ENTREVISTA VIRTUAL EN UN DÍA DE CUMPLEAÑOS (PUCK Y LUAR - HIJOS DE LA MISMA MADRE)
Sentada a la mesa de las sinceridades, nuestra invitada de hoy se compromete a hablar de si misma, sin ambages, sin reservas, sin dejarse nada guardado en la caja de no hacer daño a los demás ni en el armario de nunca dar pena.
Sentada a la mesa virtual, esta madre que si existe se dispone a dejarse preguntar sobre su vida, a no responder con eufemismos y a no citar durante el transcurso de la misma ninguna biografía autorizada que se haya leído en los últimos tiempos.
Entrevistador: ¿Está de acuerdo?
Por supuesto
Entrevistador: Empecemos por sus orígenes...
Nací tal día como hoy, 27 de Julio de un año que si me permite usted me reservo, por coquetería más que nada. Fui la menor de mis tres hermanos mayores, tan mayores que casi casi mis hermanos podrían haber sido mis padres, y mis padres mis abuelos. No, no se asombre...mis padres eran muy mayores cuando me alumbraron...tal vez el deseo oculto de tener una niña en un mundo de hombres, o tal vez el dolor que pasaron durante toda su vida se tornó en tanto amor que era imposible que no fructificase...
Entrevistador: ¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de su vida?
Es difícil decir cual es la primera imagen que una recuerda de niña...pero mire...precisamente aquí mismo guardo esta pequeña fotografía de cuando era niña...mis mofletes sonrosados, mi pelo rizado y recogido en un pequeño remolino en lo alto de la cabeza, mi sonrisa de par en par y mis ojos brillantes denotan tanta alegría como pesadez en mi hermano tirando del carrito de madera que mi padre había construido con sus manos...
Otra foto que recuerdo es montar con mi padre en el carro que tirado por un caballo, usábamos en casa para repartir el pan por todo el municipio. Recuerdo los cuentos que me contaba por el camino, las cuestas eternas, las llegadas a los pueblos y como yo, que era muy de dejarme querer, me iba con todo el mundo que me ofrecía sus brazos.
Entrevistador: ¿Por qué no nos describe a su familia?
Mi padre fue minero, agricultor, carpintero, panadero, y defensor de las libertades durante la guerra, por lo que fue condenado a 30 años de cárcel, de los cuales fue puesto en libertad a los ocho. Era un hombre enorme en todos los aspectos, de gran estatura moral y física, no soportaba las injusticias. Trabajó con sus manos toda la vida y peleó con ella hasta su último aliento.
Mi madre fue ama de casa, trabajó en la mina cuando su marido fue encerrado, se exilió con la represión embarazada de un hijo, con otro bien pequeño y con mi anciana abuela, y volvió para levantar a una familia rota, dar a luz a otros dos hijos, y trabajar sin descanso durante el resto de su vida. Un día se despertó y una pequeña conexión entre sus recuerdos y el cómo expresarlos se había perdido para siempre. Mi madre siempre estuvo ahí, aunque no supiera como contarlo.
Mis hermanos fueron mis protectores. Era como su muñeca favorita, un juguetito al que cuidar con mimo. Supongo que alguno de ellos me usó alguna para conquistar a alguna chica, pues si de algo entendían era de amoríos, aunque seguramente no lo hubieran necesitado, pues eran bien guapos. De los tres, hoy sólo uno ejerce como tal. El resto se perdieron por el camino, uno porque quiso, el otro porque no pudo evitarlo.
Entrevistador: ¿Y su adolescencia?
Bonitos recuerdos de aquella época, aunque desgraciadamente tuve que hacerme mayor bien pronto...la diferencia de edad con el resto de miembros de mi familia me obligó a crecer con rapidez, y a amueblarme la cabeza con tino, para no desmoronarme por ver como todos los sueños que una agolpa en su cabeza, se da cuenta que tiene que ir aparcándolos por la cruda realidad...
Pero no estoy diciendo que no fuese feliz en aquella época...que va...creo que siempre he sabido ser feliz, con poquita cosa...incluso cuando me tocaba planchar los billetes de duro que se ganaban en la panadería, o arreglar a mis hermanos, ayudar a mi madre, descargar sacos de pienso, o quedarme sin salir por un porque sí de mi padre...
Salir con amigas ya era difícil...imagínese cuando conocí al muchachillo que hoy es mi marido...a las seis en casa...y no le hablo de las seis de la mañana a las que hoy llegan mis hijos a casa no...las seis de la tarde, antes incluso de que se pusiera el sol, y nunca acompañada hasta más cerca de cien metros de la puerta de casa...curioso...aún hoy me acuerdo de aquel día que subiendo ya cerca de casa, y tan sólo cinco minutos tarde, bajaba mi madre a buscarme con su mandil y sus zapatillas, el pelo recogido y la mirada tan furibunda que hubiera sido capaz de fulminarme allí mismo...
Los estudios también tuvieron su historia...empezaron en el pueblo, en una academia, para luego pasar a estudiar en un instituto fuera de Fabero, viviendo en casa de unos familiares, lejos de la mía, durante bastante tiempo...aquello me dio cierta libertad vigilada, me abrió un poquito más al mundo, y me permitió conocer mi gran pasión...la lectura...
Después vino la universidad, pero eso ya es otra historia...
Entrevistador: Cuente cuente...
Pues mi marido, entonces novio, y yo nos fuimos a Oviedo a estudiar Filosofía y Letras...fueron unos años increíbles...la experiencia de conocer gente de otras partes de España, de tocar las más altas cumbres del saber, de enamorarme de Asturias, de seguir enamorada de mi novio y pasear con él calle Uría arriba, hasta tomar un vermut en La Paloma, o el pincho de tortilla en el bar aquel de los camareros cascarrabias...las fichas de teléfono, las partidas de naipes, las cartas a casa y el viejo tren de ocho horas eternas de viaje...
Aunque al final, esa historia quedó sin completarse...de repente llegó nuestro primer hijo, sin avisar, como le gusta a él, a escondidas, para que se note más su presencia...
Y entonces nos casamos...no piense que por obligación, para nada...al final que llegase el niño no era más que un paso que alguna vez había que dar, porque, no se si lo he dicho, estaba enamorada...
Tal vez en aquella época no se entendía, pero que estúpidos aquellos tiempos cuando hoy la concepción laica de las vidas comienza a tener mucho más sentido...y aún así nos casamos por la iglesia...porque yo en el fondo si que creo en algo, no como mi padre, completamente ateo, y que tuvo que amenazar al cura de entonces con algo más que palabras para que nos casara en plena iglesia.
Las fotos de la boda son de un día gris...yo iba de negro, luto por la muerte de un hermano, y embarazada de ocho meses...y aún así estoy preciosa (está mal que yo lo diga), porque el oscuro resalta aún más mis hermosos ojos verdes...
Entrevistador: Y ahí mismo empieza ya la nueva vida...
Si, porque a partir de entonces hubo que construir una familia...mi marido empezó a trabajar en la mina, y a mi me tocó quedarme en casa...en casa de mis padres, donde vivíamos, porque hasta ayer (hace unos meses) no hemos podido comprarnos nuestra primera casa...fíjese usted, con cincuenta y...uff, que casi se me escapa...
Bueno, el caso es que vivíamos diez personas en una casa preparada para cuatro o cinco a lo sumo...mis padres, mi hermano su mujer y sus dos hijos, mi marido, mis dos hijos y yo...porque después tuve otro hijo, si...y a diferencia del otro, a este no le gusta hacerse notar...tanto es así que incluso tardó en salir de mi tripa más de lo previsto...tal vez porque estaba a gusto, o quizás porque cogió tanto susto a raíz de una accidente que tuvimos con el coche cuando estaba embarazada de ocho meses y medio que le dio miedo salir a un mundo lleno de golpes...
Pero vino, y completó la familia...
Aunque luego nos fuimos separando...mi hermano y su familia se cambiaron de casa, mis padres se murieron entre ambas, y nos quedamos los cuatro solos...
Entrevistador: Antes hablaba usted de sueños...quizás en ese momento pudo empezar a cumplir alguno
Quizás...sólo quizás...
Porque de los sueños no se habla para que no se rompan...
Pero si que pude empezar a cuidarme un poco más a mi misma, y un poco menos a los demás...porque aunque una lo hiciese con gusto, por ver a mi marido tranquilo y bien atendido para afrontar cada día a la muerte en la mina sin temor, por ver a mis hijos crecer sin frenos y sin ataduras, o por procurar que mis padres sufriesen lo menos posible hasta sus últimos días, a pesar de todo ello, una no puede evitar mirar hacia fuera y ver pasar la vida un poquito de largo, sin ni siquiera la oportunidad de sacar un brazo por la ventanilla para poder agarrarse, pues siempre siempre tenía los dos ocupados...
Y empecé por apuntarme a la Asociación de Mujeres, participando en talleres, en viajes, en cenas...dejando que el mundo me conociese un poquito...y para que me conociesen más, pues me fui a la tele...no al Salsa Rosa ni esas cosas, no...a concursos de preguntas y respuestas..porque necesito probarme, ¿sabe usted?...necesito saber que soy capaz de superarme a mi misma, porque una persona que vence a los demás es fuerte, pero si se vence a sí misma es indestructible...
Y debía demostrarme eso, y pasármelo bien, porque lo hice, y además gané y conocí gente, y recorrí nuevos sitios...
Luego vino la política...empecé por la presidencia de la Asociación, pero podía con más y me metí en la de verdad, en la de Ayuntamiento...Teniente Alcalde, Concejala de Cultura, Educación y Deportes...por fin podía hacer cosas que me gustaban, y por fin podía dar a mi pueblo algo de lo que ha tenido en carestía en todos estos años...más apertura al exterior, más conocimiento mutuo con su tierra y una cascada de actos culturales que ya quisieran para si los mejores ayuntamientos vecinos y no tan cercanos...
Pero todo se acaba, y esta etapa también toca a su fin, porque al fin y al cabo, la vida es un ciclo, y como Sísifo y el eterno retorno, otra vez somos esclavos, ahora de sus padres, y otra vez nos dedicamos, ahora los dos, a cuidar a los demás...
Entrevistador: Quizás más pronto que tarde, pueda usted reconsiderar esa postura...seguro que aún le quedan sueños por cumplir...
Seguro, pero ahora sobre todo quiero disfrutar de la vida, que me lo he ganado, y ver a mis hijos y a mi marido completamente felices y orgullosos de mí.
Soñar con eso también vale ¿no?...
¿O es que acaso no se puede soñar con las cosas que pueden y deben hacerse reales?...
Entrevistador: Seguro que si...y me consta de muy buena tinta que ambos están tremendamente orgullosos de usted y por eso me han pedido que le haga esta entrevista...que este es su pequeño regalo, que un poquito más de mundo pueda conocerla y por qué no, felicitarla el día de su cumpleaños...
¡¡¡¡FELICIDADES VIEJA!!!!
PS: Cansados de buscar regalos que no necesitas, y bien ausentes de decirte lo mucho que la queremos, vaya desde este blog, su dirección y su adjunto, hijos ambos de la misma madre, nuestro pequeño regalo en forma de homenaje...somos bastante pobres de dinero, pero nos llenaste los bolsillos de muchas otras cosas...gracias, simplemente gracias, y muchas felicidades...
Sentada a la mesa virtual, esta madre que si existe se dispone a dejarse preguntar sobre su vida, a no responder con eufemismos y a no citar durante el transcurso de la misma ninguna biografía autorizada que se haya leído en los últimos tiempos.
Entrevistador: ¿Está de acuerdo?
Por supuesto
Entrevistador: Empecemos por sus orígenes...
Nací tal día como hoy, 27 de Julio de un año que si me permite usted me reservo, por coquetería más que nada. Fui la menor de mis tres hermanos mayores, tan mayores que casi casi mis hermanos podrían haber sido mis padres, y mis padres mis abuelos. No, no se asombre...mis padres eran muy mayores cuando me alumbraron...tal vez el deseo oculto de tener una niña en un mundo de hombres, o tal vez el dolor que pasaron durante toda su vida se tornó en tanto amor que era imposible que no fructificase...
Entrevistador: ¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de su vida?
Es difícil decir cual es la primera imagen que una recuerda de niña...pero mire...precisamente aquí mismo guardo esta pequeña fotografía de cuando era niña...mis mofletes sonrosados, mi pelo rizado y recogido en un pequeño remolino en lo alto de la cabeza, mi sonrisa de par en par y mis ojos brillantes denotan tanta alegría como pesadez en mi hermano tirando del carrito de madera que mi padre había construido con sus manos...
Otra foto que recuerdo es montar con mi padre en el carro que tirado por un caballo, usábamos en casa para repartir el pan por todo el municipio. Recuerdo los cuentos que me contaba por el camino, las cuestas eternas, las llegadas a los pueblos y como yo, que era muy de dejarme querer, me iba con todo el mundo que me ofrecía sus brazos.
Entrevistador: ¿Por qué no nos describe a su familia?
Mi padre fue minero, agricultor, carpintero, panadero, y defensor de las libertades durante la guerra, por lo que fue condenado a 30 años de cárcel, de los cuales fue puesto en libertad a los ocho. Era un hombre enorme en todos los aspectos, de gran estatura moral y física, no soportaba las injusticias. Trabajó con sus manos toda la vida y peleó con ella hasta su último aliento.
Mi madre fue ama de casa, trabajó en la mina cuando su marido fue encerrado, se exilió con la represión embarazada de un hijo, con otro bien pequeño y con mi anciana abuela, y volvió para levantar a una familia rota, dar a luz a otros dos hijos, y trabajar sin descanso durante el resto de su vida. Un día se despertó y una pequeña conexión entre sus recuerdos y el cómo expresarlos se había perdido para siempre. Mi madre siempre estuvo ahí, aunque no supiera como contarlo.
Mis hermanos fueron mis protectores. Era como su muñeca favorita, un juguetito al que cuidar con mimo. Supongo que alguno de ellos me usó alguna para conquistar a alguna chica, pues si de algo entendían era de amoríos, aunque seguramente no lo hubieran necesitado, pues eran bien guapos. De los tres, hoy sólo uno ejerce como tal. El resto se perdieron por el camino, uno porque quiso, el otro porque no pudo evitarlo.
Entrevistador: ¿Y su adolescencia?
Bonitos recuerdos de aquella época, aunque desgraciadamente tuve que hacerme mayor bien pronto...la diferencia de edad con el resto de miembros de mi familia me obligó a crecer con rapidez, y a amueblarme la cabeza con tino, para no desmoronarme por ver como todos los sueños que una agolpa en su cabeza, se da cuenta que tiene que ir aparcándolos por la cruda realidad...
Pero no estoy diciendo que no fuese feliz en aquella época...que va...creo que siempre he sabido ser feliz, con poquita cosa...incluso cuando me tocaba planchar los billetes de duro que se ganaban en la panadería, o arreglar a mis hermanos, ayudar a mi madre, descargar sacos de pienso, o quedarme sin salir por un porque sí de mi padre...
Salir con amigas ya era difícil...imagínese cuando conocí al muchachillo que hoy es mi marido...a las seis en casa...y no le hablo de las seis de la mañana a las que hoy llegan mis hijos a casa no...las seis de la tarde, antes incluso de que se pusiera el sol, y nunca acompañada hasta más cerca de cien metros de la puerta de casa...curioso...aún hoy me acuerdo de aquel día que subiendo ya cerca de casa, y tan sólo cinco minutos tarde, bajaba mi madre a buscarme con su mandil y sus zapatillas, el pelo recogido y la mirada tan furibunda que hubiera sido capaz de fulminarme allí mismo...
Los estudios también tuvieron su historia...empezaron en el pueblo, en una academia, para luego pasar a estudiar en un instituto fuera de Fabero, viviendo en casa de unos familiares, lejos de la mía, durante bastante tiempo...aquello me dio cierta libertad vigilada, me abrió un poquito más al mundo, y me permitió conocer mi gran pasión...la lectura...
Después vino la universidad, pero eso ya es otra historia...
Entrevistador: Cuente cuente...
Pues mi marido, entonces novio, y yo nos fuimos a Oviedo a estudiar Filosofía y Letras...fueron unos años increíbles...la experiencia de conocer gente de otras partes de España, de tocar las más altas cumbres del saber, de enamorarme de Asturias, de seguir enamorada de mi novio y pasear con él calle Uría arriba, hasta tomar un vermut en La Paloma, o el pincho de tortilla en el bar aquel de los camareros cascarrabias...las fichas de teléfono, las partidas de naipes, las cartas a casa y el viejo tren de ocho horas eternas de viaje...
Aunque al final, esa historia quedó sin completarse...de repente llegó nuestro primer hijo, sin avisar, como le gusta a él, a escondidas, para que se note más su presencia...
Y entonces nos casamos...no piense que por obligación, para nada...al final que llegase el niño no era más que un paso que alguna vez había que dar, porque, no se si lo he dicho, estaba enamorada...
Tal vez en aquella época no se entendía, pero que estúpidos aquellos tiempos cuando hoy la concepción laica de las vidas comienza a tener mucho más sentido...y aún así nos casamos por la iglesia...porque yo en el fondo si que creo en algo, no como mi padre, completamente ateo, y que tuvo que amenazar al cura de entonces con algo más que palabras para que nos casara en plena iglesia.
Las fotos de la boda son de un día gris...yo iba de negro, luto por la muerte de un hermano, y embarazada de ocho meses...y aún así estoy preciosa (está mal que yo lo diga), porque el oscuro resalta aún más mis hermosos ojos verdes...
Entrevistador: Y ahí mismo empieza ya la nueva vida...
Si, porque a partir de entonces hubo que construir una familia...mi marido empezó a trabajar en la mina, y a mi me tocó quedarme en casa...en casa de mis padres, donde vivíamos, porque hasta ayer (hace unos meses) no hemos podido comprarnos nuestra primera casa...fíjese usted, con cincuenta y...uff, que casi se me escapa...
Bueno, el caso es que vivíamos diez personas en una casa preparada para cuatro o cinco a lo sumo...mis padres, mi hermano su mujer y sus dos hijos, mi marido, mis dos hijos y yo...porque después tuve otro hijo, si...y a diferencia del otro, a este no le gusta hacerse notar...tanto es así que incluso tardó en salir de mi tripa más de lo previsto...tal vez porque estaba a gusto, o quizás porque cogió tanto susto a raíz de una accidente que tuvimos con el coche cuando estaba embarazada de ocho meses y medio que le dio miedo salir a un mundo lleno de golpes...
Pero vino, y completó la familia...
Aunque luego nos fuimos separando...mi hermano y su familia se cambiaron de casa, mis padres se murieron entre ambas, y nos quedamos los cuatro solos...
Entrevistador: Antes hablaba usted de sueños...quizás en ese momento pudo empezar a cumplir alguno
Quizás...sólo quizás...
Porque de los sueños no se habla para que no se rompan...
Pero si que pude empezar a cuidarme un poco más a mi misma, y un poco menos a los demás...porque aunque una lo hiciese con gusto, por ver a mi marido tranquilo y bien atendido para afrontar cada día a la muerte en la mina sin temor, por ver a mis hijos crecer sin frenos y sin ataduras, o por procurar que mis padres sufriesen lo menos posible hasta sus últimos días, a pesar de todo ello, una no puede evitar mirar hacia fuera y ver pasar la vida un poquito de largo, sin ni siquiera la oportunidad de sacar un brazo por la ventanilla para poder agarrarse, pues siempre siempre tenía los dos ocupados...
Y empecé por apuntarme a la Asociación de Mujeres, participando en talleres, en viajes, en cenas...dejando que el mundo me conociese un poquito...y para que me conociesen más, pues me fui a la tele...no al Salsa Rosa ni esas cosas, no...a concursos de preguntas y respuestas..porque necesito probarme, ¿sabe usted?...necesito saber que soy capaz de superarme a mi misma, porque una persona que vence a los demás es fuerte, pero si se vence a sí misma es indestructible...
Y debía demostrarme eso, y pasármelo bien, porque lo hice, y además gané y conocí gente, y recorrí nuevos sitios...
Luego vino la política...empecé por la presidencia de la Asociación, pero podía con más y me metí en la de verdad, en la de Ayuntamiento...Teniente Alcalde, Concejala de Cultura, Educación y Deportes...por fin podía hacer cosas que me gustaban, y por fin podía dar a mi pueblo algo de lo que ha tenido en carestía en todos estos años...más apertura al exterior, más conocimiento mutuo con su tierra y una cascada de actos culturales que ya quisieran para si los mejores ayuntamientos vecinos y no tan cercanos...
Pero todo se acaba, y esta etapa también toca a su fin, porque al fin y al cabo, la vida es un ciclo, y como Sísifo y el eterno retorno, otra vez somos esclavos, ahora de sus padres, y otra vez nos dedicamos, ahora los dos, a cuidar a los demás...
Entrevistador: Quizás más pronto que tarde, pueda usted reconsiderar esa postura...seguro que aún le quedan sueños por cumplir...
Seguro, pero ahora sobre todo quiero disfrutar de la vida, que me lo he ganado, y ver a mis hijos y a mi marido completamente felices y orgullosos de mí.
Soñar con eso también vale ¿no?...
¿O es que acaso no se puede soñar con las cosas que pueden y deben hacerse reales?...
Entrevistador: Seguro que si...y me consta de muy buena tinta que ambos están tremendamente orgullosos de usted y por eso me han pedido que le haga esta entrevista...que este es su pequeño regalo, que un poquito más de mundo pueda conocerla y por qué no, felicitarla el día de su cumpleaños...
¡¡¡¡FELICIDADES VIEJA!!!!
PS: Cansados de buscar regalos que no necesitas, y bien ausentes de decirte lo mucho que la queremos, vaya desde este blog, su dirección y su adjunto, hijos ambos de la misma madre, nuestro pequeño regalo en forma de homenaje...somos bastante pobres de dinero, pero nos llenaste los bolsillos de muchas otras cosas...gracias, simplemente gracias, y muchas felicidades...
Comentario:
después de vosotros dos, seguro que este regalo le gusta más que ningún otro!!!!







