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COSAS POR HACER
Crónicas de la antiheroicidad involuntaria.
Acerca de
Aldara: Pseudónimo. Si me hubieran preguntado, habría preferido ser la heroína que la antiheroína... Pero el condicional es el tiempo verbal más absurdo, y ahora ya le he cogido el truco a mis meteduras de pata. Con el tiempo voy desmadurando y todo lo que parecía estar claro y archivado vuelve a la carpeta de cosas pendientes.
Sindicación
 
A jerk of the knee.

¿Saben eso que ocurre cuando se dan un toquecito en un punto concreto de la rodilla y el pie se dispara hacia arriba?
Eso, en inglés, se llama knee jerk reaction, y obviamente la expresión se ha extendido a su sentido figurado, que viene a ser algo así como reaccionar a lo bonzo ante algo... que viene a ser algo así como lo que estoy haciendo esos días, por ese otro dicho de que desperate times call for desperate measures.
(Si se piensan que estoy metiendo demasiado inglés, ya, en este blog, esperen a que llegue a Australia, con todos los dichos, frases y palabrotas que tienen allí, tan elaborados).

ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:

1. Dificil de describir. Es una especie de nudo gástrico extendido por todo el cuerpo, producto del cabreo, la impotencia, las buenas intenciones, la sobredosis de queso tan desafortunada, la inutilidad para rellenar formularios gubernamentales, la frustración y las empanadillas de atún del Chino de Abajo.
Y calambres en los dedos, de tanto tecleo en el ordenador.

2. De maratón burocrática.
Nos hemos propuesto arreglar, recopilar y tener a punto todos los papeles legales (los míos para Australia y los de Craig para aquí) en esta semana, antes de que se vaya Craig.
Resultado: Aldara 2.0 (Meaner, bloodier and untamed) chillando:
a) Al ordenador, por perderme los impresos en pdf de la embajada australiana
b) a la impresora, por no funcionar una vez encontrados archivos pdf
c) al destino cruel, por hacer que se acabara el dichoso papel justo cuando el resto de cosas por fin furrulaba.

3. Luego tuve una revelación casi divina, en que se me apareció San Francisco de Asís a eso de las tres de la madrugada, la otra noche, cuando ya casi me estaba olvidando del tema, (y de abrir los ojos, también) El tío, lo juro, llevaba una camiseta über-jipi, toda desteñida y con una hoja enorme de marihuana en el centro, dentro de la cual unas letras mayúsculas decían: "pasa el canuto, Hermana Luna", y me dijo:
-Hija mía, ¿qué vas a hacer con tan adorable roedor que Dios Nuestro Señor puso en este mundo para abalanza y realización de tus cuidados maternales?
Y yo:
-¿Qué?

En fin, que me di cuenta de que aún no había hecho nada, tema Macgaiber, y ayer llamé a la embajada, donde después de preguntarme ciento y la madre de veces qué era una chinchilla, me dieron una dirección electrónica para consultas. En Australia todo funciona como un reloj. Hoy ya me habían respondido. Con un NO así de grande, pero leñe, al menos responden y rápido.
En fin, que va a ser que Macgaiber se queda en tierra.
(No, no pienso llorar. Voy a ser fuerte. Voy a ser ffff...bbblllb...)

Estaba pensando en dárselo a Giulia, mi amiga de la universidad, que fue quien primero pilló un peine para peinar al bicho (a nosotros no se nos había ocurrido nunca, pero al bicho en cuestión le chifla que lo peinen, con uno de esos minipeines que dan en los hoteles, envueltos en un paquetito de celofán).

4. De aturullamiento zarandeante y adireccionalidad paranoide (ya clásicos). Me tienen que hacer pruebas médicas y rayos X para el visado. No es nada, es sólo que como me conozco y sé que soy una finchapigos (y disléxica, para más INRI), soy capaz de ponerme lo suficientemente nerviosa como para que me diagnostiquen hasta una prostatitis aguda.
¡Y a mí no se me puede inflar nada que no tenga, exceptuando, en ocasiones, los coj...!
¡Oh, dioses, qué existencia amarga, qué dolor sobrecoge mi pecho, qué losas y cruces pesadas! ¿Qué será de mí?
Buah, de momento tengo que hacer que el cerebro me reduzca un poco la segregación hiperactivizada de subnormalina y luego ya pensaré qué hago.

5. De palabrotas varias, al darme cuenta de que pasado mañana, llueva, nieve, truene o a pie, tengo que ir a la facultad, a clase de informática.. Sí, oigan, yo, a clase.
Es que empieza, por cuarta vez, el último semestre de mi vida universitaria, y esta vez tiene que ser el último de los últimos, de verdad. A mí, ni que decir tiene, lo de ir a clase es algo que casi hasta me indigna, a estas alturas. He descubierto, no obstante (y después de veintiocho años) que con indignación no se consiguen títulos universitarios, pero con la asistencia a clase a veces sí... Así que probaremos, que dadas las circunstancias no está de más.

COSAS POR HACER:

1. Llamar otra vez a la embajada para preguntar qué quieren decir, exactamente, en el dichoso e interminable impreso del visado, con "cómo se escribe su nombre en números de código comerciales chinos". A mí hay cosas que me superan, la verdad es tanta.

2. Aprovechar para preguntar también si alguien de la plantilla de la susodicha embajada quiere hacerse cargo de Macgaiber hasta que las autoridades australianas responsables de la cuarentena de animales tengan en consideración a las chinchillas.

3. ...Y ya que estamos, que me especifiquen si montar una manifestación a los seis años contra la tutora de aquél curso de primero de EGB (id est, mi Sra. Madre) por habernos castigado injustamente a mí y a un grupillo cuenta como acto de terrorismo y/o de otro modo acción paramilitar.
Que llevo una preocupación encima que no les cuento, porque claro, al formulario no se le puede ocultar nada, que luego te investigan, esa gente.

4. Intentar, de algún modo, suavizar movimientos. Lo de la reacción brusca de la rodilla es necesario a veces, del mismo modo en que toda revolución tiene que ser radical, para ser revolución, y que las revoluciones a veces son necesarias... pero si se alargan durante demasiado tiempo, las posibles consecuencias de ese alargo no valen la pena.
Vamos, que me toca calmarme un poco.

(¿Aldara de Rodriguez? Bueno, mal, mal, lo que se dice mal, no suena... pero sólo temporalmente).
Me despido por hoy, con una sonrisa de esas de Cheshire Cat.
A.
 
Comentario:
eiiiiiiii!!!!!! la del conejo soy yo!
ÑI
 
Comentario:
No jodas que desde australia me vas a meter mas ingles... jo si ya me cuesta seguirte en castellano :-ppp

yo me quedaba con el bicho pero:
A) a mi perro que es profundamente celoso (no consiente ni que alabemos a los crios chicos) no le haría gracia.
B) a mi abuela que es profundamente molesta (es decir que nos molesta a todos con sus quejas) no le haria gracia.
C) a mi madre que es la pobre que se encarga de los bichos de casa... lo de naturaleza animal y los que decimos que somos de naturaleza humana, no le haria gracia, cuidar de otro bicho....
D) yo siempre crei que era un conejo lo que tenías y ahora resulta que es una chinchillaaaa....

Me llaman.... pacienciaaaaa
saludossss
No