:EL RINCÓN DE PUCK: (18/05/2006)
ESCUADRAS SIN CARTABONES (O DE PARÍS Y LO QUE CUESTA UNA RISA)
pinchar_para_sonido_ambiente.mp3
Yo jugaba al fútbol porque un campo de juego era el único sitio donde mentir se convertía en una virtud, aunque fuese con las piernas, donde robar estaba bien visto, disparar no era un delito y perseguir a alguien hasta robarle la sombra era elogiado hasta por los mayores gañanes del lugar...Yo jugaba al fútbol por esto, pero me inscribí en el equipo de mi pueblo para ligar...
Sí, no me miren así...por aquel entonces la obsesión porque aquella chica se fijase en mi me llevaba a convertirme en cualquier cosa, y me hubiera hecho colombofílico o maestro en el arte del Shitar si un simple pestañeo de sus ojos se hubiese despistado hacia mi persona...
Y no crean...a mi me gustaban las fintas, los regates, los desmarques...me gustaba como sonaban los saques de esquina, como olían los golpes francos o como sabía un buen remate al primer palo...creíame un Don Quijote y al arquero un molino, o gigante al que desbancar con cada dentellada de tenacidad atacante...veía rojo el cesped y se me cruzaban los cables intentando no caer en el poético fuera de juego...A mi me gustaba jugar, porque soñaba con hacerlo en días como el de ayer, en noches como la de anoche, en instantes para toda una vida...a mi me gustaba jugar para ligarme a todo el mundo con una simple patada al esférico...
Pero nunca fui un héroe...si acaso un par de goles con suerte y algún detalle para contar a algún nieto, exagerando hasta el infinito...así que me fui a la grada, y dejé que me engañaran, que me sedujeran, que fueran otros once los que soñaran por mi...
Aunque ayer, por un momento, me sentí bajo la lluvia de París...fue justo cuando cogí el reloj de bolsillo que heredé de mi abuelo, ese que guardo para que me eche un cable solo en ocasiones especiales...un poco de cuerda, un beso en el eterno cristal, y de repente era yo el que con el tic tac marcaba el ritmo del partido, el que encaraba, saltaba y corría sobre un césped que olía cada vez más a tierra mojada...la noche perfecta para hacerse eterno...
Y durante cuarenta y cinco minutos, mis pulmones fueron de once, mi cabeza la de todos y mi corazón tan grande y tan preciso como el Big Ben que preside la ciudad del mítico Wembley 92. En mis botas se coló la diestra de un crío, mi piel se tiñó de negro camerún, y mis caderas bailaron samba. En mi estómago se me metió mi viejo y me retorció las tripas sabiendo que no podía defraudarle. Mi aliento resopló una miqueta y mis ojos y mi voz gritaron que la fuerza es la de todos, y que el sur ahora es el norte...
Por eso, cuando conseguí por segunda vez que el balón y la red se regalasen un estruendoso beso francés me eché a temblar...porque yo estaba ayer bajo la lluvia en Saint-Denis, porque yo, ayer, también me hice para siempre...
pinchar_para_sonido_ambiente.mp3
Yo jugaba al fútbol porque un campo de juego era el único sitio donde mentir se convertía en una virtud, aunque fuese con las piernas, donde robar estaba bien visto, disparar no era un delito y perseguir a alguien hasta robarle la sombra era elogiado hasta por los mayores gañanes del lugar...Yo jugaba al fútbol por esto, pero me inscribí en el equipo de mi pueblo para ligar...
Sí, no me miren así...por aquel entonces la obsesión porque aquella chica se fijase en mi me llevaba a convertirme en cualquier cosa, y me hubiera hecho colombofílico o maestro en el arte del Shitar si un simple pestañeo de sus ojos se hubiese despistado hacia mi persona...
Y no crean...a mi me gustaban las fintas, los regates, los desmarques...me gustaba como sonaban los saques de esquina, como olían los golpes francos o como sabía un buen remate al primer palo...creíame un Don Quijote y al arquero un molino, o gigante al que desbancar con cada dentellada de tenacidad atacante...veía rojo el cesped y se me cruzaban los cables intentando no caer en el poético fuera de juego...A mi me gustaba jugar, porque soñaba con hacerlo en días como el de ayer, en noches como la de anoche, en instantes para toda una vida...a mi me gustaba jugar para ligarme a todo el mundo con una simple patada al esférico...
Pero nunca fui un héroe...si acaso un par de goles con suerte y algún detalle para contar a algún nieto, exagerando hasta el infinito...así que me fui a la grada, y dejé que me engañaran, que me sedujeran, que fueran otros once los que soñaran por mi...
Aunque ayer, por un momento, me sentí bajo la lluvia de París...fue justo cuando cogí el reloj de bolsillo que heredé de mi abuelo, ese que guardo para que me eche un cable solo en ocasiones especiales...un poco de cuerda, un beso en el eterno cristal, y de repente era yo el que con el tic tac marcaba el ritmo del partido, el que encaraba, saltaba y corría sobre un césped que olía cada vez más a tierra mojada...la noche perfecta para hacerse eterno...
Y durante cuarenta y cinco minutos, mis pulmones fueron de once, mi cabeza la de todos y mi corazón tan grande y tan preciso como el Big Ben que preside la ciudad del mítico Wembley 92. En mis botas se coló la diestra de un crío, mi piel se tiñó de negro camerún, y mis caderas bailaron samba. En mi estómago se me metió mi viejo y me retorció las tripas sabiendo que no podía defraudarle. Mi aliento resopló una miqueta y mis ojos y mi voz gritaron que la fuerza es la de todos, y que el sur ahora es el norte...
Por eso, cuando conseguí por segunda vez que el balón y la red se regalasen un estruendoso beso francés me eché a temblar...porque yo estaba ayer bajo la lluvia en Saint-Denis, porque yo, ayer, también me hice para siempre...

Comentario:
De cuando las historias pequeñas son grandes.
Genial Puck..
Genial Puck..
Comentario:
De cuando las historias pequeñas son grandes.
Genial Puck..
Genial Puck..







