Carod vuelve a despreciar a Maragall y le advierte de que sólo le debe lealtad a los catalanes.
La resaca del día después fue dura. Apenas habían transcurrido 24 horas del revés sufrido por los socialistas en la aprobación del nuevo Estatuto catalán, cuando el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, volvía a desairar a Pasqual Maragall asegurando que los republicanos no le deben lealtad al PSC, con los que forman gobierno en Cataluña, sino «sólo a los catalanes».
La nueva afrenta tuvo lugar en el Consejo Nacional de ERC celebrado ayer, donde Carod se aseguró el aplauso de una militancia que, desde hace meses, cuestiona la actitud complaciente de determinados dirigentes del partido que ocupan puestos de responsabilidad en el Ejecutivo catalán. A juicio de algunos sectores de ERC, se han traicionado los ideales independentistas en aras a la permanencia en el poder. Éste no es el caso de Carod, que tras abandonar la Generalitat debido a su encuentro con la cúpula de ETA -la primera gran «deslealtad» hacia Maragall- se ha hecho eco de esas voces del partido que añoran posiciones más soberanistas.
Negativa a volver al Gobierno
El presidente de la Generalitat ha sido consciente de esa creciente posición de fuerza de Carod, por lo que hace varios meses, según reveló el viernes en una entrevista televisada, le ofreció volver al Ejecutivo catalán, pero no en calidad de primer consejero. Carod rechazó esa oferta -otro desaire- que Maragall dio a conocer anteayer, es decir, en la víspera de ese cónclave republicano, donde las bases arroparon a su líder, a modo de bendición del papel que ERC ha tenido en los trabajos del nuevo Estatuto.
La deriva nacionalista que el bloque formado por ERC y CiU ha otorgado al proyecto estatutario ha sido interpretada por los socialistas como una «falta de lealtad» al Gobierno tripartito, que, a día de hoy, atraviesa por uno de sus momentos más bajos. La invocación de los derechos históricos para blindar competencias en el Estatuto destapó la caja de los truenos el pasado miércoles, cuando el PSC advirtió de que estaba dispuesto a dejar caer el Estatuto si prosperaban esas propuestas. Pero lo cierto es que hace semanas que los socialistas acariciaban esa posibilidad, es decir, impedir que el proyecto saliera de Cataluña, ante los problemas que para el PSOE se avecinaban en el Congreso.
Especialmente significativo es el cambio de actitud de algunos dirigentes socialistas que han pasado de criticar el papel del PSC en los trabajos de la reforma, a expresar su firme apoyo. Este es el caso del secretario de Relaciones Institucionales y Política Autonómica de la Ejecutiva Federal del PSOE, Alfonso Perales, quien ayer aseguró que el partido «respalda» la posición del PSC respecto al nuevo Estatuto.
Carod insiste en autocomplacerse por el hecho de que «en el 90 por ciento del Estatuto se note la mano de ERC» y se erige en el hacedor de un principio de acuerdo con los nacionalistas de CiU, hasta ahora contrarios a votar un Estatuto bajo el mandato de Maragall. Y esa mano, según el PP, ha convertido el proyecto catalán en un texto «que rezuma inconstitucionalidad por todos sus poros», según palabras de la secretaria ejecutiva de Política Autonómica y Local de esa formación, Soraya Sáenz de Santamaría, que acusó, además, al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de ser el responsable de ese «lío mayúsculo», que llegó a calificar de «estrategia suicida para el futuro de España».
La nueva afrenta tuvo lugar en el Consejo Nacional de ERC celebrado ayer, donde Carod se aseguró el aplauso de una militancia que, desde hace meses, cuestiona la actitud complaciente de determinados dirigentes del partido que ocupan puestos de responsabilidad en el Ejecutivo catalán. A juicio de algunos sectores de ERC, se han traicionado los ideales independentistas en aras a la permanencia en el poder. Éste no es el caso de Carod, que tras abandonar la Generalitat debido a su encuentro con la cúpula de ETA -la primera gran «deslealtad» hacia Maragall- se ha hecho eco de esas voces del partido que añoran posiciones más soberanistas.
Negativa a volver al Gobierno
El presidente de la Generalitat ha sido consciente de esa creciente posición de fuerza de Carod, por lo que hace varios meses, según reveló el viernes en una entrevista televisada, le ofreció volver al Ejecutivo catalán, pero no en calidad de primer consejero. Carod rechazó esa oferta -otro desaire- que Maragall dio a conocer anteayer, es decir, en la víspera de ese cónclave republicano, donde las bases arroparon a su líder, a modo de bendición del papel que ERC ha tenido en los trabajos del nuevo Estatuto.
La deriva nacionalista que el bloque formado por ERC y CiU ha otorgado al proyecto estatutario ha sido interpretada por los socialistas como una «falta de lealtad» al Gobierno tripartito, que, a día de hoy, atraviesa por uno de sus momentos más bajos. La invocación de los derechos históricos para blindar competencias en el Estatuto destapó la caja de los truenos el pasado miércoles, cuando el PSC advirtió de que estaba dispuesto a dejar caer el Estatuto si prosperaban esas propuestas. Pero lo cierto es que hace semanas que los socialistas acariciaban esa posibilidad, es decir, impedir que el proyecto saliera de Cataluña, ante los problemas que para el PSOE se avecinaban en el Congreso.
Especialmente significativo es el cambio de actitud de algunos dirigentes socialistas que han pasado de criticar el papel del PSC en los trabajos de la reforma, a expresar su firme apoyo. Este es el caso del secretario de Relaciones Institucionales y Política Autonómica de la Ejecutiva Federal del PSOE, Alfonso Perales, quien ayer aseguró que el partido «respalda» la posición del PSC respecto al nuevo Estatuto.
Carod insiste en autocomplacerse por el hecho de que «en el 90 por ciento del Estatuto se note la mano de ERC» y se erige en el hacedor de un principio de acuerdo con los nacionalistas de CiU, hasta ahora contrarios a votar un Estatuto bajo el mandato de Maragall. Y esa mano, según el PP, ha convertido el proyecto catalán en un texto «que rezuma inconstitucionalidad por todos sus poros», según palabras de la secretaria ejecutiva de Política Autonómica y Local de esa formación, Soraya Sáenz de Santamaría, que acusó, además, al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de ser el responsable de ese «lío mayúsculo», que llegó a calificar de «estrategia suicida para el futuro de España».





