Benedicto contra los musulmanes
La misma Oriana, en su delirio final contra el peligro de una nueva islamización de Occidente, confió en el papa Benedicto XVI. Ahora se desata una nueva polémica con las palabras del Papa.
Ni Benedicto, ni Jomeini. Ni papas ni ayatolás. Las religiones institucionalizadas, y mucho más las tres grandes religiones monoteístas, solo han traído fanatismos, guerras, represiones y desgracias a este mundo.
Dios es algo hermoso e íntimo, amor e iluminación, experiencia personal a la que cada quien debe llegar como o cuando quiera o pueda, pero cuya invocación no debe usarse para matar, manipular o reprimir, como lo han hecho tanto católicos como musulmanes.
No me gustan las sociedades islamistas actuales, tan similares a las católicas medievales. Solo cuando las sociedades se secularizan, se vuelven democráticas y abiertas, se le da paso a la razón y a la tolerancia, y la religión pase a ocupar el lugar que merece, en los corazones y no en los púlpitos, y mucho menos en los grandes palacios o en las guerras sucias, cuando la religión deje de ser un negocio, o un pretexto para enfebrecer masas de fanáticos infelices, entonces quizás "otro mundo sea posible" como dicen los eslóganes.
Ni Benedicto, ni Jomeini. Ni papas ni ayatolás. Las religiones institucionalizadas, y mucho más las tres grandes religiones monoteístas, solo han traído fanatismos, guerras, represiones y desgracias a este mundo.
Dios es algo hermoso e íntimo, amor e iluminación, experiencia personal a la que cada quien debe llegar como o cuando quiera o pueda, pero cuya invocación no debe usarse para matar, manipular o reprimir, como lo han hecho tanto católicos como musulmanes.
No me gustan las sociedades islamistas actuales, tan similares a las católicas medievales. Solo cuando las sociedades se secularizan, se vuelven democráticas y abiertas, se le da paso a la razón y a la tolerancia, y la religión pase a ocupar el lugar que merece, en los corazones y no en los púlpitos, y mucho menos en los grandes palacios o en las guerras sucias, cuando la religión deje de ser un negocio, o un pretexto para enfebrecer masas de fanáticos infelices, entonces quizás "otro mundo sea posible" como dicen los eslóganes.
Adiós, Oriana.
Aunque en los ultimos tiempo su postura ha sido muy polémica, por sus duras críticas al islamismo radical que se extendían a la cultura árabe en general y por su creciente conservadurismo, Oriana Fallaci fue, para las chicas que comenzábamos a estudiar Periodismo, el gran mito que todas soñábamos imitar.
Incluso la edición recortada publicada en Cuba de sus entrevistas con la Historia, su amor con Alekos Panagulis narrado con las entrañas en su novela Un Hombre (que circulaba clandestina por la residencia de estudiantes), su valentía y su permanente crítica contra todas las formas de poder, nos conmovieron primero, y nos enseñaron más técnica periodística que cualquier manual escolar.
Incómoda para los poderes de izquierda y de derecha, fue de esas mujeres a la vez extremadamente pasionales e inteligentes, sin que la pasión cegara la inteligencia ni la inteligencia congelara la pasión; lengüilarga y abierta, comprometida y provocadora, lejísimos de las descafeinadas posturas políticamente correctas que se llevan hoy.
Descansa ya en paz, Oriana.
Incluso la edición recortada publicada en Cuba de sus entrevistas con la Historia, su amor con Alekos Panagulis narrado con las entrañas en su novela Un Hombre (que circulaba clandestina por la residencia de estudiantes), su valentía y su permanente crítica contra todas las formas de poder, nos conmovieron primero, y nos enseñaron más técnica periodística que cualquier manual escolar.
Incómoda para los poderes de izquierda y de derecha, fue de esas mujeres a la vez extremadamente pasionales e inteligentes, sin que la pasión cegara la inteligencia ni la inteligencia congelara la pasión; lengüilarga y abierta, comprometida y provocadora, lejísimos de las descafeinadas posturas políticamente correctas que se llevan hoy.
Descansa ya en paz, Oriana.
La puta, Coelho y el Tercer Ojo.
Ayer cuando hablábamos te dije que me estaba reconciliando cada vez más con mi lado femenino, con sentirme muy mujer, muy deseada, y llegué a decir... Puta. Tú me dijiste que la puta era una mujer objeto... y yo te dije que podía tener otras connotaciones... pero no supe explicarlo muy bien. Me refería al placer de sentirme "objeto de deseo" deliberadamente, de entregarme para que el hombre amado disfrute con mi cuerpo, de "ofrendar" mi cuerpo al hombre que deseo, libre y voluntariamente, y encontrar mi propio clímax en esa entrega...
Luego, leyendo "Once Minutos" de Paulo Coelho, el pintor habla de que hay dos tipos de prostitución: la prostitución vulgar, la triste de las mujeres vendiendo su cuerpo; y la prostitución sagrada: mujeres que en el mundo antiguo ofrecían su virginidad, su cuerpo, al culto a Dios o a la Diosa... un tipo de prostitución que luego el hombre Occidental hizo desaparecer dejando solo la prostitución fea y mercantil. Coelho habla del "sentido sagrado del sexo" que se ha perdido. Ese sentido sagrado del sexo también lo tienen los orientales, es el llamado 'tantra', el sexo entendido como un camino de crecimiento, para llegar a Dios, para enaltecer el espíritu. Y también puede relacionarse con ciertas formas de misticismo occidental, incluso católico, muchos autores han visto la similitud entre el trance místico y el orgasmo sexual.
Pues bien, enlazando todo, esa manera de sentirme "puta" de la que hablé ayer: ¿qué tiene que ver con la prostitución sagrada? Pues quizás sí: ambas son OFRENDAS. Ofrendas del cuerpo a Dios o al ser amado, como un culto, como una manera de sentirme plena, de disfrutar ofreciendote mi cuerpo para que lo "uses", de ser feliz ofreciéndote placer...
Es como un camino de vuelta: para todo siempre hay un TERCER ESTADÍO:
-Primer estadío: la ingenuidad, lo elemental, lo físico, es el Primer Ojo, el ojo de lo aparente, de lo sensorial: en este caso, la mujer que vende su cuerpo como prostituta o simplemente como distinguida señora de un millonario, que la usa y paga por ello.
-Segundo estadío: la conciencia, la mente, la racionalidad, la causalidad. En este ejemplo: la mujer toma conciencia de su cuerpo, de su libertad, y decide no venderse, usar su cuerpo y el del macho para placeres mutuos, con responsabilidad y con cada uno en su sitio.
-Tercer estadío: Es el Tercer Ojo, del que habla Ken Wilber. (Si no has leído un libro que se llama LOS TRES OJOS DEL CONOCIMIENTO, de Ken Wilber, ve corriendo a buscarlo...) Es el misticismo, el ojo de la Contemplación, de Dios, de lo transracional... un tercer nivel que a veces se parece bastante al primero: más elemental, más simple, más sencillo que el segundo: pero que va mucho más allá, mucho más lúcido, y en esa lucidez, y aplicandolo al ejemplo del que estamos hablando, la mujer puede volver a ser puta, volver a ofrendar su cuerpo, pero desde lo sagrado, desde la libertad, desde el culto a Dios o al hombre que ama...
No sé si me he explicado, porque de pronto me puse a hablar de los tres ojos, y quizás lo enredé demasiado innecesariamente, de los tres ojos hablaremos más en otro momento, porque a mí en la vida real el concepto de "tercer ojo", aunque no lo he desarrollado dentro de mí, sí me ha servido para entender muchas cosas a nivel racional (del segundo ojo) que parecen que están de vuelta, como por ejemplo el arte posmoderno.
Más ejemplos:
-Se puede ver una telenovela como la ve mi abuela, ingenuamente, en una PRIMERA LECTURA ingenua, creyéndote lo que ocurre. Se puede rechazar desde una postura intelectual, como un producto mal hecho, sensiblero, manipulador y mercantil (SEGUNDA LECTURA). O se puede disfrutar como un juego, sabiendo cuáles son los mecanismos de construcción del discurso, y disfrutando las formas de comunicación de lo popular (TERCERA LECTURA). Como tres ojos distintos, para eso me ha ayudado el concepto de TERCER OJO de Wilber, que no es eso precisamente, pero que me ayuda a ver que hay una manera de TRASCENDER lo racional, que a veces se parece mucho a la ingenua, pero que no lo es.