Realmente un post puede perfectamente reflejar el estado de ánimo de quien lo escribe, aunque conscientemente no quiera hacerse eso. Sin embargo, aquí en los blogs, donde no nos vemos las caras, medio de comunicación no verbal para expresar los sentimientos, podemos “ver” a través de las letras cómo se encuentra el que está escribiendo. Así que, perdonad la gramática, la sintaxis y todas esas cosas que se tienen que tener en cuenta a la hora de escribir y más cuando lo haces públicamente
Pensar. Pensar que dentro de nada acabo la carrera y que, como mucho, me va a quedar una asignatura para el año que viene. ¿Y qué hace una con una asignatura? ¿Se pasa un año más en la facultad para sacarse una asignatura? ¿No me va a hacer eso sentirme inútil? ¿Pensar que he perdido el tiempo? ¿Que si hubiera pensado un poquito más y me hubiera organizado mejor podría haber acabado este año?
Soñar. Soñar que tus padres son de la CIA y llegas a casa y te los encuentras encima de la mesa con mapas de las ubicaciones de las antiguas SS, e intentando desmontar los planes de la mafia rusa traficante de drogas (que ya se que no tiene nada que ver); y que suba tu mejor amiga trepando por el balcón vestida de negro al estilo ninja y resulte que está compinchada con ellos, y que están esperando a que cumplas los 23 para contártelo todo e incluirte en su equipo, pero como los has descubierto antes, tienes que huir armada de metralleta por la terraza de tu casa al estilo Tarzán. Y te despiertas como si hubieras corrido la maratón, y no es raro, porque en tu sueño has corrido a lo largo de todo el cauce del río Turia (y las metralletas pesan, ahí donde las ves)
Recordar. Recordar qué fecha es hoy, y recordar quién tiene que ver con esa fecha. Y recordar el daño que te hace recordarle, y odiarle,y odiarte, por ello.
Discutir. Discutir con una señora que te dice que te ha dado 20 euros y tú le dices que no, que has visto como hacía un juego de manos digno de un trilero y te preguntas si la señora se cree Juan Tamarit, pero te lo callas, intentando recordar esa gran frase “El cliente siempre tiene la razón”, pero que queda echada por tierra cuando la señora por fin reconoce que ha metido los 20 euros en el bolso de su hija (¿se puede ser más ruin?)
Gritar. Gritar animando a tus compañeros en un partido de fútbol, reírte de ver a Zeus corriendo con las manitas pegadas al cuerpo, pasar frío sentada con Natalia y con Laura en un banco frío, y ver a tu jefe corriendo detrás de un balón; para acabar animando al único jugador que no conoces de nada, pero que te ha hecho gracia porque se ha acercado a hablar con vosotras, después incluso de haberle mirado con cara de desconfianza.
Volver a discutir. Volver a discutir con otra persona, pero esta vez es S, y discutes con él el día de San Valentín, que aunque te parece una chorrada, pues te jode igualmente; y aunque te sigue pareciendo una chorrada, te ilusionas cuando S te busca por la noche sólo para regalarte chocolate y decirte que le has abierto los ojos.
Salir. Salir por fin de casa y celebrar ese fin de exámenes con una cena en condiciones. Arrastrar a tus amigas hasta un restaurante indio y que te miren con desconfianza, pedir tu los platos y aguantar que te llamen “manifesera” y “organisaora”, acabar comprando helado en Opencor porque no os gustan los postres y comiéndoos el helado en un parque.
Rabiar. Rabiar porque los niños son crueles a veces, y saben darte donde duele, y que uno de los que tienes a tu cuidado por la tarde te diga que prefiere a la otra profesora; te duele porque sabes que lo hace porque él también está rabiando. Y que está rabiando porque sabe que tiene nueve años y no sabe escribir ni leer bien, y que nadie se está ocupando de que lo aprenda, sólo tú, que rabias al saber que nadie más lo hará. Porque sabe que necesita unas gafas para poder aprender a leer bien y nadie se las compra. Y que rabia porque los demás niños le mandan a su país, y el niño ya no sabe cuál es su país, pues habla 3 idiomas distintos, pero no sabe escribir ni siquiera la palabra “receta” correctamente.
Buscar. Buscar tus notas por todas las plantas, por todos los departamentos, por todos los pasillos. Y encontrarlas. Y preguntarte para qué coño las has encontrado.
Bailar. Bailar con tus compañeras mientras trabajas, cuando nadie os ve, intentando quitar esa resaca que llevas del sábado, y pidiendo por dios que acabe pronto la tarde del domingo.
Planear. Planear que vas a hacer en fallas, en pascua, en el viaje a Túnez, en verano, el año que viene; planear dejarte el trabajo, tener libres los fines de semana, no ver el final de las películas sino verlas enteras, poder irte un fin de semana fuera, poder ir el sábado de compras y el domingo al cine como espectadora.
Reír. Reír oyendo como un niño de 9 años te explica que “un espermatozoide es un renacuajo que las mujeres tienen en la panza cuando hacen el amor, pero agh, eso duele”
Abrazar. Abrazar a Pedro porque te lo encuentras de fiesta y hace tiempo que no lo ves; abrazar a Boro porque te confiesa que tiene ganas de conocerte un poco más; abrazar a Laura por eso que te ha contado, porque por fin se ha atrevido a contártelo, y porque por fin la puedes comprender un poco más, y sabes lo que significa que se atreva a hacerlo, y te alegras por ella, porque sabes que gran paso está dando. Abrazar a P cuando llegas a comer y te la encuentras en casa, porque ya hace una semana que no la ves, y tu madre se pone celosa porque no la abrazas a ella. Abrazar a S al bajar del tranvía, por todo el temor que has sentido en tan sólo un minuto de incertidumbre, abrazar a S cuando cruza Valencia entera sólo para verte 5 minutos.
Escribir. Escribir en tu blog de una manera que no es la habitual, pero no puedes hacerlo de otra. Desde que terminaste los exámenes todo ha sido un caos (bueno, antes, durante y después) y eso es lo que te sale: un post ordenado, por puntos, como los que te gustan, en el que te salen ideas sueltas y parece que nada tiene relación. Pero sabes que si la tiene, y una acción se relaciona con otra, y si no existiera la primera, quizá no existiría la última.
P.D.1Pero ¿que sería un post sin las P.D.?
P.D.2.Pido perdón a Laura por el plagio del título
P.D.3.Hoy he ido a "otro" cine y había una rata en la sala!!! Eso en mi cine no pasa! Lo juro!
Pensar. Pensar que dentro de nada acabo la carrera y que, como mucho, me va a quedar una asignatura para el año que viene. ¿Y qué hace una con una asignatura? ¿Se pasa un año más en la facultad para sacarse una asignatura? ¿No me va a hacer eso sentirme inútil? ¿Pensar que he perdido el tiempo? ¿Que si hubiera pensado un poquito más y me hubiera organizado mejor podría haber acabado este año?
Soñar. Soñar que tus padres son de la CIA y llegas a casa y te los encuentras encima de la mesa con mapas de las ubicaciones de las antiguas SS, e intentando desmontar los planes de la mafia rusa traficante de drogas (que ya se que no tiene nada que ver); y que suba tu mejor amiga trepando por el balcón vestida de negro al estilo ninja y resulte que está compinchada con ellos, y que están esperando a que cumplas los 23 para contártelo todo e incluirte en su equipo, pero como los has descubierto antes, tienes que huir armada de metralleta por la terraza de tu casa al estilo Tarzán. Y te despiertas como si hubieras corrido la maratón, y no es raro, porque en tu sueño has corrido a lo largo de todo el cauce del río Turia (y las metralletas pesan, ahí donde las ves)
Recordar. Recordar qué fecha es hoy, y recordar quién tiene que ver con esa fecha. Y recordar el daño que te hace recordarle, y odiarle,y odiarte, por ello.
Discutir. Discutir con una señora que te dice que te ha dado 20 euros y tú le dices que no, que has visto como hacía un juego de manos digno de un trilero y te preguntas si la señora se cree Juan Tamarit, pero te lo callas, intentando recordar esa gran frase “El cliente siempre tiene la razón”, pero que queda echada por tierra cuando la señora por fin reconoce que ha metido los 20 euros en el bolso de su hija (¿se puede ser más ruin?)
Gritar. Gritar animando a tus compañeros en un partido de fútbol, reírte de ver a Zeus corriendo con las manitas pegadas al cuerpo, pasar frío sentada con Natalia y con Laura en un banco frío, y ver a tu jefe corriendo detrás de un balón; para acabar animando al único jugador que no conoces de nada, pero que te ha hecho gracia porque se ha acercado a hablar con vosotras, después incluso de haberle mirado con cara de desconfianza.
Volver a discutir. Volver a discutir con otra persona, pero esta vez es S, y discutes con él el día de San Valentín, que aunque te parece una chorrada, pues te jode igualmente; y aunque te sigue pareciendo una chorrada, te ilusionas cuando S te busca por la noche sólo para regalarte chocolate y decirte que le has abierto los ojos.
Salir. Salir por fin de casa y celebrar ese fin de exámenes con una cena en condiciones. Arrastrar a tus amigas hasta un restaurante indio y que te miren con desconfianza, pedir tu los platos y aguantar que te llamen “manifesera” y “organisaora”, acabar comprando helado en Opencor porque no os gustan los postres y comiéndoos el helado en un parque.
Rabiar. Rabiar porque los niños son crueles a veces, y saben darte donde duele, y que uno de los que tienes a tu cuidado por la tarde te diga que prefiere a la otra profesora; te duele porque sabes que lo hace porque él también está rabiando. Y que está rabiando porque sabe que tiene nueve años y no sabe escribir ni leer bien, y que nadie se está ocupando de que lo aprenda, sólo tú, que rabias al saber que nadie más lo hará. Porque sabe que necesita unas gafas para poder aprender a leer bien y nadie se las compra. Y que rabia porque los demás niños le mandan a su país, y el niño ya no sabe cuál es su país, pues habla 3 idiomas distintos, pero no sabe escribir ni siquiera la palabra “receta” correctamente.
Buscar. Buscar tus notas por todas las plantas, por todos los departamentos, por todos los pasillos. Y encontrarlas. Y preguntarte para qué coño las has encontrado.
Bailar. Bailar con tus compañeras mientras trabajas, cuando nadie os ve, intentando quitar esa resaca que llevas del sábado, y pidiendo por dios que acabe pronto la tarde del domingo.
Planear. Planear que vas a hacer en fallas, en pascua, en el viaje a Túnez, en verano, el año que viene; planear dejarte el trabajo, tener libres los fines de semana, no ver el final de las películas sino verlas enteras, poder irte un fin de semana fuera, poder ir el sábado de compras y el domingo al cine como espectadora.
Reír. Reír oyendo como un niño de 9 años te explica que “un espermatozoide es un renacuajo que las mujeres tienen en la panza cuando hacen el amor, pero agh, eso duele”
Abrazar. Abrazar a Pedro porque te lo encuentras de fiesta y hace tiempo que no lo ves; abrazar a Boro porque te confiesa que tiene ganas de conocerte un poco más; abrazar a Laura por eso que te ha contado, porque por fin se ha atrevido a contártelo, y porque por fin la puedes comprender un poco más, y sabes lo que significa que se atreva a hacerlo, y te alegras por ella, porque sabes que gran paso está dando. Abrazar a P cuando llegas a comer y te la encuentras en casa, porque ya hace una semana que no la ves, y tu madre se pone celosa porque no la abrazas a ella. Abrazar a S al bajar del tranvía, por todo el temor que has sentido en tan sólo un minuto de incertidumbre, abrazar a S cuando cruza Valencia entera sólo para verte 5 minutos.
Escribir. Escribir en tu blog de una manera que no es la habitual, pero no puedes hacerlo de otra. Desde que terminaste los exámenes todo ha sido un caos (bueno, antes, durante y después) y eso es lo que te sale: un post ordenado, por puntos, como los que te gustan, en el que te salen ideas sueltas y parece que nada tiene relación. Pero sabes que si la tiene, y una acción se relaciona con otra, y si no existiera la primera, quizá no existiría la última.
P.D.1Pero ¿que sería un post sin las P.D.?
P.D.2.Pido perdón a Laura por el plagio del título
P.D.3.Hoy he ido a "otro" cine y había una rata en la sala!!! Eso en mi cine no pasa! Lo juro!
Como empezar bien un cuatrimestre:
1- Levantarse a la hora correcta: No, no sirve ponerte el despertador a las 10:00 (¿qué pasa? en mi facultad entramos a las 11:30)e ir retrasando la alarma hasta las 10:45 cuando ya no te queda más remedio que irte corriendo, sin desayunar y sin peinar (no sé si lo he dicho alguna vez pero soy incapaz de salir de casa sin peinar)
2- Saber dónde están las clases: la intuición puede llevarnos a veces por el buen camino, pero muchas otras veces nos puede llevar totalmente por el opuesto....(preguntarle a mi novio cómo me puedo perder fácilmente en un radio de 20 m, plano incluido). Ir sin la agenda cuando estás en 5º y el curso se basa en optativas desperdigadas por el edificio, es una muy mala idea.
3- Ir acompañada: si tus amigas se han ido a la nieve, no vayas. Si además vas sin agenda y vas a llegar cuando la clase ya lleva 20 minutos por no encontrar el aula y haberte levantado tarde, no vayas. Es tontería. Si vas con alguien, por lo menos no te pierdes sola y las horas de cafetería pueden ser mucho más amenas.
4- Llevar un bonometro que esté en perfectas condiciones: Esto, que puede parecer una tontería, es quizá el punto clave. Los demás puntos los podemos haber ido solventado de una u otra manera, pero salir del metro es algo tan básico como fundamental. Os explico: yo me compro el bonometro y lo meto en el bolsillo de mi pantalón. Toda persona que me conoce me riñe por este hecho diciéndome que lo que me puede pasar es que se me arrugue y no sirva, pero yo esos consejos me los paso por el pito del sereno y lo sigo metiendo ahí, por los siglos de los siglos. Al llegar a la parada de “Facultats”, lo más posible es que mi bonometro se quede atascado y no vaya “ ni pa´tras ni pa´alante”, y tenga que esperar a que la señora de la taquilla (¿os he dicho alguna vez lo poco que me parece que trabajan esas personas?) se digne a abrirme. Porque ayer me tuvo 5 minutos esperando como una idiota en la puerta mientras ella estaba de cháchara con una compañera, y yo ahí, admirando el estilismo de las taquillas, las puertas dobles, la gente que pasaba y me miraba con cara de quehacesahiporquenosalesya, etc. Por esto, si has conseguido, con más o menos suerte, superar los puntos 1 y 2, toda la operación “Llegar Puntual El Primer Día” se puede ir al traste.
5- No desanimarse ante la perspectiva de múltiples trabajos obligatorios: No, no pasa nada si en las dos primeras clases ya te mandan más trabajos que en toda la carrera. Por ello no hay que dejar de ir a la tercera, a lo mejor tenemos suerte y en esa no nos mandan trabajos. Si no nos quedamos, nunca lo sabremos (por eso aun no lo sé, no he conseguido llegar a la tercera clase)
6- No desanimarse ante un profesor, o dos profesores, ya conocidos
Últimamente me ha dado por los post educativos, que le vamos a hacer. Todo lo hago por vuestro bien y que no os pase como a mí.
P.D. Antes de trabajar en el cine, he tenido más trabajos. El que más me duró (4 años) fue como dependienta en una tienda de alimentación los fines de semana, donde varios clientes me cogieron bastante cariño. Mi madre sigue trabajando allí y evidentemente, estos clientes/as, cuya media de edad es de 68 años, le preguntan por mí, le dan recuerdos y le dicen que me vaya muy bien con la carrera. Pero ayer mi madre me dijo que una de ellas, llamada en mi casa “La Fallera Mayor” por como iba peinada siempre, le pidió una foto mía, para tenerla, porque dice que a quien más quiere de Valencia es a mi madre y a mí. Mi madre ni de coña le quiere dar una foto, pero ella insiste e insiste. Es una mujer mayor, sus hijos viven fuera, y está muy sola. Me sabe mal, pero darle una foto mía me da un poco de mal rollo, sinceramente.
Yo le tengo cariño, pensando en esto me he acordado de una conversación que tuvimos ella y yo cuando aún trabajaba allí:
Fallera: “Pues sí, a mi hija la mandé a aprender francés con la Furgona...”
Yo: “¿Con la Furgona, Concha? Y eso como es? “ (yo pensé que la hija se había hecho hippie y se había ido por ahí en plan Erasmus-Comuna)
Fallera: “Pues sí, esa escuela donde va la gente a aprender francés...”(Aclaración: Furgona=Sorbona)
P.D.2. Nos hemos vuelto a encontrar a una pareja en pleno acto (amoroso-sexual, se entiende) en el cine; supongo que se debió a la proximidad del Día de los Enamorados, qué pasión por dios
Elementos distractores
A lo largo de toda la carrera, he aprendido que para llevar a cabo la evaluación de un sujeto en un momento determinado, se deben dar unas condiciones ambientales favorables que propicien tanto un clima adecuado de cooperación y disminución de la tensión que produce dicho momento, como la concentración del sujeto en la realización de las tareas propuestas.
Pues bien, dadas las condiciones ambientales de mi cuarto, he llegado a la conclusión que mi concentración y por tanto, mi rendimiento en la tarea propuesta (o lo que es lo mismo, estudiar), ha de ser per collons necesariamente deficiente. Analicemos:
Lugar: debe ser agradable y relajante. Vale, el lugar donde estudio es o la biblioteca, o mi cuarto. A la biblioteca dejé de ir porque siempre se me ponía la misma parejita delante de mí a darse besitos, y con ese sonido de fondo no puedo estudiar. Mi cuarto es agradable, pero de ningún modo relajante, es pequeño y todo está puesto de una manera que pueda caber en ese espacio tan reducido (imaginaos un Tetris, pues algo así)
Ambiente general: Es importante el orden del lugar. Uff... un simple vistazo a mi cuarto puede dar fe de que el orden no es lo que predomina en él, desde luego....Tengo una estantería en la que puedes encontrar desde peluches, hasta apuntes, pasando por cajas de bombones abiertas, el “taper” para llevarme al trabajo, un paraguas, y muchas cosas más que no os digo porque tengo una dignidad que mantener.
“En el despacho debe haber un lugar para colgar prendas o dejar paquetes, evitando con ello situaciones que pueden llegar a ser embarazosas o distractivas” Ay...si me lo hubieran dicho antes....Porque sí, yo tener, lo que se dice tener, tengo un armario...Pero ya no cabe nada más, hace tiempo que no cabe nada más. Y pensaréis: “Que consumista-pija” Pues no, lo tengo lleno de cosas que ya no me pongo, como pantalones que se me han quedado grandes, pantalones que se me han quedado cortos, sueters de cuando tenía 12 años...cosas que mi madre no me deja tirar “por si acaso algún día voy a algún sitio en el que tienes que ir mal vestida, como por ejemplo, a hacer una torrà, una paella....”
La mesa:debe ser del tamaño adecuado. Pues mi mesa es muy bonita, muy mona y la tengo muy bien cuidada, pero es tamaño Liliput (no sé si os he dicho que soy un poco alta) y teniendo en cuenta que los libros de mi carrera son todos a lo horizontal y que mis piernas son bastante largas, parezco del Circo del Sol cada vez que me siento a estudiar.
Evitar elementos distractores: puede que sea quizá el punto más importante y más evidente, y es como una síntesis de los anteriores. A lo que ya hemos visto arriba, le añadimos ciertos elementos distractores como pueden ser lo siguientes:
-Estudio de cara a la ventana
-Mi vecina del 3º tendiendo
-La hija de mi vecina tirando pinzas a la cabeza de la vecina del primero (la niña tiene 5 años)
-Que mi vecina del 6º ponga “NO-SOY-UN-SUPERMAN-Soy un hombre muy sencillo que te quiere enamorar....” 7 veces seguidas alternándola con “Bruuujeeeeríaaaaaa, dame remedio para el alma míaaaa....”
-Que llamen 12 veces en una hora al teléfono de mi casa.
-Que mi vecina de 87 años venga a preguntar por mi padre para que le vuelva a arreglar la lámpara
-Que oiga como mi madre está viendo en la tele como Sarita intenta ganar en la discusión a Pepe (que conste que a veces veo GH por un mero interés psicosocial)
-Que mi prima P me pida rotuladores.
-Buscar los rotuladores
-Enfadarme porque mi prima sabe donde están MIS rotuladores en MI cuarto, y yo no
-Bajar a Mercadona a comprar Donettes (vale, esto no está en mi cuarto)
-Sacar la agenda a ver cuándo caen las Fallas
-Subrayar con distintos colores: verde para el título, morado para las definiciones, negro para subtítulos, rojo para títulos más grandes....
-Sacar la agenda a ver como cae Pascua
-Que “la Carolina” (niña que vive arriba) se dedique toda la tarde a correr por su pasillo arrastrando su mochila-carrito
-Meterme en el blog 54 veces
-Meterme en el Messenger 53
-Llamar a Amparo para ver cómo lleva la asignatura y ponernos a planear qué haremos de cenar el sábado para celebrar su cumpleaños
-Que la Carolina no quiera ducharse y nos enteremos toda la finca
-Que mi madre entre en mi cuarto y me pregunte “Cristina, ¿tú sabes lo que es el 69?” ¿Qué haces si una madre te pregunta eso? ¿Le dices que sí? ¿Le dices que no? ¿Le preguntas si ella lo sabe? (la madre de Ali cree que es el número erótico porque “tiene muchos agujeritos” ¿?, así que, a saber lo que piensa la mía )
Sumando todos los factores situacionales con mi poca predisposición al estudio, y si a ello le sumamos que creo que he perdido alguna neurona, el resultado es un examen como el de hoy. Nunca me había salido un examen tan mal.
Pero bueno, tras la depresión inicial unida a los deseos homicidas hacia el profesor, me he comprado unos donettes, y me siento mucho mejor, casi diría que eufórica, porque sólo me queda un examen!!!BIEEEEENNNN!!!!
Pues bien, dadas las condiciones ambientales de mi cuarto, he llegado a la conclusión que mi concentración y por tanto, mi rendimiento en la tarea propuesta (o lo que es lo mismo, estudiar), ha de ser per collons necesariamente deficiente. Analicemos:
Lugar: debe ser agradable y relajante. Vale, el lugar donde estudio es o la biblioteca, o mi cuarto. A la biblioteca dejé de ir porque siempre se me ponía la misma parejita delante de mí a darse besitos, y con ese sonido de fondo no puedo estudiar. Mi cuarto es agradable, pero de ningún modo relajante, es pequeño y todo está puesto de una manera que pueda caber en ese espacio tan reducido (imaginaos un Tetris, pues algo así)
Ambiente general: Es importante el orden del lugar. Uff... un simple vistazo a mi cuarto puede dar fe de que el orden no es lo que predomina en él, desde luego....Tengo una estantería en la que puedes encontrar desde peluches, hasta apuntes, pasando por cajas de bombones abiertas, el “taper” para llevarme al trabajo, un paraguas, y muchas cosas más que no os digo porque tengo una dignidad que mantener.
“En el despacho debe haber un lugar para colgar prendas o dejar paquetes, evitando con ello situaciones que pueden llegar a ser embarazosas o distractivas” Ay...si me lo hubieran dicho antes....Porque sí, yo tener, lo que se dice tener, tengo un armario...Pero ya no cabe nada más, hace tiempo que no cabe nada más. Y pensaréis: “Que consumista-pija” Pues no, lo tengo lleno de cosas que ya no me pongo, como pantalones que se me han quedado grandes, pantalones que se me han quedado cortos, sueters de cuando tenía 12 años...cosas que mi madre no me deja tirar “por si acaso algún día voy a algún sitio en el que tienes que ir mal vestida, como por ejemplo, a hacer una torrà, una paella....”
La mesa:debe ser del tamaño adecuado. Pues mi mesa es muy bonita, muy mona y la tengo muy bien cuidada, pero es tamaño Liliput (no sé si os he dicho que soy un poco alta) y teniendo en cuenta que los libros de mi carrera son todos a lo horizontal y que mis piernas son bastante largas, parezco del Circo del Sol cada vez que me siento a estudiar.
Evitar elementos distractores: puede que sea quizá el punto más importante y más evidente, y es como una síntesis de los anteriores. A lo que ya hemos visto arriba, le añadimos ciertos elementos distractores como pueden ser lo siguientes:
-Estudio de cara a la ventana
-Mi vecina del 3º tendiendo
-La hija de mi vecina tirando pinzas a la cabeza de la vecina del primero (la niña tiene 5 años)
-Que mi vecina del 6º ponga “NO-SOY-UN-SUPERMAN-Soy un hombre muy sencillo que te quiere enamorar....” 7 veces seguidas alternándola con “Bruuujeeeeríaaaaaa, dame remedio para el alma míaaaa....”
-Que llamen 12 veces en una hora al teléfono de mi casa.
-Que mi vecina de 87 años venga a preguntar por mi padre para que le vuelva a arreglar la lámpara
-Que oiga como mi madre está viendo en la tele como Sarita intenta ganar en la discusión a Pepe (que conste que a veces veo GH por un mero interés psicosocial)
-Que mi prima P me pida rotuladores.
-Buscar los rotuladores
-Enfadarme porque mi prima sabe donde están MIS rotuladores en MI cuarto, y yo no
-Bajar a Mercadona a comprar Donettes (vale, esto no está en mi cuarto)
-Sacar la agenda a ver cuándo caen las Fallas
-Subrayar con distintos colores: verde para el título, morado para las definiciones, negro para subtítulos, rojo para títulos más grandes....
-Sacar la agenda a ver como cae Pascua
-Que “la Carolina” (niña que vive arriba) se dedique toda la tarde a correr por su pasillo arrastrando su mochila-carrito
-Meterme en el blog 54 veces
-Meterme en el Messenger 53
-Llamar a Amparo para ver cómo lleva la asignatura y ponernos a planear qué haremos de cenar el sábado para celebrar su cumpleaños
-Que la Carolina no quiera ducharse y nos enteremos toda la finca
-Que mi madre entre en mi cuarto y me pregunte “Cristina, ¿tú sabes lo que es el 69?” ¿Qué haces si una madre te pregunta eso? ¿Le dices que sí? ¿Le dices que no? ¿Le preguntas si ella lo sabe? (la madre de Ali cree que es el número erótico porque “tiene muchos agujeritos” ¿?, así que, a saber lo que piensa la mía )
Sumando todos los factores situacionales con mi poca predisposición al estudio, y si a ello le sumamos que creo que he perdido alguna neurona, el resultado es un examen como el de hoy. Nunca me había salido un examen tan mal.
Pero bueno, tras la depresión inicial unida a los deseos homicidas hacia el profesor, me he comprado unos donettes, y me siento mucho mejor, casi diría que eufórica, porque sólo me queda un examen!!!BIEEEEENNNN!!!!
Un examen, un retrovisor y 20 euros
Tengo a mi pobre blog abandonadillo, y me sabe realmente muy mal. Pero es que desde el fin de semana estoy un poco desanimada, tanto estudiar y aguantar a gente impresentable me pone de muy mal humor, y si encima vas y el examen te sale como si lo hubieras hecho con el culo fatal, pues eso no contribuye a mejorar tu estado de ánimo.
Si le preguntas a cualquiera de las personas que me conocen (véase amigos, compañeros de clase/trabajo, vecinas...) os dirá de mí cosas como:
“Es una chica muy dulce”
“Un poco seria al principio, pero se la ve muy buena chiquita...”
“Cristina es muy sonriente, siempre está feliz”
“No sabe enfadarse”
Pero si mi madre anda por ahí cerca, dirá: “Siiiii hombreeee, lo que tiene es una mala lecheeeee” Lo que esta mujer no comprende, es que yo no tengo mala leche, es la gente y los acontecimientos de la vida los que me la provocan. Cosas como salir de mi casa para ir al cine con mi novio y encontrarme mi coche en un sitio, y el retrovisor (el izquierdo, el derecho lo perdí en Navidad) a unos 7 metros más lejos de su lugar de origen, en el día en que en toda España nevaba, pero aquí caía el agua a mares, yo con el paraguas en una mano, el retrovisor en otra, y mi novio diciendo: “la culpa es tuya por aparcar aquí”, son cosas que van haciendo que mi mal humor aumente.
Si a todo esto añades que la gente se pone histérica cuando va al cine el fin de semana y que la pagan conmigo, y encima no tengo casi tiempo para prepararme el examen del martes (obviemos el resto del cuatrimestre en el que me lo podía haber ido preparando) pues son todo cosas que hacen que no pueda ser la alegría de la huerta.
Y entre una cosas y otras, llega el día, el martes, el día del examen. Llegas allí unos 10 minutos antes, porque no soporto llegar antes y que todo el mundo me empiece a preguntar cosas de última hora. Y empiezas a oír las primeras leyendas urbanas:
Casi te da un síncope y empiezas a pensar: “No escucho nada, no escucho nada, es mentira, eso no es verdad, todo pasará,laralaralala......” Son las 15:00, las 15:05, el profesor no viene, las 15:10, el profesor aparece a lo lejos, y pasa entre todos nosotros que lo miramos con cara de acojone, y él nos mira como diciendo: “Pequeños cabrones.....os voy a joder bien, hahahahahaha (risa malévola)”
Entramos a la clase y nos suelta: “Tenéis que contestar 30 preguntas como mínimo para aprobar, es de Verdadero/Falso” Y yo, persona lista, inteligente y deductora donde las haya, por esa manía mía de pensar las cosas por mi misma sin comprobarlas primero, pienso: “Vale, eso es que es de 40 preguntas” Y me pongo a contestar. Y me doy cuenta que me quedan 14 que no me sé (y tampoco es que ponga la mano en el fuego por la veracidad de las otras). Con lo cual, según mis cálculos iniciales, llevo 26. Así que me animo, me animo, y sin tener en cuenta que una mal descuenta una bien, me pongo me pongo, y me dejo sólo 5 sin contestar. Cuando por fin voy a entregar, se me hace la luz : “Voy a contar las preguntas por si acaso habían más de 40.....” Y sí. Habían 50. Y yo he contestado 45. Y me he quedado más ancha que larga. Y me reboto, me levanto, lo entrego, me tropiezo con el aparato de poner las transparencias, y encima el profesor se ríe de mí.
Llueve, y llego a mi casa de bastante “mala llet”. Oigo a mi prima y a mi madre en mi cuarto, entro y están rebuscando en mi armario.
-¿Qué hacéis?
-Cogiendo algo para P, para la boda (esa a la que yo no voy porque he puesto como excusa que tengo que estudiar, y realmente es justo el fin de semana que ya he acabado los exámenes)
-Si yo no tengo nada!!!!
-Si, yo había pensado que le dejaras esa minifalda que tienes ......
-Mamá, ¿cómo va a ir la boda con minifalda? Y con botas de tacón alto, y os detienen por explotación de menores.
-Eso tía, así no puedo ir, y con mi ropa menos (P es una mezcla entre makineta-rapera-extraña)
-Mira, haced lo que os dé la gana las dos!!!!
Menos mal que P siempre sale con alguna de las suyas y suaviza un poco la situación:
-¿Al final Nuria celebró su cumpleaños? (esa niña que no iba a celebrarlo porque hacía un año por lo menos que no lo celebraba)
-Sí, Cris, y para comprarle el regalo que mal....Nos recorrimos todos los chinos del barrio, y nada!!! Que no nos llegaba el dinero!!!!!
¿¿¿Qué tipo de regalo se puede comprar en unos chinos??? Y lo que es peor, ¿¿¿cuánto dinero habían puesto para el regalo de la pobre Nuria para que no les llegara el dinero??? Luego dice que yo soy una pija.......
-P, te están llamando al móvil.....
Y suena esta canción:
“Debajo del ombligo.......tengo un chumiiiiinooo......
Y cuando me lo miro, yo me alusiiiiiiiinoooooo.......
Obi-oba-cada dia te quiero mas, obi obi obi obá......”
(perdón por el lenguaje vulgar)
¿Nos estamos quedando anticuados? ¿Os pondríais en el móvil una canción que dijera eso?? ¿Soy yo muy decente?
Aún me quedan otros 3 exámenes.....no escribo tanto en el blog porque realmente no me pasa nada.....mi vida se reduce a mi casa, la biblioteca y mi trabajo.....aisss.....Aún así, yendo a la biblioteca el otro día, casi muero de infarto. Estaba parada en un semáforo de una avenida bastante ancha de Valencia, y andaba yo enfrascada en mis típicos pensamientos prebiblioteca (“a las 11 paramos a almorzar, de 11 a 11:45 descanso, y luego a las 14 paramos a comer.....”), y veo 4 coches Smart haciendo un cambio de dirección en un sitio en el que no se puede, y una voz ronca grita en mis oídos:
“Allá vaaaaaaaaaaaaaaannnnnnnnn!!!!!!!!”
Del salto que di todas las personas del semáforo empezaron a reírse de mí, que vergüenza.
P.D. Este post va dedicado al Señor Honrado Desconocido, en agradecimiento por haberme hecho volver a creer en la bondad y la honradez humana, en medio de un escenario de caos, histerismo, egoísmo, violencia y lucha por la supervivencia del más fuerte (es decir, la cola del cine). Este hombre volvió a mi taquilla a decirme que me había comprado la entrada antes de cenar, y, que al ir a pagar, se había dado cuenta que yo le había dado 20 euros de más. Y vino a devolvérmelos. Será que estoy sensible, pero casi lloro de la emoción.
Si le preguntas a cualquiera de las personas que me conocen (véase amigos, compañeros de clase/trabajo, vecinas...) os dirá de mí cosas como:
“Es una chica muy dulce”
“Un poco seria al principio, pero se la ve muy buena chiquita...”
“Cristina es muy sonriente, siempre está feliz”
“No sabe enfadarse”
Pero si mi madre anda por ahí cerca, dirá: “Siiiii hombreeee, lo que tiene es una mala lecheeeee” Lo que esta mujer no comprende, es que yo no tengo mala leche, es la gente y los acontecimientos de la vida los que me la provocan. Cosas como salir de mi casa para ir al cine con mi novio y encontrarme mi coche en un sitio, y el retrovisor (el izquierdo, el derecho lo perdí en Navidad) a unos 7 metros más lejos de su lugar de origen, en el día en que en toda España nevaba, pero aquí caía el agua a mares, yo con el paraguas en una mano, el retrovisor en otra, y mi novio diciendo: “la culpa es tuya por aparcar aquí”, son cosas que van haciendo que mi mal humor aumente.
Si a todo esto añades que la gente se pone histérica cuando va al cine el fin de semana y que la pagan conmigo, y encima no tengo casi tiempo para prepararme el examen del martes (obviemos el resto del cuatrimestre en el que me lo podía haber ido preparando) pues son todo cosas que hacen que no pueda ser la alegría de la huerta.
Y entre una cosas y otras, llega el día, el martes, el día del examen. Llegas allí unos 10 minutos antes, porque no soporto llegar antes y que todo el mundo me empiece a preguntar cosas de última hora. Y empiezas a oír las primeras leyendas urbanas:
Casi te da un síncope y empiezas a pensar: “No escucho nada, no escucho nada, es mentira, eso no es verdad, todo pasará,laralaralala......” Son las 15:00, las 15:05, el profesor no viene, las 15:10, el profesor aparece a lo lejos, y pasa entre todos nosotros que lo miramos con cara de acojone, y él nos mira como diciendo: “Pequeños cabrones.....os voy a joder bien, hahahahahaha (risa malévola)”
Entramos a la clase y nos suelta: “Tenéis que contestar 30 preguntas como mínimo para aprobar, es de Verdadero/Falso” Y yo, persona lista, inteligente y deductora donde las haya, por esa manía mía de pensar las cosas por mi misma sin comprobarlas primero, pienso: “Vale, eso es que es de 40 preguntas” Y me pongo a contestar. Y me doy cuenta que me quedan 14 que no me sé (y tampoco es que ponga la mano en el fuego por la veracidad de las otras). Con lo cual, según mis cálculos iniciales, llevo 26. Así que me animo, me animo, y sin tener en cuenta que una mal descuenta una bien, me pongo me pongo, y me dejo sólo 5 sin contestar. Cuando por fin voy a entregar, se me hace la luz : “Voy a contar las preguntas por si acaso habían más de 40.....” Y sí. Habían 50. Y yo he contestado 45. Y me he quedado más ancha que larga. Y me reboto, me levanto, lo entrego, me tropiezo con el aparato de poner las transparencias, y encima el profesor se ríe de mí.
Llueve, y llego a mi casa de bastante “mala llet”. Oigo a mi prima y a mi madre en mi cuarto, entro y están rebuscando en mi armario.
-¿Qué hacéis?
-Cogiendo algo para P, para la boda (esa a la que yo no voy porque he puesto como excusa que tengo que estudiar, y realmente es justo el fin de semana que ya he acabado los exámenes)
-Si yo no tengo nada!!!!
-Si, yo había pensado que le dejaras esa minifalda que tienes ......
-Mamá, ¿cómo va a ir la boda con minifalda? Y con botas de tacón alto, y os detienen por explotación de menores.
-Eso tía, así no puedo ir, y con mi ropa menos (P es una mezcla entre makineta-rapera-extraña)
-Mira, haced lo que os dé la gana las dos!!!!
Menos mal que P siempre sale con alguna de las suyas y suaviza un poco la situación:
-¿Al final Nuria celebró su cumpleaños? (esa niña que no iba a celebrarlo porque hacía un año por lo menos que no lo celebraba)
-Sí, Cris, y para comprarle el regalo que mal....Nos recorrimos todos los chinos del barrio, y nada!!! Que no nos llegaba el dinero!!!!!
¿¿¿Qué tipo de regalo se puede comprar en unos chinos??? Y lo que es peor, ¿¿¿cuánto dinero habían puesto para el regalo de la pobre Nuria para que no les llegara el dinero??? Luego dice que yo soy una pija.......
-P, te están llamando al móvil.....
Y suena esta canción:
“Debajo del ombligo.......tengo un chumiiiiinooo......
Y cuando me lo miro, yo me alusiiiiiiiinoooooo.......
Obi-oba-cada dia te quiero mas, obi obi obi obá......”
(perdón por el lenguaje vulgar)
¿Nos estamos quedando anticuados? ¿Os pondríais en el móvil una canción que dijera eso?? ¿Soy yo muy decente?
Aún me quedan otros 3 exámenes.....no escribo tanto en el blog porque realmente no me pasa nada.....mi vida se reduce a mi casa, la biblioteca y mi trabajo.....aisss.....Aún así, yendo a la biblioteca el otro día, casi muero de infarto. Estaba parada en un semáforo de una avenida bastante ancha de Valencia, y andaba yo enfrascada en mis típicos pensamientos prebiblioteca (“a las 11 paramos a almorzar, de 11 a 11:45 descanso, y luego a las 14 paramos a comer.....”), y veo 4 coches Smart haciendo un cambio de dirección en un sitio en el que no se puede, y una voz ronca grita en mis oídos:
“Allá vaaaaaaaaaaaaaaannnnnnnnn!!!!!!!!”
Del salto que di todas las personas del semáforo empezaron a reírse de mí, que vergüenza.
P.D. Este post va dedicado al Señor Honrado Desconocido, en agradecimiento por haberme hecho volver a creer en la bondad y la honradez humana, en medio de un escenario de caos, histerismo, egoísmo, violencia y lucha por la supervivencia del más fuerte (es decir, la cola del cine). Este hombre volvió a mi taquilla a decirme que me había comprado la entrada antes de cenar, y, que al ir a pagar, se había dado cuenta que yo le había dado 20 euros de más. Y vino a devolvérmelos. Será que estoy sensible, pero casi lloro de la emoción.