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COSAS POR HACER
Crónicas de la antiheroicidad involuntaria.
Acerca de
Aldara: Pseudónimo. Si me hubieran preguntado, habría preferido ser la heroína que la antiheroína... Pero el condicional es el tiempo verbal más absurdo, y ahora ya le he cogido el truco a mis meteduras de pata. Con el tiempo voy desmadurando y todo lo que parecía estar claro y archivado vuelve a la carpeta de cosas pendientes.
Sindicación
 
Traducción, tracción, traducción y tracción, traducción o tracción.
Me empieza a dar la impresión de que hay algo así como una sensación tácita pero peligrosamente extendida de que la traducción es a la literatura lo que el strip-tease a la danza. Una especie de pseudoarte oscuro, inmoral para algunos sectores y amoral para otros, y que quien lo ejerce no debería considerarlo un arte, o no debería hacer pública su opinión al respecto, al menos, so pena de ser visto/a como un/a prepotente/a (esta última se me escapó. Para que vean que hay algo peor que el lenguaje políticamente correcto: el lenguaje políticamente hipercorrecto).
En fín, el caso es que pensar en esto me está llevando mucho más rápido al trágico final cancerígeno que llevo escrito en los pulmones, porque por más que considero y reconsidero factores/as (otra vez. Dichosa manía) no puedo por menos que verlo como un arte, esto de la traducción, desde cualquier dimensión.
Para que vean que mis teorías no son un mero producto de la ingestión masiva de grandes tazas de café, expondré mi teoría de manera metodológica.
Desde la dimensión conceptual (es decir, qué hace, en realidad, una persona que traduce) sepan que somos los seres más artísticos del mundo. No hablaré de lo que no sé; hablaré de mis propias vivencias ahora mismo, en que tengo que hacer auténticas piruetas gramaticales, semánticas, pragmáticas y hasta fonéticas para convertir en literatura un bodrio llanqui de novela que el tío ha escrito para que se la conviertan en película, y que de resultas, ha publicado un original que queda entre lo que yo llamo pseudonovelilla jolibudiense y (lo que también yo llamo) guión cutre incompleto. Para resumir: un Quieroperonopuedoperomelasdoyde.
Y es que Estados Unidos es la tierra prometida, que para mí equivale a decir que triunfa el más cenutrio (o la más cenutria: no olvidemos a Britney.) Pero no viene a cuento, porque yo hablaba de arte.
En ese arte, y aún dentro de la dimensión conceptual entra, asimismo, el trabajo artesano. (Para mí no hay arte sin artesanía, entendiendo por ésta la práctica sacrificada y persistente en aras de perfeccionar ese arte, o de acercarse).
Ejemplo de trabajo artesano, que comentábamos precisamente ayer Donjon (mi nuevo jefe) y yo.
TEXTO ORIGINAL:
"Blah", she said.
"Blah, blah", said he.
"Fucking blah!", she said.
"No, no fucking blah", said he.
"Go blah yourself, you blah blah", She said.
"You blah are all the same", he said.

TEXTO TRADUCIDO (DESPUÉS DE PASAR CÁUSTICAS Y DOLOROSAS HORAS CORRIGIENDO EL ESTILO)
-Recoge los calcetines del suelo- le indicó ella.
-Luego, luego- respondió él.
-¡Joder, que los recojas, que viene mi madre a vernos!- exclamó ella.
- Que no me da la puta gana, que estoy viendo el partido- sentenció él.
-Anda y que te folle un pez polla, que la tiene más fresca- espetó ella.
-Las mujeres sóis todas iguales- masculló él.

(A esto te referías, Donjon, right?)
Nótese la carencia total de sinónimos del verbo "to say" en el original, que en la traducción han sido incorporados no por la gracia de Dios, sino por el sudor neuronal de la traductora. Y no es que no tengan sinónimos en inglés, válgame Chomsky. Si hay algo que tienen en inglés son verbos diferentes. Pero si eres autor de best-sellers en USA (y tira. Broma fácil, broma fácil. No he podido resistirme) parece que con que utilices el verbo comodín ya va que se mata.
Y claro, el artista es él, que es el escritor y va a cóctels, a exposiciones y otras celebraciones gratis, en limusina y traje de Armani. Nosotras, las underdogs, las perras diamantinas de la literatura, amb prou feines (como dicen por aquí) podemos permitirnos comprarnos ropa en el Carrefour.
Lo cual me lleva a la siguiente dimensión: la dimensión social.
¿Cómo que no somos artistas? Díganme si no qué: tenemos trabajo cuando nos lo quieren dar, es decir, ahora no y luego igual tampoco, y mientras tanto haz otra cosa (vender electrodomésticos, servir cafés, repartir publicidad, cuidar cacahuetes... por citar ejemplos que conozco) fumamos y bebemos como el mejor de los pintores o la mejor de las cineastas. Sabemos relacionarnos (con gatos y chinchillas, que ya es más de lo que se puede decir de, por ejemplo, Bobby Brown, el marido de Whitney Houston), y si hace falta arrancarse una oreja o hacerle favores sexuales a algúna big sister (porque en este mundo, como ya dije un día, casi todo lo que hay es femenino... tenga o no tenga... ya saben) si hace falta, me sé de unas cuantas de mi facultad que estarían encantadas de hacerlo. Todo por un nombre en una hoja amarillenta de dentro del libro, en arial 8, si tienes muchísima suerte, o por nada y mísera pasta, generalmente, si te toca subtitular. (Claro que ese ya es otro tema, porque vistos los subtítulos que he visto, a ver quién es el chulo o la chula que se atreve a firmar esa bazofia) Lo que me lleva a la última dimensión:
La dimensión económica.
Resulta que te pasas la vida entera leyendo hasta las instrucciones para enchufar una lámpara a la corriente (insertar ambos palitos metálicos protuberantes de chisme plastificado llamado comúnmente enchufe en sendos agujeritos figurantes en pared llamados común e inexplicablemente enchufe también) para luego encontrarte con tu primo lejano de Valencia que resulta que heredó unos cuantos almendros de su padre, y unos cuantos olivos, y ahora el muy tal, al que tú creías montado en el tractor, está montado, sí, en el dólar; tiene una casa que "se te va la flapa" (como dice Fashionvictim, que también es de las que gana mucho y piensa poco) y se ríe del mundo, y en especial de ti. Y aunque no le tengo envidia, porque no se la tengo, porque es una persona encantadora, generosa, humilde y sacrificada, me corroe una rabia por dentro que me muero, de estar aquí, con mis pretensiones intelectualoides que nunca desembocarán en nada bueno, mientras a apenas doscientos quilómetros hay un tipo con un tractor forrándose.
Pero claro, el tractor tiene algo que no tiene la traducción, por lo que se ve: tracción. Tracción en las cuatro ruedas, y a-tracción de billetes nuevos. La traducción no. La traducción es, más bien, un resbalar contínuo, un patinar torpe e inseguro, un no saber qué decir cuando les dices que eres traductora e intérprete y te preguntan en qué teatro trabajas.
Para que luego me acusen de decir palabrotas, joder.
Estoy pensando que si esto de la traducción no me sale bien, igual ahorro y me compro un tractor, para ir a cultivar por esos campos, ahora que me he enterado, gracias a este sublime (léaseme con sarcasmo en ese adjetivo) escritor de pseudonovelas-casipelículas llanquis, de que lo del calentamiento global no es más que una leyenda urbana, y que cuanto más dióxido de carbono produzcamos, más prolíficas serán las cosechas.
Al menos aprovecharé lo que aprendí y seré conductora de tractor, sí, pero con mucha cultura, oyes.
 
Comentario:
La traducción es un arte. Eso no tiene discusión. Tiene todas las bromas y comentarios absurdos que pueda poner yo aquí, pero no tiene discusión. Es un arte.
A.
 
Comentario:
Pues traducir me parece a mí un trabajo muy digno pero no lo consideraría un arte. Porque si tradujeras a Camilo José Cela al inglés por mucho que exprimieras tus neuronas para buscar sinónimos de su rico vocabulario, el genio seguiría siendo él. Que debiera estar tal vez mejor pagado y más reconocido, no te lo discuto, pero eso pasa en muuuuchos otros trabajos... c'est la vie...

kisses!
 
Comentario:
Jajajajaja! Ya me lo imagino, y todo. Le traduzco el libro y le interpreto el discurso, en ambos incluyendo un granito de arena propio (eso sí, sin que se note)así, estilo pack de supermercado de champú y acondicionador.
"...Y quiero dar las gracias a la traductora, que es, en realidad, la re-rescritora de este libro, por enseñarme a utilizar sinónimos para no repetir toldía lo mismo...."
Bueno, claro que también puedo escribir yo mi propio libro, en vez de masacrar al prójimo...
 
Comentario:
Bueno , con la traduccion pasa como con las viejas canciones que ya no se recuerdan , de vez en cuando alguien la cambia un poco y ala a sacar un "nuevo" disco, ah hoy con tanto triunfito y allegados que no hacen cosa que versiones y reversiones.
Y lo de los textos, seguro que muchas traducciones superan al original, y mas si el original es de l ingles, que con tanto adjetivo axesuado y verbos tipo "go out , go in, go down, go nosecuantos" dan un gran abanico de posibles interpretaciones. por cierto Aldara si consigues traducir un nobel , y luego traduces su discurso de agracimiento quizas puedas incluir una sustancial referencia al "trabajo magnico de la traduccion y blablka bla..."
No