Dieciocho cosas que nunca admitiría públicamente (y que negaré haber confesado, si alguien me pregunta).
Hoy, y sólo por ser hoy, confieso... 
1.Que por mucho que critique y despedace a Britney Spears, hubo un breve espacio de tiempo en que una compañera de piso y yo nos poníamos “Hit me baby one more time” para planchar la ropa. No sé cómo instauramos aquel ritual, pero siempre era la canción con la que empezábamos la susodicha tarea. (¿quizá por la connotación marujil de la plancha? No lo sé. En todo caso, lo superé comprándome camisetas en vez de camisas, para no tener que planchar).
2.Que sufro (y digo sufro) fantasías erótico-festivas (muy platónicas, eso sí) con mi profesor de traducción, y que ayer, cuando me envió las traducciones que tenía que entregarle, tuve algo así como una sensación “estudiante-sumisa-faldita-y-coletas”, quizá provocada por eso de la erótica del poder… que en este caso sería poder intelectual, claro, porque el tío es traductor, con lo que mucho poder de otro tipo, dudo que tenga, que digamos. Pero es que es el único traductor de verdad que me da clases, y a mí es que eso… Suerte que no lleva bata blanca.
3.Que a veces escucho a la Streisand cantando con los Bee Gees. “There was a time when we were down and oooout, there was a place where we were startiiiing oooover….” No puedo evitarlo. Sé que está mal, sé que está mal, pero no puedo evitarlo.
4.Que aún no consigo entender los anuncios de un champú con el que se supone que si eres mujer, tienes que tener un orgasmo, y si eres hombre, esperas fuera como buen chico y te limitas a oírlo. Hasta me lo compré, para ver que pasaba, y no sólo no pasó nada, tema orgasmo, sino que entró Craig, el muy desconsiderado, y dijo que allí olía a colonia de abuela. Experimento fallido, supongo.
5.Que soy más torpe que una estantería con Parkinson bailando reguetón. Curiosamente, esta patosidad es selectiva, porque sólo rompo platos, vasos y demás vajilla en casa de mi madre. Departamento Roturas, claro, porque luego está el departamento Caídas, del que ya hablaré el día que explique el “Sideways Tango Incident”, que no será hoy.

6.Que el domingo hará una semana que no me hablo con mi señora madre, si no ocurre un milagro de esos que salen en las pelis americanas, en que la mamá de repente recapacita, se da cuenta de lo intolerante, obstinada y mala que ha sido al gritarle todos aquellos horrores por teléfono y se presenta en casa de la pobre hija, una víctima, oigan, ¡una víctima! Y sin decir nada, pero con lágrimas en los ojos, las dos se abrazan, música orquestal que anuncia un nuevo día, de fondo, y demás caralladas llanquis. Como es más probable que Bush se haga demócrata antes de que mi madre baje del burro, ya vaticino que el domingo hará una semana y que me siento profundamente avergonzada por la situación, porque pienso en ella a todas horas y me da una rabia que la mataría.
7.Que como mi cumpleaños coincide con las fiestas mayores de mi pueblo, hasta bien entrados los once años pensaba que celebraban mi nacimiento, no la fiesta mayor. (Vicisitudes de ser Leo… ya volveré ahí algún día)
8.Que lloré muchísimo con “City of Angels”, American Pasteloning donde los haya, y en cambio me partí el culo en “Frankenstein”, que se supone que tiene algo más de profundidad y, desde luego, mejor reparto.
9.Que por mucho que lo intente, no me siento cómoda llevando ropa interior, desde hace años. (Me refiero a la de abajo, que una no es francesa). De hecho hasta invito a quien quiera a probar la comodidad y el “aireamiento”, que es una costumbre muy sana, recomendada por todo el personal ginecológico.
10.Que por muy femenina y muy adolescente que me crea, nunca me ha gustado ni creo que me llegue a gustar “Titanic”. Me produce sarpullido en la inteligencia. El pobre se ahoga y la rica, que parece su tía-abuela y no su novia, sobrevive. ¿Qué tipo de mensaje no subliminal lleva eso?
11.Que una vez dejé a un novio porque estábamos a una semana de exámenes y no me venía a cuento seguir con él y con el bachillerato a la vez. Vergonzoso y carente de principios, lo sé, pero reflexioné mucho sobre el tema.
12.Que a veces veo pelis sólo para tener una excusa para estirar las patas y comer palomitas, no por la calidad de éstas (pelis, no palomitas, quiero decir).
13.Que tengo un repertoire de rigurosa ritualidad cuando canto en la ducha, y que por mucho que intente cambiarlo, siempre acabo cantando blues. Nunca canto blues fuera de la ducha, sin embargo. Hay conductas mías que no entiendo ni yo. “Nobody knoooows the trouble I’ve seeeeeen, nobody knooooows my sooooorrow…”
14.Que ha habido momentos de tensión en mi vida laboral en los que me he encontrado frente a una criatura y he tenido visiones reales de mis manos rodeando el cuello de la susodicha criatura hasta estrangularla. También los he tenido en Londres, bañando a dos “piezas” y viéndome, de repente, hundiéndoles sendas cabezas en el agua hasta hacerlos callar de una dichosa vez por todas. Como en esas pelis, que de repente salen burbujitas del agua y los puñeteros dejan de chapotear y chillar y pegar patadas. He de decir, en defensa propia y a título de alegato, que cualquiera que haya trabajado con criaturas durante el suficiente tiempo y que no sea una piedra sin sentimientos, ha vivido, por fuerza, momentos de este tipo. Al principio me di muchísimo miedo, pero luego descubrí que la diferencia principal entre una mujer al borde de un ataque de nervios y una asesina infantil en serie es la capacidad de distinguir las fantasías propias de la función lúdica de la imaginación, de los actos llevados a cabo en la realidad.
Piénsenlo cuanto quieran, pero no hagan nada.
15.Soy terriblemente incapaz de utilizar un poco el raciocinio y cumplir con una práctica máxima del derecho romano, que dice “Qui tacet, consentire videtur”. Yo no soy capaz de callarme y dejar que los demás piensen lo que quieran. ¡Acabáramos! Dejar que la gente que me rodea piense es peligroso. (¿He dicho yo eso? ¿Acabo de decir yo eso, de verdad, o ha sido mi madre, ejerciendo algún tipo de posesión infernal en vida sobre mi persona? ¡Dioses, dioses, necesito ayuda!)
16.Que un día casi le parto la cara a un subnormal de Baviera, Alemania, que si hubiera sido veinte centímetros más alto, habría sido completamente redondo. Obviamente yo no empecé nada, pero no soporto que venga alguien, en un bar, de buenas a primeras y sin que nos conozcamos de nada ni le haya dado permiso para dirigirse a mí, me insulte. En vez de dejar que diera con su mejilla en mi puño, que sin duda habría sido mejor “Souvenir de l’Espagne” que el puto sombrero mejicano, opté por preguntarle si era la primera noche que sus padres le dejaban salir (debía de tener el subespecimen unos treinta años), cosa que aún le cabreó más y me pidió, a base de “fuck yous”, que llamara al segurata para que lo echara del sitio. Y ya lo dice el refrán, el que sepa beber, que beba, y el que no, p’Alemania.
17.Que me costó mucho “sentar cabeza” porque creía, con convencimiento patológico, que cuando te “casas” (o llámenle como quieran) se acabó tu vida, la civilización tal como la conocías y por supuesto, la diversión. Me avergüenzo profundamente de haber sentido eso durante tantos años, no sólo porque es una mera leyenda urbana, sino porque mi tiempo con Craig me está demostrando que la diversión, precisamente, no ha hecho más que empezar. Y que hay muchas maneras de hacer cosas tan supuestamente aburridísimas como ir al super en pareja. (La nuestra se basa en esa manía particular que tiene Craig de repetirme, parado en medio del pasillo de las verduras, que no se dice “tomeito”, sino “tomato”, que no se dice “pepper” sino “capsicum”, y por mi manía de mandarlo a tomar por ass, en inglés y “ahora que nadie me oye”. Y de hacer carreras con los carros, cuando no hay gente).
18.Estar hablando, oírme, y arrepentirme, todo al mismo tiempo. Hay veces en que es mucho mejor no tener razón, o tenerla y callarse.
O algo intermedio...

1.Que por mucho que critique y despedace a Britney Spears, hubo un breve espacio de tiempo en que una compañera de piso y yo nos poníamos “Hit me baby one more time” para planchar la ropa. No sé cómo instauramos aquel ritual, pero siempre era la canción con la que empezábamos la susodicha tarea. (¿quizá por la connotación marujil de la plancha? No lo sé. En todo caso, lo superé comprándome camisetas en vez de camisas, para no tener que planchar).
2.Que sufro (y digo sufro) fantasías erótico-festivas (muy platónicas, eso sí) con mi profesor de traducción, y que ayer, cuando me envió las traducciones que tenía que entregarle, tuve algo así como una sensación “estudiante-sumisa-faldita-y-coletas”, quizá provocada por eso de la erótica del poder… que en este caso sería poder intelectual, claro, porque el tío es traductor, con lo que mucho poder de otro tipo, dudo que tenga, que digamos. Pero es que es el único traductor de verdad que me da clases, y a mí es que eso… Suerte que no lleva bata blanca.
3.Que a veces escucho a la Streisand cantando con los Bee Gees. “There was a time when we were down and oooout, there was a place where we were startiiiing oooover….” No puedo evitarlo. Sé que está mal, sé que está mal, pero no puedo evitarlo.
4.Que aún no consigo entender los anuncios de un champú con el que se supone que si eres mujer, tienes que tener un orgasmo, y si eres hombre, esperas fuera como buen chico y te limitas a oírlo. Hasta me lo compré, para ver que pasaba, y no sólo no pasó nada, tema orgasmo, sino que entró Craig, el muy desconsiderado, y dijo que allí olía a colonia de abuela. Experimento fallido, supongo.
5.Que soy más torpe que una estantería con Parkinson bailando reguetón. Curiosamente, esta patosidad es selectiva, porque sólo rompo platos, vasos y demás vajilla en casa de mi madre. Departamento Roturas, claro, porque luego está el departamento Caídas, del que ya hablaré el día que explique el “Sideways Tango Incident”, que no será hoy.

6.Que el domingo hará una semana que no me hablo con mi señora madre, si no ocurre un milagro de esos que salen en las pelis americanas, en que la mamá de repente recapacita, se da cuenta de lo intolerante, obstinada y mala que ha sido al gritarle todos aquellos horrores por teléfono y se presenta en casa de la pobre hija, una víctima, oigan, ¡una víctima! Y sin decir nada, pero con lágrimas en los ojos, las dos se abrazan, música orquestal que anuncia un nuevo día, de fondo, y demás caralladas llanquis. Como es más probable que Bush se haga demócrata antes de que mi madre baje del burro, ya vaticino que el domingo hará una semana y que me siento profundamente avergonzada por la situación, porque pienso en ella a todas horas y me da una rabia que la mataría.

7.Que como mi cumpleaños coincide con las fiestas mayores de mi pueblo, hasta bien entrados los once años pensaba que celebraban mi nacimiento, no la fiesta mayor. (Vicisitudes de ser Leo… ya volveré ahí algún día)

8.Que lloré muchísimo con “City of Angels”, American Pasteloning donde los haya, y en cambio me partí el culo en “Frankenstein”, que se supone que tiene algo más de profundidad y, desde luego, mejor reparto.
9.Que por mucho que lo intente, no me siento cómoda llevando ropa interior, desde hace años. (Me refiero a la de abajo, que una no es francesa). De hecho hasta invito a quien quiera a probar la comodidad y el “aireamiento”, que es una costumbre muy sana, recomendada por todo el personal ginecológico.

10.Que por muy femenina y muy adolescente que me crea, nunca me ha gustado ni creo que me llegue a gustar “Titanic”. Me produce sarpullido en la inteligencia. El pobre se ahoga y la rica, que parece su tía-abuela y no su novia, sobrevive. ¿Qué tipo de mensaje no subliminal lleva eso?
11.Que una vez dejé a un novio porque estábamos a una semana de exámenes y no me venía a cuento seguir con él y con el bachillerato a la vez. Vergonzoso y carente de principios, lo sé, pero reflexioné mucho sobre el tema.
12.Que a veces veo pelis sólo para tener una excusa para estirar las patas y comer palomitas, no por la calidad de éstas (pelis, no palomitas, quiero decir).

13.Que tengo un repertoire de rigurosa ritualidad cuando canto en la ducha, y que por mucho que intente cambiarlo, siempre acabo cantando blues. Nunca canto blues fuera de la ducha, sin embargo. Hay conductas mías que no entiendo ni yo. “Nobody knoooows the trouble I’ve seeeeeen, nobody knooooows my sooooorrow…”
14.Que ha habido momentos de tensión en mi vida laboral en los que me he encontrado frente a una criatura y he tenido visiones reales de mis manos rodeando el cuello de la susodicha criatura hasta estrangularla. También los he tenido en Londres, bañando a dos “piezas” y viéndome, de repente, hundiéndoles sendas cabezas en el agua hasta hacerlos callar de una dichosa vez por todas. Como en esas pelis, que de repente salen burbujitas del agua y los puñeteros dejan de chapotear y chillar y pegar patadas. He de decir, en defensa propia y a título de alegato, que cualquiera que haya trabajado con criaturas durante el suficiente tiempo y que no sea una piedra sin sentimientos, ha vivido, por fuerza, momentos de este tipo. Al principio me di muchísimo miedo, pero luego descubrí que la diferencia principal entre una mujer al borde de un ataque de nervios y una asesina infantil en serie es la capacidad de distinguir las fantasías propias de la función lúdica de la imaginación, de los actos llevados a cabo en la realidad.

Piénsenlo cuanto quieran, pero no hagan nada.
15.Soy terriblemente incapaz de utilizar un poco el raciocinio y cumplir con una práctica máxima del derecho romano, que dice “Qui tacet, consentire videtur”. Yo no soy capaz de callarme y dejar que los demás piensen lo que quieran. ¡Acabáramos! Dejar que la gente que me rodea piense es peligroso. (¿He dicho yo eso? ¿Acabo de decir yo eso, de verdad, o ha sido mi madre, ejerciendo algún tipo de posesión infernal en vida sobre mi persona? ¡Dioses, dioses, necesito ayuda!)
16.Que un día casi le parto la cara a un subnormal de Baviera, Alemania, que si hubiera sido veinte centímetros más alto, habría sido completamente redondo. Obviamente yo no empecé nada, pero no soporto que venga alguien, en un bar, de buenas a primeras y sin que nos conozcamos de nada ni le haya dado permiso para dirigirse a mí, me insulte. En vez de dejar que diera con su mejilla en mi puño, que sin duda habría sido mejor “Souvenir de l’Espagne” que el puto sombrero mejicano, opté por preguntarle si era la primera noche que sus padres le dejaban salir (debía de tener el subespecimen unos treinta años), cosa que aún le cabreó más y me pidió, a base de “fuck yous”, que llamara al segurata para que lo echara del sitio. Y ya lo dice el refrán, el que sepa beber, que beba, y el que no, p’Alemania.

17.Que me costó mucho “sentar cabeza” porque creía, con convencimiento patológico, que cuando te “casas” (o llámenle como quieran) se acabó tu vida, la civilización tal como la conocías y por supuesto, la diversión. Me avergüenzo profundamente de haber sentido eso durante tantos años, no sólo porque es una mera leyenda urbana, sino porque mi tiempo con Craig me está demostrando que la diversión, precisamente, no ha hecho más que empezar. Y que hay muchas maneras de hacer cosas tan supuestamente aburridísimas como ir al super en pareja. (La nuestra se basa en esa manía particular que tiene Craig de repetirme, parado en medio del pasillo de las verduras, que no se dice “tomeito”, sino “tomato”, que no se dice “pepper” sino “capsicum”, y por mi manía de mandarlo a tomar por ass, en inglés y “ahora que nadie me oye”. Y de hacer carreras con los carros, cuando no hay gente).
18.Estar hablando, oírme, y arrepentirme, todo al mismo tiempo. Hay veces en que es mucho mejor no tener razón, o tenerla y callarse.
O algo intermedio...

Comentario:
Absolutamente imperdonable lo de la Streissand. Algún psicópata que no puedo recordar me regalo una vez el "Guilty" cantado a duo por un Gibb y la Barbra y casi me da un pasmo!
Yo hace algunos años, cantaba boleros "después de" jajajajaja, cada loco con su tema ;-)
kisses!
Asias por enlazarme, yo haré lo propio ;-)
Yo hace algunos años, cantaba boleros "después de" jajajajaja, cada loco con su tema ;-)
kisses!
Asias por enlazarme, yo haré lo propio ;-)
Comentario:
Encantado y gracias por tu visita. Interesante esas 18 confesiones inconfesables...prometo no usarlas en tu contra ;)
Por cierto, a mi tambien me encantan los bocatas de pan con tomate y atún, y el cine bélico, sobre todo los clásicos de la segunda guerra mundial...(no dejes de ver la batalla de midway)
Por cierto, a mi tambien me encantan los bocatas de pan con tomate y atún, y el cine bélico, sobre todo los clásicos de la segunda guerra mundial...(no dejes de ver la batalla de midway)





