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COSAS POR HACER
Crónicas de la antiheroicidad involuntaria.
Acerca de
Aldara: Pseudónimo. Si me hubieran preguntado, habría preferido ser la heroína que la antiheroína... Pero el condicional es el tiempo verbal más absurdo, y ahora ya le he cogido el truco a mis meteduras de pata. Con el tiempo voy desmadurando y todo lo que parecía estar claro y archivado vuelve a la carpeta de cosas pendientes.
Sindicación
 
Aclaración fundamental y muy importante.
Esto... que me acabo de dar cuenta (y en Diciembre hará un año que empecé este blog)... que me acabo de dar cuenta de que al final de la página hay unas letriñas que ponen que las imágenes son propiedad del autor. Como soy autora, y no autor, supongo que no va por mí, pero por si acaso (que una, después de dos dolorosos años malgastados en derecho ya se imagina cualquier cosa) anuncio, declaro y confieso que
LAS IMÁGENES DE MI BLOG NO SON MÍAS, SINO TOMADAS PRESTADAS DE GOOGLE, EN SU MAYORÍA.Así, por ejemplo, el bicho tri-ojo con pañales y capa de superhéroe que figura en el post anterior, sólo me pertenece sentimentalmente. En realidad se llama "Nibbler" (Mordisquitos en castellano, creo) y pertenece al autor de la serie de dibujos Futurama, creador también de The Simpsons
Yo es que daba por sentado que todo el mundo sabía ya que las imágenes no son mías, porque si hay algo que repito e insisto post tras post es que soy una negada de los ordenadores, así que pensé que por ahí no corría el riesgo de que me llamen un día de la Fox, U.S.A. para darme la mala noticia:
-Oiga, ¿es usted el autor de "Cosas por hacer", ese blog que atenta contra la propiedad intelectual? Lo digo porque le hemos puesto una denuncia multimillonaria.
-Pooooosss.... It's going to be that no... ( va a ser que no...) Soy la AUTORA.- corrijo yo, triunfante. No quieren letra pequeña, toma tres tazas de letra pequeña. Y se oye de fondo:
-Harry, llama a los inútiles de nuestros abogados y diles que están despedidos, que se busquen curro en Starbucks.
En fin, sólo era una aclaración. No soy dibujante (sólo mangante, pero con mucha admiración, y no me importa en absoluto reconocer públicamente mis limitaciones. No lo hago cada día porque la lista sería demasiado larga y aburrida). Las imágenes no son mías, y la mayoría de las que utilizao son lo bastante famosas como para que todo el mundo intuya, más o menos, quién las creó. De hecho no les doy las gracias porque son demasiado famosos/as como para pararse ni a mirarme, que si no...
 
Cómo confeccionar un calendario casero Pokémon.

Powered by Castpost
(My favorite things. The sound of Music OST. Julie Andrews)

Domingo por la tarde.
Lo que empezó como una simple preparación de clase ha acabado con mi casipiso convertido en una especie de sede del top manta de los calendarios caseros. A continuación detallo los ejemplares que he sido capaz de confeccionar:
1. El de los Pokemon (horrendos y carentes de cualquier tipo de interés, que por no tener no tienen ni del fiscal, los bicharracos, coincido con Juli completamente).
2. Otro de una bola con ojos y patas que dice llamarse "MR Happy". Ése va a ir a la clase de las "Killer Barbies", que aunque sean unas agresivas, despiadadas criaturas y futuras francotiradoras profesionales, siguen teniendo cinco añitos. Después de todo, ya lo cantaba Steve Tyler, Some girls are born to make you cry...
3. Otro que pone "Veggie-tales" y salen unas verduras personificadas, con ojos y sonrisas, lo que me ha hecho pensar si realmente la gente espera que así a los cacahuetes les entren más ganas de comer verduras. A mí se me quitan, y eso que ya sé que es bastante improbable encontrarse a un espárrago con gorra de beisbol, así que imaginen a las criaturillas, que si hay algo que tienen, es imaginación: "Nooo mamiiii, el pepino no, que sus niños se quedarán huérfanooooosssss"

Confeccionar los susodichos ha sido una auténtica misión que se me llevó el sábado entero al carajo como quien no quiere la cosa. Para que vean que no exagero, y también por si mi experiencia puede ser útil a alguien, a continuación expongo los hechos de la

CONFECCIÓN DE CALENDARIO CASERO POKÉMON.

08:00. Me despierto y me tomo el café.
08:01. Me rasco la cabeza.
08:40. Empiezo búsqueda de calendarios imprimibles por internet.
08:59. Me pierdo en búsqueda de calendarios imprimibles por internet.
09:30. Meto mil canciones en lista de reproducción directas del e-m[CLASSIFIED] para ver si están enteras y las puedo utilizar en clase.
10:00 Craig se despierta y me pilla bailando un vals tanguero desgarrador con Macgaiber al son de "My favourite things" de Julie Andrews, de "Sonrisas y Lágrimas". Me pregunta qué leches hago.
-What milks do you do?
(No, es broma, es broma, es que últimamente me vuelve la manía esta de traducir tal cual. Estás Empanao = you are breaded).
Le respondo que si tiene envidia de Macgaiber que se ponga a la cola.
10:40 Imprimo portada de calendario Pokémon.
10: 41 Imprimo segunda página de calendario Pokémon.
10:43 Suministro de electricidad decide ir a fumarse un puro al Caribe y me deja, medio a oscuras y a medio imprimir página tres de calendario Pokemon. Yo:

Raindrops keep falling on my head...
10:44 a 11:00 Digo muchas palabrotas, todas ellas dedicadas a Fecsa-Endesa y a sus respectivas sras. madres. Me tomo cuatro cafés. (fríos, porque piso pequeño, sí, pero microondas no de la Srta. Pepis a pilas, no. Microondas necesita del suministro eléctrico, al igual que placas cocina).

11:03 Vuelve suministro eléctrico y de sobresalto de pitidos simultáneos de aparatos eléctricos que resucitan a la vez, se me cae café núm. 4 encima de hojas imprimidas de calendario Pokemon.
Yo :
Mi lagnerò taaaaa-ceeeendo, de la mia sorte avaaaaraaaaa
deeeeee la mia sorte a-vaaaaaaaaaraaaaaa....


(Mozart, como los Beatles, sirve para cualquier ocasión).

11:03 a 11:15 Digo muchas más palabrotas, esta vez en reflexión autocrítica hacia mi inexplicable torpeza. Reinicio ordenador.
11:16 Imprimo (otra vez) portada de calendario Pokémon.
11:17 Imprimo (otra vez) segunda página de calendario Pokémon.
11:18 Imprimo (la versión entera de) tercera página de calendario Pokémon.
11:19 A mitad de cuarta página el suministro de luz vuelve a irse al carajo. 11:20. Pego patada a silla (en intento de evitar primary instinct y dar con pie en pantalla de ordenador). Silla me esquiva, puñetera, y punta de pie descalzo va a espetar contra pared. Dolor.
11:21 Craig me pone hielo en pie.
11:30 Más pitidos simultáneos que anuncian vuelta del suministro eléctrico. Reinicio ordenador.
11:40. De estrés causado por danza intermitente de condenado suministro eléctrico he fumado cantidad pornográfica de tabaco y entre que ni me he peinado y que Macgaiber anda suelto corriendo por ahí, sala de malestar/sinvivir parece escenario preparado para rodaje de secuela de "Gorilas en la niebla". Abro ventanal para que entre aire, aire entra, y vaya si entra, el condenao. Entra tanto y tan rápido que se lleva tres hojas imprimidas de calendario Pokémon de los p[CENSORED]tos h[CENSORED]evos que, ociosas, bailan suspendidas en vacío hasta ir a amerizar a cubo de fregar, con agua sucia dentro, claro. (A mí las tostadas no se me caen del lado de la mantequilla, no: a mí me rebotan en el suelo y me dan en toda la cara... del lado de la mantequilla, ahí sí).
12:00 Hago lo que suelo hacer en estos casos: pienso "qué haría Napoleón en esta situación", recuerdo Waterloo y asumo derrota.
La tecnología me puede. Me conformo con tener un sólo mes de cada calendario, de momento (que equivale a una sola página) saco colores y rotuladores y pinto por aquí, recorto por allá, pego por el otro lado y coloreo el resto.

Aprendo, eso sí, la lección y por la tarde, en vez de seguir con la sesión de recorto-pinto-pego-coloreo, me persono en bar irlandés, íntegramente relleno de decoraciones, banderitas y tinglados diversos de Hallooween, y después de dos pintas reúno valor y caradura suficiente como para descolgar discretamente las banderitas de toda una pared y un coso de plástico del tamaño de una sábana, casi, simulando una tela araña con todo de arañitas colgadas. Lo embuto todo en el bolso, pensando "va a ponerse a hacer trabajos manuales de Halloween Rita la Bricómana, no te jode ya tanto corte eléctrico y tanta hostia"
Lalala... Y salgo del sitio con la ternura hecha rostro, las mejillas coloradas y el corazón divertido, cantando...


Girls in white dresses with blue satin sashes
snowflakes that stay on my nose and eyelashes
Silver white winters that melt into spring
These are a few of my favourite things...
 
Todo lo que nunca necesitaron saber (y por lo tanto, tampoco tuvieron que preguntar) acerca de cómo conseguir que cacahuetes aprendan ciertas cosas.
PREMISAS:
1. Cacahuetes, de naturaleza obstinada (y cáscara impenetrable) se empeñan en no aprenderse ni meses del año ni días de la semana en código anglo-sajón.
2. Susodicho aprendizaje se verá dificultado por el esfuerzo mnemotécnico que supone. Prepárense: cacahuetes aprenderán seiscientos nombres impronunciables de entes extraños denominados incomunmente "Pokémon", pero no diecinueve grupos de carácteres correspondientes a código imprescindible para ubicación temporal.
3. Cacahuetes, sin embargo, cuentan con cerebro humanoide en perfecto estado (generalmente) y memorizarán involuntariamente cualquier cosa que vean colgada en una pared y que contenga un número indecente de lo terminológicamente denominado por las ciencias pedagógicas y de la educación como "colorines".
4. Se impone necesidad de instrumento útil, visual y motivante a la vez, que sirva para aprendizaje y memorización de días de la semana y meses del año.
5. En búsqueda de instrumentos útiles, visuales y motivantes se hallan los siguientes resultados:
a) Huevos Kinder.
b) Calendarios.
6. Se descarta a) por el coste y el enchumbamiento general que implican los susodichos huevos, y por el hecho decisivo y fundamental de que no tienen nada que ver con los días ni los meses.
7. Comienza la búsqueda de calendarios.

BÚSQUEDA Y LOCALIZACIÓN DEL CALENDARIO ADECUADO:
1. Factores a tener en cuenta:
a) Edad biológica de cacahuetes con los que se está experimentando. Dato de vital importancia: no cometan craso error de presentar calendario de Winnie The Pooh a un colectivo de tercero de Primaria si no quieren sentir amargo sabor de papel DIN-A4 en su propia boca. En términos más sencillos: se lo harán tragar sin patatas, al grito de -cita textual-: "¡Qué es esta mariconada!".
2. Análisis de gustos e inclinaciones del grupo clase y configuración de opciones efectivas:
a) Intereses femeninos:
- Grupo de brujas adolescentes ninfómano-anoréxicas figurantes (aparentemente) en serie de dibujos animados, material escolar, bollos de chocolate, camisetas, calzado deportivo y ropa interior, conocidas por especímenes femeninos del cacahuete común como "Las Witch".
- Serial latinoamericano televisivo cuyo nombre resulta harto dificil de recordar por redactora del presente informe y en cuyo título aparece algún tipo de ave rapaz. Válido, si se considera que se puede incluir vocabulario de aves en el calendario a diseñar. Dato de vital importancia: Se exige una cierta profesionalidad. Consultar en diccionario cómo leches se dice "gavilán" en inglés, antes de acabar diseñando rótulo Spanglish de la suerte de "Pashion of Gavilandings".
- Archiconocida muñeca ninfómano-anoréxica figurante en series y películas de dibujos animados, material escolar, bollos de chocolate, bollos de otros sabores, cubertería, vajilla, cristalería, ropa de cama, camisetas, calzado deportivo, ropa interior, armamento nuclear y disponible en versión sumergible, versión armada, versión putón verbenero, conocida por especímenes femeninos del cacahuete común como "Barbie".
-Número PI (en tanto que infinito) de entes raros con nombres impronunciables llamados Pokémon cuya función vital es destruírse mútuamente pero paradójicamente, también hay que tenerlos todos. Dato de vital importancia: Raciocinio y madurez docente. No entren en divagación existencialista acerca de cómo se pueden coleccionar los ciento y la madre de ellos si se van matando los unos a los otros. Aunque para ustedes sea como arreplegar iraquis mientras los manipula para que se autoexterminen, para cacahuetes ahí radica el encanto del juego.

b) Intereses masculinos:
-Fútbol.
-Número PI (en tanto que infinito) de entes raros, blá blá, blá.

3) Contraste de opciones y configuración de intersección. Resultado: Pokémon.

Ya están a punto para el siguiente paso, que es el de construcción, propiamente, de calendario Pokémon casero.
(Pero eso ya es otro post, para más tarde).

 
My Big Fat Galician Wedding.
Tengo ganas de escribir.
Tengo unas ganas de pegarme un atracón compulsivo de teclado, de comerme todas las letras con las yemas de los dedos... ganas que se ven completamente frustradas, aniquiladas, ametralladas, devastadas, corroídas, ensangrentadas, anuladas por el hecho de que mi cerebro entero (que ahora mismo debe de ser, en proporción, de tamaño similar a esa caja de cerillas donde vivo a la que todo el mundo se empeña en llamar piso)... mi cerebro entero no es capaz de pensar en nada más que no sea LA DICHOSA BODA.
Y eso que me propuse firmemente, desde que supe la fecha el pasado lunes, que no escribiría un post tras otro sobre el tema-temita-tema, pero no funciona, porque cada día viene alguien y me recuerda que tengo que planearlo todo a la voz de YA.
Ayer fue Craig:
-Pues yo quiero hacer una barbacoa.
A lo que yo pensé: Sí, me parece divina, la imagen de mi familia, todos y todas entrajados y emperifolladas, metiéndoles bocados neolíticos a unas costillas de cordero. De lo más. Seguro que les encanta la idea. Ahí tienes el teléfono, llama a mi madre y se lo dices, que al fin y al cabo, también es tu boda, chavalote. Así disfruto un poco de que alguien que no sea yo ponga a mi madre de los nervios nerviosos
... Y le respondí:
-Barbacoa no, que en invierno hará mucho frío y las barbacoas son para exteriores.
Y me dice:
-Bueno, pues un picnic, así, ago para picar, y algo para beber.
A lo que yo pensé: Los gallegos nos ejecutan sumariamente, como les hagamos venir desde Galicia para eso.
Y le respondí:
-¿Le has dado de comer a Macgaiber?
Últimamente, Macgaiber parece ser la alfombra bajo la que barremos nuestras desavenencias nupciales. Qué digo, nuestras. Si yo no tengo ni opinión forjada sobre el tema. Pero es que no me toca el papel de novia, sino de mensajera/intérprete lingüístico-cultural. Y se me da de pena. Joder, en casa de herrero, ya lo dicen. Sobre todo, porque es muy dificil explicarle a mi sra. Madre que no todo lo que le comento es idea mía, sino que el 50% lo ha dicho Craig, y yo sólo lo transmito. O lo transmuto. En cualquier caso, me voy a tener que hacer un uniforme, a lo "Opereixon Bodorring", con camiseta que ponga "No maten a la mensajera".
Pues nada. Conseguí que dejáramos el tema (el de la barbacoa, quiero decir), vimos la peli y antes de dormir pillé el libro que me estoy leyendo, como hago cada noche. Lo más trágico de mi puñetera mala suerte es que por mucho que intente evitarlo, siempre acabo el día haciendo algo que me impide dormir sin sueños estrambóticos. Ayer, despuésd e la peli de tiros, robos y persecuciones de turno (y la elegí yo, ya tiene narices) me pongo a leer Pride and Prejudice (buenísimo, lo recomiendo con el corazón, la cabeza y los dos ojos, la traducción se titula "Orgullo y Prejuicio", es un clásico) y resulta que no querías caldo, toma tres tazas, paso la página y va y una de las hermanas se casa, boda escándalo.
¡Que no, que lo que yo quería era olvidarme de bodas!
Resultado, he tenido pesadillas toda la noche de mi persona montada en pedazo de moto, con vestido blanco de novia, pistolera cargada de armas encima, huyendo de propia boda perseguida por sra. Madre en coche, disparándome, y Craig, en asiento de copiloto, gritándole a sra. Madre: "¡A las ruedas! ¡Dispárale a las ruedas!"
Yo no llego viva al día de mi boda. Y si llego, será porque habré matado a alguien antes.
Hoy me he despertado, y al comprobar que era viernes y que estaba nublado, me he sentido tan feliz y tan optimista que hasta me había olvidado de la marabunta casamentoide. Mi hermano ha tenido el detalle de venir a verme para recordármela, sin embargo. (qué haría yo sin él).
Mi hermano es de la firme tradición española de "protocolos sociales" (como lo hemos establecido hace un rato), cosa que yo no acabo de compartir, pero me da que voy a tener que pasar por el aro si quiero evitar autocombustión cardíaca.
Y acabaré, de vieja, explicándoles a mis nietos/as que me casé disfrazada de profiterol de nata, y me puse el vestido perdido de allioli de la puta barbacoa, mientras escuchaba los Grandes Éxitos de Luís Miguel, todo para tener la fiesta en paz, porque se suponía que tenía que ser el día más feliz de mi vida. Y que el día más felíz de mi vida fué el día siguiente, al despertarme con resaca padre de la cuba de Lambrusco que me tuve que tragar para aguantar aquella pesadilla. Es para suicidarse antes ni de adentrarse, vamos.
Y los nietos y las nietas me dirán:
-Tranquila, Nanna, podría haber sido peor.
Y yo, sorbiéndome los mocos, exclamaré:
-¡Cómo? ¡¿Cómo podría haber sido peor, díganme?!
-Podrían haber puesto Britney Spears, Nanna.
 
Tres segundos hacia fuera, tres segundos hacia atrás.
Entro en la sucursal de La Caixa de la esquina de mi calle.
Hay dos mostradores, con sendas clientas arreglando sus asuntos, así que, como buena ciudadana, me espero, haciendo cola.
Simultáneamente, una de las dos clientas se va y entra una señora que parece sacada directamente de aquel capítulo de aves caribeñas de plumajes de colores del National Geographic, y va directa al sitio que se está quedando vacío, cual quarterback aspirante a algún título muy importante. Tras placaje de mi persona y mirada sucia que me dedica ( "yo te pego el codazo y me pides perdón") se planta en el mostrador, que ha quedado vacío dado que el empleado ha salido un momento.
Sustituyo, mentalmente, mi impresión primera de la susodicha ave caribeña de plumaje por fotografía a tamaño humanoide de pajarraco ibérico de rapiña.
Habráse visto.
Recojo toda la educación que acaba de tirar al suelo sin escrúpulos (y mira que en La Caixa si hay algo gratis, son las papeleras) y le digo:
-Disculpe, estaba yo primero.
Y me mira, como diciendo "no has pagado la factura de aire de este mes, ¿cómo te atreves ni a respirar?" y me cacarea:
-Vengo a hacer un ingreso.- Con la misma sobramienta de dignidad (por haberse aprendido semejante palabrón: ingreso) que carencia de educación. Pero es que yo, precisamente, también había ido a hacer un ingreso, fíjense ustedes. Y le digo:
-Yo también vengo a hacer un ingreso ( y tu vida se la explicas al cura, que tiempo seguro que te sobra, desgraciá)
E ipso facto, llega el clímax de la escena. Me mira despistada y me dice:
-Pues ponte en la otra cola.
NO TE JORO...DE!?!
Si es que yo ya estaba, en la cola.
Segundos hacia fuera: Se apagan las luces, se hace de noche, un gran foco nos ilumina, la una frente a la otra, echo mano de mi AK 47 Kalashnikov con silenciador, sistema RIS, visor de punto rojo y mi nombre grabado en la empuñadura, que llevo colgada de la parte trasera de los tejanos, extraigo silenciador, cargo, apunto y convierto a la puta maleducada de mierda en carne para albóndigas perrunas. Extraigo pañuelo de papel de bolsillo derecho de la cazadora, limpio gotas de sangre salpicadas en cara (no fue educada ni para morirse, la muy guarra, que hasta tuvo que mancharme) y me dirijo hacia el mostrador con mi dinero para ingresar.
-Limpien esto, por favor, que alguna abuelita podría resbalar- le digo al empleado.
Segundos hacia atrás: No, no es de noche. Es de día, aún, sigo con mi dinero en la mano y desarmada y la muy guarra sigue en el mostrador que me tocaba a mí, y no tengo vísceras para decirle nada porque por mucho que no sea tan, tan vieja (es decir, camina perfectamente, no tiene artritis ni artrosis visibles, se defiende más que bien, diría yo, y seguro que se hace sus rounds diarios en el metro, y todo)... pienso que quizá la cabeza le falle, que no sé nada de ella y que es mejor callarme.
Así que me callo, y justo en ese momento, la señora que estaba delante de mí en la cola donde el susodicho Ave De Rapiña me ha obligado a esperar, se va, y me toca a mí.
El Quebrantahuesosbarrabuitrebarraaguilucho aún sigue esperando en su anticola autofabricada, porque el empleado sigue sin volver. Yo le doy mi dinero al mío, lo ingresa, me da el recibo, y full-stop.
Antes de salir (yo, que ya he acabado) me dedica otra de esas miradas despiadadas (ella, que aún está allí esperando).
Salgo contenta, pensando en aquel dicho que tanto me repetía mi adorada abuela, todo cerdo tiene su San Martín. Y es que es verdad. A veces es mejor no decir nada, no hacer nada, y dejar que las cosas caigan por su propio peso. Estas pequeñas escenas son las que me hacen pensar que el universo, de vez en cuando, tiene sus propios métodos para equilibrar injusticias... aunque no siempre los ponga en práctica.
 
Antiplanes de boda.
Yo es que soy una negada perenne para los números, como ya sabrá toda aquella persona que haya ido siguiendo la historia de mi aburrida vida a través de los posts...
Sin embargo, estoy convencida de que no soy la única que no llega a entender cómo la gente puede dejarse veinte mil euros en una boda y no sufrir un ataque al corazón al pensarlo. Criaturas muriéndose de hambre en el mundo. Mujeres siendo violadas, lapidadas, encarceladas. Terremotos por aquí. Bombas por allá. Huracanes por el otro lado... y tú, ahí sentada, disfrazada de profiterol de nata atracándote de marisco y cava que, de todas maneras, tu cuerpo procesará y expulsará más temprano que tarde.
Y me dijo no sé quién... "Pero tienes que respetar a la gente que decide montar ese tipo de boda".
Pues no. No puedo respetar ni respetaré a un mundo de gente que no daría ni cinco céntimos a un vagabundo por la calle pero que luego se gasta semejante salvajada de dinero en un sólo día.
Aquí sé que la voy a tener con mi señora madre, que es de las del club de fans de Sissi la Emperatriz (Léase: profiterol de nata), pero si se tiene que gastar semejante burrada, que sea en arroz, leche y medicinas para enviar a cualquier país que lo necesite, que entonces no será una burrada de dinero, sino un poquito de ayuda. Ya no quiero ni entrar en el tema de la simbología del color blanco del vestido, que a mis veintiocho años y después de haber vivido con Craig, la cosa chillaría "hipócrita, hipócrita" a todo volumen.
He decidido, dado que soy consciente de que tengo más commune sensum que mi señora progenitora, configurar un antipresupuesto de boda, para sentar las bases de cómo deberían ser las bodas, si la publicidad y el consumismo no nos chuparan los sesos de una manera tan aberrante. Apunten:

1. Vestido de novia: 3000 euros. Yo me niego a disfrazarme de Sissi el Profiterol, lo que reduce ya la cosa considerablemente. Yastá. Tres mil euros que se van para el Senegal.
2. Insufrible/intragable pastel de tres pisos con alegoría kitsch (id est, figuritas cutres) en la cumbre: pongamos 500 euros (ni puñetera idea)Tampoco quiero un pastel con más pisos que el hotel Arts, de diseño. De hecho, si pudiera decidirlo yo, pondría yogures de postre, marca DIA (que total es lo mismo que otras pero no pagas el envoltorio) que aportan un alto valor nutritivo (necesario para irse de marcha por el Gótico la misma noche) y muchas menos calorías. Pues eso, quinientos euros para Mans Unides.
3. Cura/iglesia: (ni idea del precio, ni ganas, que seguro que si lo averiguo llamo al Anticristo). Como es civil, nos ahorramos los recontracochinos honorarios del cura, que total, pa que se lo gaste en putas y alcohol... pues me lo gasto yo en rondas gratis de Boldam para nuestras amistades, que se lo merecen más. (Bueno, Sacarina me saldrá barata, con su cola-lait, así que igual también podemos meter vodka en el presupuesto).
4. Invitaciones: 4 Euros x 50 invitados= 200 euros, por un trozo de cartulina que no dice nada que no se pueda decir a) por teléfono (llamadas a fijos locales y nacionales gratis) o b) por mail (ADSL tarifa plana 24 hrs.) Venga ya, voy a tirar yo 200 euros por el váter. Sí, lo que me faltaba. Pues eso: 200 euros que me voy a gastar en juegos y juguetes para un centro de día que me sé yo.
5. Joyas que se supone que hay que llevar para casarse: 1500 euros. Casi insultante. A mi blog pongo por testigo, que la única joya que pienso llevar el día de mi boda es a Craig. ¿Soy incapaz de llevar ni un anillo más de 12 horas seguidas y me voy a comprar un conjunto entero a propósito? Acabáramos. Los anillos, que son la ilusión de mi hermano, y punto. Y ya son 1500 euros que se pueden gastar él y su novia en un viaje a Australia, en el futuro, si quieren.
6. Menú/cátering: 5000 euros. Pues... va a ser que no. Nos ha costado meses ahorrar 5000 euros, y no nos los vamos a gastar en un día, para que acaben íntegramente en lavabos públicos. Sería insultante y, dicho sea de paso, bastante indigesto.
Unas pechugas rebozadas y unas torillas de patatas y va que se mata. Joder, al fin y al cabo, la gente viene para compartir nuestra alegría, no para atiborrarse a vieiras, ¿no? Pues tres mil euros a Médicos Sin Fronteras, y mil euros para un coche de segunda mano para las escapadas surferas de Craig.
7. Reportaje fotos/vídeo: 1500 euros. Y una mierda. Se les pasan cámaras de usar y tirar a los/las comensales, y que hagan algo útil, que pa eso vienen. Además, contando con una fotógrafómana compulsiva en la familia (mi señora madre) sería hasta temerario contratar a un/a profesional.
Mi madre:
-Mire, allí, allí, una foto allí a los primos todos juntos, aaaasí, muy bien. Ahora venga conmigo, que hay que hacerle otra al abuelo antes de que se ponga tonto con el vino...
-Oiga, señora, que soy fotógrafa de bodas desde hace quince años...
-Ah, muy bien, pero mi hija es la primera vez que se casa.

Nos matan. O nos mata mi madre, de vergüenza, o el/la profesional, literalmente, pero de allí no sale títere con cabeza. Sí que quiero tener un recuerdo, porque vendrá gente de todas partes, gente a la que es muy dificil juntar porque viven lejos y será bonito verlo luego... pero de ahí a llamar a Hollywood para que traigan un carrito de travelling, cien trípodes y mil artilugios, hay un trecho. Hablamos de nuestra boda, no de una peli de Julia Roberts. Así que 1500 euros que ahorraré para mi visado a Australia y equipamiento surfero para Craig, fíjense ustedes.

8. Banda de música/DJ-chungo-que-pincha-pasodobles: 2000 euros. Sinceramente, y sin desprestigiar a aquella gente que le enchumba al DJ de turno las obras completas de Luís Miguel para su boda (y esto, que conste que lo he sufrido en mis propias carnes, y que así pillé la cogorza de Lambrusco que pillé aquél mítico día, que me convertí en "la prima macarra de Barcelona", por más que repetí y alegué que bebí para ignorar la música)... Sinceramente, prefiero pillar, después del convite, e irme a La Paloma con todo el personal, que luego empalmamos los pasodobles con la fiesta de la noche... aunque a mí la música electrónica tampoco me gusta, pero para esa hora, mi abuelo ya se habrá ido a dormirla a casa, después de meterse con El Régimen, mi vestido y los culos de las asistentes femeninas, así que no habrá problema para cambiar de sitio. Dos mil euros que meteré en una cuenta para comprarme el piano de media cola que siempre he querido tener.

9. Viaje de bodas: 700 euros. (vuelos y estancia en apartamento incluídos) Ese sí que lo vamos a hacer... pero no después de la boda, no. Lo haremos antes, las dos semanas de Navidades, al Algarve, preciosa región de la punta sur de Portugal.

10. Satisfacción de haber montado una boda barata y solidaria: no tiene precio.

Para todo lo demás... nos queda el resto de nuestra vida. (Juntos, a poder ser).
 
Antes del primer día del resto de mi vida...
¿Por qué, cuando te compras un cartón entero, los paquetes son más pequeños? Así no hay manera de disfrutar del tabaco, leches.


ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:

1. De "It's-the-final-countdown". Hoy empieza un nuevo capítulo de mi vida (no, mentira, mentira, empezó ayer. Lo que pasa es que hoy ha sido cuando me he despertado y plaf. Me ha invadido La Verdad.) Bueno, tampoco es bien bien un capítulo, sino un pre-capítulo.
Ayer, después de meses, ¡años! coleccionando papeles de todo tipo (certificados, tarjetas de embarque de mil vuelos a Londres, a Barcelona, a París, a Australia, recibos de bancos, recibos de esto, de lo otro, documentos oficiales, inoficiales, declaraciones firmadas, sin firmar, fotos, recuerdos empaquetados y frustraciones ensobradas, fotocopias del papel éste, del papel aquél y hasta del papel de váter...) ... después de ciento y la madre de paseítos al registro civil, donde cada vez me explicaban una historia diferente sobre la documentación necesaria para casarme, ayer fuimos y no se lo pierdan: ¡Lo teníamos todo! Incluso nos llevamos testigos de sobras, por si acaso: mi madre, mi padre, mi hermano y Sacarina, a la que casi convencí para que se pusiera unos tacones (pero ya era forzar la situación demasiado). Llegamos al sitio, el tío nos hizo unas cuantas preguntas que no llegó a formular porque se las respondí yo antes, y TACHÁN. Nos dio fecha para la boda.
Nos casamos el VIERNES TRECE de Enero. Sí, sí, como lo oyen. El viernes trece era viernes, que viene a ser así como el mejor día para casarse (por contar con cuarenta y ocho horas posteriores para ir cobrando conciencia de lo que has hecho... y dormir la resaca, dicho sea de paso) y decidimos que después de desafiar a las leyes de lo previsto, conociéndonos aquél sábado de hace mil trescientos noventa y ocho años, y a las leyes del sentido común, viviendo juntos desde la tercera semana de conocernos, y a las leyes naturales y a las legales... pues que no estaba de más desafiar también a las leyes de lo sobrenatural, casándonos un viernes trece.
Y que llueva, que total, que un matrimonio funcione NO es cuestión de suerte. Eso ya se lo puedo asegurar ahora, después de tres años de convivencia.
Al salir estaban los cuatro testigos presenciales, presenciando, sentados/as en un banco. Salimos y les dimos la buena noticia, a lo que se pusieron muy contentos/a, menos mi madre, que lo primero que soltó (muy en su línea, he de decir) era si no podíamos cambiar la fecha.
Mi madre se describe con una sola palabra, a veces: chafaguitarras.
-Pero si la he escogido a propósito, mamá.
-Tú eres tonta.
-Pues eso, gracias por la enhorabuena. Padre, dígale a madre que no hace falta que se alegre tanto por mí, que de todas maneras sólo es mi boda.
(Mi hermano y yo hemos pillado la manía de tratarles de usted cuando chochean, en un intento más que frustrado, pero muy divertido, eso sí, de que se den cuenta de que están meando fuera de tiesto.)
Lo malo era que acto seguido entraba ella a hablar con el tío.
Mi padre:
-Verás que ahora va y convence al tío para que cambie la fecha.

No, al final no la cambió, pero es que.... ya sería forzar un poco, ¿no?

Al salir, mi madre sacó el peligroso tema de la celebración (es decir, de la parafernalia celebrantis, que a mí me sobra muchísimo, pero para tener la fiesta en paz...
-Quiero que sea una cena- dije yo.
-De eso nada. Una comida- replica ella.
Y yo:
-Muy bien. Hacemos una comida para que estés contenta, y ya me casaré otro día y celebraré MI boda, ¿vale?
Mi madre:
-A mí no me contestes así.
Yo:
-A mí no me trates así.
Mi madre:
-¿Cómo?
Yo:
-Como a una niña pequeña, mamá.
Y ella:
-Pero si es que te comportas como una cría pequeña.
Y yo:
-Al menos no voy por de Bernarda Alba por el mundo. (Me rebota y te exploooota y quien lo dice lo es, el mundo al revéees).
Mi padre:
-¡Basta!

En fín, no sé qué haremos, pero sí sé una cosa: Como decía Joan Baez, "We shall overcome". Para mí, una boda es un contrato civil, un papel legalmente vinculante, expresión de la voluntad privada de dos partes, más la firma de dos testigos, más la firma del/la juez/a.
Para mi señora madre, una boda es un acontecimiento descomunal, más grande y digno de fotos que el aterrizaje de setecientas naves extraterrestres en medio de la Plaza Mayor de mi pueblo, nave nodriza incluída. Y yo se lo agradezco, porque es señal de cariño, pero leches, se olvida de un detalle importante: ella ya está casada, la que se casa ahora soy yo.
Juraría que hasta se le cayó un poco la baba con Craig, que iba todo encorbatado, con americana y afeitado, que parecía el marido del siglo.
Y yo, que no encontraba mi anillo de compromiso por ningún lado. Por la tarde me di cuenta de que lo llevaba en el bolso.
Muy hábil, sí señora.

COSAS POR HACER:

1. Lista de asistentes.
2. Lista de restaurantes.
3. Lista de cosas necesarias para casarse en los tiempos que corren (anillos, trajes, grandes dosis de ibuprofeno para lidiar con madre).
4. Apuntarme a terapia pre-matrimonial. Con mi madre, no con Craig.
Con Craig, la cosa no podría ir mejor. Está contentísimo, y yo también. Ayer estábamos tan idos que hasta vimos la tele un rato. ¡Yo, viendo la tele! Imagínense.
Hemos superado un sinfín de baches, de imprevistos, de momentos en los que él perdía la fe y luego la perdía yo. Y viceversa. Al final, todo parece ir a caer a algún sitio con base firme, y nos vamos calmando. La cosa no acaba ahora. La cosa empieza ahora.


"It's something unpredictable
but in the end there's right
I hope you had the time of your life..."
(Green Day. Good riddance).
 
Kicking ass...
Pues Janis Joplin Destartalada empieza a temblar, no se crean, cuando ayer llega su jefa (fíjense si su vida llega a ser políticamente correcta que tiene un jefe y una jefa) y le dice que quiere hablar con ella. Y le invade algo así como un bailongo descompuesto de nervios, y se pone a cavilar.
Ya verás. Algún padre o alguna madre se ha quejado porque les hago sentarse en el suelo -a los cacahuetes, no a los progenitores, quiero decir.
O igual hasta me han denunciado, porque de psicópatas sueltos/as, hay por todas partes.
Pero si siempre llego diez o quince minutos antes de las clases... por puntualidad no se pueden quejar.
Igual es el acento marcao americano, que no les gusta. Jolines, pero al menos así los cacahuetes entenderán las pelis de Disney. Debería intentar poner acento Reinavictoria, pero es que no me sale, no me sale. Lo intento y sueno más paquistaní que otra cosa.
¿Y si fuera por la ropa? No, por la ropa no puede ser. Si hay algo que no se me puede criticar es que vaya por ahí enseñando el tanga, o demasiado fashion. Eso, desde luego, no entra en mi descripción. A veces hasta me miro al espejo y juraría que cualquiera por la calle diría que soy profesora. No, no llevo rebequita. Voy sencilla, no cursi. Aún sé marcar la línea.
¿Qué leches puede ser, entonces? Diosssss, qué nervios...

-Tícher, que el purple y el blue no hacen pareja, tramposa. -le dice una de las minihadas de los martes y jueves, devolviéndola, de una patada de culo intelectual, a la realidad.
-Oh, sorry, sorry, hehe- se excuso ella, volviendo a poner las cartas en su sitio. Cómo les llega a gustar jugar al memory, qué tendrá.
Miniharrypotter (el de las gafitas de pasta, que ya ha aprendido que "tambor", en inglés, empieza por D y no por T) la mira y se ríe.
Se derrite y se olvida de la jefa, jugando con ellas (y él). La verdad es que las niñas lo tienen super mimado, el tío no se puede quejar.
Y entre juegos, risas, colores, números y achuchones se acaba la clase y llega el momento crítico.
Se espera, libros bajo brazo izquierdo, rollo de aironfís en mano izquierda, dibujos en mano derecha (le llevan dibujos de casa cada día, ya no sabe ni dónde colgarlos. Tendré que quitar los posters de Monet y de París, qué leches hace ese niño en el lavabo de las niñas, dioses, a ver si aparece ya, que estoy peor que el Litri antes de una corrida, qué nervios, qué será, qué he hecho ya...)-Hola, perdona por hacerte esperar. Quería hablar contigo de algo muy importante.
(El sudor, entre líquido y gaseoso, se autoproduce, atacando sus poros de la raíz a la superficie. Lo nota mejor que una patada en el estómago).
-Queremos que te encargues de la coordinación del inglés extra-escolar de las escuelas YZ, además de las clases que haces aquí.
"Lo siento, no volverá a suceder, lo prometo", está a punto de decir, cuando la única neurona que no se le ha desmayado procesa a toda leche la información y le susurra desde dentro de la oreja: eso es bueno, cenutria.
-¿La coordinación? Pero si... pero acabo de empezar, casi no me conocéis- se sorprende diciéndole a la jefa. SI hay algo para lo que no sirve, además de las matemáticas y la informática, es el márquetin.
La jefa, para su sorpresa, se ríe, con una de esas risas de "mira que eres payasa, niña" y le responde:
-Los padres y las madres han venido a hablar de ti. Dicen que los niños están contentísimos y que siempre les meten prisa para llegar a inglés, porque "la tícher esto y la tícher lo otro". Están encantados contigo, y te hemos observado en clase. Creo que es más que suficiente para darte un voto de confianza, ¿no?
No se lo puede creer.
-¿Qué te parece? Cobrarás más, claro. Queremos que te quedes, y te vamos a dar tantas horas como sea posible - le dice la jefa, al ver que ella no reacciona.
-No, si me parece bien- le dice ella.
Es la falta de costumbre de que alguien crea en mí y me lo demuestre, piensa.
 
Ladrona de joyas.
Ayer robando plantillas, y hoy un post. No puedo evitarlo, ambos son joyas, y a mí, este tipo de joyas me pierde más que a la Pantera Rosa las suyas...
Y no, hoy ya no iba a escribir más posts, pero he entrado en la página de mi bienhallado marqués y me he encontrado con su última reflexión sobre lo divino... o lo terrenal, según la perspectiva, y me ha hecho pensar, como hace siempre.
Lo enlazo aquí.
Desde luego, se puede sacar más de una idea, y de las primeras, segundas ideas (porque el ingenio y el conocimiento de este hombre son mundos infinitos) pero a mí me ha suscitado una que me ronda la cabeza desde hace tiempo.
¿Quién tiene más riqueza, quien la tiene o quien sabe prescindir de ella para vivir? Quiero decir, que a nadie le amargan veinte euros, claro, pero... ¿Qué pasa cuando no sabes ponerte una camiseta que cueste menos de cincuenta? ¿Eres rica? ¿Eres millonario? ¿Eres importante? ¿Lo necesitas, o sabes que en caso de venirte a menos sabrías deshacerte de las superficialidades?
Ahí se lo dejo.
Los comentarios a él, por favor... que una roba posts y plantillas, pero aún hay deontología profesional.
A.
 
Xoves de feira.
Los jueves es día de feria en la gloriosa villa del medio del monte del medio de Ourense, de donde procedo. Ahora sólo es una especie de mercadillo que se extiende desde la Alameda (una alameda preciosa y multifuncional, al lado del inmenso convento barroco) hasta la plaza Mayor, pasando por esa calle cuyo nombre nunca recuerdo, porque de hecho, creo que nunca he sabido los nombres de las calles de mi pueblo.
Tampoco sé si nadie las sabe, porque en mi pueblo hay una podrida costumbre, muy generalizada, de rebautizar todos los elementos del universo, ya sean:
a) humanoides (a filla de tal, a neta de cual, o sobriño do X, por "Rosa", "Aldara", "Ramón", etc.)
b) del reino animal (pericas por "ovejas"),
c) vegetales (zanahorias por "cenorias", a casa das putas por "sede del PP", que queda al lado del colegio de monjas) d) U objetos/entes inanimados/as, categoría en la que entrarían las calles, a pesar de ser de todo menos inanimadas (Calle Arriba, Calle Abaixo, calle da Merceria da Gemita, calle da Papeleria da Pilar, etc.)
...Para todo lo demás, hay una poderosísima palabra comodín: couso. Couso es el masculino de cousa, "cosa".
Así, una pregunta como por ejemplo...
-Onde puxeches o couso? (¿Dónde pusiste el coso?)
Puede tener infinidad de respuestas, porque no se crean que "couso" se refiere a algo con un precedente, como un pronombre, que se utiliza cuando todas las personas que intervienen en el proceso comunicativo ya saben de qué se está hablando, no. De eso nada. En Galicia, tienes que adivinarlo.
-Onde puxeches o couso?
-Alá ("allá", la más común. Y aviso: tampoco va acompañada de ningún gesto de esos de señalar con el dedo, para facilitar la búsqueda, no. De hecho, quien responde no sabe qué leches es el "couso" en cuestión, en la mayoría de ocasiones. Así vamos)
-Onde me fixeches poñelo? (¿Dónde me hiciste ponerlo? Segunda más aceptada, porque en Galicia, las preguntas sirven de respuesta mucho más que las respuestas. Y créanme, que lo he vivido: no es un tópico.
-Onte vín á Maruxa do Paco, a do Norte (Ayer ví a la Maruja del Paco, la de Estados Unidos. Típico mos procedendi para responder, que se basa en soltar la primera carajada que te pase por la cabeza, y sobre todo, que no tenga nada que ver con lo que te han preguntado.)

En fín, volviendo a los jueves de feria... Cuando era pequeña, Padriño me llevaba con él a cambiarle las llantas al caballo. Padriño era mi padrino. De hecho, era el padrino de un montón de gente, y por eso todo el mundo le llamaba Padriño. A los nueve años me enteré de que no se llamaba así, que se llamaba Xoán. Ya hay que joderse, que me sentó peor que descubrir que los Reyes Magos no existían.
Padriño me llevaba a cambiarle las llantas al caballo y me dejaba montarlo hasta la feria. Aún no me puedo creer algunas fotos, con el vértigo que tengo y lo grande que parecía aquel animal en comparación a mi corta estatura. De pequeña era una loca temeraria, sin duda.
El caso es que lo que más me gustaba de ir a la feria con Padriño era que nos poníamos morados de pulpo, de ése que te sacan de la olla especialmente para ti, servido en platos de madera, con sal gorda, aceite de oliva y un poco de pimentón picante. Mi abuela siempre me obligaba a meterme sobredosis indecentes de patatas cocidas antes, porque decía que el pulpo hacía daño al estómago. Pero Padriño no. Padriño me dejaba saltar con los pollos y las gallinas, tocar los conejos, montar a caballo, ordeñar las vacas... y jartarme de colitas de pulpo. Y me explicaba sus historias de Guinea, de cuando a un compañero suyo se lo comieron los caníbales, de cuando le tuvo que pegar una paliza a un tío para que el resto trabajara, de mil cosas más, y me hablaba en dialecto pidgin, y yo me meaba de risa, por aquel senderillo estrecho que llevaba a la finca. (Acabo de recordar un dato importante, para las lectoras: si deciden hacer pis en el campo, miren bien que no haya ortigas. Ésta no la aprendí a la primera, pero carajo si la aprendí. Padriño se partía cuando volvíamos a casa a comer y no me podía sentar).
No sé por qué me acuerdo de todo esto ahora. Es jueves y se me ha ido el santo al cielo, y de una idea he ido volando hasta la otra.
Un día llegó mi tío y me dio un libro. Mi primer libro en gallego. (Piensen que eran principios de los ochenta, y que la cuestión del bilingüismo, en Galicia, no lleva la misma velocidad que en Catalunya ni de broma, de modo que aquel libro era todo un acontecimiento).
Era un cuento infantil. Se titulaba "Aldara e Fuco". De ahí el pseudónimo.
 
Thanksgiving
He decidido cambiar la plantilla de mi blog (como se puede ver) por otra algo más animada. Ésta me ha parecido elegante y desenfadada a la vez y lo del cigarro ha sido lo que me ha acabado de convencer.
Muchas gracias a Azulica por sus plantillas. La mujer es una verdadera artista.
A.
 
Vive la résistance!
Mi generala, lo hemos conseguido. Las tropas enemigas se han retirado, el territorio vuelve a pertenecernos y nuestras generaciones futuras podrán nacer, crecer y vivir en libertad.
Esto se merece otra audición de la de las Valkirias aquella...



ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:

1. De grandiosidad anímica. Se fue el cuñado y aún no ha vuelto, con lo que asumo y entiendo que hasta fue capaz de llegar al aeropuerto él solo (loable) e incluso de meterse en el avión y despegar. Si se queda en París y no pilla el siguiente avión, ya no será problema mío. Que se vaya a ver el Louvre (si le dejan entrar, con esas pintas de surfero maleante). Para celebrarlo, me fui al Chino de Abajo a comer empanadillas de atún que, como todo el mundo sabe, forman parte esencial de la cultura y la gastronomía china.
2. De confusión. No he contestado comentarios últimamente porque no sé dónde comentarlos. Si los comento en mis comentarios, (tantos años de letras puras para esto) igual no los ven, y si los comento en los respectivos blogs de la gente que me ha comentado, no vienen a cuento con sus posts.
Tensión muscular. Me gusta mucho, como ya dije un día, que la gente entre aquí y que haga de esto su sala de estar (porque aquí sí que hay sitio de sobras para quien quiera entrar y quedarse) y me gustaría responder. Tengo que encontrar un método.

3. De alegría laboral. Me encanta mi nuevo trabajo. No les niego que el lunes pasado sufrí un pequeño ataque de "que-las-mato-que-las-mato" con la pandilla de niñas de cinco años que. a juzgar por su comportamiento, les habían dado anfetamientas para merendar, pero es parte del encanto de su edad. ( Supongo).

4. De felicidad intelectual. Me encanta mi profe de italiano, es una de esas mujeres, como digo yo, de "mi tipo". Tiene, eso sí, mucha más diplomacia que yo, que a punto estuve de saltarle al cuello a una retrógada que le dijo, en medio de clase, que hablara en catellano, que no la entendía. Námber uán, querida: el italiano, mejor o peor, se entiende bien, si partes de la base de tener ya dos lenguas romance en la cabecita (castellano y catalán). Námber tú: yo quiero aprender italiano, por eso vengo. ¿Y tú? Aaaahhh, bueno, pues para lucir tacones, te vas a la pasarela Gaudí.
En fin, mi profe hizo gala de su savoir faire y le contestó con una pregunta general: "¿Quién de aquí tiene un buen nivel de italiano?" Nadie, of course, por eso estamos en primero, carajo. Pero a Chomsky pongo por testigo, que lo de la gramática universal funciona, y que lo de la intuición, en la mayoría de los casos, también. Si la profe me va a hablar en castellano, paso de ir a clase, que ya sé cómo estudiar de un libro yo solita desde casa.

5. De perplejidad docente. El otro día, al acabar una clase que tengo con un grupo nuevo, oí a uno de mis alumnos de nueve años decirle a otro, así, en secretillo:
-Ésta mola, ésta es de las que te dan una caña que lo flipas y aprendes mogollón y te lo pasas cacho bien.
Vivir para sorprenderse. Este niño es un diccionario de slang y aún no lo sabe.

COSAS POR HACER:

1. Empezar (deverdaddeverdaddeverdaddeverdad) a ir al gimnasio. Ahora ya no tengo excusa posible que valga.
2. Recordar que "desidia" no válida como excusa.
3. Pensar cómo les respondo a los comentarios.
4. No volver a meterme cinco chicles de golpe en la boca (aún duelen muelas, sin contar falta de elegancia visual del gesto).
5. No ver thrillers ni películas de acción por la noche. He sido víctima de una persecución mortal a altas horas de la madrugada que ha acabado conmigo en el suelo, abrazada al tendedero como si fuera un Teddy bear. Menudo frío, oigan.
 
Original Soundtrack
Bien. Ahora que la situación es más que favorable para el uso y abuso de ordenador, voy a hacer algo que tenía ganas de hacer desde hace mucho tiempo (además de fumar en el salón, que es lo que acabo de hacer en cuanto he llegado a casa).
Una lista con las obras que forman la banda sonora de este blog.
Algunas de ellas me han inspirado incluso posts, en los que he ido explicando la historia siguiendo el hilo de los versos. Otras sonaban mientras escribía, y otras sonaban mientras hacía las cosas que tenía por hacer, fuera de la pantalla.
No sé enlazarlas, pero... siempre nos quedará el e-mu... ejem... París, eso, París.
Sin ningún orden, simplemente tal como vaya recordándolas.

1. My brain is hanging upside down -The Ramones.
2. Como dos extraños - Adriana Varela.
3. Walking like an Egyptian - Bangles.
4. Por una cabeza - (Tango instrumental) Carlos Gardel.
5. It had to be you - Lisa Ekdahl.
6. She - Elvis Costello.
7. Me and bobby McGee - Janis Joplin.
8. And the band played Waltzing Matilda - Joan Baez.
9. Gymnopédies I, II, III - Erik Satie.
10. Leaving normal - Cowboy junkies.
11. É doce morrer no mar - Cesarea Evora & Marisa Monte.
12. Sugar Blues - Nina Hagen & Big Band.
13. Elvis Costello - Let's misbehave.
14. Someone to say hi to - K's choice.
15. Ol' 55 - Tom Waits.
16. I don't wanna grow up - The Ramones.
17. My best friend's girl - The cars.
18. Drunken Lullabies - Flogging Molly.
19. Rapsodia Húngara núm. 2 - Franz Liszt.
20. Tout le monde - Carla Bruni.
21. Englishman in New York - The Police.
22. Ça plane pour moi - Plastic Bertrand.
23. The piano has been drinking - Tom Waits.
24. Mighty Rearranger - Robert Plant & the strange sensation.
25. Concierto para piano n. 1 Re Mayor, op. 17 - Camille Saint-Saëns.
26. Ma plus belle histoire d'amour - Barbara.
27. Sinfonía n. 7, mov. II Allegretto - Ludwing Van Beethoven.
28. Times like these - The Foo Fighters.
29. Hazy shade of winter - Simon & Garfunkel.
30. Date rape - Sublime.

Hago una lista apartada (para que quede por escrito de manera pública que alego enajenación mental estacional) de las canciones de este verano, que estaba obligada a escuchar a diario por culpa de aquellos dichosos cacahuetillos del summercamp:

1. La tortura (de tener que escucharla) - Shakira & Alejandro Sanz.
2. Gasolina - Daddy Yankee.
3. La camisa negra - Juanes.
4. Angelito (v. reggaetón) - Aventura.
5. Yankee Doodle - (servidora a la guitarra y en directo)
6. I like chicken - (Ídem. Creación propia).
7. El monstre de Banyoles - Popular catalana.
8. I'm a believer - The monkees.
9. Left outside alone - Anastacia (ésta me gustaba).
10. I used to love her (but I had to kill her) - Guns 'n' Roses. (Qué pasa, alguien tenía que instruir a las criaturas en las artes del rocanról, ¿no?)
 
Martes líquido.
Nunca había visto un día en estado líquido. Siempre he dado por sentado que los días sólo venían en dos formatos:
1. El sólido (por la pesadez que arrastran algunos días, que parece que vayas cargando con un yunque las veinticuatro horas, a lo Mortadelo, y no se acaba nunca).
2. El gaseoso (léanse sábados de resaca, domingos y festivos, que se esfuman literalmente).

Hoy me he levantado y me he dado cuenta. Hoy es líquido.
Y no es sólo por el hecho de que vuelve a llover, no.
Es por el escurrimiento, por esa sensación como de estar meándose y llegar y.... nada.
Faltan cuatro horas. Cuatro horas y se irá el cuñao rebelde, para siempre (espero) y vuelvo a tener mi vida, los días, las horas y el sofá para mí.

ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:

1. De terror y pavor: ¿Qué pasa si se pone a llover tantoq ue no puede coger el vuelo y resulta que se queda más tiempo? Sabiendo lo gafe que soy...
2. De esperanza: que no llueva más, por favor. Hoy no.
3. De atisbos de culpabilidad... pero sólo a ratos, cuando no pienso en lo que he tenido que pasar antes de llegar al estado en el que estoy. Cuando lo pienso, me dan ganas de enviar carta a Vaticano proponiendo propia canonización como Santa Aldara Mártir. (Algún día me moriré de arrogancia y vanidad, soy consciente de ello, pero mis defectos, como los de todo el mundo, son parte de mis características y no prueban nada contra mi existencia, como decía aquel tío que estudié en estética y teoría de la música, así que de momento voy domándolos mediante reconocimiento y análisis expresos de ellos).
4. De cansancio mental. Este fin de semana ha sido igual de interminable que efímero.

COSAS POR HACER:

1. No pensar en nada y regalarme una mañana, hoy que puedo.
2. Enviarle un abrazo muy fuerte a Sacarina, que es una santa y una jugadora de equipo excelente. Si tuviera que desearle lo mejor del mundo a alguien, le desearía que tuviera a alguien como ella cerca.
A ella no se lo puedo desear, porque ya es ella.... pero sí puedo intentar convertirme para ella en lo que ella es para mí, y va a ser dificil, porque hace falta muchísimo corazón, muchísima paciencia, muchísimo altruismo, unos principios y unos valores férreos para llegarle ni a la suela de los zapatos a esta mujer.
1
 
Ceci n'est pas le rêve.
"Tout le monde est une drôle de personne
Et tout le monde a l'âme emmêlée
Tout le monde a l'enfance qui ronronne
Au fond d'une poche oubliée..."


Emma B. oye, siente o ve algo, de repente, y su vida vuela fuera del momento. Hacia el pasado. Hacia el futuro. Hacia otra existencia, alguna que no ha vivido, o que no vivirá jamás.
Hace tiempo que Emma B. se cuestiona si sabe en todo momento lo que quiere. Hace tiempo que las decisiones cada vez son más dificiles, piensa mientras camina por la calle. Como cuando iba a la escuela, año tras año, y los exámenes se complicaban cada vez más.
Bajo una brisa súbita, se retira el flequillo de los ojos y lo ve delante de ella, reflejando, en su cara (la de él), su propia expresión atónita (la de ella). No puede ser.
Se para el día entero. Se para el filipino que tocaba la guitarra en un banco. Se para el llanto del bebé del cochecito. Se para el andar lacónico del abuelo. Se paran los taxis, los autobuses, las bicicletas, las estaciones, los papeles y las hojas crujientes de los plátanos, que volaban hacia otros suelos. Se paran los perros y las máquinas de café de los bares.
Se paran, Emma B. y él, una delante del otro.
En un ataque fulminante de recuerdos, su obsesivo instinto racional rebusca y revuelve frenéticamente hasta el último recoveco de los sentimientos archivados para encontrar el principio de la historia.
El principio de la historia fue, precisamente, un examen final.
Un artículo que tenía que escribir en un francés perfecto con el que sus habilidadeds no contaban.
-Mademoiselle- le había dicho el profesor, -si no escribe más, muchísimo más, y lee, nunca podrá aprobar mi asignatura.
Momento que coincidió, sin sorpresa alguna, con el momento en que se dio cuenta de que no tenía a nadie a quien escribir en francés ni motivación alguna para hacerlo. Escribir en francés por escribir, sin nadie que leyera, era una absurdidad, porque aquella necesidad de escribir era un medio, no un objetivo. No escribía en francés por el placer de hacerlo, como en castellano. Escribía en francés para comunicarse e, indirectamente o no, por dinero.
Después de pensar mucho, de darse cuenta de que su profesor no la ayudaría y de algunos momentos de frustración, Emma B. decidió entrar en un chat de internet.
Cuando ya casi se había olvidado del motivo por el que había entrado, se le apareció en la pantalla una ventana. Una ventana en una pantalla de ordenador que, tras un sinfín de minutos de conversación, se convirtió en una ventana a otro mundo, el mundo de él. Su vida, sus manías, sus gustos, sus reflexiones, el color de sus zapatos. Su ventana, desde la misma ciudad (la de ella), que daba a un paisaje totalmente diferente. El que veían sus ojos. (Los de él).
Y así, de ventana en ventana, fueron espiándose y dejándose espiar durante meses, contándose trivialidades y transcendencias, entre alguna foto que otra y un montón de faltas de ortografía (las de ella en francés y las de él, en castellano).
Luego llegó un momento de vacío o de relleno en que ella necesitaba conocerlo y él le propuso que se conocieran, cómo si llevaran un acuerdo fuera de líneas, engañando a sus respectivas cuentas de correo electrónico.
Emma B. quería asimilar los gestos de él cuando hablaba, el tono de su voz, la longitud de sus dedos, la forma de sus manos. No con la intención sentimental de enamorarse de él y que salieran de una dichosa vez los títulos de crédito de aquella historia, no.
Por una curiosidad rebelde, por una rebeldía humana, de no darle más importancia a un ordenador de la que podía tener, que para ella, amante de la comunicación cara a cara, era nula. Por saber, por conocer, por dejar de imaginar setecientas mil veces su sonrisa con hoyos en las mejillas, sin ellos, con arrugas de inteligencia entre la sien y el ojo, sin ellas. Por interpretar al ser humano, no al producto de una era electrónica. Porque podía ser cualquiera, sí. Podía ser cualquiera. Pero no era un cualquiera cualquiera, sino un cualquiera que le despertaba ideas, discusiones, opiniones, recuerdos, sueños.

"Tout le monde a des restes de rêves
Et des coins de vie dévastés
Tout le monde a cherché quelque chose un jour
Mais tout le monde ne l'a pas trouvé..."

El día entero continuaba parado, dentro y alrededor de ella, dentro y alrededor de él. Demasiado inmóviles incluso como para inspeccionarse mútuamente, se limitaban a pensarse, en una carrera mental para llegar, desde el principio de la historia, hasta aquél preciso momento.
Emma B. se pasó unos cuantos meses buscándolo, inconsciente, por las esquinas de la ciudad, por las plazas, por los vagones de metro. Mientras se repetía que no quería que se encontraran, quería encontrárselo. Encontrárselo no era algo acordado, planeado, perpetrado, premeditado. Encontrárselo era una casualidad, un giro fortuito, algo que no habrían decidido.
En esto pensaba, sin pensar en que podía encontrárselo.
Así llegaron, Emma B. y él, conociendo todo lo que el otro le había dejado conocer a la una y vice-versa, en su carrera mental de sorpresa inmóvil, hasta aquél momento.
Entonces se movió un papel de colores, que anunciaba algo. Se movió, a saltos y ráfagas intermitentes, unos cuantos metros, y el día empezó a continuar.
Sonó la guitarra del filipino.
Lloró el bebé.
Bailaron treinta hojas tostadas en un remolino de aire.
-C'est bien toi, alors-, le dijo ella, en un intento de no convertirse en holograma, en un ataque de inconformismo, de no dejar que se esfumara aquella imagen electrónica, más de carne y hueso a cada segundo que pasaba.
Así que... eres tú
C'est bien toi. Ceci n'est pas le rêve (ou une pipe). Ceci est le rêve de l'histoire derrière du rêve.

(Letras de C. Bruni, Tout le monde. Quelqu'un m'a dit.)
 
I spy with my little eye....
Mira la pizarra desde detrás de esas gafitas de pasta azul que acentúan, aún más, y si cabe, su encanto infantil. Las botitas se columpian amables, suspendidas en el palmo que sobra hasta el suelo, y que irá alcanzando con el tiempo. Se le cae el lápiz y, al ir a recogerlo, se le caen los libros que, mientras intenta agarrar, con el lápiz ya en una mano, se abren y se hacen un morado de color huella en una página.
Le ayudo, intentando borrar la sonrisa estúpida que se me ha estampado en la cara involuntariamente. No se puede ser tan adorable, me digo yo, seguro que es ilegal.
Con cara de ir a superar un reto, y todo el material de nuevo sobre su pupitre, las botitas se balancean cada vez con más ímpetu, y toma aliento para ir a decir la frase. Le toca a él, y eso es lo único que importa en ese momento crítico.
- I say and you repeat, ok?- le digo, gesticulando más que un guardia urbano en medio de un atasco.
-Oquei- dice su vocecita sin dientes, intentando no temblar.
-I spy...-empiezo yo
-Aiiiiesmaaaaiii....-repite él
-With-my-little-eye....-continúo yo
-Mi bi litel maaaaaiiii.... -sigue él
-Something....
-Somfiiiin....
-Beginning....
-Bininiiiiin
-with....
-uiiiiiiif
-Okay, what letter?
-Mmmmmm.....-duda, piensa y repiensa esa cabecita, hasta electrizársele esos pelillos traviesos del remolino. Sus ojos me confiesan con ansiedad que no sus neuronas no recuerdan cómo se decía aquella letra en inglés, así que se lo digo.
-T.
-Ah...-sonríe él. -Ti. Somfin bininin... ¡TI!
-¡Tícher!- salta la primera niña.
-No.
-¡Táabol! -salta otra, entusiasmada.
-Table- corrijo yo.
-No- dice él, con un aire entre la satisfacción y el suspense.
Después de un rato, al ver que hemos llegado a un dead-end, introduzco una palabra que no me gusta en absoluto, pero que a veces hay que saber: rendirse.
-Do you give up?- digo, sintiendo vergüenza de mí misma, por tener que dar tan mal ejemplo y encima no tener ni idea de qué dibujo ha escogido.
Everybody gives up.
Nos rendimos todas. (Yo completamente: a la palabra que no adivino, a sus botitas trapecistas de pupitre, a su sonrisa sin dientes y a sus ojos dulces)
-Gif á?- dice él.
-Yes- decimos todas.
Nos mira pícaro, sonríe, hace una pausa de un segundo que nos parece (a las niñas y a mí) eterno y dice...
-¡Tambor!
 
I don't wanna grow up.
"Una mattina mi so svegliata ed ho trovato l'invasor..."

Pues eso. Un verso vale más que mil palabras.
No he escrito durante todos estos días, porque eso que dicen de que en tiempos de dificultad crece la inspiración me parece una tremenda carajada si tenemos en cuenta que parte de la "dificultad" radicaba en que mi ordenador había sido ocupado por las tropas enemigas.

Mi suegra hippy se acaba de ir (..."o bella ciao, bella ciao, bella ciao")
y el martes se va el cuñado rebelde, del que algún día igual hasta hablo largo y tendido.

En fin, el caso es que al menos ahora puedo sentar cátedra, después de lo vivido. Por eso he venido corriendo a explicarlo.


CONSEJOS ÚTILES PARA LIBRARSE DE FAMILIARES INOPORTUNOS E IMPRESENTABLES.

1. No se engañen. Hay un dicho inglés que va a misa, que dice que las visitas son como el pescado: después de tres días en casa, apestan. Si además sus visitas pretenden quedarse más días, y su piso es del antitamaño del mío, no se busquen sueños de mundos felices en que todo el mundo se lleva muy bien y los conflictos se resuelven en menos de un cuarto de hora. Esto es la vida real, no un capítulo de "friends". Sean conscientes y actúen en consecuencia: no va a ser bonito, no va a ser placentero. Se va a venir abajo en cualquier momento, y tienen que prepararse para ello, a fin de no resultar el/la malo/a de la película.

2. Aprendan a encontrar esas cosas que les irritan. Si no las encuentran, a continuación tienen lista de cosas que irritan universalmente, por si puede serles útil:

a) Saquen un CD de Celine Dion o de Romina y Albano de donde sea (yo descargué música especialmente para la ocasión, e incluso hice gárgaras antes de ponerme a berrear "e primaveeerrrraaaa, sara percheee ti amoooooo" como si me hubiera poseído el mismísimo espíritu de la presunta hija muerta de la pareja, pero los resultados fueron inmejorables) y pónganlo a un nivel de decibelios inaceptable, sin olvidarse de cantar todas las canciones por encima de la música. Adquisición de protector gástrico recomendada si sus gustos musicales no oscilan entre "Cadena Dial" y "radio teletaxi".
b)Métanse cinco chicles de golpe en la boca y hablen con acento muy marcado, de donde sea. Yo exageré el de Manhattan, que es el más insoportable que conozco. Imagínense que iba tan mentalizada cuando llegaron, que casi les saludé con un "Shalom" en vez del protocolario "Hello"...
La mueca al intentar masticar toda esa masa de caucho acompaña al ensemble, créanme. (No hacía nada parecido desde tercero de primaria. Y lo bien que me sentí!) No sólo el acento es repugnante, pretencioso y de esos de persona que habla para escucharse a si misma, no para comunicarse, sino que encima tiene la ventaja de ir tirando perdigones a causa de la dificultad añadida de la bola de seis quilos de chicle. Quel charme, Bon Dieu...

c) Dejen papeles, fotocopias, calcetines, pinzas del pelo, y otros objetos pequeños y/o de poco valor (restos de uñas de los pies sólo en casos extremos) esparcidos por toda la casa. Tengan en cuenta, en todo momento, de que gozan de la titularidad de la vivienda, con lo que nadie podrá reprocharles la mierda entre la que les gusta vivir. Incluso las visitas más inoportunas saben que "si no te gusta, te largas", y se guardarán muy mucho de hacerles comentarios subversivos. Al menos, no a la cara.

d) Inviten a cuantas más amistades mejor, para que se den cuenta (las visitas inoportunas, no sus amistades) de que ustedes tienen sus vidas, y que no van a interrumpirlas sólo porque a alguien se le dé por autoinvitarse a su casa como si fuera un hotel gratis. Así pues, gocen de toda la vida social posible sin salir de casa. Ustedes no son quienes tienen que sentir la incomodidad del "aquí no cabe tanta gente". Después de todo, este tipo de visitas ya sabe, o conoce las dimensiones de su piso, ergo ya podía haber calculado antes cuánta gente cabe (ninguna) y cuánta no cabe (los entes autoinvitados).

3. Mentalízense, antes de que empiecen las tensiones pre-conflicto, de que ustedes NO son culpables. Una cosa es tener buen corazón y hospitalidad (y no saben cómo me ha costado comportarme tan en contra de mis principios gallegos, que dictan que si hay que arrancarse el bazo para prestárselo a una visita, se hace y punto) y otra cosa es dejar que alguien se aproveche de ustedes con toda la jeta del mundo. Si quieren montar una ONG para animales, plantas y personas en estado de necesidad, háganlo bien y anúncienlo. Si no... ver puntos anteriores. Mi cuñado, por poner ejemplo práctico y tangible, no tiene necesidad más que de unas buenas hostias, como dicen en mi pueblo, del derecho y del revés. Lo que sí tiene es más cara que espalda, que en su caso, hagan un acto de fe, es una barbaridad.

Cláusulas anexas:
1. Si las visitas en cuestión resultan ser familiares de su cónyuge, además, goza de la posibilidad de interpretar el papel de víctima, utilizando sutilezas del tipo de "Ah, ¿no? Es que tu madre me ha dicho esta tarde que... y yo pensaba que...... Vaya..." etcétera.

2. Si todas estan diplomacias no funcionaren, échenlos sin más. Piensen que no están siendo crueles, simplemente les están abriendo los ojos (ustedes) a una situación en la que no tendrían que haberse metido (ellos/as). Una cosa son tres días, y la otra es abusar mezquinamente.

Bien, como decía, espero que este manual abreviado les sea útil, y recuerden que estoy a su disposición para cualquier tipo de duda que pudiera surgirles.
La música, como siempre, me ha ayudado mucho. Me he pasado seis días tarareando la Danza de las Valkirias y escuchando setecientas veces seguidas una de las canciones de la Banda Sonora Original de Cosas Por Hacer, "I don't wanna grow up" de The Ramones.
Me he ido leyendo sus blogs y sus comentarios, cuando he podido, y desde aquí quiero hacer público mi agradecimiento por sus palabras de ánimo. No exagero para nada al decir que sin duda, me han ayudado a vindicar mi honor y desfacer entuertos.
Muchas gracias. Es que a mí, esto de los temas familiares, no se me da muy bien. Para qué negar evidencias y caer en hipocresías.

"I don’t wanna have to shout it out
I don’t want my hair to fall out
I don’t wanna be filled with doubt
I don’t wanna be a good boy scout
I don’t wanna have to learn to count
I don’t wanna have the biggest amount
I don’t wanna grow up".
 
Procrastination Sandwich.
Hay tres cosas en la vida con las cuales disfruto enormemente, y que me sientan fatal porque se me repiten una cosa mala:
1. El pepino.
2. El pimiento.
3. La desidia.

De las dos primeras no voy a hablar, porque no tienen más: si te los comes, sé consciente del riesgo que corres. La tercera, sin embargo, es la que me ocupa y preocupa.

ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN.

1. Obvio. Creo que tenía clase de italiano, o creo que no, no lo sé, porque los viernes son uno sí y uno no. En todo caso, tampoco he ido a comprobarlo, así que mentalmente supongo que cuenta como campana. ("Peyas" en dialecto de la capital, ahora que me creo cosmopolita)

2. De aturullamiento general severo. Craig me ha arrancado de la cama, donde ya tenía raíces agarradas a las maderas del futón, y al ir a ponerme de pie, la confluencia de Venus con Saturno (o el ciegue que llevaba) ha confabulado en mi contra, resultando dicha confabulación en tremenda berza que me he pegado contra el tendedero de la ropa, que ha decidido, ipso-facto, caérseme encima, ropa mojada (y ultracongelante, de paso) incluída. Lo de "qué carajo hace el tendedero en la habitación" ya lo explicaré en otro post, al que titularé "La vida desde una caja de cerillas a la que todo el mundo se empeña en llamar piso menos yo, que la sufro y la vivo como lo que es". Hoy no, que no está el oven para rolls.
Castañeteando cual gitana en romería, pero con los dientes, que he ido hacia la cocina siguiendo el olor del café, y no la he encontrado por ninguna parte. La cocina, quiero decir. No la he encontrado porque estaba sepultada bajo toneladas de platos, vasos, tenedores, tijeras, ceniceros, basura, unacebolla, dos pieles de aguacate, tazas, boles, ensaladera roja, ensaladera azul, escurridor uno, escurridor dos, una foto de craig en australia que no sé qué coño pintaba allí en medio, las ruinas de una ciruela que conoció mejores tiempos, más platos, más vasos, más vajilla, más mierda por todas partes...
La cafetera, con el café, (que era a lo que yo iba) resultó estar encima de la mesa de la sala de estar, que en realidad no es una sala de estar, sino una sala de malestar, que si escribiera este blog en inglés le llamaría "surviving room", porque de "living room" tiene lo que yo de genialidad de las matemáticas. Y le digo a Craig:
-¿Dónde has puesto la comida de Macgaiber?
-En el living room, darling.
-Qué living room ni qué living room, si esto es un sinvivir de room.
Y es que ya sé que en los días que corren, lo de los
pisos-botegalletas es tema candente y no digo nada nuevo, pero necesito desahogarme, porque antes de irme a Londres vivía en una pedazo mansión del Eixample Esquerre (Burguesía Hardcore) enorme, que mis dos compañeros y yo nos teníamos que llamar por el móvil para encontrarnos, y al volver me encuentro con esto, y llevo dos años que vivo sin vivir en mí, y no por motivos emotivos, sino porque NO QUEPO, carajo, NO QUEPO.
Cada día tengo que levantarme y pensar en lo injusto que es el mundo, que Penélope Cruz y Salma Hayek puedan permitirse mansiones de lujo cuando en realidad no necesitan ni la mitad de espacio que yo, que les saco dos pisos.
Y me repito el mantra: las vistas son buenas, las vistas son buenas, vendrán tiempos mejores, vendrán tiempos mejores, oommmmmm.....
Con este panorama pueden hacerse una idea de la alegría y la vitalidad que no me envuelven. Que no me pasan ni de lejos, vamos.

2. De expectación profesional. Ayer fue el primer día con un grupo propiamente mío al que voy a tener todo el curso, entre otros. Nada de Borjitas, para mi alivio y satisfacción. Sólo son cinco: cuatro minihadas preciosas de esas que las espachurrarías a abrazos y un miniHarryPotter, con sus gafitas de pasta azul, con el que me quedé encandilada. Tuvo que venir el jefe a buscarnos, porque no se querían ir. (Y yo tampoco. A punto estuvimos de organizar una sentada, oigan, qué espíritu). Ni que decir tiene que salí contentísima del sitio. Además, también el hecho de no haber tenido que salir corriendo por el pasillo con una niña sangrando por la nariz influyó en mi bienestar, que no vean las caras de la gente al ver una profesora llevando a una niña con la camiseta llena de sangre, que lo primero que piensan no es "hemorragia nasal" sino "puñetazo docente".

3. Hoy llegan mi suegra Hippy y Holden, mi cuñao rebelde, de su megaviaje por las islas griegas. Ya he empezado a ensayar "aaahs" y "ooohs" para la tediosísima sesión de fotos de setenta y dos horas que me voy a tener que tragar. A mí la hipocresía me cuesta horrores, porque soy de hipocresía cacahuetil: cuando algo nos aburre, nos aburre y punto. Sin diplomacias.
Lo peor no es el aburrimiento, sino el agobio de volver a tener gente en "casa" (botegalletas de medio metro cuadrado, quiero decir). Creo que la semana que viene voy ir tanto a clase de italiano que hasta me colaré en las de chino y ruso, si puedo. Con tal de no estar....

COSAS POR HACER:
1.Acabar dibujo tamaño industrial de cerdo para el cuento de Los Tres Ídems, que les voy a contar esta tarde a los cacahuetes nuevos.

2. Limpiar, limpiar, limpiar. (Ja. Esa no sé ya ni para qué la pongo, pero el resquicio de conciencia que me queda, me obliga).

3. Hacer lista de mantras para repetirme con motivo de llegada de suegra Hippy y cuñao Rebelde. (Nos va a costar, Aldarita, nos va a costar pero somos fuertes, y que no se pierda el espíritu de que habélas háinas, mulleres con paciencia, digo.)

4. Comprar dinamita para cocina. Si no los friegas, al menos consigue que desaparezcan de ahí.

5. Buscar proveedor de dinamita.

6. Salir corriendo al cole de mi señora madre, que hoy me toca una de esas sustituciones de comedor a las que no me puedo negar porque me pagan mejor que a Bush.

7. No llorar, no llorar, no llorar.
 
Doma y adiestramiento de cacahuetes. Practicum I.
CACAHUETE: N. (Neut.) Dícese de especimen de corta edad y larga lengua cuyos objetivos existenciales primordiales estriban en preguntar cosas que no se pueden responder, jugar todo el día con objetos no destinados a funciones lúdicas, repetir cosas que han oído y metabolizar con rapidez espasmódica todo alimento o bebida que entra dentro de sus cuerpos. Al cacahuete común se le suele reconocer por la posesión permanente de un objeto sintético con asas colgado de la espalda, rosa, fucsia o en colores pastel si es hembra y negro, rojo y de colores agresivos si es macho, aunque hay especies que escapan a estas generalidades y siendo especimen macho llevan una cartera de las Witch, probablemente heredada de cacahuete mayor. (hay muy pocos, no obstante)
Sirva esto de preámbulo teórico para lo que sigue.

El sitio parecía una versión bestia del Holocausto. Entro e intento no morir aplastada por un montón de cacahuetes de todas las edades corriendo, chillando, encontrándose de nuevo después de todo el verano sin verse, corriendo, chillando, sin hacer ni el menor gesto de ir a hacerles ni puñetero caso a sus padres ni madres, corriendo, chillando.... (¿Me he dejado algo?)
La primera silueta definida que se me aparece delante, entre la marabunta borrosa, es la de mi jefe, que me saluda y me dice que ha habido un cambio de planes. Que mi grupo del miércoles no empieza hasta la semana que viene y que esta tarde me toca una sustitución.
Es genial, el primer día, empezar con esa expresión: cambio de planes. Sustitución. Sobre todo si ya llevabas una clase preparada y no tienes tiempo de preparar otra... pero mi jefe no tiene la culpa, también hay que decirlo, así que más o menos ajusto la clase a un nivel comprensible para cacahuetes de siete años y espero a que vayan entrando.
Y mientras espero, me voy dando cuenta, progresivamente, de que aquello no eran cacahuetes. Aquello eran, más bien, crías de mandril caribeño. La madre que....
Entró el primero, con uniforme de escuela pija, cara de escuela pija y peinado de escuela pija. No puedo con las pijadas, y menos en un moco de siete años de edad y treinta centímetros de altura, que se cree David Summers y aún no le han salido ni los dientes.
No sonríe. Sólo me mira con aire desafiante, como si yo fuera su criada y él, el señorito. Yo noto así como un ardor procedente de no sé dónde, pero como los cacahuetes son todos criaturas de Dios, como decía mi abuela, y no tienen la culpa de la subnormalidad galopante de sus progenitores, ignoro el ardor y le hablo:
-Hello
Y me responde:
-Jelou.
Y le digo mi nombre, añadiéndole la coletilla del "you?"
-Borjita. (No, no era Borjita, pero ¿Desde cuándo doy nombres reales aquí? Además, Borjita se le ajusta mucho más)
-I am twenty-eight years old- le digo, escribiendo mi edad en la pizarra. and you? How old are you?
-Aim fain, zencs.
Vale. This is gonna be tougher than we thought.
En fin, van entrando todos y Borjita cada vez se porta peor. Me empieza a caer casi peor que Manolito de Mafalda, ese cuyo padre tiene una tienda y se cree el colmo del capitalismo.
Cada cinco minutos mira el reloj que hay en la pared y pregunta/sentencia:
-Ya es la hora, ¿no?
Y a mí me dan ganas de decirle que se vaya a su puta casa a ver Barrio Sésamo, que a ver si se aprende las horas y que si no quiere estar allí, que ya somos dos que no queremos su presencia en la clase. Pero no lo hago. Me sereno, y canalizo toda mi rabia Borjitera en separarlo de su posible entorno familiar/escolar, y en considerarlo como lo que es: un crío de primaria, pobrecillo. Esta técnica, aprendida de modo empírico directamente de mi señora madre, consiste en otorgarle al especimen una importancia que no tiene, así, a ratos, para que vea que es importante y que no te va a torear, porque no tiene motivo ninguno para hacerlo. Tengo que decir, también, que "esta técnica" funciona con cacahuetes tipo I (primaria) pero no suele funcionar con las especies macho del cacahuete conflictivo tipo II (también conocidos como gorilas, que son los especimenes en edad adolescente)
Le hablo, le trato como lo que es (un niño), luego como lo que no es (importante) y parece que empieza a funcionar.
Y cuando empieza a funcionar, y nos lo estamos pasando bien, entonces le empieza a sangrar la nariz a una niña.
No, no lo preguntes, no preguntes qué más puede pasar ahora, no lo hagas, no sucumbas a la tentación...
Y seguimos, y me explican, en su inglés tan preciado y precioso para mí, qué cosas les gustan, su comida preferida, las pelis que les gustan, hablamos de Lilo & Stitch, se suben a las sillas (de pie, me refiero), los bajo, se vuelven a subir, participan, se distraen, vuelven a participar... En fin, nada que no me esperara de un primer día de clase.
Hoy me toca uno de mis grupos, si no hay ningún otro cambio de planes. Son de siete años, también, pero albergo la esperanza de que no haya ningún Borjita entre ellos.
 
El miércoles que se creía Lunes.
Ay, qué dolor ahí en ese rinconcito que no llego a encontrar. Sé que me duele algo, pero no acierto a dar con qué.
Sé que no son los pulmones, primero porque desconozco si tienen terminaciones nerviosas o no, y segundo porque si las tienen, hace tiempo que debieron de morir asfixiadas por el tabaco.
Sé que no son los riñones, porque a mí los riñones aún no me han dolido nunca. Ni el páncreas. ¿El páncreas puede doler?
No sé qué me duele. Es un dolor gallego, de esos que empiezan por así como por aquel lado de allá que no sé yo... y circulan por no sé dónde, hasta llegar a otro sitio inubicable.
El caso es que ayer hice un horario precioso, de esos que hacía cuando iba al cole, con regla y todo (bueno, con regla no, utilicé el lomo del Mortadelo que me había comprado en Madrid), con rotuladores de colores, y todas esas carajadas, como dicen en mi pueblo.
En el horario ponía que hoy tenía clase de italiano, así que he ido a clase de italiano.
En el horario no ponía que la puñetera profesora de italiano no iba a venir hoy, así que me he tenido que enterar cuando ya estaba en el sitio, con toda la energía y alegría del primer día de estudiante, y perdón por la cacofonía rimante.
Al ver el cartel de "la clase de la profesora TAL, bla blá" el horario de colorines, todo bien puestito él, ha ardido por autocombustión automática. Ffffffllllllfffffffrrrrrrrfffllllflffffflflflflflflflflfrrrrrr....
Hala. Para un puñetero día al año en que me propongo cumplir con las cosas que tengo por hacer...
Eso sí, no les pienso dar el mismo gusto a mis nuevos cacahuetes, con los que empiezo clases esta tarde. De eso nada. Yo me presento a clase y enseño inglés, arda lo que arda.
En el camino de vuelta a casa he parado en el estanco para comprar tabaco, para lo cual he tenido que hacer un cálculo matemático y sopesar cuál era mi prioridad, si mis principios o mi vicio mayúculo. Es que la estanquera es una mujer racista, xenófoba e ignorante de la vida como ninguna (no, perdón, como ninguna no, que hay muchas, muy a mi pesar) y cada vez que voy está despotricando sobre alguna nacionalidad inmigrante. Las tres últimas veces les tocó a Pakistán e India (aunque ella reúne y mezcla países como en el mapa del Risk, en que Kamchatka ocupa media Rusia, casi) y hoy, la mañana temática iba sobre Ecuador, tratado como todo América del sur. La tía es una mezcla entre aquella metodología Forrestgumpiana de explicar su vida empalmando cliente con cliente y la temeraria ignorancia de quien piensa que la gente de países pobres no se merece tratamiento de ser humano.
Lo más triste del caso es que la gente que frecuenta el sitio siempre le da la razón, y no sé si lo hacen para que se calle o porque están de acuerdo, pero en cualquier caso me parece igual de mal. A punto, muy, muy a punto he estado de soltarle alguna barbaridad, cuando me ha dicho, con todo el algodón de azúcar del mundo en la boca, que "tu cambio, cariño, gracias". Algo que le pusiera una pila nueva en la neurona que le queda. Pero como hoy me duele todo, la inspiración se resiente, y me he conformado con dedicarle una mirada sucia que seguramente le ha volado por encima de la permanente oxidada, que es lo único para lo que lleva la cabeza.
Y claro que me jode, que venga alguien y me robe. Pero me importa un carajo de dónde sea ese/a alguien. Lo que me jode es que me robe, no lo que ponga en su pasaporte. Y claro que me jode, que venga alguien de Inglaterra y me "quite" el trabajo, sólo por ser de Inglaterra, pero, ¿quiénes somos para negarle a quienes realmente lo necesitan, un trabajo, un techo, un puñado de posibilidades?
Caminando de vuelta a casa, con el paquete de tabaco más repugnante de mis años de fumadora, me he acordado de aquel post de Stuffen de Anuncios por palabras y he decidido dos cosas:
Una, que no volveré a comprarle tabaco a la susodicha cacatúa. No puedo pretender que todo el mundo haga como yo y le hundamos el negocio, pagándole con su propia moneda (la intolerancia), pero sí que puedo decidir que no vuelve a recibir ni un céntimo mío, ni para sellos.
Dos:
PUESTO VACANTE en estanco c/Nou de la Rambla por defunción misteriosa de trabaj. ant. -Impresc. urdu, árabe y español hablados y escritos.
 
Recuento de gestas, fazañas e otros menesteres vividos en la capital.
Ya estoy de vuelta.
Llevo algunos minutos con los ojos atascados en la ventanita en blanco...
Después de un rato de pasarme imágenes de multitudes aglomeradas en la Puerta del Sol; patos pululando por el Retiro en una tarde de pipas en un banco; manto interminable de ciclistas de todas las edades, sexos, tamaños y demás por Sagasta, un acordeonista en la plaza mayor echándole un mal de ojo a un camarero, de un montón de cosas que aún no acierto a recordar, de tan recientes como son... me he tomado otro café, a ver si me despejaba.
Y nada. Sigo sin saber cómo evitar que se me sigan atropellando las sensaciones y los paisajes.
Casi que voy a tener que ordenarlo.
Trofeos que me he traído de Madrid.
1. El recuerdo de la pedazo bandera de España de la plaza Colón.
No, no estoy insinuando que sea bueno ni malo, simplemente que me produjo un pequeño sobresalto cardíaco porque aquí, en Barcelona, colgar bandera española de semejantes dimensiones sería impensable (o un llamamiento a pirómanos/as). Esto dio para una discusión de tres cuartos de hora con Craig, acerca del patriotismo. Supongo que en la idea que tengo del patriotismo, yo, que fui educada en una escuela independentista y republicana hasta la médula (republicana opuesto a monárquica, no en base a la idea de republicanismo estadounidense, quiero decir) no entran banderas. Ni españolas, ni catalanas. Ni europeas. Claro que si hubiera que colgar alguna, la constitucionalmente correcta (al menos de momento) sería la española. No sé. El caso es que me chocó ver la bandera aquella allí en medio. Craig dijo que hacía tiempo que no veía una bandera tan grande en ningún país. Craig no ha ido a los Estados Unidos.
2. El cabreo por los Stradivarius que se mueren de pena tras una vitrina del Palacio Real. El cabreo por El Palacio Real todo él, de hecho.
Entramos allí a petición de una que aquí escribe, persona de gran cultura y conocimientos históricos, que se encontraba en fase tres de actividad renal (es decir, que me estaba meando desde hacía tres horas) Vamos, que no entré a propósito, entré como quien no quiere la cosa, y pensando, cándida de mí, que como el Palacio Real nos pertenece a las gentes españolas, pues qué menos que me dejen mear gratis. Y no, resulta que no. Resulta que todo a lo que tuve derecho fue a un descuento, y no por ser ciudadana española, pagar mis diezmos, ni nada eso, no. Por ser estudiante.
En fín. Después de visitar las letrinas (que debían de ser las de los presos, porque desde luego, de estilo Luis XV por los coj... Aquello no tenía nada que ver con los lujos que luego vi en la planta de arriba, ni con paredes cubiertas de porcelanas, ni pollas en vinagre, como dicen en mi pueblo.)
La historia es que le hice de guía a Craig, esquivando abuelas japonesas con cámaras über-vanguardistas, alemanes igual de mal vestidos que cuando vienen a Barcelona, inglesas desperdigadas y demás fauna planetaria por el camino. Decidí que aquella vez no pagaríamos a ningún guía y que, visto lo visto, yo tenía más que conocimientos suficientes para explicarle cuál era la sala donde el rey de turno se cepillaba a las concubinas, cuál era aquella donde la consorte discapacitada mental de turno se aburría y se aburría, a cuántos y cuántas indígenas mataron, robaron, extorsionaron, violaron y engañaron para conseguir tal o cual tapiz, y etcétera. A veces no podemos responder por nuestros ancestros, pero lo que está claro (y expuesto, además) es que un día fuímos los Estados Unidos. Igual no íbamos en tanque; igual íbamos a caballo, pero... vaya si fuimos.
Las cosas como sean, yo quería una foto al lado de Isabel la Católica y la tuve. La mujer tendría sus defectos, pero tenía las trompas bien puestas, y no puedo simplemente renegar de la historia de mi país sólo porque la mayoría de capítulos de ésta no me gustaran. Isabel la Católica no se crió ni en mi siglo ni en mi escuela, si no, otro gallo habría cantado. Pero el potencial lo tenía, todo hay que decirlo.

3. El vértigo perenne de la cruz del Valle de los Caídos. La intolerancia hacia algunas cosas que no tienen que ver sólo con Madrid.
Me enteré (demasiado tarde) de que resulta que no todo era valle, no. Cawen... me llegan a decir que tengo que montarme en un tren cremallera de esos, con el vértigo que tengo, e iba a dejar Fuencarral Rita la Alpinista. No te jo...
Pero había que subir a la cruz, claro. Llego arriba, me engancho literamente a la pared más alejada del vacío, y oigo una voz que me dice:
-¿Tú también tienes vértigo?
Me giro y veo a una mujer con la misma cara de pánico que yo, espalda enganchada a pared, postura de circunstancias.
Yo debía de tener esa cara blanca que se me pone en cuanto me subo a cualquier cosa (aunque sean unos tacones). El sitio me gustó y me disgustó a partes iguales. Me disgustó entrar en aquel increíble mausoleo, construído cuando la gente del pueblo no tenía ni una patata para comer, y me gustó mirar a derecha e izquierda, ver que nadie me miraba, y pegarle un pisotón a la tumba de Franco así, por encima del cordelito rojo, al susurro de "esta es por mi bisabuelo".
Con esto me he enterado de algo de mí misma que imaginaba pero no sabía a ciencia cierta: no puedo disfrutar de la grandeza ni de la inmensa belleza de algunos sitios, porque siempre me queda la amargura del precio que costaron. Me pasó exactamente lo mismo en el Palacio Real de Barcelona, en Notre-Dame de París, en la catedral de Santiago, en la Mezquita de Córdoba. No puedo, lo siento. Yo veía aquel palacio y pensaba en cuántas escuelas cabrían, y miraba el patio principal (que aquello no era un patio, era una plaza, ahora que lo pienso) y calculaba cuántas canchas de baloncesto se podrían poner. No me malinterpreten, que estas cosas no pasan sólo en Madrid. Las comento ahora con motivo de mi viaje, pero me dan rabia en todas partes, ojo con mezclar políticas con otras ideologías.

4. La magia de Chueca.
No lo hice queriendo, pero el hostal donde fuimos a parar resultó estar situado en medio de donde todo pasa. La primera noche tuve el gran privilegio de conocer a la Reina de las Nieves (nick que, al igual que el mío, le viene de su libro favorito de infancia), una mujer que también mantiene fuera, frente a si misma, a la niña que lleva dentro. Estuvimos casi toda la noche hablando y riéndonos e hizo que la noche mereciera la pena de verdad. Incluso me olvidé de encontrar un bar donde supieran qué leches era una Boldam. (parece mentira, parece mentira, parece mentira. En Chueca ¡no hay Boldams!) Ah... creo que también salí en "Esta noche Madrid", porque de hecho me enteré de que estábamos en Chueca porque encendí la tele (¡Yo! Las cosas que hace una cuando está fuera de su ambiente...) y evidentemente puse Telemadrid, qué leches, ya que estamos, y estaban dando el programa y vimos que estábamos cerca de allí, así que la primera cerveza nos la tomamos en la plaza, al lado (literalmente) de la parada de metro y al lado (literalmente) de donde el presentador de la coleta larga daba bocinazos para hacer que la gente saliera de casa.
La Reina de las Nieves fue, en verdad, el recuerdo que me llevo de esa noche y uno de los mejores de los cuatro días.

5. La incompetencia de las embajadas.
Esto no me lo llevo de Madrid, exactamente.
Más bien creo que ya llevaba el gafe desde aquí. Como dicen en los culebrones, "en capítulos anteriores..." íbamos a Madrid a por el certificado de no impedimento... certificado que sí obtuvimos... pero con el apellido de Craig mal escrito por todas partes. Resultado, hoy he llamado a la embajada otra vez y nos enviarán otro por correo, lo cual me ha hecho pensar...¿Para qué he ibas a Madrid, decías?
Ahhhh, para pasear por el Retiro. Para conocer gente fantástica. Para saludar a la Dama de Elche, preguntarle qué leches hace que no está en Elche, para saludar a la Cibeles y preguntarle cuánto chupan los leones por quinientos quilómetros (que digo yo que si no chupan mucho podría venir a visitarme alguna vez a Barcelona), para caminar, para asombrarme, para saber... Entonces vale. Lo doy por más que bien empleado.

6. Una estampa de la Virgen de los Dolores. No me pregunten cómo, pero debo de tener el mismo talento para conocer gente maravillosa como la Reina de las Nieves, que el que tengo para conocer a gente peculiar... como un señor que iba con nosotros en el tren de vuelta de El Escorial y me estuvo explicando que había visto a la Virgen, que le había hablado, que había gente que le notaba (a él) un olor especial, a flores, y otra gente que no (yo agnóstica y algo resfriada, se siente) y... como habélas háinas, que dicen precisamente en mi pueblo, estuve hablando con él, porque lo de la virgen no lo tengo nada claro, pero que hay gente especial, gente que es capaz de sentir cosas que otra gente no siente... me lo creo, en dosis adecuadas al caso. Y conservo la estampita, porque el hombre pasó mi prueba del algodón de "y-qué-opina-usted-de-los-curas" diciendo que había de todo, pero que la mayoría no le gustaba. Él, que "la Virgen" y que "Nuestro Señor". Pues eso me vale, me lo crea o no. Admiro mucho a la gente que tiene fe, sea en lo que sea, por el concepto de fe en si.
Craig ahora también tiene fe: fe en que yendo conmigo le puede pasar cualquier cosa, además de hacer el ridículo más espantoso en lo alto de una cruz delante de un buen centenar de personas.

7. También me traigo algo de envidia, por qué no decirlo. Envidia de calles limpias, aunque la mayoría estuviera en obras. Madrid es una ciudad mucho más limpia que Barcelona, por no hablar ya del agua del grifo, que sabía mucho mejor que cualquier agua de esas de manantial de marca. Y envidia de edificios preciosos. Vale, sí, aquí también tenemos edificios preciosos... pero allí es uno al lado del otro, y no hablo sólo del centro. Hablo de la ciudad en general, de la sensación de ir caminando entre monumentos arquitectónicos donde la gente hasta vive dentro, y todo. Espectacular.

8. Aprovechando que estaba en la capital y que estamos en el año que estamos, me compré una versión del Quijote (que ya me he acabado gracias al objetivo aún NO logrado de Iberia, que dicen que es la puntualidad, cagü[C E N S O R E D]menea) adaptada a mi nivel intelectual y de madurez general, titulado "Mortadelo de la Mancha". Supongo que se hacen una idea, ustedes que me empiezan a conocer...

En fin, ahora tengo tantas cosas por hacer que no tengo tiempo ni para enumerarlas. Todo empieza mañana y nada va a esperar a que mi cabeza vuelva de Madrid, donde flota todavía entre Góngoras, Larras, bares, plazas y glorietas.