Señor Luis Aberto Gómez Sánchez, Director General de Aduanas
Director General
San José la Montaña, viernes 04 de febrero de 2005
Lic. Luis Alberto Gómez Sánchez
Director General de Aduanas
San José de Costa Rica
Señor,
Con referencia a mi carta dirigida a usted en fecha 27 de enero de 2005 y entregada personalmente en su despacho, vuelvo a pedir que por favor se me explique como interpretar al párrafo –d- del Art. 56. Abandono, de la Ley general de Aduanas, en el cual se establece que; “Cuando transcurran treinta días hábiles, contados a partir de la notificación de la resolución, que constituye prenda aduanera sobre las mercancías”.
Ese detalle es importante porque, a mi gran sorpresa, todavía nadie, (ni los Tribunales de Heredia) han querido prestar la mínima atención a mi carta “Administrativo o Contencioso”, (ver copia adjunta), entregada personalmente a la Almacenadora S.A. en fecha 22.07.2003, en la cual están claramente indicados mi residencia, No de teléfono y e-mail.
Entonces, como alegan ellos, no es verdad que yo me había ido del país etc.
Personalmente, (si bien yo no sea un profesional del Derecho), dicho documento lo considero muy pertinente y sería interesante saber si el Lic. Bonilla estaba al tanto de él, o si el señor Rafael Mora Chinchilla se quedó callado y poder afirmar así que yo ya no vivía en Costa Rica y había abandonadas mis pertenencias.
En cuanto al informe AS-G-692-04 rendido por el Gerente Aduana Santamaría, MBA. Rafael Bonilla Vindas, de ninguna manera se corresponde a la verdad.
A prueba de eso le envío algunas fotos de apoyo, que para su mejor explicación tienen tres tipos de numeración, romana, letras y numérica.
1. Es así que a la página I al número 1, se logra ver, a) al estante y otras cosas como salieron de Rep. Dominicana, b) las tablas del mismo estante y otras cosas una vez sacadas y reintroducidas en el container por el personal de la Almacenadora S.A. ¡Si esa es profesionalidad, a usted de juzgar! A gente así habría que cancelarle la licencia de operar como Almacén Fiscal, es decir, auxiliares de Aduanas.
2. Al no 2 de la foto A se logra ver una pulidora eléctrica para metales que es la misma del no 12, foto E, pág. II.
3. El no 3 indica una pulidora de metales con tambores rotativos.
4. El no 4 es una prensa hidráulica para moldes de hule de unos 250 kg., de peso.
5. Al no 5 algunos de unos cuatrocientos moldes de hule para centrífuga y al 5ª A, una máquina centrífuga eléctrica.
6. Al no 6, un horno eléctrico para fundición de metales, que puede calentar hasta mil dos cientos grados centígrados.
7. Al no 7, una máquina de escribir eléctrica Olimpia, tirada como chatarra en cuanto se encontraba debajo de todo el montón de la foto B, pág. I.
8. Carretilla nueva, de poco precio, pero en fin nueva!
9. Al no 9 de la foto D, parte de mis pertenencias una vez reorganizadas por mi mismo, en 15 días de durísimo trabajo.
10. Televisor Sony de 21 pulgadas.
11. Centrífuga como ya indicado a la foto B, no 5ªA
12. Pulidora como indicado foto A no 2.
13. Un horno eléctrico, el mismo de la foto B, no 6.
14. A este número se ve una de las centrífugas como al no 11, foto E, pág. II, (las centrífugas eran dos).
15. Una pulidora con tambores como indicado a la pág. I, foto B, no 3.
16. Caracol o concha “Tridacna gigans” de 130-140 kg. de peso.
17. Una prensa hidráulica para moldes de hule de unos 350 kg.
18. Una mesa antigua de más de dos metros de largo y de unos ciento cincuenta kg. de peso.
19. Algunos de unos cuatrocientos moldes de hule para centrífuga, ya mencionados.
20. Una mesa de hierro para el trabajo de metales.
21. Plano de la misma mesa al no 18, foto i, pág. IV.
22. Un equipo para soldar.
23. Un horno eléctrico como indicado a la pág. I, foto B, no 6 y pág. II, foto E, no 13.
24. Una centrífuga como indicado no 5ª y 11.
Todos los objetos numerados, señor Director, son prácticamente indestructibles y si los destruyeron, quisiera conocer la metodología seguida y donde están los residuos.
Los diez mil dólares US de daños que yo pedía en un primer tiempo comprendían principalmente a cinco enciclopedias de las grandes, que habiendo dejado que les lloviera encima, se pegaron sus páginas de papel satinado.
Había miles de objetos más con toda mi documentación y archivos, y entre ellos mis recibos del pago de las contribuciones para el conseguimiento de la pensión.
Atentamente,
Dr. Valerio Tonolli
P. S. La presente carta se encuentra también en Internet, al Blog,
http://blogs.ya.com/costaricaaduana
San José la Montaña, viernes 04 de febrero de 2005
Lic. Luis Alberto Gómez Sánchez
Director General de Aduanas
San José de Costa Rica
Señor,
Con referencia a mi carta dirigida a usted en fecha 27 de enero de 2005 y entregada personalmente en su despacho, vuelvo a pedir que por favor se me explique como interpretar al párrafo –d- del Art. 56. Abandono, de la Ley general de Aduanas, en el cual se establece que; “Cuando transcurran treinta días hábiles, contados a partir de la notificación de la resolución, que constituye prenda aduanera sobre las mercancías”.
Ese detalle es importante porque, a mi gran sorpresa, todavía nadie, (ni los Tribunales de Heredia) han querido prestar la mínima atención a mi carta “Administrativo o Contencioso”, (ver copia adjunta), entregada personalmente a la Almacenadora S.A. en fecha 22.07.2003, en la cual están claramente indicados mi residencia, No de teléfono y e-mail.
Entonces, como alegan ellos, no es verdad que yo me había ido del país etc.
Personalmente, (si bien yo no sea un profesional del Derecho), dicho documento lo considero muy pertinente y sería interesante saber si el Lic. Bonilla estaba al tanto de él, o si el señor Rafael Mora Chinchilla se quedó callado y poder afirmar así que yo ya no vivía en Costa Rica y había abandonadas mis pertenencias.
En cuanto al informe AS-G-692-04 rendido por el Gerente Aduana Santamaría, MBA. Rafael Bonilla Vindas, de ninguna manera se corresponde a la verdad.
A prueba de eso le envío algunas fotos de apoyo, que para su mejor explicación tienen tres tipos de numeración, romana, letras y numérica.
1. Es así que a la página I al número 1, se logra ver, a) al estante y otras cosas como salieron de Rep. Dominicana, b) las tablas del mismo estante y otras cosas una vez sacadas y reintroducidas en el container por el personal de la Almacenadora S.A. ¡Si esa es profesionalidad, a usted de juzgar! A gente así habría que cancelarle la licencia de operar como Almacén Fiscal, es decir, auxiliares de Aduanas.
2. Al no 2 de la foto A se logra ver una pulidora eléctrica para metales que es la misma del no 12, foto E, pág. II.
3. El no 3 indica una pulidora de metales con tambores rotativos.
4. El no 4 es una prensa hidráulica para moldes de hule de unos 250 kg., de peso.
5. Al no 5 algunos de unos cuatrocientos moldes de hule para centrífuga y al 5ª A, una máquina centrífuga eléctrica.
6. Al no 6, un horno eléctrico para fundición de metales, que puede calentar hasta mil dos cientos grados centígrados.
7. Al no 7, una máquina de escribir eléctrica Olimpia, tirada como chatarra en cuanto se encontraba debajo de todo el montón de la foto B, pág. I.
8. Carretilla nueva, de poco precio, pero en fin nueva!
9. Al no 9 de la foto D, parte de mis pertenencias una vez reorganizadas por mi mismo, en 15 días de durísimo trabajo.
10. Televisor Sony de 21 pulgadas.
11. Centrífuga como ya indicado a la foto B, no 5ªA
12. Pulidora como indicado foto A no 2.
13. Un horno eléctrico, el mismo de la foto B, no 6.
14. A este número se ve una de las centrífugas como al no 11, foto E, pág. II, (las centrífugas eran dos).
15. Una pulidora con tambores como indicado a la pág. I, foto B, no 3.
16. Caracol o concha “Tridacna gigans” de 130-140 kg. de peso.
17. Una prensa hidráulica para moldes de hule de unos 350 kg.
18. Una mesa antigua de más de dos metros de largo y de unos ciento cincuenta kg. de peso.
19. Algunos de unos cuatrocientos moldes de hule para centrífuga, ya mencionados.
20. Una mesa de hierro para el trabajo de metales.
21. Plano de la misma mesa al no 18, foto i, pág. IV.
22. Un equipo para soldar.
23. Un horno eléctrico como indicado a la pág. I, foto B, no 6 y pág. II, foto E, no 13.
24. Una centrífuga como indicado no 5ª y 11.
Todos los objetos numerados, señor Director, son prácticamente indestructibles y si los destruyeron, quisiera conocer la metodología seguida y donde están los residuos.
Los diez mil dólares US de daños que yo pedía en un primer tiempo comprendían principalmente a cinco enciclopedias de las grandes, que habiendo dejado que les lloviera encima, se pegaron sus páginas de papel satinado.
Había miles de objetos más con toda mi documentación y archivos, y entre ellos mis recibos del pago de las contribuciones para el conseguimiento de la pensión.
Atentamente,
Dr. Valerio Tonolli
P. S. La presente carta se encuentra también en Internet, al Blog,
http://blogs.ya.com/costaricaaduana
Destrucción de enseres domésticos
Heredia, lunes 30 de agosto del 2004.
A la Defensoría de los Habitantes
A los Señores Manuel Echandi y Max Esquivel Faerron, Defensor y Defensor Adjunto de los Habitantes.
Señores,
1) Esperando se encuentren bien, me dirijo a ustedes cuales encargados de la institución que tan bien dirigen y lideran, cual simbólica “ultima tabla de salvación” que me queda para tratar de salir de la situación de gran emergencia en que me encuentro con mi familia.
2) Por la documentación anexa ustedes verán que ya pedí vuestra intervención en una carta mía fechada viernes 30 de mayo del 2003. Siendo que ustedes (como resultó por la investigación que hicieron) no tenían jurisdicción en ese asunto, me indicaron cual era el camino a seguir.
3) Sin embargo, habiendo este asunto tomado una dirección totalmente inesperada, siempre sirve como punto de partida y base, la segunda parte de la documentación que les proporcioné, es decir el P.S. de las páginas 401 a 403. Ver documentación anexa.
4) Resulta que siempre en el mismo edificio de la Defensoría de los Habitantes hay una oficina o dependencia de lo que sería (bien que no sea su nombre exacto) la Defensoría del Consumidor.
5) Hablé con su Directora que también está relacionada con los Jurídicos de la Universidad de Costa Rica y me dijo que ellos no se ocupaban de contenciosos, pero que, yo personalmente ( sin necesidad de abogado) tenía derecho a por lo menos agotar la fase administrativa del asunto, es decir enviar una carta al Gerente de ventas de la compañía y almacén fiscal Almacenadora S.A. de Lagos de Heredia, Tel 250-5050, e-mail rmora@superior.co.cr Eso también por el hecho que en ese tiempo no tenía dinero para pagar un abogado. Y es lo que yo hice, como se puede constatar por la documentación anexa “Administrativo o Contencioso”, del 22 de julio del 2003. Dicha carta la llevé yo personalmente y una copia está anexa a la documentación.
6) Pasados los 15 días de ley y no obteniendo respuesta, empecé a buscar un abogado. En agosto del 2003 fui a hablar con la Lic. Xinia Aguilar Picado de Mercedes Norte de Heredia, Telefax 260-9011, Cel. 383-6591, e-mail licxinia@costarricense.cr quien aceptó ocuparse del caso. Quedamos que le llevaría más documentación a propósito.
7) A la ocasión de la segunda consulta quedé sin embargo bastante sorprendido por el hecho que empezó a decirme que se había informado en la Fiscalía y que por lo tanto me aconsejaba en dejar eso en cuanto era muy complicado, habría durado años etc.
8) Yo insistí para que se continuara, siendo que yo no pretendía que se me garantizara que ganaría el pleito, sino todo simplemente poner la denuncia para dar comienzo al proceso.
9) Tuve dos citas más con ella, entre septiembre y noviembre del 2003 con su conclusión que no le parecía conveniente de mi parte embarcarme en dicho pleito y que ella en todos sus .tentativos para hablar por teléfono con el señor Rafael Mora C. había fallado. Le propuse que fuera de persona a la oficina de Los Lagos de Heredia del señor Rafael Mora C. Me contestó que lo pensaría, pero nunca fue. A comienzo de diciembre del 2003 la llamé por teléfono, animándola a que siguiéramos y que se pusiera la denuncia por fin. Me dijo estar muy ocupada y que la volviera a llamar al inicio del año nuevo 2004. Cosa que hice, pero, de nuevo me dijo que tenía mucho que hacer y que me llamaría ella a mitad de febrero del 2004. Ella nunca me llamó como tampoco contestó a un e-mail mío.
10) El 17 de febrero del 2004 fui a hablar con el Lic. Luis Eduardo vargas R. Tel. 237-3666 Cel.382-5408. Le expliqué el caso y en otra consulta en marzo del 2004 me dijo que antes de dar inicio al pleito sería más conveniente que él escribiera una carta a la Almacenadora S.A. para entender que posiciones tomaban. Para escribir esa carta me pidió dos cientos dólares US, (200). Le anticipé cien dólares (100), quedando que de allí a una semana me llamaría para que, terminada la carta, fuera yo a firmarla llevándole los restantes cien (100) dólares. Nunca más supe de él y entonces, recordando el comportamiento de la Lic. Xinia me busqué otra abogada en la persona de la Lic. Dorca Henríquez Mora, Tel. 261-6412, e-mail dorca@costarricense.cr que no tiene bufete propio pero trabaja en uno. En fecha 19 de mayo le llevé toda la documentación, le expliqué el caso, y quedó en llamarme de allí a una semana.........cosa que no hizo. Un mes y medio más tarde, encontrando en la calle a mi esposa le dijo que había intentado varias veces comunicarse con el señor Rafael Mora C., pero sin lograrlo.
11) Como el tiempo pasaba, el miércoles 30 de junio del 2004 fui a los Tribunales de Heredia para ver si me permitirían presentar yo mismo la denuncia. Un abogado muy amable y atento puesto al tanto de mi situación, me dijo que no era posible por ser mi asunto competencia del Tribunal Civil. El insistió mucho, ( después de explicarle el extraño comportamiento de los abogados consultados por mi) que acudiera al centro de los Jurídicos de la Universidad de Costa Rica
12) Así lo hice, y estando los estudiantes practicantes en tiempo de exámenes, volví a esa oficina en fecha 10 de julio del 2004, donde, en un primer tiempo se me atendió muy bien......pero que sucesivamente aquí la cosa también se paró como explicado en la carta anexa (e-mail) dirigida en fecha 19 de agosto del 2004 al Lic. Jorge Jiménez, Director del Consultorio Jurídico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica, en San Pedro de Oca. Tampoco el Lic. Jorge Jiménez nunca ha contestado a mi carta.
13) En fecha 24 de agosto del 2004 fui a revisar al container para ver si todo estaba bien y casi me da un infarto en informarme (con grandísima sorpresa de mi parte), que como si nada, el Director de Aduanas del aeropuerto Juan Santamaría Lic. Rafael Bonilla había dado orden de destruir todo lo mío amparado por la Ley General de Aduanas, Art. 192 del Reglamento y 56 de la Ley Gen. De Aduanas. La razón alegada por cometer semejante crimen o fechoría, me dijo la encargada de turno de la Almacenadora S.A. (y riéndome en la cara), era que yo había abandonado definitivamente mis pertenencias. Abandonadas? Le dije yo. Pero si ellos tienen mi numero de teléfono, mi correo electrónico y mi domicilio, como indicado en la carta anexa a la documentación con referencia al Administrativo o Contencioso, y como se lee también en los párrafos 4 y 5!
14) Siendo que como indicado al párrafo 10 yo había dado un avance de cien dólares al Lic. Luis E. Vargas R., para que escribiera la carta a la Almacenadora S.A., por él mismo aconsejada, fui inmediatamente a su bufete donde me recibió su secretaria la señorita Hannia Miranda S., quien fue a avisarle al licenciado de mi deseo de hablar con él. Anteriormente yo había conversado con el Lic. Vargas unas 4 veces y siempre tuvo tiempo de recibirme. Por eso me pareció extraño que su secretaria volviera para decirme que no tenía tiempo, al que le contesté que si no me recibía volvería con la policía. Me recibió y se puso a grabar la conversación. Lo informé de la destrucción de mis enseres domésticos y le pregunté que había pasado con la carta esa que iba a escribir, como indicado en el párrafo 10. De notar que según el recibo de los cien dólares US con fecha 8/03/2004, había tiempo más que suficiente para escribir, firmar y enviar la carta, siendo que a la destrucción de mis pertenencias personales se procedió en fecha 11/6/2004 según la documentación anexa o Control de Mercadería en estiba. Quedaban tres meses de tiempo! Me dijo que era culpa mía, en cuanto yo no había vuelto más. Le hice notar que siendo él el autor de la carta, habíamos quedado que, una vez escrita, me avisaría por teléfono para que fuera a firmarla y pagarle los restantes cien dólares. De hecho, el tiene mi numero de teléfono y e-mail. Como el seguía insistiendo que era culpa mía y que él había trabajado por mi, le dije que me mostrara la carta. Me respondió que le tomaría demasiado tiempo buscarla, a lo que yo le dije que me devolviera mis cien dólares. Por negarse a eso también le dije que me hacía pensar y dudar que él hubiera podido haberse puesto de acuerdo con el señor Rafael Mora C., y que por lo tanto quien sabe no había escrito ninguna carta . Esta es difamación me dijo él rápido, y lo voy a citar en Tribunal! Como no me quería devolver mi dinero, bajé a la primera planta donde se encuentra la recepción con la secretaria. Y él a seguirme, que me va a llevar a la justicia etc. Por encontrarse la recepción en un garage reacondicionado, dijo a la secretaria que accionara el cierre eléctrico del portón, que empezó a cerrarse pero yo fui más rápido y salí a la calle. Me pregunto qué hubiera hecho de haber conseguido trancarme. Por esa razón no pienso volver más a su bufete que más vale perder cien dólares que arriesgarse.
15) Me dirigí a los Tribunales de Heredia donde, POR FIN!!! Se me tomó la denuncia (penal), siendo que el asunto ahora era de competencia del Tribunal Penal y yo mismo podía representarme o constituirme en querellante, sin pasar por ningún abogado. Me era difícil creer que eso estaba sucediendo después de año y medio de intentos.
16) Como ahora mi abogado sería yo mismo, pensé inmediatamente en preparar un expediente con el historial de todo el asunto. De allí que debía rehacer todo el camino y es por eso que en fecha viernes 27 de agosto del 2004 llamé por teléfono a la Lic. Xinia Aguilar Picado, (aproximadamente a las 4.00 p.m. (ver al párrafo 9), que se recordó de mi pero me dijo estar muy ocupada y de llamar de allí a diez minutos. Cosa que hice y otra vez me pidió de llamar de allí a veinte minutos...Y así por la tercera vez, y a la cuarta le pedí que me devolviera la llamada. Me dijo que estaba bien......y todavía la estoy esperando!
17) Pero hablemos ahora del Lic. Rafael Bonilla, Director de Aduanas del Aeropuerto Juan Santamaría. Ya serán casi dos años que conocí a ese señor. Fui a explicarle nuestra situación, (mía y de mi familia) explicándole que por un caso sonado de corrupción de parte de las autoridades municipales de Puerto Plata en Rep. Dominicana, había tenido que dejar ese país a punta de pistola abandonando todo lo nuestro allá, y valorado en varios cientos de miles de dólares US. Ver para mayor información la página web, www.tristecaribe.8k.com Por lo
18) tanto teníamos muy poco dinero que no alcanzaba ni para comer y que por eso, familiares de Italia nos enviaban algún dinero. Todo eso al Director Bonilla no le interesó en lo más mínimo diciéndome que la ley era la ley y, o yo pagaba o se habría destruido todo. Le hice también notar que hay muchos costarricenses adinerados (como extranjeros también) que entran al país de vuelta del extranjero con por ejemplo un reloj de veinte mil dólares al pulso, o con prendas de oro valoradas en docenas de miles de dólares y sin pagar un solo colón de impuestos. Me contestó molesto que no entendía lo que tenía que ver mi caso con todo eso. Como no había manera de razonar, le pregunté quien era su directo superior, y me dijo que doña Sylvia Calvo, la Directora General de Aduanas de ese entonces. Pedí una cita con ella, le expliqué mi situación y pidió al señor Bonilla que viera de ayudarme dentro de lo posible. Volví al aeropuerto Juan Santamaría y el señor Bonilla, como primer paso, mandó un inspector a verificar el estado de mis cosas. La respuesta fue que estaban muy dañadas.
19) Entonces al Director Bonilla se le ocurrió otra de las suyas, es decir que separara yo una buena cantidad de cosas para destinarlas a la destrucción, para poder rebajarme así los impuestos. (Ver en documentación anexa listas de objetos). Yo quedé bien perplejo y desorientado haciendo notar que yo, como fuera, había subido ya daños muy grandes y que no había razón de empeorar todavía más la situación. Y él de nuevo a repetirme que la ley era la ley y que, o yo apartaba una parte de mis cosas para ser destruidas o no habría reducción en los impuestos con la alternativa que se procediera a destruirlo todo.
20) En ese momento, de una manera abusiva y totalmente injustificada, la Almacenadora S.A., en la persona de su Gerente de Ventas don Rafael Mora C., me pedía un millón seis cientos mil colones (1.600.000) por concepto de bodegaje y manejo , un verdadero abuso como explicado detalladamente en mi carta al Defensor de los Habitantes del 30 de mayo del 2003. (Ver documentación anexa o P.S.) No solamente yo no debía ese cifra, sino que los daños más visibles causados a mis pertenencias por el mal manejo de las mismas de parte de los trabajadores de la Almacenadora S.A., eran de unos diez mil dólares, es decir más de 4 millones de colones. A esa suma, por “bodegaje y manejo” había que sumar otra parecida por impuestos aduanales, es decir que hubiera tenido que pagar unos tres millones de colones para poder retirar mis cosas.
21) No pudiendo hacerme a la idea de destruir lo que me había dado tanto trabajo juntar, volví al despacho de la Directora General doña Sylvia Calvo. Pero ella dijo que no podía hacer más nada. De hecho, en una carta dirigida a una de sus secretarias, doña Elliette, le hacía notar que la solución escogida por el señor Bonilla se correspondía al dicho popular, “el remedio es peor que la enfermedad”. (Ver documentación anexa del 10 de febrero del 2003 o carta dirigida a la señora Elliette.)
22) Entonces me recordé de unas previas visitas a la Embajada de Panamá donde me recibió el Ministro Consejero señor Luis E. Martínez Cruz, quien me dijo que si decidía irme a Panamá se encargaría de que no se me cobrara ningún impuesto por mis efectos personales
23) Pero habiendo iniciado ese proceso (un amigo que tiene un furgón me hubiera facilitado el transporte para pagárselo cuando pudiera), un agente aduanal me informó que eso no era así de fácil, en cuanto para sacar mi container de Costa Rica no se trataba solamente de cargarlo en un furgón para transportarlo hasta Panamá. No! Debía yo encargar de todo eso a una compañía aduanal especializada en la exportación, y, como tiene prácticamente el monopolio en ese sector, cobra carísimo. Pues bien estaba metido en una situación sin salida o trampa.
24) Me tomaron tres meses de meditaciones para hacerme a la idea de apartar buena parte de mis cosas para ser destruidas, pero, al fin, considerando que no tenía alternativa y que estaba metido en un callejón sin salida, me decidí.
25) Entonces vacié en tres semanas al container. Ese fue un trabajo durísimo. De hecho, en Rep. Dominicana me tomó un mes entero con mucho trabajo en condicionar y cargar al container de 40 pies o 15 metros de largo. Lo primero que se hizo fue construir y asegurar grandes estantes en los dos lados y a todo lo largo del container. Eso lo hicimos entre tres personas y todo quedó muy bien acomodado y empacado para que las cosas no sufrieran daños. En el medio se dejó un pasillo para el control aduanal de salida y de entrada a Costa Rica. Ese pasillo se ocupaba y desocupaba en una media hora con objetos y cajas livianas para consolidar la entera carga. Cuando el container llegó a Los Lagos de Heredia, ni se había informado, ni aquí se preguntó de quien era el container. Por lo general ellos se alquilan. Pero yo lo había comprado para que nadie metiera manos a mis cosas, sino que la Aduana solamente hiciera el control de rigor. Pero diay, al abrirlo era fácil constatar que además de tratarse de enseres domésticos, toda la estructura portante, es decir los estantes etc., estaba instalada de manera permanente. Nadie se tomó el trabajo de preguntar en Rep. Dominicana, vía fax o Internet, a quien pertenecía el container. Entonces se vació completamente al container destruyendo entre otro todos los estantes (ver fotos en documentación anexa). Mis cosas se almacenaron (sin necesidad) en el almacén bajo techo. Se robaron muchísimas cosas y se dañaron muchísimas otras por el grosero manejo del todo. Después de algunos meses, necesitando el espacio del almacén, volvieron a entrar mis cosas al container, pero otra vez sin ningún cuidado, todo tirado a granel como un gran montón de basura. (Ver fotos anexas).Baste pensar como ejemplo del desprecio total con que se trataron mis pertenencias, que una maquina de escribir Olimpia, eléctrica y que pagué mil dólares US, estaba en el piso del container y encima de ella varias maquinarias del taller de artesanía que pesan 100, 150, 200 y 300 kilos. Mis cinco enciclopedias y otros libros valorados en unos diez mil dólares estaban todos dañados por haber dejado que se mojaran. Parecía como que una aluvión hubiera sumergido y arrastrado todo eso.
26) Como decía más arriba, vacié el container en tres semanas y eso fue sumamente duro. Tuve que hacerlo yo solo porque no tenía el dinero para pagar un trabajador que me ayudara. En la Almacenadora S.A. trabajan varios jóvenes. Hay días con poco trabajo y prácticamente están allí sin hacer nada. Aun así, en las tres semanas que duré en reorganizar lo que ellos habían desorganizado, dañado y robado, solamente en dos mañanas se me asignó un joven para que me ayudara. Y es que el señor Luis Campos S. Ejecutivo de Cuentas y vice del Gerente de Ventas don Rafael Mora C., a quien prácticamente reemplazaba al 99% del tiempo, por trabajar ese en la oficina principal de entonces en Tres Ríos (o Los Ríos) me tiene un desprecio total! Entre otros, me pude dar cuenta que le dice a todo empleado (a) nuevo que yo soy un vivo que le debe un millón seis cientos mil colones (1.600.000) por concepto de bodegaje a la Almacenadora S.A. Entonces el señor Luis Fernando Campos ni se sueña de ponerme un trabajador a disposición. Es así, además de los daños tuve que aguantarme las burlas y el desprecio también o, “tras cuernos palos” como se dice aquí.
27) En verdad que lo más duro en el trabajo de reordenar mis cosas tiradas a granel una encima de otra, fue lo de desenredarlas una de la otra porque estaban como “amarradas” en un solo bloque. Así que para empezar había que introducirse gateando debajo de todo el montón y poco a poco desenredar una cosa, sacarla del container etc. Por la mañana saco una parte, reorganizo el espacio, y a la tarde vuelvo a entrar el todo para que no se moje si fuera a llover o que se roben cosas durante la noche. Algunas piezas pesan hasta 300 kilos. Y eso sin contar que el Director de Aduanas del Juan Santamaría, Lic. Bonilla, siempre con sus brillantes ideas él, me aconsejó de sacarlo todo, vaciar completamente el container, dejando todo a la intemperie del patio sin techo, hacer un detallado inventario y reintroducir todo en el container. Le hice notar que como mínimo ese trabajo se llevaría quince días y que en todo ese tiempo mis cosas permanecerían a la intemperie. Me contestó de no preocuparme, siendo que estando en temporada seca no había peligro que la lluvia mojara mis cosas. La verdad que en el tiempo que duré para reorganizar, llovió tres veces y uno fue un tremendo aguacero.
28) Me asombré de mi mismo que lograra terminar ese trabajo yo solo. Y es que muy pocas personas de mi edad (tengo 66) logran levantar lo que levanto yo. O será que a veces me mantengo en condición haciendo unas caminatas de diez horas en la montaña herediana, del lado del Chompipe y el volcán Barva. Eso si que un fuerte dolor de espalda duró semanas en desaparecer.
29) Entonces, terminada esa reorganización y apartados los objetos destinados a la destrucción, (ver listas en documentación anexa) volví adonde el Director Bonilla que mandó rehacer la cuenta resultando que de un millón y tanto de colones en impuestos que hubiera tenido que pagar, se redujo esa suma a sesenta mil colones (60.000), suma bien pequeña, pero que no tenía. Le expliqué al Director Bonilla que en el reordeno del todo había podido constatar que los daños eran muy superiores a los calculados en un principio, sin contar los robos. Le dije que tratándose de solamente sesenta mil colones, versus la alternativa de destruirlo todo, me condonara esos sesenta mil también. Le propuse de firmarle un compromiso con el cual me comprometía , una vez sacados mis objetos personales de la aduana, y después de haber vendido algo de pagarle esos sesenta mil colones, a decir verdad cosa bien conveniente. Fue iremovíble, que la ley es la ley y que, si yo no pagaba se destruiría todo.
30) Entonces fui a ver al gerente de Ventas de la Almacenadora S.A., señor Rafael Mora C. a quien propuse que su compañía me pagara por lo menos los daños menores, es decir diez mil dólares. Se negó tajantemente pero por lo menos reconoció que habiendo habido muchos daños y robos ya no le debería el millón seis cientos mil colones (1.600.000) del bodegaje. Vuelvo a reiterar que de toda manera ese bodegaje y manejo yo nunca lo había requerido, siendo que por ser además que innecesario, fue sumamente dañino a mis pertenencias. Ver en documentación anexa, P.S. en carta al Defensor de los Habitantes.
31) Como ya indicado a los párrafos 4 y 5 llevé personalmente la carta Administrativo o Contencioso a la que nunca se le dio respuesta.
32) Pasado el plazo de ley de los 15 días, empecé a buscar un abogado como explicado en los párrafos 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12 y 13.
33) Pero, qué había en mi container? Bueno quiero anteponer y aclarar ante todo que el que suscribe es decir yo don Valerio Tonolli Alessandrini, italiano, casado, de 66 años de edad, entre otros, además de ser empresario social y artesano, soy también doctor en ciencias políticas y, entre otros, que me defiendo bastante bien en seis idiomas (inglés, francés, alemán, español y portugués además del italiano), y que, entre otros he trabajado y viajado en más de cien países (cien) de nuestra amada aldea Tierra, es decir los cinco continentes. Soy a mi manera trabajador manual y hombre de cultura o Kultur Mensch, como dirían los alemanes. Pues bien, a lo largo de unos cincuenta años he ido juntando objetos de todos los países visitados. Es así que no conozco a nadie que tenga una colección tan grande que la mía de joyería cultural o etnográfica de todos los países del mundo. De esas copias de originales he sacado cientos de moldes de hule con los que puedo reproducir con centrífugas copias (de estaño) de esa joyería que me ha dado con que vivir en los últimos treinta años. Donde he conseguido esa copias de los originales? En Colombia que es uno de los principales países con 5 grandes culturas del oro y que son parecidas a la precolombina de los indígenas de Costa Rica antes de la llegada de Colón de las que hay muchos ejemplos en el Museo del Banco Central de Costa Rica o en el Museo del Jade. Otra joyería de plata y metales similares mezclados con plata la he conseguido personalmente en varias oasis del desierto del Sahara (cultura Tuareg etc.), en Marruecos, Algeria, Tunisia, Etiopía, Sudán, Egipto, India, Nepal, Sri Lanka, Myanmar, Malasia, Singapur, Indonesia, Filipinas, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, Perú, Ecuador, Centro América, México etc. Tenía también mascaras y caretas de madera del arte africano del Congo (ex Zaire), y muchos objetos artesanales de los países mencionados más arriba como cuadros batik de Indonesia, India etc., discos y libros (algunos que ya no se editan) de los USA, Africa, Alemania la ex Unión Soviética, la ex Checoslovaquia, la ex Yugoslavia y muchos otros países europeos. Entre otros, de las Filipinas había un caracol o concha gigante de 150 kilos de peso, (ciento cincuenta kilos) es decir una concha “Tridacna gigans” que es la más grande de los mares. Mi biblioteca no era tan grande, algo más de mil (1000) volúmenes, pero todos escogidos con cuidado y específicos para mis intereses, estudios y actividades. Entre otros, cinco enciclopedias italianas de las grandes, diay un verdadero banco de datos o centro de suporte para mis investigaciones. Entre los muebles una mesa antigua que pesa unos 150 kilos (ciento cincuenta) y que ella sola vale más de mil dólares US. Habían además miles de objetos y recuerdos de familia (fotos, correspondencia varia etc.), que databan de cinco generaciones de mi familia o antepasados. Había también un voluminoso archivo con documentación muy importante para mi, entre otros, planes y proyectos para el desarrollo de la región Nordeste de Haití, copias de los cuales entregué a las embajadas de los USA, Canada, Alemania, Haití, Francia, Japón, Taiwán etc. en Santo Domingo de Rep. Dominicana. De todo eso tenía sus respectivos recibos y comprobantes de recepción, que ahora desaparecieron. Esos recibos eran muy importantes porque por ejemplo uno de los proyectos me fue “robado” por el Embajador de la Unión Europea en Rep. Dominicana, (abril de 1994). Ese Embajador era italiano. Nunca me dijo nada a propósito de mi proyecto y años más tarde salió publicado en el periódico “Listín Diario” de Dominicana y que se corresponde a “La Nación” de aquí. Las pruebas de mi indiscutida autoría estaban todas en ese container por guardar yo los recibos de las entregas, como mencionado más arriba. Lo único que me queda ahora es lo publicado en la página Web, www.tristecaribe.8k.com , bien que eso no constituye prueba de cuanto afirmado por mi. En el 1991, para transportar mis enseres domésticos desde Italia a Rep. Dominicana, gasté unos 15 mil dólares US, (quince mil). En esta ocasión, para llevarlo desde Rep. Dominicana a Limón me costó unos seis mil dólares US
34) Lo que me chocó mayormente con respecto al almacén Fiscal Almacenadora S.A. fue el muy evidente y diría hecho de propósito y maldad, total desprecio de mis pertenencias personales! Ningún cuidado y respeto por las cosas ajenas. La Almacenadora S.A., no solamente no me dio ningún servicio, sino que me causó daños materiales y morales muy grandes.
35) En cuanto a la Aduana del Aeropuerto Juan Santamaría y su Director Rafael Bonilla, todavía no me puedo hacer a la idea de que haya podido hacer lo que hizo. El se ampara en el Art. 192 y 56 de la Ley General de Aduanas. Pero cual Ley!! Por haberme dañado la Almacenadora S.A. todas mis cosas, se me había reducido los impuestos aduanales a 60.000 colones. Pero por encontrarme en la imposibilidad momentánea de pagar eso, se me destruye toda mi vida....por sesenta mil colones! Y se procede así porque la Ley es la Ley? Yo creo que cuando uno se encuentra en una gran emergencia, en vez de hundirlo definitivamente poniéndole un pie encima, que es lo que hizo el Lic. Bonilla para conmigo, debería, si no quiere darle una mano, por lo menos dejarlo que se esfuerce solo para salirse de la emergencia. Pero no! Estando yo metafóricamente ahogándome con el agua a la boca y tratando de sujetarme de algo, viene el Director Rafael Bonilla, me pone un pie encima de la cabeza y me hunde definitivamente.........en cuanto la Ley es la Ley! Pero para mi que el Lic. Bonilla no es hombre. Cuando me enteré de lo que me hizo pensé inmediatamente, como por instinto, a los métodos nazistas de la Segunda Guerra Mundial, cuando se despojaba de todo a los judíos y sin ningún miramiento.
36) Pero, claro, el Director Bonilla es amparado por la Ley! Pero si de Ley hablamos, entonces, de vez en cuando se debería leer en la prensa que ha sido condenado a la cárcel algún dirigente aduanal por no haber cumplido a cabalidad con su función. O fusilado si se hiciera como en China. Porqué? Porque es resabido de todos que son miles y miles los containers repletos de mercadería nueva que entran a Costa Rica sin pagar un solo colon. Y a mi, por unos chunches viejos y dañados se me aplica los rigores de la Ley! Como si mis sesenta mil colones hubieran podido empatar y rellenar el descomunal desfalco causado al Estado de Costa Rica por la poca profesionalidad de los aduaneros ticos. Como ejemplo, véase el Enfoque Económico en “La Prensa Libre “ del martes 4 de marzo del 2003, en donde en un artículo de Tatiana Gutiérrez Wa-chong se lee, “comerciantes denuncian contrabando y sub-facturación” Sigue informando que la evasión por llantas alcanza colones 32.500 millones (treinta y dos mil quinientos millones) ............solamente en llantas! (ver documentación anexa) Muchachos!!!! Y si se sumaran todos los demás rubros? Claro que seguramente el Director Bonilla alegará que eso, al igual que los relojes de veinte mil dólares mencionados al párrafo 18, no tiene nada que ver con lo mío,........y que la Ley es la Ley! Pero con cuales criterios se guía usted en la vida señor Bonilla? Por el puesto que usted detiene, en lo militar se correspondería, más o menos al grado de general. Pero mandando destruir como si nada y por sesenta mil colones todo li mío, usted demuestra tener la preparación no de un general sino de un simple raso, y bien ignorante y bruto por lo demás, por no saber evaluar lo que está destruyendo. Yo no sé quien lo nombró a usted y por que lo hizo, pero que para mi, usted no debería estar en el puesto que ocupa.
37) En cuanto a la manera de proceder que usted utilizó, (siempre según la Ley, supongo) voy a investigar a fondo. Como afirmado al final del párrafo 35 en el cual digo que usted me da la impresión de utilizar métodos nazistas (siempre amparados por la Ley General de Aduanas, como no!), permítame decirle algo. Creo haber sido unos 18 años atrás que visitando a la ex Checoslovaquia, una vez en Praga, entre otros, visité al museo judío. Será porque los hechos más graves del holocausto (campos de exterminio etc.)son mundialmente conocidos, lo que más me llamó la atención en ese museo fueron las larguísimas listas de objetos personales quitados a las familias judías. Allí todo estaba ordenadamente apuntado a mano y de todos esos objetos anotados lo que me sorprendía era la cantidad increíble de maquinas de coser a mano marca Singer. Le digo todo esto porque quien sabe que usted siempre amparado por la Ley de Aduanas se ha llevado todo lo mío y de mi familia sin dejar la mínima nota, huella o registro. De hecho a mi se me ha entregado una hoja completamente en blanco. (Ver documentación anexa). En eso usted es hasta peor de los nazistas! No olvidemos que mis pertenencias personales estaban en un almacén fiscal. Qué es un almacén fiscal? La verdad que yo no lo sé exactamente, pero me imagino que por el hecho de llamarse almacén fiscal, es un sitio donde se fiscaliza, o que es lo mismo, donde se controla. Se controla qué? Pues los bienes que entran al país, para que una vez revisados paguen los debidos impuestos a la Aduana costarricense. Entonces, si las cosas se hacen a cabalidad, las mismas cosas que entran, son las mismas que salen, pero gravadas por los impuestos. Estoy equivocado? Si estuviera en lo cierto, donde está la constancia detallada de todo lo que se sacó de mi container? Qué la Ley General de Aduanas no la exíje? Si fuera así, esas leyes son bien malas (y habría que cambiarlas), pues animan a cualquiera a robarse o apropiarse indebidamente de las cosas ajenas. Si estoy equivocado, usted me lo dirá.
38) Para no hacer este informe demasiado largo, termino con el inefable don Rafael Mora Chincilla , Gerente de ventas del almacén fiscal Almacenadora S.A. de Los Lagos de Heredia. A usted tampoco lo considero hombre don Rafael, habiendo cometido semejante fechoría. Usted trabaja por una compañía bien grande, que entre otros, maneja toda la mercadería de entrada (motores, compresores etc.) y de salida de productos terminados (electro domésticos en general) de la fabrica Atlas que se encuentra casi a la par de su compañía, la Almacenadora S. A. Por tener ese manejo un volumen verdaderamente impresionante me imagino que su compañía tendrá un muy buen seguro, que naturalmente usted ni se sueña lejanamente de utilizar para mis viejos chunches dañados, siendo que su desprecio para conmigo es solamente un poquito menos del de don Luis, como indicado al párrafo 32, que es total.
39) Como conclusión de todo lo antedicho, mi primera constatación es que Costa Rica no es de ninguna manera el país que se piensa desde afuera. La verdad que me habían avisado antes que dejara Rep. Dominicana. No quise llevarme de ellos. Y es que de muchacho viví con mi familia por diez años en Chile. (1952-1962) En el Liceo Nocturno de la ciudad de La Serena, todavía recuerdo al profesor de Historia y Geografía (Dagoberto Campos) parado delante del gran mapa de América Latina, decirnos solemnemente, “en todo este vasto territorio hay solamente “dos islitas” que hacen la diferencia, Costa Rica y Uruguay.” La verdad que en solo 50 años han cambiado mucho las cosas! Desde que llegué aquí en dos tres meses me di cuenta que este es un país que los corruptos lo están empujando a la deriva, que lo están hundiendo, bien que la gran mayoría de los ticos trabajadores y honrados traten de impedirlo. Quise irme, pero mi container me amarraba aquí. Me di cuenta que un pequeño grupo oligarca sumamente corrupto dirige el país a la ruina. Gran parte de la clase que dirige, sea política que económica no produce nada sino que vive de la renta de lo que realizaron las generaciones de las recias ticas y ticos de antaño. Por haber vivido doce años en Rep. Dominicana puedo decir que aquí el país está bien en mejor condición que allá. La verdad que esa diferencia es grande pero es debida al trabajo de los heroicos (y descalzos) campesinos ticos del pasado. Al presente demasiados parásitos ( por la verdad bien mediocres) se comen todas esas reservas acumuladas en siglos de tesonero y titánico trabajo. Cada vez que paso delante del Banco Central de Costa Rica en San José, como que una fuerza poderosa me atrae y me obliga a detenerme. Allí están los diez personajes del artista escultor Calvo con la mirada perpleja fija al frente. Los miro y los vuelvo a mirar. Parecen tallados con un machete, sin zapatos y visiblemente desnutridos. Siento un sentimiento de grande cariño y solidaridad por ellos. Es con ellos y por lo que representan que me siento mayormente identificado a este país. Pero sus esfuerzos y logros están siendo progresivamente destruidos por los “poderosos corruptos”. De toda manera esos campesinos son como las profundas raíces que ahondan en la tierra fértil de Costa Rica. Es sobre esas “raíces” o esas generaciones que se sacrificaron que se levanta el entero cuerpo social tico. De su sacrificio nadie se recuerda. Una de las grandes ventajas de Costa Rica es su relativamente vigorosa clase media, en general muy vital, trabajadora y honrada. Esa clase, verdadera columna vertebral del país se está peligrosamente debilitando y en parte está retrocediendo y desapareciendo, para dejar espacio a pobres, miserables y a los vivos y corruptos de turno. Rep. Dominicana es muy corrupta, pero Costa Rica no lo es menos en muchos sectores. Por lo tanto, al extranjero que lea esto y esté intencionado en investir aquí, le digo de no hacer esa tontería. Eso sí, si le gusta Costa Rica, que en verdad es un país maravilloso con en general gente buena, hospitalaria y solidaria, que venga como turista, pero no traiga su dinero aquí.
40) Otra conclusión es que la manera de comportarse de los abogados de Costa Rica es en demasiadas ocasiones, al decir poco, escandalosa y reproducen un marco jurídico que no da ninguna garantía y que supera la imaginación. Demasiados abogados de este país, una vez tomado conocimiento del caso en cuestión, se alinean automáticamente del lado del que tiene más dinero. No tienen la mínima ética profesional. Para corregir y mejorar todo esto habría, entre otros, que cambiar la ley o reglamento que dictamina que toda denuncia de competencia del Tribunal Civil la puede tomar y presentar solamente un abogado, a diferencia de la denuncia penal que la puede presentar uno mismo. De no existir ese impedimento, mis cosas no estrían destruidas, pues yo mismo hubiera puesto la denuncia sin pasar por tantos abogados que no me han cumplido. Por la destrucción de mis pertenencias personales yo pido un resarcimiento de un millón de dólares US a las personas o instituciones que resulten responsables. Sin embargo, quiero dejar bien en claro que si por cualquiera razón mis bienes personales estuvieran todavía almacenados en algún lugar y aparecen, estaré bien contento de volver a tenerlos y renunciaría al millón de dólares US.
Agradeciendo por la atención dada a la presente, saluda atentamente,
Dr. Valerio Tonolli
Tel. 266-1171 e-mail tonollivalerio@hot mail.com
P.S. De aquí a unos días este informe será adjuntado a la página Web ya existente, www.caribetriste.100megas.com V. T.
A la Defensoría de los Habitantes
A los Señores Manuel Echandi y Max Esquivel Faerron, Defensor y Defensor Adjunto de los Habitantes.
Señores,
1) Esperando se encuentren bien, me dirijo a ustedes cuales encargados de la institución que tan bien dirigen y lideran, cual simbólica “ultima tabla de salvación” que me queda para tratar de salir de la situación de gran emergencia en que me encuentro con mi familia.
2) Por la documentación anexa ustedes verán que ya pedí vuestra intervención en una carta mía fechada viernes 30 de mayo del 2003. Siendo que ustedes (como resultó por la investigación que hicieron) no tenían jurisdicción en ese asunto, me indicaron cual era el camino a seguir.
3) Sin embargo, habiendo este asunto tomado una dirección totalmente inesperada, siempre sirve como punto de partida y base, la segunda parte de la documentación que les proporcioné, es decir el P.S. de las páginas 401 a 403. Ver documentación anexa.
4) Resulta que siempre en el mismo edificio de la Defensoría de los Habitantes hay una oficina o dependencia de lo que sería (bien que no sea su nombre exacto) la Defensoría del Consumidor.
5) Hablé con su Directora que también está relacionada con los Jurídicos de la Universidad de Costa Rica y me dijo que ellos no se ocupaban de contenciosos, pero que, yo personalmente ( sin necesidad de abogado) tenía derecho a por lo menos agotar la fase administrativa del asunto, es decir enviar una carta al Gerente de ventas de la compañía y almacén fiscal Almacenadora S.A. de Lagos de Heredia, Tel 250-5050, e-mail rmora@superior.co.cr Eso también por el hecho que en ese tiempo no tenía dinero para pagar un abogado. Y es lo que yo hice, como se puede constatar por la documentación anexa “Administrativo o Contencioso”, del 22 de julio del 2003. Dicha carta la llevé yo personalmente y una copia está anexa a la documentación.
6) Pasados los 15 días de ley y no obteniendo respuesta, empecé a buscar un abogado. En agosto del 2003 fui a hablar con la Lic. Xinia Aguilar Picado de Mercedes Norte de Heredia, Telefax 260-9011, Cel. 383-6591, e-mail licxinia@costarricense.cr quien aceptó ocuparse del caso. Quedamos que le llevaría más documentación a propósito.
7) A la ocasión de la segunda consulta quedé sin embargo bastante sorprendido por el hecho que empezó a decirme que se había informado en la Fiscalía y que por lo tanto me aconsejaba en dejar eso en cuanto era muy complicado, habría durado años etc.
8) Yo insistí para que se continuara, siendo que yo no pretendía que se me garantizara que ganaría el pleito, sino todo simplemente poner la denuncia para dar comienzo al proceso.
9) Tuve dos citas más con ella, entre septiembre y noviembre del 2003 con su conclusión que no le parecía conveniente de mi parte embarcarme en dicho pleito y que ella en todos sus .tentativos para hablar por teléfono con el señor Rafael Mora C. había fallado. Le propuse que fuera de persona a la oficina de Los Lagos de Heredia del señor Rafael Mora C. Me contestó que lo pensaría, pero nunca fue. A comienzo de diciembre del 2003 la llamé por teléfono, animándola a que siguiéramos y que se pusiera la denuncia por fin. Me dijo estar muy ocupada y que la volviera a llamar al inicio del año nuevo 2004. Cosa que hice, pero, de nuevo me dijo que tenía mucho que hacer y que me llamaría ella a mitad de febrero del 2004. Ella nunca me llamó como tampoco contestó a un e-mail mío.
10) El 17 de febrero del 2004 fui a hablar con el Lic. Luis Eduardo vargas R. Tel. 237-3666 Cel.382-5408. Le expliqué el caso y en otra consulta en marzo del 2004 me dijo que antes de dar inicio al pleito sería más conveniente que él escribiera una carta a la Almacenadora S.A. para entender que posiciones tomaban. Para escribir esa carta me pidió dos cientos dólares US, (200). Le anticipé cien dólares (100), quedando que de allí a una semana me llamaría para que, terminada la carta, fuera yo a firmarla llevándole los restantes cien (100) dólares. Nunca más supe de él y entonces, recordando el comportamiento de la Lic. Xinia me busqué otra abogada en la persona de la Lic. Dorca Henríquez Mora, Tel. 261-6412, e-mail dorca@costarricense.cr que no tiene bufete propio pero trabaja en uno. En fecha 19 de mayo le llevé toda la documentación, le expliqué el caso, y quedó en llamarme de allí a una semana.........cosa que no hizo. Un mes y medio más tarde, encontrando en la calle a mi esposa le dijo que había intentado varias veces comunicarse con el señor Rafael Mora C., pero sin lograrlo.
11) Como el tiempo pasaba, el miércoles 30 de junio del 2004 fui a los Tribunales de Heredia para ver si me permitirían presentar yo mismo la denuncia. Un abogado muy amable y atento puesto al tanto de mi situación, me dijo que no era posible por ser mi asunto competencia del Tribunal Civil. El insistió mucho, ( después de explicarle el extraño comportamiento de los abogados consultados por mi) que acudiera al centro de los Jurídicos de la Universidad de Costa Rica
12) Así lo hice, y estando los estudiantes practicantes en tiempo de exámenes, volví a esa oficina en fecha 10 de julio del 2004, donde, en un primer tiempo se me atendió muy bien......pero que sucesivamente aquí la cosa también se paró como explicado en la carta anexa (e-mail) dirigida en fecha 19 de agosto del 2004 al Lic. Jorge Jiménez, Director del Consultorio Jurídico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica, en San Pedro de Oca. Tampoco el Lic. Jorge Jiménez nunca ha contestado a mi carta.
13) En fecha 24 de agosto del 2004 fui a revisar al container para ver si todo estaba bien y casi me da un infarto en informarme (con grandísima sorpresa de mi parte), que como si nada, el Director de Aduanas del aeropuerto Juan Santamaría Lic. Rafael Bonilla había dado orden de destruir todo lo mío amparado por la Ley General de Aduanas, Art. 192 del Reglamento y 56 de la Ley Gen. De Aduanas. La razón alegada por cometer semejante crimen o fechoría, me dijo la encargada de turno de la Almacenadora S.A. (y riéndome en la cara), era que yo había abandonado definitivamente mis pertenencias. Abandonadas? Le dije yo. Pero si ellos tienen mi numero de teléfono, mi correo electrónico y mi domicilio, como indicado en la carta anexa a la documentación con referencia al Administrativo o Contencioso, y como se lee también en los párrafos 4 y 5!
14) Siendo que como indicado al párrafo 10 yo había dado un avance de cien dólares al Lic. Luis E. Vargas R., para que escribiera la carta a la Almacenadora S.A., por él mismo aconsejada, fui inmediatamente a su bufete donde me recibió su secretaria la señorita Hannia Miranda S., quien fue a avisarle al licenciado de mi deseo de hablar con él. Anteriormente yo había conversado con el Lic. Vargas unas 4 veces y siempre tuvo tiempo de recibirme. Por eso me pareció extraño que su secretaria volviera para decirme que no tenía tiempo, al que le contesté que si no me recibía volvería con la policía. Me recibió y se puso a grabar la conversación. Lo informé de la destrucción de mis enseres domésticos y le pregunté que había pasado con la carta esa que iba a escribir, como indicado en el párrafo 10. De notar que según el recibo de los cien dólares US con fecha 8/03/2004, había tiempo más que suficiente para escribir, firmar y enviar la carta, siendo que a la destrucción de mis pertenencias personales se procedió en fecha 11/6/2004 según la documentación anexa o Control de Mercadería en estiba. Quedaban tres meses de tiempo! Me dijo que era culpa mía, en cuanto yo no había vuelto más. Le hice notar que siendo él el autor de la carta, habíamos quedado que, una vez escrita, me avisaría por teléfono para que fuera a firmarla y pagarle los restantes cien dólares. De hecho, el tiene mi numero de teléfono y e-mail. Como el seguía insistiendo que era culpa mía y que él había trabajado por mi, le dije que me mostrara la carta. Me respondió que le tomaría demasiado tiempo buscarla, a lo que yo le dije que me devolviera mis cien dólares. Por negarse a eso también le dije que me hacía pensar y dudar que él hubiera podido haberse puesto de acuerdo con el señor Rafael Mora C., y que por lo tanto quien sabe no había escrito ninguna carta . Esta es difamación me dijo él rápido, y lo voy a citar en Tribunal! Como no me quería devolver mi dinero, bajé a la primera planta donde se encuentra la recepción con la secretaria. Y él a seguirme, que me va a llevar a la justicia etc. Por encontrarse la recepción en un garage reacondicionado, dijo a la secretaria que accionara el cierre eléctrico del portón, que empezó a cerrarse pero yo fui más rápido y salí a la calle. Me pregunto qué hubiera hecho de haber conseguido trancarme. Por esa razón no pienso volver más a su bufete que más vale perder cien dólares que arriesgarse.
15) Me dirigí a los Tribunales de Heredia donde, POR FIN!!! Se me tomó la denuncia (penal), siendo que el asunto ahora era de competencia del Tribunal Penal y yo mismo podía representarme o constituirme en querellante, sin pasar por ningún abogado. Me era difícil creer que eso estaba sucediendo después de año y medio de intentos.
16) Como ahora mi abogado sería yo mismo, pensé inmediatamente en preparar un expediente con el historial de todo el asunto. De allí que debía rehacer todo el camino y es por eso que en fecha viernes 27 de agosto del 2004 llamé por teléfono a la Lic. Xinia Aguilar Picado, (aproximadamente a las 4.00 p.m. (ver al párrafo 9), que se recordó de mi pero me dijo estar muy ocupada y de llamar de allí a diez minutos. Cosa que hice y otra vez me pidió de llamar de allí a veinte minutos...Y así por la tercera vez, y a la cuarta le pedí que me devolviera la llamada. Me dijo que estaba bien......y todavía la estoy esperando!
17) Pero hablemos ahora del Lic. Rafael Bonilla, Director de Aduanas del Aeropuerto Juan Santamaría. Ya serán casi dos años que conocí a ese señor. Fui a explicarle nuestra situación, (mía y de mi familia) explicándole que por un caso sonado de corrupción de parte de las autoridades municipales de Puerto Plata en Rep. Dominicana, había tenido que dejar ese país a punta de pistola abandonando todo lo nuestro allá, y valorado en varios cientos de miles de dólares US. Ver para mayor información la página web, www.tristecaribe.8k.com Por lo
18) tanto teníamos muy poco dinero que no alcanzaba ni para comer y que por eso, familiares de Italia nos enviaban algún dinero. Todo eso al Director Bonilla no le interesó en lo más mínimo diciéndome que la ley era la ley y, o yo pagaba o se habría destruido todo. Le hice también notar que hay muchos costarricenses adinerados (como extranjeros también) que entran al país de vuelta del extranjero con por ejemplo un reloj de veinte mil dólares al pulso, o con prendas de oro valoradas en docenas de miles de dólares y sin pagar un solo colón de impuestos. Me contestó molesto que no entendía lo que tenía que ver mi caso con todo eso. Como no había manera de razonar, le pregunté quien era su directo superior, y me dijo que doña Sylvia Calvo, la Directora General de Aduanas de ese entonces. Pedí una cita con ella, le expliqué mi situación y pidió al señor Bonilla que viera de ayudarme dentro de lo posible. Volví al aeropuerto Juan Santamaría y el señor Bonilla, como primer paso, mandó un inspector a verificar el estado de mis cosas. La respuesta fue que estaban muy dañadas.
19) Entonces al Director Bonilla se le ocurrió otra de las suyas, es decir que separara yo una buena cantidad de cosas para destinarlas a la destrucción, para poder rebajarme así los impuestos. (Ver en documentación anexa listas de objetos). Yo quedé bien perplejo y desorientado haciendo notar que yo, como fuera, había subido ya daños muy grandes y que no había razón de empeorar todavía más la situación. Y él de nuevo a repetirme que la ley era la ley y que, o yo apartaba una parte de mis cosas para ser destruidas o no habría reducción en los impuestos con la alternativa que se procediera a destruirlo todo.
20) En ese momento, de una manera abusiva y totalmente injustificada, la Almacenadora S.A., en la persona de su Gerente de Ventas don Rafael Mora C., me pedía un millón seis cientos mil colones (1.600.000) por concepto de bodegaje y manejo , un verdadero abuso como explicado detalladamente en mi carta al Defensor de los Habitantes del 30 de mayo del 2003. (Ver documentación anexa o P.S.) No solamente yo no debía ese cifra, sino que los daños más visibles causados a mis pertenencias por el mal manejo de las mismas de parte de los trabajadores de la Almacenadora S.A., eran de unos diez mil dólares, es decir más de 4 millones de colones. A esa suma, por “bodegaje y manejo” había que sumar otra parecida por impuestos aduanales, es decir que hubiera tenido que pagar unos tres millones de colones para poder retirar mis cosas.
21) No pudiendo hacerme a la idea de destruir lo que me había dado tanto trabajo juntar, volví al despacho de la Directora General doña Sylvia Calvo. Pero ella dijo que no podía hacer más nada. De hecho, en una carta dirigida a una de sus secretarias, doña Elliette, le hacía notar que la solución escogida por el señor Bonilla se correspondía al dicho popular, “el remedio es peor que la enfermedad”. (Ver documentación anexa del 10 de febrero del 2003 o carta dirigida a la señora Elliette.)
22) Entonces me recordé de unas previas visitas a la Embajada de Panamá donde me recibió el Ministro Consejero señor Luis E. Martínez Cruz, quien me dijo que si decidía irme a Panamá se encargaría de que no se me cobrara ningún impuesto por mis efectos personales
23) Pero habiendo iniciado ese proceso (un amigo que tiene un furgón me hubiera facilitado el transporte para pagárselo cuando pudiera), un agente aduanal me informó que eso no era así de fácil, en cuanto para sacar mi container de Costa Rica no se trataba solamente de cargarlo en un furgón para transportarlo hasta Panamá. No! Debía yo encargar de todo eso a una compañía aduanal especializada en la exportación, y, como tiene prácticamente el monopolio en ese sector, cobra carísimo. Pues bien estaba metido en una situación sin salida o trampa.
24) Me tomaron tres meses de meditaciones para hacerme a la idea de apartar buena parte de mis cosas para ser destruidas, pero, al fin, considerando que no tenía alternativa y que estaba metido en un callejón sin salida, me decidí.
25) Entonces vacié en tres semanas al container. Ese fue un trabajo durísimo. De hecho, en Rep. Dominicana me tomó un mes entero con mucho trabajo en condicionar y cargar al container de 40 pies o 15 metros de largo. Lo primero que se hizo fue construir y asegurar grandes estantes en los dos lados y a todo lo largo del container. Eso lo hicimos entre tres personas y todo quedó muy bien acomodado y empacado para que las cosas no sufrieran daños. En el medio se dejó un pasillo para el control aduanal de salida y de entrada a Costa Rica. Ese pasillo se ocupaba y desocupaba en una media hora con objetos y cajas livianas para consolidar la entera carga. Cuando el container llegó a Los Lagos de Heredia, ni se había informado, ni aquí se preguntó de quien era el container. Por lo general ellos se alquilan. Pero yo lo había comprado para que nadie metiera manos a mis cosas, sino que la Aduana solamente hiciera el control de rigor. Pero diay, al abrirlo era fácil constatar que además de tratarse de enseres domésticos, toda la estructura portante, es decir los estantes etc., estaba instalada de manera permanente. Nadie se tomó el trabajo de preguntar en Rep. Dominicana, vía fax o Internet, a quien pertenecía el container. Entonces se vació completamente al container destruyendo entre otro todos los estantes (ver fotos en documentación anexa). Mis cosas se almacenaron (sin necesidad) en el almacén bajo techo. Se robaron muchísimas cosas y se dañaron muchísimas otras por el grosero manejo del todo. Después de algunos meses, necesitando el espacio del almacén, volvieron a entrar mis cosas al container, pero otra vez sin ningún cuidado, todo tirado a granel como un gran montón de basura. (Ver fotos anexas).Baste pensar como ejemplo del desprecio total con que se trataron mis pertenencias, que una maquina de escribir Olimpia, eléctrica y que pagué mil dólares US, estaba en el piso del container y encima de ella varias maquinarias del taller de artesanía que pesan 100, 150, 200 y 300 kilos. Mis cinco enciclopedias y otros libros valorados en unos diez mil dólares estaban todos dañados por haber dejado que se mojaran. Parecía como que una aluvión hubiera sumergido y arrastrado todo eso.
26) Como decía más arriba, vacié el container en tres semanas y eso fue sumamente duro. Tuve que hacerlo yo solo porque no tenía el dinero para pagar un trabajador que me ayudara. En la Almacenadora S.A. trabajan varios jóvenes. Hay días con poco trabajo y prácticamente están allí sin hacer nada. Aun así, en las tres semanas que duré en reorganizar lo que ellos habían desorganizado, dañado y robado, solamente en dos mañanas se me asignó un joven para que me ayudara. Y es que el señor Luis Campos S. Ejecutivo de Cuentas y vice del Gerente de Ventas don Rafael Mora C., a quien prácticamente reemplazaba al 99% del tiempo, por trabajar ese en la oficina principal de entonces en Tres Ríos (o Los Ríos) me tiene un desprecio total! Entre otros, me pude dar cuenta que le dice a todo empleado (a) nuevo que yo soy un vivo que le debe un millón seis cientos mil colones (1.600.000) por concepto de bodegaje a la Almacenadora S.A. Entonces el señor Luis Fernando Campos ni se sueña de ponerme un trabajador a disposición. Es así, además de los daños tuve que aguantarme las burlas y el desprecio también o, “tras cuernos palos” como se dice aquí.
27) En verdad que lo más duro en el trabajo de reordenar mis cosas tiradas a granel una encima de otra, fue lo de desenredarlas una de la otra porque estaban como “amarradas” en un solo bloque. Así que para empezar había que introducirse gateando debajo de todo el montón y poco a poco desenredar una cosa, sacarla del container etc. Por la mañana saco una parte, reorganizo el espacio, y a la tarde vuelvo a entrar el todo para que no se moje si fuera a llover o que se roben cosas durante la noche. Algunas piezas pesan hasta 300 kilos. Y eso sin contar que el Director de Aduanas del Juan Santamaría, Lic. Bonilla, siempre con sus brillantes ideas él, me aconsejó de sacarlo todo, vaciar completamente el container, dejando todo a la intemperie del patio sin techo, hacer un detallado inventario y reintroducir todo en el container. Le hice notar que como mínimo ese trabajo se llevaría quince días y que en todo ese tiempo mis cosas permanecerían a la intemperie. Me contestó de no preocuparme, siendo que estando en temporada seca no había peligro que la lluvia mojara mis cosas. La verdad que en el tiempo que duré para reorganizar, llovió tres veces y uno fue un tremendo aguacero.
28) Me asombré de mi mismo que lograra terminar ese trabajo yo solo. Y es que muy pocas personas de mi edad (tengo 66) logran levantar lo que levanto yo. O será que a veces me mantengo en condición haciendo unas caminatas de diez horas en la montaña herediana, del lado del Chompipe y el volcán Barva. Eso si que un fuerte dolor de espalda duró semanas en desaparecer.
29) Entonces, terminada esa reorganización y apartados los objetos destinados a la destrucción, (ver listas en documentación anexa) volví adonde el Director Bonilla que mandó rehacer la cuenta resultando que de un millón y tanto de colones en impuestos que hubiera tenido que pagar, se redujo esa suma a sesenta mil colones (60.000), suma bien pequeña, pero que no tenía. Le expliqué al Director Bonilla que en el reordeno del todo había podido constatar que los daños eran muy superiores a los calculados en un principio, sin contar los robos. Le dije que tratándose de solamente sesenta mil colones, versus la alternativa de destruirlo todo, me condonara esos sesenta mil también. Le propuse de firmarle un compromiso con el cual me comprometía , una vez sacados mis objetos personales de la aduana, y después de haber vendido algo de pagarle esos sesenta mil colones, a decir verdad cosa bien conveniente. Fue iremovíble, que la ley es la ley y que, si yo no pagaba se destruiría todo.
30) Entonces fui a ver al gerente de Ventas de la Almacenadora S.A., señor Rafael Mora C. a quien propuse que su compañía me pagara por lo menos los daños menores, es decir diez mil dólares. Se negó tajantemente pero por lo menos reconoció que habiendo habido muchos daños y robos ya no le debería el millón seis cientos mil colones (1.600.000) del bodegaje. Vuelvo a reiterar que de toda manera ese bodegaje y manejo yo nunca lo había requerido, siendo que por ser además que innecesario, fue sumamente dañino a mis pertenencias. Ver en documentación anexa, P.S. en carta al Defensor de los Habitantes.
31) Como ya indicado a los párrafos 4 y 5 llevé personalmente la carta Administrativo o Contencioso a la que nunca se le dio respuesta.
32) Pasado el plazo de ley de los 15 días, empecé a buscar un abogado como explicado en los párrafos 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12 y 13.
33) Pero, qué había en mi container? Bueno quiero anteponer y aclarar ante todo que el que suscribe es decir yo don Valerio Tonolli Alessandrini, italiano, casado, de 66 años de edad, entre otros, además de ser empresario social y artesano, soy también doctor en ciencias políticas y, entre otros, que me defiendo bastante bien en seis idiomas (inglés, francés, alemán, español y portugués además del italiano), y que, entre otros he trabajado y viajado en más de cien países (cien) de nuestra amada aldea Tierra, es decir los cinco continentes. Soy a mi manera trabajador manual y hombre de cultura o Kultur Mensch, como dirían los alemanes. Pues bien, a lo largo de unos cincuenta años he ido juntando objetos de todos los países visitados. Es así que no conozco a nadie que tenga una colección tan grande que la mía de joyería cultural o etnográfica de todos los países del mundo. De esas copias de originales he sacado cientos de moldes de hule con los que puedo reproducir con centrífugas copias (de estaño) de esa joyería que me ha dado con que vivir en los últimos treinta años. Donde he conseguido esa copias de los originales? En Colombia que es uno de los principales países con 5 grandes culturas del oro y que son parecidas a la precolombina de los indígenas de Costa Rica antes de la llegada de Colón de las que hay muchos ejemplos en el Museo del Banco Central de Costa Rica o en el Museo del Jade. Otra joyería de plata y metales similares mezclados con plata la he conseguido personalmente en varias oasis del desierto del Sahara (cultura Tuareg etc.), en Marruecos, Algeria, Tunisia, Etiopía, Sudán, Egipto, India, Nepal, Sri Lanka, Myanmar, Malasia, Singapur, Indonesia, Filipinas, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, Perú, Ecuador, Centro América, México etc. Tenía también mascaras y caretas de madera del arte africano del Congo (ex Zaire), y muchos objetos artesanales de los países mencionados más arriba como cuadros batik de Indonesia, India etc., discos y libros (algunos que ya no se editan) de los USA, Africa, Alemania la ex Unión Soviética, la ex Checoslovaquia, la ex Yugoslavia y muchos otros países europeos. Entre otros, de las Filipinas había un caracol o concha gigante de 150 kilos de peso, (ciento cincuenta kilos) es decir una concha “Tridacna gigans” que es la más grande de los mares. Mi biblioteca no era tan grande, algo más de mil (1000) volúmenes, pero todos escogidos con cuidado y específicos para mis intereses, estudios y actividades. Entre otros, cinco enciclopedias italianas de las grandes, diay un verdadero banco de datos o centro de suporte para mis investigaciones. Entre los muebles una mesa antigua que pesa unos 150 kilos (ciento cincuenta) y que ella sola vale más de mil dólares US. Habían además miles de objetos y recuerdos de familia (fotos, correspondencia varia etc.), que databan de cinco generaciones de mi familia o antepasados. Había también un voluminoso archivo con documentación muy importante para mi, entre otros, planes y proyectos para el desarrollo de la región Nordeste de Haití, copias de los cuales entregué a las embajadas de los USA, Canada, Alemania, Haití, Francia, Japón, Taiwán etc. en Santo Domingo de Rep. Dominicana. De todo eso tenía sus respectivos recibos y comprobantes de recepción, que ahora desaparecieron. Esos recibos eran muy importantes porque por ejemplo uno de los proyectos me fue “robado” por el Embajador de la Unión Europea en Rep. Dominicana, (abril de 1994). Ese Embajador era italiano. Nunca me dijo nada a propósito de mi proyecto y años más tarde salió publicado en el periódico “Listín Diario” de Dominicana y que se corresponde a “La Nación” de aquí. Las pruebas de mi indiscutida autoría estaban todas en ese container por guardar yo los recibos de las entregas, como mencionado más arriba. Lo único que me queda ahora es lo publicado en la página Web, www.tristecaribe.8k.com , bien que eso no constituye prueba de cuanto afirmado por mi. En el 1991, para transportar mis enseres domésticos desde Italia a Rep. Dominicana, gasté unos 15 mil dólares US, (quince mil). En esta ocasión, para llevarlo desde Rep. Dominicana a Limón me costó unos seis mil dólares US
34) Lo que me chocó mayormente con respecto al almacén Fiscal Almacenadora S.A. fue el muy evidente y diría hecho de propósito y maldad, total desprecio de mis pertenencias personales! Ningún cuidado y respeto por las cosas ajenas. La Almacenadora S.A., no solamente no me dio ningún servicio, sino que me causó daños materiales y morales muy grandes.
35) En cuanto a la Aduana del Aeropuerto Juan Santamaría y su Director Rafael Bonilla, todavía no me puedo hacer a la idea de que haya podido hacer lo que hizo. El se ampara en el Art. 192 y 56 de la Ley General de Aduanas. Pero cual Ley!! Por haberme dañado la Almacenadora S.A. todas mis cosas, se me había reducido los impuestos aduanales a 60.000 colones. Pero por encontrarme en la imposibilidad momentánea de pagar eso, se me destruye toda mi vida....por sesenta mil colones! Y se procede así porque la Ley es la Ley? Yo creo que cuando uno se encuentra en una gran emergencia, en vez de hundirlo definitivamente poniéndole un pie encima, que es lo que hizo el Lic. Bonilla para conmigo, debería, si no quiere darle una mano, por lo menos dejarlo que se esfuerce solo para salirse de la emergencia. Pero no! Estando yo metafóricamente ahogándome con el agua a la boca y tratando de sujetarme de algo, viene el Director Rafael Bonilla, me pone un pie encima de la cabeza y me hunde definitivamente.........en cuanto la Ley es la Ley! Pero para mi que el Lic. Bonilla no es hombre. Cuando me enteré de lo que me hizo pensé inmediatamente, como por instinto, a los métodos nazistas de la Segunda Guerra Mundial, cuando se despojaba de todo a los judíos y sin ningún miramiento.
36) Pero, claro, el Director Bonilla es amparado por la Ley! Pero si de Ley hablamos, entonces, de vez en cuando se debería leer en la prensa que ha sido condenado a la cárcel algún dirigente aduanal por no haber cumplido a cabalidad con su función. O fusilado si se hiciera como en China. Porqué? Porque es resabido de todos que son miles y miles los containers repletos de mercadería nueva que entran a Costa Rica sin pagar un solo colon. Y a mi, por unos chunches viejos y dañados se me aplica los rigores de la Ley! Como si mis sesenta mil colones hubieran podido empatar y rellenar el descomunal desfalco causado al Estado de Costa Rica por la poca profesionalidad de los aduaneros ticos. Como ejemplo, véase el Enfoque Económico en “La Prensa Libre “ del martes 4 de marzo del 2003, en donde en un artículo de Tatiana Gutiérrez Wa-chong se lee, “comerciantes denuncian contrabando y sub-facturación” Sigue informando que la evasión por llantas alcanza colones 32.500 millones (treinta y dos mil quinientos millones) ............solamente en llantas! (ver documentación anexa) Muchachos!!!! Y si se sumaran todos los demás rubros? Claro que seguramente el Director Bonilla alegará que eso, al igual que los relojes de veinte mil dólares mencionados al párrafo 18, no tiene nada que ver con lo mío,........y que la Ley es la Ley! Pero con cuales criterios se guía usted en la vida señor Bonilla? Por el puesto que usted detiene, en lo militar se correspondería, más o menos al grado de general. Pero mandando destruir como si nada y por sesenta mil colones todo li mío, usted demuestra tener la preparación no de un general sino de un simple raso, y bien ignorante y bruto por lo demás, por no saber evaluar lo que está destruyendo. Yo no sé quien lo nombró a usted y por que lo hizo, pero que para mi, usted no debería estar en el puesto que ocupa.
37) En cuanto a la manera de proceder que usted utilizó, (siempre según la Ley, supongo) voy a investigar a fondo. Como afirmado al final del párrafo 35 en el cual digo que usted me da la impresión de utilizar métodos nazistas (siempre amparados por la Ley General de Aduanas, como no!), permítame decirle algo. Creo haber sido unos 18 años atrás que visitando a la ex Checoslovaquia, una vez en Praga, entre otros, visité al museo judío. Será porque los hechos más graves del holocausto (campos de exterminio etc.)son mundialmente conocidos, lo que más me llamó la atención en ese museo fueron las larguísimas listas de objetos personales quitados a las familias judías. Allí todo estaba ordenadamente apuntado a mano y de todos esos objetos anotados lo que me sorprendía era la cantidad increíble de maquinas de coser a mano marca Singer. Le digo todo esto porque quien sabe que usted siempre amparado por la Ley de Aduanas se ha llevado todo lo mío y de mi familia sin dejar la mínima nota, huella o registro. De hecho a mi se me ha entregado una hoja completamente en blanco. (Ver documentación anexa). En eso usted es hasta peor de los nazistas! No olvidemos que mis pertenencias personales estaban en un almacén fiscal. Qué es un almacén fiscal? La verdad que yo no lo sé exactamente, pero me imagino que por el hecho de llamarse almacén fiscal, es un sitio donde se fiscaliza, o que es lo mismo, donde se controla. Se controla qué? Pues los bienes que entran al país, para que una vez revisados paguen los debidos impuestos a la Aduana costarricense. Entonces, si las cosas se hacen a cabalidad, las mismas cosas que entran, son las mismas que salen, pero gravadas por los impuestos. Estoy equivocado? Si estuviera en lo cierto, donde está la constancia detallada de todo lo que se sacó de mi container? Qué la Ley General de Aduanas no la exíje? Si fuera así, esas leyes son bien malas (y habría que cambiarlas), pues animan a cualquiera a robarse o apropiarse indebidamente de las cosas ajenas. Si estoy equivocado, usted me lo dirá.
38) Para no hacer este informe demasiado largo, termino con el inefable don Rafael Mora Chincilla , Gerente de ventas del almacén fiscal Almacenadora S.A. de Los Lagos de Heredia. A usted tampoco lo considero hombre don Rafael, habiendo cometido semejante fechoría. Usted trabaja por una compañía bien grande, que entre otros, maneja toda la mercadería de entrada (motores, compresores etc.) y de salida de productos terminados (electro domésticos en general) de la fabrica Atlas que se encuentra casi a la par de su compañía, la Almacenadora S. A. Por tener ese manejo un volumen verdaderamente impresionante me imagino que su compañía tendrá un muy buen seguro, que naturalmente usted ni se sueña lejanamente de utilizar para mis viejos chunches dañados, siendo que su desprecio para conmigo es solamente un poquito menos del de don Luis, como indicado al párrafo 32, que es total.
39) Como conclusión de todo lo antedicho, mi primera constatación es que Costa Rica no es de ninguna manera el país que se piensa desde afuera. La verdad que me habían avisado antes que dejara Rep. Dominicana. No quise llevarme de ellos. Y es que de muchacho viví con mi familia por diez años en Chile. (1952-1962) En el Liceo Nocturno de la ciudad de La Serena, todavía recuerdo al profesor de Historia y Geografía (Dagoberto Campos) parado delante del gran mapa de América Latina, decirnos solemnemente, “en todo este vasto territorio hay solamente “dos islitas” que hacen la diferencia, Costa Rica y Uruguay.” La verdad que en solo 50 años han cambiado mucho las cosas! Desde que llegué aquí en dos tres meses me di cuenta que este es un país que los corruptos lo están empujando a la deriva, que lo están hundiendo, bien que la gran mayoría de los ticos trabajadores y honrados traten de impedirlo. Quise irme, pero mi container me amarraba aquí. Me di cuenta que un pequeño grupo oligarca sumamente corrupto dirige el país a la ruina. Gran parte de la clase que dirige, sea política que económica no produce nada sino que vive de la renta de lo que realizaron las generaciones de las recias ticas y ticos de antaño. Por haber vivido doce años en Rep. Dominicana puedo decir que aquí el país está bien en mejor condición que allá. La verdad que esa diferencia es grande pero es debida al trabajo de los heroicos (y descalzos) campesinos ticos del pasado. Al presente demasiados parásitos ( por la verdad bien mediocres) se comen todas esas reservas acumuladas en siglos de tesonero y titánico trabajo. Cada vez que paso delante del Banco Central de Costa Rica en San José, como que una fuerza poderosa me atrae y me obliga a detenerme. Allí están los diez personajes del artista escultor Calvo con la mirada perpleja fija al frente. Los miro y los vuelvo a mirar. Parecen tallados con un machete, sin zapatos y visiblemente desnutridos. Siento un sentimiento de grande cariño y solidaridad por ellos. Es con ellos y por lo que representan que me siento mayormente identificado a este país. Pero sus esfuerzos y logros están siendo progresivamente destruidos por los “poderosos corruptos”. De toda manera esos campesinos son como las profundas raíces que ahondan en la tierra fértil de Costa Rica. Es sobre esas “raíces” o esas generaciones que se sacrificaron que se levanta el entero cuerpo social tico. De su sacrificio nadie se recuerda. Una de las grandes ventajas de Costa Rica es su relativamente vigorosa clase media, en general muy vital, trabajadora y honrada. Esa clase, verdadera columna vertebral del país se está peligrosamente debilitando y en parte está retrocediendo y desapareciendo, para dejar espacio a pobres, miserables y a los vivos y corruptos de turno. Rep. Dominicana es muy corrupta, pero Costa Rica no lo es menos en muchos sectores. Por lo tanto, al extranjero que lea esto y esté intencionado en investir aquí, le digo de no hacer esa tontería. Eso sí, si le gusta Costa Rica, que en verdad es un país maravilloso con en general gente buena, hospitalaria y solidaria, que venga como turista, pero no traiga su dinero aquí.
40) Otra conclusión es que la manera de comportarse de los abogados de Costa Rica es en demasiadas ocasiones, al decir poco, escandalosa y reproducen un marco jurídico que no da ninguna garantía y que supera la imaginación. Demasiados abogados de este país, una vez tomado conocimiento del caso en cuestión, se alinean automáticamente del lado del que tiene más dinero. No tienen la mínima ética profesional. Para corregir y mejorar todo esto habría, entre otros, que cambiar la ley o reglamento que dictamina que toda denuncia de competencia del Tribunal Civil la puede tomar y presentar solamente un abogado, a diferencia de la denuncia penal que la puede presentar uno mismo. De no existir ese impedimento, mis cosas no estrían destruidas, pues yo mismo hubiera puesto la denuncia sin pasar por tantos abogados que no me han cumplido. Por la destrucción de mis pertenencias personales yo pido un resarcimiento de un millón de dólares US a las personas o instituciones que resulten responsables. Sin embargo, quiero dejar bien en claro que si por cualquiera razón mis bienes personales estuvieran todavía almacenados en algún lugar y aparecen, estaré bien contento de volver a tenerlos y renunciaría al millón de dólares US.
Agradeciendo por la atención dada a la presente, saluda atentamente,
Dr. Valerio Tonolli
Tel. 266-1171 e-mail tonollivalerio@hot mail.com
P.S. De aquí a unos días este informe será adjuntado a la página Web ya existente, www.caribetriste.100megas.com V. T.





