Xoves de feira.
Los jueves es día de feria en la gloriosa villa del medio del monte del medio de Ourense, de donde procedo. Ahora sólo es una especie de mercadillo que se extiende desde la Alameda (una alameda preciosa y multifuncional, al lado del inmenso convento barroco) hasta la plaza Mayor, pasando por esa calle cuyo nombre nunca recuerdo, porque de hecho, creo que nunca he sabido los nombres de las calles de mi pueblo.
Tampoco sé si nadie las sabe, porque en mi pueblo hay una podrida costumbre, muy generalizada, de rebautizar todos los elementos del universo, ya sean:
a) humanoides (a filla de tal, a neta de cual, o sobriño do X, por "Rosa", "Aldara", "Ramón", etc.)
b) del reino animal (pericas por "ovejas"),
c) vegetales (zanahorias por "cenorias", a casa das putas por "sede del PP", que queda al lado del colegio de monjas) d) U objetos/entes inanimados/as, categoría en la que entrarían las calles, a pesar de ser de todo menos inanimadas (Calle Arriba, Calle Abaixo, calle da Merceria da Gemita, calle da Papeleria da Pilar, etc.)
...Para todo lo demás, hay una poderosísima palabra comodín: couso. Couso es el masculino de cousa, "cosa".
Así, una pregunta como por ejemplo...
-Onde puxeches o couso? (¿Dónde pusiste el coso?)
Puede tener infinidad de respuestas, porque no se crean que "couso" se refiere a algo con un precedente, como un pronombre, que se utiliza cuando todas las personas que intervienen en el proceso comunicativo ya saben de qué se está hablando, no. De eso nada. En Galicia, tienes que adivinarlo.
-Onde puxeches o couso?
-Alá ("allá", la más común. Y aviso: tampoco va acompañada de ningún gesto de esos de señalar con el dedo, para facilitar la búsqueda, no. De hecho, quien responde no sabe qué leches es el "couso" en cuestión, en la mayoría de ocasiones. Así vamos)
-Onde me fixeches poñelo? (¿Dónde me hiciste ponerlo? Segunda más aceptada, porque en Galicia, las preguntas sirven de respuesta mucho más que las respuestas. Y créanme, que lo he vivido: no es un tópico.
-Onte vín á Maruxa do Paco, a do Norte (Ayer ví a la Maruja del Paco, la de Estados Unidos. Típico mos procedendi para responder, que se basa en soltar la primera carajada que te pase por la cabeza, y sobre todo, que no tenga nada que ver con lo que te han preguntado.)
En fín, volviendo a los jueves de feria... Cuando era pequeña, Padriño me llevaba con él a cambiarle las llantas al caballo. Padriño era mi padrino. De hecho, era el padrino de un montón de gente, y por eso todo el mundo le llamaba Padriño. A los nueve años me enteré de que no se llamaba así, que se llamaba Xoán. Ya hay que joderse, que me sentó peor que descubrir que los Reyes Magos no existían.
Padriño me llevaba a cambiarle las llantas al caballo y me dejaba montarlo hasta la feria. Aún no me puedo creer algunas fotos, con el vértigo que tengo y lo grande que parecía aquel animal en comparación a mi corta estatura. De pequeña era una loca temeraria, sin duda.
El caso es que lo que más me gustaba de ir a la feria con Padriño era que nos poníamos morados de pulpo, de ése que te sacan de la olla especialmente para ti, servido en platos de madera, con sal gorda, aceite de oliva y un poco de pimentón picante. Mi abuela siempre me obligaba a meterme sobredosis indecentes de patatas cocidas antes, porque decía que el pulpo hacía daño al estómago. Pero Padriño no. Padriño me dejaba saltar con los pollos y las gallinas, tocar los conejos, montar a caballo, ordeñar las vacas... y jartarme de colitas de pulpo. Y me explicaba sus historias de Guinea, de cuando a un compañero suyo se lo comieron los caníbales, de cuando le tuvo que pegar una paliza a un tío para que el resto trabajara, de mil cosas más, y me hablaba en dialecto pidgin, y yo me meaba de risa, por aquel senderillo estrecho que llevaba a la finca. (Acabo de recordar un dato importante, para las lectoras: si deciden hacer pis en el campo, miren bien que no haya ortigas. Ésta no la aprendí a la primera, pero carajo si la aprendí. Padriño se partía cuando volvíamos a casa a comer y no me podía sentar).
No sé por qué me acuerdo de todo esto ahora. Es jueves y se me ha ido el santo al cielo, y de una idea he ido volando hasta la otra.
Un día llegó mi tío y me dio un libro. Mi primer libro en gallego. (Piensen que eran principios de los ochenta, y que la cuestión del bilingüismo, en Galicia, no lleva la misma velocidad que en Catalunya ni de broma, de modo que aquel libro era todo un acontecimiento).
Era un cuento infantil. Se titulaba "Aldara e Fuco". De ahí el pseudónimo.
Tampoco sé si nadie las sabe, porque en mi pueblo hay una podrida costumbre, muy generalizada, de rebautizar todos los elementos del universo, ya sean:
a) humanoides (a filla de tal, a neta de cual, o sobriño do X, por "Rosa", "Aldara", "Ramón", etc.)
b) del reino animal (pericas por "ovejas"),
c) vegetales (zanahorias por "cenorias", a casa das putas por "sede del PP", que queda al lado del colegio de monjas) d) U objetos/entes inanimados/as, categoría en la que entrarían las calles, a pesar de ser de todo menos inanimadas (Calle Arriba, Calle Abaixo, calle da Merceria da Gemita, calle da Papeleria da Pilar, etc.)
...Para todo lo demás, hay una poderosísima palabra comodín: couso. Couso es el masculino de cousa, "cosa".
Así, una pregunta como por ejemplo...
-Onde puxeches o couso? (¿Dónde pusiste el coso?)
Puede tener infinidad de respuestas, porque no se crean que "couso" se refiere a algo con un precedente, como un pronombre, que se utiliza cuando todas las personas que intervienen en el proceso comunicativo ya saben de qué se está hablando, no. De eso nada. En Galicia, tienes que adivinarlo.
-Onde puxeches o couso?
-Alá ("allá", la más común. Y aviso: tampoco va acompañada de ningún gesto de esos de señalar con el dedo, para facilitar la búsqueda, no. De hecho, quien responde no sabe qué leches es el "couso" en cuestión, en la mayoría de ocasiones. Así vamos)
-Onde me fixeches poñelo? (¿Dónde me hiciste ponerlo? Segunda más aceptada, porque en Galicia, las preguntas sirven de respuesta mucho más que las respuestas. Y créanme, que lo he vivido: no es un tópico.
-Onte vín á Maruxa do Paco, a do Norte (Ayer ví a la Maruja del Paco, la de Estados Unidos. Típico mos procedendi para responder, que se basa en soltar la primera carajada que te pase por la cabeza, y sobre todo, que no tenga nada que ver con lo que te han preguntado.)
En fín, volviendo a los jueves de feria... Cuando era pequeña, Padriño me llevaba con él a cambiarle las llantas al caballo. Padriño era mi padrino. De hecho, era el padrino de un montón de gente, y por eso todo el mundo le llamaba Padriño. A los nueve años me enteré de que no se llamaba así, que se llamaba Xoán. Ya hay que joderse, que me sentó peor que descubrir que los Reyes Magos no existían.
Padriño me llevaba a cambiarle las llantas al caballo y me dejaba montarlo hasta la feria. Aún no me puedo creer algunas fotos, con el vértigo que tengo y lo grande que parecía aquel animal en comparación a mi corta estatura. De pequeña era una loca temeraria, sin duda.
El caso es que lo que más me gustaba de ir a la feria con Padriño era que nos poníamos morados de pulpo, de ése que te sacan de la olla especialmente para ti, servido en platos de madera, con sal gorda, aceite de oliva y un poco de pimentón picante. Mi abuela siempre me obligaba a meterme sobredosis indecentes de patatas cocidas antes, porque decía que el pulpo hacía daño al estómago. Pero Padriño no. Padriño me dejaba saltar con los pollos y las gallinas, tocar los conejos, montar a caballo, ordeñar las vacas... y jartarme de colitas de pulpo. Y me explicaba sus historias de Guinea, de cuando a un compañero suyo se lo comieron los caníbales, de cuando le tuvo que pegar una paliza a un tío para que el resto trabajara, de mil cosas más, y me hablaba en dialecto pidgin, y yo me meaba de risa, por aquel senderillo estrecho que llevaba a la finca. (Acabo de recordar un dato importante, para las lectoras: si deciden hacer pis en el campo, miren bien que no haya ortigas. Ésta no la aprendí a la primera, pero carajo si la aprendí. Padriño se partía cuando volvíamos a casa a comer y no me podía sentar).
No sé por qué me acuerdo de todo esto ahora. Es jueves y se me ha ido el santo al cielo, y de una idea he ido volando hasta la otra.
Un día llegó mi tío y me dio un libro. Mi primer libro en gallego. (Piensen que eran principios de los ochenta, y que la cuestión del bilingüismo, en Galicia, no lleva la misma velocidad que en Catalunya ni de broma, de modo que aquel libro era todo un acontecimiento).
Era un cuento infantil. Se titulaba "Aldara e Fuco". De ahí el pseudónimo.
Comentario:
Acabas de darme un bañito de paz de lo más cálido. Mil gracias, Aldara.
Comentario:
Me viene ganas de visitar Galicia... a que no te lo cres.
Comentario:
Jo que guay, las ferias esas...
Cuando estuvimos por Galicia este verano pasamos por dos ferias de esas de pueblo, una era la del percebe creo, la otra no se, pq solo pasamos por el lado, una lastima no quedarnos.
Me acabo de acordar que dando vueltas por uno de esos pueblecitos (junto al pueblo que celebraba lo del percebe) le preguntamos a una abuelita que estaba sentada en una piedra a la entrada del pueblo y se puso a explicarnos en gallego para donde teníamos que tirar... la buena mujer me miraba a mi dando las explicaciones y yo ein?... menos mal que nuestra guía era gallega y ella si que la entendía pq me pasa eso a mi sola y me quedo como estaba, solo le entendía que teníamos que tirar para abajo... jaja.... ais que bien me lo pasé y que bueno que estaba el pulpo :-p!
Saludos!
Cuando estuvimos por Galicia este verano pasamos por dos ferias de esas de pueblo, una era la del percebe creo, la otra no se, pq solo pasamos por el lado, una lastima no quedarnos.
Me acabo de acordar que dando vueltas por uno de esos pueblecitos (junto al pueblo que celebraba lo del percebe) le preguntamos a una abuelita que estaba sentada en una piedra a la entrada del pueblo y se puso a explicarnos en gallego para donde teníamos que tirar... la buena mujer me miraba a mi dando las explicaciones y yo ein?... menos mal que nuestra guía era gallega y ella si que la entendía pq me pasa eso a mi sola y me quedo como estaba, solo le entendía que teníamos que tirar para abajo... jaja.... ais que bien me lo pasé y que bueno que estaba el pulpo :-p!
Saludos!





