In memoriam.
Aprovechando que ayer fue el Memorial Day en Estados Unidos, hoy me gustaría hablar de cementerios, y de lo que albergan.
El Memorial Day, para aquellas personas que no estén familiarizadas con las fiestas paganas, es un día para montar barbacoas de esas que salen en las películas, en que el padre está con las brasas, las criaturas corretean por ahí, y va llegando la familia, y las madres van saliendo con más hot dogs, cazuelas llenas de mayonesa con alguna hoja de lechuga flotando en su interior, la tradicional American Pie de manzana, grilled cheese sandwiches y qué sé yo cuántas carajadas hipercalóricas e hiponutritivas más.
Bueno, eso es, más o menos, lo que le dirá el especimen estadounidense de a pie, claro. (Y ¡mira que va todo el mundo en coche! Con lo pedestrians que llegan a ser a veces...)
Lo que les diré yo, si es, repito, que no tenían una familiaridad especial con el tema (ni les suena de las pelis) es que el Memorial Day es el día en que se recuerda al millón coma uno de soldados (hombres y mujeres) muertos/as en acto de servicio, y también, si aún te queda espacio en la memoria después de tanta vergüenza, las causas por las que murieron.
El sitio por excelencia para recordar mejor a estos/as muertos/as es, sin duda, el cementerio de Arlington, en Virginia, justo al lado de Washington D.C.
En la entrada hay un letrero que dice:
"Welcome to Arlington National Cemetery, our nation's most sacred shrine. Please conduct yourselves with dignity and respect at all times. Please remember these are hallowed grounds."
Y sí, es ese cementerio que sale en las pelis tan a menudo. Para que se hagan una idea de la recua de cadáveres que llega a haber en Arlington, sólo les explicaré una pequeña anécdota: Mis padres tuvieron la magnífica idea de visitar el susodicho cementerio, en uno de sus viajes a los EEUU, y vieron la archiconocida e inmensa placa con los nombres de todos los soldados enterrados allí de los que se sabía el nombre. Cuál no sería su sorpresa al leer (que yo me pregunto, ¿para qué querían leerse los nombres de un millón y pico de personas a las que no conocían? Pero conociendo a mi señora madre, anything goes.)
En fin, cuál no sería su sorpresa al leer el nombre y los apellidos de mi hermano en aquella placa. Ya imagino a mi madre: "Cariño, llama a casa, a ver si el niño está bien, que me ha entrado un escalofrío...". Pues sí. Mucha gente debe de haber para encontrarte a un "Spaniard", con tu nombre y apellidos, en un país donde ni siquiera ponen dos apellidos a la gente. No es casualidad. Es que hay tanta gente enterrada allí, que no me sorprendería encontrarme con el mío propio.
Incluso tienen una "Tomb of the Unknowns", un tributo a aquella gente cuyo nombre, probablemente en una de aquellas plaquitas metálicas que llevan colgadas del cuello, quedó sepultado bajo los escombros resultantes de una bomba, o vayan ustedes a saber... Muy democrático. Eso de embriagar al pueblo con delirios de grandeza y patriotismo para luego poder dedicarles una tumba a los/as desconocidos/as y encima quedar como Dios.
Vuelvo a leerme el letrero de la entrada: "...Please conduct yourselves with dignity and respect at all times." Reflexiono.
Me hace pensar en muchas cosas. No soy una persona dada a visitar cementerios ni tumbas, sobre todo tras la muerte de la persona a la que más he querido y admirado en este mundo, pero no puedo evitar, al ver toda esta parafernalia que envuelve a esas barras y esas estrellas tan "dignas" (dignidad, no en el sentido en que yo la entiendo, sino más bien... ver post "retrato de una llama")... recordar un cementerio en el que SÍ me forcé a entrar, me costara lo que me costara. El cementerio del Père Lachaise, en París.

No voy a hacerles adivinar cuáles son las "siete diferencias", ni nada de eso. Para empezar, porque más que siete hay siete millones, y para continuar, porque las diferencias son escandalosas. Mientras iban enterrando, en Arlington, a las personas que con gran dignidad
e irrebatible patriotismo habían luchado y matado a sangre fría, sin pensar y sin plantearse por un momento la posibilidad de cuestionarse órdenes, en París enterraban a las que no querían en América, a todas aquellas escritoras lesbianas, por ejemplo, que habían tenido que emigrar a la Rive Gauche. A miles y miles de personajes que vivieron para cuestionarse cosas, para rebatir, para crear, para lograr un mundo de convivencia pacífica.
Un apunte muy importante: como decía un amigo mío economista,
"en todas partes hay, al menos, un 10% de hijoputismo". Así que no me malinterpreten. No tengo intención de dictar sentencias absolutas, ya saben lo que opino acerca de los absolutismos absolutos. Claro que hay gente buena en Arlington, y claro que hay "baddies" en el Père Lachaise.
Es que me creo Aldara Moore, en este post, y sé que sabrán filtrar las ideas. A estas alturas, ya me he dado cuenta que el pequeño colectivo que me lee posee un altísimo nivel de reflexión intelectual y de "bagage" cultural. Y no son flores, es un hecho.
Fíjense, sin embargo, en las fotos (que he escogido puramente al azar, no con ninguna intención manipulativa, de las imágenes de google):
En Arlington, un montón de tochos blancos. En el Père Lachaise, un monumento tras otro.
En Arlington, un montón de nombres pequeñitos, que murieron con todo el honor, todas las salvas y toda la gloria.
En Père Lachaise, nombres inalcanzablemente grandes como Wilde, Piaff, Molière, La Fontaine... la mayoría de los cuales murieron muertos/as de asco (válgame la redundancia) y rechazados por sus respectivas comunidades o en el peor y más triste de los casos, por sus propias familias.
Vuelvo a leerme el cartel de la entrada de Arlington: "Please conduct yourselves with dignity and respect at all times." Reflexiono.
Me hace pensar en todas estas palabras con las que la población estadounidense (aunque cada vez menos, gracias a Allah o a la Madre Naturaleza, que cuando llega a rebasar el cupo de subnormalidad vuelve a bajarlo, por ciclos)... ¿Dónde estaba? Ah, sí, me hace pensar en todas esas palabras que llenan guiones enteros de películas.
(Juro que "Independence Day" fue patrocinada por la Casa Blanca, y por esta regla de tres, a "Mars Attacks" la patrocinó Ben Laden. Estoy convencida. ¿Qué? Yo también tengo derecho a elaborar mis teorías de confabulación política, ¿no?)
También llenan la boca de la comunidad de a pie, desde gente que ha pasado por Harvard hasta gente que ha pasado hambre y penurias.
Patriotismo. Libertad. Derecho. In God We Trust. El águila de las plumas más brillantes. Independencia. Qué importantes que somos, Hell, yeah. La tierra Prometida.
Supongo que, como ocurre con las personas, los países también tienen traumas de infancia. Un día leí en una publicación inglesa una carta de un sujeto estadounidense que literalmente ponía a parir (porque aquella sarta de insultos no se puede describir de otro modo) a Australia entera por ser un país formado en su mayoría (aunque lo expresaba "à l'americaine", es decir, muy prosaicamente) de convictos británicos. ¡Convictos británicos! Leyendo esto no pude evitar pensar: "Fue a hablar de castidad la más puta, vaya por Dios".
¿Con qué repoblaron (tras considerable aniquilación de tribus indias) los Estados Unidos, con hámsters? Pero, ¡si deberían considerarse naciones hermanas! En fin, lo que hay que leer. Quizás ustedes estén pensando exactamente eso ahora mismo, leyéndome:" Lo que hay que leer". Pero de cualquier modo, los dos países fueron "repoblados" con ingleses, Esos Cochinos Colonizadores.
Esto de los traumas infantiles a nivel nacional creo que se refleja bien en la Constitución estadounidense, que establece (entre libertades, derechos y tal) el derecho de "All American Citizens" a proteger su familia, sus bienes y su persona con armas. Esto, si me lo permiten, les viene del Corán, apartado Jihad. Que me venga la NSA y me bloquee el blog, que me envíen a los Marines a casa si quieren, pero yo juraría que me suena a Jihad, con una leve diferencia, eso sí, y es que en el Islam no cualquiera puede llamar a Jihad, y no en cualquier circunstancia. De hecho, en mi inconmensurable ignorancia estoy convencida de que tú vas en coche por... pongamos el Sudán (no, mal ejemplo, mal ejemplo) Pongamos que vas en coche por un país musulmán donde el gobierno no haya decidido (aún) violar, torturar y asesinar a todo especimen no-musulmán con fines políticos (vamos a ver, estoy hablando de la población Real musulmana, no de la "Oficial", para entendernos) (De nuevo doy gracias a la Madre Naturaleza por el Coeficiente Intelectual de la gente que me lee. Sin ustedes.... Desorganización y caos).
Pues eso, tú vas en coche por país musulmán, muy flamencamente, te comes "ceda el paso", obligando a sujeto musulmán a frenar en seco, y susodicho sujeto baja ventanilla y se caga en tu madre y tus mil desconocidos padres. En Estados Unidos haces lo mismo y sujeto de turno baja ventanilla, también, pero saca revolver y te dispara. Si tienes suerte, será lo suficientemente considerado/a como para apearse del vehículo para apuntar mejor, otorgándote una importancia que no te mereces, you dumb fucking motherfucker, porque has atentado contra su libertad de Loquesea.
Me he ido del tema. (Vuelvo a leerme el cartel de la entrada de Arlington).
Dignidad y Respeto. En Estados Unidos, y eso me consta porque estuve allí suficiente tiempo como para darme cuenta, y eso que era relativamente "pequeña", sólo saben de Estados Unidos. Ahora han ampliado horizontes y han dicho "Vamos a aprender cosas de otros países. Pero sólo de los países que haya que bombardear, que hay que ser práctico en esta vida". Puede que a ese nivel, al del cuarto de dedo de frente estadounidense, el cementerio de Arlington sea un auténtico bote de dignidad y respeto concentrado. A nivel mundial, planetario, natural y midiéndolo por el rasero del sentido común, que es el menos común de todos los sentidos, pero alguien tiene que decirlo, el cementerio de Arlington es el recuerdo de los fracasos humanos más estridentes, más grotescos y más absolutos.
No piensen en medallas brillantes. Piensen en sangre, en familias aniquiladas, en países aniquilados, en culturas aniquiladas. Luego se llenan la boca de palabras cuyo significado también han aniquilado. A mí me cuesta pronunciar la palabra "Libertad" y no sentirme ridícula. Yo también estoy traumatizada.
Les voy a escribir proponiéndoles que cambien el cartel de la entrada de Arlington por uno que demuestre de una manera más honesta y directa el nivel cognitivo y la capacidad(coma-falta-de) de abstracción que abunda por allí.
Hum... estaba pensando, quizá...
El Memorial Day, para aquellas personas que no estén familiarizadas con las fiestas paganas, es un día para montar barbacoas de esas que salen en las películas, en que el padre está con las brasas, las criaturas corretean por ahí, y va llegando la familia, y las madres van saliendo con más hot dogs, cazuelas llenas de mayonesa con alguna hoja de lechuga flotando en su interior, la tradicional American Pie de manzana, grilled cheese sandwiches y qué sé yo cuántas carajadas hipercalóricas e hiponutritivas más.
Bueno, eso es, más o menos, lo que le dirá el especimen estadounidense de a pie, claro. (Y ¡mira que va todo el mundo en coche! Con lo pedestrians que llegan a ser a veces...)
Lo que les diré yo, si es, repito, que no tenían una familiaridad especial con el tema (ni les suena de las pelis) es que el Memorial Day es el día en que se recuerda al millón coma uno de soldados (hombres y mujeres) muertos/as en acto de servicio, y también, si aún te queda espacio en la memoria después de tanta vergüenza, las causas por las que murieron.
El sitio por excelencia para recordar mejor a estos/as muertos/as es, sin duda, el cementerio de Arlington, en Virginia, justo al lado de Washington D.C.

En la entrada hay un letrero que dice:
"Welcome to Arlington National Cemetery, our nation's most sacred shrine. Please conduct yourselves with dignity and respect at all times. Please remember these are hallowed grounds."
Y sí, es ese cementerio que sale en las pelis tan a menudo. Para que se hagan una idea de la recua de cadáveres que llega a haber en Arlington, sólo les explicaré una pequeña anécdota: Mis padres tuvieron la magnífica idea de visitar el susodicho cementerio, en uno de sus viajes a los EEUU, y vieron la archiconocida e inmensa placa con los nombres de todos los soldados enterrados allí de los que se sabía el nombre. Cuál no sería su sorpresa al leer (que yo me pregunto, ¿para qué querían leerse los nombres de un millón y pico de personas a las que no conocían? Pero conociendo a mi señora madre, anything goes.)
En fin, cuál no sería su sorpresa al leer el nombre y los apellidos de mi hermano en aquella placa. Ya imagino a mi madre: "Cariño, llama a casa, a ver si el niño está bien, que me ha entrado un escalofrío...". Pues sí. Mucha gente debe de haber para encontrarte a un "Spaniard", con tu nombre y apellidos, en un país donde ni siquiera ponen dos apellidos a la gente. No es casualidad. Es que hay tanta gente enterrada allí, que no me sorprendería encontrarme con el mío propio.
Incluso tienen una "Tomb of the Unknowns", un tributo a aquella gente cuyo nombre, probablemente en una de aquellas plaquitas metálicas que llevan colgadas del cuello, quedó sepultado bajo los escombros resultantes de una bomba, o vayan ustedes a saber... Muy democrático. Eso de embriagar al pueblo con delirios de grandeza y patriotismo para luego poder dedicarles una tumba a los/as desconocidos/as y encima quedar como Dios.
Vuelvo a leerme el letrero de la entrada: "...Please conduct yourselves with dignity and respect at all times." Reflexiono.
Me hace pensar en muchas cosas. No soy una persona dada a visitar cementerios ni tumbas, sobre todo tras la muerte de la persona a la que más he querido y admirado en este mundo, pero no puedo evitar, al ver toda esta parafernalia que envuelve a esas barras y esas estrellas tan "dignas" (dignidad, no en el sentido en que yo la entiendo, sino más bien... ver post "retrato de una llama")... recordar un cementerio en el que SÍ me forcé a entrar, me costara lo que me costara. El cementerio del Père Lachaise, en París.

No voy a hacerles adivinar cuáles son las "siete diferencias", ni nada de eso. Para empezar, porque más que siete hay siete millones, y para continuar, porque las diferencias son escandalosas. Mientras iban enterrando, en Arlington, a las personas que con gran dignidad
e irrebatible patriotismo habían luchado y matado a sangre fría, sin pensar y sin plantearse por un momento la posibilidad de cuestionarse órdenes, en París enterraban a las que no querían en América, a todas aquellas escritoras lesbianas, por ejemplo, que habían tenido que emigrar a la Rive Gauche. A miles y miles de personajes que vivieron para cuestionarse cosas, para rebatir, para crear, para lograr un mundo de convivencia pacífica.
Un apunte muy importante: como decía un amigo mío economista,
"en todas partes hay, al menos, un 10% de hijoputismo". Así que no me malinterpreten. No tengo intención de dictar sentencias absolutas, ya saben lo que opino acerca de los absolutismos absolutos. Claro que hay gente buena en Arlington, y claro que hay "baddies" en el Père Lachaise.
Es que me creo Aldara Moore, en este post, y sé que sabrán filtrar las ideas. A estas alturas, ya me he dado cuenta que el pequeño colectivo que me lee posee un altísimo nivel de reflexión intelectual y de "bagage" cultural. Y no son flores, es un hecho.
Fíjense, sin embargo, en las fotos (que he escogido puramente al azar, no con ninguna intención manipulativa, de las imágenes de google):
En Arlington, un montón de tochos blancos. En el Père Lachaise, un monumento tras otro.
En Arlington, un montón de nombres pequeñitos, que murieron con todo el honor, todas las salvas y toda la gloria.
En Père Lachaise, nombres inalcanzablemente grandes como Wilde, Piaff, Molière, La Fontaine... la mayoría de los cuales murieron muertos/as de asco (válgame la redundancia) y rechazados por sus respectivas comunidades o en el peor y más triste de los casos, por sus propias familias.
Vuelvo a leerme el cartel de la entrada de Arlington: "Please conduct yourselves with dignity and respect at all times." Reflexiono.
Me hace pensar en todas estas palabras con las que la población estadounidense (aunque cada vez menos, gracias a Allah o a la Madre Naturaleza, que cuando llega a rebasar el cupo de subnormalidad vuelve a bajarlo, por ciclos)... ¿Dónde estaba? Ah, sí, me hace pensar en todas esas palabras que llenan guiones enteros de películas.
(Juro que "Independence Day" fue patrocinada por la Casa Blanca, y por esta regla de tres, a "Mars Attacks" la patrocinó Ben Laden. Estoy convencida. ¿Qué? Yo también tengo derecho a elaborar mis teorías de confabulación política, ¿no?)
También llenan la boca de la comunidad de a pie, desde gente que ha pasado por Harvard hasta gente que ha pasado hambre y penurias.
Patriotismo. Libertad. Derecho. In God We Trust. El águila de las plumas más brillantes. Independencia. Qué importantes que somos, Hell, yeah. La tierra Prometida.
Supongo que, como ocurre con las personas, los países también tienen traumas de infancia. Un día leí en una publicación inglesa una carta de un sujeto estadounidense que literalmente ponía a parir (porque aquella sarta de insultos no se puede describir de otro modo) a Australia entera por ser un país formado en su mayoría (aunque lo expresaba "à l'americaine", es decir, muy prosaicamente) de convictos británicos. ¡Convictos británicos! Leyendo esto no pude evitar pensar: "Fue a hablar de castidad la más puta, vaya por Dios".
¿Con qué repoblaron (tras considerable aniquilación de tribus indias) los Estados Unidos, con hámsters? Pero, ¡si deberían considerarse naciones hermanas! En fin, lo que hay que leer. Quizás ustedes estén pensando exactamente eso ahora mismo, leyéndome:" Lo que hay que leer". Pero de cualquier modo, los dos países fueron "repoblados" con ingleses, Esos Cochinos Colonizadores.
Esto de los traumas infantiles a nivel nacional creo que se refleja bien en la Constitución estadounidense, que establece (entre libertades, derechos y tal) el derecho de "All American Citizens" a proteger su familia, sus bienes y su persona con armas. Esto, si me lo permiten, les viene del Corán, apartado Jihad. Que me venga la NSA y me bloquee el blog, que me envíen a los Marines a casa si quieren, pero yo juraría que me suena a Jihad, con una leve diferencia, eso sí, y es que en el Islam no cualquiera puede llamar a Jihad, y no en cualquier circunstancia. De hecho, en mi inconmensurable ignorancia estoy convencida de que tú vas en coche por... pongamos el Sudán (no, mal ejemplo, mal ejemplo) Pongamos que vas en coche por un país musulmán donde el gobierno no haya decidido (aún) violar, torturar y asesinar a todo especimen no-musulmán con fines políticos (vamos a ver, estoy hablando de la población Real musulmana, no de la "Oficial", para entendernos) (De nuevo doy gracias a la Madre Naturaleza por el Coeficiente Intelectual de la gente que me lee. Sin ustedes.... Desorganización y caos).
Pues eso, tú vas en coche por país musulmán, muy flamencamente, te comes "ceda el paso", obligando a sujeto musulmán a frenar en seco, y susodicho sujeto baja ventanilla y se caga en tu madre y tus mil desconocidos padres. En Estados Unidos haces lo mismo y sujeto de turno baja ventanilla, también, pero saca revolver y te dispara. Si tienes suerte, será lo suficientemente considerado/a como para apearse del vehículo para apuntar mejor, otorgándote una importancia que no te mereces, you dumb fucking motherfucker, porque has atentado contra su libertad de Loquesea.
Me he ido del tema. (Vuelvo a leerme el cartel de la entrada de Arlington).
Dignidad y Respeto. En Estados Unidos, y eso me consta porque estuve allí suficiente tiempo como para darme cuenta, y eso que era relativamente "pequeña", sólo saben de Estados Unidos. Ahora han ampliado horizontes y han dicho "Vamos a aprender cosas de otros países. Pero sólo de los países que haya que bombardear, que hay que ser práctico en esta vida". Puede que a ese nivel, al del cuarto de dedo de frente estadounidense, el cementerio de Arlington sea un auténtico bote de dignidad y respeto concentrado. A nivel mundial, planetario, natural y midiéndolo por el rasero del sentido común, que es el menos común de todos los sentidos, pero alguien tiene que decirlo, el cementerio de Arlington es el recuerdo de los fracasos humanos más estridentes, más grotescos y más absolutos.
No piensen en medallas brillantes. Piensen en sangre, en familias aniquiladas, en países aniquilados, en culturas aniquiladas. Luego se llenan la boca de palabras cuyo significado también han aniquilado. A mí me cuesta pronunciar la palabra "Libertad" y no sentirme ridícula. Yo también estoy traumatizada.
Les voy a escribir proponiéndoles que cambien el cartel de la entrada de Arlington por uno que demuestre de una manera más honesta y directa el nivel cognitivo y la capacidad(coma-falta-de) de abstracción que abunda por allí.
Hum... estaba pensando, quizá...

Comentario:
Ays, tocas tantas teclas que me pierdo, a ver si consigo comentar todo lo que quiero...
1) Me encantan los cementerios, pero de visita, el de Pere Lachaisse no tuve tiempo de visitarlo pero fui al de Montparnasse, que también hay gente curiosa, en concreto acababa de morir Serge Gainsburg (cantautor francés) y la tumba estaba llena de botellas de licor e incluso una coliflor (tenía el pelo a lo jackson five) con unas gafas de sol y un cigarrito que se supone era una representación del finado. Aquí el letrerito de tu cementerio americano, ta claro que no estaba jejeje
2) Los cementerios son diferentes según las culturas. Los cementerios nórdicos se parecen más a los americanos, menos piedra y más hierba.
3) América es una mezcolanza de razas y culturas, no sólo de "cochinos colonizadores ingleses" y la verdad hablando de colonizadores, mejor callarnos nosotros...
4)Todos los cementerios están llenos de fracasos, es una cuestión de temporalidad, América ahora, Francia en la época Napoleónica, Rusia en la etapa zarista y bolchevique...
5)En los países islámicos, las armas están igual de incontroladas que en América, la diferencia es que sus asesinatos no salen en el telediario porque a nadie le importan un carajo.
Uff! Niña! no sabes hablar de tetas y culos que dan menos trabajo? :-P
kisses!
1) Me encantan los cementerios, pero de visita, el de Pere Lachaisse no tuve tiempo de visitarlo pero fui al de Montparnasse, que también hay gente curiosa, en concreto acababa de morir Serge Gainsburg (cantautor francés) y la tumba estaba llena de botellas de licor e incluso una coliflor (tenía el pelo a lo jackson five) con unas gafas de sol y un cigarrito que se supone era una representación del finado. Aquí el letrerito de tu cementerio americano, ta claro que no estaba jejeje
2) Los cementerios son diferentes según las culturas. Los cementerios nórdicos se parecen más a los americanos, menos piedra y más hierba.
3) América es una mezcolanza de razas y culturas, no sólo de "cochinos colonizadores ingleses" y la verdad hablando de colonizadores, mejor callarnos nosotros...
4)Todos los cementerios están llenos de fracasos, es una cuestión de temporalidad, América ahora, Francia en la época Napoleónica, Rusia en la etapa zarista y bolchevique...
5)En los países islámicos, las armas están igual de incontroladas que en América, la diferencia es que sus asesinatos no salen en el telediario porque a nadie le importan un carajo.
Uff! Niña! no sabes hablar de tetas y culos que dan menos trabajo? :-P
kisses!
Comentario:
Ha tocado uno de mis puntos débiles. Los cementerios de París.¡Cuánta ilustración entre sus tumbas! ¡Cuánta historia universal hay en su suelo!
En cambio, los americanos no son más que el recuerdo hipócrita a los enviados a morir por la avaricia de Estado.
En europa se honra a los que la tuvieron en vida. En los USA se honra a los que se la negaron, tratándolos como ganado en trincheras.
Muy acertado, y como siempre estimulante, blog
En cambio, los americanos no son más que el recuerdo hipócrita a los enviados a morir por la avaricia de Estado.
En europa se honra a los que la tuvieron en vida. En los USA se honra a los que se la negaron, tratándolos como ganado en trincheras.
Muy acertado, y como siempre estimulante, blog





