ODios
Este domingo se celebrarán elecciones parlamentarias en Irak. Abu Musab al Zarqaui, el jordano que dirige Al Qaeda en Irak, declaró el domingo "la guerra contra los comicios que darán el poder a los chiíes", y pidió a los suníes que se opongan a su celebración. Los mandos norteamericanos ya han avisado de que se producirá una ola de atentados. En este artículo expongo mi visión personal sobre la situación de odio desencadenada tras el 11 de Septiembre.
El ocho de octubre de 2001, Osama Bin Laden reconoció, en una declaración grabada previa a los ataques sobre Afganistán, su responsabilidad en los atentados del 11 de septiembre a Estados Unidos. En el mensaje, el líder de Al Qaeda decía que EEUU había dividido a todo el mundo en dos campos, el de los creyentes y el de los infieles. Además, Bin Laden pidió apoyo a “todos los musulmanes” para la lucha contra la nación presidida por George W. Bush, a quien calificó de “líder de los infieles”.
Por su parte, el presidente estadounidense anunciaba antes de la aparición de Bin Laden que EEUU llevaría a cabo “una serie de batallas” para luchar contra el terrorismo, que tendrían lugar sobre “un campo de batalla diferente”. Desde entonces, el primer ministro de Israel, Ariel Sharon, ha reiterado continuamente que su campaña contra el terrorismo palestino es idéntica a la guerra de EEUU contra el terrorismo en general (1).
¿Qué quiere decir Bin Laden cuando se refiere a una división entre infieles y creyentes? ¿Cuál es el campo de batalla diferente que anunció Bush? La provocación del líder de Al Qaeda y la posterior batalla contra el llamado “Eje del Mal” han llevado a la comunidad internacional a un estado de incertidumbre donde el terror juega el papel protagonista.
La situación en política internacional parece haberse reducido de nuevo al origen de las cruzadas. La seguridad y la lucha contra el terror son ahora los ejes fuertes de la política internacional. Y para conseguirlo, algunos se han tomado la ley por su mano, fundamentalmente EEUU e Israel.
Karen Armstrong se cuestiona en su obra “Los orígenes del fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el Islam” si estos extremismos religiosos fueron derrotados a finales del siglo XX (2). La respuesta a día de hoy parece evidente que es negativa.
Muchos islamistas se encuentran hoy en píe de guerra contra occidente, y entre cristianos y judíos parece haber una alianza para acabar con el Islam, que hoy por hoy es la única religión que aumenta cada año sus adeptos.
En este sentido, Israel y EEUU son percibidos en los mundos islámico y árabe, tal y como lo describe Edward Said en un artículo publicado en Al- Ahram Weekly (3), en primer lugar, como los creadores de los denominados extremistas de la yihad, de entre quienes Bin Laden es el más famoso, y, en segundo lugar, de ignorar el Derecho Internacional y las resoluciones de Naciones Unidas en beneficio de sus hostiles y destructivas políticas para esos dos mundo.
Desde de este punto de vista del Derecho Internacional, y tomando como referencia las Naciones Unidas, Fernández Gómez y Peco Yeste (4) sostienen que desde 1948 el Estado de Israel ha ignorado e incumplido sistemáticamente las resoluciones de las Naciones Unidas, tanto de la Asamblea General como del Consejo de Seguridad, salvo en muy contadas ocasiones sin que la comunidad internacional haya mostrado eficacia significativa para garantizar el cumplimiento de sus mandatos.
De este modo, ambos autores aseguran que desde entonces hasta nuestros días la historia reciente ha favorecido al estado israelí, que ha salido victorioso en todos sus enfrentamientos armados con los estados árabes vecinos y con los árabes de Palestina, y ha ido consiguiendo también numerosos objetivos políticos que sucesivamente se han ido planteando en relación con sus enemigos y rivales más inmediatos (5).
La posición de EEUU para Oriente Medio, como afirma Warde (6) es israelocéntrica. Se ha producido una inesperada coyuntura después del 11 de septiembre en la que la derecha cristiana, el lobby israelí y la beligerancia semi-religiosa de la Administración Bush está siendo racionalizada teóricamente por los neo-conservadores cuya percepción de Oriente Medio está entregada a la destrucción de los enemigos de Israel, promoviendo cambios de regímenes y democracia en los países árabes que más amenazan a Israel.
El conflicto árabe-israelí es fundamental para llegar a comprender la situación de crisis en las que nos encontramos envueltos. Uno de los portavoces de Al Qaeda Ayman Zawahri apuntó antes de la intervención de Bin Laden que los ataques se debieron al apoyo de EEUU a la “ocupación” israelí de los territorios árabes.
Esta es la gran excusa utilizada por los extremistas islámicos para justificar sus ataques contra el mundo occidental. Una excusa que está provocando múltiples daños colaterales al igual que la réplica de la Administración Bush, que ha generado la incertidumbre en todo el mundo y que ha hecho que el miedo irrumpa en la vida cotidiana de los ciudadanos de a pié.
El miedo transmitido a la población, fruto del odio de unos y otros, está reconduciendo a que las diferencias culturales de los hombres y mujeres de este mundo sean cada vez mayores, y en cierta medida, que la división entre occidente y oriente aumente.
Los ataques suicidas, ante la escasez de recursos por parte de los terroristas islamistas, y el uso de la fuerza sobre el débil que realizan Estados Unidos o Israel, han convertido nuestros días en una guerra.
Como afirma Saim Naïr, lo primero que hay que reconocer, de una vez, es que estamos en guerra. Y que la guerra está ahí, en medio de nuestras vidas. Una guerra política, militar, cultural y económica, que ha instaurado en todas partes su ley, que es la fuerza (7).
Nos encontramos ante posturas extremas enfrentadas entre sí con un fondo ideológico lleno de intereses políticos, culturales y económicos, donde el único fin es parar el progreso a través del miedo y el terror.
Parece imposible llegar a entenderse, y la comunidad internacional poco o nada dice. Es momento de plantearse hacia qué camino queremos ir, hacia el de la guerra o hacia la paz. Lo que no se puede permitir es que cada cual se tome la justicia por su mano y argumente para sus actos terroristas excusas bañadas de odios.
(1) http://www.elmundo.es/hemeroteca.htm (Recogidas el 22 de diciembre de 2004).
(2) Armstrong, Karen. Los orígenes del fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Barcelona: Tusquets, 2004. Página 393.
(3) Edward Said: “Israel, Iraq y Estados Unidos”. Al- Ahram Weekly. Núm. 607, 10 a 16 de octubre de 2002.
(4) Fernández Gómez, Manuel; Peco Yeste, Miguel. El conflicto palestino-israelí. Madrid: Universidad Carlos III, Escuela de Guerra, 2003. Pág. 29.
(5) Op. Cit. Pág. 30.
(6) Ibrahim Warde: “The Dynamics of World Disorder: which God is on whose side?”, Le Monde Diplomatique, 22 de septiembre de 2002, y Ken Silverstein y Michael Scherer: “Born-again Zionists”, Mother Jones, octubre de 2002.
(7) Sami Naïr: “¿Qué queda del 11 de septiembre?”. El País, 13 de septiembre de 2004. Pág. 13. (20040913elpepi_13_14.pdf)
El ocho de octubre de 2001, Osama Bin Laden reconoció, en una declaración grabada previa a los ataques sobre Afganistán, su responsabilidad en los atentados del 11 de septiembre a Estados Unidos. En el mensaje, el líder de Al Qaeda decía que EEUU había dividido a todo el mundo en dos campos, el de los creyentes y el de los infieles. Además, Bin Laden pidió apoyo a “todos los musulmanes” para la lucha contra la nación presidida por George W. Bush, a quien calificó de “líder de los infieles”.
Por su parte, el presidente estadounidense anunciaba antes de la aparición de Bin Laden que EEUU llevaría a cabo “una serie de batallas” para luchar contra el terrorismo, que tendrían lugar sobre “un campo de batalla diferente”. Desde entonces, el primer ministro de Israel, Ariel Sharon, ha reiterado continuamente que su campaña contra el terrorismo palestino es idéntica a la guerra de EEUU contra el terrorismo en general (1).
¿Qué quiere decir Bin Laden cuando se refiere a una división entre infieles y creyentes? ¿Cuál es el campo de batalla diferente que anunció Bush? La provocación del líder de Al Qaeda y la posterior batalla contra el llamado “Eje del Mal” han llevado a la comunidad internacional a un estado de incertidumbre donde el terror juega el papel protagonista.
La situación en política internacional parece haberse reducido de nuevo al origen de las cruzadas. La seguridad y la lucha contra el terror son ahora los ejes fuertes de la política internacional. Y para conseguirlo, algunos se han tomado la ley por su mano, fundamentalmente EEUU e Israel.
Karen Armstrong se cuestiona en su obra “Los orígenes del fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el Islam” si estos extremismos religiosos fueron derrotados a finales del siglo XX (2). La respuesta a día de hoy parece evidente que es negativa.
Muchos islamistas se encuentran hoy en píe de guerra contra occidente, y entre cristianos y judíos parece haber una alianza para acabar con el Islam, que hoy por hoy es la única religión que aumenta cada año sus adeptos.
En este sentido, Israel y EEUU son percibidos en los mundos islámico y árabe, tal y como lo describe Edward Said en un artículo publicado en Al- Ahram Weekly (3), en primer lugar, como los creadores de los denominados extremistas de la yihad, de entre quienes Bin Laden es el más famoso, y, en segundo lugar, de ignorar el Derecho Internacional y las resoluciones de Naciones Unidas en beneficio de sus hostiles y destructivas políticas para esos dos mundo.
Desde de este punto de vista del Derecho Internacional, y tomando como referencia las Naciones Unidas, Fernández Gómez y Peco Yeste (4) sostienen que desde 1948 el Estado de Israel ha ignorado e incumplido sistemáticamente las resoluciones de las Naciones Unidas, tanto de la Asamblea General como del Consejo de Seguridad, salvo en muy contadas ocasiones sin que la comunidad internacional haya mostrado eficacia significativa para garantizar el cumplimiento de sus mandatos.
De este modo, ambos autores aseguran que desde entonces hasta nuestros días la historia reciente ha favorecido al estado israelí, que ha salido victorioso en todos sus enfrentamientos armados con los estados árabes vecinos y con los árabes de Palestina, y ha ido consiguiendo también numerosos objetivos políticos que sucesivamente se han ido planteando en relación con sus enemigos y rivales más inmediatos (5).
La posición de EEUU para Oriente Medio, como afirma Warde (6) es israelocéntrica. Se ha producido una inesperada coyuntura después del 11 de septiembre en la que la derecha cristiana, el lobby israelí y la beligerancia semi-religiosa de la Administración Bush está siendo racionalizada teóricamente por los neo-conservadores cuya percepción de Oriente Medio está entregada a la destrucción de los enemigos de Israel, promoviendo cambios de regímenes y democracia en los países árabes que más amenazan a Israel.
El conflicto árabe-israelí es fundamental para llegar a comprender la situación de crisis en las que nos encontramos envueltos. Uno de los portavoces de Al Qaeda Ayman Zawahri apuntó antes de la intervención de Bin Laden que los ataques se debieron al apoyo de EEUU a la “ocupación” israelí de los territorios árabes.
Esta es la gran excusa utilizada por los extremistas islámicos para justificar sus ataques contra el mundo occidental. Una excusa que está provocando múltiples daños colaterales al igual que la réplica de la Administración Bush, que ha generado la incertidumbre en todo el mundo y que ha hecho que el miedo irrumpa en la vida cotidiana de los ciudadanos de a pié.
El miedo transmitido a la población, fruto del odio de unos y otros, está reconduciendo a que las diferencias culturales de los hombres y mujeres de este mundo sean cada vez mayores, y en cierta medida, que la división entre occidente y oriente aumente.
Los ataques suicidas, ante la escasez de recursos por parte de los terroristas islamistas, y el uso de la fuerza sobre el débil que realizan Estados Unidos o Israel, han convertido nuestros días en una guerra.
Como afirma Saim Naïr, lo primero que hay que reconocer, de una vez, es que estamos en guerra. Y que la guerra está ahí, en medio de nuestras vidas. Una guerra política, militar, cultural y económica, que ha instaurado en todas partes su ley, que es la fuerza (7).
Nos encontramos ante posturas extremas enfrentadas entre sí con un fondo ideológico lleno de intereses políticos, culturales y económicos, donde el único fin es parar el progreso a través del miedo y el terror.
Parece imposible llegar a entenderse, y la comunidad internacional poco o nada dice. Es momento de plantearse hacia qué camino queremos ir, hacia el de la guerra o hacia la paz. Lo que no se puede permitir es que cada cual se tome la justicia por su mano y argumente para sus actos terroristas excusas bañadas de odios.
(1) http://www.elmundo.es/hemeroteca.htm (Recogidas el 22 de diciembre de 2004).
(2) Armstrong, Karen. Los orígenes del fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Barcelona: Tusquets, 2004. Página 393.
(3) Edward Said: “Israel, Iraq y Estados Unidos”. Al- Ahram Weekly. Núm. 607, 10 a 16 de octubre de 2002.
(4) Fernández Gómez, Manuel; Peco Yeste, Miguel. El conflicto palestino-israelí. Madrid: Universidad Carlos III, Escuela de Guerra, 2003. Pág. 29.
(5) Op. Cit. Pág. 30.
(6) Ibrahim Warde: “The Dynamics of World Disorder: which God is on whose side?”, Le Monde Diplomatique, 22 de septiembre de 2002, y Ken Silverstein y Michael Scherer: “Born-again Zionists”, Mother Jones, octubre de 2002.
(7) Sami Naïr: “¿Qué queda del 11 de septiembre?”. El País, 13 de septiembre de 2004. Pág. 13. (20040913elpepi_13_14.pdf)
Jugar con la realidad, un juego peligroso
En la edición del miércoles del diario El País aparecía la siguiente Carta al Director escrita por la madre del corresponsal asesinado en Sierra Leona Miguel Gil:
“Con profunda pena y estupefacción, me llega la noticia de que durante las pasadas fiestas de Navidad se ha comercializado un juego de la Play Station en el que, entre otros episodios, se mata a un periodista y que además ha sido el más vendido de toda la campaña, según me comentan en unos grandes almacenes.
Mi hijo Miguel Gil era corresponsal de guerra y dejó su vida un 24 de mayo en Sierra Leona, denunciando las atrocidades que se cometían y las injusticias a las que estaban sometidos los más desfavorecidos de aquella guerra. Aquello no fue un juego.
¿Qué valores les estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Qué ideales les estamos inculcando? ¿Qué sociedad les espera a nuestros nietos? ¿Dónde están la sensatez, la sensibilidad y, en definitiva, el sentido común”.
No tenía conocimiento de este horrible juego y al leer la noticia me ha parecido interesante incluirla en mi blog porque invita a la reflexión sobre una corriente que se está llevando a cabo en la industria de los juegos de videoconsolas: jugar con la realidad.
No creo que la carta de la madre de Miguel Gil necesite muchos comentarios porque se puede decir más alto pero no más claro. Jugar con esta realidad es un juego muy peligroso porque la guerra y los conflictos no son un juego.
“Con profunda pena y estupefacción, me llega la noticia de que durante las pasadas fiestas de Navidad se ha comercializado un juego de la Play Station en el que, entre otros episodios, se mata a un periodista y que además ha sido el más vendido de toda la campaña, según me comentan en unos grandes almacenes.
Mi hijo Miguel Gil era corresponsal de guerra y dejó su vida un 24 de mayo en Sierra Leona, denunciando las atrocidades que se cometían y las injusticias a las que estaban sometidos los más desfavorecidos de aquella guerra. Aquello no fue un juego.
¿Qué valores les estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Qué ideales les estamos inculcando? ¿Qué sociedad les espera a nuestros nietos? ¿Dónde están la sensatez, la sensibilidad y, en definitiva, el sentido común”.
No tenía conocimiento de este horrible juego y al leer la noticia me ha parecido interesante incluirla en mi blog porque invita a la reflexión sobre una corriente que se está llevando a cabo en la industria de los juegos de videoconsolas: jugar con la realidad.
No creo que la carta de la madre de Miguel Gil necesite muchos comentarios porque se puede decir más alto pero no más claro. Jugar con esta realidad es un juego muy peligroso porque la guerra y los conflictos no son un juego.

En el 2004 fueron asesinados 53 periodistas
“El año más asesino, desde hace diez”
Durante el año 2004, al menos 53 profesionales de la información fallecieron en el ejercicio de su profesión o por manifestar su opinión. Según el “Balance anual de Reporteros sin Fronteras”, esta cifra no había sido tan elevada desde 1995. Además, otros 15 colaboradores de los medios de comunicación (“guías”, chóferes, traductores, técnicos, agentes de seguridad, etc.) fallecieron también durante el pasado año.
Asimismo, en el año 2004 fueron detenidos hasta 907 profesionales de la información y fueron agredidos o amenazados hasta un total de 1146. Por otra parte, 622 medios de comunicación fueron censurados en el 2004 en todo el mundo.

Balance en 2004 :
53 periodistas muertos
15 colaboradores de los medios de comunicación muertos
al menos 907 detenidos
al menos 1 146 agredidos o amenazados
al menos 622 medios de comunicación censurados
A título comparativo, en 2003 :
40 periodistas muertos
2 colaboradores de los medios de comunicación muertos
al menos 766 detenidos
al menos 1 460 agredidos o amenazados
al menos 501 medios de comunicación censurados
A fecha 1 de enero de 2005 : 107 periodistas encarcelados en el mundo
70 ciberdisidentes encarcelados en el mundo
Según el informe de Reporteros sin Frontera, por segundo año consecutivo, Irak es el país más peligroso del mundo para los periodistas. En 2004 mataron a 19 reporteros y 12 colaboradores de los medios. Los atentados terroristas y los ataques de la guerrilla iraquí fueron la primera causa de mortalidad, para los profesionales de la información. Pero también el ejército norteamericano es responsable de la muerte de cuatro periodistas y colaboradores de los medios. Alí Al-Khatib y Alí Abdel Aziz, del canal por satélite Al-Arabiya, fueron víctimas de disparos cerca de un control norteamericano, el 18 de marzo. Diez días más tarde, el ejército norteamericano reconoció ser responsable de su muerte, calificando los disparos de “accidentales”. Assad Kadhim y Hussein Saleh, dos empleados del canal Al-Iraqiya, también sucumbieron a unos disparos norteamericanos, el 19 de abril. Y además en Irak, los grupos islamistas secuestraron en 2004 al menos a doce reporteros, extranjeros y nacionales.
En Asia, y especialmente en Filipinas (6 muertos) o en Bangladesh (4 muertos), a algunos profesionales de la prensa les han matado simplemente porque investigaban sobre temas delicados (corrupción, tráfico de droga, mafias, etc.).
Por último, Reporteros sin Fronteras ha realizado un llamamiento para firmar una petición que reclame la inmediata puesta en libertad de los 25 periodistas cubanos que siguen encarcelados.
Con estas escalofriantes cifras, qué se le puede pasar por la cabeza a un reportero para marcharse a trabajar a un lugar donde su vida pueda correr peligro. Probablemente unas convicciones idealistas o no por hacer justicia y defender a los indefensos con su palabra, su voz o la imagen. ¿Pueden conseguir algo? Generalmente no pero en ocasiones se ha demostrado que sí. Por eso, también se debería intentar desde los propios medios de comunicación y las autoridades internacionales hacer justicia y defender a los profesionales de la información que se juegan su vida por causas justas.
A todos ellos, mi reconocimiento.
Durante el año 2004, al menos 53 profesionales de la información fallecieron en el ejercicio de su profesión o por manifestar su opinión. Según el “Balance anual de Reporteros sin Fronteras”, esta cifra no había sido tan elevada desde 1995. Además, otros 15 colaboradores de los medios de comunicación (“guías”, chóferes, traductores, técnicos, agentes de seguridad, etc.) fallecieron también durante el pasado año.
Asimismo, en el año 2004 fueron detenidos hasta 907 profesionales de la información y fueron agredidos o amenazados hasta un total de 1146. Por otra parte, 622 medios de comunicación fueron censurados en el 2004 en todo el mundo.

Balance en 2004 :
53 periodistas muertos
15 colaboradores de los medios de comunicación muertos
al menos 907 detenidos
al menos 1 146 agredidos o amenazados
al menos 622 medios de comunicación censurados
A título comparativo, en 2003 :
40 periodistas muertos
2 colaboradores de los medios de comunicación muertos
al menos 766 detenidos
al menos 1 460 agredidos o amenazados
al menos 501 medios de comunicación censurados
A fecha 1 de enero de 2005 : 107 periodistas encarcelados en el mundo
70 ciberdisidentes encarcelados en el mundo
Según el informe de Reporteros sin Frontera, por segundo año consecutivo, Irak es el país más peligroso del mundo para los periodistas. En 2004 mataron a 19 reporteros y 12 colaboradores de los medios. Los atentados terroristas y los ataques de la guerrilla iraquí fueron la primera causa de mortalidad, para los profesionales de la información. Pero también el ejército norteamericano es responsable de la muerte de cuatro periodistas y colaboradores de los medios. Alí Al-Khatib y Alí Abdel Aziz, del canal por satélite Al-Arabiya, fueron víctimas de disparos cerca de un control norteamericano, el 18 de marzo. Diez días más tarde, el ejército norteamericano reconoció ser responsable de su muerte, calificando los disparos de “accidentales”. Assad Kadhim y Hussein Saleh, dos empleados del canal Al-Iraqiya, también sucumbieron a unos disparos norteamericanos, el 19 de abril. Y además en Irak, los grupos islamistas secuestraron en 2004 al menos a doce reporteros, extranjeros y nacionales.
En Asia, y especialmente en Filipinas (6 muertos) o en Bangladesh (4 muertos), a algunos profesionales de la prensa les han matado simplemente porque investigaban sobre temas delicados (corrupción, tráfico de droga, mafias, etc.).
Por último, Reporteros sin Fronteras ha realizado un llamamiento para firmar una petición que reclame la inmediata puesta en libertad de los 25 periodistas cubanos que siguen encarcelados.
Con estas escalofriantes cifras, qué se le puede pasar por la cabeza a un reportero para marcharse a trabajar a un lugar donde su vida pueda correr peligro. Probablemente unas convicciones idealistas o no por hacer justicia y defender a los indefensos con su palabra, su voz o la imagen. ¿Pueden conseguir algo? Generalmente no pero en ocasiones se ha demostrado que sí. Por eso, también se debería intentar desde los propios medios de comunicación y las autoridades internacionales hacer justicia y defender a los profesionales de la información que se juegan su vida por causas justas.
A todos ellos, mi reconocimiento.





