Nuestro santo
Hola Lluna, estos días celebrabamos tu santo, cuando nos conociamos no tenías santo, había uno que era una variante de tu nombre en italiano pero no te gustaba nada y enfurecias si alguien te lo decía. Un día en un libro de nombres encontré unas santa con tu nombre exacto, además martir con lo que a tí te gustaba hacertelo, a partir de ese año tu empezabas a celebrarlo y exigias todos los regalos atrasados pero me parece que no te hacían demasiado caso; creo que el único que lo celebraba contigo era yo. Para mí si que era un día importante; al principio depués de decirnos que nos queríamos yo te regale el colgante, pensaba que sería el único regalo que te podría hacer por que después te irías y lo mejor para los dos sería dejarlo, también te regale un cd pero esto era público, casi no lo había escuchado pero había una canción que jugaba con tu nombre que había escuchado en la radio y te lo regale, al final era de un romantico subido, a tu pareja no le hizo mucha gracia, yo cuando lo escuhe después pense que me había pasado pero bueno ahí estaba.
Al año siguiente te hice un regalo con trampa, te lo deje en el lugar donde nos dejabamos los regalos si no nos lo podíamos dar cara a cara, beso a beso, tenía una condición solo lo podías recoger si decidías si venías conmigo o no, lo podías recoger tanto si decidias una cosa como la otra pero tenías que tomar una decisión que no tenías que hacer que yo decidiera por tí que siempre me habías dicho que es lo que no querías que hiciese yo, me dijiste que claro lo tenías que querías estar conmigo que la decisión la habías tomado, siempre se me escapas por la rendija, me decías que estabas buscando la manera y el momento pero no lo encontrabas, querías hacer el menor daño posible.
He venido a recordarte a uno de esos lugares que nos escapabamos para estar solos, un sitio alto desde donde nosotros lo veíamos todo y nadie a nosotros. Aquí en una de nuestras primeras escapadas nos sentamos en el suelo, yo te rodeaba con las piernas y tu apoyabas la espalda contra mi pecho; aquí al principio, cuando aun creimos que la razón podría dominar al corazón, desnudabamos nuestros sentimientos, empezamos ha hacer planes si un día podríamos estar juntos como lo haríamos, como sería. Después como paso con el primer beso, intentamos olvidarlo, borrarlo, pero al igual que entonces no lo pudímos lo pudimos borrar. Nos continuamos besando, tampoco pudimos borrar los planes de que aquella primera vez, depués variaban pero la esencia de lo que allí hablamos perduraba. También yo estaba aquí cuando hablamos por última vez, cuando el corazón ya se había impuesto a la razón pero nos falto tiempo, pensabamos que lo teníamos todo por delante pero no era así, el tuyo se estaba agotando. Mi recuerdo es el de la primera vez en el que sin atreviros trazabamos nuestro futuro, y de los últimos días prefiero el recuerdo de la última semana que estubimos juntos, que nos vimos casi todos los días, que tú me acariciabas la espalda sin que nadíe se diera cuenta mientras nos reíamos con tu madre, en la que abrazados mirabamos Casiopea.
Al año siguiente te hice un regalo con trampa, te lo deje en el lugar donde nos dejabamos los regalos si no nos lo podíamos dar cara a cara, beso a beso, tenía una condición solo lo podías recoger si decidías si venías conmigo o no, lo podías recoger tanto si decidias una cosa como la otra pero tenías que tomar una decisión que no tenías que hacer que yo decidiera por tí que siempre me habías dicho que es lo que no querías que hiciese yo, me dijiste que claro lo tenías que querías estar conmigo que la decisión la habías tomado, siempre se me escapas por la rendija, me decías que estabas buscando la manera y el momento pero no lo encontrabas, querías hacer el menor daño posible.
He venido a recordarte a uno de esos lugares que nos escapabamos para estar solos, un sitio alto desde donde nosotros lo veíamos todo y nadie a nosotros. Aquí en una de nuestras primeras escapadas nos sentamos en el suelo, yo te rodeaba con las piernas y tu apoyabas la espalda contra mi pecho; aquí al principio, cuando aun creimos que la razón podría dominar al corazón, desnudabamos nuestros sentimientos, empezamos ha hacer planes si un día podríamos estar juntos como lo haríamos, como sería. Después como paso con el primer beso, intentamos olvidarlo, borrarlo, pero al igual que entonces no lo pudímos lo pudimos borrar. Nos continuamos besando, tampoco pudimos borrar los planes de que aquella primera vez, depués variaban pero la esencia de lo que allí hablamos perduraba. También yo estaba aquí cuando hablamos por última vez, cuando el corazón ya se había impuesto a la razón pero nos falto tiempo, pensabamos que lo teníamos todo por delante pero no era así, el tuyo se estaba agotando. Mi recuerdo es el de la primera vez en el que sin atreviros trazabamos nuestro futuro, y de los últimos días prefiero el recuerdo de la última semana que estubimos juntos, que nos vimos casi todos los días, que tú me acariciabas la espalda sin que nadíe se diera cuenta mientras nos reíamos con tu madre, en la que abrazados mirabamos Casiopea.
Comentario:
Si bien tenemos un gran cofre en nuestro poder, tenemos por suerte o por desgracia LA MEMORIA con ella podemos surtirnos de los bonitos recuerdos que nos produce algo que quisimos. Recuerda siempre los buenos momentos y deja al final del cofre los malos recuerdos.
Un beso.
Un beso.
Comentario:
Hay cosas dificiles de borrar y muy bonitos recuerdos. Haces bien en quedarte con ellos y atesorarlos.
Muchos besos
Muchos besos





