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Críticas ordenadas
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La ruleta rusa de Maragall.
Ya nadie habla de cómo es posible que se asumieran unas obras en el túnel de maniobras del Carmel sin proyecto; o cómo es posible que exista un proyecto sin firma; ni tampoco de por qué no se retiraron las adjudicaciones a las constructoras, como pretendía el hermanísimo Ernest Maragall.

De todo ello, en todo caso, deberá dar cuentas la comisión de investigación parlamentaria. Pasqual Maragall ha conseguido repercutir la crisis sobre el principal partido de la oposición, CiU, con las sospechas sobre una presunta corrupción, hasta ahora sin pruebas sobre la mesa.

Muchos han querido, en primer lugar, atribuir la crisis a un calentón del president Maragall acosado por Artur Mas. Sin embargo, la coincidencia de sus acusaciones con aquel famoso "ustedes tienen un problema que se llama 3%", con un editorial que apareció aquella misma mañana en El Periódico de Catalunya, un rotativo que destaca por su afinidad con el maragallismo, desarticula esta tesis.

Lo del 3% era una operación de fino diseño político, no un calentón. Para algunos incluso incorporaba un elemento de preservación del actual Gobierno tripartito con Esquerra Republicana e ICV. Es un secreto a voces que el PSOE de Madrid mantuvo contactos para explorar un futuro a medio plazo en el que CiU brindase apoyo al PSOE en Madrid y que la formación nacionalista moderada se convirtiera en socio de lujo de Maragall en Cataluña a costa de ERC e Iniciativa.

Esa operación divide a los maragallianos y al PSOE.
Este descubrimiento es el que llevó a Josep Lluis Carod-Rovira a entrevistarse en un hotel nada menos que con Josep Piqué para pactar que los dos grandes partidos de la política catalana no acabasen "tapándose las vergüenzas" como han hecho en los últimos 25 años. A medida que evoluciona la crisis del 3%, los de Esquerra se convierten en los grandes críticos, aun formando parte del Ejecutivo de Maragall.
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