Sonrisas, Lágrimas, REFLEXiones y Vaselina.
SONRISAS Y LAGRIMAS (Maraton de Madrid 2007, version de Luar)
Ayer corrí mi primera Maratón.
Muchos os preguntareis que puede llevar a alguien, a machacar su cuerpo y mente durante 42 kilómetros seguidos, sin que ello le reporte beneficio económico alguno. Supongo que cada una de las 13.000 personas que decidieron tomar la salida tenía sus propios motivos. En mi caso, fue una conjunción de factores los que me condujeron a hacerlo:
En primer lugar, las ganas que siempre tengo de hacer cosas nuevas, de vivir nuevas experiencias, buscar mis propios límites y apurar cada segundo de vida como si fuera el último, quizá porque soy demasiado consciente de que el tiempo corre mas que yo, y que se me escapa, como arena de la playa cuando inútilmente, intento retenerla en un puño. También pesaba en mi mente una especie de superstición romántico-sentimental que en alguna otra ocasión he tratado de explicar en este blog (ver "Mi Marathon", archivos julio 2006). Otra de mis motivaciones era la de realizar un nuevo proyecto común con quien he compartido prácticamente todo, mi hermano (sin él no hubiera podido hacerlo). Todos estos motivos iban dibujando en mi mente la idea de correr algún día un maratón, aunque cuando tomé la decisión definitiva de hacerlo fue tras romperme el tendón de Aquiles. Y es que, tras tres meses con la pierna totalmente escayolada, de repente, un día me ví en la rehabilitación impotente, incapaz de dar un solo paso por mi mismo y con la duda de si algún día podría volver a andar con normalidad. Entonces valoré lo hermoso que es, simplemente poder caminar, y desarrollé unas ganas enormes de volver a sentir el viento que me acariciaba la cara mientras corría. Y me propuse que si algún día podía volver a correr, correría hasta mis límites, y lo hice.
Preparar una maratón lleva al menos unos cuatro meses, de manera que cuando por fin te encuentras en la línea de salida, eres consciente de que no estás realmente iniciando la prueba, sino simplemente, empezando el fin de la misma. En mi mente entonces, aparece un único objetivo tatuado a fuego -llegar a la meta- y dudas mas que razonables -¿Será suficiente la preparación?, ¿Seré capaz de hacerlo?, ¿Aguantaré psicológicamente?.
Al empezar a correr miro a mi hermano y me siento mas fuerte al saber que correremos juntos, y las dudas parecen disiparse en medio de los aplausos del generoso público madrileño y del buen rollo reinante entre todos los participantes. Así transcurren placidamente los primeros 15 kilómetros de trazado más o menos favorable, en medio de comentarios cachondos y numerosas sonrisas. Un único factor comienza a preocuparme, son apenas las diez y media de la mañana y la temperatura es de 18 grados, parece que vamos a sudar, así que es básico hidratarse.
Al pasar por Sol (el centro de Madrid) casi a la mitad de nuestro trayecto, de nuevo un montón de gente nos jalea y aplaude, y nos hace acelerarnos quizá más de lo que debemos, mientras por la megafonía escuchamos la banda sonora de “Carros de Fuego”. Miro el crono y veo que estamos haciendo buenos tiempos para nuestros objetivo. En esos momentos estoy feliz, me siento casi un semidiós, me siento invencible.
Un kilómetro más allá empiezo a sentir que se me están formando ampollas en los pies y que los músculos y articulaciones de las piernas comienzan a resentirse. Le digo a mi hermano algo así como –Jo, a ver si se acaba ya la cuesta esta- y él, medio sorprendido, me responde – pero si acaba de empezar, quedan al menos seis kilómetros de subida-. Sonrío irónicamente y se me escapa un “joder” a medio camino entre el miedo y la resignación.
Estamos ahora en el kilómetro 28, el dolor ya me recorre las piernas enteras y por primera vez, tengo dudas de si voy a ser capaz de acabar. Veo a mi hermano bastante más entero que a mí, pero aun así le animo –venga tío, solo queda un tercio de carrera, esto está chupao- mientras pienso para mi mismo “joder, un tercio de carrera todavía”.
Seis kilómetros más tarde, el terreno vuelve a empinarse, pero curiosamente, me encuentro algo más seguro y confiado. He bebido bastante bien, y la glucosa que me acabo de tomar me ha venido de lujo, pero ahora es mi hermano el que sufre. Nos vemos obligados a caminar cerca de un kilómetro para tratar de recuperar. A trancas y barrancas, logramos volver a correr.
Ya solo quedan tres kilómetros. Voy hecho una mierda y estoy a punto de echarme a llorar de puro dolor, pero en medio del público, un bombero consigue sacarme una sonrisa con su grito de ánimo –venga chavales, que esto si que tiene mérito y no lo de Operación Triunfo-.
El Retiro está al fondo y en él el fin de la carrera, la culminación de un sueño. Ahora ya no nos duele nada, incluso hemos avivado el ritmo. Cruzamos eufóricos la línea de meta, me abrazo a mi hermano y le digo lo orgulloso que estoy de él. Miro el cronometro de mi muñeca: 4 horas 11 minutos y 7 segundos.
Tras pasar los controles de llegada, me tumbo en el césped del parque y ya no puedo aguantar más. Rompo a llorar de puro dolor, pero también de pura felicidad y orgullo, y pienso, que esos 15067 segundos han sido un resumen perfecto de lo que es la vida:
Un cóctel jodidamente hermoso, de sonrisas y lágrimas.

REFLEXiones y vaselina (Marathon de Madrid, 2007-Versión de Puck)
¿Qué diablos hago yo aquí?...
¿Cuántas veces se me pasaría por la cabeza esta pregunta durante los 42 kilómetros y 195 metros que ayer nos llevaron a mi hermano y a mi a desafiar a las calles de Madrid durante cuatro horas y once minutos?...
Hoy, ya con la calma que me proporciona el lento caminar de una pierna casi inutilizada, creo que estoy en condiciones de emitir un par de explicaciones...
Hace cosa de dos años que mi hermano me dijo que un día quería correr un maratón. Recién recuperado de una rotura del tendón de Aquiles pensé que se trataba de una locura, y que una vez pudiese volver a brincar cual enano saltarín esa idea loca y despiadada se le iría de la cabeza...
Pero este año volvió a la carga...
Entonces comprendí que aquello era más que un simple capricho o el resultado de una enajenación mental transitoria...Entonces comprendí que para él, vencerse a sí mismo completando una maratón suponía algo que escapaba a mi comprensión de eternamente sano, tanto física como emocionalmente (al menos cara al exterior)...Entonces comprendí que no podía dejarlo sólo, que una empresa de semejante tamaño requiere al menos un socio de garantías, alguien con quien compartir los momentos bajos, con quien sujetar las emociones con garras para que no te hundan, con quien abrazarse en el momento más duro, en el momento en que todo termina y terminas tan exhausto que no puedes reprimir las lágrimas repletas de sudor y sentimientos...
Y así me encontré ayer a las nueve de la mañana en el centro de Madrid, con pantalones cortos, camiseta azul celeste y el dorsal 6785 prendido de la misma con cuatro imperdibles dorados, uno en cada esquina...me encontré en el centro de 13000 personas venidas de todas partes con el mismo deseo que nosotros, pero seguramente con 13000 razones distintas para hacerlo...Y así también entendí que además de ayudar, yo también necesitaba ayuda, que yo también tenía un objetivo que cumplir, que yo tenía que derrotar a esta maldita ciudad que lleva casi doce años dándome muestras de querer acabar conmigo y haber estado varias veces a punto de conseguirlo...
Por eso cuando cruzamos la meta abrazados a la bandera de El Bierzo que nos regalaron nuestros padres para hacernos saber que ellos también estarían presentes, aún sin poder estarlo, fui consciente que la vida debe de ser lo más parecido que existe a una carrera como ésta y que afrontarla sólo es poco menos que imposible...
Ayer, en el trigésimo aniversario de la MAPOMA, el día que Madrid dejó de oler a ajo para oler a REFLEX y a vaselina, completamos la primera parte de nuestra vida-maratón.
Que suerte saber que mi hermano siempre estará al final de la meta para darme un último abrazo...
PS: El penúltimo párrafo está dedicado a los agradecimientos...como no, a mi hermano, por haberme ayudado a conseguir juntos este reto y todos los que hemos afrontado durante toda nuestra vida...a todos los que nos apoyaron, nos dieron consejo, nos previnieron y nos animaron...a nuestros padres, por creer incondicionalmente en todo lo que hacemos y darnos un cheque en blanco repletito de fuerzas...a la gente que se pasó aunque fuese un ratito bajo el sol de Madrid para dedicarnos un aplauso que suena a ovación cuando te estás derrumbando...a los cientos de voluntarios que nos repartieron agua, o nos ofrecieron ayuda médica...y a todos aquellos que nos enviaron mensajes de felicitación después de la carrera, ya sea vía mail, vía sms o de viva voz...no veas como se agradece...
El resto, no sabe lo que se ha perdido...
Comentario:
Yo como Frank Nicotine prefiero pagarme el psicoterapeuta xD
Comentario:
¿42 kilómetros?, yo, francamente, prefiero pagar un psicoterapeuta que trate mis brios. Además recuerda la Guerra de Maratón; Filípides, el primer maratonista, terminó muerto al final de la travesía; ergo, el motivo de un maratón, en si, es que se te revienten los pulmones al cruzar la meta; si no lo logras, has faltado a la columna vertebral de la práctica.
Comentario:
He gozado leyéndote. Llevar a buen fin un proyecto, poder compartirlo con un ser querido...
Muy hermoso, alentador, ilusionante.
En mi vida faltan proyectos, pequeños, grandes, eso supongo que es la causa de ver mi vida como una gran cuesta. Pero no vengo a desahogarme y aburrirte, quiero felicitarte y de alguna manera compartir tu triunfo.
¡Enhorabuena, Luar!
Muy hermoso, alentador, ilusionante.
En mi vida faltan proyectos, pequeños, grandes, eso supongo que es la causa de ver mi vida como una gran cuesta. Pero no vengo a desahogarme y aburrirte, quiero felicitarte y de alguna manera compartir tu triunfo.
¡Enhorabuena, Luar!
Comentario:
Para haberte visto, con tu dorsal y tus pantaloncitos.......(es que la primavera me hace ponerme tonta).
De momento no voy a desaparecer del todo, pásate por aquí.
http://miradasdearena.blogspot.com
Besos a ambos.
De momento no voy a desaparecer del todo, pásate por aquí.
http://miradasdearena.blogspot.com
Besos a ambos.
Comentario:
Hola Luar, veo que has regresado a tu blog.Recuerdo un artículo tuyo donde correr una maratón era parte de una lista con los propósitos para este año.Lo de vencer a la maratón , como yo lo llamo, es de admirar y digno de elogio, yo creo que no tendría voluntad para hacerlo.
Por cierto, saludos de orden genético.
Por cierto, saludos de orden genético.

