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COSAS POR HACER
Crónicas de la antiheroicidad involuntaria.
Acerca de
Aldara: Pseudónimo. Si me hubieran preguntado, habría preferido ser la heroína que la antiheroína... Pero el condicional es el tiempo verbal más absurdo, y ahora ya le he cogido el truco a mis meteduras de pata. Con el tiempo voy desmadurando y todo lo que parecía estar claro y archivado vuelve a la carpeta de cosas pendientes.
Sindicación
 
Aquí sí hay playa (pero casi mejor que no la hubiera).
Vaya vaya... hablando de playas...
Hoy, veinticuatro de Junio del año que sea, Barcelona se despierta, como todos los otros veinticuatros de Junio, con unas calles y unas playas que ya le gustaría a las de Normandía en el día D.
Eisenhower no vió más que la punta del iceberg, en cuestión de playas aberrantes.
Y créanme (aquellas gentes que no hayan visto las playas de Barcelona últimamente) no es que ya de por sí no estuviera el tema jodido, no. El tema de las playas de Barcelona lleva jodido más tiempo que el de los tomates en la frontera con Francia. (vale, vale, exagero. Humor me on this one, please).
A riesgo de sonar gulliveriana, resulta que éranse que se eran unas playas preciosas, recién limpiadas, arregladas y preparadas para unos juegos olímpicos. Al acabar éstos, siguieron manteniéndolas durante un tiempo, "para que no digan", porque én este país las cosas no se hacen por el hacer productivo, sino por el no malhablar colectivo.
Ir a la playa, a cualquier playa en Barcelona, hace unos años, daba gusto. La arena estaba limpia, había unos cuantos metros (de ésta) hasta llegar al agua, había duchas... no sé, esas cosas que relajan y gustan de una playa.
Entonces hubo una tormenta o dos. Quizá tres. No lo sé, y supongo que daba igual, porque justo aquel año había que montar un fórum de las culturas (que a día de hoy aún nadie sabe muy bien qué leches era aquello, o más concretamente, por qué leches fue). Había que construir un pedazo de mastodonte, había que dejarse hasta la piel y... claro, no se pudieron arreglar las playas.
Ahora, el equipo "Operación Plan de Costas" ha dicho:
"Vamos a mirar lo del tema de las playas en Septiembre, que si lo hacemos en Mayo, existe el riesgo de que ese proletariado miserable y ruín aún pueda bañarse aquí este año. Si lo hacemos en Septiembre, además, aún podemos pillar un par de tormentas en diciembre o en Abril, y con un poco de suerte tampoco se podrán venir a bañar el año que viene". Y ese es el fabuloso plan de costas.
Y no me malinterpreten. A mí también me gusta la playa en invierno. Me gusta estar al lado del mar, pero no de este vertedero en que se ha convertido la costa que dibuja mi ciudad, que si te encuentras algo vivo, aunque sea una medusa, seguro que te pide fuego para fumarse un tampax usado que se acaba de encontrar flotando por ahí.
Por otra parte, la campaña que han montado para que la gente no tire colillas (ni otros resíduos para mayores de edad) en la arena, es poco menos que atroz. Por todas partes se pueden ver posters gigantes con un bebé de aproximadamente un año de edad sosteniendo alegremente una colilla entre sus labios, mientras juega en la arena. La campaña dice algo así como que la arena no hace desaparecer lo que tiramos en ella.
Por dios santo, es que yo si tuviera crituras ya ni las llevaría. Pero no sólo por las colillas, no. Colillas, botellas rotas, indeseables que te roban, mocosos que les tiran piedras a las palomas para hacerse notar por las mocosas y un sinfín de otros elementos contaminantes que no podría enumerar en todo lo que me queda de vida.
Ayer fui a la playa con mi hermano y me quería morir. Y no soy ninguna psicótica de Green Peace, no. Y soy requetecontracochinamente fumadora, como ya saben. Pero conservo el suficiente sentido común como para no fumar en la playa si hay criaturas al lado, o cualquiera al lado, demasiado cerca, y si no tengo ningún bote, coroto o chisme para tirar las colillas en él y luego llevármelo.
Creo que este tipo de campañas sobran, si no se hacen otras cosas más fundamentales primero (como reconstruir toda la costa devorada por el mar, primero, limpiarla, luego, y pagar a alguien que vigile, después, y que ponga multas, como el equipo Operación Cacaperro). Eso, claro, por no comentar que si yo tuviera seis o siete años y viera el susodicho poster de la campaña, me iba a faltar tiempo para recoger colillas de donde fuera y ponérmelas en la boca a lo Gilda: "Ffffffff..... mira mamá, como sé fumar, mira"
Pero en fin... La gente de las campañas, publicitarias o no, no siempre se caracteriza por su sentido común.
Por eso he decidido que me voy fuera este fin de semana. Pero eso ya es otro post.
 
 
Comentario:
Merecería ser vd. el refresco del verano. Sienta estupendamente leerla a la sombra, con el Mediterraneo como telón de fondo. La echaba de menos, pero ya sabrá por qué.
Fresquito y buena compañía para este verano!!
No