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Críticas ordenadas
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«A España servir hasta morir»
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El imprudente plebiscito de Zapatero.
Tras las elecciones del 14-M, ligadas a la masacre de Atocha, el presidente se enfrenta a su primer gran reto. El 74% de los españoles aún no sabe si acudirá a las urnas, y el voto negativo no se reduce a los antieuropeístas y los socios del Gobierno.

Llega la hora de la más que arriesgada apuesta -plebiscitaria para unos, europeísta para otros- del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. "Europa nos mira", y las encuestas ofrecen un más que preocupante panorama en el que la ignorancia sobre el tratado cuestiona honestamente la conveniencia del pronunciamiento del 20 de febrero.

Tras iniciativas supuestamente divulgativas como las del Gran Hermano, los Morancos, los estadios de fútbol o el referéndum plus, los españoles seremos los primeros en votar el tratado (aunque, paradójicamente, el resultado no vincule jurídicamente al Gobierno).

El fantasma de la abstención
El último eurobarómetro, posterior a los estudios del CIS, reflejaba que el 74% de los españoles aún no ha decidido ni tan siquiera si irá a votar, y el 33% no tiene ni la más mínima idea sobre el nuevo tratado. Con todo, el 37% aún no se ha forjado una opinión acerca del texto, y el 55% reconoce saber "muy poco". Con estos avales, no deberían sorprender las declaraciones que el argentino diario La Nación pone en boca de Zapatero durante una comida en su última visita a Argentina: "en política, habría dicho el filósofo, la democracia importa más que la verdad" (citando a Rorty).

Bajo este clima de neodespotismo ilustrado, no resultaría extraño que el Gobierno se llevara una sorpresa el próximo domingo 20. No sería la primera, ya que hace bien poco se les instaba desde la Junta Electoral Central a cambiar la campaña lanzada desde organismos públicos (una campaña de la que ÉPOCA ha sido excluida, cuestión de talante; esta vez del secretario de Estado de Comunicación, Miguel Barroso).

Apenas se ven en los medios opiniones contrarias a este tratado, por lo que las razones de sus detractores no han encontrado prácticamente cauce alguno de debate. Uno de los casos más llamativos de todo este proceso es el que se refiere a la base electoral del PP, que parece tener cada vez más claro el voto negativo.
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