Calma...
Estoy de vuelta, me he inncorporado de nuevoa al trabajo, después de una minivacaciones obligatorias, de nuevo estoy en mi rutina. Antes me angustiaba estar parte del día haciendo cosas que no me motivaban (siguen sin hacerlo), pero las cosas han cambiado, las afronto de una manera distinta. Hagas lo que hagas puedes estar centrado, puedes estar presente y que haya poco pensamiento (futuro y pasado), entonces aparece la serenidad, la calma, no tienes prisa por ir a ningún sitio porque ya estás en él.Es bueno dejar de correr, dejar de esperar el mañana nos traerá la dicha.
Aún me queda para poder empezar a entrenar, quizás dos semanas, mientras tanto sigo viviendo el presente, este presente que me es regalado cada día, un poco de calma, tu corazón sintiendo, una mano en la tuya. Cada mañana al despertar y darte cuenta del tesoro, de los regalos que se te ofrecen, tener la suerte de ser amado por los tuyos de esta manera... si me dijeran: pide un deseo,sería para otros, para mí no, no anhelo nada ¿futuro? me da igual el futuro, la vida es ahora.
Sed felices amig@s
Un poco de despego...

El examen...
Llegó el dia del examen de tai, durante todo el intensivo estuve trabajando las posturas, además de otras cosas, y, por fín llegó el examen.
Domingo por la mañana, le había dicho a mi maestra de tai que, si podía, quería entrenar solo la secuencia, así que veinte minutos antes de que me examinara me dijo que me apartara y repasara...
me alejé internándome en lo más profundo del jardín, me di cuenta de que no tenía nada que repasar, recordé a un buen amigo mío, un viejo corredor que decía que, a veces, el mejor entrenamiento es un no-entrenamiento, así que me tumbé debajo de un limonero, hacía un levante infernal, la furia de Dios convertida en viento, mi mirada se perdía en las nubes, llamó mi atención las olas formadas por las cañas, se plegaban, subían, bajaban, se quedaban quietas, el único pensamiento que surcó mi mente: "las cañas son nuestro bambú", cuando me di cuenta había pasado no sé cuanto tiempo, me llamaban.
M. me esperaba sentada en un banco, me dijo que empezara. Pensé, olvidate de todo, mira la hoja, detrás de ella por encima de su cabeza, fijé mi mirada en una hoja, verde y amarilla, comida por los hongos, se movía como una pequeña banderola, me perdí en ella...
Las posturas se iban sucediendo una detrás de otra...el monje coge la manzana, empuja la montaña, el caballero, el dragón que se gira sobre sí mismo, la gallina que camina sobre el hielo, el gallo que canta al amanecer y por último la serpiente que combate desde el suelo, cuando estaba acabando mi maestra se situó delante mía y nos saludamos...entonces se acercó a mí...mias compañeros nos observaban...
Has empleado dos años y medio para estar aquí, enhorabuena, has dado lo mejor de ti mismo...
Con la sensación de serenidad en la cara se lo agradecí...fue un buien dia...
Estoy en dique seco, no puedo entrenar, hasta dentro de unos días no podré calzarme unas zapatillas, todo llega...
Me levanto cada día, en éstas minivacaciones forzadas, y doy gracias por el tremendo regalo que significa tener mi corazón lleno de amor, cada día es como si fuera el último, si me muriera ahora, todo estaría hecho, cada día es una vida. Mirar a tu lado, ver y valorar...sentir la llama del corazón. Todos los días una mirada, un abrazo, una mano sobre mi mano...
Sed felices amig@s...





