Elefantes verdes y otras cosas.
Hay cosas en la vida diaria, en la vida doméstica, en la vida de todo ser humano, que tienen más misterio que el incidente del parto de la virgen María. Detallo algunas a continuación, para ilustrarlo:
1. La aparición del brick de leche SIEMPRE fuera de la nevera cuando tú jurarías que lo metiste en la nevera.
2. La inexistencia de provisionamiento de papel higiénico cuando tú jurarías que había dieciséis rollos todavía, y vas dando saltitos por la casa preguntándote si llevas la ropa interior medio subida o medio bajada, y dónde leches están los dieciséis rollos desaparecidos en un estudio de apenas cincuenta metros cuadrados. Vamos, que era como para verlos, ¿no?
3. (vid., anterior.) Mismo caso pero con paquete de tabaco, lo cual excluye bajarse la ropa interior y perder la dignidad delante de chinchilla macho tránsfuga con problemas de sobrepeso, pero tampoco hace ninguna gracia.
4. Que cuentes las criaturas de una fila de treinta criaturas tres veces seguidas y no sólo no te dé treinta ninguna de las tres veces sino que además te den cosas distintas, cuando tú jurarías que allí ni se ha agregado ninguna criatura, ni tampoco se ha ido.
A veces me siento como Mr Jinx (por aquello de que estaba un poco jinxed): "¡Malditos roedores!".
5. Que vayas a por el móvil a tu habitación y acabes en el suelo de la cocina (que está en la otra punta de la casa) de un tropezón. Hace falta ser muy torpe, de verdad.
6. Que venga la niñita más dulce y encantadora de todo el summercamp y te diga: (y cito LITERALMENTE) "¿Y qué pasa si me estás comiendo el culo y me tiro un pedo?". Mi soplo cardíaco no está para este tipo de preguntas. Al cabo de tres taquicardias seguidas, un montón de pensamientos inquietantes acerca del micromedio familiar de la criatura y siete avemarías carentes de la tercera línea, que nunca recuerdo, reaccioné y me acordé de que HORAS ANTES la niñita de marras me había preguntado qué había para comer y yo, de broma, le había dicho "tú no vas a comer nada, pero yo te voy a comer a ti con patatas y sal".
Así que de un soplo, afortunadamente, se borraron de mi mente las visiones satánicas de la niña viendo pelis porno con un posible padrasto seboso, sudoroso, barrigón, peludo y vomitivo, las posibles maneras de enfocarle la situación a mi superior, el peligroso destino de la niña, en manos de los servicios sociales, etcétera, etcétera. Cuando recuperé la calma y la sonrisa, me giré y vi a otra dulce niña de apenas seis años, sentada con las piernas abiertas frente a un niño, retirándose la ropa interior hacia una ingle y gritándole: "Mírame la vagina, mírame la vagina". No doy para sustos.
7. Que te leas los comentarios de uno de tus posts y ponga "eres una inútil desgraciada que no tiene ni puñetera idea de escribir", respondas como cabe esperar y vuelvas a la página de los comentarios, te vuelvas a leer tu respuesta y vuelvas a leerte los comentarios y ponga "que disfrutes", básicamente. Sin nada malo. De hecho, sin nada de lo que te "parecía" que ponía.
No pueden ni imaginarse hasta qué punto perdono a las criaturas cuando están cansadas, porque sé cómo actúo yo misma bajo el poderoso hechizo del cansancio: la humanidad entera se ha confabulado para despellejarme viva, "todo dios" me odia, moriré vieja y sola, etcétera, etcétera, etcétera.
Lo siento, señor marqués. Ponía "disfrute como parece que sabe", no "escriba como parece que sabe". Lo he entendido demasiado tarde. Ahora sé también mal que lo debe de pasar una rubia ( de esas, ya me entienden, de las tontas, no de las otras) durante el 0.1% de veces en que se da cuenta de que la ha cagado a causa de lo corta que es.
Y es que de verdad lo siento, pero estoy en esa fase en que una empieza a ver elefantes verdes trepando por las paredes.
1. La aparición del brick de leche SIEMPRE fuera de la nevera cuando tú jurarías que lo metiste en la nevera.
2. La inexistencia de provisionamiento de papel higiénico cuando tú jurarías que había dieciséis rollos todavía, y vas dando saltitos por la casa preguntándote si llevas la ropa interior medio subida o medio bajada, y dónde leches están los dieciséis rollos desaparecidos en un estudio de apenas cincuenta metros cuadrados. Vamos, que era como para verlos, ¿no?
3. (vid., anterior.) Mismo caso pero con paquete de tabaco, lo cual excluye bajarse la ropa interior y perder la dignidad delante de chinchilla macho tránsfuga con problemas de sobrepeso, pero tampoco hace ninguna gracia.
4. Que cuentes las criaturas de una fila de treinta criaturas tres veces seguidas y no sólo no te dé treinta ninguna de las tres veces sino que además te den cosas distintas, cuando tú jurarías que allí ni se ha agregado ninguna criatura, ni tampoco se ha ido.
A veces me siento como Mr Jinx (por aquello de que estaba un poco jinxed): "¡Malditos roedores!".
5. Que vayas a por el móvil a tu habitación y acabes en el suelo de la cocina (que está en la otra punta de la casa) de un tropezón. Hace falta ser muy torpe, de verdad.
6. Que venga la niñita más dulce y encantadora de todo el summercamp y te diga: (y cito LITERALMENTE) "¿Y qué pasa si me estás comiendo el culo y me tiro un pedo?". Mi soplo cardíaco no está para este tipo de preguntas. Al cabo de tres taquicardias seguidas, un montón de pensamientos inquietantes acerca del micromedio familiar de la criatura y siete avemarías carentes de la tercera línea, que nunca recuerdo, reaccioné y me acordé de que HORAS ANTES la niñita de marras me había preguntado qué había para comer y yo, de broma, le había dicho "tú no vas a comer nada, pero yo te voy a comer a ti con patatas y sal".
Así que de un soplo, afortunadamente, se borraron de mi mente las visiones satánicas de la niña viendo pelis porno con un posible padrasto seboso, sudoroso, barrigón, peludo y vomitivo, las posibles maneras de enfocarle la situación a mi superior, el peligroso destino de la niña, en manos de los servicios sociales, etcétera, etcétera. Cuando recuperé la calma y la sonrisa, me giré y vi a otra dulce niña de apenas seis años, sentada con las piernas abiertas frente a un niño, retirándose la ropa interior hacia una ingle y gritándole: "Mírame la vagina, mírame la vagina". No doy para sustos.
7. Que te leas los comentarios de uno de tus posts y ponga "eres una inútil desgraciada que no tiene ni puñetera idea de escribir", respondas como cabe esperar y vuelvas a la página de los comentarios, te vuelvas a leer tu respuesta y vuelvas a leerte los comentarios y ponga "que disfrutes", básicamente. Sin nada malo. De hecho, sin nada de lo que te "parecía" que ponía.
No pueden ni imaginarse hasta qué punto perdono a las criaturas cuando están cansadas, porque sé cómo actúo yo misma bajo el poderoso hechizo del cansancio: la humanidad entera se ha confabulado para despellejarme viva, "todo dios" me odia, moriré vieja y sola, etcétera, etcétera, etcétera.
Lo siento, señor marqués. Ponía "disfrute como parece que sabe", no "escriba como parece que sabe". Lo he entendido demasiado tarde. Ahora sé también mal que lo debe de pasar una rubia ( de esas, ya me entienden, de las tontas, no de las otras) durante el 0.1% de veces en que se da cuenta de que la ha cagado a causa de lo corta que es.
Y es que de verdad lo siento, pero estoy en esa fase en que una empieza a ver elefantes verdes trepando por las paredes.
Encuentro de Scouts sin solución.
Decía Charles Darwin no sé qué de la selección natural de las especies, de que sólo sobreviven las más fuertes, y de que algunas se juntan entre sí con sus semejantes.
(Antes de continuar, sepan que si algo de lo que digo les parece sin sentido, es porque seguramente NO tiene sentido. Llevo puesta la pilota automática).
Bueno, da igual. Darwin seguro que nunca tuvo que ir de excursión al medio del monte y pasarse mil horas bajo un sol de justicia de esos que ves todo lo que te queda delante así como derretido, como en las películas del Oeste. Sol de justicia, temperatura microondas, y ciento y la madre de criaturas que, juraría, se iban conviertiendo en palomitas de maíz tal como iban transcurriendo los minutos.
Yo hasta podía oir el "ding ding ding" del microondas.
Suerte de la guerra de botellas de agua.
No iba por ahí el post, de todas maneras. Este post quiero dedicarlo a hablar de mis compañeros y compañeras de trabajo, que me han dado una sorpresa enorme y muy feliz, porque me creía la última girl-scout y me he dado cuenta de que no. Me he dado cuenta de que estoy rodeada de un equipo fabuloso de gente que se desvive por las criaturas, que las adora, que las entiende, y que nunca cambia una sonrisa por ninguna otra mueca facial. El equipo se compone, entre otra gente, de los y las siguientes personas:
SURFERBOY. Tiene unos dieciocho añitos, está negro como el tizón y es algo así como el resultado de mezclar Locomía, NOFX y Aventura. Parece una cosa, y es otra completamente diferente. Creo que tendría que pagar, en vez de cobrar, porque el tío disfruta más que las criaturas corriendo, tirándose a la piscina, haciéndose el guay con las niñas de quinto... Pero es que es guay. A mí, si fuera niña, me encantaría tenerlo de monitor. Y curra. Curra como un animal.
CORLEONE. Hoy íbamos en el autocar hacia el monte de turno. Yo iba sentada, inspeccionando que ninguna cabeza estuviera más alta de lo normal, porque el conductor que nos ha tocado, antes de autocares escolares seguro que llevaba uno de esos autobuses de transporte de presos, y claro... Después del primer cacahuete caído tras voltereta mortal y rotación por pasillo central resultante en gran bulto encefálico, me he tenido que poner sargenta para que nadie se levantara del asiento.
A lo que iba. Iba yo allí sentada, y de repente oigo unas voces desde detrás: "Oh bella ciaaao bella ciaaao bella ciaaaao ciaaaao ciaaaao" a coro. Y Corleone me mira y me sonría, con la sonrisa victoriosa del comunista revolucionario que ha logrado captar adeptos. Qué miedo me da pensar en cómo puede terminar esto. Y cómo me gusta este hombre. (No me malpiensen, por favor). Corleone era jugador profesional de fútbol en su país. Ahora mismo es un dios para un buen centenar de criaturas a las que está abriendo las puertas de su mundo de una manera fascinante, exótica, fresca, divertida. No me extrañaría nada que este campamento se acabara conviertiendo en una sucursal de la ONU, con tanto idioma extranjero. A veces me encuentro a mis cacahuetes hablándose en italiano y respondiéndose en inglés. (Es decir, imitando los acentos, con alguna palabra real de por medio, pero para especímenes de seis y siete años no está nada mal).
Te encuentras a Corleone en un bar y seguramente te parecería el típico italiano, gafas de sol, cara de pícaro y una jeta que ríome yo de Mario Conde. Cuando lo ves con los niños, es una mutación inexplicable de si mismo. Es un as, qué puedo decir.
BRO. Ese es mi hermano, claro. Mi hermano en la vida real, quiero decir. No puedo decir mucho sin que se me tache de apasionada por el hermanito pequeño, pero realmente es un profesional impresionante. Ya trabajé con él el año pasado y es una persona con la que trabajaría lo que me queda de vida con los ojos cerrados. Todo el mundo lo adora y venera: padres, madres, niños, niñas y bebés varios, y no es para menos. Estoy orgullosa de ir diciendo por ahí que es mi hermano. (lo que ocurra vice-versa ya es otra cosa)
PIMPOLLO. Pimpollo es el chico-hombre con el que comparto curso. Somos dos frente a nuestro batallón particular. No sólo es guapo de calendario (es decir, desde el pelo más alto de su cocorota hasta la punta de los pies) pero guapo, guapo y bien hecho, sino que además es humilde, cariñoso, sacrificado, amable, generoso y culto. Y con las criaturas... inexplicable. Creo que hacemos un equipo fantástico, en que él es el poli bueno, yo la poli mala, y entre los dos, el poli perfecto.
En fin. Estoy contenta, contentísima, pletórica, con el equipo que me ha tocado este año (cosa que no es tan evidente, considerando la tropa de inútiles del año pasado) y a medida que vaya conociendo a más gente, ya iré informando. De momento, estos son los más cercanos, con quienes más he tratado estos días.
Holden (el hermano rebelde de Craig, que es una réplica exacta de Craig hasta puntos de adulterio, porque casi me le tiro encima esta tarde cuando he llegado a casa) está memorizando un libro de frases en español. Está muy gracioso, me recuerda a E.T. (el extraterrestre) cuando iba por la casa disfrazado de gitana repitiendo "Teléeeefonoooo mi caaaaasaaaa". Este igual, con dos diferencias casi imperceptibles.
1. No va disfrazado de gitana, va en boxers, paseando los musculitos por la casa, como si una aquí fuera de acero inoxidable. Yo algún día no respondo y hago una tontería.
Igual cuela, con el rollo de que se parecen tanto.... ("It's not what it seems. Not what it seems. Really. I thought HE was YOU" y todas esas típicas frases que salen en las pelis americanas y que siempre he querido decir, pero que en español suenan cursis y patéticas.)
2. No dice nada de teléfonos ni de "micasas". De hecho ni siquiera ha llamado a sus padres para decirles que ya ha llegado al otro lado del planeta. La familia australopiteca no es como la española, que montamos unos dramas del quince cuando nos separamos tres kilómetros. La familia australopiteca funciona por la máxima de que "no news is good news". Es decir, que si nadie ha dicho nada, es porque todo va bien.
No acierto tampoco a saber qué leches dice, (me refiero a Holden, hermano rebelde, despeinado sexy, libro de español en mano y sonrisa permanente en cara) aunque creo haber distinguido no sé qué de "cerveza". Sí, sí, muy sexy, muy exótico, muy lo que sea, pero eso: cerveza.
No, vale, no todos los hombres son iguales, va. Pero tampoco aceptaremos Australopitecus como animal abstemio. He dicho.
(Antes de continuar, sepan que si algo de lo que digo les parece sin sentido, es porque seguramente NO tiene sentido. Llevo puesta la pilota automática).
Bueno, da igual. Darwin seguro que nunca tuvo que ir de excursión al medio del monte y pasarse mil horas bajo un sol de justicia de esos que ves todo lo que te queda delante así como derretido, como en las películas del Oeste. Sol de justicia, temperatura microondas, y ciento y la madre de criaturas que, juraría, se iban conviertiendo en palomitas de maíz tal como iban transcurriendo los minutos.
Yo hasta podía oir el "ding ding ding" del microondas.
Suerte de la guerra de botellas de agua.
No iba por ahí el post, de todas maneras. Este post quiero dedicarlo a hablar de mis compañeros y compañeras de trabajo, que me han dado una sorpresa enorme y muy feliz, porque me creía la última girl-scout y me he dado cuenta de que no. Me he dado cuenta de que estoy rodeada de un equipo fabuloso de gente que se desvive por las criaturas, que las adora, que las entiende, y que nunca cambia una sonrisa por ninguna otra mueca facial. El equipo se compone, entre otra gente, de los y las siguientes personas:
SURFERBOY. Tiene unos dieciocho añitos, está negro como el tizón y es algo así como el resultado de mezclar Locomía, NOFX y Aventura. Parece una cosa, y es otra completamente diferente. Creo que tendría que pagar, en vez de cobrar, porque el tío disfruta más que las criaturas corriendo, tirándose a la piscina, haciéndose el guay con las niñas de quinto... Pero es que es guay. A mí, si fuera niña, me encantaría tenerlo de monitor. Y curra. Curra como un animal.
CORLEONE. Hoy íbamos en el autocar hacia el monte de turno. Yo iba sentada, inspeccionando que ninguna cabeza estuviera más alta de lo normal, porque el conductor que nos ha tocado, antes de autocares escolares seguro que llevaba uno de esos autobuses de transporte de presos, y claro... Después del primer cacahuete caído tras voltereta mortal y rotación por pasillo central resultante en gran bulto encefálico, me he tenido que poner sargenta para que nadie se levantara del asiento.
A lo que iba. Iba yo allí sentada, y de repente oigo unas voces desde detrás: "Oh bella ciaaao bella ciaaao bella ciaaaao ciaaaao ciaaaao" a coro. Y Corleone me mira y me sonría, con la sonrisa victoriosa del comunista revolucionario que ha logrado captar adeptos. Qué miedo me da pensar en cómo puede terminar esto. Y cómo me gusta este hombre. (No me malpiensen, por favor). Corleone era jugador profesional de fútbol en su país. Ahora mismo es un dios para un buen centenar de criaturas a las que está abriendo las puertas de su mundo de una manera fascinante, exótica, fresca, divertida. No me extrañaría nada que este campamento se acabara conviertiendo en una sucursal de la ONU, con tanto idioma extranjero. A veces me encuentro a mis cacahuetes hablándose en italiano y respondiéndose en inglés. (Es decir, imitando los acentos, con alguna palabra real de por medio, pero para especímenes de seis y siete años no está nada mal).
Te encuentras a Corleone en un bar y seguramente te parecería el típico italiano, gafas de sol, cara de pícaro y una jeta que ríome yo de Mario Conde. Cuando lo ves con los niños, es una mutación inexplicable de si mismo. Es un as, qué puedo decir.
BRO. Ese es mi hermano, claro. Mi hermano en la vida real, quiero decir. No puedo decir mucho sin que se me tache de apasionada por el hermanito pequeño, pero realmente es un profesional impresionante. Ya trabajé con él el año pasado y es una persona con la que trabajaría lo que me queda de vida con los ojos cerrados. Todo el mundo lo adora y venera: padres, madres, niños, niñas y bebés varios, y no es para menos. Estoy orgullosa de ir diciendo por ahí que es mi hermano. (lo que ocurra vice-versa ya es otra cosa)
PIMPOLLO. Pimpollo es el chico-hombre con el que comparto curso. Somos dos frente a nuestro batallón particular. No sólo es guapo de calendario (es decir, desde el pelo más alto de su cocorota hasta la punta de los pies) pero guapo, guapo y bien hecho, sino que además es humilde, cariñoso, sacrificado, amable, generoso y culto. Y con las criaturas... inexplicable. Creo que hacemos un equipo fantástico, en que él es el poli bueno, yo la poli mala, y entre los dos, el poli perfecto.
En fin. Estoy contenta, contentísima, pletórica, con el equipo que me ha tocado este año (cosa que no es tan evidente, considerando la tropa de inútiles del año pasado) y a medida que vaya conociendo a más gente, ya iré informando. De momento, estos son los más cercanos, con quienes más he tratado estos días.
Holden (el hermano rebelde de Craig, que es una réplica exacta de Craig hasta puntos de adulterio, porque casi me le tiro encima esta tarde cuando he llegado a casa) está memorizando un libro de frases en español. Está muy gracioso, me recuerda a E.T. (el extraterrestre) cuando iba por la casa disfrazado de gitana repitiendo "Teléeeefonoooo mi caaaaasaaaa". Este igual, con dos diferencias casi imperceptibles.
1. No va disfrazado de gitana, va en boxers, paseando los musculitos por la casa, como si una aquí fuera de acero inoxidable. Yo algún día no respondo y hago una tontería.
Igual cuela, con el rollo de que se parecen tanto.... ("It's not what it seems. Not what it seems. Really. I thought HE was YOU" y todas esas típicas frases que salen en las pelis americanas y que siempre he querido decir, pero que en español suenan cursis y patéticas.)
2. No dice nada de teléfonos ni de "micasas". De hecho ni siquiera ha llamado a sus padres para decirles que ya ha llegado al otro lado del planeta. La familia australopiteca no es como la española, que montamos unos dramas del quince cuando nos separamos tres kilómetros. La familia australopiteca funciona por la máxima de que "no news is good news". Es decir, que si nadie ha dicho nada, es porque todo va bien.
No acierto tampoco a saber qué leches dice, (me refiero a Holden, hermano rebelde, despeinado sexy, libro de español en mano y sonrisa permanente en cara) aunque creo haber distinguido no sé qué de "cerveza". Sí, sí, muy sexy, muy exótico, muy lo que sea, pero eso: cerveza.
No, vale, no todos los hombres son iguales, va. Pero tampoco aceptaremos Australopitecus como animal abstemio. He dicho.
Manic Monday
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. De agotamiento físico, psíquico, emocional, hormonal exodérmico e intramuscular, cuyas causas detallo a continuación:
a) Hoy he empezado la escuela de verano, en la que disfrutaré de la selectiva compañía de un total de treinta cacahuetes humanoides sobredosificados hasta la médula ósea de azúcares procesados y capítulos de algo llamado "Los Serrano" que adivino, es otra serie pésima de esta nuestra televisión nacional. Todo esto, durante cinco semanas sin interrupción, empezando hoy.
b) (vid., anterior) Y hoy, con motivo de la inauguración de este interesante y refrescante nuevo período de mi vida, ya puedo hacer recuento de circunstancias que me han hecho ganarme la suite más descaradamente pija del Hades, en sólo ocho horas. Servicio de habitación y piano de cola incluídos, créanme:
1.b.1. Cifra total de pisotones recibidos: sesenta. (treinta cacahuetes, a dos pies por cacahuete, hagan números)
1.b.2. Cifra total de balonazos recibidos en diversas partes de propio cuerpo: quince, aprox.
1.b.3. Cifra total de pelotazos de tenis recibidos en diversas partes de propio cuerpo: ... perdí cuenta en los veintiséis.
1.b.4. Cifra total de canciones en inglés enseñadas: una, que suena más bien a chino cantonés de Albacete cuando la cantan, pero por algo se empieza.
1.b.5. Comida ingerida hoy: una micropechuga de pollo a la plancha y tres hojas y media de lechuga con cara de pocos amigos (la lechuga, no yo).
Esto promete. Esta es, definitivamente, la clase de saraos que me encantan. Para acabarlo de adobar, mañana llega Holden, el hermano rebelde de Craig, al que también tendré que "cuidar".
En fin, me gusta sentirme útil... pero aún queda por descubrir hasta qué punto.
COSAS POR HACER:
1. Ingerir cena adulta que acabo de preparar. Recordar masticar.
2. Ver peli que he alquilado, "Mi vida sin mí". (título parecía muy apropiado a circunstancias, aunque algo dice que quizá argumento no sea muy parecido al mío de estos momentos). Mañana, si no figuro en lista de bajas en campo de batalla, seguiré informando.
1. De agotamiento físico, psíquico, emocional, hormonal exodérmico e intramuscular, cuyas causas detallo a continuación:
a) Hoy he empezado la escuela de verano, en la que disfrutaré de la selectiva compañía de un total de treinta cacahuetes humanoides sobredosificados hasta la médula ósea de azúcares procesados y capítulos de algo llamado "Los Serrano" que adivino, es otra serie pésima de esta nuestra televisión nacional. Todo esto, durante cinco semanas sin interrupción, empezando hoy.
b) (vid., anterior) Y hoy, con motivo de la inauguración de este interesante y refrescante nuevo período de mi vida, ya puedo hacer recuento de circunstancias que me han hecho ganarme la suite más descaradamente pija del Hades, en sólo ocho horas. Servicio de habitación y piano de cola incluídos, créanme:
1.b.1. Cifra total de pisotones recibidos: sesenta. (treinta cacahuetes, a dos pies por cacahuete, hagan números)
1.b.2. Cifra total de balonazos recibidos en diversas partes de propio cuerpo: quince, aprox.
1.b.3. Cifra total de pelotazos de tenis recibidos en diversas partes de propio cuerpo: ... perdí cuenta en los veintiséis.
1.b.4. Cifra total de canciones en inglés enseñadas: una, que suena más bien a chino cantonés de Albacete cuando la cantan, pero por algo se empieza.
1.b.5. Comida ingerida hoy: una micropechuga de pollo a la plancha y tres hojas y media de lechuga con cara de pocos amigos (la lechuga, no yo).
Esto promete. Esta es, definitivamente, la clase de saraos que me encantan. Para acabarlo de adobar, mañana llega Holden, el hermano rebelde de Craig, al que también tendré que "cuidar".
En fin, me gusta sentirme útil... pero aún queda por descubrir hasta qué punto.
COSAS POR HACER:
1. Ingerir cena adulta que acabo de preparar. Recordar masticar.
2. Ver peli que he alquilado, "Mi vida sin mí". (título parecía muy apropiado a circunstancias, aunque algo dice que quizá argumento no sea muy parecido al mío de estos momentos). Mañana, si no figuro en lista de bajas en campo de batalla, seguiré informando.
Aquí sí hay playa (pero casi mejor que no la hubiera).
Vaya vaya... hablando de playas...
Hoy, veinticuatro de Junio del año que sea, Barcelona se despierta, como todos los otros veinticuatros de Junio, con unas calles y unas playas que ya le gustaría a las de Normandía en el día D.
Eisenhower no vió más que la punta del iceberg, en cuestión de playas aberrantes.
Y créanme (aquellas gentes que no hayan visto las playas de Barcelona últimamente) no es que ya de por sí no estuviera el tema jodido, no. El tema de las playas de Barcelona lleva jodido más tiempo que el de los tomates en la frontera con Francia. (vale, vale, exagero. Humor me on this one, please).
A riesgo de sonar gulliveriana, resulta que éranse que se eran unas playas preciosas, recién limpiadas, arregladas y preparadas para unos juegos olímpicos. Al acabar éstos, siguieron manteniéndolas durante un tiempo, "para que no digan", porque én este país las cosas no se hacen por el hacer productivo, sino por el no malhablar colectivo.
Ir a la playa, a cualquier playa en Barcelona, hace unos años, daba gusto. La arena estaba limpia, había unos cuantos metros (de ésta) hasta llegar al agua, había duchas... no sé, esas cosas que relajan y gustan de una playa.
Entonces hubo una tormenta o dos. Quizá tres. No lo sé, y supongo que daba igual, porque justo aquel año había que montar un fórum de las culturas (que a día de hoy aún nadie sabe muy bien qué leches era aquello, o más concretamente, por qué leches fue). Había que construir un pedazo de mastodonte, había que dejarse hasta la piel y... claro, no se pudieron arreglar las playas.
Ahora, el equipo "Operación Plan de Costas" ha dicho:
"Vamos a mirar lo del tema de las playas en Septiembre, que si lo hacemos en Mayo, existe el riesgo de que ese proletariado miserable y ruín aún pueda bañarse aquí este año. Si lo hacemos en Septiembre, además, aún podemos pillar un par de tormentas en diciembre o en Abril, y con un poco de suerte tampoco se podrán venir a bañar el año que viene". Y ese es el fabuloso plan de costas.
Y no me malinterpreten. A mí también me gusta la playa en invierno. Me gusta estar al lado del mar, pero no de este vertedero en que se ha convertido la costa que dibuja mi ciudad, que si te encuentras algo vivo, aunque sea una medusa, seguro que te pide fuego para fumarse un tampax usado que se acaba de encontrar flotando por ahí.
Por otra parte, la campaña que han montado para que la gente no tire colillas (ni otros resíduos para mayores de edad) en la arena, es poco menos que atroz. Por todas partes se pueden ver posters gigantes con un bebé de aproximadamente un año de edad sosteniendo alegremente una colilla entre sus labios, mientras juega en la arena. La campaña dice algo así como que la arena no hace desaparecer lo que tiramos en ella.
Por dios santo, es que yo si tuviera crituras ya ni las llevaría. Pero no sólo por las colillas, no. Colillas, botellas rotas, indeseables que te roban, mocosos que les tiran piedras a las palomas para hacerse notar por las mocosas y un sinfín de otros elementos contaminantes que no podría enumerar en todo lo que me queda de vida.
Ayer fui a la playa con mi hermano y me quería morir. Y no soy ninguna psicótica de Green Peace, no. Y soy requetecontracochinamente fumadora, como ya saben. Pero conservo el suficiente sentido común como para no fumar en la playa si hay criaturas al lado, o cualquiera al lado, demasiado cerca, y si no tengo ningún bote, coroto o chisme para tirar las colillas en él y luego llevármelo.
Creo que este tipo de campañas sobran, si no se hacen otras cosas más fundamentales primero (como reconstruir toda la costa devorada por el mar, primero, limpiarla, luego, y pagar a alguien que vigile, después, y que ponga multas, como el equipo Operación Cacaperro). Eso, claro, por no comentar que si yo tuviera seis o siete años y viera el susodicho poster de la campaña, me iba a faltar tiempo para recoger colillas de donde fuera y ponérmelas en la boca a lo Gilda: "Ffffffff..... mira mamá, como sé fumar, mira"
Pero en fin... La gente de las campañas, publicitarias o no, no siempre se caracteriza por su sentido común.
Por eso he decidido que me voy fuera este fin de semana. Pero eso ya es otro post.
Hoy, veinticuatro de Junio del año que sea, Barcelona se despierta, como todos los otros veinticuatros de Junio, con unas calles y unas playas que ya le gustaría a las de Normandía en el día D.
Eisenhower no vió más que la punta del iceberg, en cuestión de playas aberrantes.
Y créanme (aquellas gentes que no hayan visto las playas de Barcelona últimamente) no es que ya de por sí no estuviera el tema jodido, no. El tema de las playas de Barcelona lleva jodido más tiempo que el de los tomates en la frontera con Francia. (vale, vale, exagero. Humor me on this one, please).
A riesgo de sonar gulliveriana, resulta que éranse que se eran unas playas preciosas, recién limpiadas, arregladas y preparadas para unos juegos olímpicos. Al acabar éstos, siguieron manteniéndolas durante un tiempo, "para que no digan", porque én este país las cosas no se hacen por el hacer productivo, sino por el no malhablar colectivo.
Ir a la playa, a cualquier playa en Barcelona, hace unos años, daba gusto. La arena estaba limpia, había unos cuantos metros (de ésta) hasta llegar al agua, había duchas... no sé, esas cosas que relajan y gustan de una playa.
Entonces hubo una tormenta o dos. Quizá tres. No lo sé, y supongo que daba igual, porque justo aquel año había que montar un fórum de las culturas (que a día de hoy aún nadie sabe muy bien qué leches era aquello, o más concretamente, por qué leches fue). Había que construir un pedazo de mastodonte, había que dejarse hasta la piel y... claro, no se pudieron arreglar las playas.
Ahora, el equipo "Operación Plan de Costas" ha dicho:
"Vamos a mirar lo del tema de las playas en Septiembre, que si lo hacemos en Mayo, existe el riesgo de que ese proletariado miserable y ruín aún pueda bañarse aquí este año. Si lo hacemos en Septiembre, además, aún podemos pillar un par de tormentas en diciembre o en Abril, y con un poco de suerte tampoco se podrán venir a bañar el año que viene". Y ese es el fabuloso plan de costas.
Y no me malinterpreten. A mí también me gusta la playa en invierno. Me gusta estar al lado del mar, pero no de este vertedero en que se ha convertido la costa que dibuja mi ciudad, que si te encuentras algo vivo, aunque sea una medusa, seguro que te pide fuego para fumarse un tampax usado que se acaba de encontrar flotando por ahí.
Por otra parte, la campaña que han montado para que la gente no tire colillas (ni otros resíduos para mayores de edad) en la arena, es poco menos que atroz. Por todas partes se pueden ver posters gigantes con un bebé de aproximadamente un año de edad sosteniendo alegremente una colilla entre sus labios, mientras juega en la arena. La campaña dice algo así como que la arena no hace desaparecer lo que tiramos en ella.
Por dios santo, es que yo si tuviera crituras ya ni las llevaría. Pero no sólo por las colillas, no. Colillas, botellas rotas, indeseables que te roban, mocosos que les tiran piedras a las palomas para hacerse notar por las mocosas y un sinfín de otros elementos contaminantes que no podría enumerar en todo lo que me queda de vida.
Ayer fui a la playa con mi hermano y me quería morir. Y no soy ninguna psicótica de Green Peace, no. Y soy requetecontracochinamente fumadora, como ya saben. Pero conservo el suficiente sentido común como para no fumar en la playa si hay criaturas al lado, o cualquiera al lado, demasiado cerca, y si no tengo ningún bote, coroto o chisme para tirar las colillas en él y luego llevármelo.
Creo que este tipo de campañas sobran, si no se hacen otras cosas más fundamentales primero (como reconstruir toda la costa devorada por el mar, primero, limpiarla, luego, y pagar a alguien que vigile, después, y que ponga multas, como el equipo Operación Cacaperro). Eso, claro, por no comentar que si yo tuviera seis o siete años y viera el susodicho poster de la campaña, me iba a faltar tiempo para recoger colillas de donde fuera y ponérmelas en la boca a lo Gilda: "Ffffffff..... mira mamá, como sé fumar, mira"
Pero en fin... La gente de las campañas, publicitarias o no, no siempre se caracteriza por su sentido común.
Por eso he decidido que me voy fuera este fin de semana. Pero eso ya es otro post.
Otro Gustave Flaubert, otra Louise Colet, otro siglo, otro mundo.
"...Je voudrais ne te causer que de la joie et t'entourer d'une félicité calme et continue pour te payer un peu de tout ce que tu m'as donné à pleines mains dans la générosité de ton amour..."
Uno.
Cuando tal, resulta que llevaban como quince minutos esperando en la calle, al lado de la parada de metro. Es imposible no darte cuenta de la gente que está en la calle esperado, cuando tú también esperas. Sobre todo si no eres de esa clase de gente que se dedica a jugar con el móvil cuando le toca esperar algo o a alguien.
De modo que llevaban allí unos quince minutos.
“Qué individuo tan extraño”, pensó ella. “Qué cara imposible y que físico impredecible”.
Él era algo así como una versión española (y mucho más joven) de Humphrey Bogart. Por el porte, la manera en que colocaba las piernas, allí de pie, como si la calle le perteneciera, pero sin pretensión fingida. Elegancia, de la que ya no hay.
Él la miró, y ella rebuscó en su cartera, para hacer ver que no veía.
“Tic tac, primera semana de clases y ya llego tarde”. Ella esperaba a sus recién estrenadas compañeras de universidad. Él esperaba con un cigarro en la mano.
Ella, para que pareciera que su rebusqueo en la cartera tenía objetivo, sacó el paquete de tabaco y el mechero. Porque sabía que era inevitable que se estuvieran viendo sin mirarse, y quedaba muy mal disimular sin discreción.
Entonces llegó la palabra.
-¿Me das fuego?- Era él, el chico de cara imposible y físico impredecible.
“Menuda originalidad”, pensó ella, riéndose por dentro, sabiendo que realmente él no quería hablar con ella, sino encender aquel dichoso cigarro que llevaba una hora manoseando.
-Toma.- dijo ella, tendiéndole el mechero. –Y… ¿vienes mucho por aquí?
-Estudio.-respondió él.
-Esa la iba a preguntar luego- dijo ella.
Y en aquel momento ya eran amigos, almas gemelas, camaradas, compinches, compañeros, pero no lo sabían. Faltaban otros quince minutos, para que llegaran las compañeras de ella y se dieran cuenta de que todos iban para el mismo edificio, la misma carrera y la misma clase.
Al cabo de tres meses eran una persona sola. Él y ella, ella y él. Siempre que alguien se encontraba con uno o con la otra solos, les preguntaban por el otro o la una, porque nadie los concebía ya por separado. Decir que eran “mejores amigos” sería hacerle un verdadero feo a la historia. Sería cortar y pegar de canciones adolescentes de plástico auténtico.
“Tic tac”, pensó ella un buen día, “¿Cuánto hace que le conozco? ¿Tres meses? ¿Mil años?” Ella le quería, pero aún le faltaban once meses de continuas líneas discontinuas para darse cuenta. Él también la quería, y la soñaba y la sufría en silencios o en metáforas, dependiendo del día. Él era un hombre sensible. Ella era ignorante en todos los sentidos.
“Tic tac, Navidad, ¿Qué voy a hacer sin él estas vacaciones?”
Es como cuando te acostumbras a tener riñones y un día, de repente, no funcionan. No lo vería durante dos semanas enteras que durarían siglos. No sabía estar sin él, verle cada día, llegar a casa y seguir hablando hasta el momento de irse a dormir. Lo único que hacían separados era poner el despertador para verse al día siguiente.
Aquella mañana fue extraña.
Ella pensó: “Qué voy a hacer sin él. Nada será divertido.” E inmediatamente le dijo:
-¿Qué voy a hacer sin ti?- y él la miró de reojo.
-¿Qué? ¿Ahora te vas a declarar, o algo así?- le dijo ella, medio en serio, medio casi también, aunque quisiera sonar a broma.
-Sí. Si no lo hago ahora, me voy a morir antes de año nuevo.-dijo él.
Lo que siguió fue una gran charla en que él le argumentó todos los motivos por los que se había enamorado de ella y ella se los rebatió, explicándole los suyos acerca de por qué era una mala idea. Seguramente no quería (ella) verse otra vez en el patio del colegio una mañana de miércoles con el bocadillo del almuerzo en una mano y el corazón roto en la otra. Pero ahora era diferente, ahora estaba en la universidad, ahora aún podía permitírselo mucho menos.
Segundos de dignidad, y volvió al ataque.
-¿Me quieres?- le preguntó él.
-Con locura- le respondió ella. –Si te pasara algo, me moriría.
-Ah- dijo él, bajando la cabeza, quizás del peso de sentimientos atropellados y amontonados en ella. Porque no olviden que era Humphrey Bogart, el hombre que sentía con la cabeza, pensaba con el corazón y actuaba con toda su persona hacia las cosas que le importaban de verdad.
Estuvieron desmenuzándolo todo durante dos horas y media, y no se vieron ni se llamaron más hasta después de vacaciones.
Otra vez en la misma parada de metro.
-¿Tienes fuego?
-No trabajo, estudio.
El segundo trimestre fue una mera prolongación, muy intensificada, del primero. La tensión crecía, ninguno de los dos quería hablar del tema pero ninguno de los dos podía evitar acabar hablando del tema.
Él sabía quererla, pero ella no había aprendido ni a quererse ni a dejarse querer.
Él le escribía cartas a lo Flaubert.
Ella leía, releía y se quedaba noches enteras contando los puntos del estucado de la pared de su habitación, pensando en cada palabra escrita, en cada frase dicha. Luego, delante de él, frivolizaba, con crueldad o con pánico, según se mire.
Todo el mundo en la universidad daba por sentado que estaban juntos, de tal manera que ya nadie murmuraba por los pasillos, siquiera.
Él y ella, sombra y zapato o bufanda y sombra, eternamente cosidos, se añoraban, caminando juntos por la calle, un día.
-Cógeme de la mano- le dijo ella.
-¿Por qué?- saltó él.
-Para fingir que estamos juntos- explicó ella.
-¿Para qué quieres fingirlo?- preguntó él, descolocado.
-Para que no sea verdad- respondió ella.
-Lo malo no es sólo que te engañes como una condenada. Lo malo es que en tu engaño, me haces sufrir a mí también- sentenció él.
Ella ya se había acostumbrado a aquellas sentencias algo recriminatorias, y se las consentía porque sabía que no venían del rencor, sino de algún sentimiento raro y humano que ella no acertaba a comprender.
Luego vino una especie de stand-by, porque la vida no es como las películas (aunque resulte estúpidamente obvio dejarlo por escrito) y en los intermedios no hay publicidad, hay épocas de stand-by.
Claro que estando como estaban, tanto el uno como la otra, cosidos y rematadamente locos, el stand-by no había de durar más de dos semanas.
Y ésta es la parte aburrida de la historia de un Flaubert y una Colet fuera de tiempo, de contexto, de sitio y de sí mismos.
Uno.
Cuando tal, resulta que llevaban como quince minutos esperando en la calle, al lado de la parada de metro. Es imposible no darte cuenta de la gente que está en la calle esperado, cuando tú también esperas. Sobre todo si no eres de esa clase de gente que se dedica a jugar con el móvil cuando le toca esperar algo o a alguien.
De modo que llevaban allí unos quince minutos.
“Qué individuo tan extraño”, pensó ella. “Qué cara imposible y que físico impredecible”.
Él era algo así como una versión española (y mucho más joven) de Humphrey Bogart. Por el porte, la manera en que colocaba las piernas, allí de pie, como si la calle le perteneciera, pero sin pretensión fingida. Elegancia, de la que ya no hay.
Él la miró, y ella rebuscó en su cartera, para hacer ver que no veía.
“Tic tac, primera semana de clases y ya llego tarde”. Ella esperaba a sus recién estrenadas compañeras de universidad. Él esperaba con un cigarro en la mano.
Ella, para que pareciera que su rebusqueo en la cartera tenía objetivo, sacó el paquete de tabaco y el mechero. Porque sabía que era inevitable que se estuvieran viendo sin mirarse, y quedaba muy mal disimular sin discreción.
Entonces llegó la palabra.
-¿Me das fuego?- Era él, el chico de cara imposible y físico impredecible.
“Menuda originalidad”, pensó ella, riéndose por dentro, sabiendo que realmente él no quería hablar con ella, sino encender aquel dichoso cigarro que llevaba una hora manoseando.
-Toma.- dijo ella, tendiéndole el mechero. –Y… ¿vienes mucho por aquí?
-Estudio.-respondió él.
-Esa la iba a preguntar luego- dijo ella.
Y en aquel momento ya eran amigos, almas gemelas, camaradas, compinches, compañeros, pero no lo sabían. Faltaban otros quince minutos, para que llegaran las compañeras de ella y se dieran cuenta de que todos iban para el mismo edificio, la misma carrera y la misma clase.
Al cabo de tres meses eran una persona sola. Él y ella, ella y él. Siempre que alguien se encontraba con uno o con la otra solos, les preguntaban por el otro o la una, porque nadie los concebía ya por separado. Decir que eran “mejores amigos” sería hacerle un verdadero feo a la historia. Sería cortar y pegar de canciones adolescentes de plástico auténtico.
“Tic tac”, pensó ella un buen día, “¿Cuánto hace que le conozco? ¿Tres meses? ¿Mil años?” Ella le quería, pero aún le faltaban once meses de continuas líneas discontinuas para darse cuenta. Él también la quería, y la soñaba y la sufría en silencios o en metáforas, dependiendo del día. Él era un hombre sensible. Ella era ignorante en todos los sentidos.
“Tic tac, Navidad, ¿Qué voy a hacer sin él estas vacaciones?”
Es como cuando te acostumbras a tener riñones y un día, de repente, no funcionan. No lo vería durante dos semanas enteras que durarían siglos. No sabía estar sin él, verle cada día, llegar a casa y seguir hablando hasta el momento de irse a dormir. Lo único que hacían separados era poner el despertador para verse al día siguiente.
Aquella mañana fue extraña.
Ella pensó: “Qué voy a hacer sin él. Nada será divertido.” E inmediatamente le dijo:
-¿Qué voy a hacer sin ti?- y él la miró de reojo.
-¿Qué? ¿Ahora te vas a declarar, o algo así?- le dijo ella, medio en serio, medio casi también, aunque quisiera sonar a broma.
-Sí. Si no lo hago ahora, me voy a morir antes de año nuevo.-dijo él.
Lo que siguió fue una gran charla en que él le argumentó todos los motivos por los que se había enamorado de ella y ella se los rebatió, explicándole los suyos acerca de por qué era una mala idea. Seguramente no quería (ella) verse otra vez en el patio del colegio una mañana de miércoles con el bocadillo del almuerzo en una mano y el corazón roto en la otra. Pero ahora era diferente, ahora estaba en la universidad, ahora aún podía permitírselo mucho menos.
Segundos de dignidad, y volvió al ataque.
-¿Me quieres?- le preguntó él.
-Con locura- le respondió ella. –Si te pasara algo, me moriría.
-Ah- dijo él, bajando la cabeza, quizás del peso de sentimientos atropellados y amontonados en ella. Porque no olviden que era Humphrey Bogart, el hombre que sentía con la cabeza, pensaba con el corazón y actuaba con toda su persona hacia las cosas que le importaban de verdad.
Estuvieron desmenuzándolo todo durante dos horas y media, y no se vieron ni se llamaron más hasta después de vacaciones.
Otra vez en la misma parada de metro.
-¿Tienes fuego?
-No trabajo, estudio.
El segundo trimestre fue una mera prolongación, muy intensificada, del primero. La tensión crecía, ninguno de los dos quería hablar del tema pero ninguno de los dos podía evitar acabar hablando del tema.
Él sabía quererla, pero ella no había aprendido ni a quererse ni a dejarse querer.
Él le escribía cartas a lo Flaubert.
Ella leía, releía y se quedaba noches enteras contando los puntos del estucado de la pared de su habitación, pensando en cada palabra escrita, en cada frase dicha. Luego, delante de él, frivolizaba, con crueldad o con pánico, según se mire.
Todo el mundo en la universidad daba por sentado que estaban juntos, de tal manera que ya nadie murmuraba por los pasillos, siquiera.
Él y ella, sombra y zapato o bufanda y sombra, eternamente cosidos, se añoraban, caminando juntos por la calle, un día.
-Cógeme de la mano- le dijo ella.
-¿Por qué?- saltó él.
-Para fingir que estamos juntos- explicó ella.
-¿Para qué quieres fingirlo?- preguntó él, descolocado.
-Para que no sea verdad- respondió ella.
-Lo malo no es sólo que te engañes como una condenada. Lo malo es que en tu engaño, me haces sufrir a mí también- sentenció él.
Ella ya se había acostumbrado a aquellas sentencias algo recriminatorias, y se las consentía porque sabía que no venían del rencor, sino de algún sentimiento raro y humano que ella no acertaba a comprender.
Luego vino una especie de stand-by, porque la vida no es como las películas (aunque resulte estúpidamente obvio dejarlo por escrito) y en los intermedios no hay publicidad, hay épocas de stand-by.
Claro que estando como estaban, tanto el uno como la otra, cosidos y rematadamente locos, el stand-by no había de durar más de dos semanas.
Y ésta es la parte aburrida de la historia de un Flaubert y una Colet fuera de tiempo, de contexto, de sitio y de sí mismos.
Primer encuentro con Henry.
1.
Anaïs callaba, enfermiza, su frustración corpórea, mientras el espejo rezumaba sus paisajes de manos.
Anaïs, y la bandeja del té.
Henry y su musa, lúdicos, pintaban un orgasmo en el sofá, en rojo, naranja, ocre y oro y flores tostadas, tibias.
Henry y su musa rozaban pieles y ropas.
Anaïs, de ojos carnosos, se mordía los labios.
Después, bajo Hugo, sobre sábanas rasas y rosas, ella atraía las piernas evocadas de la musa hacia sí misma. Gimiendo, temblando, sudando, de noche.
Y, mientras él exploraba su cuerpo silencioso,
Anaïs lloraba no ser hombre.
2. Anaïs baila, sedienta, su baile de peonzas imantadas. Duda de si será gozo la sangre que fluye al exhalar su cuerpo. O si será al revés.
Henry le relata el hastío, pero ella baila, y sus piernas se abren, exuberantes, hacia algún paraíso inconcreto.
Henry le dibuja sus lágrimas, pero ella ya está en la cama.
Después, pechos, labios, cuellos y almas.
Anaïs baila, ansiosa, el baile que nunca le enseñaron, el baile de los títeres desenamorados.
Quiere soltar su amor o perderlo.
Quiere el todo, y tantas nadas.
Hugo teme su capricho al acariciar -y acaba el día- sus nalgas nacaradas.
Y este fue mi primer encuentro con Henry Miller y Anaïs Nin, en verdad, hace algunos años. Lo acabo de rescatar de mi Hades particular de papeles olvidados, de los días en que aún me gustaban los versos.
Anaïs callaba, enfermiza, su frustración corpórea, mientras el espejo rezumaba sus paisajes de manos.
Anaïs, y la bandeja del té.
Henry y su musa, lúdicos, pintaban un orgasmo en el sofá, en rojo, naranja, ocre y oro y flores tostadas, tibias.
Henry y su musa rozaban pieles y ropas.
Anaïs, de ojos carnosos, se mordía los labios.
Después, bajo Hugo, sobre sábanas rasas y rosas, ella atraía las piernas evocadas de la musa hacia sí misma. Gimiendo, temblando, sudando, de noche.
Y, mientras él exploraba su cuerpo silencioso,
Anaïs lloraba no ser hombre.
2. Anaïs baila, sedienta, su baile de peonzas imantadas. Duda de si será gozo la sangre que fluye al exhalar su cuerpo. O si será al revés.
Henry le relata el hastío, pero ella baila, y sus piernas se abren, exuberantes, hacia algún paraíso inconcreto.
Henry le dibuja sus lágrimas, pero ella ya está en la cama.
Después, pechos, labios, cuellos y almas.
Anaïs baila, ansiosa, el baile que nunca le enseñaron, el baile de los títeres desenamorados.
Quiere soltar su amor o perderlo.
Quiere el todo, y tantas nadas.
Hugo teme su capricho al acariciar -y acaba el día- sus nalgas nacaradas.
Y este fue mi primer encuentro con Henry Miller y Anaïs Nin, en verdad, hace algunos años. Lo acabo de rescatar de mi Hades particular de papeles olvidados, de los días en que aún me gustaban los versos.
Times like these
"I... am a one-way motorway..."
Y aquí se acaba un capítulo. A mí, los capítulos se me acaban cuando les parece, no cuando la vida marca una línea, un cambio de circunstancias. Me quedan notas por saber, tengo muchísimas cosas por hacer, pero noto un cierto estado de stand-by que, voluntario o no, me hace cerrar el capítulo.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Acerca de aquel ensayo sobre lo que un tío pensaba sobre la elocución catalana en el teatro y demás gilipolleces para no dormir... un sobresaliente. En el ensayo. Lástima que luego va el tío y me suspende el examen que iba con el trabajo. Encontrarán mi casa en seguida, si algún día quieren venir a cerme. Es la que tiene un rótulo fosforito intermitente que pone en letras enormes SEPTIEMBRE.
2. Mi señora madre y yo hemos establecido de manera tácita una especie de período de "paz y tregua", a lo medieval, y se puede decir que ambas lo llevamos bastante bien. El otro día incluso pasamos la mañana juntas. Supongo que tiene que ver con el hecho de que ella está relajada y yo también (en fin, relajada hasta cierto punto) y la convivencia conjunta mejora con la calma individual. Hasta el próximo round, claro está.
3. Esta mañana Craig y yo hemos tirado (literalmente) a Macgaiber a la bañera, previo llenado de ésta de agua fría, y después de pasarse, el muy incalificable, veinticuatro horas debajo de la nevera, tras haber conseguido tremendo agujero en jaula nueva por donde no sólo le cupo la cabeza, sino el cuerpo entero (y mis pies del cuarenta y uno, para que se hagan una idea). En fin, parece que se ha calmado un poco. Ha hecho la croqueta un rato, lo ha puesto todo patas arriba y ahora parece un pompón con orejas, de esos que venden como llaveros en los mercadillos. (No es que yo vaya a mercadillos, claro. Me lo han contado)
(Got a reputation to keep, what the fuck).
4. Hoy es el último día de clase con Monkeys y Young Punks. Les he quemado CDs, a ver si escuchan algo en inglés durante el verano, aunque sea al cangrejo Sebastián cantando "Unda da sea" o a los Me First en una versión punk de la clásica "Me and Julio down by the school yard". Todo vale en el amor, la guerra y el aprendizaje de idiomas.
COSAS POR HACER:
1. Vivir la vida (hasta que sepa más notas de exámenes) y ponerme morena. Necesito toda la frivolidad, superficialidad y falta de cultura de la que pueda echar mano, ahora mismo. Hasta me he comprado una revista de recetas "Fáciles, frescas y baratas", para hacer ensaladas y creerme Maruja durante una semana. (No, seis días. Cachis...)
2. (Vid., anterior) No pensar en chinos, dentistas, terminología, traducciones ni bancos.
3. (Vid., 2) En serio, no pensar en esas cosas.
4. Pensar en gimnasio, piscina, playa, libros que quiero leerme.
5. Preparar la casa para la próxima llegada de un miembro nuevo de este nuestro estudio de Barcelona: Holden, el hermano de Craig. Llega la semana que viene, y se quedará con nosotros un tiempo.
En fin, al capítulo nuevo.
Y aquí se acaba un capítulo. A mí, los capítulos se me acaban cuando les parece, no cuando la vida marca una línea, un cambio de circunstancias. Me quedan notas por saber, tengo muchísimas cosas por hacer, pero noto un cierto estado de stand-by que, voluntario o no, me hace cerrar el capítulo.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Acerca de aquel ensayo sobre lo que un tío pensaba sobre la elocución catalana en el teatro y demás gilipolleces para no dormir... un sobresaliente. En el ensayo. Lástima que luego va el tío y me suspende el examen que iba con el trabajo. Encontrarán mi casa en seguida, si algún día quieren venir a cerme. Es la que tiene un rótulo fosforito intermitente que pone en letras enormes SEPTIEMBRE.
2. Mi señora madre y yo hemos establecido de manera tácita una especie de período de "paz y tregua", a lo medieval, y se puede decir que ambas lo llevamos bastante bien. El otro día incluso pasamos la mañana juntas. Supongo que tiene que ver con el hecho de que ella está relajada y yo también (en fin, relajada hasta cierto punto) y la convivencia conjunta mejora con la calma individual. Hasta el próximo round, claro está.
3. Esta mañana Craig y yo hemos tirado (literalmente) a Macgaiber a la bañera, previo llenado de ésta de agua fría, y después de pasarse, el muy incalificable, veinticuatro horas debajo de la nevera, tras haber conseguido tremendo agujero en jaula nueva por donde no sólo le cupo la cabeza, sino el cuerpo entero (y mis pies del cuarenta y uno, para que se hagan una idea). En fin, parece que se ha calmado un poco. Ha hecho la croqueta un rato, lo ha puesto todo patas arriba y ahora parece un pompón con orejas, de esos que venden como llaveros en los mercadillos. (No es que yo vaya a mercadillos, claro. Me lo han contado)
(Got a reputation to keep, what the fuck).4. Hoy es el último día de clase con Monkeys y Young Punks. Les he quemado CDs, a ver si escuchan algo en inglés durante el verano, aunque sea al cangrejo Sebastián cantando "Unda da sea" o a los Me First en una versión punk de la clásica "Me and Julio down by the school yard". Todo vale en el amor, la guerra y el aprendizaje de idiomas.
COSAS POR HACER:
1. Vivir la vida (hasta que sepa más notas de exámenes) y ponerme morena. Necesito toda la frivolidad, superficialidad y falta de cultura de la que pueda echar mano, ahora mismo. Hasta me he comprado una revista de recetas "Fáciles, frescas y baratas", para hacer ensaladas y creerme Maruja durante una semana. (No, seis días. Cachis...)
2. (Vid., anterior) No pensar en chinos, dentistas, terminología, traducciones ni bancos.
3. (Vid., 2) En serio, no pensar en esas cosas.
4. Pensar en gimnasio, piscina, playa, libros que quiero leerme.
5. Preparar la casa para la próxima llegada de un miembro nuevo de este nuestro estudio de Barcelona: Holden, el hermano de Craig. Llega la semana que viene, y se quedará con nosotros un tiempo.
En fin, al capítulo nuevo.
La mujer del capitán.

La Malinche, como la conocerían luego, no era una mujer cualquiera. Su interminable melena negra, brillante como los ojos de la serpiente de plumas, ondeaba en el viento como líquida, mientras estaba allí de pie, con sus enormes ojos y su piel, del color del txocoatl, junto a las otras diecinueve mujeres regaladas a Cortés, y sabía lo que vendría luego. Conocía las guerras tan bien como interpretaba los corazones.
Sabía que le podía costar la cabeza, pero no pudo evitar mirar a aquél singular individuo. Ella sabía que no era el dios Quetzalcoatl, porque lo miró a través del escudo y las barbas, y no vio más que a un hombre. Poderoso, pero humano. Ella conocía las guerras, porque de algún modo, todos los seres humanos, dejados en libertad, corrían a destruir, a dominar y a obrar según su voluntad.
No podía odiar a aquél señor de tez blanquecina montado en su caballo más de lo que odiaba a Xocoyotzin, por su perversidad, su pretensión y la poca humanidad con la que reinaba, pero tampoco podía dejar que destruyeran a su pueblo.
Entonces, tras un momento de vacío mental, se dio cuenta de que él también la estaba mirando. "¿Me ha sonreído?" pensó. "No puede ser."
La llevaron, junto a las otras, al palacio donde se hospedaba Cortés.
Atravesando el patio, uno de los soldados le dijo a otro "Pardiez, que alguien ha de tener jolga al caer el sol".
En un arrebato indio, La Malinche se giró, más rápido que cae el agua de una cascada, y antes de poder hacer nada, el soldado estaba en el suelo con la india encima de él, presionándole la tráquea con el pulgar y el índice.
"Pardiez, que callaréis y mostraréis respeto, hijo de Caín" Le dijo la india al español.
Cortés, que caminaba detrás, se quedó anonadado. La india hablaba español. La india bella, de cabellos imposibles, ojos infinitos y piel agridulce, hablaba español. La india de tobillos exquisitos y codos enmantecados. Su india sin dueño.
Bajó del caballo y se acercó a la escena del crimen. Obviamente, los soldados esperaban que la matara allí mismo, por su imperdonable falta de respeto y su salvajismo, pero Cortés tenía otros planes para la muchacha.
Cortés se había enamorado, y no lo sabía.
Le tendió la mano para que se levantara y le perdonara la vida al soldado, que estaba al borde de la asfixia.
"Sois excelente guerrera, oscura doncella", le dijo.
"Vos tampoco mostráis ninguna torpeza al matar" le respondió ella. Cortés se quedó un rato con la duda de si aquello era un gentil halago o una cristalina afrenta, pero sus dudas se disiparon a una sonrisa de ella.

"Decidme cómo es que atrapásteis la lengua del imperio en vuestros dulces labios, muchacha", le dijo él, haciendo gala de las armas que menos dominaba. (Las de seducción, claro está).
"No preguntéis, y no tendré que mentiros", respondió ella.
"Vuestros deseos son órdenes", dijo Cortés, medio español, medio ido, medio dios, medio guerrero, conquistador conquistado.
La Malinche, medio muchacha, medio mujer, medio indígena, medio extraterrestre, silvestre y humanitaria, le rozó las barbas con las puntas de los dedos. "Estos dedos", supo Cortés allá mismo "son los que han de indicar el rumbo de mi destino desde ahora y en la hora de mi muerte".
Después de tres días decidió retirar sus tropas de Tabasco, y del resto de territorios del Nuevo Mundo.

Los españoles que allí quisieron quedarse, se quedaron, sólo con la condición de respetar la civilización allí existente y siempre que la población los aceptara y que fueran en son de paz y de amor.
Moctezuma II fue envenenado y las tribus, liberadas de su despotismo, se dedicaron a cultivar cacao y a jugar al tlachtlí.
Marina, medio puta, medio noble; medio azteca, medio líquida; medio intérprete, medio diosa; medio guerrera, medio paloma de rama de olivo; medio española, pero ante todo, mujer, y muy mujer, se fue a España como esposa de Cortés, medio cristiana, medio universal, y vivió allí, compartiendo el resto de sus días con Cortés, vencedor vencido, y la conocieron como Marina. Y fue odiada, desdeñada, admirada y amada a partes casi iguales.
Y salvó la vida de un montón de gente que dedicó aquellos años regalados a idolatrarla o a no entenderla.

Hay algo que me gusta más que escribir, y es re-escribir. Cambiar historias que pasaron de un modo en que no deberían haber pasado, y ahorrar sufrimiento y sangre humana desparramada.
Obviamente, la historia, la de ocurrió de verdad, no fue bonita. En realidad, tanto Cortés como Moctezuma eran un par de capullos cegados por su testosterona y sus delirios de grandeza... con algunas diferencias. Cortés tenía más lanzas a su favor, y Moctezuma era el invadido. Como siempre, pagaron justos por pecadores y miles de indígenas perdieron la vida entre esos delirios.
Cortés sí que se enamoró de Marina, no obstante... y aunque nadie puede determinar si ese amor fue correspondido, Marina fue la camarada inseparable de Cortés, y salvó muchas vidas aztecas gracias a ello. Hoy en día, más allá de vituperios, malas concepciones o de veneraciones, los libros de historia de España aún guardan entre sus líneas un pequeño recuerdo por "Doña Marina", a la que las gentes aztecas conocieron como "la Malinche", la "mujer del capitán". Poderosa intérprete y política, y madre del primer mejicano.
Para que luego digan que las mujeres esto y las mujeres lo otro.
Y sí, ya sé que iba a escribir sobre el cacao, pero me pongo a divagar y saben lo que pasa...
Clausura
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. De segunda fase de clausura. Me explico: de primera clausura todos estos días, en que he estado literalmente desconectada (lo cual incluye móviles, messengers y cualquier otro tipo de divertimento) del mundo que me rodeaba. Ahora puedo decir que prácticamente he acabado (al menos, las cosas que tenía por hacer) y estoy celebrando otra clausura. La de cerrar los libros, se entiende.
2. De profunda relajación, pensando en gran masa de pasta de cacao convirtiéndose progresivamente en chocolate, mezclándose en una gran pota con manteca de cacao, volviéndose, molécula tras molécula y hasta el último quark, de un brillante cremoso irresistible. (Atención. Consulte con su profesor/a antes de hacer esta traducción. Puede dejar secuelas de por vida)...y...
3. De profunda relajación, escuchando uno de mis conciertos favoritos para violoncello, el concierto en sol menor de Monn.
Monn era, para quien no tenga el placer de haberllo conocido (habla la que ya tocaba el piano para los grandes de la escuela de Viena. Ja.Ja. Qué gracia me hago, por Dios). Qué decía. Matthias Georg Monn. Era profe de música, además de músico. Y cura.
Ya en el barroco (y antes) tenían los músicos (he dicho los, sí, porque solían ser LOS y no LAS) Ya el en Barroco los músicos tenían que llevar una cruz que se ha ido pasando al más puro estilo carrera de relevos, de generación en generación, de un músico a otro. Si quieres vivir de la música, tienes que tener en cuenta quién te va a dar de comer, a la hora de la verdad:
1. La Iglesia.
2. Los Big Brothers. (id est, codearte con jefes de Estado y otros Padrinos varios)
3. La docencia.
No puedo evitarlo. Escucho ese violoncello amable, cargado de paciencia, con síncopas de verdadero Poena Sensus, del castigado en medio del Hades que tiene que subir la montaña con un piano a cuestas, sólo para volver a bajarla. Y me imagino al bueno de Matías (ese creo que no era su nombre real, era el artístico, rollo Lina Morgan, o algo así) Me lo imagino con el discípulo de turno, sentado a su lado, al teclado.
Y el mequetrefe de turno venga a repetir escalas, tan mal, que se diría que Euterpe libraba, aquel día en que el desgraciado discípulo tuvo a bien nacer. Y Good Old Matthias pensando, "joder. Tantos años de música, tanto talento, tantas sinfonías que compongo, para esto." Denigrante.
Y lo admiro; no puedo dejar de admirar a todas las personas, desde la primera hasta la última, en la historia de la humanidad, que dan clases de música.
Yo no sabría enseñar la música. No tengo una relación estable con ella. A veces la odio y otras, cuando pienso en ella, me odio a mí misma. Yo no sabría ni por dónde empezar a enseñar a alguien mi trocito de conocimiento musical. Yo mataría a quien fuera después del segundo bemol mal puesto, o la tercera cadencia demasiado corta, demasiado larga.
No sé quién me explicó un día una de esas leyendas urbanas que corrían por el conservatorio donde yo estudié música. (debo decir, a título informativo, que cualquier leyenda urbana que corriera por allí era siempre verdad, disregardless lo inverosímil que fuera) Nos dijeron, justo antes de entrar a un parcial de música de cámara, que el catedrático de ídem había suspendido a no sé quién por tocar mascando chicle. Y yo no me pude callar, no. Tuve que decir lo que me parecía. Me parecía magnífico.
¿Se imaginan a Pogorelich en medio de un extraordinario estudio chopiniano haciendo un pedazo de globo con un Boomer? Yo tampoco. Destrozaría el conjunto, la estética del ser humano fundido con el instrumento para crear música, en un todo. La persona, el instrumento, conjunto armónico.
¿La persona, el instrumento, y el puto chicle? Acabáramos. Tres es multitud.
Pero es radical, y en tanto que radical, no muy académico.
Yo no podría enseñarle la música a nadie.
Ni siquiera el "Cumpleaños Feliz".
Yo no podría compartirla, no podría explicarle a nadie "pon los dedos aquí, ponlos allá, no te saltes esta pausa, no dejes caer los hombros, los patos del zoo curvan los dedos mejor que tú, el crescendo no lo puso Beethoven ahí porque le sobrara tinta, haz el favor de demostrar en algún momento de las treinta pginas de sonata que tienes sangre dentro de las venas, y no PVC." Yo no podría. Y no es por falta de autoridad. Es porque me pertenece, es una historia que forma parte de mis historias, de mis tardes en el conservatorio y del sudor de mis propios dedos, y me daría tanto miedo ser demasiado exigente, como revivir mi propia falta de exigencia, en el momento en que debería haberla sacado de algún lado y seguir tocando.
Yo no podría enseñarle la música a nadie. Por eso, casi cada vez que escucho música clásica, barroca o romántica, acabo llorando. Hay días en que los violines me suenan a mil diablos unidos viniendo a recordarme lo que no fui capaz de hacer por orgullo, rebeldía, inmadurez y subnormalidad profunda y recalcitrante.
(Vaya. Lo que sí tengo es una poderosa capacidad de nublar la playa en el día más soleado. Aún estoy en el punto núm 3, que empezaba con..." de profunda relajación". Ja.)
4. De nervios causados por la previa relajación, por lo que se ve. En fín, Non bis in idem.
5. De indecisión.
Estos días no he escrito (aquí. No he escrito aquí. Fuera de aquí he llenado quilómetros de hojas, créanme, y no de chorradas sin organización, sino de chorradas organizadas.) Bueno, estos días no he escrito posts, pero me han venido unas cuantas ideas a la cabeza. Quería explicar algo más sobre el cacao y el chocolate, ya que me he acabado sumergiendo bastante en el tema y es extraordinario.
Y algo vergonzoso, por la parte que nos toca a los Cochinos Colonizadores de la Madre Patria. (Véanse Colón, Cortés, los Católicos, Carlos Quinto, Felipe segundo y un largo etcétera). Tenía pensado explicar algo más.
También quería componer un Cantar de Gesta acerca de mis exámenes. La historia no tiene desperdicio. Porque no me negarán que ya tiene delito que una persona de letras puras como yo, no sepa diferenciar un blefarospasmo de una cistotomía, ¿no? A mi raciocinio gracias que no se me dio por estudiar medicina, si no, acabaría extirpándole el bazo a una pobre criatura que venía por lo de las amígdalas.
"A callar. He dicho que extirpación, y extirpación. Que esto no es un restaurante a la carta, carajos".
COSAS POR HACER:
1. Dejar de cantar la canción del Colacao. Al principio a Craig le hacía gracia eso de "yo soy aquel negrito, del África tropical", ahora ya, como que le empieza a cansar un poco.
2. Pedir cita con la dentista.
3. Volver al mundo de los vivos.
4. Dejar de pensar en violoncellos. Y en las revisiones de exámenes también, si puede ser.
5. Echar una ojeada ahí fuera, a ver si ya es verano.
1. De segunda fase de clausura. Me explico: de primera clausura todos estos días, en que he estado literalmente desconectada (lo cual incluye móviles, messengers y cualquier otro tipo de divertimento) del mundo que me rodeaba. Ahora puedo decir que prácticamente he acabado (al menos, las cosas que tenía por hacer) y estoy celebrando otra clausura. La de cerrar los libros, se entiende.
2. De profunda relajación, pensando en gran masa de pasta de cacao convirtiéndose progresivamente en chocolate, mezclándose en una gran pota con manteca de cacao, volviéndose, molécula tras molécula y hasta el último quark, de un brillante cremoso irresistible. (Atención. Consulte con su profesor/a antes de hacer esta traducción. Puede dejar secuelas de por vida)...y...
3. De profunda relajación, escuchando uno de mis conciertos favoritos para violoncello, el concierto en sol menor de Monn.
Monn era, para quien no tenga el placer de haberllo conocido (habla la que ya tocaba el piano para los grandes de la escuela de Viena. Ja.Ja. Qué gracia me hago, por Dios). Qué decía. Matthias Georg Monn. Era profe de música, además de músico. Y cura.
Ya en el barroco (y antes) tenían los músicos (he dicho los, sí, porque solían ser LOS y no LAS) Ya el en Barroco los músicos tenían que llevar una cruz que se ha ido pasando al más puro estilo carrera de relevos, de generación en generación, de un músico a otro. Si quieres vivir de la música, tienes que tener en cuenta quién te va a dar de comer, a la hora de la verdad:
1. La Iglesia.
2. Los Big Brothers. (id est, codearte con jefes de Estado y otros Padrinos varios)
3. La docencia.
No puedo evitarlo. Escucho ese violoncello amable, cargado de paciencia, con síncopas de verdadero Poena Sensus, del castigado en medio del Hades que tiene que subir la montaña con un piano a cuestas, sólo para volver a bajarla. Y me imagino al bueno de Matías (ese creo que no era su nombre real, era el artístico, rollo Lina Morgan, o algo así) Me lo imagino con el discípulo de turno, sentado a su lado, al teclado.
Y el mequetrefe de turno venga a repetir escalas, tan mal, que se diría que Euterpe libraba, aquel día en que el desgraciado discípulo tuvo a bien nacer. Y Good Old Matthias pensando, "joder. Tantos años de música, tanto talento, tantas sinfonías que compongo, para esto." Denigrante.
Y lo admiro; no puedo dejar de admirar a todas las personas, desde la primera hasta la última, en la historia de la humanidad, que dan clases de música.
Yo no sabría enseñar la música. No tengo una relación estable con ella. A veces la odio y otras, cuando pienso en ella, me odio a mí misma. Yo no sabría ni por dónde empezar a enseñar a alguien mi trocito de conocimiento musical. Yo mataría a quien fuera después del segundo bemol mal puesto, o la tercera cadencia demasiado corta, demasiado larga.
No sé quién me explicó un día una de esas leyendas urbanas que corrían por el conservatorio donde yo estudié música. (debo decir, a título informativo, que cualquier leyenda urbana que corriera por allí era siempre verdad, disregardless lo inverosímil que fuera) Nos dijeron, justo antes de entrar a un parcial de música de cámara, que el catedrático de ídem había suspendido a no sé quién por tocar mascando chicle. Y yo no me pude callar, no. Tuve que decir lo que me parecía. Me parecía magnífico.
¿Se imaginan a Pogorelich en medio de un extraordinario estudio chopiniano haciendo un pedazo de globo con un Boomer? Yo tampoco. Destrozaría el conjunto, la estética del ser humano fundido con el instrumento para crear música, en un todo. La persona, el instrumento, conjunto armónico.
¿La persona, el instrumento, y el puto chicle? Acabáramos. Tres es multitud.
Pero es radical, y en tanto que radical, no muy académico.
Yo no podría enseñarle la música a nadie.
Ni siquiera el "Cumpleaños Feliz".
Yo no podría compartirla, no podría explicarle a nadie "pon los dedos aquí, ponlos allá, no te saltes esta pausa, no dejes caer los hombros, los patos del zoo curvan los dedos mejor que tú, el crescendo no lo puso Beethoven ahí porque le sobrara tinta, haz el favor de demostrar en algún momento de las treinta pginas de sonata que tienes sangre dentro de las venas, y no PVC." Yo no podría. Y no es por falta de autoridad. Es porque me pertenece, es una historia que forma parte de mis historias, de mis tardes en el conservatorio y del sudor de mis propios dedos, y me daría tanto miedo ser demasiado exigente, como revivir mi propia falta de exigencia, en el momento en que debería haberla sacado de algún lado y seguir tocando.
Yo no podría enseñarle la música a nadie. Por eso, casi cada vez que escucho música clásica, barroca o romántica, acabo llorando. Hay días en que los violines me suenan a mil diablos unidos viniendo a recordarme lo que no fui capaz de hacer por orgullo, rebeldía, inmadurez y subnormalidad profunda y recalcitrante.
(Vaya. Lo que sí tengo es una poderosa capacidad de nublar la playa en el día más soleado. Aún estoy en el punto núm 3, que empezaba con..." de profunda relajación". Ja.)
4. De nervios causados por la previa relajación, por lo que se ve. En fín, Non bis in idem.
5. De indecisión.
Estos días no he escrito (aquí. No he escrito aquí. Fuera de aquí he llenado quilómetros de hojas, créanme, y no de chorradas sin organización, sino de chorradas organizadas.) Bueno, estos días no he escrito posts, pero me han venido unas cuantas ideas a la cabeza. Quería explicar algo más sobre el cacao y el chocolate, ya que me he acabado sumergiendo bastante en el tema y es extraordinario.
Y algo vergonzoso, por la parte que nos toca a los Cochinos Colonizadores de la Madre Patria. (Véanse Colón, Cortés, los Católicos, Carlos Quinto, Felipe segundo y un largo etcétera). Tenía pensado explicar algo más.
También quería componer un Cantar de Gesta acerca de mis exámenes. La historia no tiene desperdicio. Porque no me negarán que ya tiene delito que una persona de letras puras como yo, no sepa diferenciar un blefarospasmo de una cistotomía, ¿no? A mi raciocinio gracias que no se me dio por estudiar medicina, si no, acabaría extirpándole el bazo a una pobre criatura que venía por lo de las amígdalas.
"A callar. He dicho que extirpación, y extirpación. Que esto no es un restaurante a la carta, carajos".
COSAS POR HACER:
1. Dejar de cantar la canción del Colacao. Al principio a Craig le hacía gracia eso de "yo soy aquel negrito, del África tropical", ahora ya, como que le empieza a cansar un poco.
2. Pedir cita con la dentista.
3. Volver al mundo de los vivos.
4. Dejar de pensar en violoncellos. Y en las revisiones de exámenes también, si puede ser.
5. Echar una ojeada ahí fuera, a ver si ya es verano.
Mmm, c'est yummy, le chocolat...
Pues resulta que tengo que hacer una traducción especializada de quince páginas. "Especializada", para nuestro profesor, este año quiere decir encontrar un texto, o configurar un corpus de textos en francés relacionados con algo especializado en el buen gusto, en la belleza, en el sibaritismo, en el placer hedonístico, en algún arte estético.

No puedo negar que no daba crédito a mis oídos aquél primer día de clase. Llegar a cuarto de carrera para que te digan que no, que "especializada" no quiere decir "médica", ni "jurídica", ni nada de nada. Que especializada quiere decir, este semestre, que tenemos que traducir al catalán la Joie de Vivre y el Je-ne-sais-quoi de cualquier país francófono, en cualquiera de sus manifestaciones.
Así que empecé a pensar en las cosas que me producen esa "Joie de vivre", ya que soy libre de traducir el texto que quiera.
Y llegué a configurar una primera lista.
1. La Boldam.
2. Los valses, estudios, etcétera de Chopin.
3. El buffet libre del Chino de Abajo.
4. Las películas en blanco y negro o en color donde la gente, de repente, se pone a cantar sin motivo aparente y sin vergüenza ninguna. Aunque estén en las últimas, muriéndose de tifus, en una trinchera, o con un cabreo de la leche.
5. Las manitas prensiles de Macgaiber (aunque le odio y lo mataría por comerse la jaula)
6. El Risk.
7. Carl Johnson y el GTA 4, todo él. Fascinante.
8. El café.
9. El chocolate.

El Chocolate. Ah, ese gran placer. Esos sabores ingénuos, atrevidos, locos, salvajes. Esas sensaciones exóticas y estimulantes. Esas elaboraciones artísticas.
(Sí, estarán diciendo, y esos granos en la cara, y esa celulitis, y todo eso, pero no me estropeen en momentus, por favor, todavía no... Un ratito más, un ratito más...)
Bueno, el caso es que he decidido hacer una megatraducción de una web francesa donde se explican la historia, vida y milagros del cacao hasta convertirse en chocolate. Si tenemos que hacerlo, al menos disfrutemos con cosas que nos gustan.
Y ahora les dejo, porque tengo que sumergirme en el mayor bote de lujuria sensorial.
Les dejo un aperitivo, para que disfruten mientras tanto.
Ladies and Gentlemen...treat and indulge yourselves.


No puedo negar que no daba crédito a mis oídos aquél primer día de clase. Llegar a cuarto de carrera para que te digan que no, que "especializada" no quiere decir "médica", ni "jurídica", ni nada de nada. Que especializada quiere decir, este semestre, que tenemos que traducir al catalán la Joie de Vivre y el Je-ne-sais-quoi de cualquier país francófono, en cualquiera de sus manifestaciones.
Así que empecé a pensar en las cosas que me producen esa "Joie de vivre", ya que soy libre de traducir el texto que quiera.
Y llegué a configurar una primera lista.
1. La Boldam.
2. Los valses, estudios, etcétera de Chopin.
3. El buffet libre del Chino de Abajo.
4. Las películas en blanco y negro o en color donde la gente, de repente, se pone a cantar sin motivo aparente y sin vergüenza ninguna. Aunque estén en las últimas, muriéndose de tifus, en una trinchera, o con un cabreo de la leche.
5. Las manitas prensiles de Macgaiber (aunque le odio y lo mataría por comerse la jaula)
6. El Risk.
7. Carl Johnson y el GTA 4, todo él. Fascinante.
8. El café.
9. El chocolate.

El Chocolate. Ah, ese gran placer. Esos sabores ingénuos, atrevidos, locos, salvajes. Esas sensaciones exóticas y estimulantes. Esas elaboraciones artísticas.
(Sí, estarán diciendo, y esos granos en la cara, y esa celulitis, y todo eso, pero no me estropeen en momentus, por favor, todavía no... Un ratito más, un ratito más...)
Bueno, el caso es que he decidido hacer una megatraducción de una web francesa donde se explican la historia, vida y milagros del cacao hasta convertirse en chocolate. Si tenemos que hacerlo, al menos disfrutemos con cosas que nos gustan.
Y ahora les dejo, porque tengo que sumergirme en el mayor bote de lujuria sensorial.
Les dejo un aperitivo, para que disfruten mientras tanto.
Ladies and Gentlemen...treat and indulge yourselves.

Ta-tarachán (pa-chán, pa-chán).
Un redoble de tambores para...
(Mal comienzo, lo del redoble de tambores, para el dolor de cabeza que llevo.)
Bueno, uno chiquitito, para ustedes. Gracias por tantos buenos consejos. Ahora supongo que querrán saber el final de la historia del Ensayo Acerca de lo que Un Tío Pensaba Acerca de la Elocución Catalana en el Teatro y la Recitación.
(¡Nooooo, por Diooooos, nooooo!)
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Pues, como decía, entregué el trabajo. Me leí los buenos consejos que ustedes me dieron.
Y a punto estuve de sucumbir al friquismo del tema, porque llegó un momento (en el cuarto resumen del artículo de marras, más o menos) en que me empezó a interesar, y todo. Lo que pasa es que el tío hablaba de una manera mucho más política que lingüística, lo que a mi me da ganas de quemar papeles... pero en realidad estaba de acuerdo con más cosas de las que pensaba, así que hice lo siguiente.
Empecé diciendo que me sentía como Liza Doolittle frente a Henry Higgins, porque realmente el autor del artículo fue un lingüista excelentísimo, y defendió una lengua en aquel momento prohibida, y blá y más re-blá. Vamos, que hacer cualquier comentario sobre algo que él hubiera dicho me parecía temerario.
Y no mentía. Me parecía temerario, porque tengo tanta idea de fonética y morfofonología catalana como del número de pelos en el culo que presentan las especies de orangután macho encontradas en las islas indonesias orientales.
Además leí un poco de la biografía del campeón y de repente, me entraron unas cochinas ganas de llorar que ni les cuento, pensando en lo que mi pereza me hace llegar a desaprovechar mi vida, mientras otra gente gana premios, escribe artículos, publica libros y todo eso.
Allá por el segundo párrafo de mi humilde comentario ya no podía
pensar más que en la inscripción en mi lápida (porque seguro que con la mala suerte que tengo, hasta me acaban enterrando six feet under, en vez de tirarme al mar).
"AQUÍ YACE BLABLABLA, QUE CONSAGRÓ SU VIDA A JUGAR, TOCAR LA GUITARRA, INSTRUIRSE EN EL CONSUMO SOFISTICADO DE BOLDAMS, POTENCIAR EL EXITO DE LAS TABACALERAS Y DAR POR EL SACO EN UNAS COSAS QUE ESCRIBIA EN INTERNET.
TU GATO JOHANN SEBASTIAN TE RECUERDA, AUNQUE YA NO TE EXTRAÑA PORQUE YA TIENE OTRA QUE LE DE DE COMER".
En fin. La historia es que seguí algunos consejos. Metodología, que me decía Bruji, que es más sabia que todas las enciclopedias, la mujer. Pensé en la ideología del profe (sólo se necesita verlo para entender su ideología. No hace falta ni que abra la boca). Pensé en todas esas cosas que te dicen que tienes que hacer en un resumen, y fui haciendo un "Copy-paste" con gran cautela y muchas sutilezas, claro, porque tampoco era plan de copiárselo criminalmente. Además, el autor de marras sería muy célebre, pero era un desorganizao de la vida. (Sí, ya sé, fue a hablar de castidad la más puta... Pero es que yo no soy célebre ni famosa, ni nada de eso. Yo aún puedo permitirme el lujo de escribir a lo Góngora).
Luego me encontré un comentario de Angela que me dijo si era filóloga. No, no soy filóloga, ahí la madre de los problemas. Yo quería ser intérprete, no quería meterme en teorías profundas de la lengua aunque, la sintaxis en si, sí que me gusta. Y ya ven. Mucha morfopatología y muy pocas horas de cabina.
Me autopractiqué un ordeñado cerebral de unas ocho o nueve páginas en total, imprimí tapa, grapé, y andando, que es gerundio y pertenece a la primera conjugación, pero no es télico, es atélico, porque...
(¿A quién carajo le interesa eso?)
2. Ahí no se acaba la tortura, porque el trabajo era de esos que van junto con exámen de tres horas y media, como los malostratos físicos siempre van acompañados de psíquicos. Por si no se habían gastado las gafas lo suficiente. Exámen de tres horas y media en Viernes Por La Tarde que constaba de:
a) Una pregunta con una transcripción fonética y unas cuantas preguntas de fonología, dialectología y blá y más blá. Tengo que recordar esta técnica, si alguna vez llego a adjunta, como ejemplo de lo que NO he de hacer: minar los ánimos del alumnado ya en la primera pregunta.
Esa fue la que me inventé categóricamente, utilizando la misma técnica que en el último examen de fonética: escribir como escribía mi hermano cuando era pequeño.
Mi hermano es un genio de la fonética catalana, pero no lo sabe.
Escribía EXACTAMENTE IGUAL que pronunciaba, y sí, cuenten ortografía natural y arbitraria, las dos, porque tampoco separaba palabras, el campeón. Para aprender a transcribir, sólo tenía que leerme sus redacciones del cole. Ahora ya no hace faltas, de hecho va a ser profe, pero la técnica mental sigue funcionando: "¿Cómo lo escribiría mi hermano?"
b) Del resto de preguntas no me acuerdo.
Vale, lo reconozco, no sé mentir. Sí que me acuerdo, un poco...
En fín, sí, ¿Y qué? tengo el examen delante de mis narices, pero se está convirtiendo en uno de esos traumas que la gente de jolibut vive de pequeña y que luego no quiere recordar, en las pelis, y eso.
En suma, iban sobre morfofonología (no, no es taco, pero casi), morfosintaxis profunda, interpretaciones de las pasivas y otras historias para no dormir.
3. En realidad, puedo resumirles el programa del semestre entero con una velocidad de infarto:
En este semestre estudiaremos cómo decir cosas que ustedes ya saben decir, y también clasificaremos y analizaremos errores que nadie comete. Lo haremos todo, eso sí, con gran fanfarria de términos ultrasofisticados para poder hablar en el metro sin que nadie más nos entienda... aparte de la gente de filologías varias, claro.
Señores y señoras, si he aprobado el examen de ayer, es que soy la Trekkie de las lenguas. (Una freak, para entendernos).
4. Qué útil me siento, ahora que ya puedo escuchar a alguien y decirle, "ajá, sí, tú lo que acabas de hacer es una pasiva perifrástica con un verbo télico no agentivo. Y la gente se irá superorgullosa, pensando "Joder, ¿yo he hecho eso? soy la leche". Sin saber que esas suelen ser incorrectas. Las no agentivas, quiero decir. Vamos, que lo que le estoy diciendo viene a ser, traducido, que no sabe hablar.
En resumen resumidísimo. Hay que mirarle el lado bueno. Después de este examen continúo siendo una consabida Sabelotodo Pretenciosa (y muy Bocazas, añado), pero ahora, al menos, lo digo en un idioma que casi nadie entiende. El lado bueno es que como meto la pata en un 98% de los casos, a partir de ahora no se notará tanto.
Me voy a hacer una camiseta que ponga:
GAFAPASTA POWER
Sí, señora.
COSAS POR HACER:
1. Hacer segunda camiseta con rúbrica GAFAPASTA RULES, para cuando lave GAFAPASTA POWER.
2. INSTAR A TODO EL MUNDO A FELICITAR A DONJON (MI ENLACE "DIARIO DE BARRA") PORQUE ES SU CUMPLEAÑOS. De aquí a nada ya te dan el carnet de pensionista, huevón.
Se merece una canción, que pondría si supiera hacer links de esos sofisticados. pero claro, aquí la que escribe se ha dejado informática para Septiembre, porque no sé si lo dije, pero al examen de informática, "fun, cheiréi e marchéi" (fui, olí y piré, que es la versión gallega del "Vini Vidi Vincit" romano).
3. Encontrar dentista especializado en mascotas para que practique extracción dental completa a Macgaiber. El agujero de su jaula nueva ya es más grande que su cabeza, y ya saben lo que pasa en esos casos. Y si no lo saben, se lo explico: me lo encontré "casualmente paseando" por el comedor ayer.
4. (Vid., anterior) Encontrar receta de paella chilena (que seguro que incluye chinchilla en apartado "ingredientes").
5. Empezar traducción francés-catalán de quince páginas. (Esto ya es el siguiente capítulo, amenazo).
(Mal comienzo, lo del redoble de tambores, para el dolor de cabeza que llevo.)
Bueno, uno chiquitito, para ustedes. Gracias por tantos buenos consejos. Ahora supongo que querrán saber el final de la historia del Ensayo Acerca de lo que Un Tío Pensaba Acerca de la Elocución Catalana en el Teatro y la Recitación.
(¡Nooooo, por Diooooos, nooooo!)
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Pues, como decía, entregué el trabajo. Me leí los buenos consejos que ustedes me dieron.
Y a punto estuve de sucumbir al friquismo del tema, porque llegó un momento (en el cuarto resumen del artículo de marras, más o menos) en que me empezó a interesar, y todo. Lo que pasa es que el tío hablaba de una manera mucho más política que lingüística, lo que a mi me da ganas de quemar papeles... pero en realidad estaba de acuerdo con más cosas de las que pensaba, así que hice lo siguiente.
Empecé diciendo que me sentía como Liza Doolittle frente a Henry Higgins, porque realmente el autor del artículo fue un lingüista excelentísimo, y defendió una lengua en aquel momento prohibida, y blá y más re-blá. Vamos, que hacer cualquier comentario sobre algo que él hubiera dicho me parecía temerario.
Y no mentía. Me parecía temerario, porque tengo tanta idea de fonética y morfofonología catalana como del número de pelos en el culo que presentan las especies de orangután macho encontradas en las islas indonesias orientales.
Además leí un poco de la biografía del campeón y de repente, me entraron unas cochinas ganas de llorar que ni les cuento, pensando en lo que mi pereza me hace llegar a desaprovechar mi vida, mientras otra gente gana premios, escribe artículos, publica libros y todo eso.
Allá por el segundo párrafo de mi humilde comentario ya no podía
pensar más que en la inscripción en mi lápida (porque seguro que con la mala suerte que tengo, hasta me acaban enterrando six feet under, en vez de tirarme al mar).
"AQUÍ YACE BLABLABLA, QUE CONSAGRÓ SU VIDA A JUGAR, TOCAR LA GUITARRA, INSTRUIRSE EN EL CONSUMO SOFISTICADO DE BOLDAMS, POTENCIAR EL EXITO DE LAS TABACALERAS Y DAR POR EL SACO EN UNAS COSAS QUE ESCRIBIA EN INTERNET.
TU GATO JOHANN SEBASTIAN TE RECUERDA, AUNQUE YA NO TE EXTRAÑA PORQUE YA TIENE OTRA QUE LE DE DE COMER".
En fin. La historia es que seguí algunos consejos. Metodología, que me decía Bruji, que es más sabia que todas las enciclopedias, la mujer. Pensé en la ideología del profe (sólo se necesita verlo para entender su ideología. No hace falta ni que abra la boca). Pensé en todas esas cosas que te dicen que tienes que hacer en un resumen, y fui haciendo un "Copy-paste" con gran cautela y muchas sutilezas, claro, porque tampoco era plan de copiárselo criminalmente. Además, el autor de marras sería muy célebre, pero era un desorganizao de la vida. (Sí, ya sé, fue a hablar de castidad la más puta... Pero es que yo no soy célebre ni famosa, ni nada de eso. Yo aún puedo permitirme el lujo de escribir a lo Góngora).
Luego me encontré un comentario de Angela que me dijo si era filóloga. No, no soy filóloga, ahí la madre de los problemas. Yo quería ser intérprete, no quería meterme en teorías profundas de la lengua aunque, la sintaxis en si, sí que me gusta. Y ya ven. Mucha morfopatología y muy pocas horas de cabina.
Me autopractiqué un ordeñado cerebral de unas ocho o nueve páginas en total, imprimí tapa, grapé, y andando, que es gerundio y pertenece a la primera conjugación, pero no es télico, es atélico, porque...
(¿A quién carajo le interesa eso?)
2. Ahí no se acaba la tortura, porque el trabajo era de esos que van junto con exámen de tres horas y media, como los malostratos físicos siempre van acompañados de psíquicos. Por si no se habían gastado las gafas lo suficiente. Exámen de tres horas y media en Viernes Por La Tarde que constaba de:
a) Una pregunta con una transcripción fonética y unas cuantas preguntas de fonología, dialectología y blá y más blá. Tengo que recordar esta técnica, si alguna vez llego a adjunta, como ejemplo de lo que NO he de hacer: minar los ánimos del alumnado ya en la primera pregunta.
Esa fue la que me inventé categóricamente, utilizando la misma técnica que en el último examen de fonética: escribir como escribía mi hermano cuando era pequeño.
Mi hermano es un genio de la fonética catalana, pero no lo sabe.
Escribía EXACTAMENTE IGUAL que pronunciaba, y sí, cuenten ortografía natural y arbitraria, las dos, porque tampoco separaba palabras, el campeón. Para aprender a transcribir, sólo tenía que leerme sus redacciones del cole. Ahora ya no hace faltas, de hecho va a ser profe, pero la técnica mental sigue funcionando: "¿Cómo lo escribiría mi hermano?"
b) Del resto de preguntas no me acuerdo.
Vale, lo reconozco, no sé mentir. Sí que me acuerdo, un poco...
En fín, sí, ¿Y qué? tengo el examen delante de mis narices, pero se está convirtiendo en uno de esos traumas que la gente de jolibut vive de pequeña y que luego no quiere recordar, en las pelis, y eso.
En suma, iban sobre morfofonología (no, no es taco, pero casi), morfosintaxis profunda, interpretaciones de las pasivas y otras historias para no dormir.
3. En realidad, puedo resumirles el programa del semestre entero con una velocidad de infarto:
En este semestre estudiaremos cómo decir cosas que ustedes ya saben decir, y también clasificaremos y analizaremos errores que nadie comete. Lo haremos todo, eso sí, con gran fanfarria de términos ultrasofisticados para poder hablar en el metro sin que nadie más nos entienda... aparte de la gente de filologías varias, claro.
Señores y señoras, si he aprobado el examen de ayer, es que soy la Trekkie de las lenguas. (Una freak, para entendernos).
4. Qué útil me siento, ahora que ya puedo escuchar a alguien y decirle, "ajá, sí, tú lo que acabas de hacer es una pasiva perifrástica con un verbo télico no agentivo. Y la gente se irá superorgullosa, pensando "Joder, ¿yo he hecho eso? soy la leche". Sin saber que esas suelen ser incorrectas. Las no agentivas, quiero decir. Vamos, que lo que le estoy diciendo viene a ser, traducido, que no sabe hablar.
En resumen resumidísimo. Hay que mirarle el lado bueno. Después de este examen continúo siendo una consabida Sabelotodo Pretenciosa (y muy Bocazas, añado), pero ahora, al menos, lo digo en un idioma que casi nadie entiende. El lado bueno es que como meto la pata en un 98% de los casos, a partir de ahora no se notará tanto.
Me voy a hacer una camiseta que ponga:
GAFAPASTA POWER
Sí, señora.
COSAS POR HACER:
1. Hacer segunda camiseta con rúbrica GAFAPASTA RULES, para cuando lave GAFAPASTA POWER.
2. INSTAR A TODO EL MUNDO A FELICITAR A DONJON (MI ENLACE "DIARIO DE BARRA") PORQUE ES SU CUMPLEAÑOS. De aquí a nada ya te dan el carnet de pensionista, huevón.
Se merece una canción, que pondría si supiera hacer links de esos sofisticados. pero claro, aquí la que escribe se ha dejado informática para Septiembre, porque no sé si lo dije, pero al examen de informática, "fun, cheiréi e marchéi" (fui, olí y piré, que es la versión gallega del "Vini Vidi Vincit" romano).
3. Encontrar dentista especializado en mascotas para que practique extracción dental completa a Macgaiber. El agujero de su jaula nueva ya es más grande que su cabeza, y ya saben lo que pasa en esos casos. Y si no lo saben, se lo explico: me lo encontré "casualmente paseando" por el comedor ayer.
4. (Vid., anterior) Encontrar receta de paella chilena (que seguro que incluye chinchilla en apartado "ingredientes").
5. Empezar traducción francés-catalán de quince páginas. (Esto ya es el siguiente capítulo, amenazo).
Patología de la Adireccionalidad Paranoide.
Uno. De Pathos, ya saben. 
Dos. Prefijo "a-" denota "sin", ergo, sin dirección (ni rumbo, añado).
Tres. Lo habitual. Confusión, desesperación, dramatismo, se masca la tragedia y la casa por barrer, como dicen por ahí.
Vaya como preámbulo a la lista que detallo a continuación con el
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. De inestabilidad. Y peligrosa, además.
Peligro se infiere de la máxima gallega que dice "tanto dis morro, que ó final morres". Llevo tanto rato diciéndome que soy incapaz de escribir dos líneas seguidas sobre el puñetero ensayo de elocución catalana blá blá, que al final seré realmente incapaz de escribirlo, me suspenderán, no acabaré la carrera, impotencia y depresión, no me matricularé el año que viene, y nunca en mi vida llegaré a ser licenciada, con lo que me convertiré en mujer amargada que canalizará sus frustraciones en su descendencia, apuntándo a las pobres criaturas a la universidad a los tres años de edad, para asegurarme de que a los veintiuno tengan algo acabado que no sean los nervios, como su madre.
2. (Vid., anterior) De nerviosismo causado por multitud de ondas acústicas diversas. Es increíble la de ruidos que llega a haber en una casa vacía (exceptuando chinchilla tránsfuga a la que me voy a comer dentro de muy poco, como siga así) cuando estás intentando concentrarte en algo inconcentrable. Por no saber, ya no sé ni inventarme sufijos. Tanta mierda de proyecto de terminología para esto.
Tantos años de escuela de pago para esto.
3. De somnolencia insomne. Por los factores que detallo a continuación:
a) Ojos cerrados en busca de Morfeo: cero. Al intentar cerrar uno, se abre el otro in manner of acto reflejo, como cuando te dan con un martillito en la rodilla y le zurras patada en la boca a médico o doctora. A mí, al intentar cerrar un ojo, se me abre el otro. Seguro que si hubiera intentado cerrar los dos de golpe me habría tirado un pedo.
(Pido perdón por esto último, pero el cuerpo humano es el cuerpo humano).
b) Cafés ingeridos en las últimas veinte horas: cincuenta y ocho. (Sin leche, claro. Siempre sin leche).
c) Delirios de Mundos Felices donde me puedo ir a dormir y al despertar ya se han acabado los exámenes y los tengo todos aprobados: seiscientos setenta y nueve. (En los últimos tres días).
d) Percusiones (y re-percusiones consecutivas) practicadas en pared utilizando propia cabeza, maldiciendo perpétua desidia de dejarlo todo para el Día del Juicio Final por la Noche: ... perdí la cuenta al extraer cabeza de pared y percibir vecino de al lado saludándome desde el otro lado. "Buenos días. Exámenes finales, lo siento. ¿Tiene sal? ¿Y una taza de cemento?."
Con tanta agitación, ni puedo dormir, ni tampoco se puede decir que esté completamente en vela.
Estoy en un estado así como de Johnny Depp en "Fear and loathing in Las Vegas", y sin ninguna sustancia ingerida, aparte de café y tabaco.
Y me pregunto... de todos los trabajos que podría tener que hacer en este último año de carrera... ¿Por qué fonología? ¿Por qué? Si yo no tengo ni puñetera idea. Si yo soy el ejemplo de Hijnorante de la Bida por antonomasia. Si yo soy una pobre niña.
(Esto es autocompasión y lo demás son guiones baratos).
Y créanme, sé que no la tengo, la puñetera idea, por una sencilla razón. Cuando me he leído un texto trescientas sesenta y cuatro veces y no se me ocurre nada que decir al respecto (aparte de "¿qué?") es que no tengo ni puñetera idea.
Y no sólo eso, sino que además muy probablemente el tema tampoco me interese. O igual es que no lo acabo de procesar porque por mucho que me empeñe en estudiar lingüistadas y otras teorías variopintas de la lengua, el bilingüismo puro no existe, y yo soy castellanoparlante desde que así lo decidí.
Y claro, igual podría ser una experta fonóloga en castellano, con el que he convivido, he cantado, he sufrido, he tocado, he llorado, he insultado y a la vez he sido abandonada, insultada, amada, llorada, cantada y escrita.
Pero lo único que me viene a la cabeza cuando pienso en la elocución catalana son canciones de campamento:
(Trauma infantil resultante de unos cuantos meses de Julio seguidos en un albergue de Planoles, Girona.)
"Pujarem dalt dels cims amb el cor alegre
baixarem a la vall quan es faci fosc
Vora al foooc a la nit freeeda
cantareeem una cançóoooo"
(Gran seriedad científica, no me lo digan, no, que ya me doy cuenta yo sola. Chomsky me pegaría unas cuantas collejas seguidas si leyera esto, por no hablar del autor del ensayo que tengo que comentar, claro, ni de la cara de mi profesor si tuviera la genial idea de explicarle todo esto que me está pasando por la... cabeza).
Es la primera vez en mi vida que experimento el síndrome de la Hoja en Blanco en mis propias neuronas, aunque a juzgar por las interminables líneas de mis posts cualquiera lo diría... pero es que claro, en mis posts puedo escribir sobre lo que me salga de los dedos, y en un trabajo de fonología (¿he dicho ya que era de fonología?) lo que ocurre precisamente es que no me sale nada, ni de los dedos ni de ninguna parte, exceptuando un humillo de color rosa verdoso, de la cabeza, que no acierto a decir si es de los golpes contra la pared o de la ofuscación fonológica per se.
COSAS POR HACER:
1. Recordarme por enésima vez que soy la puñetera Última Girl-Scout y empezar a escribir algo, lo que sea, a la desesperada, para entregar el puñetero trabajo mañana. Con un poco de suerte, igual ni se lo lee. (Hope springs eternal...or so they say).
2. Abrir Word con finalidad expresa y concisa de empezar a escribir.
3. Buscar gafas para encontrar botón INICIO para abrir Word.
4. Poner alarma en gafas con botón de búsqueda a distancia, dado que ser cuarta vez que pierdo gafas en tres últimos días.
5. En defecto de gafas, buscar sobrecitos de Ibuprofeno seiscientos.
6. En defecto de todo lo anterior, abrir botella Martini. A fín de cuentas, estoy convencida de que autor de ensayo sobre la Elocución Catalana, re-blá se debió de trincar unas cuantas botellas antes de escribir nueve páginas insufribles con su puñetera vida en verso.
(¡DIOSES! ¡Y yo qué estoy haciendo ahora mismo, ¿eh? ¿Qué estoy haciendo? ¡Aggghhh! Me levantaré por la mañana y me habré convertido en fonóloga!!! ¡Calva, con más arrugas que la abuela de ET, menos sex appeal que la Pantoja y la Jurado bailando hip-hop, camisa a cuadros y gafapastas culobotella! Tengo que dejar este trabajo. He llegado a la conclusión de que la absorción compulsiva de tabaco me traerá más beneficios que la fonología.)
...
Word.
Sí.
A ver...
Iniciooo...
Programaaaas...
Word.

Dos. Prefijo "a-" denota "sin", ergo, sin dirección (ni rumbo, añado).
Tres. Lo habitual. Confusión, desesperación, dramatismo, se masca la tragedia y la casa por barrer, como dicen por ahí.
Vaya como preámbulo a la lista que detallo a continuación con el
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. De inestabilidad. Y peligrosa, además.
Peligro se infiere de la máxima gallega que dice "tanto dis morro, que ó final morres". Llevo tanto rato diciéndome que soy incapaz de escribir dos líneas seguidas sobre el puñetero ensayo de elocución catalana blá blá, que al final seré realmente incapaz de escribirlo, me suspenderán, no acabaré la carrera, impotencia y depresión, no me matricularé el año que viene, y nunca en mi vida llegaré a ser licenciada, con lo que me convertiré en mujer amargada que canalizará sus frustraciones en su descendencia, apuntándo a las pobres criaturas a la universidad a los tres años de edad, para asegurarme de que a los veintiuno tengan algo acabado que no sean los nervios, como su madre.
2. (Vid., anterior) De nerviosismo causado por multitud de ondas acústicas diversas. Es increíble la de ruidos que llega a haber en una casa vacía (exceptuando chinchilla tránsfuga a la que me voy a comer dentro de muy poco, como siga así) cuando estás intentando concentrarte en algo inconcentrable. Por no saber, ya no sé ni inventarme sufijos. Tanta mierda de proyecto de terminología para esto.
Tantos años de escuela de pago para esto.
3. De somnolencia insomne. Por los factores que detallo a continuación:
a) Ojos cerrados en busca de Morfeo: cero. Al intentar cerrar uno, se abre el otro in manner of acto reflejo, como cuando te dan con un martillito en la rodilla y le zurras patada en la boca a médico o doctora. A mí, al intentar cerrar un ojo, se me abre el otro. Seguro que si hubiera intentado cerrar los dos de golpe me habría tirado un pedo.
(Pido perdón por esto último, pero el cuerpo humano es el cuerpo humano).
b) Cafés ingeridos en las últimas veinte horas: cincuenta y ocho. (Sin leche, claro. Siempre sin leche).
c) Delirios de Mundos Felices donde me puedo ir a dormir y al despertar ya se han acabado los exámenes y los tengo todos aprobados: seiscientos setenta y nueve. (En los últimos tres días).
d) Percusiones (y re-percusiones consecutivas) practicadas en pared utilizando propia cabeza, maldiciendo perpétua desidia de dejarlo todo para el Día del Juicio Final por la Noche: ... perdí la cuenta al extraer cabeza de pared y percibir vecino de al lado saludándome desde el otro lado. "Buenos días. Exámenes finales, lo siento. ¿Tiene sal? ¿Y una taza de cemento?."
Con tanta agitación, ni puedo dormir, ni tampoco se puede decir que esté completamente en vela.
Estoy en un estado así como de Johnny Depp en "Fear and loathing in Las Vegas", y sin ninguna sustancia ingerida, aparte de café y tabaco.
Y me pregunto... de todos los trabajos que podría tener que hacer en este último año de carrera... ¿Por qué fonología? ¿Por qué? Si yo no tengo ni puñetera idea. Si yo soy el ejemplo de Hijnorante de la Bida por antonomasia. Si yo soy una pobre niña.

(Esto es autocompasión y lo demás son guiones baratos).
Y créanme, sé que no la tengo, la puñetera idea, por una sencilla razón. Cuando me he leído un texto trescientas sesenta y cuatro veces y no se me ocurre nada que decir al respecto (aparte de "¿qué?") es que no tengo ni puñetera idea.
Y no sólo eso, sino que además muy probablemente el tema tampoco me interese. O igual es que no lo acabo de procesar porque por mucho que me empeñe en estudiar lingüistadas y otras teorías variopintas de la lengua, el bilingüismo puro no existe, y yo soy castellanoparlante desde que así lo decidí.
Y claro, igual podría ser una experta fonóloga en castellano, con el que he convivido, he cantado, he sufrido, he tocado, he llorado, he insultado y a la vez he sido abandonada, insultada, amada, llorada, cantada y escrita.
Pero lo único que me viene a la cabeza cuando pienso en la elocución catalana son canciones de campamento:
(Trauma infantil resultante de unos cuantos meses de Julio seguidos en un albergue de Planoles, Girona.)
"Pujarem dalt dels cims amb el cor alegre
baixarem a la vall quan es faci fosc
Vora al foooc a la nit freeeda
cantareeem una cançóoooo"
(Gran seriedad científica, no me lo digan, no, que ya me doy cuenta yo sola. Chomsky me pegaría unas cuantas collejas seguidas si leyera esto, por no hablar del autor del ensayo que tengo que comentar, claro, ni de la cara de mi profesor si tuviera la genial idea de explicarle todo esto que me está pasando por la... cabeza).
Es la primera vez en mi vida que experimento el síndrome de la Hoja en Blanco en mis propias neuronas, aunque a juzgar por las interminables líneas de mis posts cualquiera lo diría... pero es que claro, en mis posts puedo escribir sobre lo que me salga de los dedos, y en un trabajo de fonología (¿he dicho ya que era de fonología?) lo que ocurre precisamente es que no me sale nada, ni de los dedos ni de ninguna parte, exceptuando un humillo de color rosa verdoso, de la cabeza, que no acierto a decir si es de los golpes contra la pared o de la ofuscación fonológica per se.
COSAS POR HACER:
1. Recordarme por enésima vez que soy la puñetera Última Girl-Scout y empezar a escribir algo, lo que sea, a la desesperada, para entregar el puñetero trabajo mañana. Con un poco de suerte, igual ni se lo lee. (Hope springs eternal...or so they say).
2. Abrir Word con finalidad expresa y concisa de empezar a escribir.
3. Buscar gafas para encontrar botón INICIO para abrir Word.
4. Poner alarma en gafas con botón de búsqueda a distancia, dado que ser cuarta vez que pierdo gafas en tres últimos días.
5. En defecto de gafas, buscar sobrecitos de Ibuprofeno seiscientos.
6. En defecto de todo lo anterior, abrir botella Martini. A fín de cuentas, estoy convencida de que autor de ensayo sobre la Elocución Catalana, re-blá se debió de trincar unas cuantas botellas antes de escribir nueve páginas insufribles con su puñetera vida en verso.
(¡DIOSES! ¡Y yo qué estoy haciendo ahora mismo, ¿eh? ¿Qué estoy haciendo? ¡Aggghhh! Me levantaré por la mañana y me habré convertido en fonóloga!!! ¡Calva, con más arrugas que la abuela de ET, menos sex appeal que la Pantoja y la Jurado bailando hip-hop, camisa a cuadros y gafapastas culobotella! Tengo que dejar este trabajo. He llegado a la conclusión de que la absorción compulsiva de tabaco me traerá más beneficios que la fonología.)
...
Word.
Sí.
A ver...
Iniciooo...
Programaaaas...
Word.
"There's a long road to overnight success".
No sé cuánta gente, de entre ustedes, ha utilizado alguna vez el archifamoso E-mule, un programa que sin duda ha causado estragos en muchos sectores de la sociedad, ya que con él podemos "bajar" música (y películas, y programas, y la luna) gratis. Todo lo que vayamos buscando y seleccionando.
No sé cuánta gente, de entre la que tenga o haya utilizado el susodicho programa, se habrá quedado alguna vez mirando con frenesí salvaje la pantallita de los porcentajes de descarga, observando con rabia cómo a cada cosa le falta, apenas, un dos por ciento para completarse, pero nada acaba de descargarse del todo.
"Beethoven. Symphonies. 96%"
"Sublime. 40 oz to freedom. 98%"
"NOFX. Pump up the Valium. 99%".
Así que nos quedan, supuestamente, minutos, para adueñarnos gratis, de golpe, de eso que queremos tanto, pero no acaba de llegar de una puñetera vez. Mientras tanto, podríamos estar empleando el tiempo en hacer algo productivo, pero no. Nos sentamos a mirar la dichosa pantallita contínuamente. Y no acaba de llegar nada a la bandeja del "incoming".
Carajos.
Pues esa es mi vida en estos momentos.
No, no me refiero al E-mule. Tengo más música de la que voy a ser materialmente capaz de escuchar en años.
Me refiero a mi vida.
Casi licenciada.
Casi casada.
Casi adulta.
Casi adolescente.
Casi en Australia.
Casi en Barcelona.
Casi proyectos.
Casi futuro.
Casi todo, a cinco milímetros de la meta.
Pero nada de nada.
Lo único de mi vida a lo que no le puedo poner un casi, en estos momentos, es el insomnio, que no es casi, sino más bien total.
Casi que me voy a hacer un café entero, que si no duermo, al menos puede que hasta casi aproveche el tiempo y me empolle casi todos los nefastos apuntes de una asignatura que no me interesa nada.
O casi nada.
No sé cuánta gente, de entre la que tenga o haya utilizado el susodicho programa, se habrá quedado alguna vez mirando con frenesí salvaje la pantallita de los porcentajes de descarga, observando con rabia cómo a cada cosa le falta, apenas, un dos por ciento para completarse, pero nada acaba de descargarse del todo.
"Beethoven. Symphonies. 96%"
"Sublime. 40 oz to freedom. 98%"
"NOFX. Pump up the Valium. 99%".
Así que nos quedan, supuestamente, minutos, para adueñarnos gratis, de golpe, de eso que queremos tanto, pero no acaba de llegar de una puñetera vez. Mientras tanto, podríamos estar empleando el tiempo en hacer algo productivo, pero no. Nos sentamos a mirar la dichosa pantallita contínuamente. Y no acaba de llegar nada a la bandeja del "incoming".
Carajos.
Pues esa es mi vida en estos momentos.
No, no me refiero al E-mule. Tengo más música de la que voy a ser materialmente capaz de escuchar en años.
Me refiero a mi vida.
Casi licenciada.
Casi casada.
Casi adulta.
Casi adolescente.
Casi en Australia.
Casi en Barcelona.
Casi proyectos.
Casi futuro.
Casi todo, a cinco milímetros de la meta.
Pero nada de nada.
Lo único de mi vida a lo que no le puedo poner un casi, en estos momentos, es el insomnio, que no es casi, sino más bien total.
Casi que me voy a hacer un café entero, que si no duermo, al menos puede que hasta casi aproveche el tiempo y me empolle casi todos los nefastos apuntes de una asignatura que no me interesa nada.
O casi nada.
The Wild Bitch Project.
Tal y como me he propuesto en el último post, no voy a volver a tocar una Boldam en lo que me queda de vida, a no ser que acabe trabajando en un bar, o algo así, así que ahora que soy abstemia gracias a la limpieza de sangre que me he autopracticado tras cuatro litros y medio de agua ingerida ayer y dos más esta mañana... ahora que soy abstemia, ya puedo explicar lo que me pasó el domingo pasado.
Resulta que decidimos ir a "have a beer" Craig, Rob y yo. La traducción de "to have a beer" no es "tomar una cerveza", como cualquiera que haya estudiado inglés en el cole pudiera pensar, no. "To have a beer", para aquella gente más versada en la pragmática lingüística se traduce al castellano por "pillar la gran berza padre de tu vida", o cualquier sinónimo de "berza", léanse "pájara", "turca", "caraja", etcétera, según la comunidad autónoma donde se ejerza el irresponsable consumo de "happy liquids".
Empezamos en una de esas tabernas irlandesas de por aquí, continuamos en otra taberna y luego nos fuimos a un bar de la calle Escudellers donde puedes pedir música a la carta, siempre que sea rocanrol y que pilles de buen humor al DJ rumano que pincha. Entre una tontería y otra, y que qué buen ambientillo con los Ramones y etcétera, en el camino de vuelta yo ya iba así como haciendo eses. Y ni siquiera eses bien hechas, no: eses torcidas.
Pues íbamos los tres por las Ramblas discutiendo acerca de algunas verdades transcendentes de la vida, tales que:
"agggghltoomorrow wont geddup, hip!"
"Yeee yudgeddubadwight, hip!"
"Doooo, doobobow a weed be deeeead, hip!"
"heeee hehehehee, you ad shitfaced, hehhehe, you dwonk, hip!"
"Aaaaib dwonk?HIP, do, YOOOuuu ad dwonk, hip, hehehe"
Y en estas que veo que una de esas señoritas que fuman, se ríen fuerte y le tratan de tú a los hombres (ya no puedo dar más pistas) le agarra el apartado "Joyas de familia" a Craig, con gran descaro y falta de respeto no sólo a sus genitales, sino a mí, que estaba allí al lado. Le digo a la señorita que lo suelte, que es mi novio, y no sé que me responde, porque suena más así como a "Gran Hermano" que como a "María Moliner".
Yo, que a esas alturas de mi vida ya había ingerido mi buena dosis de experiencia con Llamas Humanas y, por qué no decirlo, mi buena dosis de cerveza también, le repito que lo suelte. Aún lo tiene agarrado de allí, y es igual de alta que Craig.
Situación, para entendernos:
-Prostituta de dos metros cuadrados agarrando a Craig.
-Colegas laborales de prostituta coreándole algo parecido a "oléeee"
-Craig intentando apartarla, sin éxito.
-Yo intentando que lo soltara, sin éxito.
-Rob observando situación como si en cualquier momento fuera a salir alguien con una cámara y gritarle "¡pardilloooooo!".
Bueno, al final perdí los nervios e hice algo de lo que no me siento nada orgullosa. Le tiré la cerveza que llevaba (una lata de Boldam que acababa de abrir ) por encima a la prostituta.
Ni que decir tiene, que funcionó, porque se soltó ipso facto y se giró hacia a mí con la mayor recua de insultos jamás escuchada en la historia de la humanidad. Señores y señoras, he conocido a la persona que le escribe los guiones a Almodóvar. Dioses, lo que salió de aquella boca es innombrable, indecible e incalificable.
En fin, que salieron corriendo detrás de mí, tirándome cosas. Ella y sus compinches de la esquina. Lo más bonito y protocolario que me llamaron fue no se qué de mi madre, que no llegué a entender muy bien, preocupada como iba de no perder las sandalias durante la huída, y de no tropezarme con nadie ni empujar.
Yo, corriendo por Nou de la Rambla.
Cinco o seis putas detrás de mí, tirándome botellas y otras cosas del container de la esquina.
Rob y Craig corriendo detrás.
No entiendo cómo hay gente que no tiene problemas y se los busca, y hay otra que nace con imán especial para situaciones de este tipo.
Dejaron de correr porque a media persecución, yo, que corría mucho más que ellas, les grité que si me iban a hacer algo, que corrieran más o llegaríamos al cuartel de la Policía Nacional, y una vez allí, a ver cuál de ellas era la chula que me tosía, ellas todas putas y yo ciudadana respetable. Hip, hip.
Cuando ya hacía rato que no nos perseguían, y estábamos llegando a casa, de repente tuve una revelación. ¿Qué derecho tenía yo a tirarle una cerveza por encima a una mujer que ya tenía una vida bastante jodida como para tener que aguantar ese tipo de vejaciones? De acuerdo, no soltaba a Craig y se lo merecía, pero yo no era nadie para ir por ahí de justiciera.
Se lo merece. No tengo derecho. Se lo merece. No tengo derecho.
Les dije a los chicos que fueran para casa y que me esperaran allí y di la vuelta inmediatamente, caminando muy deprisa hasta llegar a la esquina de marras.
Cuando llegué, las señoritas aún estaban allí. Aquella que había abusado de Craig resultó no ser "she", sino "s/he". Tetas perfectas, culo desprovisto completamente de celulitis, ausencia alegre de cartucheras y... barba de tres días. Ya lo decían en aquel anuncio, que " Es en las distancias cortas donde un hombre se la juega", ¿no?
Y yo allí, delante de "ella" creyéndome Cecilia Roth en "Todo sobre mi madre". Ella me ve, las otras me miran atentamente, como con miedo, y "la jefa", con cara de ir a asesinarme, me dice:
-Tú que ére, gilipoya? que viene, a que te parta la boca, ¿o qué?
Yo sonrío, sin sarcasmo, y le digo:
-He venido a pedirte perdón. No tenía ninguna necesidad de volver. Lo que has hecho está muy mal y sigue sin gustarme que le metan mano a mi novio sin mi permiso y delante de mis narices. Ponte en mi lugar. Pero lo que he hecho yo no está nada bien tampoco y lo siento, porque no tenía ningún derecho.
En estas se levantan el resto de putas, de la acera, y se acercan a nosotras.
-¿Mestás pidiendo perdón de verdá o testás cachondeando?, me dice, incrédul-a/o. Las otras, sin perder detalle.
-Te estoy pidiendo perdón de verdad.
-Joer, vaya tela.
Entonces algo debió de atacar su corazoncito curtido de malas experiencias y me pidió perdón también, y me dijo que en realidad intentaban robarle, que así era como robaban a los turistas, les meten mano, ellos no se enteran de nada, jaja y jeje, y para cuando los sueltan, los han dejado secos. Me dijo que lo sentía mucho (ella), y que tenía mucho valor de volver allí (yo), con todas ellas, que me podían haber hecho papilla (dijo todo esto con otras palabras, claro). Y que gracias por tratarlas como personas.
A lo que yo respondí:
-Bueno... para otra vez, que sepas que las que llevamos el dinero casi siempre somos las mujeres, así que mira bien a quién metes mano.
-Sí hombre, pa que me werba a yená de cerveza.
Y acabamos riéndonos, allí, en medio de la calle, un grupo de putas y una servidora. Riéndonos con ganas.
Acabar una discusión con un poco de humor siempre es aconsejable, porque fue así como zanjé el capítulo, y me volví sabiendo que había actuado según mis principios. Ellas se fueron contentas y yo también.
Resulta que decidimos ir a "have a beer" Craig, Rob y yo. La traducción de "to have a beer" no es "tomar una cerveza", como cualquiera que haya estudiado inglés en el cole pudiera pensar, no. "To have a beer", para aquella gente más versada en la pragmática lingüística se traduce al castellano por "pillar la gran berza padre de tu vida", o cualquier sinónimo de "berza", léanse "pájara", "turca", "caraja", etcétera, según la comunidad autónoma donde se ejerza el irresponsable consumo de "happy liquids".
Empezamos en una de esas tabernas irlandesas de por aquí, continuamos en otra taberna y luego nos fuimos a un bar de la calle Escudellers donde puedes pedir música a la carta, siempre que sea rocanrol y que pilles de buen humor al DJ rumano que pincha. Entre una tontería y otra, y que qué buen ambientillo con los Ramones y etcétera, en el camino de vuelta yo ya iba así como haciendo eses. Y ni siquiera eses bien hechas, no: eses torcidas.
Pues íbamos los tres por las Ramblas discutiendo acerca de algunas verdades transcendentes de la vida, tales que:
"agggghltoomorrow wont geddup, hip!"
"Yeee yudgeddubadwight, hip!"
"Doooo, doobobow a weed be deeeead, hip!"
"heeee hehehehee, you ad shitfaced, hehhehe, you dwonk, hip!"
"Aaaaib dwonk?HIP, do, YOOOuuu ad dwonk, hip, hehehe"
Y en estas que veo que una de esas señoritas que fuman, se ríen fuerte y le tratan de tú a los hombres (ya no puedo dar más pistas) le agarra el apartado "Joyas de familia" a Craig, con gran descaro y falta de respeto no sólo a sus genitales, sino a mí, que estaba allí al lado. Le digo a la señorita que lo suelte, que es mi novio, y no sé que me responde, porque suena más así como a "Gran Hermano" que como a "María Moliner".
Yo, que a esas alturas de mi vida ya había ingerido mi buena dosis de experiencia con Llamas Humanas y, por qué no decirlo, mi buena dosis de cerveza también, le repito que lo suelte. Aún lo tiene agarrado de allí, y es igual de alta que Craig.
Situación, para entendernos:
-Prostituta de dos metros cuadrados agarrando a Craig.
-Colegas laborales de prostituta coreándole algo parecido a "oléeee"
-Craig intentando apartarla, sin éxito.
-Yo intentando que lo soltara, sin éxito.
-Rob observando situación como si en cualquier momento fuera a salir alguien con una cámara y gritarle "¡pardilloooooo!".
Bueno, al final perdí los nervios e hice algo de lo que no me siento nada orgullosa. Le tiré la cerveza que llevaba (una lata de Boldam que acababa de abrir ) por encima a la prostituta.
Ni que decir tiene, que funcionó, porque se soltó ipso facto y se giró hacia a mí con la mayor recua de insultos jamás escuchada en la historia de la humanidad. Señores y señoras, he conocido a la persona que le escribe los guiones a Almodóvar. Dioses, lo que salió de aquella boca es innombrable, indecible e incalificable.
En fin, que salieron corriendo detrás de mí, tirándome cosas. Ella y sus compinches de la esquina. Lo más bonito y protocolario que me llamaron fue no se qué de mi madre, que no llegué a entender muy bien, preocupada como iba de no perder las sandalias durante la huída, y de no tropezarme con nadie ni empujar.
Yo, corriendo por Nou de la Rambla.
Cinco o seis putas detrás de mí, tirándome botellas y otras cosas del container de la esquina.
Rob y Craig corriendo detrás.
No entiendo cómo hay gente que no tiene problemas y se los busca, y hay otra que nace con imán especial para situaciones de este tipo.
Dejaron de correr porque a media persecución, yo, que corría mucho más que ellas, les grité que si me iban a hacer algo, que corrieran más o llegaríamos al cuartel de la Policía Nacional, y una vez allí, a ver cuál de ellas era la chula que me tosía, ellas todas putas y yo ciudadana respetable. Hip, hip.
Cuando ya hacía rato que no nos perseguían, y estábamos llegando a casa, de repente tuve una revelación. ¿Qué derecho tenía yo a tirarle una cerveza por encima a una mujer que ya tenía una vida bastante jodida como para tener que aguantar ese tipo de vejaciones? De acuerdo, no soltaba a Craig y se lo merecía, pero yo no era nadie para ir por ahí de justiciera.
Se lo merece. No tengo derecho. Se lo merece. No tengo derecho.
Les dije a los chicos que fueran para casa y que me esperaran allí y di la vuelta inmediatamente, caminando muy deprisa hasta llegar a la esquina de marras.
Cuando llegué, las señoritas aún estaban allí. Aquella que había abusado de Craig resultó no ser "she", sino "s/he". Tetas perfectas, culo desprovisto completamente de celulitis, ausencia alegre de cartucheras y... barba de tres días. Ya lo decían en aquel anuncio, que " Es en las distancias cortas donde un hombre se la juega", ¿no?
Y yo allí, delante de "ella" creyéndome Cecilia Roth en "Todo sobre mi madre". Ella me ve, las otras me miran atentamente, como con miedo, y "la jefa", con cara de ir a asesinarme, me dice:
-Tú que ére, gilipoya? que viene, a que te parta la boca, ¿o qué?
Yo sonrío, sin sarcasmo, y le digo:
-He venido a pedirte perdón. No tenía ninguna necesidad de volver. Lo que has hecho está muy mal y sigue sin gustarme que le metan mano a mi novio sin mi permiso y delante de mis narices. Ponte en mi lugar. Pero lo que he hecho yo no está nada bien tampoco y lo siento, porque no tenía ningún derecho.
En estas se levantan el resto de putas, de la acera, y se acercan a nosotras.
-¿Mestás pidiendo perdón de verdá o testás cachondeando?, me dice, incrédul-a/o. Las otras, sin perder detalle.
-Te estoy pidiendo perdón de verdad.
-Joer, vaya tela.
Entonces algo debió de atacar su corazoncito curtido de malas experiencias y me pidió perdón también, y me dijo que en realidad intentaban robarle, que así era como robaban a los turistas, les meten mano, ellos no se enteran de nada, jaja y jeje, y para cuando los sueltan, los han dejado secos. Me dijo que lo sentía mucho (ella), y que tenía mucho valor de volver allí (yo), con todas ellas, que me podían haber hecho papilla (dijo todo esto con otras palabras, claro). Y que gracias por tratarlas como personas.
A lo que yo respondí:
-Bueno... para otra vez, que sepas que las que llevamos el dinero casi siempre somos las mujeres, así que mira bien a quién metes mano.
-Sí hombre, pa que me werba a yená de cerveza.
Y acabamos riéndonos, allí, en medio de la calle, un grupo de putas y una servidora. Riéndonos con ganas.
Acabar una discusión con un poco de humor siempre es aconsejable, porque fue así como zanjé el capítulo, y me volví sabiendo que había actuado según mis principios. Ellas se fueron contentas y yo también.
Pre-algo, pero Post-otracosa.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. De resaca psicológica con algo de física también.
2. De ausencia de Rob, que se acaba de marchar de vuelta a Londres con el convencimiento, estoy segura, de que la novia de Craig (ego sum) es una peligrosa sociópata con un gran potencial asesino.
3. De completa ignorancia informática. Mañana tengo el examen. Porca Miseria. El primer examen y ya empezamos a rendirnos.
4. De dolor de garganta.
5. De muchas ganas de contar cosas pero poca grandeza mental para contarlas en estos momentos de miseria corporal.
COSAS POR HACER:
1. Ir al banco de una puñetera vez por todas.
2. Ir a la dentista, con o sin cita.
3. Dejar el chino, y esta vez en serio (aún estoy intentando recuperarme de la última).
4. No volver a beber alcohol en todo lo que me queda de vida. (Énfasis especial puesto en ingesta masiva de Boldams).
5. Explicar el curioso y muy lamentable capítulo que viví el pasado domingo por la noche y al que he bautizado como "El Incidente de las Putas Folloneras". No me malinterpreten, no estoy insultando a nadie. Eran putas de nombre, no de adjetivo, y eran folloneras de vocación.
1. De resaca psicológica con algo de física también.
2. De ausencia de Rob, que se acaba de marchar de vuelta a Londres con el convencimiento, estoy segura, de que la novia de Craig (ego sum) es una peligrosa sociópata con un gran potencial asesino.
3. De completa ignorancia informática. Mañana tengo el examen. Porca Miseria. El primer examen y ya empezamos a rendirnos.
4. De dolor de garganta.
5. De muchas ganas de contar cosas pero poca grandeza mental para contarlas en estos momentos de miseria corporal.
COSAS POR HACER:
1. Ir al banco de una puñetera vez por todas.
2. Ir a la dentista, con o sin cita.
3. Dejar el chino, y esta vez en serio (aún estoy intentando recuperarme de la última).
4. No volver a beber alcohol en todo lo que me queda de vida. (Énfasis especial puesto en ingesta masiva de Boldams).
5. Explicar el curioso y muy lamentable capítulo que viví el pasado domingo por la noche y al que he bautizado como "El Incidente de las Putas Folloneras". No me malinterpreten, no estoy insultando a nadie. Eran putas de nombre, no de adjetivo, y eran folloneras de vocación.
À moi, la Boldam!
(Escuchando Bloodhound Gang, "Hooray for boobies")
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Progresos académicos conseguidos: cero, pero aún tengo tiempo, ¿no?
2. Progresos etílicos conseguidos: dos. (dos boldams, abriendo tercera).
3. Actos productivos: adquisición, previo pago, de un par de sandalias (para Craig) y un perfume, con Rob, el amigo de Nueva zelanda (¿Quién dijo que no se podía ir de compras con un tío? Si no me llego a poner cabezona, hasta me compra unos zapatos, el tío).
4. Nivel de nicotina en cuerpo: incontable. Sólo diré que de tan acostumbrados que están mis pulmones a ella, cuando respiro hondo y no estoy fumando, me mareo. Patética. Como la sonata de Beethoven. (Si Beethoven hubiera vivido en la Era de la Boldam...)
5. Invitada a fiesta de cumpleaños mañana. He accedido porque la mayoría son gays, así que no corro riesgo de llama escupiendo en cara (ver "Retrato de una llama", por ahí cerca, a finales de Mayo). Además estará Frida, que siempre es un aliciente.
6. A Rob le encanta Boldam. Jejeje, no se puede decir que producto totalmente español, pero sí institución nacional, de alguna manera.
7. Ganas de reírme inexplicablemente: demasiadas.
COSAS POR HACER:
1, Disculparme por last post, muy desorganizado y muy opaco, ya.
2. Atender llamada de Madre Naturaleza.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Progresos académicos conseguidos: cero, pero aún tengo tiempo, ¿no?
2. Progresos etílicos conseguidos: dos. (dos boldams, abriendo tercera).
3. Actos productivos: adquisición, previo pago, de un par de sandalias (para Craig) y un perfume, con Rob, el amigo de Nueva zelanda (¿Quién dijo que no se podía ir de compras con un tío? Si no me llego a poner cabezona, hasta me compra unos zapatos, el tío).
4. Nivel de nicotina en cuerpo: incontable. Sólo diré que de tan acostumbrados que están mis pulmones a ella, cuando respiro hondo y no estoy fumando, me mareo. Patética. Como la sonata de Beethoven. (Si Beethoven hubiera vivido en la Era de la Boldam...)
5. Invitada a fiesta de cumpleaños mañana. He accedido porque la mayoría son gays, así que no corro riesgo de llama escupiendo en cara (ver "Retrato de una llama", por ahí cerca, a finales de Mayo). Además estará Frida, que siempre es un aliciente.
6. A Rob le encanta Boldam. Jejeje, no se puede decir que producto totalmente español, pero sí institución nacional, de alguna manera.
7. Ganas de reírme inexplicablemente: demasiadas.
COSAS POR HACER:
1, Disculparme por last post, muy desorganizado y muy opaco, ya.
2. Atender llamada de Madre Naturaleza.
Daydream Believer.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. De miopía, astigmatismo e hipermetropía simultáneas y dolorosas. (Acabo de descubrir que sí se pueden tener las tres cosas a la vez). Es el resultado de pasarme setecientas noventa y cinco horas intentando leerme por trigésimo-octava vez un artículo sobre (no se lo pierdan, que no va en broma) La Elocución Catalana en el Teatro y en la Recitación, para escribir un ensayo acerca de lo que pienso acerca de lo que el tío que lo escribió piensa acerca de la Elocución Catalana en el Teatro y la Recitación.
Es decir, para resumirlo de un modo inteligible, tengo que buscar, debajo de las piedras, suficiente inspiración como para poder llenar cinco o seis páginas.
Desde primero de EGB, en que mi señora madre y mi tutora eran la misma persona y escribí mi primer cuento (inventado por mí, quiero decir)me han dicho siempre que cuando tienes que redactar cualquier tipo de texto, primero hay que hacer un esquema de lo que vas a decir, yendo de lo más general a lo más concreto, o "the other way round". Así que he hecho un esquema.
2. Esquema de nivel de concreción 0 a X, perteneciente a la "redacturus" acerca de la Elocución Catalana en el Teatro Blá Blá:
a) La insoportable narcoticidad de la fonética en general.
b) La insoportable narcoticidad de la fonética catalana, en tanto que fonética.
c) La insoportable inutilidad de aprenderse mil quinientos símbolos de memoria y no salir hablando chino, japonés ni árabe.
d) La insoportable inutilidad de ir haciendo soniditos con la garganta con el fin de memorizar susodichos símbolos de transcripción fonética.
e)El coste de oportunidad trasladado a tiempo de vida: Pasar horas con dichoso ensayo acerca de la Elocución en el Teatro Catalán, cuando podría estar viendo una obra en catalán en un teatro a dos manzanas de mi casa, me lo pasaría mejor y no me dolería la vista. (Y podría cantar, también).
f) Acerca de lo que pienso sobre la madre del autor al leer eso que dice (el autor, no la madre) de que la pronunciación "de pueblo" no sirve.
g) (Vid. anterior) Aplíquese a pronunciación "charnega", como dicen aquí.
h) Acerca de la lástima que me da el autor por no haber nacido, el pobre sujeto, en la Era del Blog, en que sin duda podría haber publicado cientos de posts de esos que no se leen ni sus amigos, en vez de publicar artículos xenófobos que luego, encima, tenemos que estudiar y comentar de manera "políticamente correcta" (que para mí equivale a presentar un ensayo en que no salgan, ni la madre del autor, ni los calificativos que se me ocurren para ésta).
i) Argumento de "My Fair Lady" (que viene a ser lo mismo que "Pigmalion"). Al menos, por poner algo interesante con canciones y algo de vidilla en el puñetero ensayo.
j) Acerca de lo que no quiero ser de mayor (este ya es un nivel de concreción más alto): profesora de esta asignatura.
Me suicidaría de algún modo salvaje y espectacular para salir en los periódicos y sentar precedente en cuestiones de estrés laboral, antes que corregir ni medio ensayo de este tipo.
k) Acerca de lo funestas que me resultan las generalizaciones inadecuadas del condenado autor cuando habla de (cómo lo decía, cómo lo decía, un momento...) "la influència forastera" ("linflùEEEnsie furastere", lo transcribo para quien, forasteramente, no sepa catalán. Por si acaso). Porque tal y como lo detalla él, yo soy forastera, sin duda, y lo más curioso del caso es que cuando no tengo más remedio que hablar catalán, nadie se entera de que soy gallega o castellanoparlante si no lo digo. De hecho me han llegado a preguntar si era de Girona, así que explicaré un par de cosas acerca de la "población forastera". Que se enteren.
l) Conclusiones:
-Acerca de lo que pienso acerca de que se escriba un artículo aparentemente sobre fonética sólo para enviar un mensaje xenófobo y lingüístico-elitista muy poco sutil, por cierto, a quien lo lea, y fomentar el terrorismo social esnobista.
-Creo que como amante de todas las lenguas en tanto que poderosas herramientas de comunicación y entendimiento entre pueblos, es mi deber luchar por que se respete la línea divisoria entre la política y el lenguaje.
-Aquí, en Catalunya, esa línea es una frontera llena de minas antipersona, y precisamente me ha tocado vivir en esa línea, oyendo disparos y bombardeos contínuos de un lado y del otro.
-(Acabar con un toque de dramatismo siempre es aconsejable): que soy la Jesucrista de las lenguas peninsulares (excluyendo el euskara): siempre, desde conversaciones en un bar hasta exposiciones en clase o debates entre mi alumnado, tengo que estar poniendo paz entre todo el mundo. Y estoy agotada. ¿Cuándo se dará cuenta esa recua de gente necia que se empeña en irse de un lado o del otro, que cuantas más lenguas se sepan, mejor? ¿Cuándo se darán cuenta de que para vivir en Catalunya, las dos son igual de importantes? (Me refiero al castellano y al catalán, no quiero entrar en el tema del inglés o me pillará el Día del Juicio Final a medio post).
Bueno, más o menos, y con toda la desorganización mental que me caracteriza, ése va a ser el esqueleto de mi ensayo.
(No. Me lo acabo de releer y me da que voy a tener que hacer algún retoque utilizando vil, maquiavélica y despiadada hipocresía, en virtud del aprobado).
3. Hoy voy a buscar a Rob al aeropuerto, así que posibilidades de descubrir cómo funcionan los ordenadores para inevitable examen de informática se reducen a cero, ya que necesito treinta y seis horas sólo para adivinar cómo se abre un programa. Porca Miseria.
4. Ayer fui protagonista de un capítulo extremadamente vergonzoso que me dispongo a narrar ipso facto.
Resulta que me suscribí, hace ya tiempo, a una especie de página que te envía noticias comentadas a tu dirección de correo.
Me gusta, porque como ya expliqué en su día, aborrezco tener que leer periódicos donde el gremio periodístico en pleno da por sentado que te sabes todos los principios de todas las historias y que no te has perdido ni un capítulo del culebrón diario de la Historia Universal. Id est, que te sabes hasta el nombre del chihuahua de la mujer del primer ministro de fomento de las artes y los deportes de Tegucigalpa.
En esta página, como en la revista Time, te explican las cosas con más detenimiento, más mapitas y más esquemas que yo, ignorante profunda, agradezco enormemente. Como decían en aquella peli, "explíquemelo como si tuviera cuatro años". Me envían noticias diariamente, y yo me las leo, las entiendo, las proceso, y me siento feliz de estar al día al menos en un tema, cualquiera que sea.
El otro día, la noticia iba de las últimas bombas de ETA en Madrid. Cabe decir que esta empresa, la de la página, es Estadounidense, así que siempre me lo leo todo con un pequeño firewall mental, no sea que me estén comiendo el coco.
Lo que pasó, pasó por los siguientes motivos:
a) Mi ignorancia atroz e imperdonable.
b) Mi gran bocaza.
c) Mi línea adsl tarifa plana veinticuatro horas.
Digo esto para quien se haya aburrido y no quiera seguir leyéndose este tremendo rollo.
En la noticia decían, explicando la situación geográfica de Euskadi, que pasaba el río Ebro por allí. Y yo, que tengo más empuje y cabezonería que don Quijote pero bastantes menos luces, inmediatamente pulsé con el ratón la dirección donde puedes hacerle comentarios a quien haya escrito el artículo (en este caso, alguien a quien llamaré Carl Bernstein, con toda la intención del mundo), o críticas. Le dije que el Ebro no pasaba por Euskadi, que ya se podrían documentar mejor, y que de todas maneras me parecía irrelevante saber qué río pasa por allí, dado que lo del terrorismo no es a causa del agua que beben.
Dije algo así, más o menos, no lo recuerdo a la perfección.
Este ataque, aparte de por mi terrible defecto de hablar siete días antes de pensar, me dió por esa puñetera manía que tengo (sin duda, un trauma de mi experiencia en EEUU) de creer que si eres estadounidense, eres ignorante por herencia genética. A veces se me olvida, en mi incomprensión, que no todo el mundo vota a Bush en Estados Unidos.
El caso es que al día siguiente recibo un e-mail personal del bueno de Carl Bernstein diciéndome que lleva un montón de horas buscando y rebuscando mapas y atlas, haciendo llamadas y perdiéndose entre mil páginas web, y que el Ebro sigue pasando por Euskadi. Me lo puso de un modo tan humilde, tan honesto y tan real, que se me cayó la cara de vergüenza.
Y allí, en frente de la pantalla con su e-mail y el botoncito de "responder" más grande que nunca, se me presentó un dilema existencial de esos de ser o no ser. Ser persona, o no serlo.
Así que puse manos a la obra y le respondí. Le dije que me disculpara, que soy lo que en inglés calificarían de Smart Ass, es decir Sabelotodo Prepotente, y que le agradecía enormemente la lección de humildad (creo que también dije "y de geografía"), y sobre todo el hecho de que me la hubiera dado sin ofenderse, que aunque mi e-mail no era irrespetuoso, bien podría haberse picado, si más no, y haberme contestado con esa sorna y ese sarcasmo del que hacen gala en las sitcoms estadounidenses.
Ahí está claro que hay algo fundamental que me diferencia de mi señora madre: yo sé cuándo hay que pedir perdón, y lo pido.
Pues no se lo pierdan. Carl Bernstein me había contestado esta mañana, diciéndome que no pasaba nada y que estaba felizmente sorprendido de encontrarse con alguien que reconoce sus errores y admite sus defectos. ("¿estamos intimando, Carl? Que eres el tío de las noticias, Carl...")
Y ahora no sé si contestarle para darle las gracias, o dejar la historia ahí, porque me encuentro en medio de otro dilema, que desgloso a continuación, entre:
a) Contestarle, diciendo gracias. Posiblemente mala idea, ya que puede dar pie a un interminable "De nada" "Gracias por decir de nada" "Gracias por agradecerme que te haya dicho de nada".... In Secula Seculorum, o peor, que el tío se piense que soy de esa clase de personas que utilizan todo lugar cibernético, que se preste y que no se preste, para entablar, digamos... "relaciones". (Es decir, que se crea que estoy intentando ligar por internet. Acabáramos ya.)
b) No contestarle y quedar de arisca, como si aún estuviera avergonzada. No quiero decir que no lo esté, pero no me supone un trauma, dado que me equivoco muchas veces y soy consciente de ello. No hablo de mis comentarios radicales en un post, en que existe el equívoco voluntario, sino de las veces en que me equivoco de verdad. No quiero que piense que he dicho "perdón" por ir de superalmatransparente sin realmente serlo.
No sé qué hacer.
Hum...
COSAS POR HACER:
1. Escribir a Carl Bernstein (el Chico de las noticias, no el del Watergate, quiero decir) y sugerirle que publique un artículo acerca de la Elocución en el Teatro Catalán. Estoy convencida de que a pueblo Estadounidense le deben de interesar mucho los temas relacionados con la fonética. Podría hasta figurar mi nombre, como "research assistant".
Hum...
Muy interesante...
Me veo en rueda de prensa en hotel fastuoso de Manhattan, asediada por flashes de cámaras, y manos que se levantan ansiosamente:
"¿Cómo se introdujo en el mundo del periodismo de investigación?" y yo, retirando pelo hacia atrás en elegante y digno gesto,
" Ah... pues, oh, ja-ja,(risita sobrada tipo "reina-de-inglaterra") fue por accidente, ja-ja, ¿verdad, Carl?"
Y toda la recua de llanquis, matándose por hablar conmigo,
"¿cómo ha cambiado su vida al ganar el premio Pulitzer?"
Y yo, más sobrada que Britney Spears,
"Oh, ja-ja, pues no ha cambiado mucho, ja-ja, sigo jugando con la Pleisteixon cada día, ja-ja"
"¡Una última pregunta, por favor, sólo una! ¿Podría dar un consejo a nuestras lectoras de Cosmopolitan para tener el pelo tan sedoso y brillante como usted?"
(VUELVE, VUELVE, VUELVEEEE).
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN (II):
1. De trágico desengaño, al caerme de nube jolibudiense al ir al baño y comprobar que pelos SÍ en estado de aparecer en Cosmopolitan, pero como ejemplo "Pre-Pantene".
COSAS POR HACER:
1. Ducharme y dejarme de historias, dado que única posibilidad de ganar premio alguno en esta vida se reduce a incertera posibilidad de instauración de premios a la Mayor Idiota del Cambio de Siglo.
2. Fregar cocina.
3. Pedir visita con dentista.
4. ir a buscar a Rob.
1. De miopía, astigmatismo e hipermetropía simultáneas y dolorosas. (Acabo de descubrir que sí se pueden tener las tres cosas a la vez). Es el resultado de pasarme setecientas noventa y cinco horas intentando leerme por trigésimo-octava vez un artículo sobre (no se lo pierdan, que no va en broma) La Elocución Catalana en el Teatro y en la Recitación, para escribir un ensayo acerca de lo que pienso acerca de lo que el tío que lo escribió piensa acerca de la Elocución Catalana en el Teatro y la Recitación.
Es decir, para resumirlo de un modo inteligible, tengo que buscar, debajo de las piedras, suficiente inspiración como para poder llenar cinco o seis páginas.
Desde primero de EGB, en que mi señora madre y mi tutora eran la misma persona y escribí mi primer cuento (inventado por mí, quiero decir)me han dicho siempre que cuando tienes que redactar cualquier tipo de texto, primero hay que hacer un esquema de lo que vas a decir, yendo de lo más general a lo más concreto, o "the other way round". Así que he hecho un esquema.
2. Esquema de nivel de concreción 0 a X, perteneciente a la "redacturus" acerca de la Elocución Catalana en el Teatro Blá Blá:
a) La insoportable narcoticidad de la fonética en general.
b) La insoportable narcoticidad de la fonética catalana, en tanto que fonética.
c) La insoportable inutilidad de aprenderse mil quinientos símbolos de memoria y no salir hablando chino, japonés ni árabe.
d) La insoportable inutilidad de ir haciendo soniditos con la garganta con el fin de memorizar susodichos símbolos de transcripción fonética.
e)El coste de oportunidad trasladado a tiempo de vida: Pasar horas con dichoso ensayo acerca de la Elocución en el Teatro Catalán, cuando podría estar viendo una obra en catalán en un teatro a dos manzanas de mi casa, me lo pasaría mejor y no me dolería la vista. (Y podría cantar, también).
f) Acerca de lo que pienso sobre la madre del autor al leer eso que dice (el autor, no la madre) de que la pronunciación "de pueblo" no sirve.
g) (Vid. anterior) Aplíquese a pronunciación "charnega", como dicen aquí.
h) Acerca de la lástima que me da el autor por no haber nacido, el pobre sujeto, en la Era del Blog, en que sin duda podría haber publicado cientos de posts de esos que no se leen ni sus amigos, en vez de publicar artículos xenófobos que luego, encima, tenemos que estudiar y comentar de manera "políticamente correcta" (que para mí equivale a presentar un ensayo en que no salgan, ni la madre del autor, ni los calificativos que se me ocurren para ésta).
i) Argumento de "My Fair Lady" (que viene a ser lo mismo que "Pigmalion"). Al menos, por poner algo interesante con canciones y algo de vidilla en el puñetero ensayo.
j) Acerca de lo que no quiero ser de mayor (este ya es un nivel de concreción más alto): profesora de esta asignatura.
Me suicidaría de algún modo salvaje y espectacular para salir en los periódicos y sentar precedente en cuestiones de estrés laboral, antes que corregir ni medio ensayo de este tipo.
k) Acerca de lo funestas que me resultan las generalizaciones inadecuadas del condenado autor cuando habla de (cómo lo decía, cómo lo decía, un momento...) "la influència forastera" ("linflùEEEnsie furastere", lo transcribo para quien, forasteramente, no sepa catalán. Por si acaso). Porque tal y como lo detalla él, yo soy forastera, sin duda, y lo más curioso del caso es que cuando no tengo más remedio que hablar catalán, nadie se entera de que soy gallega o castellanoparlante si no lo digo. De hecho me han llegado a preguntar si era de Girona, así que explicaré un par de cosas acerca de la "población forastera". Que se enteren.
l) Conclusiones:
-Acerca de lo que pienso acerca de que se escriba un artículo aparentemente sobre fonética sólo para enviar un mensaje xenófobo y lingüístico-elitista muy poco sutil, por cierto, a quien lo lea, y fomentar el terrorismo social esnobista.
-Creo que como amante de todas las lenguas en tanto que poderosas herramientas de comunicación y entendimiento entre pueblos, es mi deber luchar por que se respete la línea divisoria entre la política y el lenguaje.
-Aquí, en Catalunya, esa línea es una frontera llena de minas antipersona, y precisamente me ha tocado vivir en esa línea, oyendo disparos y bombardeos contínuos de un lado y del otro.
-(Acabar con un toque de dramatismo siempre es aconsejable): que soy la Jesucrista de las lenguas peninsulares (excluyendo el euskara): siempre, desde conversaciones en un bar hasta exposiciones en clase o debates entre mi alumnado, tengo que estar poniendo paz entre todo el mundo. Y estoy agotada. ¿Cuándo se dará cuenta esa recua de gente necia que se empeña en irse de un lado o del otro, que cuantas más lenguas se sepan, mejor? ¿Cuándo se darán cuenta de que para vivir en Catalunya, las dos son igual de importantes? (Me refiero al castellano y al catalán, no quiero entrar en el tema del inglés o me pillará el Día del Juicio Final a medio post).
Bueno, más o menos, y con toda la desorganización mental que me caracteriza, ése va a ser el esqueleto de mi ensayo.
(No. Me lo acabo de releer y me da que voy a tener que hacer algún retoque utilizando vil, maquiavélica y despiadada hipocresía, en virtud del aprobado).
3. Hoy voy a buscar a Rob al aeropuerto, así que posibilidades de descubrir cómo funcionan los ordenadores para inevitable examen de informática se reducen a cero, ya que necesito treinta y seis horas sólo para adivinar cómo se abre un programa. Porca Miseria.
4. Ayer fui protagonista de un capítulo extremadamente vergonzoso que me dispongo a narrar ipso facto.
Resulta que me suscribí, hace ya tiempo, a una especie de página que te envía noticias comentadas a tu dirección de correo.
Me gusta, porque como ya expliqué en su día, aborrezco tener que leer periódicos donde el gremio periodístico en pleno da por sentado que te sabes todos los principios de todas las historias y que no te has perdido ni un capítulo del culebrón diario de la Historia Universal. Id est, que te sabes hasta el nombre del chihuahua de la mujer del primer ministro de fomento de las artes y los deportes de Tegucigalpa.
En esta página, como en la revista Time, te explican las cosas con más detenimiento, más mapitas y más esquemas que yo, ignorante profunda, agradezco enormemente. Como decían en aquella peli, "explíquemelo como si tuviera cuatro años". Me envían noticias diariamente, y yo me las leo, las entiendo, las proceso, y me siento feliz de estar al día al menos en un tema, cualquiera que sea.
El otro día, la noticia iba de las últimas bombas de ETA en Madrid. Cabe decir que esta empresa, la de la página, es Estadounidense, así que siempre me lo leo todo con un pequeño firewall mental, no sea que me estén comiendo el coco.
Lo que pasó, pasó por los siguientes motivos:
a) Mi ignorancia atroz e imperdonable.
b) Mi gran bocaza.
c) Mi línea adsl tarifa plana veinticuatro horas.
Digo esto para quien se haya aburrido y no quiera seguir leyéndose este tremendo rollo.
En la noticia decían, explicando la situación geográfica de Euskadi, que pasaba el río Ebro por allí. Y yo, que tengo más empuje y cabezonería que don Quijote pero bastantes menos luces, inmediatamente pulsé con el ratón la dirección donde puedes hacerle comentarios a quien haya escrito el artículo (en este caso, alguien a quien llamaré Carl Bernstein, con toda la intención del mundo), o críticas. Le dije que el Ebro no pasaba por Euskadi, que ya se podrían documentar mejor, y que de todas maneras me parecía irrelevante saber qué río pasa por allí, dado que lo del terrorismo no es a causa del agua que beben.
Dije algo así, más o menos, no lo recuerdo a la perfección.
Este ataque, aparte de por mi terrible defecto de hablar siete días antes de pensar, me dió por esa puñetera manía que tengo (sin duda, un trauma de mi experiencia en EEUU) de creer que si eres estadounidense, eres ignorante por herencia genética. A veces se me olvida, en mi incomprensión, que no todo el mundo vota a Bush en Estados Unidos.
El caso es que al día siguiente recibo un e-mail personal del bueno de Carl Bernstein diciéndome que lleva un montón de horas buscando y rebuscando mapas y atlas, haciendo llamadas y perdiéndose entre mil páginas web, y que el Ebro sigue pasando por Euskadi. Me lo puso de un modo tan humilde, tan honesto y tan real, que se me cayó la cara de vergüenza.
Y allí, en frente de la pantalla con su e-mail y el botoncito de "responder" más grande que nunca, se me presentó un dilema existencial de esos de ser o no ser. Ser persona, o no serlo.
Así que puse manos a la obra y le respondí. Le dije que me disculpara, que soy lo que en inglés calificarían de Smart Ass, es decir Sabelotodo Prepotente, y que le agradecía enormemente la lección de humildad (creo que también dije "y de geografía"), y sobre todo el hecho de que me la hubiera dado sin ofenderse, que aunque mi e-mail no era irrespetuoso, bien podría haberse picado, si más no, y haberme contestado con esa sorna y ese sarcasmo del que hacen gala en las sitcoms estadounidenses.
Ahí está claro que hay algo fundamental que me diferencia de mi señora madre: yo sé cuándo hay que pedir perdón, y lo pido.
Pues no se lo pierdan. Carl Bernstein me había contestado esta mañana, diciéndome que no pasaba nada y que estaba felizmente sorprendido de encontrarse con alguien que reconoce sus errores y admite sus defectos. ("¿estamos intimando, Carl? Que eres el tío de las noticias, Carl...")
Y ahora no sé si contestarle para darle las gracias, o dejar la historia ahí, porque me encuentro en medio de otro dilema, que desgloso a continuación, entre:
a) Contestarle, diciendo gracias. Posiblemente mala idea, ya que puede dar pie a un interminable "De nada" "Gracias por decir de nada" "Gracias por agradecerme que te haya dicho de nada".... In Secula Seculorum, o peor, que el tío se piense que soy de esa clase de personas que utilizan todo lugar cibernético, que se preste y que no se preste, para entablar, digamos... "relaciones". (Es decir, que se crea que estoy intentando ligar por internet. Acabáramos ya.)
b) No contestarle y quedar de arisca, como si aún estuviera avergonzada. No quiero decir que no lo esté, pero no me supone un trauma, dado que me equivoco muchas veces y soy consciente de ello. No hablo de mis comentarios radicales en un post, en que existe el equívoco voluntario, sino de las veces en que me equivoco de verdad. No quiero que piense que he dicho "perdón" por ir de superalmatransparente sin realmente serlo.
No sé qué hacer.
Hum...
COSAS POR HACER:
1. Escribir a Carl Bernstein (el Chico de las noticias, no el del Watergate, quiero decir) y sugerirle que publique un artículo acerca de la Elocución en el Teatro Catalán. Estoy convencida de que a pueblo Estadounidense le deben de interesar mucho los temas relacionados con la fonética. Podría hasta figurar mi nombre, como "research assistant".
Hum...
Muy interesante...
Me veo en rueda de prensa en hotel fastuoso de Manhattan, asediada por flashes de cámaras, y manos que se levantan ansiosamente:
"¿Cómo se introdujo en el mundo del periodismo de investigación?" y yo, retirando pelo hacia atrás en elegante y digno gesto,
" Ah... pues, oh, ja-ja,(risita sobrada tipo "reina-de-inglaterra") fue por accidente, ja-ja, ¿verdad, Carl?"
Y toda la recua de llanquis, matándose por hablar conmigo,
"¿cómo ha cambiado su vida al ganar el premio Pulitzer?"
Y yo, más sobrada que Britney Spears,
"Oh, ja-ja, pues no ha cambiado mucho, ja-ja, sigo jugando con la Pleisteixon cada día, ja-ja"
"¡Una última pregunta, por favor, sólo una! ¿Podría dar un consejo a nuestras lectoras de Cosmopolitan para tener el pelo tan sedoso y brillante como usted?"
(VUELVE, VUELVE, VUELVEEEE).
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN (II):
1. De trágico desengaño, al caerme de nube jolibudiense al ir al baño y comprobar que pelos SÍ en estado de aparecer en Cosmopolitan, pero como ejemplo "Pre-Pantene".
COSAS POR HACER:
1. Ducharme y dejarme de historias, dado que única posibilidad de ganar premio alguno en esta vida se reduce a incertera posibilidad de instauración de premios a la Mayor Idiota del Cambio de Siglo.
2. Fregar cocina.
3. Pedir visita con dentista.
4. ir a buscar a Rob.
Sin más preámbulos.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. De remordimientos. Obviamente, y por motivos que no vienen al caso, ahora Sacarina YA SABE de la existencia de este blog. Sólo espero que no se le ocurra leer los setecientos anteriores donde la trataba de "Tarada".
(Ooooops)...
2. De inexistencia de víveres (sin contar a Macgaiber, con el que me estoy planteando muy seriamente cocinar una paella, ahora que sus dimensiones dan para al menos cuatro raciones de carne). Vamos, que mi nevera está algo así como Pacha Ibiza si al Perales se le diera por hacer un concierto allí. Por no haber, no hay ni puerta en el congelador. (Se cayó de un modo que no llegaría a explicar ni el personal del CSI al completo después de siete capítulos).
3. Siempre he odiado las ecuaciones (y las matemáticas en general. no sólo porque soy nula, no, sino porque por más que me esfuerzo no veo qué utilidad ni qué relación pueden tener con MI vida). Hoy las odio todavía más, porque hoy tengo motivos. Mañana se me presenta una de las peores ecuaciones vitales, cuyos valores voy a enumerar, a ver si ustedes dan con X:
X igual a:
- Mañana llega Rob, amigo de Nueva Zelanda, procedente de Londres, a quedarse cinco días.
-Últimos Exámenes de mi Vida de Estudiante empiezan en seis días.
- Rob SÍ QUE ES de los que se beben treinta y cinco cervezas en una noche. Y no cervezas como las entendemos aquí, no. Pintas.
En fin, creo que la ecuación se resuelve sola, y que tendré que postrarme de rodillas y agradecérselo a la Madre Naturaleza si no llego borracha al primer examen.
4. Ayer, encontrándonos Craig y yo frente a la diatriba "Chino de Abajo - Muere de Hambre" escogimos la opción tres, que siempre parece que vaya a resultar mejor, y nos fuimos a un buffet vegetariano donde nos pusimos morados de pollo frito. Hoy duele barriga. Va a ser que el pollo es carne.
5. Ayer también clases muy satisfactorias con Monkeys. Les expliqué un cuento con dibujos en láminas, en inglés todo él, que duró una hora. Fuero sesenta y cinco de los minutos más satisfactorios de mi vida (exceptuando un momento en que casi tengo que morderle la cabeza a Manolito, que no se estaba quieto, de tanta excitación y suspense que tenía el cuento, y de la de azúcares y comidas procesadas a las que lo somete su madre).
Las criaturas se lo pasaron en grande, porque les encanta que les expliques historias, y que gesticules mucho, y que les preguntes. Y yo no dejaba de maravillarme de aquel fenómeno paranormal de la lingüística, de que tuviéramos una clase de una hora entera en que nadie habló castellano ni catalán para nada. Se merecen un premio, que ya he empezado a idear, por cierto.
6. Acabadas y enviadas traducciones para Superprofe. Quiero agradecer públicamente a Donjon ("Diario de barra") su ayuda desinteresada. Es una de las mejores personas de letras que he conocido en mi vida. Sobre todo cuando se pone a decir palabrotas y a cagarse en santos. Es muy creativo, créanme, y lo que dice, en materia de normativa y corrección, va a misa.
7. Macgaiber ya ha empezado a comerse su jaula nueva. Estoy considerando posibilidad de paella cada vez más.
COSAS POR HACER:
1. Setecientos noventa y ocho trabajos para la universidad.
2. Estudiar y memorizar otros setecientos noventa y ocho tochos de apuntes.
3. Aprender, en menos de siete días, cómo funcionan los ordenadores.
4. Ir a por víveres para asegurar evitar fallecimiento por inanición.
5. En su defecto, volver a Chino de Abajo, por la regla universal de que "más vale malo conocido..."
6. Pedir cita con la dentista. (No digan ni una palabra, ya lo sé.)
7. Personarme en domicilio de mis padres con bandera blanca o similar con el fin de volver a hablarme con mi señora madre antes de morir (yo, no ella) de cáncer seguro de pulmón, porque con tantas prohibiciones estoy fumando quinientas ochenta y nueve veces más de lo normal, que ya era bastante insalubre como era.
8. Dejar de pensar en bocadillos de pan con tomate y jamón.
9. (vid.: anterior) substituir pensamientos de pan con tomate y jamón por pensamientos de manzana.
10. Intentarlo con más ganas.
1. De remordimientos. Obviamente, y por motivos que no vienen al caso, ahora Sacarina YA SABE de la existencia de este blog. Sólo espero que no se le ocurra leer los setecientos anteriores donde la trataba de "Tarada".
(Ooooops)...
2. De inexistencia de víveres (sin contar a Macgaiber, con el que me estoy planteando muy seriamente cocinar una paella, ahora que sus dimensiones dan para al menos cuatro raciones de carne). Vamos, que mi nevera está algo así como Pacha Ibiza si al Perales se le diera por hacer un concierto allí. Por no haber, no hay ni puerta en el congelador. (Se cayó de un modo que no llegaría a explicar ni el personal del CSI al completo después de siete capítulos).
3. Siempre he odiado las ecuaciones (y las matemáticas en general. no sólo porque soy nula, no, sino porque por más que me esfuerzo no veo qué utilidad ni qué relación pueden tener con MI vida). Hoy las odio todavía más, porque hoy tengo motivos. Mañana se me presenta una de las peores ecuaciones vitales, cuyos valores voy a enumerar, a ver si ustedes dan con X:
X igual a:
- Mañana llega Rob, amigo de Nueva Zelanda, procedente de Londres, a quedarse cinco días.
-Últimos Exámenes de mi Vida de Estudiante empiezan en seis días.
- Rob SÍ QUE ES de los que se beben treinta y cinco cervezas en una noche. Y no cervezas como las entendemos aquí, no. Pintas.
En fin, creo que la ecuación se resuelve sola, y que tendré que postrarme de rodillas y agradecérselo a la Madre Naturaleza si no llego borracha al primer examen.
4. Ayer, encontrándonos Craig y yo frente a la diatriba "Chino de Abajo - Muere de Hambre" escogimos la opción tres, que siempre parece que vaya a resultar mejor, y nos fuimos a un buffet vegetariano donde nos pusimos morados de pollo frito. Hoy duele barriga. Va a ser que el pollo es carne.
5. Ayer también clases muy satisfactorias con Monkeys. Les expliqué un cuento con dibujos en láminas, en inglés todo él, que duró una hora. Fuero sesenta y cinco de los minutos más satisfactorios de mi vida (exceptuando un momento en que casi tengo que morderle la cabeza a Manolito, que no se estaba quieto, de tanta excitación y suspense que tenía el cuento, y de la de azúcares y comidas procesadas a las que lo somete su madre).
Las criaturas se lo pasaron en grande, porque les encanta que les expliques historias, y que gesticules mucho, y que les preguntes. Y yo no dejaba de maravillarme de aquel fenómeno paranormal de la lingüística, de que tuviéramos una clase de una hora entera en que nadie habló castellano ni catalán para nada. Se merecen un premio, que ya he empezado a idear, por cierto.
6. Acabadas y enviadas traducciones para Superprofe. Quiero agradecer públicamente a Donjon ("Diario de barra") su ayuda desinteresada. Es una de las mejores personas de letras que he conocido en mi vida. Sobre todo cuando se pone a decir palabrotas y a cagarse en santos. Es muy creativo, créanme, y lo que dice, en materia de normativa y corrección, va a misa.
7. Macgaiber ya ha empezado a comerse su jaula nueva. Estoy considerando posibilidad de paella cada vez más.
COSAS POR HACER:
1. Setecientos noventa y ocho trabajos para la universidad.
2. Estudiar y memorizar otros setecientos noventa y ocho tochos de apuntes.
3. Aprender, en menos de siete días, cómo funcionan los ordenadores.
4. Ir a por víveres para asegurar evitar fallecimiento por inanición.
5. En su defecto, volver a Chino de Abajo, por la regla universal de que "más vale malo conocido..."
6. Pedir cita con la dentista. (No digan ni una palabra, ya lo sé.)
7. Personarme en domicilio de mis padres con bandera blanca o similar con el fin de volver a hablarme con mi señora madre antes de morir (yo, no ella) de cáncer seguro de pulmón, porque con tantas prohibiciones estoy fumando quinientas ochenta y nueve veces más de lo normal, que ya era bastante insalubre como era.
8. Dejar de pensar en bocadillos de pan con tomate y jamón.
9. (vid.: anterior) substituir pensamientos de pan con tomate y jamón por pensamientos de manzana.
10. Intentarlo con más ganas.
Comentarios sobre comentarios, y otros apuntes varios.
Vamos a ver... 
PREÁMBULO.
1. Hoy escribo preámbulo porque, como dicen por aquí, "se m'acumula la feina".
2. Ayer me fui a la cama pensando cuánta gente que escribe blogs tiene la suerte de tener un círculo tan exclusivo y de tanta calidad, de gente que la lee. Me refiero a que mi "parroquia" no entra para decir hola o adiós o eres la mejor, que es algo que sin duda me pone los pelos de punta, porque lo que quiero es que me rebatan cosas. Que es exactamente lo que han hecho, y ha causado en mí la profunda satisfacción de saber que a mis palabras no se las lleva el viento.
3. Creo que en toda defensa "absoluta" de argumento (es decir, cuando alguien escribe "Y=X +4, por poner un ejemplo) existen contradicciones y lagunas. No ignoro completamente la situación de los países árabes/musulmanes. Para empezar, porque he convivido con algunos durante algún tiempo. Para continuar, porque Craig ha vivido en Indonesia, país mayoritariamente musulmán y lleva tres años hablándome de mil temas relacionados. Para acabar, porque en todas partes cuecen habas. Era sólo mi afán de poner un ejemplo para meterme con Estados Unidos, una cultura que me sorprende y me decepciona a partes casi iguales; un país en el que he vivido.
4. Acerca de "Esos Cochinos Colonizadores". Llevo unos cuantos posts tratando así a la población inglesa. Es una ironía, y si algún día hablo de Sudamérica, no duden de que trataré a Colón y a toda su tropa como "Esos Cochinos Colonizadores", también. Poco me importa las riquezas que puedan sacar los pueblos colonizadores, porque al ver las consecuencias y las secuelas que dejan en los pueblos colonizados, se me cae la cara de vergüenza de ser humana.
5. ¡Ya escribí un día sobre tetas y culos! Jajajaa, supongo que nadie se enteró, porque se me da fatal. Creo que fue por Abril o principios de Mayo, en un post que se titulaba "Chan Chan, pornografía y lo opuesto al sexo". O algo así. ¡Ja ja ja, se ve que no tuvo mucho éxito!
6. Sobre correcciones políticas... Yo no soy una persona "políticamente correcta". Eso creo que a estas alturas, hasta es redundante. Sin embargo, mi muy estimado conde, digo marqués, sintió, quizá, un pequeño atisbo de rebote después de una aclaración que le hice. No busco la correción política en el lenguage, busco la coherencia fáctica, y si para eso hay que cambiar cosas, qué mejor gente que la gente que escribe, para empezar esos cambios?
Si la última pregunta les ha sonado normal, fíjense que podría haber dicho "¿Quiénes mejores que nosotrOs...?" y no lo he hecho, y sigue siendo inteligible, ¿no? A veces se me sigue escapando el masculino general, y si tengo que formular una frase ridícula, evidentemente no lo haré, con lo que tampoco soy una fanática. Sin embargo, por la parte de persona de letras que me toca, y porque sé que el lenguage es un código en constante evolución (o debería serlo), elijo una tendencia hacia la inclusión de la mujer en éste.
También ha habido siempre una cierta tendencia a pensar que el femenino de "cabrón" era "puta", ¿no? Pues el femenino de médico es doctora, o puede serlo; abogada, por su parte, no tiene nada de malo, como tampoco lo tiene jueza.Nos sueñan extrañas, porque tampoco hace tanto tiempo, si lo piensan, y en proporción, que la mujer se ha incorporado al mercado laboral. Nos suenan extrañas porque nunca nadie las ha utilizado, por comodidad o por ese terrible miedo a cambiar las cosas estipuladas.
Me gustaría incitar a la gente que me lee (antiguamente "todo el que me lea", ahora las mujeres también sabemos leer) a pensar un poco en el tema. El lenguage debería reflejar la realidad social a la que va unido, y nuestra realidad, ahora mismo, no casa mucho, que digamos, con todos esos plurales masculinos, aunque los tenemos tan interiorizados que quizá no nos damos cuenta.
Sin embargo, respetaré a quien elija el método tradicional... mientras no se me trate de ridícula, cosa que me tomaría como falta de respeto, claro está, porque mi elección no tiene nada que ver con modas o esnobismos. Tiene que ver con verdades y hechos.
Vaya, el preámbulo ha sido más largo de lo que pensaba. (Siempre me pasa lo mismo).
Sigo completa y felizmente admirada de esta selección natural darwiniana de gente que me lee, que es, a su vez, la gente a la que me gusta leer. Por algo será.
P.D. Bruji... Pensé que te gustaría esta:

PREÁMBULO.
1. Hoy escribo preámbulo porque, como dicen por aquí, "se m'acumula la feina".
2. Ayer me fui a la cama pensando cuánta gente que escribe blogs tiene la suerte de tener un círculo tan exclusivo y de tanta calidad, de gente que la lee. Me refiero a que mi "parroquia" no entra para decir hola o adiós o eres la mejor, que es algo que sin duda me pone los pelos de punta, porque lo que quiero es que me rebatan cosas. Que es exactamente lo que han hecho, y ha causado en mí la profunda satisfacción de saber que a mis palabras no se las lleva el viento.
3. Creo que en toda defensa "absoluta" de argumento (es decir, cuando alguien escribe "Y=X +4, por poner un ejemplo) existen contradicciones y lagunas. No ignoro completamente la situación de los países árabes/musulmanes. Para empezar, porque he convivido con algunos durante algún tiempo. Para continuar, porque Craig ha vivido en Indonesia, país mayoritariamente musulmán y lleva tres años hablándome de mil temas relacionados. Para acabar, porque en todas partes cuecen habas. Era sólo mi afán de poner un ejemplo para meterme con Estados Unidos, una cultura que me sorprende y me decepciona a partes casi iguales; un país en el que he vivido.
4. Acerca de "Esos Cochinos Colonizadores". Llevo unos cuantos posts tratando así a la población inglesa. Es una ironía, y si algún día hablo de Sudamérica, no duden de que trataré a Colón y a toda su tropa como "Esos Cochinos Colonizadores", también. Poco me importa las riquezas que puedan sacar los pueblos colonizadores, porque al ver las consecuencias y las secuelas que dejan en los pueblos colonizados, se me cae la cara de vergüenza de ser humana.
5. ¡Ya escribí un día sobre tetas y culos! Jajajaa, supongo que nadie se enteró, porque se me da fatal. Creo que fue por Abril o principios de Mayo, en un post que se titulaba "Chan Chan, pornografía y lo opuesto al sexo". O algo así. ¡Ja ja ja, se ve que no tuvo mucho éxito!
6. Sobre correcciones políticas... Yo no soy una persona "políticamente correcta". Eso creo que a estas alturas, hasta es redundante. Sin embargo, mi muy estimado conde, digo marqués, sintió, quizá, un pequeño atisbo de rebote después de una aclaración que le hice. No busco la correción política en el lenguage, busco la coherencia fáctica, y si para eso hay que cambiar cosas, qué mejor gente que la gente que escribe, para empezar esos cambios?
Si la última pregunta les ha sonado normal, fíjense que podría haber dicho "¿Quiénes mejores que nosotrOs...?" y no lo he hecho, y sigue siendo inteligible, ¿no? A veces se me sigue escapando el masculino general, y si tengo que formular una frase ridícula, evidentemente no lo haré, con lo que tampoco soy una fanática. Sin embargo, por la parte de persona de letras que me toca, y porque sé que el lenguage es un código en constante evolución (o debería serlo), elijo una tendencia hacia la inclusión de la mujer en éste.
También ha habido siempre una cierta tendencia a pensar que el femenino de "cabrón" era "puta", ¿no? Pues el femenino de médico es doctora, o puede serlo; abogada, por su parte, no tiene nada de malo, como tampoco lo tiene jueza.Nos sueñan extrañas, porque tampoco hace tanto tiempo, si lo piensan, y en proporción, que la mujer se ha incorporado al mercado laboral. Nos suenan extrañas porque nunca nadie las ha utilizado, por comodidad o por ese terrible miedo a cambiar las cosas estipuladas.
Me gustaría incitar a la gente que me lee (antiguamente "todo el que me lea", ahora las mujeres también sabemos leer) a pensar un poco en el tema. El lenguage debería reflejar la realidad social a la que va unido, y nuestra realidad, ahora mismo, no casa mucho, que digamos, con todos esos plurales masculinos, aunque los tenemos tan interiorizados que quizá no nos damos cuenta.
Sin embargo, respetaré a quien elija el método tradicional... mientras no se me trate de ridícula, cosa que me tomaría como falta de respeto, claro está, porque mi elección no tiene nada que ver con modas o esnobismos. Tiene que ver con verdades y hechos.
Vaya, el preámbulo ha sido más largo de lo que pensaba. (Siempre me pasa lo mismo).
Sigo completa y felizmente admirada de esta selección natural darwiniana de gente que me lee, que es, a su vez, la gente a la que me gusta leer. Por algo será.
P.D. Bruji... Pensé que te gustaría esta:






