A propósito de la derrota de Alemania...
Cada día me gustan menos las competiciones, me doy cuenta de que siempre intervienen en ella factores casuales que hacen que sus resultados no sean objetivos. Aunque tal vez sea filosóficamente imposible decir que el que gana no es el mejor, si se considera que la única manera objetiva de establecer quién es el mejor, es precisamente a través de competiciones, especialmente en los deportes.
Sé que el mundo a lo largo de la historia ha establecido la competencia (y su extremo peor, la guerra) como la única vía para establecer las escalas sociales, y quizás sea la única posible, o incluso la más objetiva (puesto que cualquier otra forma de evaluación supone la prevalencia del criterio subjetivo de algún grupo dotado previamente de poder), pero hay que reconocer que incluso en ella intervienen factores externos, casuales, no controlables por la voluntad ni por el talento de los competidores. La realidad física es así, ningún sistema es absolutamente cerrado y controlable, quizás gracias a Dios, jejeje.
Sé que el mundo a lo largo de la historia ha establecido la competencia (y su extremo peor, la guerra) como la única vía para establecer las escalas sociales, y quizás sea la única posible, o incluso la más objetiva (puesto que cualquier otra forma de evaluación supone la prevalencia del criterio subjetivo de algún grupo dotado previamente de poder), pero hay que reconocer que incluso en ella intervienen factores externos, casuales, no controlables por la voluntad ni por el talento de los competidores. La realidad física es así, ningún sistema es absolutamente cerrado y controlable, quizás gracias a Dios, jejeje.