THE BABYNATOR.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. De severo hinchamiento de moral. Ayer, y después de jurar y rejurar que nunca en mi vida terrenal ni post-mortem volvería a un parque acuático, tuve que volver a un maldito parque acuático. Ah, pero no se preocupen, porque éste estuvo mucho mejor. En este había muchos más animales. De los enjaulados que hacen de mono de feria, como los delfines y los guacamayos, y de los que son de muchos colores y vienen en autocar desde Malgrat (tras un par de horas de Ryanair), como los leones marinos, las cacatúas, los loros... En si, el día fue un gran espectáculo. Creo que la actuación que más me gustó fue la de mis cacahuetes, que por una vez en su vida lograron hacer fila de dos sin tener que apuntarles con un borrador de madera.
(Eso último era broma. Que luego me vienen diciendo que si crueldad infantil y pollas en vinagre, como dicen en mi pueblo. Quiero decir, que SÍ hicieron fila, pero no les amenazo con borradores. Les amenazo con castigos que siempre implican quedarse sin piscina. Y los cumplo, no como otras histéricas que he tenido de profesoras, que gritan mucho pero a la hora de la verdad...)
2. De profundo agradecimiento hacia aquellas gentes que aún me leen. Muchas gracias por la paciencia. Vendrán tiempos mejores muy pronto, lo aseguro. (En fin, al menos lo espero)
3. De pesadillas con macarrones de colores. Nunca se embarquen en proyectos con pinturas de colores y criaturas de cuatro años mezclados en una misma clase. Y menos con macarrones de por medio, que se rompen.
Resulta que se me ocurrió que hiciéramos collaritos surferos con macarrones cortos, pintados de colores. Les expliqué la historia del surf desde los principios de la Malibú, cuando la inventaron los indígenas hawaiianos (No sé por qué, pero les encantan las historias de indios. También les expliqué la del cacao, y la del cacao y la Malinche, versión oídos inexpertos, y la parte que más les gusta es siempre la de "Qué hacían los indios"). En fin, luego les dije que íbamos a hacer collaritos surferos, les puse unos buenos puñados de macarrones en dos platos por mesa y se lanzaron hacia ellos como perros salvajes muertos de hambre.
Entonces se me ocurrió que igual había que explicarles que los macarrones crudos no sientan bien al estómago y que además, aquellos eran para los collaritos, no de merienda.
Es que hay que explicarlo todo, joder. Luego se quejan de que les duelen los dientes.
Punto a favor: una vez pintados, a nadie se le ocurrió comerse un macarrón. En fín, que hay que mirarle siempre el lado bueno, ¿no?
4. De cansancio permanente. Pero eso es el lugar común de estos días, y ya aburrí bastante con él en otros posts, así que no lo repito.
5. De satisfacción personal secreta. Después de aquella conversación tan poco deseada con mi señora madre en que me dijo que siguiera el ejemplo de mi hermano y que no "inventara" "Inventos de los míos" (míos, no suyos, quiero decir) llegué al cole el lunes y el director me había dado un grupo para mí sola. Y no un grupo cualquiera, no. El grupo de Pre-escolar 4 (Es decir, de cuatro años), bajo mi responsabilidad.
Tres días después tengo a un paramecio que ya se pone solito los zapatos, (el del izquierdo en el derecho y viceversa, pero todo se andará) dos adoptados que ya han entendido que no pueden ir pegando puñetazos a la gente y otro que apunta dentro de la taza por primera vez en su vida estos días, so pena de pillar mocho y cargar con él si no lo hace, porque ya les he dicho que yo no soy ni su mamá ni su niñera ni su filip... criada. Así que o se espabilan, o los espabilo.
Antes de ayer ya dejé a una mocosa sin piscina, y hoy hay una Britney Spears en potencia que hoy no se baña, aunque baje Beethoven y me lo ruegue de rodillas. Me creo Bullinator, la superheroína contra los y las bullies de las clases, sí, y me da igual lo que digan de mí. No soporto que una malcriada ególatra y encantada de conocerse vaya por ahí toreando a la gente de su clase con sólo cuatro años de edad. Acabáramos. Tuvo sus avisos, eso sí. Y su segunda oportunidad. Y sus quince minutos sentada en una silla en los que se suponía que tenía que pensar en cómo estaba tratando al prójimo.
Con esta gente hay que ir revestida de algo que muy a mi pesar conozco de maravilla: mala leche y mucha adrenalina.
Así estoy.
1. De severo hinchamiento de moral. Ayer, y después de jurar y rejurar que nunca en mi vida terrenal ni post-mortem volvería a un parque acuático, tuve que volver a un maldito parque acuático. Ah, pero no se preocupen, porque éste estuvo mucho mejor. En este había muchos más animales. De los enjaulados que hacen de mono de feria, como los delfines y los guacamayos, y de los que son de muchos colores y vienen en autocar desde Malgrat (tras un par de horas de Ryanair), como los leones marinos, las cacatúas, los loros... En si, el día fue un gran espectáculo. Creo que la actuación que más me gustó fue la de mis cacahuetes, que por una vez en su vida lograron hacer fila de dos sin tener que apuntarles con un borrador de madera.
(Eso último era broma. Que luego me vienen diciendo que si crueldad infantil y pollas en vinagre, como dicen en mi pueblo. Quiero decir, que SÍ hicieron fila, pero no les amenazo con borradores. Les amenazo con castigos que siempre implican quedarse sin piscina. Y los cumplo, no como otras histéricas que he tenido de profesoras, que gritan mucho pero a la hora de la verdad...)
2. De profundo agradecimiento hacia aquellas gentes que aún me leen. Muchas gracias por la paciencia. Vendrán tiempos mejores muy pronto, lo aseguro. (En fin, al menos lo espero)
3. De pesadillas con macarrones de colores. Nunca se embarquen en proyectos con pinturas de colores y criaturas de cuatro años mezclados en una misma clase. Y menos con macarrones de por medio, que se rompen.
Resulta que se me ocurrió que hiciéramos collaritos surferos con macarrones cortos, pintados de colores. Les expliqué la historia del surf desde los principios de la Malibú, cuando la inventaron los indígenas hawaiianos (No sé por qué, pero les encantan las historias de indios. También les expliqué la del cacao, y la del cacao y la Malinche, versión oídos inexpertos, y la parte que más les gusta es siempre la de "Qué hacían los indios"). En fin, luego les dije que íbamos a hacer collaritos surferos, les puse unos buenos puñados de macarrones en dos platos por mesa y se lanzaron hacia ellos como perros salvajes muertos de hambre.
Entonces se me ocurrió que igual había que explicarles que los macarrones crudos no sientan bien al estómago y que además, aquellos eran para los collaritos, no de merienda.
Es que hay que explicarlo todo, joder. Luego se quejan de que les duelen los dientes.
Punto a favor: una vez pintados, a nadie se le ocurrió comerse un macarrón. En fín, que hay que mirarle siempre el lado bueno, ¿no?
4. De cansancio permanente. Pero eso es el lugar común de estos días, y ya aburrí bastante con él en otros posts, así que no lo repito.
5. De satisfacción personal secreta. Después de aquella conversación tan poco deseada con mi señora madre en que me dijo que siguiera el ejemplo de mi hermano y que no "inventara" "Inventos de los míos" (míos, no suyos, quiero decir) llegué al cole el lunes y el director me había dado un grupo para mí sola. Y no un grupo cualquiera, no. El grupo de Pre-escolar 4 (Es decir, de cuatro años), bajo mi responsabilidad.
Tres días después tengo a un paramecio que ya se pone solito los zapatos, (el del izquierdo en el derecho y viceversa, pero todo se andará) dos adoptados que ya han entendido que no pueden ir pegando puñetazos a la gente y otro que apunta dentro de la taza por primera vez en su vida estos días, so pena de pillar mocho y cargar con él si no lo hace, porque ya les he dicho que yo no soy ni su mamá ni su niñera ni su filip... criada. Así que o se espabilan, o los espabilo.
Antes de ayer ya dejé a una mocosa sin piscina, y hoy hay una Britney Spears en potencia que hoy no se baña, aunque baje Beethoven y me lo ruegue de rodillas. Me creo Bullinator, la superheroína contra los y las bullies de las clases, sí, y me da igual lo que digan de mí. No soporto que una malcriada ególatra y encantada de conocerse vaya por ahí toreando a la gente de su clase con sólo cuatro años de edad. Acabáramos. Tuvo sus avisos, eso sí. Y su segunda oportunidad. Y sus quince minutos sentada en una silla en los que se suponía que tenía que pensar en cómo estaba tratando al prójimo.
Con esta gente hay que ir revestida de algo que muy a mi pesar conozco de maravilla: mala leche y mucha adrenalina.
Así estoy.
Comentario:
vamos guapa que loe stás haciendo de escándalo!!! estamos contigo!!!!! yo me piro para España dentro de una semana justa, aunque en mi casono va a ser cuidar de cacahuetes-te he comentado que me encanta la denominación??? ;D, sino de sacos de hormonas con patas de ocho paises distintos-entre 18 y 23, esperoque no aparexca ninguno de éstos que te hacen plantearte seriamente el acoso y derribo de los "criaturicos" puestos a tu cargo, ains!!!!!
ya te contaré darling... y respecto a tu señora madre...lo mas importante no es demostrar las cosas a los demás, sino a una misma, cosa que creo estás haciendo con creces... tranquila, que madre no hay mas que una (menos mal!!!)...
un besote preciosa y ánimo!!!!
*A*
ya te contaré darling... y respecto a tu señora madre...lo mas importante no es demostrar las cosas a los demás, sino a una misma, cosa que creo estás haciendo con creces... tranquila, que madre no hay mas que una (menos mal!!!)...
un besote preciosa y ánimo!!!!
*A*
Comentario:
Une autre légende indienne raconte qu'il y a très longtemps le ciel était trop bas. Les gens adultes devaient marcher penchés, la tête inclinée... Seulement les enfants n'avaient pas ce problème, ils pouvaient marcher droit, la tête haute...Roi et maître. Il s'agit d'une légende...





