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COSAS POR HACER
Crónicas de la antiheroicidad involuntaria.
Acerca de
Aldara: Pseudónimo. Si me hubieran preguntado, habría preferido ser la heroína que la antiheroína... Pero el condicional es el tiempo verbal más absurdo, y ahora ya le he cogido el truco a mis meteduras de pata. Con el tiempo voy desmadurando y todo lo que parecía estar claro y archivado vuelve a la carpeta de cosas pendientes.
Sindicación
 
Reprise.
Hum... No sé por dónde empezar a agradecerles las atenciones, los mimos, las ideas acertadas y las más acertadas todavía.
Me he leído todos sus comentarios unas cuantas veces antes de ponerme a escribir, eso sí.
Igual necesitaba unas vacaciones... Igual necesitaba unas cuantas páginas en blanco para que vean (y para que me conste a mí también) cómo cambian las cosas en apenas un par de semanas.
Les pongo en situación. ¿Se acuerdan de mis planeados planes de antiboda? Todo bien explicadito, bien remendadito, bien pensado y estipulado, ¿verdad?
Pues ahora bórrenlos de sus mentes, porque por una vez en mi vida he decidido darle otra interpretación al Árbol de la Ciencia de Baroja y ser feliz e ignorante.
Lo he hecho en defensa propia, eso sí.

Un abrazo a toda la parroquia. Uno muy fuerte a Sacarina, por no abandonar su puesto al pie del cañón, y otro a mi querido marqués, por pegarme un toque vía mail. A la Reina de las Nieves, una cerveza en vaso de plástico (como aquella noche, como está mandao) por sus dulcísimos rayos X.
Abrazos también a Maki, a Laura, a Juli, , a Sinclair, a Aitor (es oficial, me confieso adicta a Mertens), a Paquito en Chocolatero, a Ángela y a Tintin.
Dioses, cualquiera que leyera esto sin saber de qué va pensaría que tengo un cáncer terminal o que acaban de darme un Oscar.
Ustedes sí que lo saben, no obstante, y aunque no haya escrito sí que me he leído sus blogs.
Ahora toca explicar la causa de mi bloqueo, pienso yo.

THE ANTIPLANES DE BODA REVOLUSHIONS.

CAPÍTULO 1. Consideraciones.
En apenas dos semanas he sufrido una terrible y muy abrupta mutación, de la revolucionaria feminista de izquierdas que creía ser a una especie de Marujilla Junior no muy definida cuya preocupación máxima en estos momentos estriba en la dicotomía "velitas-o-hierbitas-aromáticas-como-recuerdo-de-mi-boda".
Y no. Lo más cachondo del tema es que no me he olvidado del hambre que pasan las criaturas en algunas regiones de África, ni de las torturas, ni de Cachemira, ni nada de nada. Sigo pensando que hay cosas harto más importantes de las que preocuparse que una boda... con el añadido de la contradicción. ¿Velitas o hierbitas? ¿Por qué la Comisión de Genocidios de la ONU es tan recontracondenadamente inútil? ¿Lambrusco o vino español? ¿Por qué no quisieron llevar a cabo el magnífico plan de Macnamara, que se habrían evitado un montón de muertes infantiles, de sed, de hambre, de infecciones, de tristeza? ¿Écharpe o abrigo?
Hay algo que sí que tengo claro, porque me ha venido impuesto: los puros, cubanos.
Y este es el único convencimiento de mi vida en estos momentos. Que los puros tienen que ser cubanos, y que es fácil entender de puros: basta con comprar los más horriblemente caros que encuentre.
CAPÍTULO 2. Vestido de novia.
Quedamos mi Sra. Madre y yo el sábado pasado para ir a mirar. El presunto e inocente "Ir a mirar" acabó con mi sra. Madre y yo metidas en un probador más grande que mi piso (eso tampoco es decir tanto, claro, pero tendrían que haberlo visto. En el condenado probador podrían vivir siete familias chinas) con un montón de vestidos de Sissi la Emperatriz, Barbie Profiterol y Nancy Malgusto colgados delante de mis narices.
La tensión se mascaba en el ambiente, porque yo sólo había entrado en aquella tienda para mirar, y ya habíamos pasado a la fase dos antes de ser ni consciente de ello.
Me dice la dependiente:
-¿Tienes alguna idea de lo que quieres?
Y yo pensé: "Sí, largarme de aquí ahora mismo a tomarme un café, que he dormido dos horas y media esta noche".
Y le respondí:
-Pues... no.
Y juraría que se esperaba mi respuesta, la tía, porque al percibir que realmente yo no tenía ni idea, empezó a sacar unos carpesanos que ríome yo de la Capilla Sixtina, lo grandes que eran los condenaos. Y yo pensando en cómo decirle que aquello no eran catálogos, que eran maniquíes a tamaño real impresos en papel brillante.
A mi Sra. Madre los ojos le empezaron a hacer chirivitas, y el gesto de su cara empezó a mutar de manera asesina. Se le puso una sonrisa que daba más miedo de Miércoles Adams, y dejó el bolso en el mostrador.
Yo sudando, y sólo llevábamos tres minutos allá.
Empieza a enseñarme locuras de faldones, almidones, puntillas y otras historias para no dormir y la tensión que me empezaba a subir desde los tobillos hasta la garganta, hasta que espeté:
-Blanco no. Faltaría más, a estas alturas.
Y la mujer:
-Ah, bueeeno, no pasa naaada, te saco el catálogo de los otros colores.
Mujer de recursos donde las haya.
Y yo:
-Esto no son otros colores. Esto es un blanco "como quien no quiere la cosa".
Y ella:
-Se llama hueso. Y este otro es blanco roto.
Y yo: "Romper sí que me gustaría romper unos cuantos huesos a alguien".
-Pues tampoco quiero huesos ni rotos.
Y sacó otro catálogo, la tía. No había manera de llevarle la contraria. Juro que estas dependientas reciben un curso de formación sobre cómo vender vestidos de novia a las novias, bajo la premisa principal de que son nuestras madres las que nos embuten en el sitio, agarradas por las orejas.
Lo sé porque después de tres o cuatro Capillas Sixtinas en papel brillante dijo LA FRASE. Y no les miento, ni les exagero, ni es ninguna licencia literaria. Cito textualmente:
No te preocupes: tu vestido existe.
Y debió de captar al vuelo las intenciones asesinas de mi cara, porque adoptó un estudiado gesto humilde y añadió...
-Pero claro, eres tú quien tiene que decidirlo, porque es tu día, y puede que no lo encuentres aquí, nunca se sabe, blá blá blá.
Estuve a punto de pedirle una tarjeta por si algún día decidía escribir un libro acerca de los abismos infinitos de la superficialidad del ser humano, y largarme. La cara de mi madre, esa cara de "ni se te ocurra", fue lo único que me lo impidió.
La mujer (la de la tienda, no mi sra. Madre) estaba convencida de que mi vestido existía, en verdad. Y yo estaba convencida de que me tenía que casar con Craig, no con un vestido.
Antes de ni verlas venir, ya estaba metida en el probador tamaño loft, forrado de espejos y con una especie de tarima circular en el medio, a la que me tuve que subir unas cinco veces (número que coincide con el número de veces en que me caí de la susodicha. En H&M no hay tarimas en los probadores, qué quieren que les diga. Y una es de naturaleza torpe).
Pues eso: volvemos al momento crucial en que estamos las tres (dependienta de paciencia infinita, sra. Madre y servidora) metidas en el probador, y la tensión se podía moldear cual plastilina.
-Es que creo que no me han entendido: No me gustan los vestidos de novia. No quiero parecer una novia de esas de boda- logré farfullar. Debió de ser la frase más torpe que he pronunciado en mi vida, porque las dos me miraron, se miraron entre ellas como si supieran algún secreto vital que yo obviamente desconocía, y se empezaron a descojonar de la risa. He dicho descojonar, sí, porque aquello no era troncharse ni partirse, ni desovariarse. Aquello era un descojone de enciclopedia, en toda regla.
No pude evitarlo. No sé si fueron los nervios, el no saber qué carajo pintaba un sitio como aquél alrededor de alguien como yo, la mala leche, el no haber dormido o qué, pero me puse a llorar.
Mi sra. Madre:
-Pero ahora, ¿por qué lloras?
Y yo:
-No lo sé.
Y la mujer de la tienda:
-Es la emoción, los nervios de la boda.
Y yo:
-Nervios no sé, pero la emoción ya le digo yo que no.
Y la mujer de la tienda:
-A ver, pruébate este. No es blanco, ni crudo, ni hueso, y es muy sencillo. Pruébatelo, sólo por probar.
Y yo:
-¿Qué? ¿Probar? Yo sólo venía a mirar, oiga.
Las dos descojonándose de mí otra vez. Voy a buscar mi partida de nacimiento, a ver si logro verificar que soy humana o si descubro que me fueron a adoptar a Marte. Lo juro.
Mi madre:
-Pero te lo tienes que probar, mujer.
Aaah. Lección de terminología nupcial: En terminología nupcial, mirar quiere decir probar. Que lo sepan.
-Que no, que no me lo pruebo.
-Pues me lo pruebo yo.
Tuve que volver a mirar a ver quién había dicho aquello, porque no daba crédito a mis orejas, hasta que vi a mi madre sacándose la chaqueta, dispuesta a probarse, a sus cincuenta y pico, un vestido de Barbie Bodorrio, con dos... En fin. Palabrotas, las necesarias.
La mujer de la tienda, con visible incomodidad ante lo atípico de la situación y mirando a su alrededor, seguramente con el fin de encontrar la cámara oculta:
-Es que... sería mejor que se lo probara ella. No es por ofender, ni nada, pero claro, es que la novia es ella y...
Y mi madre decidida, se desabrochaba la camisa. Vamos, que me tuve que probar el condenado vestido como resolución de intervención de emergencia, para evitar que mi madre nos dejara en ridículo a las dos.
-Ya me lo pruebo yo, vístete, por favor, mamá.
Otra vez chirivitas en los ojos de mi madre. Otra vez, sonrisitas cómplices entre ella y la mujer de la tienda.
Y no se iban. Quiero decir, que yo acababa de anunciar que me iba a probar el vestido, y ninguna de las dos parecía haberlo captado.
-Que me lo voy a probar- repetí, con la esperanza de que me dejaran un minuto a solas con el dichoso armatoste.
Que no, que seguían allí plantadas.
Qué ha pasado con el derecho constitucional a la intimidad, me pregunto.
Así que opté por ponérmelo encima de los tejanos. Creo que la constitución menciona en algún capítulo el derecho a dejarte los tejanos puestos cuando no llevas ropa interior porque sólo ibas a mirar.... Pero si no dice nada, ahí estoy yo para crear derecho consuetudinario. Camiseta fuera, ¡hop! vestido dentro ¡hop!, vestido y servidora, ¡pataplaf! nos caemos de tarima con todo el equipo.
Por más que la de la tienda, entre "aaahhhs" y "oooohs" me aseguraba y repetía que el vestido no llevaba tanta cola, yo me preguntaba cómo podía ser que ni se notara que llevaba tejanos debajo.
El caso es que después de mirarlo desde todos los ángulos, considerar antis y contras y darme cuenta de que los vestidos de boda, sean como sean, son de boda y por lo tanto no figuran en la lista de vestidos que van con mi carácter, me di cuenta de que aquél, al menos, no parecía tan de novia. Parecía un vestido de fiesta, eso sí. Un vestido muy elegante para algún baile con diplomáticos engominados y señoras de clases nobles y todo eso.
La de la tienda se había equivocado. Mi vestido no existe, como tampoco mi media naranja... pero la capacidad de adaptación me proporciona una especie de sexto sentido que en aquel momento me susurró: "si sabes que no vas a ser infeliz y que vas a hacer a esta mujer que admiras, que quieres y que adoras, infinitamente feliz... déjate de cabezonerías y tírate a la piscina, que vale la pena."
Y así fue como salimos mi sra. Madre y yo de la tienda, ella abrazándome, con una sonrisa de oreja a oreja como no la he visto ni en mis audiciones de piano, y yo con taquicardias, pensando,
"Esto sólo es el principio del fin de la voluntad privada".
Pero qué leches, a mí el derecho civil no me gustó en la vida.
 
Comentario:
Se dice "une écharpe"...es como una bufanda.
 
Comentario:
joer

Copita Nockando, repanchingado en mi butaca y leyendo tu post. Todo ello, acompañado de musica de Wim, claro. Qué buen momento!!

Gracias Aldara :)Te aseguro que has dado con el quid de una boda. Y tabien te aseguro que tu estaras como anestesiada, y te enteraras de la mita de la mitad (lo cual es fantástico) :P

Musus
 
Comentario:
¿Lo ve? Al final a dado con quid de la cuestión: las bodas son el día más feliz de las madres, tías y abuelas. No de los novios.
Si ya hatomado la decisión, déjese llevar, sonría a todo el mundo el día señalado, y pasado el trance siga con su vida de siempre. No sufra por la elección de nada, todo se lo darán hecho.
Y piense que es un regalo que le hace a toda la parentela de lágrima fácil. Ánimo, sólo son 24 horas como mucho... Bueno, la resaca dura algo más.
Un piacere ritrovarla tra noi.
 
Comentario:
hola darling!!! toy de vuelta-que no sabes la que llevo,pero vamos, que tu ganas de sobra!!! a ver,por partes como jack the ripper,
lo de la transformacion en marujilla me la conozco, tranqui, solo duele un poco al principio,luego se pasa y vuelves a compaginar el marujeo con la boldam, son fases.
las velas se te pueden derretir segun donde las pongas, claro que con el frio que hace lomismo no,pero ea... als hierbas duran mas tiempo.
el lambrusco se sube antes que el vinate español, a no ser que pongs tio de la bota y al dia siguiente no puedas levantarte de la cama, cosa que de todas formas imagino que sucederá, asi que sin estes.
que coño es un echarpe???
el compañero sinclair tiene razón, con lo del vestido tienes mano para chantajes posteriores, lo que siempre esta bien.
no te me estreses guapa, que en peores plazas hemos toreao, seguro!!!!
un besote enorme de la albaceteña exiliada en las frias germanias-a aprtir de esta noche nieve,joder,ya voy a empezar a dejarme los cuernos por todo lo largo y anfcho de la puta enzkreis.
besotes mil preciosa, una birra a tu salud y a la de craig, a ver si venir por aqui y os intivo a unas hefe a modo de felicidades!
*A*
 
Comentario:
Tienes que ir al nuevo H.M. del Maremagum... no hay vestidos de novia pero los probadores tienen vistas al mar.
 
Comentario:
Me he partido, en serio, me parto. Y casi me da un retortijón de ternura con la llorera... pobre!! ánimo, de verdad.

Lo del vestido era casi inevitable... pero mira, ahora tienes un buen argumento para intentar hacer chantaje.

Da gusto leerte de nuevo.
 
Comentario:
( Brazos cruzados)
Odio ir de compras.
Mañana tengo una recepción crucial para mi futuro laboral en la que la etiqueta es poco. Estarán todos los peces gordos de Madrid, la Espe y su séquito incluidos y esta tarde la tengo que dedicar a ir de compras, aysss, y mi Sra. madre ocupada en sus cosas, y mis amigas ocupadas...
Y yo odio ir de compras.
Este... Aldara , ¿me podrías prestar a tu mama un ratillo para que me acompañe en este trance?...
Ahí voy, como una valiente al Centro comercial. Ayss...a ver si encuentro enseguida lo que busco y puedo volver corriendo a casa.

Me alegro mucho de verte por aquí, guapa... ¿ me envías una foto del vestido?
Muchos besos.
 
Comentario:
Ahora se, pq te dolías en el post de abajo, por el guarrazo que te diste con el vestido... ajajjajaja...

Desde luego me pongo en tu situación y es que no hubiera aguantado ni la mitad del tiempo que tu...

A mi madre se le ponen esos ojos solamente cuando me voy a probar un vestido normalito, para cualquier ocasión... no me la quiero imaginar (primero pq no lo tendré :-p) el día de mi boda... que susto...

Veltitas o hierbitas... hombre si hablamos de velitas o marihuana :-pp... hierbitas, sino velitas...

Lambrusco o vino español... como no probe ninguno paso palabra...

Echarpe o abrigo... como no se que es echarpe, digo abrigo.
Respuestas contestadas... ¿qué he ganado? :-pp

Saludos....

Pd: De nada.
No