I's no illegal sista, byotch.
(Weird Al Yankovic. Secret Agent Man. Austin Powers OST).
He perdido la cuenta de los rounds que llevo. Lo único que sí puedo asegurar, a estas alturas de lo que parece el combate de boxeo más encarnizado de la historia del Peso Ornitorrinco, es que se me están poniendo unos bíceps (metafóricamente hablando) dignos de que servidora se convierta en la primera mujer de la historia elegida como la nueva "Agente 007".
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN.
1. Ojeroso y tirando a malhumorado, con precipitaciones al sureste causadas por ciclón que amenaza obtención de visado.
Ayer, en medio de una importante sesión de concentración profunda con el firme propósito de aprenderme todos los botoncitos de un programa de traducción asistida, llamaron al timbre.
2. Segundo y medio previo a llamada a timbre, menda descubrir, después de años preguntando, por qué le llaman traducción asistida. Le llaman traducción asistida porque al cabo de meses intentando descubrir dónde falla lo de la memoria de traducción y por qué leches no se te han grabado los datos, irrefrenable e instintivamente lanzas un "¡ QUE DIOS NOS ASISTA!" al aire, perdigones incluídos.
3. Segundo y tres cuartos posterior a llamada a timbre procedo a peinarme, vestirme, meter a Macgaiber en jaula y abrir puerta (asombrosa rapidez de movimiento sólo alcanzable uno o dos días al año, no se crean) y es mensajero con paquete.
-¿Dónde firmo? -le pregunto.
-Primero pague -me contesta.
Túuuu.... mucha capacidad de hacer amigos, que digamos, no te dieron, ¿no?, pienso, mientras configuro nota mental de salir con escote demencial próxima vez que ver mensajero por mirilla de puerta. Igual me hace descuento, hope springs eternal.
Le pago e ipso facto descubro que remitente es embajada australiana de Madrid.
Oh dioses, oh dioses, oooooohohhhhhhhhh diosesssss....
En minuto cinco posterior a cerrado de puerta (con mensajero fuera, claro) vuelvo a planeta tierra y me descubro a mí misma aún de pie con gran sobre/paquete en mano e incapaz de mover un músculo para proceder a abertura de sobre. Única neurona funcional chilla "ábrelo, ábrelo" pero resto de neuronas no responden, cual sobrecarga en servidor o similar.
En minuto siete posterior a cerrado de puerta (con mensajero fuera), posición no ha variado pero sí ha sufrido mutaciones, tales que alteración severa del ritmo cardíaco, sarpullido intrasináptico y desaparición absoluta de resto alguno de celulitis, provocada por acusado temblor de piernas.
(Sí, qué más quisiera yo. Pero algo tenía que poner para que no quedara tan triste la cosa, ¿no?)
En minuto ocho, única neurona funcional sufre de afonía aguda pero sigue instándome a que abra el puñetero sobre. Resto de neuronas (las otras tres, quiero decir) caen sobre nariz en avalancha de pensamientos negativos no controlables de los que hago lista detallada a continuación:
a. Cálculo del tiempo que hace que envié todos los documentos: 2 semanas y media, aprox.
b. Respuesta tan rápida sólo puede significar negativa, por razonamiento universitario siguiente: cuando terminas un examen en tres minutos es porque sólo has puesto el nombre, lo cual equivale a suspender.
c. Suspenso, suspenso. Me han suspendido. No porque no supiera suficiente ni me hubiera guardado papeles, no. Me han suspendido como persona. No doy talla australiana. Oh, dioses...
d. Talla australiana suele ser grande, esp. en mujeres que he conocido. Nicole Kidman no es ejemplo fiable de talla media de mujer australiana, en verdad.
e. Oh, dioses, Nicole Kidman. Qué guapa es, qué clase tiene. Qué elegancia...
f. ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Dónde he dejado el tabaco? Aibá, un sobre de plástico...
g. Ábrelo. Ábrelo de una puñetera vez. A los enemigos hay que verlos de cara.
h. Bueno, de acuerdo. Énciéndete un cigarro primero y siéntate, que aunque haya que verlos de cara, hay cosas que se reciben mejor con un cigarro y el culo aposentado.
Minuto trece posterior a cerrado de puerta bla bla he logrado sentarme delante de sobre pero no he logrado abrirlo porque el muy recondenado está sellado herméticamente y no se deja. De repente, minutos estáticos sufren frenético efecto muelle y se convierten en enajenación transitoria. Resultado: acabo abriendo sobre/paquete con los dientes y lo dejo hecho unos zorros.
Paquete contiene sobre que a su vez contiene sobre que contiene:
-La fotos que envié, con post-it indiscutiblemente sugiriendo que menda no responder a perfil de persona fotogénica ( decía: "No necesitamos copias de estos documentos, gracias").
-Mi pasaporte viejo. (¿Debería llamarles para decirles que el que necesito es el nuevo, que el viejo no me sirve porque le cortaron la contratapa cuando me hice el nuevo? Hum....)
-Una carta. No, no carta estilo Isabel Gemio, sino más bien carta estilo notificación judicial a criminal peligroso en libertad condicional informando de fotos enviadas con su cara a todas las fronteras y salidas posibles del país. Estilo de carta que podría pertenecer perfectamente a película titulada "No way out" o similar, con banda sonora hip-hop recontracargada de palabrotas e insultos al sistema.
Resultado: Segunda avalancha (bineuronal tras trágica pérdida de una de las tres neuronas anteriores por recóndito lugar de alguna parte entre lóbulo frontal y rodilla derecha) en que se suceden imágenes de servidora vestida integralmente Tommy Gear con malla en cabeza y chandal superancho, F.N. semiautomática belga Five Seven 28 milímetros colgada de tira elástica de cintura, munición en bolsillo derecho y cadenas de oro y anillos de sello y cara de " you don't wanna fuck with me, mothafucka".
Tercera avalancha (unineuronal, no pregunten): Oh, dioses, de repente ya no soy Aldara, niña repelente sabelotodo bocazas y torpe, sino mujer de pasado oscuro, silenciosa pero letal, luchando contra el Establishment, cual versión gangsterizada de Lara Croft excluyendo silicona pectoral y ropa ajustada (porque no es por nada, pero si yo fuera mujer supermegaindependiente que no quiere nada con hombres y que es su propia jefa en su propia vida y tan feminista y tan radical, anda que iba a llevar la ropa ajustada y los escotes de la Croft. No te jode....) Mi identidad oculta como gangster responde sólo a misión de incógnito para gobierno subversivo de algún país conflictivo y en realidad soy superagente secreta.
Y entonces plaf. La única neurona que quedaba, haciendo snowboard por los infinitos parajes de mi desierto cerebro muere a causa de choque frontal con realidad: si menda fuera superagente secreta o peligrosa gangster post-moderna, definitivamente tendría contactos que a bien seguro le facilitarían pasaportes falsos, con lo cual no tendría que pedir un dichoso visado, ¿no? ¿O han visto alguna vez a algún espía haciendo cola en el ayuntamiento mientras los terroristas hacen volar el país? Por Dios, esta gente no ha visto ni una película en su vida o qué? Qué poca cultura, vírgen santísima del amor hermoso.
Bien. Aproximadamente veinte minutos después de cerrado de puerta (con mensajero fuera) y tras abertura de sobre y toda la vaina, me encuentro con la siguiente lista de
COSAS POR HACER:
1. Tres formularios de severidad australiana (ríanse de holocausto) por rellenar (donde digo rellenar, digo superar/aprobar). Uno de personalidad en que me vuelven a hacer jurar una lista de cosas que darán para otro post, no lo duden, otro de revisión médica en que mucho me temo que me van a sacar hasta una muestra de tejido estomacal (no vaya que introduzca diarrea en el país, ahora que ya hace dos siglos que la erradicaron, me ca[CENSORED]go hasta en...)
y el tercer formulario es el único que viene realmente a cuento, porque después de ver los otros dos menda gritó: "¡rayos!" y hala, eso. Rayos. Y no rayos cualesquiera, ni centellas, no. Rayos de esos que te tienes que desnudar fijo, a juzgar por el título amenazador en primera página de formulario que reza "rayos X".
2. Intentar Mos Procedendi alternativo, a saber: llamar a embajada y pedir día y hora para personarme en susodicha institución y que me marquen el culo con hierro candente como ha hecho en mi pueblo mi familia toda la vida en las granjas de cerdos. Acabaremos antes, digo yo, y llevar escudo australiano en posaderas aporta, en mi opinión, nuevas dimensiones a concepto de patriotismo immigrante.
3. Comprar caja tamaño industrial de valeriana para facilitar sesión de rellenado de formulario de personalidad. Pensar absurdo tener que contestar que sí que sufrir ataques de nervios, pero ser todos causados precisamente por rellenados de formularios terroríficos.
4. No volver a casarme nunca más, bajo ninguna circunstancia, giro o pirueta de la vida ni bajo ningún efecto de ninguna droga ni administrada contra mi voluntad mientras alguien roza sien izquierda de menda con pistola para que firme. Que me maten. La muerte, al menos, te excluye de tener que rellenar nada que no sea una caja de pino.
5. Personarme en FNAC o similar para adquisición de "The Bourne Identity" y secuela "The Bourne Supremacy" envueltas para regalo, con intención de culturizar plantilla de Embajada Australiana. Las futuras generaciones de mujeres españolas que se emborrachan y van a tugurios donde conocen a australianos con los que inician rollo de una noche que se convierte en rollo de cuatro años con anillo en dedo sin duda me lo agradecerán. Quién sabe, igual acaba figurando nombre de menda en manuales de historia de derecho internacional.
6. Intentar disimular desesperación por encontrar alguna consecuencia buena a todo esto.
Comentario:
Ha-ha. Très marrant, toi...
A.
A.
Comentario:
Esto pasa por tener Almodovar como principal exportador de la imagen de españa.





