Presentaciones. Spanish Smart-ass.
Good morning and welcome to my blog.
Como dijo Sócrates, “joder, qué hambre tengo”. Y es que eso de que la inspiración crece más en los estómagos vacíos es una tremenda pelotudez.
A mí lo único que me está creciendo ahora mismo es el aire dentro de las tripas.
Bien. Soy yo más un bocata de salchichón. He conseguido, después de semanas intentándolo, crear mi propio blog, rollo “Juguetes Mediterráneo”, aquellos juguetes para compartir que me regalaban para reyes y que nunca lograba compartir, porque a dios gracias si me daba tiempo de utilizarlos, con tanta lección de música, de inglés, cursillos de natación y CV-fillers varios. Pero esto mola: este juguete me lo monto yo.
Tengo veintipico, como todo el mundo. Mis aspiraciones no son nada especiales, y además tampoco me estresan demasiado, porque me las planteo de aquí a que me muera, no de aquí a X tiempo.
(FCK… Entra en la puñetera lista de marras eso de aprender a manejar máquina expresso.)
Es importante decir la edad, en las presentaciones. En mi caso especialmente, porque soy viejísima de espíritu, y daría pie a malentendidos, al escribir mi diario, del tipo de “¿qué coño hace una abuela en “Plataforma” de Nou de la Rambla?” Así que…tengo veintipico tirando a treinta, (de todos modos, eso, para los asistentes habituales del susodicho Plataforma, ya es ser abuela de todas maneras, pero qué queréis, me gusta mezclarme con la juventud), las patas tirando a largas, como el pelo, pero sin pelo, y la carrera sin acabar. Soy presumida, vaga, lectora y fumadora compulsiva y amante de los vicios ancestrales que para mí son (a parte de los aforementioned) comer pipas, jugar al Risk e ir al cine. Ancestrales para mí, of course.
Para matar el tiempo, mientras tanto, doy clases de inglés en una academia y estoy matriculada en la universidad. Este debería ser mi último año. Ja. En fin…
Ahora es cuando digo que tengo un hermano pequeño que sólo es pequeño de edad, y mis mascotas y todo eso, ¿no?
Me pregunto a quién coño le puede importar que tenga una chinchilla macho y que habría comprado la tienda entera con tal de que no las tuvieran en esas jaulas cutres, muertas de miedo y de frío (a las chinchillas, no a las jaulas, se entiende). Algún día escribiré un libro in manner of J.R.J. que se titule “Macgaiber y yo” y que empezará tal que….”Macgaiber es pequeño, peludo, y gordo como la madre que lo parió. Le puse el nombre en honor al chulillo de la serie, aunque lo supera, porque no necesitó ni una grapa, ni un chicle, ni un garaje lleno de corotos para abrir la jaula el primer día, con los fuciños, como dicen en mi pueblo, y desapareció dándonos a Frida y a mí sendos ataques al corazón. “
Frida es mi mejor amiga, mi camarada, mi confidente, y yo soy su viceversa. Evidentemente, no se llama Frida. Joder, ¿os creéis todo lo que leéis en Internet?; Pero un día la llamé por teléfono para preguntarle cómo querría llamarse si no se llamara como se llama, y “Frida” fue lo que me respondió. (O eso fue lo que yo entendí, igual la pobre estaba estornudando)
Frida no es mi única camarada-confidente-etcétera-viceversa. Tengo dos. Las dos me tienen, aunque pocas veces nos juntamos las tres, no sé por qué. Son como Superman y Clark Kent. Creo que igual son la misma persona, porque una lleva gafas y la otra no. En fin....
En mi vida también hay una persona muy importante, Craig, que es el amor de mi vida, después de Colin Firth, Ricardo Darín y Vin Diesel, por orden. Ninguno de los tres estaba disponible en el momento en que yo dije de sentar la cabeza (volveré sobre este tema de sentar la cabeza, es una amenaza) así que un día en que ya había perdido las esperanzas de que existiera un Prince Charming, se apareció Craig, allí en medio, con sus dos metros de altura, su sonrisa extranjera y sus ojos azules y amarillos de color catálogo de viajes. Eso fue….hace el carajo de tiempo de eso, casi tres años o cuatro, o setecientos. Ahora es mi futuro ex -marido. Bueno, aún no estamos casados, pero es que me lo veo venir, porque soy una pinchafigos, como dicen en mi pueblo (id est, imbécil.) y si no fuera por su paciencia….
Vivimos los tres (Craig, Macgaiber y yo) en un estudio, en Barcelona. Ninguno de los tres nació aquí. Yo ya se pueden figurar de dónde soy, más o menos, Craig es de lejísimos, y… bueno, quizá Macgaiber sea cataluf… catalán, pero de corazón es sudaca.
Yo tengo mucha familia, dispersa por muchos sitios, sobre todo América del Sur, así que Macgaiber y yo nos entendemos bien. También me gusta la gente de Barcelona. De hecho, mucho más que la de mi pueblo, que no hablan su idioma por vergüenza y optan, en su lugar, por un castellano ininteligible (por no querer parecer de pueblo, acaban comportándose como a lo que mi madre califica de “provincianos”, que son los que envidian a la gente de ciudad, por algún motivo estúpido que no logro explicarme, y la imitan, o la intentan “superar”. No sé en qué. Voy a dejar este tema, porque no tengo ni puta idea de lo que estoy diciendo).
Pues eso, el estudio donde vivimos es pequeño y pintoresco. A mí, el barrio me parece una versión almodovaresca de Montmartre, motivo, entre otros, por el cual lo escogí. Siempre hay gente de fuera, nunca hablo el mismo idioma con nadie (aunque los asíduos son el roedor y el guiri, que hablan los dos inglés, y mi prima y mi hermano, que hablan demasiado y demasiado poco, respectivamente), al salir a la calle puedes encontrar (o pisar) cualquier cosa. Me encanta Barcelona. No la cambiaría por ningún sitio del mundo. Es mi Boulevard of life-long dreams.
Un último apunte. “Mai feborit colour is porpel” (citando a un futuro figura de la lengua inglesa, del que ya hablaré otro día).
Como dijo Sócrates, “joder, qué hambre tengo”. Y es que eso de que la inspiración crece más en los estómagos vacíos es una tremenda pelotudez.
A mí lo único que me está creciendo ahora mismo es el aire dentro de las tripas.
Bien. Soy yo más un bocata de salchichón. He conseguido, después de semanas intentándolo, crear mi propio blog, rollo “Juguetes Mediterráneo”, aquellos juguetes para compartir que me regalaban para reyes y que nunca lograba compartir, porque a dios gracias si me daba tiempo de utilizarlos, con tanta lección de música, de inglés, cursillos de natación y CV-fillers varios. Pero esto mola: este juguete me lo monto yo.
Tengo veintipico, como todo el mundo. Mis aspiraciones no son nada especiales, y además tampoco me estresan demasiado, porque me las planteo de aquí a que me muera, no de aquí a X tiempo.
(FCK… Entra en la puñetera lista de marras eso de aprender a manejar máquina expresso.)
Es importante decir la edad, en las presentaciones. En mi caso especialmente, porque soy viejísima de espíritu, y daría pie a malentendidos, al escribir mi diario, del tipo de “¿qué coño hace una abuela en “Plataforma” de Nou de la Rambla?” Así que…tengo veintipico tirando a treinta, (de todos modos, eso, para los asistentes habituales del susodicho Plataforma, ya es ser abuela de todas maneras, pero qué queréis, me gusta mezclarme con la juventud), las patas tirando a largas, como el pelo, pero sin pelo, y la carrera sin acabar. Soy presumida, vaga, lectora y fumadora compulsiva y amante de los vicios ancestrales que para mí son (a parte de los aforementioned) comer pipas, jugar al Risk e ir al cine. Ancestrales para mí, of course.
Para matar el tiempo, mientras tanto, doy clases de inglés en una academia y estoy matriculada en la universidad. Este debería ser mi último año. Ja. En fin…
Ahora es cuando digo que tengo un hermano pequeño que sólo es pequeño de edad, y mis mascotas y todo eso, ¿no?
Me pregunto a quién coño le puede importar que tenga una chinchilla macho y que habría comprado la tienda entera con tal de que no las tuvieran en esas jaulas cutres, muertas de miedo y de frío (a las chinchillas, no a las jaulas, se entiende). Algún día escribiré un libro in manner of J.R.J. que se titule “Macgaiber y yo” y que empezará tal que….”Macgaiber es pequeño, peludo, y gordo como la madre que lo parió. Le puse el nombre en honor al chulillo de la serie, aunque lo supera, porque no necesitó ni una grapa, ni un chicle, ni un garaje lleno de corotos para abrir la jaula el primer día, con los fuciños, como dicen en mi pueblo, y desapareció dándonos a Frida y a mí sendos ataques al corazón. “
Frida es mi mejor amiga, mi camarada, mi confidente, y yo soy su viceversa. Evidentemente, no se llama Frida. Joder, ¿os creéis todo lo que leéis en Internet?; Pero un día la llamé por teléfono para preguntarle cómo querría llamarse si no se llamara como se llama, y “Frida” fue lo que me respondió. (O eso fue lo que yo entendí, igual la pobre estaba estornudando)
Frida no es mi única camarada-confidente-etcétera-viceversa. Tengo dos. Las dos me tienen, aunque pocas veces nos juntamos las tres, no sé por qué. Son como Superman y Clark Kent. Creo que igual son la misma persona, porque una lleva gafas y la otra no. En fin....
En mi vida también hay una persona muy importante, Craig, que es el amor de mi vida, después de Colin Firth, Ricardo Darín y Vin Diesel, por orden. Ninguno de los tres estaba disponible en el momento en que yo dije de sentar la cabeza (volveré sobre este tema de sentar la cabeza, es una amenaza) así que un día en que ya había perdido las esperanzas de que existiera un Prince Charming, se apareció Craig, allí en medio, con sus dos metros de altura, su sonrisa extranjera y sus ojos azules y amarillos de color catálogo de viajes. Eso fue….hace el carajo de tiempo de eso, casi tres años o cuatro, o setecientos. Ahora es mi futuro ex -marido. Bueno, aún no estamos casados, pero es que me lo veo venir, porque soy una pinchafigos, como dicen en mi pueblo (id est, imbécil.) y si no fuera por su paciencia….
Vivimos los tres (Craig, Macgaiber y yo) en un estudio, en Barcelona. Ninguno de los tres nació aquí. Yo ya se pueden figurar de dónde soy, más o menos, Craig es de lejísimos, y… bueno, quizá Macgaiber sea cataluf… catalán, pero de corazón es sudaca.
Yo tengo mucha familia, dispersa por muchos sitios, sobre todo América del Sur, así que Macgaiber y yo nos entendemos bien. También me gusta la gente de Barcelona. De hecho, mucho más que la de mi pueblo, que no hablan su idioma por vergüenza y optan, en su lugar, por un castellano ininteligible (por no querer parecer de pueblo, acaban comportándose como a lo que mi madre califica de “provincianos”, que son los que envidian a la gente de ciudad, por algún motivo estúpido que no logro explicarme, y la imitan, o la intentan “superar”. No sé en qué. Voy a dejar este tema, porque no tengo ni puta idea de lo que estoy diciendo).
Pues eso, el estudio donde vivimos es pequeño y pintoresco. A mí, el barrio me parece una versión almodovaresca de Montmartre, motivo, entre otros, por el cual lo escogí. Siempre hay gente de fuera, nunca hablo el mismo idioma con nadie (aunque los asíduos son el roedor y el guiri, que hablan los dos inglés, y mi prima y mi hermano, que hablan demasiado y demasiado poco, respectivamente), al salir a la calle puedes encontrar (o pisar) cualquier cosa. Me encanta Barcelona. No la cambiaría por ningún sitio del mundo. Es mi Boulevard of life-long dreams.
Un último apunte. “Mai feborit colour is porpel” (citando a un futuro figura de la lengua inglesa, del que ya hablaré otro día).
Comentario:
Comentario:
Yo tambien le leido todo tu post, y vaya que es interesante, una vez que lo empiezas, no puedes dejar de leerlo hasta acabarlo.
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bien por ti, y saludos a macgiber y a Craig.
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bien por ti, y saludos a macgiber y a Craig.
Comentario:
Bien, me lo he leido todo y creo que te he entendido.
Bienvenidos los tres.
Bienvenidos los tres.
Comentario:
jejej entretenido comienzo!! Felicidades y bienvenida a esteos mundillos
Besitos salados de CHOI
Besitos salados de CHOI





