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Acerca de
Universitaria, veintipoquitos, curranta, valenciana, y, según las malas lenguas, despistada y con facilidad para protagonizar historias surrealistas de las que se puede salir con un poco de morro
Sindicación
 
Como tener 24 hijas y no volverse loca
-¿Te llamas Cristina?
-Si
- Pues te pareces mucho a Irene Perez.
- ¿Ah, si?
-
- Y, ¿quien es Irene Perez?
- Pues es una niña que había aquí que tiene el pelo negro como tu, largo como tu, los pendientes como tu, es alta como tu, tiene un reloj como tu, tiene un pantalón como tú, y tiene los ojos como tú. Yo creo que eres tú.
-¿Yo?
-Si. Tu dices que eres Cristina, pero en realidad eres Irene Perez. Lo que pasa es que no lo quieres decir.

Esta es la discusion que tengo a diario con una niña de 7 años en mi nuevo trabajo. Se ha empeñado en que soy una antigua alumna que he vuelto de incógnito con algún tipo de misión secreta.

Si creía que trabajando en el cine me pasaban historias, no había tenido en cuenta lo que es estar todo el día con 24 niñas (digo niñas porque son 22 niñas y 2 niños) de edades comprendidas entre los 2 y los 18 años.

Hace ya tiempo que no escribo en el blog, pero es que este trabajo me deja agotada. Por primera vez estoy trabajando a jornada completa en horario partido, y madrugo mucho, y salgo muy tarde; si a eso añadimos las 3 asignaturas de las que estoy matriculada, y que me gustaría seguir teniendo un poco de vida social, además del novio que tengo y al cual también me gusta ver de vez en cuando, me doy cuenta que mi tiempo libre es casi mulo. Lo que estar tirada en casa en pijama se me ha olvidado completamente.

Pero hoy lo estoy cumpliendo, que ya era hora. Y asi que he pensado ponerme un poco al dia con mi blog, que ya era hora también, que yo le tengo mucho cariño. Y así, de paso, os cuento un poco como me va en el nuevo trabajo.

Estoy de educadora, no es psicóloga exactamente aun, pero todo se andará. Lo que tengo que hacer es estar con ellas, ayudarlas a hacer los deberes, que cenen, se duchen y se acuesten. Y aparte de todo eso, escucharlas, reirme con ellas, consolarlas y darles todos los besos que no les dan en su casa. Y realmente estoy encantada.

Pero cuando salgo de allí los fines de semana estoy deseando encontrarme con gente mayor de 18 años. En estas 3 semanas he aprendido más sobre la serie Rebelde que si hubiera hecho un máster. Me levanto por la mañana cantando la canción: ...sólo quedate un momento....5 minutos....acaríciame en silencioooo...ven junto a miiiii....
La primera vez que vi a una niña de 7 años subida a un banco y cantando "...acariciameee un momentooooo...." me quedé un poco impactada. Ahora ya me he acostumbrado. No se si habréis visto la serie, pero ahora comprendo porque las niñas de la edad de mi prima van por ahi con esos escotes. ¿Quién se puede creer que el uniforme del colegio se componga de una minifalda, unas botas por la rodilla y una camisa desabrochada blanca con una corbata roja? Ahora entiendo que la Vane tenga esos problemas con el Richi (ver post anterior)

He vuelto a la epoca escolar. No sólo estoy trabajando en el colegio al que iba yo de niña, sino que además estoy cogiendo las mismas costumbres de antes: ponerme enferma el fin de semana (otro motivo más que me ha impedido escribir). Me paso toda la semana como una rosa, y llega el fin de semana y cojo el virus de la garganta, el de la barriga, y todos los que hayan. La semana pasada tuve el de la garganta, no podía ni hablar. Mi madre llamó al médico a casa y yo le hablaba con gestos. Eso si, cuando me dijo: Pues te voy a poner una inyección y ya verás como dentro de media hora te encuentras mejor....ahi si que protesté. Y si hubiera sabido que mi metabolismo se iba a pasar la inyección por el forro, más aun. Según el médico, media hora iba a tardar en dejar de vomitar. 3 horas más estuve así, y encima me dolía la cadera (inocente de mi, pensé que me iba a pinchar en el brazo)

Pero bueno, enfermedades aparte, estoy muy contenta. Ya os ire contando más cosas. De momento os dejo algunas frases célebres de alguna de las niñas, que si antes os ponía las de la gente rara del cine, ahora tengo para dar y vender...

- Tienes el pelo muy laaaaargoooo...(acariciando mi pelo) y tu eres un poco calvitaaaa....(tocandole el pelo a Amparo)

- ¿Tu por que unos dias estás guapa y otros no estás guapa? (la misma niña de antes dirigiéndose a Amparo, la pobre está ya...)

- ¿¿Llevas gafas?? ¿¿Por qué?? NOOOOOOOOOOOO, NO QUIEROOOOOOOO (una niña de 11 años al descubrir que yo llevaba gafas)

- ¿Por qué Amparo y tu tenéis las dos flequillo?
- Porque nos gusta...
- No. Lo que pasa es que sois hermanas, pero no lo queréis decir
(esta es la misma niña del principio)

- Amparo, Amparo, ven!!! (una niña dirigiéndose a mí,confunden mucho los nombres)
- NOO!!! Tatina, Tatina!!!! (la de 2 añitos corrigiendo a la otra, super enfadada por haberme llamado Amparo, cuando todo el mundo sabe que realmente me llamo Tatina)

-¿Por qué lloras María?
- Porque Pedro me ha dicho que le de un beso....y que hagamos el amor...(María y Pedro tienen 9años)
- Ya...
- Y yo no quiero darle un beso, ni hacer el amor hasta que no tenga 18 años!!!


P.D. ¿Lo ves, L? Al final te he hecho caso.
 
...Cris sabe mucho de eso...
Hoy he llegado a una conclusión importante y trascendental para mi vida sentimental y familiar: mi madre odia a S. Es más, no sólo lo odia a él, sino que también odia al novio de mi prima P. Esos mimos y esas atenciones especiales hacia ellos (sobre todo a S), no son sino una farsa de mi progenitora hacia los que serán sus futuros yernos (P es como una hija más).

¿Y como he llegado a tal conclusión? Pues muy fácil. El fin de semana hemos ido P y yo de compras junto con mi madre. Fue el cumple de P y nos hemos embarcado en la difícil misión de encontrarle algo que le guste y que a nosotras nos parezca que no la hace parecer una buscona (y es que hay que ver como van algunas de 14 años, y encima la pobre P tiene dos importantes razones que le cuesta bastante ocultar). Al principio, todo normal, P y yo nos descojonábamos de la ropa que hacen ahora (habian unos chalequitos de lentejuelas dignos de domador de circo) y mi madre proponía cosas de las cuales no hacíamos el menor caso. Bueno, todo normal no. Al llegar a la primera tienda, empezamos a mirar pantalones (es que P nos ha comido mucho este verano y no le está nada del año pasado). P gusta de una moda informal, que consta de camisetas ajustadas con mucho escote, zapatillas anchas y pantalones apretados de culo, pero con más campanas que el campanario de tu pueblo (al más puro estilo Amante, of course, no vamos a volver a mencionar los "hits" musicales que lleva P en el mp3). Pues nada, tras ver varios pantalones y ser rechazados por el criterio de P, que es una mujer de principios (ni una sola lentejuela, ni un solo brillo, ni el menor atisbo de cualquier matiz rosa), he descubierto que, aparte de todo estos criterios (los cuales eran bastante fáciles de discriminar por mi parte) los pantalones en cuestión tienen que cumplir un requisito el cual no estoy yo preparada para sopesar.

-P, ¿que te parecen estos? No llevan rosa, ni dorado, ni ningun tipo de diamante de pega...
-Mmmm...¿Y la campana que?
-No sé, yo la veo bien...(yo, en un vano intento por integrarme en la moda de P, agarro los extremos del camal del pantalón y los estiro para que P compruebe el diámetro de dicha campana)
- Vamos a ver

Y entonces, cual modista de París o Milán, que sabe y entiende de todo esto, P ha utilizado un recurso que me ha dejado boquiabierta: para que un pantalón te tape todo el pie, que es lo que andábamos buscando, debes coger el camal por un lado, por el otro, estirar (hasta ahi yo lo había hecho bien) y atención: Mirar si el camal estirado de dicha manera te tapa las tetas. Si una punta del camal la tienes en la teta izquierda, y la otra en la derecha, el camal te va a tapar el pie. Impactada me hallo aun. Según P, el espacio entre sobaco y sobaco sumado al tamaño y volumen de tus senos, da como resultado el tamaño de tu pie.

Tras repetir el mecanismo con todos los pantalones de la tienda (mecanismo que ha tenido que ser llevado a cabo por P, porque yo toda contenta he ido con un pantalón que había medido siguiendo sus consejos, lo ha mirado, lo ha medido, y me ha dicho: Cris, ni de coña esto me tapa el pie, con lo cual me he deprimido bastante), nos hemos metido en el probador. Sí, las dos, ¿que pasa? En mi incesante búsqueda me he encontrado algún que otro pingo que me apañaba a mi también.

Y entonces ha sido cuando me he dado cuenta que mi madre odia a nuestras respectivas parejas. Tiene que ser eso. Ninguna madre normal puede mostrar a su hija y a su sobrina tal como Dios las trajo al mundo si no es con un afán lucrativo. Vamos, que debe vernos desesperadas porque nos ha mostrado en paños menores delante de toda la tienda. Pero se ve que es una manía común en las madres, de algún probador se oía algún que otro "Mamá, por dios, te he dicho mil veces que cuando acabe salgo, deja de abrirme la cortina!!!!" y sus distintas variantes

Mi prima P se ha cabreado bastante. Yo ya estoy acostumbrada, llevo 23 años viviendo con mi madre, y la conozco como si la hubiera parido yo a ella. Pero bueno, mi prima es una adolescente que aun tiene pudor en este tipo de cosas (bueno de las adolescentes que aun tienen pudor, porque hay cada una) y no le ha sentado muy bien que mi madre, cada dos por tres, abriera la cortina preguntando: "¿Ya?¿Ya está? ¿No te lo has probado aun?"

Lo más divertido de ir con P es cuando la llama alguna amiga, en plan consultorio. Yendo de compras la llamó su querida amiga Vane, que es con quien va a todas partes. Después de pegarle 4 gritos (mi prima P sólo se entiende así con la gente) oigo que dice:

- Mira, se lo voy a preguntar a mi prima que está aquí, que yo siempre le pregunto a ella. Además Cris sabe mucho de eso.

Yo me llené de orgullo y satisfacción pensando que mi prima P confiaba en mi como modelo académico a seguir. Pero no iban por ahi los tiros.

- Cris, que es que Vane tiene una duda.
- Dime. ¿qué pasa? (a todo esto Vane al aparato escuchando atenta)
- Pues que resulta que ella está con el Richi, que es su rollo, pero también se ha enrollado con Raúl, y ahora Richi le ha dicho que está confuso con sus sentimientos, pero a ella en verdad le gusta Raul, aunque no quiere dejar a Richi...

Ante semejante problema no supe muy bien qué decir (a pesar de la GRAN experiencia que mi prima me atribuye en esos aspectos....cosa que me preocupó: ¿qué imagen tienen en mi familia de mí?). Parece una tontería, pero es una gran indecisión. Así que le dije:

-Pues que deje a los dos y se busque otro.

Y ya está. Para qué nos vamos a complicar....Y si no encuentra otro, que se vaya con mi madre de compras, que enseguida le encuentra novio o lo que haga falta.

P.D: Quería daros las gracias por todos los mensajes de ánimo que me habéis dado, realmente me he dado cuenta que os he podido dar la impresión de que estaba triste. En el momento en que lo escribí sí lo estaba, de hecho, si me acuerdo de cosas me pongo triste otra vez, pero realmente estoy muy contenta del cambio, en cuanto a lo que es el trabajo en sí. Que ya os contaré más detenidamente como me va, porque es que no tengo tiempo para nada!!
 
...Adiós cine adiós...
Cuando te levantas por la mañana medio enferma, con mareos y vómitos, piensas: Hoy va a ser uno de esos dias en los que me quedo en casa y me veo una peli, y no me muevo del sofá aunque me toque la lotería y tenga que ir corriendo a por el premio.

Pues no. Hay que ver como el que empieza siendo un día de lo más tranquilo, acaba siendo el más movido de mi vida. En una hora he tomado la decisión de aplazar mis oposiciones, dejar mi trabajo indefinido en el cine y coger otro trabajo con contrato de 3 meses.

Mi amiga Amparo trabaja en una casa de acogida de niños, y le han preguntado si no conocía a nadie que estuviera interesado. Inmediatamente ha dado mi nombre, me han llamado, me han hecho la entrevista y me han cogido. Tenia una hora para pensarmelo. He buscado a S, he llamado a mis padres y he sopesado rápidamente, y me he decidido: me voy con los niños, mis días de vender entradas terminaron. El puesto no es de psicóloga, pero es de educadora, que suele ser ocupado por psicólogos, trabajadores sociales, maestros....Y está mucho más relacionado con la psicología que vender entradas. Y me encanta la idea de estar con niños otra vez, de niños que tienen problemas y que necesitan ese apoyo.

Y ha tocado la parte difícil: dejar el cine.
Pensaba que sería más fácil.
Pensaba que no estarían allí dos de mis compañeros preferidos. Creía que no me daría tanta pena pensar que era la última vez que subía esas escaleras.
Que decirle a mi jefe, que hasta hace dos días era mi encargado, que su primera misión como jefe era tramitar mi baja voluntaria, no me sabría tan mal.

Pero toda decisión implica romper con algo, y en este caso ha llegado el momento de terminar con esto. Quizá no sea fácil de entender, pero este año y medio ha supuesto para mí mucho más que trabajar en un cine. Ha supuesto conocer a unas personas que se han convertido en imprescindibles en mi vida, y que han conseguido que mis horas trabajando pasaran rapidísimo.
Dejar el cine significa tener los fines de semana libres, pero también no volver a pasar esas tardes de sábado riéndome en taquilla, que es algo que también tiene su aquel. No venderles una entrada más a LaLoca, a la señora que se guarda la entrada en las tetas, o a la FamiliaFea.
Significa ganar más dinero, y trabajar más.
Y sobre todo significa no trabajar con esos compañeros que han sido lo mejor de este trabajo.

El post es cortito porque estoy un poco aun asimilando todos los cambios que mi vida ha sufrido en 4 horas, y porque tengo una mezcla de sensaciones demasiado rara.