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El Blog de Críspulo
Las aventuras de Críspulo, un personaje irrepetible
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Críspulo es un personaje nacido del blog Desvaríos Varios al que he decidido dar vida propia y otorgarle un blog nuevo. Es un spinoff que espero que tenga el éxito que se merece, o sea, ninguno
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Las Navidades de Críspulo
1 de enero de 2.005

Día de Año nuevo. Críspulo abre tímidamente los ojos. La cabeza le va a explotar de un momento a otro. Un dolor punzante recorre todo su cerebro y le invita a pensar que anoche había bebido demasiado. Sus entumecidos músculos apenas responden cuando intenta desesperadamente poner un pie en tierra y salir de ¿¿¿ la bañera???. Una vez en suelo firme se dirige pausadamente hacia el salón dando tumbos por el pasillo. Llegado a término, apenas da crédito a la información que sus ojos envían a su maltrecho cerebro.

En una esquina divisa a su novia Mari Luz. Se halla embutida en un traje formado con ramas, hojas y musgo. Al parecer ha sustituido al abeto navideño pues de sus orejas, nariz y demás salientes corpóreos cuelgan adornos de bolas y espumillón. Si bien es cierto que su perfil culibajo y sus peculiares extremidades podría llevar a engaño a algún beodo impenitente, Críspulo duda de que su amada se encuentre allí por alguna confusión bienintencionada. Y sus sospechas se acrecientan cuando ve aparecer, provenientes de la cocina, a dos de sus primos, hacha en mano, y dispuestos a obtener unos cuantos troncos para abastecer la chimenea.

En la otra esquina se encuentra el tío Onán dándole a su afición favorita: tocar la zambomba, rodeado de los más pequeños de la casa que no pierden detalle de sus acompasados movimientos.

Críspulo prosigue su marcha. En la cocina, observa a su abuela, que, en bragas y sujetador, intenta meter mano a un joven con pinta de subsahariano que sostiene un cartón en la mano, en el que apenas se leen cuatro palabras mal escritas en castellano, y que trata de convencer a la viejecita de que tienen dos conceptos totalmente diferentes de lo que es la caridad cristiana y un joven necesitado. A su vez, el perro Toby se encuentra ya en la fase final del centrifugado y por el color de sus ojos, que era lo único que se puede ver entre la espuma, se adivina que tiene un colosal mareo y que, en cuanto salga de allí, no le van a volver a ver el pelo.

Se asoma al cuarto de sus padres para ver al comisario, roncando sonoramente, acostado en la cama, esposado al cabezal, vestido con un corpiño que haría palidecer de envidia a Brigitte Bardot, un liguero que apenas ocultaba sus velludas pirernas y unos zapatos rojos de tacón de aguja.

Cansado de tanta visión apocalíptica, Críspulo se refugia en su cuarto, se tumba sobre la litera y comienza a recordar...

31 de Diciembre de 2.004

La cena está preparada. Críspulo ha hecho las presentaciones formales de su novia a toda la familia y se disponen a comer. Para evitar posteriores malos ratos, decide ponerse hasta las orejas de vino y perder así todo atisbo de vergüenza y decoro.

Dos botellas y media más tarde, nuestro héroe apenas distingue lo que es el solomillo de la servilleta. Ya se ha comido la mitad de las velas puestas por su madre para darle un ambiente acogedor al evento, confundiéndolas con espárragos. Afortunadamente estamos en los postres y poco más puede pasar. Al menos, eso cree Críspulo. Pero, dando una vez más muestras de su portentosa torpeza, acaba de dar un tremendo mordisco a algo que él creía que era guirlache pero en realidad era la dentadura postiza del abuelo, que se la había quitado para poder beber más cómodamente a morro de la botella de Quina San Clemente.

Finalmente, y tras seguir atizándole a cuanta botella de alcohol se encontraba por las cercanías, la familia de Críspulo se arrebuja frente al televisor para disfrutar del momento cumbre de la noche: las campanadas de fin de año. Cada cual tiene su recipiente con las doce uvas ya preparadas. Lamentablemente, nuestro miope amigo se ha vuelto a confundir, y en su lugar ha cogido un cuenco con doce manzanas golden extra que su madre había comprado para hacer compota. Con gran dificultad consigue terminarlas a tiempo y se extraña que los demás lo hayan hecho sin especial esfuerzo. Tanta fruta le ha dado aún más sed y se dirige presto a tomar unas copas de cava.

Del resto de la noche, apenas tenemos noticias salvo de que la cosa amaneció de la forma que hemos visto en la primera parte de este escrito.

No