OS SUENA?
Aparecido en El Pais hace tres o cuatro días:

Genial este Forges.

Genial este Forges.
Esperados encuentros inesperados
La fiebre no me permite pensar y expresarme con mucha claridad, asi que dejaré que lo haga Carlos Chaouen por mi.... de todas formas él ya lo iba a hacer mucho mejor....
"Duele,
la vida como un puñal hay veces que duele
y nada tiene que ver con tu boca,
que hecha para besar hay veces que muerde
que anuncia cordura y a veces se vuelve loca
y duele porque la piel no es materia inerte
y duele porque el querer es dolerse a veces...
Tiembla,
la vida como con miedo hay veces que tiembla,
y nada tiene que ver con el aire
que mueve tu ropa en noches de luna escueta
q aprieta, suelta, evoca y me enloquece
y tiembla por los latidos que tu provocas
y tambien porque el querer es tamblar a veces
y cada uno en su camino
va cantando espantando sus penas
y cada cual en su destino
va llenando de soles sus penas
y yo aqui sigo en mi trinchera corazón tirando piedras
contra la ultima frontera
la que separa el mar del cielo
del color de tus maneras
la que me lleva a la guerra
a ser semilla en la tierra
y no me pidas tanto corazón
que tengo poco aire en el pulmón
lo que tengo es un castillo en el cielo
si viene la guadaña a mi rincón
enjuagame la frente en tu sudor
y le das un beso a todos si me muero
y le das un beso a todos si me muero
rie,
la vida como con ganas hay veces que rie
y nada tiene que ver con el tiempo
se rie porque para ella somos tan breves
como el humo azul que del pudor se desprende
qu ries porque tu llanto se lo merece
y tambien porque el querer es reirse a veces
vive,
la vida por compasión hay veces que vive
y nada tiene que ver con la muerte
y cuando llegue ese instante dejame verte
que no hay mayor libertad que tenerse en frente
y que nadie sea absuelto por no quererse
y vive porque el querer es vivir con creces
y cada uno en su camino
va cantando espantando sus penas
y cada cual en su destino
va llenando de soles sus penas
y yo aqui sigo en mi trinchera corazón tirando piedras
contra la ultima frontera
la que separa el mar del cielo
del color de tus maneras
la que me lleva a la guerra
a ser semilla en la tierra
y no me pidas tanto corazón
que tengo poco aire en el pulmón
lo que tengo es un castillo en el cielo
si viene la guadaña a mi rincón
enjuagame la frente en tu sudor
y le das un beso a todos si me muero
y le das un beso a todos si me muero
y si todo es semilla
no me dolera la costilla
que salgan de mi costado
tus andares de chiquilla
y no me digas nada
dejame a mi en ventana con los pies del otro lado
yo me fumo mis mañanas "
"Duele,
la vida como un puñal hay veces que duele
y nada tiene que ver con tu boca,
que hecha para besar hay veces que muerde
que anuncia cordura y a veces se vuelve loca
y duele porque la piel no es materia inerte
y duele porque el querer es dolerse a veces...
Tiembla,
la vida como con miedo hay veces que tiembla,
y nada tiene que ver con el aire
que mueve tu ropa en noches de luna escueta
q aprieta, suelta, evoca y me enloquece
y tiembla por los latidos que tu provocas
y tambien porque el querer es tamblar a veces
y cada uno en su camino
va cantando espantando sus penas
y cada cual en su destino
va llenando de soles sus penas
y yo aqui sigo en mi trinchera corazón tirando piedras
contra la ultima frontera
la que separa el mar del cielo
del color de tus maneras
la que me lleva a la guerra
a ser semilla en la tierra
y no me pidas tanto corazón
que tengo poco aire en el pulmón
lo que tengo es un castillo en el cielo
si viene la guadaña a mi rincón
enjuagame la frente en tu sudor
y le das un beso a todos si me muero
y le das un beso a todos si me muero
rie,
la vida como con ganas hay veces que rie
y nada tiene que ver con el tiempo
se rie porque para ella somos tan breves
como el humo azul que del pudor se desprende
qu ries porque tu llanto se lo merece
y tambien porque el querer es reirse a veces
vive,
la vida por compasión hay veces que vive
y nada tiene que ver con la muerte
y cuando llegue ese instante dejame verte
que no hay mayor libertad que tenerse en frente
y que nadie sea absuelto por no quererse
y vive porque el querer es vivir con creces
y cada uno en su camino
va cantando espantando sus penas
y cada cual en su destino
va llenando de soles sus penas
y yo aqui sigo en mi trinchera corazón tirando piedras
contra la ultima frontera
la que separa el mar del cielo
del color de tus maneras
la que me lleva a la guerra
a ser semilla en la tierra
y no me pidas tanto corazón
que tengo poco aire en el pulmón
lo que tengo es un castillo en el cielo
si viene la guadaña a mi rincón
enjuagame la frente en tu sudor
y le das un beso a todos si me muero
y le das un beso a todos si me muero
y si todo es semilla
no me dolera la costilla
que salgan de mi costado
tus andares de chiquilla
y no me digas nada
dejame a mi en ventana con los pies del otro lado
yo me fumo mis mañanas "
ESCENAS DE VIDAS MUDAS...Una Imagen vale más con mil palabras
:EL RINCÓN DE PUCK:
MATRIUSKAS (26/06/2006)

Mi madre tenía un juego de estas típicas muñecas Lituanas a las que adoraba con toda el alma.
Pero claro, me quería más a mí.
Y no supo negarse cuando las cogí con mis teóricas inocentes manitas y las hice añicos con su parte más práctica e irresponsable.
Por supuesto que entonces no me había nacido la consciencia, y eso me daba todo el derecho del mundo a destrozar cualquier juguete que cayese en mis manos, como aquél que mi padre me dejaba en la cuna y que venía a representar un robusto jugador de fútbol vestido de azul y grana.
Porque yo de pequeño rompía con saña y con las manos.
Por eso de mayor me dije: Tú vas a crear con las palabras.
Pero ni por esas.
Acumulo una y mil historias vacías, pero ninguna es mayor que la otra, ninguna cabe dentro de la anterior, y ninguna es capaz de albergar a la siguiente.
Pero al menos yo soy un poco matriuska.
Soy un escritor frustrado envuelto en un cuerpo de ingeniero.
A ver si con suerte, esta vez, consigo no destrozarme.
MATRIUSKAS (26/06/2006)

Mi madre tenía un juego de estas típicas muñecas Lituanas a las que adoraba con toda el alma.
Pero claro, me quería más a mí.
Y no supo negarse cuando las cogí con mis teóricas inocentes manitas y las hice añicos con su parte más práctica e irresponsable.
Por supuesto que entonces no me había nacido la consciencia, y eso me daba todo el derecho del mundo a destrozar cualquier juguete que cayese en mis manos, como aquél que mi padre me dejaba en la cuna y que venía a representar un robusto jugador de fútbol vestido de azul y grana.
Porque yo de pequeño rompía con saña y con las manos.
Por eso de mayor me dije: Tú vas a crear con las palabras.
Pero ni por esas.
Acumulo una y mil historias vacías, pero ninguna es mayor que la otra, ninguna cabe dentro de la anterior, y ninguna es capaz de albergar a la siguiente.
Pero al menos yo soy un poco matriuska.
Soy un escritor frustrado envuelto en un cuerpo de ingeniero.
A ver si con suerte, esta vez, consigo no destrozarme.
ESCENAS DE VIDAS MUDAS... (Una imagen vale más con mil palabras)
:EL RINCÓN DE PUCK:
DESMEMORIADOS (19/06/2006)
Sesenta años.
Que se dice pronto.
Sesenta años esperando volver a sentir una mano sobre mi rostro, una mano como la de Paquita cuando me despidió al partir de madrugada, envuelto su cuerpo en un poncho de lana y embutidos los pies en unos zuecos de madera.
Nadie me ha vuelto a acariciar desde entonces.
Nadie hasta este mismo instante, pero no se ofenda usted. Es que su mano es más bien áspera, recia y firme, velluda en las falanges (lagarto, lagarto) y más propia de un hombre que de mi Paquita.
Pero bienvenido sea.
Porque llevo aquí sesenta años, ¿sabe usted?.
Sesenta años.
Que se dice pronto.
Enterrado aquí, a la vera de esta carretera de la comarca de Babia, bajo una capa de tierra, otra de piedras, y otra más de tierra, no fuera a ser que a pesar de los tres tiros que me partieron el esternón, atravesaron los pulmones y dividieron en dos mi corazón, tuviese aún la potestad de salir de entre los muertos.
No te jode.
Pero no se centre usted en mi persona. Siga acariciando la tierra con esas manos, siga. Que no soy el único ocupante de esta última morada y creo estar en posesión de la verdad si me atrevo a afirmar que todos mis compañeros necesitan una caricia.
Que sesenta años se dice pronto, pero son un mundo.
No lo olvide.
DESMEMORIADOS (19/06/2006)

Sesenta años.
Que se dice pronto.
Sesenta años esperando volver a sentir una mano sobre mi rostro, una mano como la de Paquita cuando me despidió al partir de madrugada, envuelto su cuerpo en un poncho de lana y embutidos los pies en unos zuecos de madera.
Nadie me ha vuelto a acariciar desde entonces.
Nadie hasta este mismo instante, pero no se ofenda usted. Es que su mano es más bien áspera, recia y firme, velluda en las falanges (lagarto, lagarto) y más propia de un hombre que de mi Paquita.
Pero bienvenido sea.
Porque llevo aquí sesenta años, ¿sabe usted?.
Sesenta años.
Que se dice pronto.
Enterrado aquí, a la vera de esta carretera de la comarca de Babia, bajo una capa de tierra, otra de piedras, y otra más de tierra, no fuera a ser que a pesar de los tres tiros que me partieron el esternón, atravesaron los pulmones y dividieron en dos mi corazón, tuviese aún la potestad de salir de entre los muertos.
No te jode.
Pero no se centre usted en mi persona. Siga acariciando la tierra con esas manos, siga. Que no soy el único ocupante de esta última morada y creo estar en posesión de la verdad si me atrevo a afirmar que todos mis compañeros necesitan una caricia.
Que sesenta años se dice pronto, pero son un mundo.
No lo olvide.
ESCENAS DE VIDAS MUDAS (Una imagen vale más con mil palabras)
:EL RINCÓN DE PUCK:
EL TITIRITERO (15/06/2006)

Soy actor.
Actor de los que sueñan con volver a subirse a unas tablas aunque sea un minutito, a volver a sentir el calor de un público, aunque sea de ese que ni entiende, ni respeta, ni siente, pero aplaude.
Y eso halaga.
Halagan las palmas, los bravos, los bises...halagan aunque el que lo diga no haya entendido ni una sola palabra del mensaje de Chejov, o no comprenda el espíritu burlón del Puck que sueña en una noche de verano más allá de la jacaranda como evasión personal...
Soy actor.
Y eso atrapa.
Por eso cuando me surgió la posibilidad de trabajar justo ahí, donde veis, moviendo los hilos de las grandes caretas que animan el frontal de esta antigua estación de ferrocarril que hoy alberga el Musée d’Orsay en París, me lo tomé como una especie de reto personal.
Así que improvisé, manejé, monté y desmonté. Construí mecanismos nuevos, e interconecté todas las máscaras mediante un sencillo sistema de engranajes, cuerdas y poleas que podría moverse con facilidad desde un cómodo puesto de control.
Y todos los días a las siete en punto el baile de máscaras envuelto en el Vals nº 2 de Dimitri Shostakovich inundaba cada rincón del museo. La música se anticipaba por los rincones de cada sala y con una especie de mano invisible arrastraba a los visitantes hacia los balcones que se asomaban al vestíbulo principal. Embobados asistían a un espectáculo único, de unos diez minutos, a los cuales sucedía un minuto de silencio seguido de una salva de aplausos que hubiera hecho temblar de emoción los falsos cimientos de los premios Goya.
Pero soy actor.
Y sólo aplaudían a las máscaras.
Por eso aquel día me cambié por una de ellas.
Porque soy actor, y eso engancha.
Como la cuerda, que en un movimiento en falso de aquel que debía sustituirme en el puesto de mando me agarró por el cuello.
Ahora que lo pienso.
Él también es actor.
Y titiritero.
EL TITIRITERO (15/06/2006)

Soy actor.
Actor de los que sueñan con volver a subirse a unas tablas aunque sea un minutito, a volver a sentir el calor de un público, aunque sea de ese que ni entiende, ni respeta, ni siente, pero aplaude.
Y eso halaga.
Halagan las palmas, los bravos, los bises...halagan aunque el que lo diga no haya entendido ni una sola palabra del mensaje de Chejov, o no comprenda el espíritu burlón del Puck que sueña en una noche de verano más allá de la jacaranda como evasión personal...
Soy actor.
Y eso atrapa.
Por eso cuando me surgió la posibilidad de trabajar justo ahí, donde veis, moviendo los hilos de las grandes caretas que animan el frontal de esta antigua estación de ferrocarril que hoy alberga el Musée d’Orsay en París, me lo tomé como una especie de reto personal.
Así que improvisé, manejé, monté y desmonté. Construí mecanismos nuevos, e interconecté todas las máscaras mediante un sencillo sistema de engranajes, cuerdas y poleas que podría moverse con facilidad desde un cómodo puesto de control.
Y todos los días a las siete en punto el baile de máscaras envuelto en el Vals nº 2 de Dimitri Shostakovich inundaba cada rincón del museo. La música se anticipaba por los rincones de cada sala y con una especie de mano invisible arrastraba a los visitantes hacia los balcones que se asomaban al vestíbulo principal. Embobados asistían a un espectáculo único, de unos diez minutos, a los cuales sucedía un minuto de silencio seguido de una salva de aplausos que hubiera hecho temblar de emoción los falsos cimientos de los premios Goya.
Pero soy actor.
Y sólo aplaudían a las máscaras.
Por eso aquel día me cambié por una de ellas.
Porque soy actor, y eso engancha.
Como la cuerda, que en un movimiento en falso de aquel que debía sustituirme en el puesto de mando me agarró por el cuello.
Ahora que lo pienso.
Él también es actor.
Y titiritero.
ANUNCIO: NUEVA SECCIÓN EN EL BLOG COSAS DE ESTE MUNDO
La Tira del Día ha muerto...vivan las nuevas ideas...
Como a estas edades que nos atrapan, renovarse es empezar a no morir, este Blog plantea desde su Dirección una nueva sección que esperamos resulte de vuestro agrado.
La idea es simple...una vez un servidor (Puck) escribiendo en la casa de los flaquillos tuvo la osadía de intentar emular a Julio Llamazares en su libro Escenas de cine mudo, donde contaba una serie de historias de su infancia y juevntud a través de unas fotografías que el lector sólo puede llegar a imaginar...
Aquello solo fue un experimento, movido sobre todo por la nostalgia de un amor perdido...
Hoy, más sereno pero no menos inquieto, y como parte de este proyecto común, planteo la posibilidad de contar historias a partir de fotografías reales y que todos podamos ver...Es como si esta nueva sección fuesen los negativos de las fotos de Julio Llamazares...
Él, a partir de su vida nos contaba una foto...nosotros, a partir de una foto, os contaremos mil vidas (ya sean reales o ficticias...eso quedará a juicio del lector).
Esta idea arranca con el título de la sección...
ESCENAS DE VIDAS MUDAS...(Una imagen vale más con mil palabras)
PD: El autor se identificará como hasta ahora...en un rincón, Puck...el dueño del ring, Luar...
Gracias a tod@s
Como a estas edades que nos atrapan, renovarse es empezar a no morir, este Blog plantea desde su Dirección una nueva sección que esperamos resulte de vuestro agrado.
La idea es simple...una vez un servidor (Puck) escribiendo en la casa de los flaquillos tuvo la osadía de intentar emular a Julio Llamazares en su libro Escenas de cine mudo, donde contaba una serie de historias de su infancia y juevntud a través de unas fotografías que el lector sólo puede llegar a imaginar...
Aquello solo fue un experimento, movido sobre todo por la nostalgia de un amor perdido...
Hoy, más sereno pero no menos inquieto, y como parte de este proyecto común, planteo la posibilidad de contar historias a partir de fotografías reales y que todos podamos ver...Es como si esta nueva sección fuesen los negativos de las fotos de Julio Llamazares...
Él, a partir de su vida nos contaba una foto...nosotros, a partir de una foto, os contaremos mil vidas (ya sean reales o ficticias...eso quedará a juicio del lector).
Esta idea arranca con el título de la sección...
ESCENAS DE VIDAS MUDAS...(Una imagen vale más con mil palabras)
PD: El autor se identificará como hasta ahora...en un rincón, Puck...el dueño del ring, Luar...
Gracias a tod@s
Cayucos hechos de sueños.
Durante algún tiempo las llamaban pateras.
Al principio, nadie sabía lo que eran, luego nos acostumbramos a comer, mientras por la tele veíamos como descendían de ellas hombres, mujeres y niños, medio muertos de hambre, frío y miedo, pero repletos de ilusiones.
No hacía mucho tiempo, nuestros abuelos, tíos o primos, también habían partido hacia la avanzada Europa con unas maletas repletas de sueños.
Sin duda, ver por nuestras teles de plasma la reciente invasión subsahariana era la señal inequívoca de que habíamos entrado en el club de los ricos, y no hay peores ricos que los nuevos ricos. Los nuevos ricos desprecian a los pobres, no tanto porque los crean inferiores a ellos, sino precisamente, porque saben que nada les diferencia, y si los pobres se pueden convertir en ricos, los ricos pueden dejar de serlo.
Como nuevos ricos, comenzamos a hablar de la necesidad de reforzar la vigilancia en las costas, de repatriaciones, de alambradas, de delincuencia..... y pusimos sobre el inmigrante la sombra de la duda.
Como nuevos ricos, señalamos como uno de los problemas mas acuciantes del país a la inmigración, pero jamás se nos ocurrió pensar que en realidad, nuestro verdadero problema era la miseria de nuestros semejantes. Criticamos sus pequeños robos en nuestras calles y silenciamos nuestros tremendos expolios en sus países, criticamos su inadaptación, pero decidimos pagarles la mitad de un salario digno....
¿Y todo esto porque? ¿Con que derecho? Con el derecho que nos otorga el haber nacido unos 50 kilómetros mas arriba de Marruecos, el merito indudable de ser español. Y mientras tanto, yo no puedo dejar de pensar, que cualquiera que es capaz de cruzar un océano encima de cuatro tablas con el único propósito de llegar a esta tierra, tiene bastante mas derecho que un servidor a ser y sentirse español .
Mientras no nos demos cuenta de la mentira que suponen las fronteras, las patrias y las banderas, seguiremos señalando a la inmigración como un problema; cuando abramos los ojos, no dejaremos de señalar al capitalismo salvaje y a su engendro globalizante como el único y verdadero problema.
Hoy, los llaman cayucos, dicen que están hechos de madera, es mentira, están hechos de sueños.
Al principio, nadie sabía lo que eran, luego nos acostumbramos a comer, mientras por la tele veíamos como descendían de ellas hombres, mujeres y niños, medio muertos de hambre, frío y miedo, pero repletos de ilusiones.
No hacía mucho tiempo, nuestros abuelos, tíos o primos, también habían partido hacia la avanzada Europa con unas maletas repletas de sueños.
Sin duda, ver por nuestras teles de plasma la reciente invasión subsahariana era la señal inequívoca de que habíamos entrado en el club de los ricos, y no hay peores ricos que los nuevos ricos. Los nuevos ricos desprecian a los pobres, no tanto porque los crean inferiores a ellos, sino precisamente, porque saben que nada les diferencia, y si los pobres se pueden convertir en ricos, los ricos pueden dejar de serlo.
Como nuevos ricos, comenzamos a hablar de la necesidad de reforzar la vigilancia en las costas, de repatriaciones, de alambradas, de delincuencia..... y pusimos sobre el inmigrante la sombra de la duda.
Como nuevos ricos, señalamos como uno de los problemas mas acuciantes del país a la inmigración, pero jamás se nos ocurrió pensar que en realidad, nuestro verdadero problema era la miseria de nuestros semejantes. Criticamos sus pequeños robos en nuestras calles y silenciamos nuestros tremendos expolios en sus países, criticamos su inadaptación, pero decidimos pagarles la mitad de un salario digno....
¿Y todo esto porque? ¿Con que derecho? Con el derecho que nos otorga el haber nacido unos 50 kilómetros mas arriba de Marruecos, el merito indudable de ser español. Y mientras tanto, yo no puedo dejar de pensar, que cualquiera que es capaz de cruzar un océano encima de cuatro tablas con el único propósito de llegar a esta tierra, tiene bastante mas derecho que un servidor a ser y sentirse español .
Mientras no nos demos cuenta de la mentira que suponen las fronteras, las patrias y las banderas, seguiremos señalando a la inmigración como un problema; cuando abramos los ojos, no dejaremos de señalar al capitalismo salvaje y a su engendro globalizante como el único y verdadero problema.
Hoy, los llaman cayucos, dicen que están hechos de madera, es mentira, están hechos de sueños.

