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Críticas ordenadas
Blog crítico sobre la actuación del Gobierno de España.
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«A España servir hasta morir»
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La paz
Asistimos a la tergiversación del ideal de la paz. Es una nueva versión del viejo problema del fin y los medios. Acabar con el terrorismo es un inexcusable fin, pero para su logro no son lícitos todos los medios, especialmente los que entrañan la renuncia a la dignidad moral y al respeto a las víctimas. Porque otorgar ahora lo que antes se negó y causó miles de víctimas es tanto como consagrar la inutilidad del sacrificio. No es lícito convertir a una banda terrorista en un interlocutor legítimo en condiciones de igualdad con un Gobierno democrático. Abundan los síntomas: la satisfacción de Otegui y el agravio de López a San Gil. Alguien debería explicarnos por qué el PSOE está hoy más cerca del PNV, e incluso de los herederos de Batasuna, que del PP. Si es que cabe explicación. O aclararnos por qué el presidente del Gobierno ha guardado silencio ante los últimos atentados de ETA. O es que vale el terror mientras no haya muertos.

Se comienza con la prostitución del lenguaje: la paz. No hay que lograr la paz porque no estamos ante una guerra. El lenguaje actual y la nueva estrategia se basan en un equívoco. No hay una guerra donde no hay dos partes en conflicto que utilicen los mismos medios violentos. Y si hubiera una guerra habría que extraer las lógicas consecuencias.

La paz no consiste en el mero cese de la violencia, si se consigue por el camino de la entrega y la claudicación. La paz, ya lo enseñó san Agustín, es el resultado de la justicia. No habrá paz sin justicia, por más que cese el terrorismo. Y malísima cosa es que cese a cambio del logro de la mayoría de sus reivindicaciones. No cabe llamar paz a la victoria del terror. No todo está consumado, pero más vale advertir ante el sesgo de los acontecimientos que tolerar y luego tener que lamentar.

Dice el Gobierno que sólo habrá negociación si cesa el terrorismo de ETA. Pero si cesa el terrorismo, el diálogo no será ya con ETA sino con otra cosa. Dice el Gobierno que no pagará ningún precio político por el final del terror, pero todo parece indicar que el pago ya se ha hecho y por adelantado: ruptura del Pacto antiterrorista, aislamiento del PP, negativa a emprender la ilegalización del sucedáneo de Batasuna, agravio a las víctimas del terrorismo, giro radical del Partido Socialista del País Vasco, aceptación de un nuevo proceso constituyente y de la ruptura de la concordia de la transición, y puesta en almoneda de la cohesión nacional. Y todo ello justo en el momento en el que la banda terrorista se encontraba más debilitada. Inmenso error es rectificar o destruir lo que estaba dando tan buenos frutos. Se está extendiendo un ambiente de desmoralización en la sociedad: hastiados del terror, muchos parecen dispuestos a poner fin a la pesadilla a cambio de la claudicación, para así preservar su bienestar. No es la paz lo que está en juego, sino la justicia y la dignidad.
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