Esto no es una despedida...
Parece que al igual que mi primer cuatrimestre de curso, muchas etapas se cierran ahora en febrero. Ya no estamos celebrando la llegada del año, pero aún nos queda mucho 2006 por vivir y disfrutar.
Estoy a punto de acabar mis parciales y por fin pasaron la horas de estrés, las noches sin dormir y los nervios previos a cada examen. Para relajarme nada como irme a mi ciudad natal, la artífice y protagonista absoluta de este pequeño espacio que con el tiempo se ha ido convirtiendo en una extensión de mí y de mis experiencias alrededor de Málaga.
Los comienzos, como en cualquier tarea, fueron difíciles puesto que no encontraba la forma de personificarme en mis post y complicaba todo en exceso para explicar lo que mi ciudad suponía para mí. Pero siempre los comienzos también vienen estrechamente ligados a una ilusión de empezar algo nuevo, de aprender, de implicarte en un trabajo que puedes compartir con muchas personas que a diario (o casi) te leen y animan desde distintos puntos del mundo.
Conforme fueron pasando los días, semanas e, incluso, meses descubrí que era mucho más fácil que todo eso. Escribir sobre lo que más te gusta y apasiona no debería ser un sacrificio sino un privilegio a mi alcance. Y así lo conseguí.
Llegué a implicarme mucho con mi espacio en la red y a pedir opiniones de mis escritos a mi familia y amigos, algunos no sabían aún cómo era mi estilo y poco a poco vieron que me iba definiendo y me dieron un gran apoyo.
Desde aquí, daros a todos las gracias por vuestra paciencia y comprensión. También a todos aquellos, que desde su anonimato, me dieron aliento, consejos y ánimos para continuar con esta bitácora sobre la Costa del Sol.
Echando la vista atrás descubro como he llegado hasta aquí y me sorprendo de mi capacidad de mejora y observo complacida que mi esfuerzo se ha visto recompensado.
Reconozco que leer a los demás resulta muy fácil pero cuando el que lo hace es uno mismo todo cuesta más: saber sobre qué escribir, cómo enfocarlo, darle interés y hacerlo ameno tiene su dificultad, aunque no lo parezca. Pero ya se sabe que: sarna con gusto no pica.
Como futura periodista esta labor ha supuesto para mí todo un reto y creo que, con mucho esfuerzo y vuestra ayuda, he sabido sacarle el máximo provecho. Gracias de nuevo, a todos, de verdad.
Deciros que esto no es un adiós sino un hasta luego, debo cerrar el blog en el sentido de que la asignatura para la que lo hice ya se acaba, pero yo continuo con mis reflexiones, argumentos, anécdotas, etc. sobre Málaga durante mucho tiempo más, o al menos así lo espero por ahora. Así que os podéis seguir pasando por este rincón del sur cada vez que tengáis ganas de disfrutar del sol y la playa (aunque sea por Internet) y, si queréis, me dejéis un comentario que siempre se agradece.
Estoy a punto de acabar mis parciales y por fin pasaron la horas de estrés, las noches sin dormir y los nervios previos a cada examen. Para relajarme nada como irme a mi ciudad natal, la artífice y protagonista absoluta de este pequeño espacio que con el tiempo se ha ido convirtiendo en una extensión de mí y de mis experiencias alrededor de Málaga.
Los comienzos, como en cualquier tarea, fueron difíciles puesto que no encontraba la forma de personificarme en mis post y complicaba todo en exceso para explicar lo que mi ciudad suponía para mí. Pero siempre los comienzos también vienen estrechamente ligados a una ilusión de empezar algo nuevo, de aprender, de implicarte en un trabajo que puedes compartir con muchas personas que a diario (o casi) te leen y animan desde distintos puntos del mundo.
Conforme fueron pasando los días, semanas e, incluso, meses descubrí que era mucho más fácil que todo eso. Escribir sobre lo que más te gusta y apasiona no debería ser un sacrificio sino un privilegio a mi alcance. Y así lo conseguí.
Llegué a implicarme mucho con mi espacio en la red y a pedir opiniones de mis escritos a mi familia y amigos, algunos no sabían aún cómo era mi estilo y poco a poco vieron que me iba definiendo y me dieron un gran apoyo.
Desde aquí, daros a todos las gracias por vuestra paciencia y comprensión. También a todos aquellos, que desde su anonimato, me dieron aliento, consejos y ánimos para continuar con esta bitácora sobre la Costa del Sol.
Echando la vista atrás descubro como he llegado hasta aquí y me sorprendo de mi capacidad de mejora y observo complacida que mi esfuerzo se ha visto recompensado.
Reconozco que leer a los demás resulta muy fácil pero cuando el que lo hace es uno mismo todo cuesta más: saber sobre qué escribir, cómo enfocarlo, darle interés y hacerlo ameno tiene su dificultad, aunque no lo parezca. Pero ya se sabe que: sarna con gusto no pica.
Como futura periodista esta labor ha supuesto para mí todo un reto y creo que, con mucho esfuerzo y vuestra ayuda, he sabido sacarle el máximo provecho. Gracias de nuevo, a todos, de verdad.
Deciros que esto no es un adiós sino un hasta luego, debo cerrar el blog en el sentido de que la asignatura para la que lo hice ya se acaba, pero yo continuo con mis reflexiones, argumentos, anécdotas, etc. sobre Málaga durante mucho tiempo más, o al menos así lo espero por ahora. Así que os podéis seguir pasando por este rincón del sur cada vez que tengáis ganas de disfrutar del sol y la playa (aunque sea por Internet) y, si queréis, me dejéis un comentario que siempre se agradece.





