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Cosas de este mundo
Ideas, opiniones y en general lo que me salga de los cojones...
Acerca de
"... Sólo mirándolas del revés se ven bien las cosas de este mundo ..." Hildegard MARTH.
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Sindicación
 
:EL RINCÓN DE PUCK: (La Tira del Día...26/04/2006)
OBRIGADO...

...porque a veces el pueblo sueña con cambiar las cosas...

...Suena ya Grândola Vila Morena (grandolawma.wma) en la radio...es la hora...apura el café en una de las cafeterías del puerto y los regustos de amargura se adueñan de su garganta...le recibe la Lisboa de siempre, un fado de calles empedradas, con el sabor de la herrumbre del cobre y el olor salino de la desembocadura del Tajo...a cada paso se abre camino entre la gente que toma las calles y recorre el Bairro Alto sin prisa pero sin pausa, esquivando los tranvías con quiebros decididos, dedicados a no desviar su camino de la cima donde anida el Castelo de Sâo Jorge...las mejores vistas de una ciudad eterna se aprecian mejor difuminadas por el humo de un cigarrillo y el sonido de una lánguida guitarra que canta y rasga por Dulce Pontes...

...El antiguo uniforme de gala permanece impecable en el armario de su casa mientras desciende con su traje gris civil entre paredes orladas con coladas de sábanas blancas y alcobas vacías, y se detiene como cada año en la catedral a intentar convencer a dios de la patria y a su patria interna de un dios que ya ahoga mucho más que aprieta...la genuflexión nunca fue una de sus artes, pero impertérrito se somete al juicio del altísimo ajando sus desgastadas rodillas en los apoyos del banco de madera sito en la fila más cercana al altar de los altares...

...Recuperado el aliento, unas viejas gafas de sol de cristal verde y montura áurea protegen un ojo vidrioso y otro de vidrio, resultado de alguna que otra lluvia inesperada de metralla, y un viejo bastón hace las veces de tercera pierna rememorando en sus propias carnes la última parte del dilema de la esfinge...el reloj de bolsillo con su cadena de oro marcando el ecuador entre el norte y el sur de su chaleco, delata la una de la madrugada del 25 de abril...entrecierra el ojo ya no vidrioso, si expectante y cree ver a través del cristal del otro, un ejército de los de verdad, con fusiles y tomando el poder como dios manda...los últimos pasos hasta el bullicio de la Praza do ComerÇo son cada año los mismos...tres, dos, uno, y el ojo bueno no falla...

...El viejo Mario se acerca...oh capitán, mi capitán, recita irónico mientras estampa el mayor de los claveles en el ojal de su solapa.
No