Caca-culo-pedo-pis-tonto-me-rebota-y-te-explota. (Pataleta en Fa menor).
-SE OYE UN VIOLÍN FRENÉTICO, EMBRAVECIDO POR EL "ALLEGRO VIVACE" Y ENTRISTECIDO POR LOS BEMOLES DE LA ARMADURA. A LOS SEIS COMPASES DE MONÓLOGO INTENSO, CROMÁTICO Y VELOZ DEL VIOLÍN SOLISTA, MEZZO FORTE, FORTE, IN CRESCENDO HASTA UN FORTISSIMO ESTRIDENTE, LE SIGUE UN TUTTI ORQUESTAL DE ESOS QUE PROVOCAN FALLOS MUSCULARES EN ESFÍNTERES SENSIBLES (Un tutti de cagarse, vamos. N. de la A.)-
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. El típico. No dejo de hacer cavilaciones que me llevan a otras cavilaciones, que a su vez evolucionan, se ramifican y finalmente degeneran en las enésimas cavilaciones sobre las cavilaciones de las cavilaciones, de las cavilaciones originales (no porque sean originales, válgame la Madre Naturaleza, sino por ser las que originaron a las demás) ... y cuando me quiero dar cuenta, me he acabado las diez uñas y voy por el tercer nudillo, no he hecho ninguna de las cosas que tenía por hacer, y no puedo dejar de pensar, porque mi cerebro (ese ente bicelular que me ronda por entre la oreja izquierda y la nariz y cuya debilidad amenaza con que se me salga disparado todo él con el próximo estornudo)... ¿Qué? ¿Dónde estaba? Mi cerebro, eso, mi cerebro ya ha puesto la pilota automática y funciona solo, sin que yo pueda hacer nada para pararlo.
¿El motivo de tanta cavilación absurda? Bueno, me han vuelto a llamar de la academia de inglés, a pesar de las broncas que tuve el curso pasado con mi jefe, para que vaya a trabajar.
Yo sé que mi jefe aún se lo pensaría dos veces, pero como tengo buenas fuentes informativas también sé que las mamás y los papás de mis cacahuetes han llamado al centro para preguntar si yo iba a seguir de profesora, antes de apuntar a los susodichos a la academia. Esto me llena de orgullo y de satisfacción, y no es el primer año en que lo hacen, lo de "si ella no está, no los apuntamos"... pero también de preocupación y de responsabilidad, hasta tal punto que me convierto en la víctima del chantaje emocional más cruel de la historia de las academias de inglés. No sé cómo decirle que me encanta dar clase, que es mi pasión, mi vivir y sinvivir, que vivo y me desvivo por hacer que alguien aprenda algo de lo que yo sé, porque es como compartir, como ayudar a crecer y a la vez crecer con ellos y ellas. Pero que necesito DINERO, [censored]ño.
Básicamente, la idea, resumida, viene a ser la que sigue: Trabajaré allí, pero no por menos de once euros la hora, netos y mínimos.
Lo que pasa es que no sé como decir esto sin quedar prepotente, porque lo cierto es que sé que mi naturaleza es orgullosa y prepotente, y acabo callándome y aceptándolo todo por no ser prepotente... y al final, lo que soy es idiota.
2. De jolgorio físico y preocupación muscular. He ido de culo y sin frenos (si me perdonan la expresión) todo el verano, de tal manera que no me he mirado bien en el espejo durante semanas. Hoy, al salir de la ducha, me he regalado un automasaje con uno de esos potingues tan peligrosos del body shop (peligrosos porque cada vez que los abro tengo que hacer serios esfuerzos por recordar que NO son comestibles) y he captado mi imágen entera, tal como llegué a este mundo, pero más crecidita y con el pelo recién teñido de negro, y he comprobado dos cosas:
a) La que me causa jolgorio físico: a pesar de los años, de Newton, del tabaco que llego a fumar y de mis constantes flirteos con la muerte súbita por fallo cardíaco en el chino de abajo, mis tetas aún son de esas que caen para arriba. Señal de que aún no está todo perdido, no soy tan vieja como pensaba, etcétera.
b) La que me causa preocupación muscular: la carencia de. De músculos, se entiende. Llevo más tiempo sin ir al gimnasio que sin ver la tele, que en mi caso es una barbaridad, considerando que para lo único que la veo (la tele) es cuando le quito el polvo, cosa que tampoco suele ser tan a menudo, todo hay que decirlo. Vamos, el caso es que necesito entrar al gimnasio en ambulancia y por la puerta de urgencias. Pero que YA.
Me da igual parecerme a la Swank en vez de a la Jolie. De hecho, prefiero parecerme a mí y que nadie me confunda, que ya me va bien. El caso es que ahora mismo tampoco me parezco mucho a mí, que digamos. Más bien parezco una versión gastada, corrompida por las horas sentada traduciendo, equivalentes a las horas fumando un cigarro tras otro, únicamente interrumpidas para beber café.
Vamos, una fuente de salud y gozo que ni les cuento.
Total, que la comida ingerida hoy hasta esta hora ha sido un microsángüich de queso fresco, aguacate y tomate. Y pensarán, encima de vegetariana, imbécil. (O al revés. A gusto de quien lea). Y tendrán razón. Pero es el pez que se muerde la cola. Si no logro comer menos y más ligero, no lograré entrar en el bañador antimorbo de cuellodaovuelta que al final no quemé este verano, y si no logro entrar en el susodicho, tampoco iré a la piscina, como comprenderán, y me quedaré en casa comiendo palomitas con pan, pa que bajen mejor. Qué dura es la vida de la mujer posmoderna.
3. De sorpresas satisfactorias. Ayer fui a comprarle un libro a Sacarina, pero no se lo digan, que es una sorpresa, y mira por dónde, me topé con MI libro. El de la traducción que he hecho este verano, que ya está publicado.
Me he leído mi parte por encima y lo cierto es que no habían corregido muchas cosas. Ustedes dirán, ¿cómo te puedes acordar palabra por palabra de doscientas páginas? Te acuerdas, créanme. Te acuerdas hasta de la última coma.
Lo fuimos a celebrar Craig y yo poniéndonos morados de buñuelos de bacalao en el chino de abajo, ya que, como saben, los buñuelos de bacalao son típicos de la comida cantonesa, de toda la vida.
4. De envío compulsivo de currículums, a ver si encuentro algún sitio donde me quieran, me den su cariño y me dejen hacer clases de inglés como manda la Santa Madre Naturaleza: bien trabajadas y bien pagadas, no "de carallada", como dicen en mi pueblo. De momento no es que no haya habido suerte. Es que hay un gran vacío en mi cuenta de correo. Tan vacío como mi estómago ahora mismo, más o menos.
COSAS POR HACER:
1. Escribir guión para cuando llame jefe con horarios, llegue el momento crítico y tenga que ponerme a lo mercader persa, a regatear precios. Hacer inventario de palabras y expresiones revestidas de tacto y diplomacia.
Emplear comentarios delicados, elegantes, sensatos y adecuados a mi formación universitaria, tales que:
a) Usted... ¿Tiene un notorio sentido del humor o es, acaso, que le agrada en demasía el consumo de sustancias, digamos, "estimulantes"?
b) Le sugiero que le proponga formar parte de su equipo a la señora que resulta ser hermana de su madre, esa cuya pierna derecha es más larga que la izquierda, que seguro que estará encantada de trabajar para usted y no verá ningún tipo de inconveniente en hacerle "precio familiar". (Lástima que no tiene ni puta idea de inglés, tampoco, claro...)
c) Considero que un putrefacto excremento de cualquier animal inferior y/o invertebrado engloba, en su conjunto y después de considerar todos los factores considerables, harto más importancia que esto que me relata sobre la carencia de alumnado. Le sugiero, no obstante, que dé fe y constancia de ello a cualquier párroco de la localidad a la que pertenezca, por si éste pudiera proporcionarle apoyo moral en estos tiempos de dificultad.
... Que sustituyan a la sarta de vulgaridades que en realidad me gustaría decirle, tales que:
a) Usted... ¿está de broma o es que abusa del happy tobacco?
b) Por ese salario va a enseñar inglés su tía la coja.
c) Me importa una puta mierda que no haya más alumnos. A mí me paga por hora y su puta vida se la explica al cura de su pueblo.
2. Dejar de mirarme las tetas como aquella mañana de mis trece años en que me desperté y me habían crecido de golpe... que ya no tengo edad, y acabaré inventando una nueva orientación sexual y volviéndome "autobollera", o algún otro nombre excéntrico que sin duda se le ocurrirá a algún sicótico, digo, sicólogo, argentino de esos que escriben muchos libros y no follan nunca.
3. Apuntarme al gimnasio YA. Tengo todos los papeles, las fotos y las firmas. ¿A qué viene tanto Síndrome Felipe? (El Sindrome Felipe es aquello "que por Mayo era por Mayo, cuando hace la calor..." Allá por el diecialgo de Mayo).
4. Dejar de mirar mis mails a ver si me han respondido de algún sitio. Por más que me repito que si te quieren hacer una entrevista, te llaman por teléfono, no dejo de darle al ratón a ver si... Que no, que no y que no. Que jugar al Risk me aportará más riqueza mental que esto.
5. Dejar el chino de abajo. Tendrían que haber puesto un cartelito donde los buñuelos de bacalao, de esos que ponen en los prospectos: "Atención. El consumo abusivo de este producto puede dar resultados positivos en pruebas antidopaje". Pero claro, ¿Cuántos/as idiotas como yo hay, a punto de morir de una deficiencia cardíaca causada sin duda por la grasa de una sobredosis de buñuelos de bacalao? Exacto, lo que yo decía.
6. Encender la luz, (cohóne) que parezco idiota. Llevo diez horas (como quien dice) aquí escribiendo y no me he dado cuenta de que se ha ido haciendo de noche y se me está quedando el nervio óptico como unas bragas después de una orgía.
7. Diculparme por todas las barbaridades, atrocidades, palabrotas y otras expresiones soeces de este post. "Un día de furia" lo tiene cualquiera.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. El típico. No dejo de hacer cavilaciones que me llevan a otras cavilaciones, que a su vez evolucionan, se ramifican y finalmente degeneran en las enésimas cavilaciones sobre las cavilaciones de las cavilaciones, de las cavilaciones originales (no porque sean originales, válgame la Madre Naturaleza, sino por ser las que originaron a las demás) ... y cuando me quiero dar cuenta, me he acabado las diez uñas y voy por el tercer nudillo, no he hecho ninguna de las cosas que tenía por hacer, y no puedo dejar de pensar, porque mi cerebro (ese ente bicelular que me ronda por entre la oreja izquierda y la nariz y cuya debilidad amenaza con que se me salga disparado todo él con el próximo estornudo)... ¿Qué? ¿Dónde estaba? Mi cerebro, eso, mi cerebro ya ha puesto la pilota automática y funciona solo, sin que yo pueda hacer nada para pararlo.
¿El motivo de tanta cavilación absurda? Bueno, me han vuelto a llamar de la academia de inglés, a pesar de las broncas que tuve el curso pasado con mi jefe, para que vaya a trabajar.
Yo sé que mi jefe aún se lo pensaría dos veces, pero como tengo buenas fuentes informativas también sé que las mamás y los papás de mis cacahuetes han llamado al centro para preguntar si yo iba a seguir de profesora, antes de apuntar a los susodichos a la academia. Esto me llena de orgullo y de satisfacción, y no es el primer año en que lo hacen, lo de "si ella no está, no los apuntamos"... pero también de preocupación y de responsabilidad, hasta tal punto que me convierto en la víctima del chantaje emocional más cruel de la historia de las academias de inglés. No sé cómo decirle que me encanta dar clase, que es mi pasión, mi vivir y sinvivir, que vivo y me desvivo por hacer que alguien aprenda algo de lo que yo sé, porque es como compartir, como ayudar a crecer y a la vez crecer con ellos y ellas. Pero que necesito DINERO, [censored]ño.
Básicamente, la idea, resumida, viene a ser la que sigue: Trabajaré allí, pero no por menos de once euros la hora, netos y mínimos.
Lo que pasa es que no sé como decir esto sin quedar prepotente, porque lo cierto es que sé que mi naturaleza es orgullosa y prepotente, y acabo callándome y aceptándolo todo por no ser prepotente... y al final, lo que soy es idiota.
2. De jolgorio físico y preocupación muscular. He ido de culo y sin frenos (si me perdonan la expresión) todo el verano, de tal manera que no me he mirado bien en el espejo durante semanas. Hoy, al salir de la ducha, me he regalado un automasaje con uno de esos potingues tan peligrosos del body shop (peligrosos porque cada vez que los abro tengo que hacer serios esfuerzos por recordar que NO son comestibles) y he captado mi imágen entera, tal como llegué a este mundo, pero más crecidita y con el pelo recién teñido de negro, y he comprobado dos cosas:
a) La que me causa jolgorio físico: a pesar de los años, de Newton, del tabaco que llego a fumar y de mis constantes flirteos con la muerte súbita por fallo cardíaco en el chino de abajo, mis tetas aún son de esas que caen para arriba. Señal de que aún no está todo perdido, no soy tan vieja como pensaba, etcétera.
b) La que me causa preocupación muscular: la carencia de. De músculos, se entiende. Llevo más tiempo sin ir al gimnasio que sin ver la tele, que en mi caso es una barbaridad, considerando que para lo único que la veo (la tele) es cuando le quito el polvo, cosa que tampoco suele ser tan a menudo, todo hay que decirlo. Vamos, el caso es que necesito entrar al gimnasio en ambulancia y por la puerta de urgencias. Pero que YA.
Me da igual parecerme a la Swank en vez de a la Jolie. De hecho, prefiero parecerme a mí y que nadie me confunda, que ya me va bien. El caso es que ahora mismo tampoco me parezco mucho a mí, que digamos. Más bien parezco una versión gastada, corrompida por las horas sentada traduciendo, equivalentes a las horas fumando un cigarro tras otro, únicamente interrumpidas para beber café.
Vamos, una fuente de salud y gozo que ni les cuento.
Total, que la comida ingerida hoy hasta esta hora ha sido un microsángüich de queso fresco, aguacate y tomate. Y pensarán, encima de vegetariana, imbécil. (O al revés. A gusto de quien lea). Y tendrán razón. Pero es el pez que se muerde la cola. Si no logro comer menos y más ligero, no lograré entrar en el bañador antimorbo de cuellodaovuelta que al final no quemé este verano, y si no logro entrar en el susodicho, tampoco iré a la piscina, como comprenderán, y me quedaré en casa comiendo palomitas con pan, pa que bajen mejor. Qué dura es la vida de la mujer posmoderna.
3. De sorpresas satisfactorias. Ayer fui a comprarle un libro a Sacarina, pero no se lo digan, que es una sorpresa, y mira por dónde, me topé con MI libro. El de la traducción que he hecho este verano, que ya está publicado.
Me he leído mi parte por encima y lo cierto es que no habían corregido muchas cosas. Ustedes dirán, ¿cómo te puedes acordar palabra por palabra de doscientas páginas? Te acuerdas, créanme. Te acuerdas hasta de la última coma.
Lo fuimos a celebrar Craig y yo poniéndonos morados de buñuelos de bacalao en el chino de abajo, ya que, como saben, los buñuelos de bacalao son típicos de la comida cantonesa, de toda la vida.
4. De envío compulsivo de currículums, a ver si encuentro algún sitio donde me quieran, me den su cariño y me dejen hacer clases de inglés como manda la Santa Madre Naturaleza: bien trabajadas y bien pagadas, no "de carallada", como dicen en mi pueblo. De momento no es que no haya habido suerte. Es que hay un gran vacío en mi cuenta de correo. Tan vacío como mi estómago ahora mismo, más o menos.
COSAS POR HACER:
1. Escribir guión para cuando llame jefe con horarios, llegue el momento crítico y tenga que ponerme a lo mercader persa, a regatear precios. Hacer inventario de palabras y expresiones revestidas de tacto y diplomacia.
Emplear comentarios delicados, elegantes, sensatos y adecuados a mi formación universitaria, tales que:
a) Usted... ¿Tiene un notorio sentido del humor o es, acaso, que le agrada en demasía el consumo de sustancias, digamos, "estimulantes"?
b) Le sugiero que le proponga formar parte de su equipo a la señora que resulta ser hermana de su madre, esa cuya pierna derecha es más larga que la izquierda, que seguro que estará encantada de trabajar para usted y no verá ningún tipo de inconveniente en hacerle "precio familiar". (Lástima que no tiene ni puta idea de inglés, tampoco, claro...)
c) Considero que un putrefacto excremento de cualquier animal inferior y/o invertebrado engloba, en su conjunto y después de considerar todos los factores considerables, harto más importancia que esto que me relata sobre la carencia de alumnado. Le sugiero, no obstante, que dé fe y constancia de ello a cualquier párroco de la localidad a la que pertenezca, por si éste pudiera proporcionarle apoyo moral en estos tiempos de dificultad.
... Que sustituyan a la sarta de vulgaridades que en realidad me gustaría decirle, tales que:
a) Usted... ¿está de broma o es que abusa del happy tobacco?
b) Por ese salario va a enseñar inglés su tía la coja.
c) Me importa una puta mierda que no haya más alumnos. A mí me paga por hora y su puta vida se la explica al cura de su pueblo.
2. Dejar de mirarme las tetas como aquella mañana de mis trece años en que me desperté y me habían crecido de golpe... que ya no tengo edad, y acabaré inventando una nueva orientación sexual y volviéndome "autobollera", o algún otro nombre excéntrico que sin duda se le ocurrirá a algún sicótico, digo, sicólogo, argentino de esos que escriben muchos libros y no follan nunca.
3. Apuntarme al gimnasio YA. Tengo todos los papeles, las fotos y las firmas. ¿A qué viene tanto Síndrome Felipe? (El Sindrome Felipe es aquello "que por Mayo era por Mayo, cuando hace la calor..." Allá por el diecialgo de Mayo).
4. Dejar de mirar mis mails a ver si me han respondido de algún sitio. Por más que me repito que si te quieren hacer una entrevista, te llaman por teléfono, no dejo de darle al ratón a ver si... Que no, que no y que no. Que jugar al Risk me aportará más riqueza mental que esto.
5. Dejar el chino de abajo. Tendrían que haber puesto un cartelito donde los buñuelos de bacalao, de esos que ponen en los prospectos: "Atención. El consumo abusivo de este producto puede dar resultados positivos en pruebas antidopaje". Pero claro, ¿Cuántos/as idiotas como yo hay, a punto de morir de una deficiencia cardíaca causada sin duda por la grasa de una sobredosis de buñuelos de bacalao? Exacto, lo que yo decía.
6. Encender la luz, (cohóne) que parezco idiota. Llevo diez horas (como quien dice) aquí escribiendo y no me he dado cuenta de que se ha ido haciendo de noche y se me está quedando el nervio óptico como unas bragas después de una orgía.
7. Diculparme por todas las barbaridades, atrocidades, palabrotas y otras expresiones soeces de este post. "Un día de furia" lo tiene cualquiera.
Comentario:
Bueno, sigo leyéndote y la cosa va bien (un poco borde sí que eres, que menuda contestación le has dado al de ahi arriba).
Me gusta tu manera de relatar tu cotidianeidad, de manera fresca e irónica, con esa capacidad para mezclar lo fino y exquisito con lo soez y vulgar (palabroterío y demás).
Saluditos. :)
Me gusta tu manera de relatar tu cotidianeidad, de manera fresca e irónica, con esa capacidad para mezclar lo fino y exquisito con lo soez y vulgar (palabroterío y demás).
Saluditos. :)





