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Acerca de
Universitaria, veintipoquitos, curranta, valenciana, y, según las malas lenguas, despistada y con facilidad para protagonizar historias surrealistas de las que se puede salir con un poco de morro
Sindicación
 
Una boda como otra cualquiera

Este fin de semana he tenido una boda!!!Yuhuuuu!!!! (nótese el tono irónico) Mejor aún, he tenido la boda del primo de mi novio!! 2yuhuuussss !!!(nótese el doble tono irónico).
Todo un evento, sí señor. Mi primera aparición pública en mi familia política, y yo con un resfriado de esos en los que adoptas una voz entre gangosa-Darth Vader, y no puedes soltar el pañuelito, puesto que si lo haces corres el riesgo de no poder controlarte. Cosa que por otra parte puede ser positivo, al pasarme toda la ceremonia pañuelito en mano, puedo quedar como una persona sensible (“Ay...la novia de S., que se ha emocionao!!!”) Y yo pensando: “Dios!!!que alguien me de un Frenadol!!!!”Bueno, lo primero llegada (tarde, como no, S. es bastante tardón, a veces me pregunto quién es la mujer en la relación) al evento, en una conocida iglesia de la terra valenciana. Afortunadamente, nos ponemos en el último banco, cosa que no nos libra de las miradas de toda la familia, y los cuchicheos en plan: “ohh, S. ha venido con la novia...” A veces es como si aun tuviéramos 15 años, de verdad. Es una putada que te pregunten “¿Tienes novio?” en cualquier tipo de reunión familiar, sea cual sea la respuesta. Si la respuesta es “No” eso puede llevar a comentarios tipo: “Pues se te va a pasar el arroz” “¿que vas, de flor en flor? (risilla maliciosa+vaya pendón!)”. Pero si la respuesta es “Si” las reacciones son peores: “AAAyyyyyy, que monaaaaaa.....” ¿Mona? ¿ Por qué? Por tener 22 años y tener novio?? ¿Tan enternecedor es?? Y bueno, para que hablar del “Qué mayor estás!!!Cada día más alta!!!” Y tu dices: “que va, tia Mari, si llevo desde los 11 años midiendo lo mismo...”
Afortunadamente, al llegar a la familia siendo novia de S., la pregunta de tienes novio se obvia, y la de que alta estas, también ,porque como no te han visto de pequeña, no saben si naciste midiendo 1.80...
Total, que en la iglesia, se lio un poco la cosa....S es la persona más torpe de este mundo, después de mí. Acaba de comprarse lentillas, y le cuesta como unos 45 min ponérselas. En mitad de la boda, se le ocurre rascarse el ojo, y la lentilla desaparece. Mi cuñada y yo rastreamos el suelo, pero no hay manera. Mi cuñado al fin la encuentra, y propone lavarla en el agua bendita. S, q no sabe ni susurrar ni reírse de manera disimulada, resopla, y la lentilla se va a “fer la má”. Repetimos la operación de rastreo, y descubrimos que la lentilla está pegada en la espalda de la señora de delante, yo la cojo y grito-susurro: “Aquí está!!!!”, porque, ante todo, yo tengo un gran afán competitivo, y me llena de emoción ser yo la que ha encontrado la lentilla perdida. Claro, mal comienzo en la familia, no puedes llegar y entusiasmarte por encontrar una lentilla, mientras dos personas se estan uniendo en santo matrimonio. Si encima, después, desapareces durante el resto de la ceremonia, porque vas a acompañar a S al coche a que se ponga las lentillas, vas perdiendo bastantes puntos.
Al terminar la ceremonia, presentaciones oficiales:
S.: “yaya, esta es Cristina, mi novia”
Yaya: “Ahh, molt be....va a misa?”
S.: “Sí, sí, siempre que puede” (ey! esto es mentira)-> aclaración: la abuela de S es un poco fanática de los santos
Yaya: “Ahhhh, que guapa!!!” Esta señora tiene un barómetro de la belleza humana que se mide en cantidad de domingos en misa.

Pero lo mejor sin duda llega a la hora de la cena. El convite. Allí nos sientan con la juventud, un montón de gente a la cual no conocemos de nada, y con la que intentamos entablar una conversación, sin conseguirlo. A mi lado se sienta una pareja formada por el típico calzonazos y novia marimandona. Él, chiquitín y poca cosa. Ella, enorme. Al cabo de media hora, ya sabemos por qué él es tan poca cosa: come cual pajarillo.
Ella (empieza a ponerse nerviosa) : “Cari!!!NO ME ESTÁS COMIENDO NADA!!!!NO ME ESTAS COMIENDO NADAAAAA!!!”Él: “Joer cari...Es que no tengo hambre...”
Ella: “Nene, o comes algo o en cuanto acabe la cena te vas a casa!!!”
Pasa un rato y nos traen una ensalada. Con su lechuga, con su maiz, con su tomate...
Ella: “Cari, ensalada comerás no?”Él: “Es que no me gusta....”
Ella: “Cómete el maíz!!!!En la panocha (mazorca) bien que te comes el maíz, pero claro, así al nene ya no le gusta!!!”El nene, que ya no sabe donde meterse, pretende beber un poquito de vino. Mare meua, que has fet....”Cariiiii!!! Ni se te ocurra vino!!!NI SE TE OCURRAAAAA!!!”No sé si es que yo soy muy liberal, pero yo a mi novio lo dejo que haga lo que quiera, si no le gusta el maíz, allá él.

El resto de la ceremonia transcurrió sin más incidentes, aparte del tipico “Que se besen los novios”, “que se besen los padrinos” y los padres, y los tíos y todo el mundo...qué obsesión con tanto beso. Y bueno, creo que no me defendí mal en mi primera interacción familiar, quitando que yo me pongo colorada de cualquier cosa, como por ejemplo, que me pregunten que qué quiero de beber....intentaré superarlo poco a poco.

P.D. Anécdota de la semana: Cierto cliente habitual de cine, de unos 65 años, me dijo el otro día al salir de 7 vírgenes: “Esta película...jejeje...ay, esta película”
Yo: ¿Qué pasa, no le ha gustado?”
Él: “Sí, pero la vi hace ya tiempo....”Yo: “Esta película se estreno el dia 14....”
Él: “Qué mentirosilla eres...y siempre intentando hacerte la listilla conmigo...me vas a hacer decirte en que cine la vi??? La vi en versión original subtitulada, que está mucho mejor”
Para qué voy a discutir. El cliente siempre tiene la razón...

 
La Seguridad Social: Paciencia, autocontrol y otras habilidades sociales

Cuando por fin tengo una mañana libre, una mañana en la que pensaba dormir y descansar, después de esta semana de estrés que he sufrido, me levanta mi madre y me dice: “Podrías llevarnos a la yaya y a mí al médico...” Y claro, como mi abuela tiene artritis en la rodilla, y no puede andar, la llevo. Así que cogemos las llaves del coche, a mi abuela, la cartilla y un montón de paciencia, ya que vamos a la seguridad social, y eso es lo más importante. Nos montamos en el coche y nos vamos para allá. Como el centro de salud está en pleno centro de Valencia, lo de aparcar empieza a ponerse preocupante. Después de 15 minutos dando vueltas, decido aparcarlo detrás de un contenedor. De la nada, brota un policía, que seguramente estaba escondido dentro del contenedor, porque yo no lo había visto, y me dice que ahí no puedo aparcar ni de coña (no me lo dice así, pero vamos, me dice eso, en esencia).
Mi abuela empieza a protestar: “Ya ves, venir en coche. Podíamos haber venido andando...ahora no vamos a encontrar sitio...vamos a llegar tarde....” Yo me reprimo la contestación, porque ante todo, soy una buena nieta. Por fin, a la vigésimo tercera vuelta encontramos un sitio justo en la puerta, y entramos al centro, las tres en procesión. A mi no me gusta ir al médico con ellas dos, pero tengo que ir, porque mi madre va a la suya y no hace ni caso de lo que dice el médico, luego le preguntas y ella ha oido una cosa completamente distinta de lo que ha dicho, y tengo miedo de que mi abuela se tome una sobredosis de medicamentos. Total, que allí que nos plantamos las tres, en una sala de espera en la que la media de edad es de 75 años. Poco a poco, y gracias a las indagaciones de mi madre, que no puede llegar y quedarse callada, claro, nos vamos enterando que nuestro médico lleva una hora y tres cuartos de retraso, cosa que contribuye bastante a aumentar mi mal humor inicial. Pero bueno, como soy siempre optimista, intento sacar el lado bueno de la situación. Que no lo hay, pero yo lo intento. Mi abuela, como no, se pone a hablar con otras 3 abuelas de los alrededores.
La conversación viene a ser más o menos esta: (Situación: Una señora se había dejado el paraguas en una silla, y a volver a por él el paraguas ya no está)
Abuela1: “Hay que ver, una ya no puede dejarse el paraguas ni un momento”
A2: “Tú fíjate que yo tengo ya 68 años y quitando lo de la tensión, me encuentro estupendamente”
A3: “”Si es lo que yo digo, que una ya no está segura en ningún sitio”
A2 vuelve a la carga: “Claro, claro, y ahora que me ha entrado la artrosis, pues no puedo ni andar” (sí, esta es la mía)
A1: “La juventud, que no sabe apreciar lo que tiene”
A3: "Si hubieran pasado una guerra..."
(al final el paraguas lo habia dejado un chico -joven, que casualidad- en conserjeria, por si alguien lo reclamaba)
No sé vosotros, yo estuve un buen rato intentar ver la conexión entre las 3 conversaciones y no la encontré, con lo que pude concluir, que las personas mayores, además de los niños de 3 años, usan un “habla egocéntrica” que consiste en hablar con gente pero sin escuchar lo que otros dicen. Y mi abuela es experta en ese campo.
Mi madre, a mi lado, está encantada porque ha encontrado en su bolso un prospecto de una medicina. Yo ya me desespero, la gente normal lleva libros a las salas de espera, o revistas, pues no, mi madre lleva prospectos, que es lo que mas le gusta leer. El otro día, a mitad cena, se levantó para leer el prospecto de Termalgin, porque no estaba segura si era cada 6 u 8 horas. La bronca que le echo a mi pobre yaya el día que descubrió que mi abuela, nada más compra las medicinas, tira todos los prospectos a la basura porque le molestan en la caja.
Mi madre histérica:”Mamá, por que has tirado los prospectos???Si son lo mejor de las medicinas!!!” Yo le contesté: “Qué de las medicinas mamá, son lo mejor de la vida!!!” Creo que no le sento bien, notó mi tono irónico
Después de hora y media de espera, entramos al médico para que nos renueve las recetas, y ella, como siempre, intenta enseñarle las piernas al médico, que ya se las sabe de memoria, y se lo dice, pero ella insiste. Mi madre discute con el médico sobre si el Nolotil es bueno o malo, porque una amiga le ha dicho que no es bueno. Me toca intervenir en defensa del pobre médico, que tiene que estar harto de cosas como “la peluquera me ha dicho que el Nolotil es bueno para ir al baño con frecuencia, verdad que tiene razon??”
Total, que acabamos saliendo enfadadas de la consulta. Mi abuela porque nadie le ha mirado las piernas, mi madre conmigo por, según ella, “quitarle autoridad” y yo porque encima, al salir, me han puesto una multa.
La próxima vez las mandaré en taxi, sino, acabare saliendo en el Punt de Mira (programa de sucesos que hacen por las tardes en canal 9): “Una jove de 22 anys es torna completament boja a la sala de espera d´un ambulatori”....

P.D.1. Creo que acabaré ganando a Dilemas en el largo de mis post...
P.D. 2. Para los seguidores de la serie “Cris y las cosas del cine” tengo varias novedades:
1-Me han hecho indefinida!!! (alegráos por mí, ya tengo algo de lo que sobrevivir hasta que acabe la carrera)
2-Ayer nos pusieron una reclamación. El chico en cuestión, que en principio parece normal, un chico de unos 20 años, aparentemente estable mentalmente, nos ha puesto una reclamación a los acomodadores, y al cine en general, porque (literal): “Las acomodadoras me persiguen por los pasillos, me vigilan, todos hablan mal de mi y el cine entero tiene una conspiración contra mí” .Sin comentarios.
3-Ayer (ayer fue un gran día en lo que a anécdotas se refiere), limpiando una sala, nos encontramos un tanga. Para los más escabrosos: Sí, estaba sucio...
 
Mi trabajo
Nunca os he comentado que trabajo en un cine, creo. Pues sí, compaginando mis estudios universitarios, intento salir adelante con un contrato de media jornada en un cine (del cual no voy a decir el nombre por eso de no hacer publicidad gratuita). Este fin de semana ha dado mucho de sí, varias personas se me han intentado colar , he tenido que detener a unos cuantos grupos de niños que corrían como si les persiguiera el asesino de la Matanza de Texas (cacé al vuelo a un chinito pelirrojo), se nos fue la luz...
Lo de colarse es gracioso. A mí me encanta. No sé, no saben hacerlo. Quieren colarse en Torrente después de ver De boda en boda, y te preguntan directamente: “¿En qué sala está Torrente? Es que hemos quedado alli con unos amigos” Que digo yo, que vaya sitio mas raro para quedar con los amigos. Yo con mis amigos, cuando voy al cine, suelo quedar en las taquillas, no al final de una película dentro de la sala.
Suelen venir dos madres que se meten ellas en una sala y meten a sus hijos en otra, que empieza hora y media después. Cuando acaba su película, con la excusa de “voy a ver como estan mis niños” se quedan y se ven la otra. Ayer, después de tener “calao” a un hombre, que a mitad de Princesas se salió de la sala y empezó a vagar por los pasillos, dicho señor se metió en la sala de Charlie y la Fábrica de Chocolate, que estaba a punto de empezar. Me acerqué y le dije: “Perdone, ¿qué hace aquí? Usted ya ha visto Princesas” El hombre puso cara de “no era yo, era mi clon” y me dice: “¿YO?PRINCESAS??...si?...” Claro, eso te desconcierta. ¿Qué haces, lo tiras a la calle por tener más cara que espalda o lo mandas al médico por problemas de memoria a corto plazo?
Bueno, como no quiero alargar en exceso este post, os resumo algunas situaciones con factor común:

1) PREGUNTAS ABSURDAS QUE TE PUEDEN HACER TRABAJANDO EN UN CINE:

- Perdona...¿me podría decir a qué hora es la sesión de Torrente de las 18? (¿De qué color es el caballo blanco de Santiago?

- Perdona, ¿trabajas aquí? (No, me gustó el traje y me lo compré en El Corte Inglés, y fíjate, vengo al cine y hay 10 personas vestidas igual que yo!!!)
- ¿ A qué hora empieza La Guerra de Los Domingos? (ahh...los domingos, mira que dan guerra...pero la Guerra de Los Mundos, empieza a las 19:30...)
- ¿Te importaría contarme el principio de la película, que llego tarde?
- ¿Puedo entrar con esto? –señalando dos sobrecitos de ketchup-.
- ¿Qué tienes en contra de la juventud? -Esto me lo han preguntado hoy una pareja, de unos 25 años, después de pedirles la entrada dentro de la sala (habia visto como se colaban) y al no encontrarla, les he dicho que lo sentia mucho pero se tenian que ir. No se si pensarian que soy una mujer de 40 que se converva bien, en fin...

2) COSAS QUE LA GENTE PUEDE DEJARSE EN EL CINE:
- Un móvil
-Dos móviles (sí, la misma persona puede perder dos móviles en la misma tarde y en la misma sesión)
- Un “movistar”....¿Podría decirme el modelo?....Sí, creo que es un SIAMES de color azul...
- Un niño (sin comentarios)
-Una falda. No, no una falda nueva, con su etiqueta y su bolsa. Una falda gastada, una falda con toda la pinta de haber estado sobre una persona hace un par de minutos....
- Un envoltorio de un preservativo (sí, abierto, sí. Y vacío)
-Una bolsa de Decathlon con una caja de galletas, con dos galletas, en su interior ( y lo peor, volver a por ella)
-Un euro (sí, y volver a por él)

3) Y, por ultimo, ¿qué te puedes encontrar al ir a tirar la basura? Gente teniendo un “encuentro” de tipo sexual al lado del contenedor. De verdad, hay gente mas rara...(Compañeras mias han pillado a gente en pleno acto en Mar Adentro...hay que tener ganas...)

P.D: ¿me he pasado? ¿es muy largo? espero no aburriros!
 
Aventuras con mi coche II (o como volver a perder un retrovisor...)

Ya os dije que debía hacer un blog únicamente para contar todo lo que me pasa con el coche, que no es poco. A mí cuando me saqué el carnet no me avisaron de estas cosas, como que se te podía caer el retrovisor en la Gran Vía, y sobre todo, de cómo circular por Valencia, que, al parecer, hay que hacer un cursillo paralelo para aprender a torear a los demás conductores. Normalmente, cuando alguien me pita (supongo que riñéndome por algo que no les ha parecido dentro de su propio código de la circulación) suelo adherirme a mi técnica de poner la mano en mi cara y mirar para otro lado. Vamos, como si la cosa no fuera conmigo. Hecho que imagino irrita a los conductores, que deben pensar aquello de “Mujer tenía que ser”. Pero bueno, ante todo, paciencia, y sobre todo, disimulo.
La técnica del disimulo es totalmente nula si los afectados son una familia de gitanos (ojo, no estoy discriminando a nadie, soy anti-prejuicios) que llevan el coche lleno de juguetes colgados de la luna delantera.
Os pongo en situación: Paseo de la Alameda, 20:15h de un miércoles, dos amigas y yo en mi coche viniendo de un seminario tostón en el que nos han tenido 4 horas de una maravillosa tarde de otoño. Si con los dos primeros datos no habéis deducido que el atasco era considerable, os lo digo yo: llevábamos 10 min para avanzar 3 metros.
Mis amigas y yo nos reímos de alguna gilipollez que se nos ha ocurrido. Pero yo cometo el error de, mientras me río contestando a mi copiloto, desviar un poco la mirada hacia el coche de nuestra derecha y me quedo durante una milésima de segundo asombrada, pensando cómo pueden tener campo de visión con la cantidad de muñecos, juguetes y colgajos que llevan en el parabrisas.
Sí, gran error. La madre, sentada en el asiento trasero, abre la ventanilla de su coche y nos empieza a decir que de qué nos reímos. Yo les digo a mis amigas: “Haced como si no fuera con vosotras” Pero Lucía, que va sentada detrás, no sé si no me oye, o queda hipnotizada por el sonido de la voz de la gitana, el caso es que se queda mirándola con cara de empanada. Esto provoca la cólera de la gitana que nos tira un objeto volador no identificado, pero de tamaño considerable, y da en la ventana donde está sentada Lucía. Ésta, con su pachorra habitual (iba repantigada en el asiento, con las piernas encima del respaldo delantero) se queda mirándola y le dice (mejor dicho, le grita): “¿Estás loca??¿Qué haces tirando movidas?? Se te pira, tía, se te pira....” (esto no va con mi estilo, no me gusta meterme en líos, pero se ve que a Lucía le da igual) Total, la gitana, una mole de persona impresionante, se baja del coche, con su hija, otra mole, se vienen hacia mi coche y intentan abrir las puertas mientras balancean mi coche (que no, no es un twingo, es un astra y de los antiguos, pero aquello se movía como si estuviéramos en un simulador de 3D). Mi copiloto, Mari, una pobre chiquilla a la que sí que no le gustan nada los líos, me mira con cara de susto y me dice: “Está cerrado, ¿verdad? No pueden abrir, ¿verdad?” Lucía sigue diciéndole : “Estás loca, tía, estás loca...” (a todo esto, seguimos paradas en la Alameda). Al ver que no podía abrir mi coche y no poder hacerle nada a Lucía (que hasta a mí me estaban entrando ganas), y ver que los coches empezaban a ponerse en marcha, decidió que lo mejor que podía hacer era coger fuerza, coger aire, y coger todo lo que tenía dentro de sí, y canalizarlo en forma de escupitajo asqueroso que dejó en la luna del copiloto (mi pobre Mari casi le da algo), ahí ya me cabreé, le dije “Serás hijap...”(no es mi estilo, insisto, pero eso me cabreó mucho) Con lo que me tiró otro, y , ¿a qué no sabéis que hizo? Cogió el retrovisor, estiró con todas sus fuerzas (que eran muchas) y me lo rompió! Supongo que es mi destino. Ayer bajé a mi coche, y, ahora que ya había conseguido montar el izquierdo, me lo habían vuelto a desmontar!!! Eso sí, habían tenido el detalle de dejarlo encima del capó.
Así que ahora voy sin izquierdo, y sin derecho. Pero bueno, me voy acostumbrando, ya os dije que estoy desarrollando un sexto sentido que me permite tener una visión de 180º sin apenas mover la cabeza...
 
La vida en la facultad
Si dentro de unos años me preguntan qué es lo que mas recuerdo de mi facultad diré: “Colas interminables” Para empezar, cola en el metro. Tengo suerte de no vivir en el centro, y en mi propia parada nunca hay mucha gente. Pero, ¿y para salir del metro en Facultats? Que ya llegas tarde, y tienes por delante de ti a 857 personas (así, a ojo) , y entonces, de repente, a una de ellas se le atasca el bonometro. NOOOOO!!!! Esto no me ayuda!!! Consigues salir del metro, y empiezan a acosarte los repartidores de periódicos, las gitanas que quieren que firmes en una hoja (sin explicarte por qué, el otro día una me dio un empujón porque le dije que no), y los que quieren que te unas a su lucha contra el capitalismo. Después de sortear todos estos obstáculos (no sin antes estar al borde de ser arrollado por una bici que ha tenido que huir de su propio carril-bici, porque a la gente le gusta ir andando en procesión por dicho carril), llegas a tu facultad. Desciendes al sótano (porque sí, ahí es donde esta tu clase, un mega-zulo sin ventanas), y te encuentras con más gente que en los conciertos de fallas. Una vez más, cola para entrar en tu propia clase. Terminada la clase, el efecto contrario: “Cómo sacar a 120 personas por una puerta minúscula”. Ya al borde de la desesperación, recuerdas que te tienes que comprar el programa de la asignatura en reprografía. Y es cuando piensas, triunfante: “No, a mí no me pillan otra vez, ahora me hago la lista y me cuelo” Pero descubres que no has sido la única en pensar así, y como no hayas dormido lo suficiente, estés un poco en las nubes o te muerda la persona a la que intentas adelantar sutilmente, te puedes pasar otra media hora para salir de aquella acumulación humana con simplemente una hojita de 6 céntimos en la que te pone lo que ya te han dicho en clase. Oye, pero tú, tan contenta, con tu programa, y con tus buenos propósitos de comprarte ya el libro, mirarte los temas, organizarte...que se queda en eso, en buenos propósitos.
Así que, con tus propósitos y tu programa, te vas a almorzar a la cafetería (y con dos cojones, todo hay que decirlo). Allí te esperan otros 10 min de espera hasta que te toque tu turno para poder comprar el ticket, y después, pelea con tus compañeros por el último donut o el último pan-pizza.
Después de todo este ajetreo, las necesidades fisiológicas empiezan a hacer aparición. Sí, no es broma, otra cola más, la del baño, aunque esta, por lo menos, te la esperas.
Todo esto en un día normal. Si, además, tienes que hacer alguna gestión en secretaría, ya te puedes llevar el equipo de campamento porque te puedes pasar allí más tiempo que el que vas a clase en una semana (se podría convalidar con uno o dos créditos de libre opción).
Al final, acabas agotada y sin fuerzas para volver en toda la semana. Yo me he propuesto este año ir a todas mis clases, y acabar de convalidar en secretaría todos esos créditos de libre opción que tengo por ahí, sueltos, dejados de la mano de Dios (bueno, quien dice TODOS ESOS, dice 4 ó 5)
Pero claro, con este ajetreo...quien sabe