Reine de joie.
"Oh what a beautiful morning, oh what a beautiful day..."

Hoy es el primer día del resto del verano. Hoy es el día de arremangarse (como quien dice, porque cualquiera se pone mangas con este calor bochornoso insoportable que hace en Barcelona) y ponerse a hacer cosas.
Hoy no hay criaturas de por medio (aunque no puedo dejar de mirar fotos... esas caritas... me pierdo.) ni horarios establecidos. Ni tengo que salir corriendo con el medio segundo café en la garganta.
Qué estarán haciendo mis cacahuetes... ¿Se acordarán de mí? ¿Me echarán de menos, como dijeron? Aún no sé cómo tomarme esta sensación de amor-odio, de estar contenta y a la vez vacía, de no tenerlos. En fín, enough is enough.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. De vacío emocional a causa de desconexión cacahuetil. Prometo intentar no volver al tema, pero me siento como si hubieran secuestrado y amordazado a la niña que llevo dentro... Que no, que voy a dejar el tema; de verdad. Soy una mujer adulta. Soy una mujer curtida.
2. De ganas de llorar. Hoy no he tenido besitos ni abrazos, ni historias del fin de semana del estilo de "mira la herida que me hice en el parque el sábado cuando mi abuelo no miraba".
Basta.
3. De interrogante aplastante. ¿Por dónde empiezo ahora? ¿Quién era yo hace seis semanas y qué hacía?
4. De preocupación por Holden, el hermano rebelde de Craig. Lo estoy llegando a conocer, cada día un poco más, y me preocupa. Está bastante hecho polvo y el motivo principal de venirse a vivir con nosotros era madurar algunas cosas, solucionar problemas que había tenido e intentar empezar de nuevo. Me da la sensación de que lo único que está haciendo es continuar en la misma miseria mental, pero en un país diferente. Me gustaría poder ayudarle a superar este mal trago, hemos hablado mucho y parece que se va dando cuenta de muchas cosas... pero el viernes pasado se emborrachó y se le abrió la caja de Pandora de mala manera.
Ya volveré sobre este tema. Me preocupa, además del hecho de ser familia, porque tiene un fondo excepcionalmente bueno. Es cariñoso, gracioso, trabajador, humilde y muy, muy, muy sensible. No es capaz de escribir ni dos líneas en un e-mail, pero tiene páginas y páginas llenas de poesías buenísimas.
Qué puedo decir, es un personaje. Me estoy tomando como un reto personal esto de darle apoyo moral e intentar que siga algunos consejos básicos sobre la vida, sin resultar mandona. No quiero que piense que le estoy haciendo de mamá, pero por otra parte, el hecho es que necesita una mamá. O un mentor emocional. El chico está tan hecho trizas que no hay por dónde agarrarlo. Me recuerda a mí hace algunos años, y muchas de las cosas que está pasando me hacen pensar en mí. Por eso tengo que estar recordándome contínuamente que el hecho de que yo las haya pasado no quiere decir que le pueda ahorrar los dolores de cabeza. Que las suyas las tiene que superar él.
5. De ilusión. Hoy empiezo clases de italiano con Corleone, el monitor del summercamp con el que trabajaba. Simultáneamente, él empieza clases de castellano conmigo. Lo decidimos durante una borrachera y va a ser que ha cuajado el plan. Estoy contenta también porque me gustaría que Holden conociera a gente nueva, y como Corleone es más o menos de su edad y le gustan más o menos las mismas cosas que a él, por ahí igual se hacen amigos como quien no quiere la cosa.
(Soy algo manipuladora, no puedo evitarlo dado que viene en mi ADN por parte de madre, así que al menos lo utilizaré para buenos fines).
6. De alegría y felicidad profesionales. Gracias a uno de mis mejores amigos, Donjon, he conseguido una traducción de verdad en que igual hasta publican mi nombre y todo. Impresionante. Es una novela y es de un autor conocido, pero no puedo dar más datos, por si acaso.
7. De ilusión (parte II). El miércoles llega Hans Magnus, otro de mis mejores amigos, de Alemania. Viene a quedarse con nosotros una semana. No sé cómo lo hacemos Craig y yo, esto de acabar convirtiendo el piso en una sede alternativa de la ONU.
Recuento de nacionalidades domésticas a partir del miércoles:
a) Macgaiber: representante chileno-argentino.
b) Craig: representante australiano.
c) Holden: representante australiano-aborígen.
d) Hans Magnus: representante alemán.
f) Myself: representante gallega, ahora que las cosas en Galicia realmente prosperan y puede que no se me asocie nunca más con el PP deliberadamente. (O eso espero).
8. De desesperación. Las semanas me llevan de cabeza e inexorablemente hacia mi cumpleaños, sin que yo pueda poner talón ni remo para frenar. Me hago vieja y ni Chopin aunque baje del cielo puede hacer nada para evitarlo. Me hago mayor. Me hago mayor.
COSAS POR HACER:
1. Mirar cremas anti-arrugas, pedir mamografía, visita con ginecología (no está de más ir a ver cuánto me falta para la menopausia y si ya me han salido bultos raros en el pecho o todavía no) y esta vez sí, HORA PARA EL DENTISTA.
2. Fregar, limpiar, lavar, fregar, limpiar, lavar, fregar, limpiar, lavar...
3. Dejar de escuchar reggaeton. Ahora ya no tengo excusas válidas. Lo cierto es que el soniquete del ritmo reggaetoniano me produce un bailongo interior que no soy capaz de NO exteriorizar, y acabo bailando, y me estoy volviendo adicta al terén-ten-teeen, terén-ten-téeen, y una persona con mi reputación intelectualoido-esnobista musical no se puede permitir una caída tan baja. Con todos mis respetos hacia la gente realmente metida en este mundillo musical, pero es que por todos los dioses, las letras van invariablemente hacia el mismo lugar común, en que el Latin King de turno se queja del desprecio de la dama en cuestión mientras deja al novio de la susodicha a la altura de la Picadilly line del metro, para cuyo acceso hace falta bajar tresvcientos kilómetros de escaleras, dicho sea de paso. Que si "él no sabe nada de ti", que si es un borracho, que si le pone los cuernos, que si la tiene pequeña... You name it.
"Yo soy tu maestro, que supo enseñarte...
cómo es posible que me digas que lo amas
cuando yo sé que soy el dueño de tu cama"
Y etcétera etcétera. Comprenderán por qué tengo que dejarlo. En realidad no va conmigo. Hay músicas que son como los amores de verano. No tienen nada que ver contigo, pero te hacen disfrutar cosa mala hasta que se acaba el verano y vuelves a ser quien eras.
Además me doy cuenta de lo enganchada que estoy, porque intento escribir mientras escucho reggaeton y no puedo. No puedo escribir, sólo cantar y menear la cadera cual big mama latina por la casa.
No sólo escucho reggaeton, también escucho salsa de todo tipo. De hecho la historia se me está yendo tanto de madre que estoy planeando viaje a la Habana en Septiembre con Craig y Holden. Pa poer bailar a gusto. Para ver dónde estaba el Buena Vista Social Club.
"Qué maldita mala suerte la mía
que aquel día te encontré..."
Fíjense, las cosas que una mujer llega a hacer por la música.
Y ahora me despido hasta pronto, que no tengo la camisa negra, sino todo el piso, y no por luto voluntario, no. De pura mugre.

Hoy es el primer día del resto del verano. Hoy es el día de arremangarse (como quien dice, porque cualquiera se pone mangas con este calor bochornoso insoportable que hace en Barcelona) y ponerse a hacer cosas.
Hoy no hay criaturas de por medio (aunque no puedo dejar de mirar fotos... esas caritas... me pierdo.) ni horarios establecidos. Ni tengo que salir corriendo con el medio segundo café en la garganta.
Qué estarán haciendo mis cacahuetes... ¿Se acordarán de mí? ¿Me echarán de menos, como dijeron? Aún no sé cómo tomarme esta sensación de amor-odio, de estar contenta y a la vez vacía, de no tenerlos. En fín, enough is enough.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. De vacío emocional a causa de desconexión cacahuetil. Prometo intentar no volver al tema, pero me siento como si hubieran secuestrado y amordazado a la niña que llevo dentro... Que no, que voy a dejar el tema; de verdad. Soy una mujer adulta. Soy una mujer curtida.
2. De ganas de llorar. Hoy no he tenido besitos ni abrazos, ni historias del fin de semana del estilo de "mira la herida que me hice en el parque el sábado cuando mi abuelo no miraba".
Basta.
3. De interrogante aplastante. ¿Por dónde empiezo ahora? ¿Quién era yo hace seis semanas y qué hacía?
4. De preocupación por Holden, el hermano rebelde de Craig. Lo estoy llegando a conocer, cada día un poco más, y me preocupa. Está bastante hecho polvo y el motivo principal de venirse a vivir con nosotros era madurar algunas cosas, solucionar problemas que había tenido e intentar empezar de nuevo. Me da la sensación de que lo único que está haciendo es continuar en la misma miseria mental, pero en un país diferente. Me gustaría poder ayudarle a superar este mal trago, hemos hablado mucho y parece que se va dando cuenta de muchas cosas... pero el viernes pasado se emborrachó y se le abrió la caja de Pandora de mala manera.
Ya volveré sobre este tema. Me preocupa, además del hecho de ser familia, porque tiene un fondo excepcionalmente bueno. Es cariñoso, gracioso, trabajador, humilde y muy, muy, muy sensible. No es capaz de escribir ni dos líneas en un e-mail, pero tiene páginas y páginas llenas de poesías buenísimas.
Qué puedo decir, es un personaje. Me estoy tomando como un reto personal esto de darle apoyo moral e intentar que siga algunos consejos básicos sobre la vida, sin resultar mandona. No quiero que piense que le estoy haciendo de mamá, pero por otra parte, el hecho es que necesita una mamá. O un mentor emocional. El chico está tan hecho trizas que no hay por dónde agarrarlo. Me recuerda a mí hace algunos años, y muchas de las cosas que está pasando me hacen pensar en mí. Por eso tengo que estar recordándome contínuamente que el hecho de que yo las haya pasado no quiere decir que le pueda ahorrar los dolores de cabeza. Que las suyas las tiene que superar él.
5. De ilusión. Hoy empiezo clases de italiano con Corleone, el monitor del summercamp con el que trabajaba. Simultáneamente, él empieza clases de castellano conmigo. Lo decidimos durante una borrachera y va a ser que ha cuajado el plan. Estoy contenta también porque me gustaría que Holden conociera a gente nueva, y como Corleone es más o menos de su edad y le gustan más o menos las mismas cosas que a él, por ahí igual se hacen amigos como quien no quiere la cosa.
(Soy algo manipuladora, no puedo evitarlo dado que viene en mi ADN por parte de madre, así que al menos lo utilizaré para buenos fines).
6. De alegría y felicidad profesionales. Gracias a uno de mis mejores amigos, Donjon, he conseguido una traducción de verdad en que igual hasta publican mi nombre y todo. Impresionante. Es una novela y es de un autor conocido, pero no puedo dar más datos, por si acaso.
7. De ilusión (parte II). El miércoles llega Hans Magnus, otro de mis mejores amigos, de Alemania. Viene a quedarse con nosotros una semana. No sé cómo lo hacemos Craig y yo, esto de acabar convirtiendo el piso en una sede alternativa de la ONU.
Recuento de nacionalidades domésticas a partir del miércoles:
a) Macgaiber: representante chileno-argentino.
b) Craig: representante australiano.
c) Holden: representante australiano-aborígen.
d) Hans Magnus: representante alemán.
f) Myself: representante gallega, ahora que las cosas en Galicia realmente prosperan y puede que no se me asocie nunca más con el PP deliberadamente. (O eso espero).
8. De desesperación. Las semanas me llevan de cabeza e inexorablemente hacia mi cumpleaños, sin que yo pueda poner talón ni remo para frenar. Me hago vieja y ni Chopin aunque baje del cielo puede hacer nada para evitarlo. Me hago mayor. Me hago mayor.
COSAS POR HACER:
1. Mirar cremas anti-arrugas, pedir mamografía, visita con ginecología (no está de más ir a ver cuánto me falta para la menopausia y si ya me han salido bultos raros en el pecho o todavía no) y esta vez sí, HORA PARA EL DENTISTA.
2. Fregar, limpiar, lavar, fregar, limpiar, lavar, fregar, limpiar, lavar...
3. Dejar de escuchar reggaeton. Ahora ya no tengo excusas válidas. Lo cierto es que el soniquete del ritmo reggaetoniano me produce un bailongo interior que no soy capaz de NO exteriorizar, y acabo bailando, y me estoy volviendo adicta al terén-ten-teeen, terén-ten-téeen, y una persona con mi reputación intelectualoido-esnobista musical no se puede permitir una caída tan baja. Con todos mis respetos hacia la gente realmente metida en este mundillo musical, pero es que por todos los dioses, las letras van invariablemente hacia el mismo lugar común, en que el Latin King de turno se queja del desprecio de la dama en cuestión mientras deja al novio de la susodicha a la altura de la Picadilly line del metro, para cuyo acceso hace falta bajar tresvcientos kilómetros de escaleras, dicho sea de paso. Que si "él no sabe nada de ti", que si es un borracho, que si le pone los cuernos, que si la tiene pequeña... You name it.
"Yo soy tu maestro, que supo enseñarte...
cómo es posible que me digas que lo amas
cuando yo sé que soy el dueño de tu cama"
Y etcétera etcétera. Comprenderán por qué tengo que dejarlo. En realidad no va conmigo. Hay músicas que son como los amores de verano. No tienen nada que ver contigo, pero te hacen disfrutar cosa mala hasta que se acaba el verano y vuelves a ser quien eras.
Además me doy cuenta de lo enganchada que estoy, porque intento escribir mientras escucho reggaeton y no puedo. No puedo escribir, sólo cantar y menear la cadera cual big mama latina por la casa.
No sólo escucho reggaeton, también escucho salsa de todo tipo. De hecho la historia se me está yendo tanto de madre que estoy planeando viaje a la Habana en Septiembre con Craig y Holden. Pa poer bailar a gusto. Para ver dónde estaba el Buena Vista Social Club.
"Qué maldita mala suerte la mía
que aquel día te encontré..."
Fíjense, las cosas que una mujer llega a hacer por la música.
Y ahora me despido hasta pronto, que no tengo la camisa negra, sino todo el piso, y no por luto voluntario, no. De pura mugre.





