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Cosas de este mundo
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"... Sólo mirándolas del revés se ven bien las cosas de este mundo ..." Hildegard MARTH.
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Nada y país de locos.
Hace algun tiempo que la nada me invade y se apropia de mi escasa creatividad, supongo que son los efectos secundarios de la primavera que se aproxima...

Como no tengo nada propio que aportar, me limito por ahora, a reproducir un magnifico articulo de opinión publicado en la revista "El viejo topo" que viene a decir muchas de las cosas que pienso, pero que en estos momentos soy incapaz de expresar por mi mismo.

Ya vendrán tiempos mas fecundos.... o eso espero.

PAIS DE LOCOS

País de locos. País de vociferadores, de mentirosos, de liantes. Y también de crédulos, de inocentes, de buena gente. Una voz clama en la radio (adivinen de quién): ¡Mentira, mentira! ¡No sabemos quién puso las bombas, pero lo que es seguro es que los que están en el
banquillo no las pusieron!
País de locos. A Ibarretxe lo llevan a los tribunales; le imputan un delito relacionado con la sedición. Nada menos. Es una acusación tan ridícula que sólo en un país de locos se le daría curso. Luego, el lehendakari monta un festival grotesco para sentirse apoyado en su visita a la Audiencia. La locura es contagiosa.
En los campos de fútbol el griterío es ensordecedor, una forma de liberar las zozobras y angustias de la semana. Pero en el partido Valencia-Barcelona los decibelios aumentaban cada vez que un defensa barcelonista, Oleguer Presas, tocaba la pelota. Era la forma en que el público recriminaba a Presas haber escrito un artículo en el periódico vasco Berria. Un artículo que nadie debía haber leído, porque su contenido es impecable. Un contenido que suscribiría la inmensa mayoría de gritones quevociferaban en el campo si lo hubiera firmado otra persona. Pero Presas es independentista, y no
debe ser escuchado: hay que aumentar el ruido, taparle la voz. Incluso al independentista presidente del Barça, Joan Laporta, se le abri e ron las carnes al ver que Presas, además de futbolista, era
ciudadano. ¿Dónde quedó aquello de “yo no estoy de acuerdo con lo que dice, pero daría mi vida para que pueda decirlo”?
Pero hay muchos más gritos; por ejemplo, los de la Asociación de Víctimas del Terrorismo; gritos que pretenden marcar la agenda de gobierno, enmendar la justicia, imponer sus criterios. También los del
Foro de Ermua, anunciando a Zapatero su voluntad de que el actual presidente reciba el mismo “tratamiento” que su abuelo. La algarabía no cesa en este país de locos, en el que ETA puede afirmar sin
sonrojo que la tregua no se ha interrumpido, aunque haya volado un edificio y asesinado a dos personas.
Y en cuanto a algarabía, la montada alrededor del Estatuto de Cataluña se ha llevado la palma. Una algarabía que no se ha acabado; ahora ronda por los despachos del Tribunal Constitucional. Los mismos que se dan codazos para colocar a los “suyos” en las altas instancias judiciales se quejan de la politización de la justicia cuando presumen que las sentencias no van a favorecerles. País de locos.
Como de locos es que se forzara la aprobación de un Estatuto que corre el riesgo de ver invalidada algunas de sus partes por el Tribunal Constitucional. Un Estatuto ambicioso, dijeron los que lo impulsaron.
¿Ambicioso o irresponsable? Porque si se declarara parcialmente inconstitucional, nos hallaríamos ante un problema de gran calado: el pueblo de Cataluña, ciertamente a trancas y barrancas,
ha aprobado ese Estatuto, es decir, ha decidido democráticamente darse ese marco legal, y se supone que, en democracia, eso es sagrado. Y si la Constitución no le da cabida, entonces habría que cambiar la Constitución. Pero eso, como todo el mundo sabe, es imposible por múltiples razones, que no desarrollaremos aquí por simple falta de espacio. Así, el conflicto afecta a los fundamentos de la democracia: el poder del pueblo queda en entredicho. Aquí podría empezarse otra discusión sobre el pueblo catalán, el pueblo español, cuál es la voluntad que ha de prevalecer, etc., pero esa es una discusiónlarga en un terreno plagado de arenas movedizas. Pronóstico: todo el mundo acabará cabreado, la histeria seguirá creciendo y los decibelios aumentando.
Ruido. Algarabía. Sinrazón. Irresponsabilidad. Ambición. Hambre de poder. Mentira. Esos son algunos de los ingredientes del maldito cóctel que nos plantan ante las narices cada día en este país de
locos. He aquí un buen consejo: no lo beba.

Miguel Riera
El Viejo Topo


Salud.
 
Comentario:
me encanta el blog, peculiar manera de relatar los temas , enhorabuena
 
Comentario:
Hola luar, espero que la nada que te aqueja desaparezca, eres de los que hay que leer, salud.
 
Comentario:
Supongo que quizás estas sufriendo algún tipo de indisposición mental causada por la información que desinforma. Creeme, ese virus nos afecta directamente a muchos.
Quizá estés empachado de oír ruido y no ver caer nueces, ni pocas ni muchas...

País de pandereteros y saltimbanquis este... de políticos salsones en igual proporción para que las parejas bailen en el congreso, en el senado (eso sí) al ritmo sabroson del aurresku, de la sardana, del chotis (faltaría pues) Paridad señores paridad y “paridas” tantas como se les ocurra no se repriman... Libertad de expresión... no se repriman, con lo que nos ha costado...

País de votantes abstenios.
No sé si hay cura, si hay vacuna, si uno finalmente ha de resignarse a arrancarse cuando le pica y aguantarse los sarpullidos.
Cansa, aburre, desanima y no hay visos de mejora alguna, todo lo contrario, mutaran, sabe “¿Dios?” a qué...
Recuperaras el habla escrita, estoy convencida.
Te repondrás del desanimo, la desesperanza, no queda otra...

Un beso muy fuerte Aaaahchisss ¡Perdón!
;)
No