¿Alianza de civilizaciones?
Hasta la vigésima segunda edición del diccionario de la RAE, civilización quería decir Estadio cultural propio de las sociedades humanas más avanzadas por el nivel de su ciencia, artes, ideas y costumbres. No sé yo si Rodríguez o su valedor académico habrán tenido algo que ver con la enmienda recientemente introducida, pero a partir de la edición vigésima tercera, civilización significa otra cosa: Conjunto de costumbres, saberes y artes propio de una sociedad humana.
Supongo que resultaría intolerable aceptar que existan sociedades más avanzadas que otras, o que sus ideas y costumbres puedan ocupar niveles diferentes. Esta inyección de relativismo cultural aleja un poco más al diccionario de la realidad. Cuando un autor escribe civilización, o la Civilización, alude a algo que todos tenemos en mente, aunque la lexicografía española ya no dé noticia. Si se adjetiva el término, miramos al pasado, a la civilización china, persa o mesopotámica. Si no, el grandioso sustantivo invoca algo con inconfundibles cimientos judeocristianos y grecolatinos. Algo sin embargo inaprensible. En plural y sin adjetivar, simplemente no lo entiendo.
La nueva acepción del diccionario de la RAE permitirá hablar de civilización esquimal o masai, papúa o samburu, tuareg o urueu-wau-wau. Los antropólogos las llamaron culturas, y en la UNESCO se oficializó un criterio que proscribe la mera constatación de niveles diferentes. No hay culturas superiores a otras, hay culturas distintas. Ahora le pasa a civilización lo que le pasó a cultura; si sigue su mismo destino, acabaremos familiarizándonos con una civilización del tanga, del calimocho o del pásalo, del mismo modo que los medios de comunicación fueron más allá que los antropólogos y popularizaron la cultura del botellón o del pelotazo.
Espero que la civilización del pelotazo no sea el fin ignoto de la Alianza zapatera, si bien el apoyo entusiasta del papá de Kojo alumbra las peores sospechas. No sé cómo se puede estar a favor o en contra de la Alianza de Civilizaciones cuando su promotor jamás se ha tomado la molestia de explicarla. De momento son tres palabras; lo único que podemos hacer con ellas es exprimirlas como limones. Antes he tanteado la tercera. En cuanto a la primera, alianza, no presenta muchas dudas. Tampoco creo que la preposición de vaya a solucionar el enigma. Pero el presidente se mantiene hermético, en sus labios se trocan en mantra, las saborea en foros lejanos, las convierte en esdrújulas, las exhibe desnudas como si fuera un empresario de variétés. Las pobres palabras no dan más de sí, ya se lo hemos visto todo. Y nada.
Rodríguez, como no concrete no podremos apoyarle. Sería como juzgar un libro por el título. Si uno no lee La montaña mágica no sabrá que transcurre en un sanatorio de Davos y puede confundir la novela con una guía del Tibidabo. Déjenos ayudarle, hombre, cuéntenos qué es, de qué va, no sea así. Al Rey bien que se lo ha explicado, ¿no? Porque me pareció oír que se sumaba.
Supongo que resultaría intolerable aceptar que existan sociedades más avanzadas que otras, o que sus ideas y costumbres puedan ocupar niveles diferentes. Esta inyección de relativismo cultural aleja un poco más al diccionario de la realidad. Cuando un autor escribe civilización, o la Civilización, alude a algo que todos tenemos en mente, aunque la lexicografía española ya no dé noticia. Si se adjetiva el término, miramos al pasado, a la civilización china, persa o mesopotámica. Si no, el grandioso sustantivo invoca algo con inconfundibles cimientos judeocristianos y grecolatinos. Algo sin embargo inaprensible. En plural y sin adjetivar, simplemente no lo entiendo.
La nueva acepción del diccionario de la RAE permitirá hablar de civilización esquimal o masai, papúa o samburu, tuareg o urueu-wau-wau. Los antropólogos las llamaron culturas, y en la UNESCO se oficializó un criterio que proscribe la mera constatación de niveles diferentes. No hay culturas superiores a otras, hay culturas distintas. Ahora le pasa a civilización lo que le pasó a cultura; si sigue su mismo destino, acabaremos familiarizándonos con una civilización del tanga, del calimocho o del pásalo, del mismo modo que los medios de comunicación fueron más allá que los antropólogos y popularizaron la cultura del botellón o del pelotazo.
Espero que la civilización del pelotazo no sea el fin ignoto de la Alianza zapatera, si bien el apoyo entusiasta del papá de Kojo alumbra las peores sospechas. No sé cómo se puede estar a favor o en contra de la Alianza de Civilizaciones cuando su promotor jamás se ha tomado la molestia de explicarla. De momento son tres palabras; lo único que podemos hacer con ellas es exprimirlas como limones. Antes he tanteado la tercera. En cuanto a la primera, alianza, no presenta muchas dudas. Tampoco creo que la preposición de vaya a solucionar el enigma. Pero el presidente se mantiene hermético, en sus labios se trocan en mantra, las saborea en foros lejanos, las convierte en esdrújulas, las exhibe desnudas como si fuera un empresario de variétés. Las pobres palabras no dan más de sí, ya se lo hemos visto todo. Y nada.
Rodríguez, como no concrete no podremos apoyarle. Sería como juzgar un libro por el título. Si uno no lee La montaña mágica no sabrá que transcurre en un sanatorio de Davos y puede confundir la novela con una guía del Tibidabo. Déjenos ayudarle, hombre, cuéntenos qué es, de qué va, no sea así. Al Rey bien que se lo ha explicado, ¿no? Porque me pareció oír que se sumaba.
Los retenes de Guadalajara inician un ayuno para exigir responsabilidades.
Guadalajara-
Los miembros de los retenes forestales de Guadalajara han decidido iniciar un ayuno rotativo de once días ante la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Castilla- La Mancha para exigir responsabilidades tras el incendio que causó la muerte de once compañeros y arrasó casi 13.000 hectáreas. Antes de cumplirse los dos meses de este incendio, los trabajadores, apoyados por algunos familiares de las víctimas, se reunieron ayer ante Delegación de Medio Ambiente para iniciar este ayuno en homenaje a los fallecidos y para exigir a las administraciones que «asuman sus responsabilidades por la mala gestión de los incendios forestales».
Uno de los miembros del retén del Vado (Guadalajara) y novio de Mercedes Vives, única mujer del retén siniestrado, David Nuevo, fue el encargado de leer un manifiesto en el que trabajadores y familiares expresan su queja por el abandono que sufrieron los fallecidos en el «infierno de olas negras» que ese día arrasó los pinares de la antigua comarca del Ducado. También piden al Poder Judicial que «saque a la luz» las circunstancias de las muerte de sus compañeros para que se haga Justicia. En el manifiesto, aseguran que en la comisión parlamentaria de investigación «no se ha tratado de averiguar la verdad, sino tan sólo de justificar las decisiones que se tomaron en el momento de producirse el incendio». Se quejaron además del abandono «a su suerte» que sufrieron los fallecidos «sin haber comido, sin medios aéreos y exhaustos por el trabajo de esa mañana en el monte».
Preguntas sin respuesta. Según el manifiesto, la Administración trata de justificar su actuación «a través de complicadas fórmulas matemáticas sobre megajulios, centrales térmicas y montes que explotan a la velocidad del sonido», algo que no convence ni a familiares ni miembros de los retenes de Guadalajara. Creen que aún quedan preguntas que nadie se atreve a contestar como el personal de retenes por cada hectárea de monte y también por qué si el fuego era «igual de imparable el lunes 18 de julio que el domingo 17 –cuando fallecieron las víctimas– cómo se multiplicaron por diez los efectivos en la lucha contra el fuego tras su muerte»
Los miembros de los retenes forestales de Guadalajara han decidido iniciar un ayuno rotativo de once días ante la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Castilla- La Mancha para exigir responsabilidades tras el incendio que causó la muerte de once compañeros y arrasó casi 13.000 hectáreas. Antes de cumplirse los dos meses de este incendio, los trabajadores, apoyados por algunos familiares de las víctimas, se reunieron ayer ante Delegación de Medio Ambiente para iniciar este ayuno en homenaje a los fallecidos y para exigir a las administraciones que «asuman sus responsabilidades por la mala gestión de los incendios forestales».
Uno de los miembros del retén del Vado (Guadalajara) y novio de Mercedes Vives, única mujer del retén siniestrado, David Nuevo, fue el encargado de leer un manifiesto en el que trabajadores y familiares expresan su queja por el abandono que sufrieron los fallecidos en el «infierno de olas negras» que ese día arrasó los pinares de la antigua comarca del Ducado. También piden al Poder Judicial que «saque a la luz» las circunstancias de las muerte de sus compañeros para que se haga Justicia. En el manifiesto, aseguran que en la comisión parlamentaria de investigación «no se ha tratado de averiguar la verdad, sino tan sólo de justificar las decisiones que se tomaron en el momento de producirse el incendio». Se quejaron además del abandono «a su suerte» que sufrieron los fallecidos «sin haber comido, sin medios aéreos y exhaustos por el trabajo de esa mañana en el monte».
Preguntas sin respuesta. Según el manifiesto, la Administración trata de justificar su actuación «a través de complicadas fórmulas matemáticas sobre megajulios, centrales térmicas y montes que explotan a la velocidad del sonido», algo que no convence ni a familiares ni miembros de los retenes de Guadalajara. Creen que aún quedan preguntas que nadie se atreve a contestar como el personal de retenes por cada hectárea de monte y también por qué si el fuego era «igual de imparable el lunes 18 de julio que el domingo 17 –cuando fallecieron las víctimas– cómo se multiplicaron por diez los efectivos en la lucha contra el fuego tras su muerte»
El Gobierno inicia el curso con una gran subida de impuestos e impulsando el céntimo sanitario
El vicepresidente Solbes y los ministros Sevilla y Salgado han sido los encargados de presentar el plan del Gobierno para enjugar la deuda por gasto sanitario de las comunidades. Se subirán un 10% los impuestos sobre el alcohol y el tabaco y dos puntos sobre la luz. Además, se propone a las comunidades aplicar el céntimo sanitario. Zapatero, que en 2001 tachó de "injusto" este impuesto e instó a boicotearlo, espera ahora que "nadie tenga la tentación de incorporar elementos de índole" partidista al debate.
A la vuelta de vacaciones, el vicepresidente económico Pedro Solbes, la ministra de Sanidad, Elena Salgado, y el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, han presentado, a modo de inauguración del curso político, un plan para enjugar la deuda por gasto sanitario de las comunidades autónomas, según el cual se subirá un 10 por ciento los impuestos sobre el alcohol y el tabaco y dos puntos sobre la luz. Además, propone que las comunidades autónomas tengan plena capacidad normativa en el impuesto de ventas minoristas de hidrocarburos (el polémico céntimo sanitario) y en otros, como el de determinados medios de transporte, que suman unos ingresos estimados de 696,9 millones.
El secretario ejecutivo de Economía y Empleo del PP, Miguel Arias Cañete, ha tachado esta propuesta como "la primera gran subida de impuestos del ejecutivo socialista", y ha señalado que "hace más desiguales a los españoles porque contribuye a crear 17 sistemas sanitarios diferentes". Tras acusar al Gobierno de "ningunear" a las CCAA gobernadas por el PP, Arias Cañete ha tildado la propuesta de "claramente inflacionista" y ha afirmado que la aportación directa prevista por el Estado (1.000 millones en los dos próximos años) resulta "radicalmente insuficiente". Como adelanto, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ya ha anunciado que no subirá los impuestos para pagar los gastos de la Sanidad. Aguirre ha declarado que "no aceptará de ninguna manera" la subida de impuestos que va a proponer el Gobierno a las autonomías para sufragar el gasto sanitario y que los madrileños no pagarán "en el recibo de la luz o en gasolina" lo que le corresponde al Estado.
Desde Gijón, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero se ha referido a este plan y ha dicho que su Gobierno está ofreciendo a las Comunidades más financiación y recursos para sanidad y, por ello, confió en un acuerdo en la reforma del actual modelo y en que "nadie tenga la tentación de incorporar elementos de índole" partidista. Zapatero se ha referido a este asunto al ser preguntado por el rechazo de las autonomías gobernadas por el PP a la oferta realizada por el Ejecutivo para mejorar la financiación sanitaria. Según Zapatero, el Gobierno ha lanzado un compromiso a las Comunidades Autónomas para mejorar la sanidad de los españoles y la financiación del que ha calificado "el pilar esencial del Estado del bienestar".
"Y quiere hacerlo con diálogo y con acuerdo", ha añadido el presidente del Gobierno, quien ha subrayado que ese es el momento actual y ha dicho que todos los ciudadanos quieren que los Ejecutivos autonómicos lleguen a un acuerdo con el del Estado para mejorar la sanidad y que haya más financiación para todos. Zapatero ha explicado que, "como en todo proceso de negociación es lógico que haya una oferta, una demanda y una contraoferta" y ha añadido que "lo que el Gobierno ofrece es más financiación, más recursos, y, por tanto, todo el mundo debe entender que debe ser fácil que haya entendimiento y acuerdo".
¿Qué dijeron en 2001 Zapatero y Chaves?
Estas propuestas de diálogo contrastan con las palabras que el entonces secretario general del PSOE pronunció sobre el mismo tema el 5 de diciembre de 2001. En aquella fecha, según recoge la agencia EFE, Zapatero aseguró que las Comunidades Autónomas gobernadas por su partido "no van a aplicar el recargo sobre el nuevo impuesto injusto a las gasolinas que ha aprobado el Partido Popular". El líder socialista consideraba entonces que la subida impositiva para financiar la sanidad es un modelo "negativo" y añadió que "choca contra lo que debe ser una moderna Hacienda Pública y de los servicios esenciales, como es la Sanidad". Sobre el céntimo sanitario que ahora quiere impulsar su Gobierno, Zapatero manifestó en 2001 que el Ejecutivo de José María Aznar había creado un nuevo impuesto sobre hidrocarburos que "se ha sacado de la manga, por la puerta de atrás, sencillamente porque no le cuadraban las cuentas públicas".
El presidente de la junta de Andalucía y del Partido Socialista, Manuel Chaves, también declaró en noviembre de 2001 que el plan de entonces del Gobierno del Partido Popular de crear un "céntimo sanitario" era "el retroceso más grave del Estado de Bienestar". Casi cuatro años después, el consejero de la Presidencia de la Junta de Andalucía, Gaspar Zarrías, dijo después del primer Consejo de Gobierno tras las vacaciones de verano, que el Gobierno de Chaves tiene "autoridad moral" para proponer soluciones al déficit sanitario y confirmó que es proclive a la fórmula de subir los impuestos directos sobre los que tiene capacidad normativa (conocida como céntimo sanitario).
A la vuelta de vacaciones, el vicepresidente económico Pedro Solbes, la ministra de Sanidad, Elena Salgado, y el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, han presentado, a modo de inauguración del curso político, un plan para enjugar la deuda por gasto sanitario de las comunidades autónomas, según el cual se subirá un 10 por ciento los impuestos sobre el alcohol y el tabaco y dos puntos sobre la luz. Además, propone que las comunidades autónomas tengan plena capacidad normativa en el impuesto de ventas minoristas de hidrocarburos (el polémico céntimo sanitario) y en otros, como el de determinados medios de transporte, que suman unos ingresos estimados de 696,9 millones.
El secretario ejecutivo de Economía y Empleo del PP, Miguel Arias Cañete, ha tachado esta propuesta como "la primera gran subida de impuestos del ejecutivo socialista", y ha señalado que "hace más desiguales a los españoles porque contribuye a crear 17 sistemas sanitarios diferentes". Tras acusar al Gobierno de "ningunear" a las CCAA gobernadas por el PP, Arias Cañete ha tildado la propuesta de "claramente inflacionista" y ha afirmado que la aportación directa prevista por el Estado (1.000 millones en los dos próximos años) resulta "radicalmente insuficiente". Como adelanto, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ya ha anunciado que no subirá los impuestos para pagar los gastos de la Sanidad. Aguirre ha declarado que "no aceptará de ninguna manera" la subida de impuestos que va a proponer el Gobierno a las autonomías para sufragar el gasto sanitario y que los madrileños no pagarán "en el recibo de la luz o en gasolina" lo que le corresponde al Estado.
Desde Gijón, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero se ha referido a este plan y ha dicho que su Gobierno está ofreciendo a las Comunidades más financiación y recursos para sanidad y, por ello, confió en un acuerdo en la reforma del actual modelo y en que "nadie tenga la tentación de incorporar elementos de índole" partidista. Zapatero se ha referido a este asunto al ser preguntado por el rechazo de las autonomías gobernadas por el PP a la oferta realizada por el Ejecutivo para mejorar la financiación sanitaria. Según Zapatero, el Gobierno ha lanzado un compromiso a las Comunidades Autónomas para mejorar la sanidad de los españoles y la financiación del que ha calificado "el pilar esencial del Estado del bienestar".
"Y quiere hacerlo con diálogo y con acuerdo", ha añadido el presidente del Gobierno, quien ha subrayado que ese es el momento actual y ha dicho que todos los ciudadanos quieren que los Ejecutivos autonómicos lleguen a un acuerdo con el del Estado para mejorar la sanidad y que haya más financiación para todos. Zapatero ha explicado que, "como en todo proceso de negociación es lógico que haya una oferta, una demanda y una contraoferta" y ha añadido que "lo que el Gobierno ofrece es más financiación, más recursos, y, por tanto, todo el mundo debe entender que debe ser fácil que haya entendimiento y acuerdo".
¿Qué dijeron en 2001 Zapatero y Chaves?
Estas propuestas de diálogo contrastan con las palabras que el entonces secretario general del PSOE pronunció sobre el mismo tema el 5 de diciembre de 2001. En aquella fecha, según recoge la agencia EFE, Zapatero aseguró que las Comunidades Autónomas gobernadas por su partido "no van a aplicar el recargo sobre el nuevo impuesto injusto a las gasolinas que ha aprobado el Partido Popular". El líder socialista consideraba entonces que la subida impositiva para financiar la sanidad es un modelo "negativo" y añadió que "choca contra lo que debe ser una moderna Hacienda Pública y de los servicios esenciales, como es la Sanidad". Sobre el céntimo sanitario que ahora quiere impulsar su Gobierno, Zapatero manifestó en 2001 que el Ejecutivo de José María Aznar había creado un nuevo impuesto sobre hidrocarburos que "se ha sacado de la manga, por la puerta de atrás, sencillamente porque no le cuadraban las cuentas públicas".
El presidente de la junta de Andalucía y del Partido Socialista, Manuel Chaves, también declaró en noviembre de 2001 que el plan de entonces del Gobierno del Partido Popular de crear un "céntimo sanitario" era "el retroceso más grave del Estado de Bienestar". Casi cuatro años después, el consejero de la Presidencia de la Junta de Andalucía, Gaspar Zarrías, dijo después del primer Consejo de Gobierno tras las vacaciones de verano, que el Gobierno de Chaves tiene "autoridad moral" para proponer soluciones al déficit sanitario y confirmó que es proclive a la fórmula de subir los impuestos directos sobre los que tiene capacidad normativa (conocida como céntimo sanitario).





