Adiós, Oriana.
Aunque en los ultimos tiempo su postura ha sido muy polémica, por sus duras críticas al islamismo radical que se extendían a la cultura árabe en general y por su creciente conservadurismo, Oriana Fallaci fue, para las chicas que comenzábamos a estudiar Periodismo, el gran mito que todas soñábamos imitar.
Incluso la edición recortada publicada en Cuba de sus entrevistas con la Historia, su amor con Alekos Panagulis narrado con las entrañas en su novela Un Hombre (que circulaba clandestina por la residencia de estudiantes), su valentía y su permanente crítica contra todas las formas de poder, nos conmovieron primero, y nos enseñaron más técnica periodística que cualquier manual escolar.
Incómoda para los poderes de izquierda y de derecha, fue de esas mujeres a la vez extremadamente pasionales e inteligentes, sin que la pasión cegara la inteligencia ni la inteligencia congelara la pasión; lengüilarga y abierta, comprometida y provocadora, lejísimos de las descafeinadas posturas políticamente correctas que se llevan hoy.
Descansa ya en paz, Oriana.
Incluso la edición recortada publicada en Cuba de sus entrevistas con la Historia, su amor con Alekos Panagulis narrado con las entrañas en su novela Un Hombre (que circulaba clandestina por la residencia de estudiantes), su valentía y su permanente crítica contra todas las formas de poder, nos conmovieron primero, y nos enseñaron más técnica periodística que cualquier manual escolar.
Incómoda para los poderes de izquierda y de derecha, fue de esas mujeres a la vez extremadamente pasionales e inteligentes, sin que la pasión cegara la inteligencia ni la inteligencia congelara la pasión; lengüilarga y abierta, comprometida y provocadora, lejísimos de las descafeinadas posturas políticamente correctas que se llevan hoy.
Descansa ya en paz, Oriana.