La solución habitacional para Trujillo
Mariano Rajoy, en racha de aciertos, ha pedido una solución habitacional permanente para la ministra Trujillo: la clausura de su Ministerio. Además de una partida de gastos crecientes y rigurosamente injustificados, la política extremeña tiene un poder inútil sobre un asunto que no le compete. Y es que, como bien dice el líder de la Oposición, ese Ministerio carece de competencias, no podría aunque quisiera tener una política de suelo o de alquileres, y cuando se inventa algo que hacer, el resultado oscila entre lo grotesco y lo ridículo. No es menos ridículo el grotesco papel que ante esa incapacidad trufada de nerviosismo debe asumir el Gobierno en pleno, forzados a defender una sarta de majaderías y disparates que parecen diseñadas por la Oposición para zaherir al inquilino monclovita. Se supone que Rajoy pide la liquidación de Casa Trujillo para que Zapatero la mantenga en el cargo y así tener abierto un frente de desgaste para el PSOE que no deja de producir titulares adversos, cifra de la supuesta eficacia de nuestros políticos, sin apenas excepción.
Como la humildad no se cuenta entre las virtudes de Zapatero, es inútil soñar con otra posibilidad que la de aumentar las atribuciones o multiplicar las adhesiones y respaldos gubernamentales a la desdichada ejecutoria trujillosa, trujillera o trujillil. Por suerte, su capacidad de hacer daño está tan limitada como sus competencias, así que los dislates se reducen esencialmente al medio conceptual. Salvo que, finalmente, se empeñe en poner en marcha esa disparatada Oficina de Alquiler cuyo primer paso sería el de encarecer un veinte por ciento las de por sí caras y escasas viviendas alquilables. Justo es reconocer que para los medios críticos con el Gobierno, María Antonia Trujillo es un manantial inagotable de noticias, un vivero de comentarios, una mina de chistes, burlas y sátiras. Si llega a ocupar con su colega Carmen Calvo el doble duplex de El Viso, habrá un retén de fotógrafos permanentemente instalado en sus cercanías, al acecho de la noticia en sus pisos, escaleras, ascensores y jardines. Noticia que, fatalmente, se producirá. Y que, con toda probabilidad, alegrará el día a la Oposición. En realidad, mantener en su cargo a Trujillo es prácticamente el único gesto amistoso de Zapatero con Rajoy.
Como la humildad no se cuenta entre las virtudes de Zapatero, es inútil soñar con otra posibilidad que la de aumentar las atribuciones o multiplicar las adhesiones y respaldos gubernamentales a la desdichada ejecutoria trujillosa, trujillera o trujillil. Por suerte, su capacidad de hacer daño está tan limitada como sus competencias, así que los dislates se reducen esencialmente al medio conceptual. Salvo que, finalmente, se empeñe en poner en marcha esa disparatada Oficina de Alquiler cuyo primer paso sería el de encarecer un veinte por ciento las de por sí caras y escasas viviendas alquilables. Justo es reconocer que para los medios críticos con el Gobierno, María Antonia Trujillo es un manantial inagotable de noticias, un vivero de comentarios, una mina de chistes, burlas y sátiras. Si llega a ocupar con su colega Carmen Calvo el doble duplex de El Viso, habrá un retén de fotógrafos permanentemente instalado en sus cercanías, al acecho de la noticia en sus pisos, escaleras, ascensores y jardines. Noticia que, fatalmente, se producirá. Y que, con toda probabilidad, alegrará el día a la Oposición. En realidad, mantener en su cargo a Trujillo es prácticamente el único gesto amistoso de Zapatero con Rajoy.
El Instituto Elcano estudia modificar sus estatutos para que el socialista Suárez Pertierra pueda cobrar por ser presidente.
Continúa en el Real Instituto Elcano la anómala situación que El Confidencial Digital destapó en su día. Tras el profundo descontento ideológico de Moratinos con el Instituto, el presidente Serra presentó su dimisión y el director Lamo de Espinosa ejercerá en funciones hasta ser sustituido. El nuevo presidente, Suárez Pertierra estudia modificar los estatutos para cobrar por su cargo honorífico.
Hasta ahora, el puesto de presidente era una distinción que conllevaba una posición de gran prestigio pero no la recepción de emolumento alguno, pues la presidencia del Elcano se consideraba un trabajo de representación del Instituto muy ajeno a la gestión diaria de los asuntos, competencia del director.
El ex ministro de Educación y Defensa Suárez Pertierra, catedrático de Derecho Canónico de la UNED venía hasta ahora desempeñando el puesto de director del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de investigación sobre la paz, la seguridad y la defensa. Este trabajo lo compaginaba con la publicación de trabajos sobre su especialidad y también, por ejemplo, con tareas propias de la docencia, como la vigilancia de exámenes en la UNED.
El nombramiento de Suárez Pertierra ha llamado la atención en tanto que muchos consideraban que había desaparecido su influencia en el PSOE, por más que desde 1982 el político asturiano ha ocupado diversos puestos en la Administración. Como dato curioso, un hijo suyo es integrante del Gabinete del actual presidente del Gobierno.
El Instituto Elcano, que se define como fundación privada e independiente, ha estado al borde de la escisión por el nombramiento de Suárez Pertierra y por la previsible incorporación como director del analista del diario El País Andrés Ortega, movimiento que algunos consideran como un desembarco de PRISA en el principal organismo independiente de estudio sobre política internacional y relaciones internacionales de España.
Hasta ahora, el puesto de presidente era una distinción que conllevaba una posición de gran prestigio pero no la recepción de emolumento alguno, pues la presidencia del Elcano se consideraba un trabajo de representación del Instituto muy ajeno a la gestión diaria de los asuntos, competencia del director.
El ex ministro de Educación y Defensa Suárez Pertierra, catedrático de Derecho Canónico de la UNED venía hasta ahora desempeñando el puesto de director del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de investigación sobre la paz, la seguridad y la defensa. Este trabajo lo compaginaba con la publicación de trabajos sobre su especialidad y también, por ejemplo, con tareas propias de la docencia, como la vigilancia de exámenes en la UNED.
El nombramiento de Suárez Pertierra ha llamado la atención en tanto que muchos consideraban que había desaparecido su influencia en el PSOE, por más que desde 1982 el político asturiano ha ocupado diversos puestos en la Administración. Como dato curioso, un hijo suyo es integrante del Gabinete del actual presidente del Gobierno.
El Instituto Elcano, que se define como fundación privada e independiente, ha estado al borde de la escisión por el nombramiento de Suárez Pertierra y por la previsible incorporación como director del analista del diario El País Andrés Ortega, movimiento que algunos consideran como un desembarco de PRISA en el principal organismo independiente de estudio sobre política internacional y relaciones internacionales de España.
El fiscal denuncia a un ex concejal del PSOE en Sevilla por el caso de las facturas.
La Fiscalía acordó ayer interponer una denuncia contra el ex concejal del PSOE y ex delegado del Distrito José Antonio García; el ex director de Área y ex secretario del mismo distrito, José Marín; el empleado municipal del mismo distrito Manuel Portela; contra el empresario José Pardo y contra un socio de éste, Jesús Barrera, por haber encontrado indicios racionales de hechos que pudieran ser constitutivos de delintos continuados de falsedad en documento oficial y malversación de fondos públicos.
La denuncia asegura que entre el 5 de diciembre de 2002 y el 31 de marzo de 2003, José Pardo y Jesús Barrera, «sin conocimiento del administrador único de la compañía COS, firmaron con José Marín, secretario del distrito Macarena, 28 adjudicaciones de obras menores de carácter urgente, consignando en los documentos correspondientes como empresa adjudicataria a COS y señalando como representante de la misma a José Pardo García».
De las 28 obras, dos al menos, consistentes en la demolición de dos módulos en la plaza de la iglesia de la barriada de San Diego, no se ejecutaron, pese a lo cual las dio por hechas el empleado municipal encargado de su verificación, según la Fiscalía. El 7 de mayo, Pardo entregó a Marín las 28 facturas, incluidas las relativas a obras no ejecutadas, «admitiéndolas no obstante todas ellas el mencionado secretario de distrito y extendiendo los cheques» con cargo a la cuenta del distrito.
Dichos cheques fueron firmados por el concejal l distrito y cobrados por Pardo García en ventanilla, «exhibiendo simplemente su DNI». El edil imputado, añade la denuncia, «prestó su conformidad a la cuenta así elaborada, estampando su firma en la misma el 24 de enero de 2005» y la presentó para su aprobación a la Junta de Gobierno del Ayuntamiento el 10 de marzo de 2005.
La resolución de la Fiscalía conmocionó al Ayuntamiento. Mientras que la oposición mostraba su satisfacciónor una medida que les da la razón y tanto PA como PP anunciaban que se presentarían como acusación particulare en el caso, el PSOE tardó más de tres horas y media en pronunciarse pese a que el concejal es de dicho partido. Francisco Fernández, portavoz socialista, anunció que su grupo se va a personar como acusación particular contra «los empresarios que cobraron de forma ilícita y fradudulenta».
La denuncia asegura que entre el 5 de diciembre de 2002 y el 31 de marzo de 2003, José Pardo y Jesús Barrera, «sin conocimiento del administrador único de la compañía COS, firmaron con José Marín, secretario del distrito Macarena, 28 adjudicaciones de obras menores de carácter urgente, consignando en los documentos correspondientes como empresa adjudicataria a COS y señalando como representante de la misma a José Pardo García».
De las 28 obras, dos al menos, consistentes en la demolición de dos módulos en la plaza de la iglesia de la barriada de San Diego, no se ejecutaron, pese a lo cual las dio por hechas el empleado municipal encargado de su verificación, según la Fiscalía. El 7 de mayo, Pardo entregó a Marín las 28 facturas, incluidas las relativas a obras no ejecutadas, «admitiéndolas no obstante todas ellas el mencionado secretario de distrito y extendiendo los cheques» con cargo a la cuenta del distrito.
Dichos cheques fueron firmados por el concejal l distrito y cobrados por Pardo García en ventanilla, «exhibiendo simplemente su DNI». El edil imputado, añade la denuncia, «prestó su conformidad a la cuenta así elaborada, estampando su firma en la misma el 24 de enero de 2005» y la presentó para su aprobación a la Junta de Gobierno del Ayuntamiento el 10 de marzo de 2005.
La resolución de la Fiscalía conmocionó al Ayuntamiento. Mientras que la oposición mostraba su satisfacciónor una medida que les da la razón y tanto PA como PP anunciaban que se presentarían como acusación particulare en el caso, el PSOE tardó más de tres horas y media en pronunciarse pese a que el concejal es de dicho partido. Francisco Fernández, portavoz socialista, anunció que su grupo se va a personar como acusación particular contra «los empresarios que cobraron de forma ilícita y fradudulenta».
Bochornoso cálculo electoral
Iban advertidos, y no hicieron nada. Al final, de poco ha servido el grito de socorro que los demócratas elevaron al Gobierno para impedir que una lista cuando menos sospechosa y cuando más directamente vinculada con el entorno de Batasuna concurra a las elecciones vascas del próximo domingo. El día 17, el Partido Comunista de las Tierras Vascas, el ya célebre EHAK que está llenando de carteles las calles y pueblos del País Vasco, podrá presentarse ante los electores a pesar de los muchos indicios que la sitúan más cerca de los asesinos que de las víctimas.
Ha sido inútil insistir a lo largo de los últimos días en hechos tan evidentes como que EHAK ha recogido el testigo de la ya ilegal Aukera Guztiak, que sus líderes se han negado en redondo a condenar el terrorismo etarra o que el mismísimo Arnaldo Otegui pidió el pasado viernes públicamente a los batasunos que prestasen su apoyo a la candidatura de los Comunistas Vascos. Para la Abogacía General del Estado la única conexión constatable entre ambas formaciones es que el jefe de prensa es la misma persona, un tal Joseba Zinkunegui. Los abogados del Estado, sin embargo, no han sido en esta ocasión más que la triste correa transmisora del presidente Rodríguez Zapatero, político de oportunidad cuya agenda es otra bien distinta.
Durante el último año, tal y como dejó ayer meridianamente claro Esperanza Aguirre, el Gobierno de Zapatero se ha empeñado en supeditar los intereses de la Nación a los de su partido. No ha existido más proyecto en España en los últimos doce meses que el proyecto privado del PSOE, con el objetivo declarado de hacer de nuestro país un simple trasunto del partido en el poder. En esas coordenadas se entiende que, ante una fecha tan emblemática como la de las elecciones vascas, se haya diseñado desde Moncloa una estrategia tan vil y tan alejada de lo que realmente conviene al País Vasco. Los cálculos de Zapatero consisten, esencialmente, en presentarse como árbitro de la gobernabilidad ofreciendo sus escaños a un PNV preso de la mayoría relativa en la cámara. Para ello no ha tenido empacho en alejarse a conciencia de sus aliados naturales en aquella autonomía que, dadas las anormales circunstancias que padece desde hace años, son los populares de María San Gil.
El broche de oro a la operación de distanciamiento lo ha puesto absteniéndose adrede de una suerte de relegalización de Batasuna bajo otro nombre y con caras nuevas para evitar las sospechas de los jueces. En cuanto al Pacto Antiterrorista que hizo posible la unidad de los constitucionalistas puede considerarse roto, y no precisamente por culpa del PP. Zapatero, sin embargo, ha encendido el ventilador y ha acusado a los populares de deslealtad. Curioso modo de confundir en un dirigente cuyas lealtades inquebrantables son siempre para partidos que, como Esquerra Republicana, tienen como único propósito dinamitar la Constitución y el Estado de Derecho.
Si finalmente se sale con la suya y consigue embarcarse junto al PNV en un Gobierno de coalición que allane el camino a un nuevo plan Ibarretxe rebautizado, la estratagema preelectoral habrá quedado a la vista de todos. Si no es así, si a pesar de prestidigitar con cartas marcadas por el diablo, el PSE se queda a las puertas de Ajuria Enea, todo habrá sido en vano y se cerrará un nuevo capítulo de desvergüenza política ante la que más de uno deberá dar explicaciones. Porque, el día 18 por la mañana, los concejales y diputados del PSOE en el País Vasco seguirán siendo lo que son hoy día, unos ciudadanos de segunda en un mundo de nacionalismo obligatorio. Para entonces, los recién elegidos diputados del PCTV se pavonearán soberbios delante de los que un día les abrieron de par en par las puertas del parlamento.
Ha sido inútil insistir a lo largo de los últimos días en hechos tan evidentes como que EHAK ha recogido el testigo de la ya ilegal Aukera Guztiak, que sus líderes se han negado en redondo a condenar el terrorismo etarra o que el mismísimo Arnaldo Otegui pidió el pasado viernes públicamente a los batasunos que prestasen su apoyo a la candidatura de los Comunistas Vascos. Para la Abogacía General del Estado la única conexión constatable entre ambas formaciones es que el jefe de prensa es la misma persona, un tal Joseba Zinkunegui. Los abogados del Estado, sin embargo, no han sido en esta ocasión más que la triste correa transmisora del presidente Rodríguez Zapatero, político de oportunidad cuya agenda es otra bien distinta.
Durante el último año, tal y como dejó ayer meridianamente claro Esperanza Aguirre, el Gobierno de Zapatero se ha empeñado en supeditar los intereses de la Nación a los de su partido. No ha existido más proyecto en España en los últimos doce meses que el proyecto privado del PSOE, con el objetivo declarado de hacer de nuestro país un simple trasunto del partido en el poder. En esas coordenadas se entiende que, ante una fecha tan emblemática como la de las elecciones vascas, se haya diseñado desde Moncloa una estrategia tan vil y tan alejada de lo que realmente conviene al País Vasco. Los cálculos de Zapatero consisten, esencialmente, en presentarse como árbitro de la gobernabilidad ofreciendo sus escaños a un PNV preso de la mayoría relativa en la cámara. Para ello no ha tenido empacho en alejarse a conciencia de sus aliados naturales en aquella autonomía que, dadas las anormales circunstancias que padece desde hace años, son los populares de María San Gil.
El broche de oro a la operación de distanciamiento lo ha puesto absteniéndose adrede de una suerte de relegalización de Batasuna bajo otro nombre y con caras nuevas para evitar las sospechas de los jueces. En cuanto al Pacto Antiterrorista que hizo posible la unidad de los constitucionalistas puede considerarse roto, y no precisamente por culpa del PP. Zapatero, sin embargo, ha encendido el ventilador y ha acusado a los populares de deslealtad. Curioso modo de confundir en un dirigente cuyas lealtades inquebrantables son siempre para partidos que, como Esquerra Republicana, tienen como único propósito dinamitar la Constitución y el Estado de Derecho.
Si finalmente se sale con la suya y consigue embarcarse junto al PNV en un Gobierno de coalición que allane el camino a un nuevo plan Ibarretxe rebautizado, la estratagema preelectoral habrá quedado a la vista de todos. Si no es así, si a pesar de prestidigitar con cartas marcadas por el diablo, el PSE se queda a las puertas de Ajuria Enea, todo habrá sido en vano y se cerrará un nuevo capítulo de desvergüenza política ante la que más de uno deberá dar explicaciones. Porque, el día 18 por la mañana, los concejales y diputados del PSOE en el País Vasco seguirán siendo lo que son hoy día, unos ciudadanos de segunda en un mundo de nacionalismo obligatorio. Para entonces, los recién elegidos diputados del PCTV se pavonearán soberbios delante de los que un día les abrieron de par en par las puertas del parlamento.
Aznar afirma que Zapatero encabezó tras el 11-M una «escalada de mentiras y manipulación»
El ex presidente del Gobierno José María Aznar asegura en un nuevo libro que lo ocurrido tras los atentados del 11-M fue el "punto culminante" de una "escalada" de mentiras y manipulación que encabezó Rodríguez Zapatero y con la que se trasgredieron "todas las barreras morales y legales" para desalojar al PP del poder.
Ésta es la conclusión de un análisis de lo sucedido entre la mañana de los atentados y la jornada electoral que realiza Aznar en uno de los capítulos de su nuevo libro, "Retratos y perfiles; de Fraga a Bush", que saldrá a la venta en los próximos días.
Aznar comienza relatando las primeras horas del día 11 de marzo de 2004 y las decisiones que se tomaron tras conocer la magnitud del atentado, entre otras la de no convocar el Pacto Antiterrorista, que asegura nunca se ha convocado tras un atentado y que Zapatero "no pidió nunca en las dos conversaciones" que mantuvieron ese día. Lo que sí dijo el entonces candidato socialista es que "la reacción debía ser la misma si se trataba de ETA o de una organización islámica" y que a él "le era indiferente que sea ETA o Al Qaeda", afirma Aznar.
Cuando recuerda las protestas al paso de la manifestación del día siguiente, Aznar afirma que "estaban encuadradas en una estrategia que se había puesto en marcha el mismo día 11" cuando el propio Zapatero llamó al director del periódico «El Mundo» para decirle que tenía información sobre la existencia de dos suicidas entre las víctimas, algo sobre lo que ni comunicó ni pidió información al presidente del Gobierno.
Así, de "sembrar la duda el día 11, se pasó, el día 12, a extender la sospecha", señala Aznar, quien recuerda que fue entonces cuando Zapatero afirmó en la radio que la "valoración política no sería la misma" de ser ETA o Al Qaeda. "Informamos de los hechos tal y como los íbamos conociendo. Otros construyeron una historia, una pura especulación de efectos políticos muy concretos", dice Aznar.
También señala que las manifestaciones ante sedes del PP del día 13, jornada de reflexión, "fueron la continuación lógica de la campaña iniciada el día 12 y de un movimiento de radicalización que se había empezado a fraguar (...) desde el hundimiento del Prestige y continuó con la intervención en Irak". Además, apunta que si en aquellas protestas había "personas de buena fe" no se dieron cuenta de que "con su presencia estaban siguiendo el guión deseado por los terroristas y contribuyendo a que éstos alcanzaran su objetivo: volcar los resultados electorales".
Cuando aquella noche Alfredo Pérez Rubalcaba acusó al Gobierno de mentir "fue el punto culminante de una escalada que encabezó José Luis Rodríguez Zapatero, al decir lo contrario de lo que me había dicho antes acerca de las consecuencias políticas de la autoría del atentado". Así, mientras el Gobierno se atenía a los hechos que iba conociendo, se había puesto en marcha un frente mediático y político que no dudaba en transgredir todas las barreras morales y legales con tal de conseguir el desalojo del PP del poder", dice.
En su relato, Aznar afirma que nunca ha puesto en duda la legitimidad de la victoria electoral del PSOE, pero añade que no cree que "se borre pronto del recuerdo la forma en que el PSOE ganó aquellas elecciones" y asegura estar "convencido desde aquella misma tarde de que haber llegado al poder de ese modo no dejaría de tener consecuencias sobre la propia acción del Gobierno".
Finalmente, tras comentar su comparecencia de más de 10 horas ante la comisión parlamentaria de investigación del 11-M, Aznar asegura que, a la mañana siguiente, se levantó a las seis de la madrugada y viajó a la República Checa. "Comparecer ante el Parlamento siempre es un honor, y hacerlo durante tantas horas no es tan cansado, ni le debe impedir a nadie cumplir con sus responsabilidades", dice Aznar, en clara referencia al hecho de que, tras comparecer ante la comisión, Zapatero canceló un viaje oficial que tenía previsto realizar a Polonia a la mañana siguiente.
Ésta es la conclusión de un análisis de lo sucedido entre la mañana de los atentados y la jornada electoral que realiza Aznar en uno de los capítulos de su nuevo libro, "Retratos y perfiles; de Fraga a Bush", que saldrá a la venta en los próximos días.
Aznar comienza relatando las primeras horas del día 11 de marzo de 2004 y las decisiones que se tomaron tras conocer la magnitud del atentado, entre otras la de no convocar el Pacto Antiterrorista, que asegura nunca se ha convocado tras un atentado y que Zapatero "no pidió nunca en las dos conversaciones" que mantuvieron ese día. Lo que sí dijo el entonces candidato socialista es que "la reacción debía ser la misma si se trataba de ETA o de una organización islámica" y que a él "le era indiferente que sea ETA o Al Qaeda", afirma Aznar.
Cuando recuerda las protestas al paso de la manifestación del día siguiente, Aznar afirma que "estaban encuadradas en una estrategia que se había puesto en marcha el mismo día 11" cuando el propio Zapatero llamó al director del periódico «El Mundo» para decirle que tenía información sobre la existencia de dos suicidas entre las víctimas, algo sobre lo que ni comunicó ni pidió información al presidente del Gobierno.
Así, de "sembrar la duda el día 11, se pasó, el día 12, a extender la sospecha", señala Aznar, quien recuerda que fue entonces cuando Zapatero afirmó en la radio que la "valoración política no sería la misma" de ser ETA o Al Qaeda. "Informamos de los hechos tal y como los íbamos conociendo. Otros construyeron una historia, una pura especulación de efectos políticos muy concretos", dice Aznar.
También señala que las manifestaciones ante sedes del PP del día 13, jornada de reflexión, "fueron la continuación lógica de la campaña iniciada el día 12 y de un movimiento de radicalización que se había empezado a fraguar (...) desde el hundimiento del Prestige y continuó con la intervención en Irak". Además, apunta que si en aquellas protestas había "personas de buena fe" no se dieron cuenta de que "con su presencia estaban siguiendo el guión deseado por los terroristas y contribuyendo a que éstos alcanzaran su objetivo: volcar los resultados electorales".
Cuando aquella noche Alfredo Pérez Rubalcaba acusó al Gobierno de mentir "fue el punto culminante de una escalada que encabezó José Luis Rodríguez Zapatero, al decir lo contrario de lo que me había dicho antes acerca de las consecuencias políticas de la autoría del atentado". Así, mientras el Gobierno se atenía a los hechos que iba conociendo, se había puesto en marcha un frente mediático y político que no dudaba en transgredir todas las barreras morales y legales con tal de conseguir el desalojo del PP del poder", dice.
En su relato, Aznar afirma que nunca ha puesto en duda la legitimidad de la victoria electoral del PSOE, pero añade que no cree que "se borre pronto del recuerdo la forma en que el PSOE ganó aquellas elecciones" y asegura estar "convencido desde aquella misma tarde de que haber llegado al poder de ese modo no dejaría de tener consecuencias sobre la propia acción del Gobierno".
Finalmente, tras comentar su comparecencia de más de 10 horas ante la comisión parlamentaria de investigación del 11-M, Aznar asegura que, a la mañana siguiente, se levantó a las seis de la madrugada y viajó a la República Checa. "Comparecer ante el Parlamento siempre es un honor, y hacerlo durante tantas horas no es tan cansado, ni le debe impedir a nadie cumplir con sus responsabilidades", dice Aznar, en clara referencia al hecho de que, tras comparecer ante la comisión, Zapatero canceló un viaje oficial que tenía previsto realizar a Polonia a la mañana siguiente.
¿CONOCES LA EUSKADI REAL?
La candidata maría San Gil está por el cambio
La Fundación Para La libertad ha publicado un manifiesto en el que se apunta la realidad que se vive en las Vascongadas. una realidad que quieren tapar el cabecilla de los separatistas y los grupos que lo apoyan. Estos son los datos:
- 40.000 familias por debajo del umbral de la pobreza.
- Los precios de la cesta de la compra y de la vivienda más altos de España. Un joven dedicará el 100% de su sueldo durante 16 años para pagarse un piso.
- El 94% de los contratos laborales firmados en el 2004 eran temporales y más de la mitad de menos de 3 meses.
- Más de la mitad de los trabajadores están sin convenio y con cifras históricas de conflictividad laboral y de jornadas perdidas por huelgas.
- Los profesionales sanitarios son los más desmotivados de toda la administración y están en huelga, paralizando nuestros hospitales.
- Hay 157 profesores de Institutos públicos encerrados porque les echan de su puesto de trabajo por no saber euskera, a pesar de que sus plazas seguirán siendo en castellano.
- Tenemos más alumnos matriculados en la escuela privada que en la pública, abandonada a su suerte.
- Los jóvenes vascos son los europeos que más tardan en independizarse de su familia.
- 15.000 personas, entre 25 y 45 años, se fueron de Euskadi en 2004, a buscar trabajo porque somos los últimos en creación de empleo cualificado.
- Nuestro Plan Energético va a duplicar la emisión de CO2, alejándonos más que nadie del protocolo de Kyoto.
- No han llegado al Parlamento Vasco ni la mitad de la Leyes prometidas por el PNV al inicio de la Legislatura.
- Han sustituido el triple pacto estatutario de Gernika (el de los vascos entre sí, el de los territorios del País Vasco y el de los vascos y el resto de los españoles) consensuado por más del 80% de los vascos/as en las urnas, por la imposición de su Plan con la mitad más uno de los parlamentarios, incluidos los de Batasuna.
- Han privilegiado los debates identitarios, que interesan al nacionalismo más radical, en detrimento de los debates que necesitan los vascos: sobre Vivienda, que no permite Madrazo; Educación, que prohibe Iztueta; o Empleo, que no gustan a Azkárraga.
- Y sobre todo la falta de libertad, por el acoso del terrorismo (más de 900 muertos, 5000 heridos y miles de amenazados y exiliados), sigue siendo el Problema fundamental que padece la sociedad vasca.
Esto demuestra que no han hecho nada para resolver los problemas reales de la gente, que ellos han creado y ocultado. Por eso Ibarretxe y el PNV, los responsables, tienen que ir a la oposición.
Ha llegado la hora de la alternativa a un proyecto agotado, sin futuro y a la defensiva, con un Gobierno de CAMBIO que abra las puertas del diálogo, que construya país desde los espacios de encuentro y que haga de la ciudadanía el centro de la política vasca.
PORQUE ES POSIBLE OTRA EUSKADI, LA DEL DIÁLOGO, APOYA EL CAMBIO EL 17 DE ABRIL.
La Fundación Para La libertad ha publicado un manifiesto en el que se apunta la realidad que se vive en las Vascongadas. una realidad que quieren tapar el cabecilla de los separatistas y los grupos que lo apoyan. Estos son los datos:
- 40.000 familias por debajo del umbral de la pobreza.
- Los precios de la cesta de la compra y de la vivienda más altos de España. Un joven dedicará el 100% de su sueldo durante 16 años para pagarse un piso.
- El 94% de los contratos laborales firmados en el 2004 eran temporales y más de la mitad de menos de 3 meses.
- Más de la mitad de los trabajadores están sin convenio y con cifras históricas de conflictividad laboral y de jornadas perdidas por huelgas.
- Los profesionales sanitarios son los más desmotivados de toda la administración y están en huelga, paralizando nuestros hospitales.
- Hay 157 profesores de Institutos públicos encerrados porque les echan de su puesto de trabajo por no saber euskera, a pesar de que sus plazas seguirán siendo en castellano.
- Tenemos más alumnos matriculados en la escuela privada que en la pública, abandonada a su suerte.
- Los jóvenes vascos son los europeos que más tardan en independizarse de su familia.
- 15.000 personas, entre 25 y 45 años, se fueron de Euskadi en 2004, a buscar trabajo porque somos los últimos en creación de empleo cualificado.
- Nuestro Plan Energético va a duplicar la emisión de CO2, alejándonos más que nadie del protocolo de Kyoto.
- No han llegado al Parlamento Vasco ni la mitad de la Leyes prometidas por el PNV al inicio de la Legislatura.
- Han sustituido el triple pacto estatutario de Gernika (el de los vascos entre sí, el de los territorios del País Vasco y el de los vascos y el resto de los españoles) consensuado por más del 80% de los vascos/as en las urnas, por la imposición de su Plan con la mitad más uno de los parlamentarios, incluidos los de Batasuna.
- Han privilegiado los debates identitarios, que interesan al nacionalismo más radical, en detrimento de los debates que necesitan los vascos: sobre Vivienda, que no permite Madrazo; Educación, que prohibe Iztueta; o Empleo, que no gustan a Azkárraga.
- Y sobre todo la falta de libertad, por el acoso del terrorismo (más de 900 muertos, 5000 heridos y miles de amenazados y exiliados), sigue siendo el Problema fundamental que padece la sociedad vasca.
Esto demuestra que no han hecho nada para resolver los problemas reales de la gente, que ellos han creado y ocultado. Por eso Ibarretxe y el PNV, los responsables, tienen que ir a la oposición.
Ha llegado la hora de la alternativa a un proyecto agotado, sin futuro y a la defensiva, con un Gobierno de CAMBIO que abra las puertas del diálogo, que construya país desde los espacios de encuentro y que haga de la ciudadanía el centro de la política vasca.
PORQUE ES POSIBLE OTRA EUSKADI, LA DEL DIÁLOGO, APOYA EL CAMBIO EL 17 DE ABRIL.
Simplemente, mezquindad.
En política hay muchas cuestiones opinables, incluso en el terreno de la estrategia siempre existen diversas decisiones –todas correctas– para afrontar una situación concreta. Pero en política existen también gestos que determinan el verdadero fondo y la verdadera actitud de un mandatario. Gestos que tienen una trascendencia irreversible en lo político y en lo humano. Y en esta ocasión tenemos que decir que el silencio oficial del presidente del Gobierno ante el fallecimiento de Juan Pablo II es desde todo punto inexplicable. No encontramos precedentes, no encontramos paralelismos en otros países, no encontramos razones. Es tal el ridículo absoluto que al final sólo caben dos posibilidades: o Zapatero es un sectario o simplemente es un paleto.
Dicen que el presidente del Gobierno no pensaba asistir a los funerales, y que desde protocolo le han exigido acudir a Roma el próximo viernes. Es una dato del que nunca tendremos la confirmación oficial, pero desde luego, visto que el presidente Zapatero ha sido incapaz de emitir una sola palabra de recuerdo tras la muerte del Papa, podemos esperar cualquier cosa.
Zapatero no ha dicho esta boca es mía, pero es que tampoco se ha dignado a acercarse a la Nunciatura Apostólica para firmar en el libro de condolencias. En este caso incluso ya entramos en el terreno de la más absoluta mala educación. Durante las ultimas jornadas hemos escuchado mensajes llegados de todo el mundo. El presidente Bush, el primer ministro Blair, el presidente Chirac, el presidente Putin, el presidente Lula o incluso el populista Chavez han hecho público –en formatos diferentes– su reconocimiento por la figura del Papa Juan Pablo II. Pero no, Zapatero es otra cosa y ha preferido guardar silencio.
Sinceramente, esta actitud del presidente del Gobierno es humillante para los españoles y un síntoma claro de la miras tan bajas de este político. Pero es por encima de todo una confirmación definitiva de que Zapatero no es un hombre de Estado y de que nunca llegará a serlo. Simplemente: ¡mezquindad!
Dicen que el presidente del Gobierno no pensaba asistir a los funerales, y que desde protocolo le han exigido acudir a Roma el próximo viernes. Es una dato del que nunca tendremos la confirmación oficial, pero desde luego, visto que el presidente Zapatero ha sido incapaz de emitir una sola palabra de recuerdo tras la muerte del Papa, podemos esperar cualquier cosa.
Zapatero no ha dicho esta boca es mía, pero es que tampoco se ha dignado a acercarse a la Nunciatura Apostólica para firmar en el libro de condolencias. En este caso incluso ya entramos en el terreno de la más absoluta mala educación. Durante las ultimas jornadas hemos escuchado mensajes llegados de todo el mundo. El presidente Bush, el primer ministro Blair, el presidente Chirac, el presidente Putin, el presidente Lula o incluso el populista Chavez han hecho público –en formatos diferentes– su reconocimiento por la figura del Papa Juan Pablo II. Pero no, Zapatero es otra cosa y ha preferido guardar silencio.
Sinceramente, esta actitud del presidente del Gobierno es humillante para los españoles y un síntoma claro de la miras tan bajas de este político. Pero es por encima de todo una confirmación definitiva de que Zapatero no es un hombre de Estado y de que nunca llegará a serlo. Simplemente: ¡mezquindad!
Protocolo corrige a Moncloa y obliga a Zapatero a acudir a los funerales de Juan Pablo II.
La voluntad política del Gobierno del PSOE de acercar posiciones con la Iglesia Católica y, sobre todo, los servicios de Protocolo del Palacio de La Moncloa han obligado al Ejecutivo socialista a elevar el rango de su representación en los funerales de Juan Pablo II.
Moncloa había determinado el pasado viernes, cuando el empeoramiento de la salud del Papa hacía prever un cercano desenlace fatal, que fuera la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, la máxima representante del Gobierno español en los funerales de Juan Pablo II. Sin embargo, finalmente será el propio José Luis Rodríguez Zapatero quien encabece de la delegación. Un repentino cambio en el que han tenido mucho que ver los servicios de Protocolo de Presidencia, como han reconocido a El Confidencial fuentes de Moncloa.
Según estas fuentes, éstos recordaron a los máximos responsables del Ejecutivo que la tradición vaticana obliga a que a los funerales acudan los presidentes de Gobierno y a la entronización del nuevo Papa, los jefes de Estado. Es decir, Zapatero y el Rey Juan Carlos, respectivamente.
Esta advertencia y la voluntad política del Gobierno del PSOE de acercar posiciones con la Iglesia Católica llevaban ayer a una fuente oficial consultada por este diario a afirmar que el Ejecutivo hará “exactamente lo que decidan la Santa Sede y la Casa Real española como más conveniente”. Esas palabras resumen la actitud de “máxima disponibilidad del Gobierno” para que el nivel de nuestra representación, en el rango y en los componentes, tanto en los funerales como en la entronización del nuevo Pontífice, sea el que sugieran el Vaticano, por un lado, y Zarzuela, por otro.
Aun así, se insiste en que el Gobierno estará de acuerdo con cualquier otra fórmula que se sugiera desde el Vaticano y la Casa Real respecto a los miembros del Ejecutivo que deban estar presentes en los dos viajes. De momento, junto al presidente del Gobierno, acudirán los ministros de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y el de Justicia, Juan Fernando López Aguilar.
Además, en las próximas horas, el Ejecutivo tiene previsto ponerse en contacto con el máximo dirigente del PP, Mariano Rajoy, para hacerle un ofrecimiento sin precedentes: que el principal partido de la oposición designe a una persona para que se incorpore a la delegación oficial española. Una persona que Moncloa desea que sea el propio Rajoy, como reconocen las fuentes consultadas. Hoy mismo, el líder de la oposición ha aceptado la invitación del Ejecutivo de Zapatero.
La cumbre Zapatero-Blázquez, mañana
Aunque la muerte de Juan Pablo II ha obligado a Rodríguez Zapatero a cambiar su agenda -ha suspendido sus actos electorales en la campaña vasca y su encuentro para hoy con el emir de Bahrein- el Gobierno y el Episcopado han decidido de común acuerdo mantener el anunciado encuentro entre el presidente y el recién elegido presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Ricardo Blázquez, que se celebrará mañana a mediodía en el Palacio de La Moncloa.
En un principio, la idea fue aplazar el encuentro, que estaba fijado antes de conocerse el fallecimiento del Papa Juan Pablo II, pero, finalmente, monseñor Blázquez lo mantuvo tras consultar con la Nunciatura de la Santa Sede en España, a la que, por otra parte, envió ayer un telegrama de pésame el presidente del Gobierno.
No fue, sin embargo, Zapatero, sino la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, vestida de luto riguroso, la que acudió personalmente para expresar al nuncio, Monteiro de Castro, su condolencia por la muerte del Pontífice y escribir en el libro de firmas que “la Historia del siglo XX no se entendería sin su presencia”.
Peregrinar de ministros
Esta tarde también pasará por la Nunciatura el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, al que la noticia de la muerte del Papa le sorprendió en Las Palmas. Hoy, lunes, viaja a París, donde firmará un tratado internacional sobre intercambio de datos penales. A su regreso de la capital francesa, irá en persona a expresar su condolencia al nuncio de Su Santidad en España, cosa que ya hizo ayer por teléfono, mientras se personaba en la Nunciatura la directora general de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico.
Por la Nunciatura pasó también ayer por la mañana el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Por la tarde, hacia las siete y media, lo hizo el ministro de Defensa, José Bono, acompañado de altos cargos de las Fuerzas Armadas.
Curiosamente, el ministro Bono es el miembro del Gobierno que más emplazamientos informativos ha recibido en las últimas cuarenta y ocho horas por parte de los medios de comunicación, incluida la publicación de un artículo de opinión (“mano tendida en lo social, mano de hierro en lo doctrinal”, dice Bono refiriéndose a Wojtyla), a pesar de que la voz oficial del Gobierno fue desde el primer momento la vicepresidenta Fernández de la Vega. La misma que iba a encabezar la delegación española en la exequias hasta que Protocolo obligó a sustituirla por el propio Rodríguez Zapatero.
Capilla ardiente
Mientras, en el Vaticano, la congregación de cardenales se reunió hoy para decidir la fecha del funeral del Papa Juan Pablo II y comenzar a preparar el Cónclave que elegirá a su sucesor. Los 183 purpurados convocados (en realidad son 184, pero uno es 'in pectore' y se ignora su identidad) fijaron la fecha del funeral solemne de Karol Wojtyla, el próximo viernes a las diez de la mañana. Por otra parte, Juan Pablo II será enterrado en el Vaticano, concretamente en las Grutas Vaticanas, a pocos metros de la Tumba del Apóstol Pedro.
La capilla ardiente de Juan Pablo II ha quedado instalada en la nave central de la Basílica de San Pedro del Vaticano, delante del llamado altar de la confesión, junto al famoso baldaquino de Bernini. Los restos mortales fueron trasladados allí desde la sala Clementina del Palacio Apostólico, donde reposaban desde el domingo, en una procesión en la que participaron los cardenales da la Curia, encabezados por el camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo.
Moncloa había determinado el pasado viernes, cuando el empeoramiento de la salud del Papa hacía prever un cercano desenlace fatal, que fuera la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, la máxima representante del Gobierno español en los funerales de Juan Pablo II. Sin embargo, finalmente será el propio José Luis Rodríguez Zapatero quien encabece de la delegación. Un repentino cambio en el que han tenido mucho que ver los servicios de Protocolo de Presidencia, como han reconocido a El Confidencial fuentes de Moncloa.
Según estas fuentes, éstos recordaron a los máximos responsables del Ejecutivo que la tradición vaticana obliga a que a los funerales acudan los presidentes de Gobierno y a la entronización del nuevo Papa, los jefes de Estado. Es decir, Zapatero y el Rey Juan Carlos, respectivamente.
Esta advertencia y la voluntad política del Gobierno del PSOE de acercar posiciones con la Iglesia Católica llevaban ayer a una fuente oficial consultada por este diario a afirmar que el Ejecutivo hará “exactamente lo que decidan la Santa Sede y la Casa Real española como más conveniente”. Esas palabras resumen la actitud de “máxima disponibilidad del Gobierno” para que el nivel de nuestra representación, en el rango y en los componentes, tanto en los funerales como en la entronización del nuevo Pontífice, sea el que sugieran el Vaticano, por un lado, y Zarzuela, por otro.
Aun así, se insiste en que el Gobierno estará de acuerdo con cualquier otra fórmula que se sugiera desde el Vaticano y la Casa Real respecto a los miembros del Ejecutivo que deban estar presentes en los dos viajes. De momento, junto al presidente del Gobierno, acudirán los ministros de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y el de Justicia, Juan Fernando López Aguilar.
Además, en las próximas horas, el Ejecutivo tiene previsto ponerse en contacto con el máximo dirigente del PP, Mariano Rajoy, para hacerle un ofrecimiento sin precedentes: que el principal partido de la oposición designe a una persona para que se incorpore a la delegación oficial española. Una persona que Moncloa desea que sea el propio Rajoy, como reconocen las fuentes consultadas. Hoy mismo, el líder de la oposición ha aceptado la invitación del Ejecutivo de Zapatero.
La cumbre Zapatero-Blázquez, mañana
Aunque la muerte de Juan Pablo II ha obligado a Rodríguez Zapatero a cambiar su agenda -ha suspendido sus actos electorales en la campaña vasca y su encuentro para hoy con el emir de Bahrein- el Gobierno y el Episcopado han decidido de común acuerdo mantener el anunciado encuentro entre el presidente y el recién elegido presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Ricardo Blázquez, que se celebrará mañana a mediodía en el Palacio de La Moncloa.
En un principio, la idea fue aplazar el encuentro, que estaba fijado antes de conocerse el fallecimiento del Papa Juan Pablo II, pero, finalmente, monseñor Blázquez lo mantuvo tras consultar con la Nunciatura de la Santa Sede en España, a la que, por otra parte, envió ayer un telegrama de pésame el presidente del Gobierno.
No fue, sin embargo, Zapatero, sino la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, vestida de luto riguroso, la que acudió personalmente para expresar al nuncio, Monteiro de Castro, su condolencia por la muerte del Pontífice y escribir en el libro de firmas que “la Historia del siglo XX no se entendería sin su presencia”.
Peregrinar de ministros
Esta tarde también pasará por la Nunciatura el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, al que la noticia de la muerte del Papa le sorprendió en Las Palmas. Hoy, lunes, viaja a París, donde firmará un tratado internacional sobre intercambio de datos penales. A su regreso de la capital francesa, irá en persona a expresar su condolencia al nuncio de Su Santidad en España, cosa que ya hizo ayer por teléfono, mientras se personaba en la Nunciatura la directora general de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico.
Por la Nunciatura pasó también ayer por la mañana el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Por la tarde, hacia las siete y media, lo hizo el ministro de Defensa, José Bono, acompañado de altos cargos de las Fuerzas Armadas.
Curiosamente, el ministro Bono es el miembro del Gobierno que más emplazamientos informativos ha recibido en las últimas cuarenta y ocho horas por parte de los medios de comunicación, incluida la publicación de un artículo de opinión (“mano tendida en lo social, mano de hierro en lo doctrinal”, dice Bono refiriéndose a Wojtyla), a pesar de que la voz oficial del Gobierno fue desde el primer momento la vicepresidenta Fernández de la Vega. La misma que iba a encabezar la delegación española en la exequias hasta que Protocolo obligó a sustituirla por el propio Rodríguez Zapatero.
Capilla ardiente
Mientras, en el Vaticano, la congregación de cardenales se reunió hoy para decidir la fecha del funeral del Papa Juan Pablo II y comenzar a preparar el Cónclave que elegirá a su sucesor. Los 183 purpurados convocados (en realidad son 184, pero uno es 'in pectore' y se ignora su identidad) fijaron la fecha del funeral solemne de Karol Wojtyla, el próximo viernes a las diez de la mañana. Por otra parte, Juan Pablo II será enterrado en el Vaticano, concretamente en las Grutas Vaticanas, a pocos metros de la Tumba del Apóstol Pedro.
La capilla ardiente de Juan Pablo II ha quedado instalada en la nave central de la Basílica de San Pedro del Vaticano, delante del llamado altar de la confesión, junto al famoso baldaquino de Bernini. Los restos mortales fueron trasladados allí desde la sala Clementina del Palacio Apostólico, donde reposaban desde el domingo, en una procesión en la que participaron los cardenales da la Curia, encabezados por el camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo.





