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"... Sólo mirándolas del revés se ven bien las cosas de este mundo ..." Hildegard MARTH.
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Hombres duplicados
El hombre duplicado es el título de una excelente novela de José Saramago. Narra la historia de un gris profesor de historia, que a sus 38 años descubre que en su misma ciudad existe un actor de segunda fila exactamente igual a él.
Lo que comienza como una inocente investigación sobre su duplicado, acaba por convertirse en una truculenta historia, que como todas las de Saramago, dicen mucho mas de lo que parece a primera vista.

Los hombres duplicados, mas allá de las similitudes físicas, mero pretexto de la novela, son fruto larvado del modelo de producción en serie que se ha impuesto en nuestras sociedades globalizadas.

Los hombres duplicados persiguen los mismos fines, adoptan patrones de consumo idénticos, aceptan esquemas de pensamiento único, manejan los mismos idearios, desean a las mismas mujeres y se expresan en los mismos términos.

Los hombres duplicados constituyen el ejercito industrial de reserva sin el cual el sistema capitalista de producción no podría sostenerse. Son los consumidores obedientes fruto de la publicidad homogeneizadora, los curritos que piensan “sino acepto yo, algún duplicado acabará por aceptar”, los que aceptan cuando otro no se inclina, los que tienen pareja porque es lo “normal” aunque en el fondo de sus almas, estén renunciando al verdadero amor, porque tal vez no exista....

¿Cómo saber quiénes somos? ¿En qué consiste la identidad? ¿Qué nos define como personas individuales y únicas?. Estas son las grandes preguntas que plantea la novela y que yo no puedo dejar de hacerme....

La única forma de no duplicarse, de no ser uno mas, la llave de la libertad única y verdadera, pasa necesariamente por labrarse los propios pensamientos, apartarse de caminos trillados y dudar constantemente de todas las verdades generalmente aceptadas.

Acude solo donde te dicte tu corazón y tu cerebro, de lo contrario, otro habrá llegado ya a donde te diriges.


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