Jíuston, tenéis un problema.
(Dixie Chicks. Long time gone).
De repente se aparece el reproductor de windows sin venir a cuento, pantalla maximizada; se activa la barrita esa verde, sale el león de la Metro que siempre e invariablemente me pega un susto del copón, con el rugido en dolbisarráun, y se ve Texas.
A modo de Far West. En plano de esos como si filmaras desde un helicóptero después de cuatro Boldams (A ver, no es plan de ponerse con travellings y tecnología. Hablamos de Texas, la patria del incesto, de la matanza de ídem y otras desviaciones patológicas varias).
El caso es que la cámara se va acercando a un puntito diminuto en la lejanía, hasta convertirlo en una construcción de madera a lo rancho, de esas de porche con mecedora.
Hay un par de críos über-llanquis en lo que algún día podría haber sido un jardín, ahora poblado únicamente por esas bolas de polvo, hierba, paja, o vaya usted a saber, que se pelean por una pelota (los cacahuetes, no las bolas del desierto) y se quejan de que sus padres no les hayan comprado más pelotas, como a todos los otros cachuetes llanquis.
-Diesss o tressse pelouutass porr vivieeinda, aunkey sóulou haia two cacaweeiteiss, Nou, Jimmy? Eeeis lou key deberríamous pedirr, pour dereeeichow, nou, Jimmy? Podrrríamous irr a interneeit and consultarr con un abougahdow to see a verr si podeimows denunsiaarr a mom and dad pourrr precarieiidad de tratow! Yee-hah!
(Y el Jimmy):
-Brouder, ke nous passa en la bowka, ke no podeimous hablarr norrmall? Porke tenemos este assento tan estiuuupit?
Entonces se abre la puerta de la casa, y de repente todo para. Sólo se oye el tímido, aunque rebelde, aullido del viento del desierto. Cae una gota de sudor del sol, desde el cielo, y los minillanquis se cagan la patabajo de golpe.
(Y se oye el típico ni-nu-ni-nu-niiiiiiii de los Westerns. Sí, ya saben, el típico, tipiquísimo, ése, ése)
Tras la puerta aparece nada menos que Sacarina. Sí, Sacarina, con sombrero a lo cowgirl, camisa a cuadros sin mangas, vaqueros, pañuelo-bandera sureña en cuello, espuelas en las botas de montar y una escopeta que haría las delicias de servidora en el más cáustico de mis días.
Sacarina les dedica una mirada corrosivo-aniquiladora a los cacahuetes-in-the-ranch, le pega un tiro a la pelota, que se convierte en un deshecho similar a unas bragas sucias y perpetra inmenso escupitajo atroz que provoca tremendo agujero en el suelo.
(Qué cabrona, cien años metiéndose conmigo porque fumo, y a la que me quedo un poco traspuesta va la tía y se pone a mascar tabaco, nada menos).
Sacarina, una mujer con clase donde las haya, de lo más delicado en comportamiento (exceptuando esos días malos que tiene todo el mundo), maneras, vocabulario y apetencias musicales, vestida de John Wayne y mascando tabaco.
Sigmund, ten piedad de mí.
Después de perforar suelo, que ya le habría gustado al Chimaláian aquél, el de la peli de "Señales", se acerca a pasos aterradores hacia los k-k-weteeis en cuestión, escopeta en mano ...
(Un momento, un momento, ¿Eso de ahí es un anillo de sello? Pero si a ella nunca le ha ido el rollo este de.... aghhh)
Y les dice:
-Ahora mismo seos entráis padentro más rápido de lo que se roba una cartera en las Ramblas, y os acabáis las lentejas sin decir ni mú. Hasta el coño, que me tenéis, ya, de repetiros que no se sale de la mesa sin haberse acabado la comida. Cawendios.
Ahí es donde me he desvelado, sobresaltada y sudando.
Y es que Sacarina se va a Texas. De verdad. Se va a Texas de verdad.
Ahora sé que por fin se va a hacer justicia en el mundo, y que los Estados Unidos van a sufrir en sus propias carnes una caída en picado que hará que las futuras generaciones se piensen que la Caída del Imperio Romano fue la patética bancarrota de una cadena de pizzerías. Estoy completamente convencida de que Sacarina es lo que necesitan en Estados Unidos.
Prepárense para dejar de ver fútbol en el telediario. Prepárense para ver levantamientos de gente sureña exigiendo la derogación de la constitución estadounidense, quemando banderas sureñas y adoptando cacahuetes africanos, y llevando a sus criaturas a casals d'estiu, y cantando "vora al fooooc a la nit freee-daaa" con acento Brinnispiars.
Hum... Claro que allá, cuando se haga famosa... ¿Cómo la llamarán? Porque lo de Sacarina de Aragón queda descartado, por motivos obvios: uno, esa gente no sabe decir Sacarina (ni sabe lo que significa) y dos, mucho me temo de que no tienen ni puñetera idea de qué es Aragón, y mucho menos de quién era Agustina de ídem.
...
Juás, se me acaba de ocurrir uno genial, pero sólo lo diré si me prometen no decírselo. Este post es totalmente CLASSIFIED.
Sacarina Croft.
Me gusta, no puedo evitarlo. Le va como anillo al dedo.
Comentario:
Si es que no debse cenar tanto...luego tienes pesadillas :P





