DEMASIADOS NERVIOS EN FERRAZ. Blanco y Rubalcaba acusan a Bono de filtrar que Huarte es del CNI.
Blanco y Rubalcaba han acusado en reuniones privadas a Bono de ser, al menos, la persona que confirmó la relación de Huarte con el CNI, que ha volcado la investigación del 11-M.
De forma oficial, el Gobierno y el PSOE han optado por no pronunciarse o afirmar su desconocimiento sobre la posible vinculación del dirigente de su partido en Asturias, Fernando Huarte, con los servicios de inteligencia españoles, después de que el diario El Mundo publicara que ejercía la función de espía desde el año 1992. Los portavoces socialistas vienen insistiendo en que desconocían si su militante gijonés trabajaba o no para el CNI porque la ley que regula este organismo impide conocer qué personas tienen vinculación con él.
La reacción de los dirigentes del PSOE ante las informaciones aparecidas en los últimos días sólo demuestra que no saben cómo defenderse de los graves asuntos que les acosan. Porque acusar al PP de "no haber asumido la derrota electoral", a estas alturas, resulta grotesco. Máxime cuando a Elsemanaldigital.com le advierten de que algunos mandamases de la casa socialista, entre ellos, Alfredo Pérez Rubalcaba o José Blanco, reaccionaron con una inusitada virulencia ante la revelación del rotativo de Pradillo, 42. Da la sensación de que, en esta ocasión, les han pillado y, bien pillado, con el carrito del helado. Para su desgracia, una mentira proclamada mil veces no se convierte en verdad.
De lo contrario, no se entiende que secretario de Organización y portavoz parlamentario hayan acusado en varias reuniones privadas al ministro de Defensa, José Bono, de ser el autor de la filtración a El Mundo, o, al menos, la persona que confirmó al periódico la relación de Huarte con el CNI. ¿Qué ocurre? ¿Qué les duele? ¿Acaso España merece un Gobierno que le mienta? Algo extraño está pasando en Ferraz y en el seno del Grupo Parlamentario del PSOE porque tienen los nervios a flor de piel. Desde luego, desvelan un estado de ánimo, pero también falta de autocontrol de puertas para adentro.
Demasiados absurdos, demasiadas contradicciones, demasiados líos, demasiados silencios y demasiados discursos para no decir nada o decir demasiado. Mala señal. Tal vez los nervios provienen de lo mismo que la clamorosa manipulación polanquista: de lo que puede saberse y nadie sabe aún del 11-M. La opinión pública entiende bien derecho incluso lo que se le comunica con renglones muy torcidos.
De forma oficial, el Gobierno y el PSOE han optado por no pronunciarse o afirmar su desconocimiento sobre la posible vinculación del dirigente de su partido en Asturias, Fernando Huarte, con los servicios de inteligencia españoles, después de que el diario El Mundo publicara que ejercía la función de espía desde el año 1992. Los portavoces socialistas vienen insistiendo en que desconocían si su militante gijonés trabajaba o no para el CNI porque la ley que regula este organismo impide conocer qué personas tienen vinculación con él.
La reacción de los dirigentes del PSOE ante las informaciones aparecidas en los últimos días sólo demuestra que no saben cómo defenderse de los graves asuntos que les acosan. Porque acusar al PP de "no haber asumido la derrota electoral", a estas alturas, resulta grotesco. Máxime cuando a Elsemanaldigital.com le advierten de que algunos mandamases de la casa socialista, entre ellos, Alfredo Pérez Rubalcaba o José Blanco, reaccionaron con una inusitada virulencia ante la revelación del rotativo de Pradillo, 42. Da la sensación de que, en esta ocasión, les han pillado y, bien pillado, con el carrito del helado. Para su desgracia, una mentira proclamada mil veces no se convierte en verdad.
De lo contrario, no se entiende que secretario de Organización y portavoz parlamentario hayan acusado en varias reuniones privadas al ministro de Defensa, José Bono, de ser el autor de la filtración a El Mundo, o, al menos, la persona que confirmó al periódico la relación de Huarte con el CNI. ¿Qué ocurre? ¿Qué les duele? ¿Acaso España merece un Gobierno que le mienta? Algo extraño está pasando en Ferraz y en el seno del Grupo Parlamentario del PSOE porque tienen los nervios a flor de piel. Desde luego, desvelan un estado de ánimo, pero también falta de autocontrol de puertas para adentro.
Demasiados absurdos, demasiadas contradicciones, demasiados líos, demasiados silencios y demasiados discursos para no decir nada o decir demasiado. Mala señal. Tal vez los nervios provienen de lo mismo que la clamorosa manipulación polanquista: de lo que puede saberse y nadie sabe aún del 11-M. La opinión pública entiende bien derecho incluso lo que se le comunica con renglones muy torcidos.





