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Críticas ordenadas
Blog crítico sobre la actuación del Gobierno de España.
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«A España servir hasta morir»
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LA DIÁSPORA VASCA.
CON el auge del terrorismo en Vasconia comenzó el éxodo de muchos vascos, que huían del tiro en la nuca, el atentado contra sus empresas o sus viviendas, el secuestro y el chantaje a cambio de su liberación. Es lamentable y triste, pero el pueblo vasco vive hoy bajo la amenaza y la presión de la violencia o en el destierro, alejados a la fuerza de la tierra que les vio nacer para conservar su vida y lo que sea posible de hacienda.

Los vascos viven hoy divididos en dos grupos: los que permanecen en su patria Euskal Herría y los que viven dispersos por distintos lugares de España en una diáspora dolorosa. Los que permanecen en Vasconia también andan divididos en dos grupos: los que militan en el nacionalismo y los que, si pueden, tienen que llevar escolta. La militancia nacionalista y el pago puntual del «impuesto revolucionario» son un seguro contra el ataque del terrorismo. No hay nacionalistas asesinados, y si alguno hubo sería por resistencia a pagar el tributo a los terroristas.

Cuando Ibarreche anuncia con insolencia difícilmente soportable que va a convocar una consulta o a celebrar un referéndum entre el pueblo vasco, comete una cruel falsedad: deja fuera de la consideración de «pueblo vasco» a los miles de vascones, naturales y habitantes de aquella tierra, que se han visto obligados a elegir entre el destierro o la muerte. Está confeccionado el censo de los vascos que viven en aquel país y de los maketos que allí aguantan. Lo que tendríamos que elaborar ahora es el censo de los vascos del éxodo, el censo de la diáspora.

¿Se han preguntado Ibarreche y sus cómplices qué o cómo votarían esos vascos de la diáspora ante el Plan soberanista o secesionista del lendakari? Porque esos vascos se vieron forzados a abandonar su tierra sin que el nacionalismo gobernante hiciera algo eficaz para asegurarles la vida, la libertad y el patrimonio, es decir, para vencer y aplastar el terrorismo. Lejos de eso, y tal y como dijo el nefasto pro nazi Javier Arzallus, esperaban que los etarras agitaran el árbol para recoger las nueces. O dicho de otro modo, también suyo: esperaban que los terroristas «arrearan» para proponer una negociación con la pistola sobre la mesa o la bomba fabricada.

No parece difícil imaginar lo que responderían esos vascos de la diáspora a esos nacionalistas radicales y separatistas, Arzallus, Ibarreche, Atucha y compañía, que intentan aprovecharse de la violencia terrorista para dar lecciones de amor a la patria vasca a los acosados, a los extorsionados, a los enlutados por algún crimen cometido en su familia, por el método del tiro por la espalda o la bomba hecha estallar a distancia. Intentan aprovecharse desde el gobierno, es decir, desde la institución que tiene como primer deber ineludible el de asegurar la vida de los ciudadanos y su integridad física, la protección de sus libertades y la paz en el trabajo y en el disfrute de sus bienes. Bueno, pues si esos señores quieren preguntar al pueblo vasco cuál es el futuro que desean, que pregunten a todos, también a los del éxodo. Y a ver quién gana.
 
Continuidad en la UVI
Encerrados en la caverna de Platón, un grupo de sabios de la España contemporánea ha visto las sombras que proyecta nuestra televisión pública y ha aconsejado a la tribu que mantenga una televisión fuerte, con doble financiación (presupuestos y publicidad), que sea una factoría de nuevos productos audiovisuales, que mantenga sus dos canales, que se sacuda unos cuantos miles de trabajadores, y que esté gobernada por un director-presidente designado por concurso público.
Esa televisión imaginada entre los miles de hojas de muchos informes ya no existe. Murió hace nueve meses. En este tiempo, los chamanes de la tribu han trabajado en la oscuridad del bosque para jibarizar la cabeza que proyectaba sombras. Cada punto equivale al año a cuatro mil millones de las antiguas pesetas de ingreso publicitario. No se engañen, el papel del documento de los expertos está mojado por el agua del charco de la realidad. Hoy TVE naufraga a la deriva; las grandes productoras ya no quieren trabajar con la casa, sus informativos han perdido el liderazgo, el público da la espalda a la nueva programación. El talento huye, el talante se tambalea. El fracaso de Wyoming y Julia Otero se sostiene sin fe, porque nadie ha previsto un relevo, y los programas no se improvisan. TVE vive de las bocanadas de oxígeno que aportan criaturas de otro tiempo: «Cuéntame», «Ana y los siete», la Champions, «Los Lunnis», seres de la era de los González Ferrari, de los Sánchez, cometas de un tiempo cuya luz se consume. Carmen Caffarel ha sido la encargada de sumergir al ente en la solución mágica que la dejará reducida a la mínima expresión. Se trata de hacer sitio para un nuevo operador en abierto. Apuesten. La misión está cumplida. La renuncia a una gran parte de la tarta publicitaria permite a otros acceder al negocio. El informe no resuelve ninguno de los grandes problemas de la casa. Mientras los expertos meditaban esa receta, las brujas preparaban al anciano para una muerte controlada. Eutanasia. ¿Quién nos engaña? ¿Quién ha estafado a nuestros sabios?
Dicen los expertos que RTVE debe convertirse en una fábrica de producción de contenidos para la nueva Televisión Digital Terrestre, es decir, cuando la tele sea un campo parcelado hasta el extremo del minifundio, con pequeñas audiencias, muchos canales y una oferta inabarcable. Ojalá. Pero deben tener en cuenta que para lograrlo Televisión Española deberá cambiar una cultura empresarial arcaica, y una ordenanza laboral obsoleta. Lastrada por el peso inamovible de sus sindicatos, RTVE se mueve con paso de elefante. Como esos gigantes sobrepasados por la evolución de las especies, es un mastodonte incapaz de producir ficción y entretenimiento a precios competitivos. No me parece realista reservar dos asientos del Consejo de Administración para los sindicatos. Deben ser defensores de los derechos de los trabajadores, nunca directores de una empresa en la que tienen intereses muy parciales.
Hemos llegado al concurso como método de elección del director general, o presidente de la compañía. No tengo ninguna objeción, sino más bien alguna sugerencia. Búsquese un método rentable para la fortaleza de la audiencia diaria de TVE. No sé si debe ser un «reality» del tipo «Gran Hermano», o más bien un concurso como Un, dos, tres, donde los postulantes deberían contestar a preguntas sobre la historia de la televisión del tipo: «¿Cuál era el nombre del cartero de “Crónicas de un pueblo”?». Que no se olviden los sabios que ahora la televisión es interactiva y tenemos la oportunidad de votar desde el móvil, vía SMS, y organizar campañas con el pásalo para designar al más popular, al más idóneo, al que nos ofrezca más calidad o más circo, que no sé muy bien lo que quieren los españoles y los sabios tampoco me lo han sabido decir. Puede ser también una «Operación Triunfo», con pruebas de ginkana, pero me inclino por el formato del «Gran Prix», porque para ser director general hay que saber torear con temple y hondura, y el quiebro de la media verónica se puede ensayar sin grandes riesgos con la vaquilla de Ramón García. Tengo un profundo respeto y admiración por la sabiduría de Emilio Lledó, de Victoria Camps, de Fernando Savater. Creo que ellos mismos se han visto superados por la complejidad de un mercado y una realidad que desconocen. Los papeles soportan muy bien las teorías, pero las fuerzas que actúan sobre el edificio de la televisión son vivas, cambiantes, variables.
Debe haber una solución, debe haber otra solución. En veinte años, nadie ha querido encontrar un remedio político, el único que sirve. En esta España centrifugada, creo en la Televisión Pública. Estoy seguro de que otros expertos podrían definirme el término servicio público, el alcance de la pluralidad, los márgenes de la programación y las maneras de atraer el talento. La maquinaria interna de TVE está en manos de grandes profesionales que reclaman dirección, proyectos, audacia. Y sin embargo escuchan la consigna de que no hay que luchar, no hay que combatir por el liderazgo. Hemos regalado el maillot amarillo a un pelotón que nos quiere como farolillo rojo. Como los viejos elefantes de la manada, el corazón de TVE tiene un sentido especial para barruntar el futuro. Alguien ha colocado una almohada en la boca del enfermo. El mercado se encargará de hacer el resto. Y quizá al final, cuando el jíbaro haya conseguido hacerse una maraca con la mueca del ente, tampoco pase nada. De momento, continuidad en la UVI.
 
CiU se querellará contra Maragall por acusarles de cobrar comisiones ilegales.
Barcelona- La federación nacionalista convocó ayer con carácter de urgencia la Ejecutiva. El motivo era dirimir si se querellaban contra el presidente del Gobierno catalán y otros miembros del tripartito por injurias y calumnias, después de las acusaciones de corrupción contra CiU que se han vertido en las últimas 24 horas. Tras más de dos horas de reunión, la federación anunció que presentará una querella criminal ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) contra el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, el titular de Política Territorial y Obras Públicas, Joaquim Nadal, y el diputado de ERC, Xavier Vendrell, por haber «calumniado» a CiU.
No obstante, la formación nacionalista afirmó que dejaba la puerta abierta a retirar estas demandas si «rectifican». El líder de CiU, Artur Mas y el secretario general, Josep Antoni Duran Lleida, alertaron de que las insinuaciones sobre corrupción contra CiU hechas por Maragall pueden responder a un «interés» por «dinamitar» el clima político en Cataluña, al poner en duda, «sin aportar pruebas», la «honorabilidad» de la federación nacionalista que gobernó en Cataluña durante 23 años.
CiU dudó durante toda la jornada de ayer sobre la oportunidad de presentar la querella criminal. De hecho, a primera hora, la federación nacionalista ya tenía intención de anunciarla. Pero una llamada del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, hizo recapacitar a CiU. Ocurrió a las 12.00 horas. Y poco después, Mas flanqueado por el portavoz, Felip Puig y el adjunto, Josep Maria Pelegrí anunció que se reservaba el derecho de emprender acciones legales o políticas de primer orden si el propio Maragall no rectificaba lo dicho en sede parlamentaria. La federación también baraja la posibilidad de pedir una moción de censura parlamentaria, además de las acciones legales.
Antes de comparecer ante la prensa, ambos líderes nacionalistas han esperado a escuchar el discurso que Maragall hizo, por la tarde, desde S´Agaró (Girona) en un acto sobre economía, aguardando a ver si el presidente rectitificaba su insinuación sobre el presunto cobro por parte de CiU de comisiones en la adjudicación de obras, pero al constatar que ésa no era su intención, anunciaron las demandas .
Mas y Duran aseguraron haber intentado «hasta el último minuto» evitar recurrir a las demandas judiciales. Y señalaron que no pretenden «judicializar» la vida política catalana y apuntaron que entre los socialistas hay «gente que no ve claro el resultado de este debate», cuyo, «único responsable es Maragall».
De cualquier forma, nadie duda de las nefastas consecuencias políticas que pueden derivarse de estas demandas. De no retirarse, esta legislatura política habría acabado. Y es que las maltrechas relaciones entre CiU y PSC dinamitan el consenso necesario para aprobar el Estatuto catalán, el principal objetivo del Gobierno catalán. Ayer en el Parlament se auguraba ya un avance electoral si CiU decide, tal y como parece, presentar una querella criminal contra el presidente catalán.
 
Windsor: incendio o tapadera perfecta de un robo.
La policía investiga si en las plantas superiores de la torre Windsor, sobre todo en la 28, se guardaban cantidades importantes de dinero en metálico. La policía ha tenido conocimiento de que allí había fuertes sumas, que, o bien se quemaron, o fueron robados. De ser así, el desastre corresponde a un plan de los que dieron el golpe para disimular la desaparición de ese dinero, según fuentes de la investigación.

La hipótesis del encubrimiento del robo toma forma después de que los investigadores encontraran unas huellas que les conducen a la sospecha de que el incendio fue provocado. Otros elementos descubiertos los días posteriores contribuyen a mantener la misma tesis.

Y ahora la policía tendrá más tiempo para investigar. Aunque el informe de los bomberos y de los técnicos municipales aconsejaba derruir la torre Windsor cuanto antes, el proceso de demolición se ha visto retrasado por decisión de Josefina Molina, juez sustituta del Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid.

La magistrada considera necesario paralizar las obras mientras la Policía Científica investiga las causas que originaron el fuego (en el momento de cierre de este número el retraso previsto era sólo de 48 horas). Y para empezar, la policía ha entrado en el edificio con perros adiestrados para que busquen sustancias que pudiesen haber acelerado la propagación del fuego.

Desde que el edificio desapareció consumido por las llamas, día a día han aparecido nuevas pruebas que descartan las primeras hipótesis que aludían a un cortocircuito accidental en un despacho de la planta 21. Las más contundentes han sido unas imágenes captadas por una pareja de videoaficionados en las que se pueden apreciar las siluetas de dos personas que entre las 3.00 y las 5.00 de la madrugada se encontraban en la planta 11 del edificio. Los bomberos aseguran que todos sus operativos estaban en el exterior del Windsor.

Y los vigilantes añaden que nadie entró en la torre de manera "legal".

También ha salido a la luz un nuevo vídeo que demuestra que a la misma hora había luces que se encendían y se apagaban entre las plantas 11 y 12 del edificio. Ambos documentos están a disposición judicial, aunque el primero se encuentra en el Juzgado de Guardia de Murcia.
 
ZP ES UN BARRIL DE PÓLVORA.
ZAPATERO tiene el complejo del mal votado. Le resulta desazonante recordar las discutibles circunstancias en las que salió elegido. Es consciente de que una buena parte de la ciudadanía explica su ascensión a La Moncloa como el resultado de la manipulación de la masacre del 11-M, y sabe mejor que nadie que, unas horas antes del atentado, era un perfecto perdedor. De no haber sido por las 192 muertes, él habría seguido dirigiendo la oposición. Por esa razón vio los cielos abiertos ante la ocasión que le brindaba el referéndum sobre la Constitución Europea. Podría apropiarse de los resultados. Podría trasladar el inevitable triunfo de aquélla a su propia persona y, de ese modo, lo convertiría en un plebiscito. En definitiva, en una revalidación de su legitimidad de origen...

¿Le han salido bien las cuentas? En las últimas elecciones legislativas, los dos grandes partidos que han pedido ahora el «sí» sacaron 22 millones de votos. Sólo el PSOE sacó un millón de votos más que los que han apoyado la Constitución de la UE el domingo. Es decir, los socialistas no han seguido el llamamiento de Zapatero. A la espera de estudios pormenorizados sobre el voto del 20-F, cabe afirmar que una gran parte del Partido Socialista ha desobedecido las recomendaciones de su dirección o, dicho de otra manera, ha dejado tirado a Zapatero. ¿Cómo hablar de plebiscito cuando ni siquiera te arropa el propio partido? Se pueden ganar unas elecciones con un solo voto de diferencia, pero sólo puede hablarse de plebiscito, es decir, de un seguimiento de las masas, de la adhesión de la «plebe», cuando a un líder le siguen dos tercios de la sociedad. Sin duda, por eso, fue tan grosera y tan engañosa la lectura de los resultados que hizo Zapatero el domingo: al decir que de cada diez españoles ocho habían votado «sí» a la Constitución, mató a 20 millones que se habían abstenido. No pudo reconocer la verdad porque, de haberlo hecho, habría vuelto a caer en la desazón que le reconcome: las críticas a la legitimidad de origen, a aquellos terribles días de marzo de 2004 cuando una organización asesina consiguió desestabilizar a la opinión pública española, segar la hierba bajo los pies al PP y lanzar al PSOE al poder.

ANTE los micrófonos y las cámaras ZP se hace el milhombres, pero la realidad es que sólo uno de cada tres españoles ha participado en la votación y sólo nueve millones de 34 que figuran en el censo han hecho caso a las direcciones del PSOE y del PP.

En vano querrá consolarse. El referéndum no es una prueba de autoridad. En cambio, salen más crecidos sus socios. Llamazares y Carod-Rovira viven horas de euforia. Nunca tuvieron la oportunidad de soñar con tantos votos ajenos. Le pasarán factura al socio presidente. Ya lo ha adelantado Carod. Ha anunciado que subirá el listón de sus exigencias, es decir, que se dedicará más intensamente a la desestabilización «territorial». Para IU y para ERC los socialistas perdieron fuerza el 20-F.

Apesar de mi condición de pesimista de la inteligencia (y optimista de la voluntad), no interpreto el resultado del referéndum como un reforzamiento de este PSOE populista que nos gobierna. Creo que ni Suárez ni Felipe González ni Aznar (no viene al caso Calvo-Sotelo) estuvieron tan desprestigiados, tan «desgastados» como se suele decir, como lo está José Luis Rodríguez Zapatero cuando aún no ha cumplido el primer año de su mandato. Lo que no quiere decir que por lo mismo no sea el que más daño pueda hacer a la Nación en el inmediato futuro.

A veces tengo la sensación de que estamos sentados encima de un barril de pólvora.
 
El asunto pendiente es la libertad.
Que la inmensa mayoría de los grupos audiovisuales, que se oponen públicamente a la nueva ley a favor de Polanco, tratan, a su vez, de defender sus intereses, es tan obvio como legítimo. Pero lo sorprendente del motín defensivo también hace patente lo que, con escasas cuanto meritorias excepciones, no han hecho estas empresas hasta ahora: defender la libertad, simplemente la libertad, nada menos que la libertad, sin la que el derecho a crear empresas de comunicación es un mero cascarón vacío, un cuerpo sin alma, una vida sin razón de ser.

Lo que el Gobierno Zapatero pretende o pretendía es proseguir la ruta delictiva, la sucesión de prevaricaciones que con los gobiernos de González y Aznar alfombra los grandes pelotazos empresariales del Imperio Prisaico, casi nunca nacidos del esfuerzo, casi siempre fruto de jugadas de pasillo y penaltis pitados desde el despacho del árbitro. Lo chocante no es que todos los medios se hayan unido contra el Gobierno y Polanco, o viceversa, sino que no lo hayan hecho antes. Y hay una explicación: casi todos existen como fruto no del ejercicio del derecho a la libertad de expresión sino de la concesión política de licencias audiovisuales en función de los intereses del gobierno de turno. Es evidente que, mientras eso no cambie, la corrupción institucional y la falta de libertad ciudadana continuarán. Por supuesto, siempre habrá alguien que, encaramado a una empresa vieja o inventándose una nueva, defenderá en la práctica su derecho a opinar sobre lo que pasa en su país y en el mundo. Pero si Internet o los periódicos gratuitos están cambiando la faz empresarial de la prensa escrita, los dos grandes negocios del gremio, la radio y la televisión, siguen en manos de una clase política tan corrompida como corruptora. Mientras el Gobierno no sea un simple guardia de tráfico, una aduana administrativa que garantice la fluidez del tráfico de información y opinión, todo seguirá igual, es decir, todo seguirá peor.

Sorprende por su inanidad intelectual y su sonrojante mendacidad la curiosa respuesta de Polanco y su satélite catalán diciendo que ya se ha cumplido la sentencia del antenicidio, cuando el propio Zapatero ha dicho que resulta de tan difícil cumplimiento que le obliga a cambiar la ley, otorgándole a Polanco el 50% de todas las frecuencias. ¿Y a qué empresa se ha vendido esa cadena ilegalmente comprada? Porque el Supremo dictó su sentencia en defensa de la pluralidad, menoscabada por la fechoría polanquista, no menos ilegal por contar con la complicidad de Godó, que tan exquisitamente se portó con los que lo habíamos convertido en dueño de la primera cadena de radio española. ¿En qué frecuencia emite, quién la hace, cómo se llama esa cadena que recoge las sesenta y tantas emisoras de Antena 3 de radio? Hasta ahora, no teníamos noticia de su existencia. Y desde ahora, tampoco. Es sólo una mentira más, es la trola perpetua. Es la última manifestación del liberticidio, delito el más frecuente en la comunicación española. Qui prodest? Ese que no se atreven a nombrar ni los presidentes del Gobierno: Polanco, Polanco, Polanco. ¿A quién perjudica? A la libertad. Y a España, España, España.
 
Peces Barba, alto comisionado de apoyo a “unas” víctimas del terrorismo que decide quitarse la máscara.
Felicitémonos: han caído las máscaras. El alto comisionado de apoyo a “unas” víctimas del terrorismo, Gregorio Peces Barba, se desplazará este jueves a Vitoria para asistir a la conmemoración del quinto aniversario de la muerte del dirigente socialista Fernando Buesa, asesinado por ETA. Ya tenemos la demostración de que este señor no representa a todos los caídos por los terroristas pues Peces Barba no asistió a ninguno de los homenajes por la muerte de Gregorio Ordóñez. Tampoco, a los de Alberto Jiménez Becerril en Sevilla. Ambos eran cargos del PP y también fueron asesinados por ETA. Este será su primer acto público como alto comisionado para las víctimas del terrorismo. La primera polémica se produjo cuando no acudió a la manifestación de la AVT el 22 de enero en Madrid. Entonces, el alto comisionado justificó su ausencia en que no iba a acudir a actos “no unitarios”, dijo que la manifestación había puesto de manifiesto “manipulaciones políticas e ideológicas” y que no iría a ninguna manifestación si no había “nuevas víctimas”. No ha habido nuevas víctimas y el gesto de Peces Barba pone de manifiesto su parcialidad. Guinda a la claridad. La ciudadanía ya lo tiene claro.


 
Representantes de Asuntos Exteriores viajan a Venezuela y celebran otra reunión “discreta” con Hugo Chávez
Es conocido el afán de discreción que guía en los últimos tiempos la actividad del gobierno de Zapatero, con reuniones a veces secretas y a veces discretas entre altos cargos de la administración y personajes del ámbito político. Según ha podido confirmar El Confidencial Digital, una delegación de Exteriores encabezada por Bernardino León acaba de realizar un viaje a Venezuela de estas características.


Al margen de los fugaces encuentros de Miguel Ángel Moratinos con sus homólogos norteamericanos, existe un gran interés por parte del Ejecutivo español hacia el mandatario venezolano Hugo Chávez, entusiasta adherente de la Alianza de las Civilizaciones propugnada por Rodríguez Zapatero y su ministro de Exteriores.


De hecho, Caracas parece haberse convertido en un destino preferente del partido en el gobierno: tras la cancelación de la visita de Zapatero a instancias del presidente colombiano Álvaro Uribe, José Bono mantuvo una “discreta” entrevista con Hugo Chávez en el Palacio de Miraflores.


La discreción, sin embargo, no termina aquí, puesto que en días recientes, según ha podido saber ECD, una delegación de Exteriores, encabezada por Bernardino León, mano derecha de Moratinos y Secretario de Estado de Política Exterior, viajó rumbo a Venezuela a mantener otra entrevista con el máximo mandatario venezolano.


¿El propósito? Al margen de la Alianza de Civilizaciones, la conversación habrá girado en torno a los actuales problemas entre Colombia y Venezuela, y al posible contrato con IZAR para la construcción y reparación de barcos venezolanos, de cara al rearme que está llevando a cabo Hugo Chávez. Rearme, por cierto, que preocupa y mucho en Hispanoamérica, sobre todo, en Estados Unidos, pues la “revolución bolivariana” de Chávez parece tener una clara vocación expansionista.


De hecho, al margen de la retirada de las tropas de Irak, el principal problema que tiene actualmente la Administración estadounidense con España es la estrategia de acercamiento a Cuba y Venezuela del gobierno de Zapatero, un acercamiento que colisiona frontalmente con la política de Estados Unidos en la zona, manifestada en su apoyo a Colombia contra el narcotráfico y las guerrillas.

Por otra parte, se teme —según comentan a ECD algunos analistas- la hipoteca que pueda suponer esta negociación con Chávez por los barcos: el alivio de la situación de IZAR mediante la contratación de carga de trabajo venezolana para los astilleros podría exigir un comprometido apoyo político por parte de España a los planes de Chávez.


 
Las entrevistas secretas de ZP.
Al campeón de la transparencia, al adalid del talante, es decir, a nuestro Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se le ha pillado en los últimos días en dos renuncios de no menor importancia. Se le ha pillado en la ocultación a la opinión pública de dos entrevistas en la Moncloa de indudable trascendencia política dado el rango de sus interlocutores que no eran otros que el Presidente del Euskadi Buru Batzar -máximo órgano ejecutivo del PNV- Josu Jon Imaz y el Presidente de Esquerra Republicana de Cataluña, Josep Lluis Carod Rovira.


La primera de esas reuniones, la que tuvo con Imaz, fue conocida gracias a una magnífica exclusiva periodística de este confidencial, que con su publicación, puso de manifiesto, entre otras cosas, que también se puede hacer un periodismo serio, riguroso, fiable, desde los confidenciales que están en la red, a pesar de que algunos de ellos no contribuyan habitualmente a que se tenga una buena opinión de ellos. No es el caso de "El Confidencial Digital", que ha ganado con esta exclusiva periodística, muchos gramos de credibilidad, por lo que no cabe mas que felicitar a su director y a todos los que trabajan en él.


¿Por qué Zapatero quiso ocultar sus reuniones con Imaz y Carod Rovira?. ¿Hay algo de lo que hablaron o pactaron que no deba ser conocido por los españoles?. Cuando un Presidente de Gobierno no quiere que se conozcan este tipo de reuniones, no suele ser por razones de "discreción" como se ha argumentando desde el Palacio de la Moncloa, una vez que se supo de su celebración. No, esa no es la razón. Normalmente, los políticos están encantados de contar lo que hacen, de salir en los telediarios, en las fotos de los periódicos. Por lo tanto, cuando ocultan sus reuniones, siempre hay que ponerse en lo peor.


En el caso que nos ocupa, ambas reuniones se circunscribieron a cuestiones muy delicadas. Con Imaz, seguro que el Presidente del Gobierno trató del Plan Ibarretxe; de la posible negociación del Gobierno con la banda terrorista ETA; de la oferta de Zapatero al PNV para iniciar lo que el llama una "nueva etapa" para Euskadi después de las elecciones autonómicas que tendrán lugar el próximo 17 de abril; del posible pacto PNV-PSE tras dichas elecciones. En el caso de Carod Rovira, los temas de los que hablaron tampoco resultan difíciles de averiguar: hasta donde puede llegar Zapatero y el PSOE en el proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña; por donde puede avanzar lo que ya se denomina con una pasmosa normalidad en algunos ámbitos políticos la "segunda transición" y, por supuesto, Zapatero le tranquilizaría a Carod Rovira, respecto al nivel de compromiso que adquirió con el líder de la oposición, Mariano Rajoy, en la reunión -esa si fue pública- que habían mantenido en la Moncloa el pasado 14 de enero, y en la que el presidente del PP le ofreció al Presidente del Gobierno todo el apoyo de su partido para hacer frente a cualquier intento secesionista que viniese del País Vasco o de Cataluña.


Precisamente por el momento tan delicado que se vive en la política española, con un Plan Ibarretxe que por mucho que se empeñe el Gobierno en decir que tras el rechazo en el Congreso de los Diputados, "ya está muerto", no es así ni mucho menos, como se verá en y después de las elecciones vascas. Porque ETA ha vuelto a reaparecer con fuerza: dos coches bomba en Getxo y Madrid, mas una bomba potente en un hotel de Denia, son muestras claras de que la banda terrorista sigue ahí. Por todo eso, lo que menos necesita España son entrevistas a "hurtadillas" entre el Presidente del Gobierno y los líderes de dos partidos, el PNV y ERC, cuyos objetivos son claramente coincidentes: la independencia de sus respectivos territorios, o dicho de otra forma, romper España.

Es el momento para que el principal partido de la oposición y su líder, Mariano Rajoy, no solamente pida o exija explicaciones, sino que advierta a Zapatero que por ese camino de profunda deslealtad no se va a ninguna parte. Mejor dicho, si se va a una: al desastre más absoluto, porque eso es lo que traería una negociación del Gobierno con ETA en el que hubiese concesiones; o el acuerdo de los socialistas con el PNV tras las elecciones vascas, o la aceptación como mal menor de una reforma del Estatuto de Cataluña que desborde los límites de la Constitución, solamente porque así lo decida, con toda la mayoría que se quiera, el Parlamento de Cataluña. El PP tiene diez millones de votos tras de sí, que seguro estarían dispuestos a movilizarse para intentar evitar lo que cada día que pasa parece más evidente: que la insolvencia de un Presidente de Gobierno arrastre a todo un País y lo coloque al borde del abismo.

 
El imprudente plebiscito de Zapatero.
Tras las elecciones del 14-M, ligadas a la masacre de Atocha, el presidente se enfrenta a su primer gran reto. El 74% de los españoles aún no sabe si acudirá a las urnas, y el voto negativo no se reduce a los antieuropeístas y los socios del Gobierno.

Llega la hora de la más que arriesgada apuesta -plebiscitaria para unos, europeísta para otros- del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. "Europa nos mira", y las encuestas ofrecen un más que preocupante panorama en el que la ignorancia sobre el tratado cuestiona honestamente la conveniencia del pronunciamiento del 20 de febrero.

Tras iniciativas supuestamente divulgativas como las del Gran Hermano, los Morancos, los estadios de fútbol o el referéndum plus, los españoles seremos los primeros en votar el tratado (aunque, paradójicamente, el resultado no vincule jurídicamente al Gobierno).

El fantasma de la abstención
El último eurobarómetro, posterior a los estudios del CIS, reflejaba que el 74% de los españoles aún no ha decidido ni tan siquiera si irá a votar, y el 33% no tiene ni la más mínima idea sobre el nuevo tratado. Con todo, el 37% aún no se ha forjado una opinión acerca del texto, y el 55% reconoce saber "muy poco". Con estos avales, no deberían sorprender las declaraciones que el argentino diario La Nación pone en boca de Zapatero durante una comida en su última visita a Argentina: "en política, habría dicho el filósofo, la democracia importa más que la verdad" (citando a Rorty).

Bajo este clima de neodespotismo ilustrado, no resultaría extraño que el Gobierno se llevara una sorpresa el próximo domingo 20. No sería la primera, ya que hace bien poco se les instaba desde la Junta Electoral Central a cambiar la campaña lanzada desde organismos públicos (una campaña de la que ÉPOCA ha sido excluida, cuestión de talante; esta vez del secretario de Estado de Comunicación, Miguel Barroso).

Apenas se ven en los medios opiniones contrarias a este tratado, por lo que las razones de sus detractores no han encontrado prácticamente cauce alguno de debate. Uno de los casos más llamativos de todo este proceso es el que se refiere a la base electoral del PP, que parece tener cada vez más claro el voto negativo.
 
Una manifestación por la unidad de España.
Vengo observando el panorama político nacional, con especial atención, desde hace algo más de dos años y más aún desde el 11 M. Veo los distintos informativos de las distintas televisiones, escucho las distintas cadenas de radio, las tertulias de unas y otras, las declaraciones de los políticos, leo los periódicos.


Cada vez estoy más alucinado, lo cual llega al colmo con el pleno en las Cortes en honor del presidente de la comunidad vasca. Permítame invocar mi idea de que considero absolutamente necesario que, por quien o quienes proceda, se convoque a una manifestación a nivel nacional “POR LA UNIDAD DE ESPAÑA”.


El resultado de la misma podría dar alguna idea de lo que queremos la mayoría de los españoles sobre este tema, como parece que ha sucedido en tiempos pretéritos cercanos sobre otros. Y de paso nuestro Presidente, Sr. R. Zapatero, despejase alguna duda al respecto, ¡si es que la tiene!


 
La entrevista secreta de Imaz con Zapatero también ha sorprendido a dirigentes del Partido Nacionalista Vasco.
La celebración de la entrevista secreta entre Rodríguez Zapatero y Josu Jon Ímaz, no sólo cogió por sorpresa a miembros del Gobierno y del PSOE, que no supieron nada hasta que se publicó en exclusiva en las páginas de El Confidencial Digital, sino que también ha sorprendido a destacados dirigentes del PNV.


Algunos observadores se han preguntado por qué razón, tanto el presidente del Gobierno como el del Partido Nacional Vasco, decidieron que su encuentro en La Moncloa, de cinco horas de duración, no se conociera ni siquiera entre los suyos. La cuestión es qué podían temer uno y el otro por la divulgación de la noticia.


En el caso del PNV, como decimos, la entrevista ha extrañado en algunos sectores del partido, que no estaban al tanto de que iba a celebrarse, ni tampoco después supieron que había tenido lugar.


Desde el País Vasco se comenta que Ímaz es un presidente con problemas internos, dado que salió elegido por escaso margen, enfrentado al sector que encabezan Egíbar y los fieles de Arzallus, una facción que sigue sin aceptar el resultado de aquella votación.


Se añade que el principal cargo del partido no es quien tiene el liderazgo, sino que, desde que ganó las últimas elecciones, lo ostenta sin duda alguna Juan José Ibarretxe. Y que Ímaz es a veces un poco “lanzado” y toma decisiones por libre, que no tienen el respaldo de todo el partido. Como puede haber ocurrido con la entrevista en Moncloa.


Se especula con la posibilidad de que uno de los temas de conversación fuera la formación de un gobierno de coalición PNV-PSOE. Esta opción, que posiblemente es la que plantea Ímaz, no es la de Ibarretxe y Egíbar, que a estas alturas aspiran a gobernar en solitario, y para quienes la unión con los socialistas sería un retroceso.

Casi ya en campaña electoral, manejar la hipótesis de un pacto de gobierno nacionalistas-socialistas en Euskadi perjudica a Ibarretxe y a Patxi López. Al primero, porque la opinión puede reaccionar diciendo: para llegar aquí tanto jaleo... A López, porque aparecería como un simple apéndice del PNV, un candidato que no aspira a ganar en solitario sino al segundo puesto.


 
«A España servir hasta morir»
«A España servir hasta morir»
Querido José Antonio: Un 26 de mayo junto con otros 61 compañeros, ya cumplísteis con esa consigna al embarcaros en ese motón de chatarra al que llamaron «Yak-42», después de cumplir una misión de ayuda. Recordarás mi consigna cuando te entregué el despacho de Teniente en ese templo del honor que es la Academia General Militar de Zaragoza, te dije: «El amor a España y su bandera debe prevalecer en ti sobre todo lo demás, y lo cumpliste a lo largo de tu efímera vida militar».
Desde esa nube que os habrán asignado habrás sentido vergüenza y rabia al ver desaparecer esas piedras que recordaban lo que llevamos dentro todos los que vestimos el uniforme militar.
Podrán quitar las piedras, nos lo podrán quitar todo, pero no podrán arrancar de nuestro espíritu ese amor a España que nos inculcaron en las Academias Militares. Amor y servicio a nuestra patria por el que estamos dispuestos siempre a dar «hasta la última gota de nuestra sangre».
Tus hermanos y yo, todos militares, estaremos siempre dispuestos «a España servir hasta morir».
 
MARAGALL Y LAS COMPARACIONES ODIOSAS.
DICE un sabio proverbio indostánico: "Antes de hablar considera lo que dices, por qué lo dices, a quién se lo dices, quién te lo ha dicho, quién escuchará lo que digas, mide las consecuencias de tus palabras y calcula qué provecho resultará de ellas para ti y para los demás. Luego, pon tus palabras en la punta de tu dedo, hazlas girar mientras cuentas diez antes de pronunciarlas; y de tus palabras no se desprenderá nunca daño alguno." Los políticos debían contar hasta diez antes de soltar cualquier pavada ante un micrófono. Si no, llegará el día en que tendrán que tendrán que lanzar sus mensajes en la esquina de los oradores de Hide Park porque la prensa, la radio y la televisión se hartarán de la política de declaraciones.

¿De verdad cree Maragall que lo ocurrido en el barrio barcelonés del Carmel es una desgracia tan grande como la que ocurrió con el chapapote tras el desastre del ´Prestige´ en la costa gallega en 2002? Ni por el número de familias damnificadas ni por los daños económicos para la economía nacional y autonómica ni por la extensión geográfica de las zonas afectadas ni por las implicaciones de derecho internacional marítimo público y privado ni por las repercusiones que aquel suceso tuvo para las industrias de construcción naval y transporte marítimo puede compararse el naufragio de aquel petrolero monocasco con el socavón originado por las obras del Metro de Barcelona. Comparar el derrumbe parcial de dos edificios, la necesaria demolición de otros tres y el desalojo de 1.054 personas con el desastre del ´Prestige´ no es más que oportunismo electoralista y un intento de acceder a subvenciones de la UE para la remodelación de un barrio vergonzosamente abandonado. De lo que hay que hablar es de responsabilidades políticas, técnicas y civiles en materia de urbanismo e infraestructuras, de pólizas de seguros y de indemnizaciones por imprudencia temeraria.
 
El Gobierno suprime las oposiciones.
En un nuevo paso hacia el desmantelamiento de la Administración, el Gobierno ha tenido la sorprendente idea de suprimir las oposiciones para acceder a la función pública, eliminando las "pruebas de conocimiento".

Para el Gobierno no parece tener importancia los conocimientos que tengan las personas que vayan a desempeñar responsabilidades en la Administración.

Las oposiciones eran un método objetivo de selección de personal, basado en los principios del mérito y la capacidad.

El nuevo sistema, que supone la realización de pruebas psicotécnicas y cursillos prácticos, favorece el amiguismo y, sobre todo, rebaja sustancialmente el nivel de formación en los cuerpos superiores de la Administración.

Ya durante la etapa de Felipe González se habilitó una forma de acceso a la judicatura llamada "cuarto turno". A través de este cuarto turno accedieron a la judicatura muchos socialistas como los Ministros Belloch y Alonso y la Vicepresidente Fernández de la Vega.

 
Zapatero dijo que la entrevista con Bush “no se había planteado formalmente” cuando sí se solicitó a Washington.
El Gobierno español intentó conseguir una entrevista de Rodríguez Zapatero con George Bush, aprovechando su próxima visita a Europa y que coincidirán en Bruselas, en la cumbre de la OTAN, y escuchó —según ha confirmado ECD- un rotundo “no” por parte de Washington.


Las gestiones formales fueron realizadas a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, por los cauces diplomáticos habituales, y los norteamericanos lo descartaron con total claridad. No habrá reunión en Bruselas, a pesar de que —no se sabe bien por qué tipo de estrategia- el ministro Moratinos filtró que sí se iba a producir y luego tuvo que corregirlo como pudo.


El intento de conseguir esa entrevista existió, a pesar de que Rodríguez Zapatero haya intentado disimular el desaire y llegado a decir que el asunto “no se ha planteado formalmente”. Por lo tanto, el presidente, que hizo este comentario en la cafetería del Congreso, en el encuentro informal que allí mantuvo con los periodistas, no dijo verdad y lo sabía: sí se planteó formalmente.


Rodríguez Zapatero llegó a afirmar, en ese mismo cambio de impresiones con los informadores, que el encuentro “no procede”, y lo argumentó diciendo que la relación “es tranquila”.


 
LA MANO TENDIDA QUE ESCONDE EL PUÑAL.
IBARRETXE repitió ayer que venía a Madrid con la mano tendida para abrir un proceso negociador. Pero añadió inmediatamente que no se puede dar un no por respuesta sin admitir negociación previa. ¡Claro que se puede! Porque cuando uno no quiere dos no negocian, sobre todo si uno de ellos llama negociación a una exigencia bajo amenaza. Debería saber que el saludo con el brazo derecho extendido perpendicularmente al cuerpo y la mano tendida era el usado por los oficiales de caballería romana, destinado a demostrar que el que saludaba no ocultaba armas. El otro era el de la infantería, que todos los ejércitos del mundo emplean todavía con ligeras variantes. ¿Pretende el lendakari que 22 millones de españoles se pongan firmes y saluden llevándose la mano a la sien en señal de acatamiento a sus órdenes?

Rodríguez Zapatero contestó muy bien a Ibarretxe al decir que, como demócrata y como presidente de todos, se oponía a una propuesta que no es de todos. Pero estuvo más eficaz Mariano Rajoy cuando preguntó qué ocurriría con el 50 por ciento de los vascos no nacionalistas si se aprobara el plan. En ese marco naufragaron los inocentes discursos de los representantes del PNV y ERC. Y el oportunismo de Durán-Lleida merece entrar en la antología del disparate. Porque el dirigente de CiU olvidó que el asunto que se debatía era el rechazo o la toma en consideración del plan Ibarretxe, y que debía razonar el posicionamiento de su partido y no dedicarse a exhibir sus dotes parlamentarias en un mitin sobre las exigencias del nacionalismo catalán, algo inhábil en la situación parlamentaria de su partido. Para colmo terminó diciendo «no agotemos las posibilidades de acuerdo» cuando se supone que lo que quería decir es que debemos agotar las posibilidades de acuerdo o que no debemos darlas ya por agotadas. Con todo respeto, a algunas señorías habría que saludarlas haciéndoles la higa.