Al Gobierno socialista le interesa que se presenten a las elecciones autonómicas vascas los proetarras. Si ocurriese, como todo parece indicarlo, sería imposible que PNV y EA obtuvieran la mayoría absoluta.
Con tal de obtener poder y dinero, los socialistas venderían a sus madres. Lo demostraron durante varios años los gerifaltes vascos, que, con tal de disponer de nóminas, despachos y coches oficiales, aplicaron la política nacionalista del PNV en la educación y la cultura. Luego, los Pasqual Maragall y José Montilla se entregaron a Josep Lluis Carod para llegar a la Generalidad. Por último, Rodríguez y su gente pisotearon la sangre de los muertos en el 11-M para denigrar al PP las vísperas de las elecciones del 14 de marzo de 2004. El último paso en esta degradación es el apoyo a los proetarras para que puedan presentarse a las elecciones vascas. Y es que al PSOE le interesa sobremanera.
Patxi López, el nuevo Ramón Jáuregui (delegado del Gobierno en Vitoria mientras los GAL mataban y después vicelendakari con José Antonio Ardanza), quiere estar a las órdenes de Juan José Ibarretxe, con lo que habría consejerías para los Jesús Eguiguren, Odón Elorza, Isabel Celáa, Natalia Rojo (hija del presidente del Senado y acosadora de la sede del PP en Vitoria) y demás veteranos y noveles que dominan el PSE-EE. El plan sería imposible de cumplir si la coalición PNV-EA obtuviera la mayoría absoluta, fuese con o sin la ayuda de la Izquierda Unida de Javier Madrazo; entonces, el PSE sería superfluo.
Para los estrategas socialistas de Bilbao y Madrid, la única manera de convertir al PSE en imprescindible para Ibarretxe es que el brazo político de ETA entrase en el parlamento vasco con media docena de escaños, que saldrían de los que soñaban Ibarretxe y Josu Jon Imaz con captar. Hay que tener en cuenta que las últimas consultas electorales (generales y europeas en 2004 y referéndum en 2005) los proetarras han demostrado que mantienen un electorado fiel de más de 100.000 votantes que no se marchan ni al PNV ni a Aralar ni a EA.
Las negociaciones entre los socialistas y los batasunos son permanentes desde hace meses. Ambos están listos para cambiar sus cromos. En los últimos días se han producido dos novedades que confirman lo rumoreado y lo publicado por ‘ABC’ el día 19. El primero son las declaraciones del presidente Rodríguez el domingo 20 en Durango en las que sólo ponía una condición para que Batasuna o la plataforma Aukera Guztiak pudiera presentarse a las elecciones: condenar “la violencia”.
El otro se refiere a las víctimas del terrorismo, que vuelven a ser insultadas desde que Rodríguez llegó al poder. En un artículo de opinión publicado el domingo en ‘El País’, el ‘historiador’ Santos Juliá lee la cartilla a las víctimas del terrorismo, insinúa que están manipuladas y sostiene que éstas no pueden reclamar derecho de veto sobre las actuaciones políticas; a cambio de su silencio, les ofrece dinero y algún monumento.
La campaña para anular a las víctimas del terrorismo que no obedecen a Pilar Manjón tuvo el sábado otro episodio. El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, afirmó que hay muchos miembros de la Asociación de Víctimas del Terrorismo que están en desacuerdo con las críticas del presidente de ésta, Felipe Alcaraz, sobre Gregorio Peces Barba.





