martes, 14 de diciembre
Martes, 14 de diciembre de 2004.
09:24h. ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Ayer, después de meses de paz, tregua y pasotismo hacia mi celulitis, fui al gimnasio. Hoy tengo tremendas agujetas hasta en las ojeras. Este dato es positivo: menos posibilidades de levantarme para ir a hurgar en la nevera. También es negativo: más nicotina que entra en el sistema. Al salir fui a desvalijar la tienda de fruta y verdura de al lado de casa, y llené la nevera de comida sana.
Ahora mi nevera no me avergüenza sólo por fuera, sino también por dentro.
Obviamente, no pienso dejar de comer, ni nada de eso. Mis dietas consisten en comer lo que tengo que comer, no en comer menos ni en no comer y punto. Siempre que empiezo una de estas dietas me doy cuenta de que como mucho más y me adelgazo tres quilos en la primera semana sin pasar hambre. Lo juro. Mi cuerpo está tan habituado a deshacer comidas procesadas y elementos artificiales (léanse gominolas y un largo etcétera) que cuando le entran nutrientes naturales se los carga sin cuartel y no deja prisioneros, rollo “fructosas a mí”. Se va todo para fuera del modo que sea. Sin ánimo de meterme en escatologías. En serio. Y de pasar hambre, nada de nada. ¿hambre? Qué va. Me río yo de los millones de gentes del mundo que pasan hambre haciendo dieta, cuando en Côte d’Ivoire hay tanta pobreza.
2. Tengo hambre. Lo siento por Côte d’Ivoire, y no entiendo a la gente que hace dieta. ¿CÓMO AGUANTÁIIIIIIS? Por Dios. Como dice Craig, I could eat the whole ass off a camel. I could eat a horse and chase the jockey. Son los primeros días, no soy yo la que hable, es mi estómago que se está encogiendo y le fastidia. No tengo hambre, en realidad. Es gusa.
3. A la mierda la filosofía de la alcachofa. Tengo un hambre del copón y un tupper lleno de kiwis que no me vienen a cuento para nada. Hace tiempo que los kiwis me saben a gel de baño (más jabones normalitos y menos Body Shop, necesito)
Cualquiera, en mi situación, con un hambre del copón y un tupper lleno de kiwis, pensaría en un tenedor. Yo lo he mirado seis veces, el tupper de marras, y he pensado en un bocata de jamón de los que hacen en la panadería de al lado de casa. ( Al otro lado de la tienda de frutas y verduras. Como si estuvieran situadas simbólicamente: a la derecha, frutas y verduras. A la izquierda, un placentero mundo de gula y perversión, y el bar donde compro tabaco)
4. El sitio donde trabajo es como las pelis estadounidenses, que tienen el poli bueno y el poli malo: nosotros tenemos la secretaria buena, a la que llamaremos Sara, y la mala, a la que llamaremos Manoli, por no llamarla Hija de la Grandísima Puta, que es lo que más me apetece pero no puedo dejarlo por escrito. Sara siempre sonríe, aunque se le caiga el mundo encima de trabajo. Manoli siempre manda y ordena, como si cortara el bacalao en el sitio. De hecho intenta cortarlo y se comporta como si fuera mi jefa, cuando su trabajo no tiene mucho que ver con el mío... o sí, porque si le doy fotocopias para hacer, me las tiene que hacer, y no decirme lo que me dice, la señora: “¿Por qué no bajas y las haces tú?” a lo que siempre se me ocurre, instintivamente, la misma respuesta: “¿Por qué no me comes el coño un rato?”, respuesta que por descontado siempre reprimo, porque no es mi jefa, pero aquí la menda tiene sus fobias.
5. Mi trabajo está mal pagado y exige sacrificios diarios. Me pagan las horas de clase, pero no las horas que me paso preparando las clases, ni las horas que me paso corrigiendo los mismos errores, semana tras semana. Mira que son fáciles los verbos en inglés, joder, que se trata sólo de añadir una miserable ese en las terceras personas del singular.( id est: she, he, it) Pues no. Aquí a hablar todos como Ali G o cualquier degenerado/a del Bronx.
6. Mi trabajo me encanta. He trabajado en muchos sitios muy diferentes, pero ser profesora es el oficio que más beneficio personal me aporta, con diferencia. Lo mío es como lo de esos tíos que pegan a sus mujeres: sus padres ya lo hacían. La mía también, y me creó un trauma de amor-odio y dependencia (mi madre, dar clases, quiero decir) Tengo alumnos y alumnas de todas las edades y todos los niveles, y a todos les encuentro un encanto especial. Si no fuera por eso, iba a enseñar inglés Rita the singer, a mierda euros la hora.
COSAS POR HACER:
1. Volver al gimnasio (las agujetas se curan con ejercicio).(mens sana in corpore sano) (cardiovasculo, ergo existo) (the rain in Spain stays mainly in the plane) (etc)
2. Ir al registro civil con todos los papeles, papelitos y papelotes del casorio, a ver qué me dicen. Me voy a llevar hasta el papel de váter, por si acaso. (Ahora mismo me acaba de venir a la memoria aquel artículo de Mariano José de Larra, “vuelva usted mañana”. Últimamente estoy pensando demasiado en él. “No me suicido por pereza, no me suicido por pereza” y el primer día en que se creyó activo va el tío y se pega un tiro.)
3. Comerme los condenados kiwis, a ver si los músicos dejan de afinar de una vez, que oigo más a mi estómago que a los coches de la calle. Y mira que se oyen, los cochinos coches.
4. No pensar en bocatas de jamón.
5. Pensar en Lara Croft. Pensar en cuerpo fibrado y elástico. Pensar en fuerza y en pantalones nuevos. Pensar en bienestar. Pensar en este verano, cuando acabe la carrera y me vaya de crucero por el Mediterráneo ( no de viaje de bodas, no, trabajando en un barco) con esas calitas desiertas y esas playas paradisíacas... un momento. ¿Para qué quiero adelgazar y luego irme a una playa desierta?
6. Dejar de pensar. Pensar requiere energía, energía requiere alimento graso, alimento graso equivale a bocata de jamón de panadería de a la izquierda. (ver 4).
09:24h. ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Ayer, después de meses de paz, tregua y pasotismo hacia mi celulitis, fui al gimnasio. Hoy tengo tremendas agujetas hasta en las ojeras. Este dato es positivo: menos posibilidades de levantarme para ir a hurgar en la nevera. También es negativo: más nicotina que entra en el sistema. Al salir fui a desvalijar la tienda de fruta y verdura de al lado de casa, y llené la nevera de comida sana.
Ahora mi nevera no me avergüenza sólo por fuera, sino también por dentro.
Obviamente, no pienso dejar de comer, ni nada de eso. Mis dietas consisten en comer lo que tengo que comer, no en comer menos ni en no comer y punto. Siempre que empiezo una de estas dietas me doy cuenta de que como mucho más y me adelgazo tres quilos en la primera semana sin pasar hambre. Lo juro. Mi cuerpo está tan habituado a deshacer comidas procesadas y elementos artificiales (léanse gominolas y un largo etcétera) que cuando le entran nutrientes naturales se los carga sin cuartel y no deja prisioneros, rollo “fructosas a mí”. Se va todo para fuera del modo que sea. Sin ánimo de meterme en escatologías. En serio. Y de pasar hambre, nada de nada. ¿hambre? Qué va. Me río yo de los millones de gentes del mundo que pasan hambre haciendo dieta, cuando en Côte d’Ivoire hay tanta pobreza.
2. Tengo hambre. Lo siento por Côte d’Ivoire, y no entiendo a la gente que hace dieta. ¿CÓMO AGUANTÁIIIIIIS? Por Dios. Como dice Craig, I could eat the whole ass off a camel. I could eat a horse and chase the jockey. Son los primeros días, no soy yo la que hable, es mi estómago que se está encogiendo y le fastidia. No tengo hambre, en realidad. Es gusa.
3. A la mierda la filosofía de la alcachofa. Tengo un hambre del copón y un tupper lleno de kiwis que no me vienen a cuento para nada. Hace tiempo que los kiwis me saben a gel de baño (más jabones normalitos y menos Body Shop, necesito)
Cualquiera, en mi situación, con un hambre del copón y un tupper lleno de kiwis, pensaría en un tenedor. Yo lo he mirado seis veces, el tupper de marras, y he pensado en un bocata de jamón de los que hacen en la panadería de al lado de casa. ( Al otro lado de la tienda de frutas y verduras. Como si estuvieran situadas simbólicamente: a la derecha, frutas y verduras. A la izquierda, un placentero mundo de gula y perversión, y el bar donde compro tabaco)
4. El sitio donde trabajo es como las pelis estadounidenses, que tienen el poli bueno y el poli malo: nosotros tenemos la secretaria buena, a la que llamaremos Sara, y la mala, a la que llamaremos Manoli, por no llamarla Hija de la Grandísima Puta, que es lo que más me apetece pero no puedo dejarlo por escrito. Sara siempre sonríe, aunque se le caiga el mundo encima de trabajo. Manoli siempre manda y ordena, como si cortara el bacalao en el sitio. De hecho intenta cortarlo y se comporta como si fuera mi jefa, cuando su trabajo no tiene mucho que ver con el mío... o sí, porque si le doy fotocopias para hacer, me las tiene que hacer, y no decirme lo que me dice, la señora: “¿Por qué no bajas y las haces tú?” a lo que siempre se me ocurre, instintivamente, la misma respuesta: “¿Por qué no me comes el coño un rato?”, respuesta que por descontado siempre reprimo, porque no es mi jefa, pero aquí la menda tiene sus fobias.
5. Mi trabajo está mal pagado y exige sacrificios diarios. Me pagan las horas de clase, pero no las horas que me paso preparando las clases, ni las horas que me paso corrigiendo los mismos errores, semana tras semana. Mira que son fáciles los verbos en inglés, joder, que se trata sólo de añadir una miserable ese en las terceras personas del singular.( id est: she, he, it) Pues no. Aquí a hablar todos como Ali G o cualquier degenerado/a del Bronx.
6. Mi trabajo me encanta. He trabajado en muchos sitios muy diferentes, pero ser profesora es el oficio que más beneficio personal me aporta, con diferencia. Lo mío es como lo de esos tíos que pegan a sus mujeres: sus padres ya lo hacían. La mía también, y me creó un trauma de amor-odio y dependencia (mi madre, dar clases, quiero decir) Tengo alumnos y alumnas de todas las edades y todos los niveles, y a todos les encuentro un encanto especial. Si no fuera por eso, iba a enseñar inglés Rita the singer, a mierda euros la hora.
COSAS POR HACER:
1. Volver al gimnasio (las agujetas se curan con ejercicio).(mens sana in corpore sano) (cardiovasculo, ergo existo) (the rain in Spain stays mainly in the plane) (etc)
2. Ir al registro civil con todos los papeles, papelitos y papelotes del casorio, a ver qué me dicen. Me voy a llevar hasta el papel de váter, por si acaso. (Ahora mismo me acaba de venir a la memoria aquel artículo de Mariano José de Larra, “vuelva usted mañana”. Últimamente estoy pensando demasiado en él. “No me suicido por pereza, no me suicido por pereza” y el primer día en que se creyó activo va el tío y se pega un tiro.)
3. Comerme los condenados kiwis, a ver si los músicos dejan de afinar de una vez, que oigo más a mi estómago que a los coches de la calle. Y mira que se oyen, los cochinos coches.
4. No pensar en bocatas de jamón.
5. Pensar en Lara Croft. Pensar en cuerpo fibrado y elástico. Pensar en fuerza y en pantalones nuevos. Pensar en bienestar. Pensar en este verano, cuando acabe la carrera y me vaya de crucero por el Mediterráneo ( no de viaje de bodas, no, trabajando en un barco) con esas calitas desiertas y esas playas paradisíacas... un momento. ¿Para qué quiero adelgazar y luego irme a una playa desierta?
6. Dejar de pensar. Pensar requiere energía, energía requiere alimento graso, alimento graso equivale a bocata de jamón de panadería de a la izquierda. (ver 4).
Comentario:
jajjajaajjaj!!
nena que te estoy re-descubriendo ahora!!!
pueseso,que he encontrado una referencia a un articulo tuyo sobre tetas y culos en el blog de La Bruji y he decidido ponerme abuscarlo,y siguinedo elméodo he decidido empezar por el principio....
lo de la dieta, que me vas acontar,aunque ahora, tras un croissant de chocolate, he decidido que hay cosas por las que vale la pena estar gorda, que coño, estamos buenísimas!!!
lo de secretarias imbéciles... sigh... que te voy a contar que tu no sepas!!!
nena que te estoy re-descubriendo ahora!!!
pueseso,que he encontrado una referencia a un articulo tuyo sobre tetas y culos en el blog de La Bruji y he decidido ponerme abuscarlo,y siguinedo elméodo he decidido empezar por el principio....
lo de la dieta, que me vas acontar,aunque ahora, tras un croissant de chocolate, he decidido que hay cosas por las que vale la pena estar gorda, que coño, estamos buenísimas!!!
lo de secretarias imbéciles... sigh... que te voy a contar que tu no sepas!!!





