vivo...
El bus salió a las 10, 30 de la mañana, una hora hasta Sarria, una vez en el sitio, me cargué por primera vez la mochila en la espalda, lo primero que pensé: ¡vaya con la mochila! ¿tanto pesan 9 kilos?, pregunté a un taxista que no tenía ni idea, buen comienzo, cuando estaba más perdido que una gallina en un garaje oí una voz que me llamaba, era un señor mayor que me hacía señales, el buen hombre estaba deseando ayudar, me dijo donde debía comenzar el camino, atravesar una larga avenida, llegar hasta una enorme escalinata y, arriba del todo, estaba la iglesia donde me sellarían la credencial.
El cura se percató de mi acento, un tío amable y educado, al salir un mendigo que estaba en la puerta y se había enterado de donde era me dijo ¡ole los gaditanos! lo saludé y emprendí la marcha ascendente.
12.00 Empiezo a andar con un calor de mil demonios, no importa, me da igual el tiempo, llueva o truene es la misma cosa, todo tiene su encanto, al fin y al cabo estoy acostumbrado al calor, para algo vivo casi en Africa jajaja, como me dijo el señor, pronto pasaría por el puente de los franceses, le hago una foto y empiezo a alucinar con el paisaje, de hecho tengo que deciros que vengo literalmente "borracho" de verdor, creo que el verde de Galicia y sus bosques han afectado a mis pobre neuronas.
Comienzan las subidas y bajadas por bosques centenarios, voy en una nube. Pocos, muy pocos peregrinos ¿estaré sólo en este viaje?, sólo me cruzo con un par de brasileños que llevan los pies que da pena, andan de forma cansina me sonríen y me dicen por primera vez la frase de ¡buen camino!.
El calor va apretando, bebo bsatante agua, voy sumido en mis pensamientos, allí en aquellos bosques, en aquellas soledades el tiempo adquiere otra dimensión, la vida cobra otro sentido, el ritmo de la vida se enlentece, mi mente, ya de por si tendente a la contemplación se expande.
Escucho los pájaros, algunos conocidos, otros desconocidos, me voy fijando en la vegetación que es nueva para mi, me encantan los helechos, me encanta el musgo, disfruto y paro de vez en cuando a mirar pequeños trozos de paraíso, pequeñas y diminutas formas que lo encierran todo.

Creo que me estoy extendiendo demasiado...mañana continuo, tengo que currar.
Besos y abrazos para tod@s y ya sabéis...sed felices.

 
Camino...

Bueno amig@s ya estoy de vuelta de mi peregrinación, llegué el sábado, después de atravesar toda España, 15 horas viaje, mereció la pena: la verdad es que todas mis expectativas han sido superadas, sabía que iba a ser bueno, ha sido mejor, he disfrutado, aprendido, saboreado cada instante...ha sido un viaje maravilloso.
El domigo fue un dia de adaptacción, fui aterrizando poco a poco; ayer lunes: la vuelta a lo cotidiano, trabajo atrasado 13 horas de curro, no está mal, no tuve tiempo ni para escribir un post, hoy es distinto trabajaré lo mismo pero no he querido dejar de escribir el primero de una serie dedicada a mis andanzas por el camino de los caminos. Aquel que fue y sigue siendo recorrido por miles de personas, cada cual buscando algo, algunos respuestas, yo buscaba confirmaciones y las he encontrado.
Este post es la introducción de mis vivencias por tierras gallegas, es mi diario, bitácora, blog de unos días en los que navegué en otro tipo de vida, otra forma de sentir y vivir.
Aquí estoy más vivo que nunca y no me importa trabajar como un animal, descansar o hacer lo que sea...cada instante es únicco y hay que aprovecharlo como si fuera el último y, también, como si no fueramos nunca a dejar de vivirlos...
Sed felices amiig@s
hasta mañana...