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Criatura de Isla
La isla es, pues, lo menos firme, lo menos tierra de la Tierra. D.M.L.
Acerca de
Hola, soy una cubana que vive en Tenerife, de ahí lo del amor por las islas... A la hora de definirme a mí misma (esa tarea tan difícil de apresarnos en cualidades) todas se me antojan cambiantes... excepto esa: nací en una isla... vivo en otra... "y mares pequeñitos se amansan en mi pecho"... como diría la gran poetisa cubana Dulce María Loynaz, cuyo gran amor, como el mío, fue un hombre de Tenerife... Me interesa la comunicación, la literatura, la cultura, los detalles sociológicos con los que se (des)construye la identidad de los pueblos y las gentes... el hombre desplazado e itinerante en una balsa perpetua... Creo en el movimiento, en el cambio, en la incostancia tal vez... de ahí que mi seudónimo sea Mariposa (dicen que es el símbolo de la frivolidad y la inconstancia..) Con Sed... sed permanente de saber, de amor, de nuevas experiencias...
Sindicación
 
Noviembre

Me gusta encontrarme películas de las que no he oído hablar mucho y que me sorprendan por lo buenas que son. Casi siempre uno va al cine (o a las películas de la tele) con unas expectativas, presumiendo lo que va a encontrarse. De hecho, eso es buena parte del fundamento de la comunicación de masas: un pacto de expectativas entre los medios y los consumidores. (Y quizás de toda comunicación).

Pero a veces sucede que, bien porque han sido películas poco promocionadas (por no adecuarse a los cánones comerciales) o porque además ninguno de los amigos bien informados que tienes te han hablado de ella, alguna película te sorprende sin previo aviso, y entonces para mí es un regalo del cielo, de esos que te arreglan el día y el fin de semana.

Me pasó el otro día con el documental "El juego de Cuba", y me acaba de pasar hoy mismo con la película Noviembre (2002) de Achero Mañas. Zapeaba sin mayor intención por mi recién estrenado Digital Plus, y me encuentro con esta joyita, fresca, rebelde, inteligente... Enseguida me acordé de mis amigos actores (actores soñadores y callejeros como los personajes de la peli), y me extrañó que ninguno de ellos me haya hablado de ella hasta ahora.

Quedaría muy bien decir que esta es una película que vuelve una vez más sobre la problemática del rol social del artista, de la función social del teatro, y todo eso que hoy parece una utopía trasnochada de los años sesenta. Y efectivamente, lo es. Solamente por rescatarla ya sería un gran mérito. Podríamos también hablar de la calidad del trabajo de los actores (me sorprendió el protagonista, Óscar Jaenada, a quien no había visto antes), de la puesta en escena, del sorprendente logro de las imágenes grabadas en la calle, del acierto del uso de la técnica del falso documental, pero nada de eso me parece el mayor valor de la película.

Lo que realmente me impactó y me dejó pensando fue la manera de reflejar el también conocido dilema de la separación entre el arte y la vida: ¿Si un actor hambriento y desconocido decide hacer teatro en la calle y para ello interpreta el papel de un mendigo que pide dinero en la vía pública, eso qué es? ¿Arte o vida?
 
La Mala Leche y el Literati

Nunca he entrado a chats de desconocidos, no me llama la atención. Solo chateo a través del messenger. Pero ultimamente me ha dado por perder el tiempo jugando de vez en cuando al Literati, un juego online de Yahoo, que me encanta. El juego permite que la gente a la vez converse, claro, aunque la mayor parte de las veces lo único que haces es saludar, y felicitar cuando el otro gana.

Bueno, digo la mayor parte de las veces, porque otras muchas, la gente insulta sin son ni ton. Me llaman la atención dos cosas: una, que creo que la gente no sabe lo qué es un juego. Otra, que la gente reproduce las conductas egoístas, histéricas, acomplejadas, de la vida real en la vida virtual. Quizás hasta con más fuerza, pues como se escudan en el anonimato, vierten toda su mala leche impunemente.

Te insultan porque cierras mucho el juego (¿eso no se supone que es jugar bien?), porque no les avisas de que el tiempo se les va a acabar (pero estoy jugando contra él, ¿no?), porque pones una palabra que ellos no conocen (pero sí está en el diccionario del juego y el juego la acepta), porque te tocan buenas letras, en fin... que tal grado de mal humor me confirma lo mal que está la gente, la falta de autoestima, las frustraciones contenidas, la intención de echarle la culpa de lo que le sucede a los demás, el mal perder, la falta de tolerancia... y ayuda a comprender porque este mundo está como está.

Si eso es en el Literati, un simple juego donde no se gana nada... qué podremos esperar en la vida cotidiana...
 
La rebeldía de la juventud

Mis alumnos tienen 18, 19, 20 años en su mayoría... Y resulta que también en mayoría están en contra de la ley de matrimonios homosexuales, y sobre todo, de que puedan adoptar... Uno se pregunta si no ha sido algo típico y tópico a través de los siglos que la juventud sea rebelde, que defienda las posturas más avanzadas... La gente mayor, desde la Antigüedad, siempre ha pensado que la juventud no sirve, que con ella se acaba el mundo, porque sus reivindicaciones parecen de locos... Y esos locos nos han traído a donde estamos, y cuando envejecen repiten el salmo: "Ay, esta juventud!"

Sin embargo ahora, mis alumnos dicen que el Congreso español es demasiado progresista. Y que los homosexuales no deben adoptar porque esos niños serán luego discriminados en el colegio. ¡Serán discriminados por la gente que piensa como ellos! O sea, el razonamiento es el siguiente: "-No debes hacer Esto. Esto está mal. -¿Y por qué está mal? - Está mal porque si lo haces yo te discriminaré por hacerlo".

Y lo dicen chicos de 20 años. No temáis. El futuro está asegurado.
 
Abandona la prosa

Abandona la mente que piensa en prosa,
reaviva ese otro tipo de mente que piensa en poesía.
Deja a un lado tu pericia con los silogismos,
permite que las canciones se conviertan en tu modo de vida.
Pasa del intelecto a la intuición,
de la cabeza al corazón,
porque el corazón está más cerca de los misterios.


OSHO
 
El trabajo mata

La palabra trabajo proviene de tripalium, que era el nombre de un temible instrumento de tortura.
Tripalium (tres palos) es un vocablo del bajo latín del siglo VI de nuestra era, época en la cual los reos eran atados al tripalium, una especie de cepo formado por tres maderos cruzados donde quedaban inmovilizados mientras se les azotaba.
De tripalium derivó inicialmente tripaliare (torturar) y posteriormente trebajo (esfuerzo, sufrimiento, sacrificio).

Fíjate si trabajar es malo, que es lo único por lo que pagan...