Fútbol, diclofenaco sódico y otros lobotomizantes laterales.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Hinchazón en mejilla derecha considerablemente combatida.
2. (ver 1 ) Me he autorecetado la reducción considerable de las dosis de los analgésicos a tomarme. Ya estoy mejor, y no quiero problemas añadidos, ni efectos secundarios.
3. Conozco a casi todo el personal practicante (para quien no lo sepa, la gente que pone inyecciones) de Barcelona. Estoy planteándome la idea de dar una fiesta temática en mi casa, donde los chupitos se sirvan en jeringas de esas tamaño granja.
4. Ayer aún me dolían las posaderas (señal de actividad epidérmica) Hoy no las siento. Voy bien para convertirme en Rambo: " No me siento el culo, no me siento el culo".
5. No sé ni cómo empezar a decir hasta dónde estoy de la pandilla de oligofrénicos/as que pueblan las calles de esta ciudad que solía ser tan bonita hasta que el puto equipo de fútbol compuesto por anticatalanes (es decir: de todo menos catalanes) ganó la puta liga. Ya no es que no me guste el fútbol en sí. Ya no es lo aburrido que llega a ser de ver, ni lo cabestros, rústicos e iliteratos que llegan a ser los miembros de cualquier equipo, que me recuerdan a la sota de bastos. No. Es el fervor ovino de la población. Siento tanta vergüenza ajena, vergüenza de que algun colectivo extraterrestre pueda estar observándonos y vea esto, y miedo de que se cumpla la historia de Mendoza y Gurb venga a visitarnos, que quiero meterme en la cama y dormir hasta que el nivel intelectual de la población suba justo hasta el punto de aniquilar todo fanatismo en la especie humanoide.
6. (ver 5) De momento, y como lo del nivel intelectual no va a ser muy posible que digamos, visto lo visto, he decidido que:
CADA 1 DE ENERO por la mañana, y con motivo del concierto de año nuevo que se celebra en Viena desde tiempos inmemoriables, saldré con un coche, bici, patinete, o lo que sea por la calle a las nueve de la mañana (lo bastante tarde como para que ya haya regresado todo el mundo de fiesta y lo bastante pronto como para potenciar, aumentar y multiplicar resacas y cefaleas) pitando cual correcaminos bajo efectos de speed y de alguna posesión demoníaca también, para que todo el mundo comparta mi alegría y mi gloria a causa de la celebración de dicho concierto.
Ah, ¿os dolía la cabeza? ¿Y desde cuándo se supone que a mí, como habitante de esta ciudad, me tiene que importar un PUTO CARAJO el resto de habitantes? ¿Eh? ¿desde cuándo? Vosotros con vuestro Barça para pitecantropus; yo con mis valses para cerebros evolucionados, e a foderse, como dín no meu pobo.
Amantes de los clásicos y de los hermanos Strauss, quedan invitadas/os. Barcelona, Plaza de España (Espanya, como prefieran) a las 09:00 (eso es a.m. Por si acaso). 1 de Enero de 2006. Se puede venir en peligroso estado de ebriedad. De hecho, cuanto más borracho/a mejor, así más ruido haremos. Uso de platillos y otros instrumentos de percusión, opcional pero recomendado.
7. Muy enfadada. Muchísimo. No quiero hablar sobre el tema por no re-escribir obviedades marxistas e historias por el estilo, pero seguro que la gente que me tiene que entender, me entenderá. Y es que hay una diferencia abismal entre una persona mentalmente discapacitada, una persona con el síndrome de Down y un androide simple y llanamente subnormal. Hay un abismo; un abismo.
COSAS POR HACER:
0. Visitar tumba de Madame Curie y darle besos y hacerle reverencias de aquí al 2034, por lo menos.
1. Volver al hospital para penúltima dosis de penicilina. (Si pudiera verme el culo, lo haría yo. Bien pensado, si pudiera verme el culo, sería un freak y quizá tampoco querría salir a la calle, pero no por vagancia, como ahora).
2. Dejar de establecer co-relaciones metafóricas entre penicilina versus narcótico y pensamiento individual versus fútbol. No merece la pena y acabaré como aquel del Árbol de la Ciencia.
(¿Cómo se llama? ¿Cómo he podido olvidarme del nombre del protagonista del libro que marcó un antes y un después en mi adolescencia vitalicia? Me lo tendré que leer por cuarta vez, ahora que mi señora madre no puede amenazarme con que si me ve otra vez con "ese dichoso libro" se encargará personalmente de aplicar censura franquista a mis lecturas para lo que me queda de vida)
2b. Dejar de tener pensamientos satánicos acerca de las madréporas suboceánicas ciegas de fútbol o de cualquier otra droga que les facilite el camino del "no-pensamiento, ergo no-conocimiento, ergo no-sufrimiento y no-vida real".
3. Dejar de hacer paréntesis más largos que el propio texto. Es una mala costumbre, producto y consecuencia de no ser capaz de ordenar mis ideas.
4. Acabar de una vez dichoso proyecto inútil y completamente desprovisto de interés alguno, para la universidad.
Considerando posibilidad de encontrar fuentes extrínsecas de motivación e inspiración.
(S.O.S. Euterpe, S.O.S. Euterpe, ¿me recibes, Musa Música?)
"Gaudeamus igituuuuuur
Iuvenes dum suuuuuuuuuuumuuuuuus
Gaudeamus igituuuuuuur
Iuvenes dum suuuuuuuuuuumuuuuuus..."
(De acuerdo. No sólo no funciona sino que he conseguido petar el barómetro con el cual me autocalculo los índices de pateticidad).
Lo siento. Es que últimamente hay un sueño que se me repite, entre banco y banco de Montmartre: que no acabo la carrera este año.
Y créanme, cuando una mujer gallega sueña algo, hay que ponerse a correr.
5. Acabar aquí. (De momento).
1. Hinchazón en mejilla derecha considerablemente combatida.
2. (ver 1 ) Me he autorecetado la reducción considerable de las dosis de los analgésicos a tomarme. Ya estoy mejor, y no quiero problemas añadidos, ni efectos secundarios.
3. Conozco a casi todo el personal practicante (para quien no lo sepa, la gente que pone inyecciones) de Barcelona. Estoy planteándome la idea de dar una fiesta temática en mi casa, donde los chupitos se sirvan en jeringas de esas tamaño granja.
4. Ayer aún me dolían las posaderas (señal de actividad epidérmica) Hoy no las siento. Voy bien para convertirme en Rambo: " No me siento el culo, no me siento el culo".
5. No sé ni cómo empezar a decir hasta dónde estoy de la pandilla de oligofrénicos/as que pueblan las calles de esta ciudad que solía ser tan bonita hasta que el puto equipo de fútbol compuesto por anticatalanes (es decir: de todo menos catalanes) ganó la puta liga. Ya no es que no me guste el fútbol en sí. Ya no es lo aburrido que llega a ser de ver, ni lo cabestros, rústicos e iliteratos que llegan a ser los miembros de cualquier equipo, que me recuerdan a la sota de bastos. No. Es el fervor ovino de la población. Siento tanta vergüenza ajena, vergüenza de que algun colectivo extraterrestre pueda estar observándonos y vea esto, y miedo de que se cumpla la historia de Mendoza y Gurb venga a visitarnos, que quiero meterme en la cama y dormir hasta que el nivel intelectual de la población suba justo hasta el punto de aniquilar todo fanatismo en la especie humanoide.
6. (ver 5) De momento, y como lo del nivel intelectual no va a ser muy posible que digamos, visto lo visto, he decidido que:
CADA 1 DE ENERO por la mañana, y con motivo del concierto de año nuevo que se celebra en Viena desde tiempos inmemoriables, saldré con un coche, bici, patinete, o lo que sea por la calle a las nueve de la mañana (lo bastante tarde como para que ya haya regresado todo el mundo de fiesta y lo bastante pronto como para potenciar, aumentar y multiplicar resacas y cefaleas) pitando cual correcaminos bajo efectos de speed y de alguna posesión demoníaca también, para que todo el mundo comparta mi alegría y mi gloria a causa de la celebración de dicho concierto.
Ah, ¿os dolía la cabeza? ¿Y desde cuándo se supone que a mí, como habitante de esta ciudad, me tiene que importar un PUTO CARAJO el resto de habitantes? ¿Eh? ¿desde cuándo? Vosotros con vuestro Barça para pitecantropus; yo con mis valses para cerebros evolucionados, e a foderse, como dín no meu pobo.
Amantes de los clásicos y de los hermanos Strauss, quedan invitadas/os. Barcelona, Plaza de España (Espanya, como prefieran) a las 09:00 (eso es a.m. Por si acaso). 1 de Enero de 2006. Se puede venir en peligroso estado de ebriedad. De hecho, cuanto más borracho/a mejor, así más ruido haremos. Uso de platillos y otros instrumentos de percusión, opcional pero recomendado.
7. Muy enfadada. Muchísimo. No quiero hablar sobre el tema por no re-escribir obviedades marxistas e historias por el estilo, pero seguro que la gente que me tiene que entender, me entenderá. Y es que hay una diferencia abismal entre una persona mentalmente discapacitada, una persona con el síndrome de Down y un androide simple y llanamente subnormal. Hay un abismo; un abismo.
COSAS POR HACER:
0. Visitar tumba de Madame Curie y darle besos y hacerle reverencias de aquí al 2034, por lo menos.
1. Volver al hospital para penúltima dosis de penicilina. (Si pudiera verme el culo, lo haría yo. Bien pensado, si pudiera verme el culo, sería un freak y quizá tampoco querría salir a la calle, pero no por vagancia, como ahora).
2. Dejar de establecer co-relaciones metafóricas entre penicilina versus narcótico y pensamiento individual versus fútbol. No merece la pena y acabaré como aquel del Árbol de la Ciencia.
(¿Cómo se llama? ¿Cómo he podido olvidarme del nombre del protagonista del libro que marcó un antes y un después en mi adolescencia vitalicia? Me lo tendré que leer por cuarta vez, ahora que mi señora madre no puede amenazarme con que si me ve otra vez con "ese dichoso libro" se encargará personalmente de aplicar censura franquista a mis lecturas para lo que me queda de vida)
2b. Dejar de tener pensamientos satánicos acerca de las madréporas suboceánicas ciegas de fútbol o de cualquier otra droga que les facilite el camino del "no-pensamiento, ergo no-conocimiento, ergo no-sufrimiento y no-vida real".
3. Dejar de hacer paréntesis más largos que el propio texto. Es una mala costumbre, producto y consecuencia de no ser capaz de ordenar mis ideas.
4. Acabar de una vez dichoso proyecto inútil y completamente desprovisto de interés alguno, para la universidad.
Considerando posibilidad de encontrar fuentes extrínsecas de motivación e inspiración.
(S.O.S. Euterpe, S.O.S. Euterpe, ¿me recibes, Musa Música?)
"Gaudeamus igituuuuuur
Iuvenes dum suuuuuuuuuuumuuuuuus
Gaudeamus igituuuuuuur
Iuvenes dum suuuuuuuuuuumuuuuuus..."
(De acuerdo. No sólo no funciona sino que he conseguido petar el barómetro con el cual me autocalculo los índices de pateticidad).
Lo siento. Es que últimamente hay un sueño que se me repite, entre banco y banco de Montmartre: que no acabo la carrera este año.
Y créanme, cuando una mujer gallega sueña algo, hay que ponerse a correr.
5. Acabar aquí. (De momento).





