logotipo

img_google
COSAS POR HACER
Crónicas de la antiheroicidad involuntaria.
Acerca de
Aldara: Pseudónimo. Si me hubieran preguntado, habría preferido ser la heroína que la antiheroína... Pero el condicional es el tiempo verbal más absurdo, y ahora ya le he cogido el truco a mis meteduras de pata. Con el tiempo voy desmadurando y todo lo que parecía estar claro y archivado vuelve a la carpeta de cosas pendientes.
Sindicación
 
Danzas de la muerte (en prosa contemporánea).
-TOC TOC
-¿Quién es?
-La Muerte.
- ¿Qué? ¿Habéis vuelto a cambiar de nombre?
- No, no vengo de FECSA-ENDESA, soy la Muerte De Verdad.
- Joder, ni me he duchado todavía. ¿No puedes pasar más tarde? ¿Qué son cinco minutillos de nada comparados con el resto de la eternidad? Te tomas un café mientras tanto.
-No, si no vengo a buscarte, sólo vengo a avisarte. Además el café me da acidez.
- Pues llévateme ya, y te ahorras viajes, que venir por venir es tontería, y además me pegas unos sustos de muerte.
-¿Lo de "Sustos de Muerte" es tu concepto de sentido del humor o te ha salido así?
-Perdona, es la falta de costumbre. (risitas nerviosas).
-Pues nada, que eso, que ya te queda menos. Que lo sepas.
-En serio, ¿Por qué no te me llevas ya, y me ahorras tiempo de sufrimiento, de hacer planes, de trabajar, de pensar en ti?
- Es que ya voy cargada, y el purgatorio no me pilla de camino.
-¿Al purgatorio? ¿Voy a ir al purgatorio? ¿Esa es toda mi recompensa después de probar mi calidad humana dejando la carrera de derecho, no yendo a comer a MacDonald's, no viendo Crónicas Marcianas, cuidando cacahuetes? Si lo sé, me licencio y me voy a celebrarlo con un menú BigMaCrata.
-Joder, no le digas a Dios que te lo he dicho, que me finiquita, por favor. Es que me he tomado un par de cervezas con esta peña que traigo, y a una se le va la lengua.
-O sea, que ya tenéis planes para mí, haga lo que haga, ¿no?
-Más o menos... a no ser que dejes es tabaco antes de cumplir los treinta. No es por los pulmones, tía, es por las compañías tabacaleras, que ha habido un follón del copón... Pero no te quejes, que si hubieras acabado derecho y hubieras ejercido ibas directa al infierno, fijo. Además el purgatorio no está tan mal, ahora. Han hecho obras, con todo esto de Iraq, y hay un montón de gente con idiomas, y podrás practicar mucho inglés.
-Qué bien me lo pones.
- En fin, chata, que me tengo que ir, que me cierran el infierno.
-Sólo por curiosidad... ¿a quién llevas?
-Tú no ves las noticias, ¿verdad?
-Pues no, no mucho, últimamente.
-Hostia, casi me haces irme de la lengua otra vez. Que no, que es información confidencial. No te lo puedo decir.
- Bueno, pues vale. A todo esto... cuando me lleves, ¿Podremos bailar, como en las Danzas de la Muerte? Es que para estas cosas soy muy folklórica, qué quieres que te diga...
- Pues claro. El baile es lo que más me mola de mi trabajo. Por eso me contrataron.
-¿Se puede pedir baile?
-Sí, pero con antelación. Es decir, que en casos de accidente, la música va por defecto y suele ser tecno si vas al infierno, pasodoble para el purgatorio y vals para el cielo.
- Ya hay que joderse, lo organizado que lo tenéis todo.
-Ya te digo, reina. No se nos escapa nada. Estas cosas hay que tenerlas bien montadas, que luego la gente se queja. En fin, ¿qué baile te apunto?
-Pensaba que érais omniscientes. Reggaeton, por supuesto. Quiero bailar reggaeton.
- Una de reggaeton marchando, pues. Pero que conste que yo, de omnisciente, ná de ná. Yo sólo soy una mandá, la que manda de verdad es la jefa.
-¿Jefa? ¿Dios es mujer? ¿ES MUJER? ¡Lo sabía! ¡Lo sabía!
- Joder, ya me has vuelto a liar. Me voy, antes de acabar largando que además es de raza negra.
...
...
¡Joder! ¡Joder! ¡Joder! Yo hoy me quedo sin curro por tu culpa, verás.
- No te preocupes, sólo es satisfacción personal, no se lo contaré a nadie. Me has alegrado el día, ¡así da gusto morirse!
- Sí, bueno, eso, que se te va un poco la flapa, ¿no?
- Nada, nada, cosas de la edad... encantada de conocerte, en serio.
- Igualmente. Si da tiempo aún me paso una vez por década, para ir avisando, ¿eh?
-Vale. Has apuntado bien lo del reggaeton, ¿no?
-Sí, venga, hasta luego, bonita, que me cierran y la puta Demonia me cierra la puer... joder, joder, joder... no he dicho nada, no he dicho nada...

( )

Lo cierto es que hoy no tengo ganas de escribir. Siento una especie de sequía mental que sólo se ve empeorada por el hecho de que tengo una traducción por hacer, un ensayo por escribir y un montón de programas informáticos de tradumática por hacer furrular, como dicen en mi pueblo.
Ya no hay cacahuetes de por medio, ya se ha ido Hans Magnus, ya no tengo excusa posible y estoy aquí, cara a cara ante el ordenador, instrumento y enemigo a la vez, y la traducción al lado.
No, de verdad, no es pereza. Es sequía. Podredumbre sináptica. Atrofiamiento severo de neuronas, carencia probablemente irreversible de serotonina (causada a ciencia cierta por ingesta masiva de Boldams y botellas de cava con Hans Magnus hasta altas horas de la madrugada, con sol y todo, hablando y bañándonos en la piscina) y flaccidez y descolgamiento general de actividad cerebral.
Me pregunto cuántas neuronas se necesitan para traducir a un llanqui.
(Hum....)
En fin, el caso es que en estos últimos días han pasado muchas cosas interesantes (que no necesariamente buenas) y curiosamente, NO tengo ganas de explicarlas. Quizá porque cuando explicamos algo que llevamos dentro, se vuelve oficial, de alguna manera que no llego a entender. Y no tengo ganas de hacer oficial una crisis, ahora mismo.
Tengo ganas de dejar reposar las palabras dichas, los gritos gritados, los insultos insultados y el dolor de cabeza.
Que no, no me malinterpreten. Ni estoy triste, ni deprimida, ni nada de nada. Estoy expectante.
Claro que el hecho de que el lunes que viene es mi cumpleaños sólo hace que empeorar las cosas, porque me he revestido involuntariamente de una especie de filtro a través del cual todo se ve más imposible, más cerca del apocalipsis, más trágico, más.... viejo. Me hago vieja. No me hago rica, ni culta, ni sabia. Me hago vieja por degeneración de tejidos, no por experiencias gratas, ni por conocimientos adquiridos. Me hago vie-ja.
Por la misma regla de tres de conversión de cosas en oficiales mediante aseveración expresa de las mismas, he pensado que quizá si no celebro mi cumpleaños, puedo seguir con la misma edad un año más.
Además es que "celebrar" el cumpleaños me parece tan macabro como ponerse a bailar rocanrol en un entierro. ¿Por qué hay que "celebrar" que te queda un año menos para morirte? Seguro que se le ocurrió a alguna mente suicida y ha perdurado hasta nuestros tiempos. O igual funcionó a modo de terapia de choque: "para que te sea leve, te compraremos regalos, así mientras los miras y los disfrutas, no pensarás en lo mucho que te acercas a la muerte. Eso, eso, vamos a celebrarlo para que parezca que es una alegría y no una agonía lenta."
Y luego me acusan de ser cruel. Voy a ponerlo en perspectiva Yoda, para que me entiendan:
El cumpleaños lleva a la vejez, la vejez a pensamientos sobre la muerte, los pensamientos sobre la muerte al miedo, el miedo al causticismo, el causticismo a la crueldad.
Así que no me culpen: estoy siendo profundamente ácida con bastante gente estos días, pero es gente que lo merece, porque nunca han tenido a nadie que les dijera cuatro verdades (de esas que duelen) en un momento dado, y así están.
Me refiero a los dos especímenes de las Antígonas con los que vivo, que me traen por el camino de ya ni querer soltar todos los males de la caja de Pandora, sino más bien de querer meterme dentro de ella. En fin, el caso es que ellos son un par de surferos felices, grandes, musculosos y políticamente correctos (a su manera, claro) y yo una bruja decadente, decrépita, degenerada, y cuatro o cinco "des-" más, que lo analiza todo, que predice catástrofes (y acierta, muy a mi pesar) y que no es capaz de callarse sólo por no herir la supuesta sensibilidad de un par de corazoncitos de cartón piedra.
A la mierda con todo. Me hago vieja y voy a aprovechar los años que me quedan intentando cambiar mi pequeña parcela de vida.
Y a quien no le guste, que se aplique lo de "quien se pica, ajos mastica".
 
 
Comentario:
Celebro que te gustara, aunque sigue sin gustarme cumplir años... La memoria no se borra: nadie muere mientras haya alguien que le recuerda. (Eso me lo enseñó mi abuela, teoría y práctica, muy a mi pesar)
En fin, gracias. Aun tengo que volver a entrar a seguir leyéndome tu blog. Espero que vaya bien todo por allí!
A.
 
Comentario:
mme gusta tanto lo que has escrito de lo que piensas de tu cumpleaños que si me lo permites el 4 de setiembre(falta poco)cumplo 27 años y voy a publicar en mi blog parte de lo que dices. me dejaste sin palabras lo mismo pienso de acumular arrugas y acercarte a la muerte(aunque mas miedo tengo a la forma de morir). cuando pinte canas lo unico que le dire a la muerte cuando me venga recojer es que me borre la memoria de quien fui. ahh y que donde vaya siempre pueda tomarme una taza cafe.
No