Los retenes de Guadalajara inician un ayuno para exigir responsabilidades.
Guadalajara-
Los miembros de los retenes forestales de Guadalajara han decidido iniciar un ayuno rotativo de once días ante la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Castilla- La Mancha para exigir responsabilidades tras el incendio que causó la muerte de once compañeros y arrasó casi 13.000 hectáreas. Antes de cumplirse los dos meses de este incendio, los trabajadores, apoyados por algunos familiares de las víctimas, se reunieron ayer ante Delegación de Medio Ambiente para iniciar este ayuno en homenaje a los fallecidos y para exigir a las administraciones que «asuman sus responsabilidades por la mala gestión de los incendios forestales».
Uno de los miembros del retén del Vado (Guadalajara) y novio de Mercedes Vives, única mujer del retén siniestrado, David Nuevo, fue el encargado de leer un manifiesto en el que trabajadores y familiares expresan su queja por el abandono que sufrieron los fallecidos en el «infierno de olas negras» que ese día arrasó los pinares de la antigua comarca del Ducado. También piden al Poder Judicial que «saque a la luz» las circunstancias de las muerte de sus compañeros para que se haga Justicia. En el manifiesto, aseguran que en la comisión parlamentaria de investigación «no se ha tratado de averiguar la verdad, sino tan sólo de justificar las decisiones que se tomaron en el momento de producirse el incendio». Se quejaron además del abandono «a su suerte» que sufrieron los fallecidos «sin haber comido, sin medios aéreos y exhaustos por el trabajo de esa mañana en el monte».
Preguntas sin respuesta. Según el manifiesto, la Administración trata de justificar su actuación «a través de complicadas fórmulas matemáticas sobre megajulios, centrales térmicas y montes que explotan a la velocidad del sonido», algo que no convence ni a familiares ni miembros de los retenes de Guadalajara. Creen que aún quedan preguntas que nadie se atreve a contestar como el personal de retenes por cada hectárea de monte y también por qué si el fuego era «igual de imparable el lunes 18 de julio que el domingo 17 –cuando fallecieron las víctimas– cómo se multiplicaron por diez los efectivos en la lucha contra el fuego tras su muerte»
Los miembros de los retenes forestales de Guadalajara han decidido iniciar un ayuno rotativo de once días ante la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Castilla- La Mancha para exigir responsabilidades tras el incendio que causó la muerte de once compañeros y arrasó casi 13.000 hectáreas. Antes de cumplirse los dos meses de este incendio, los trabajadores, apoyados por algunos familiares de las víctimas, se reunieron ayer ante Delegación de Medio Ambiente para iniciar este ayuno en homenaje a los fallecidos y para exigir a las administraciones que «asuman sus responsabilidades por la mala gestión de los incendios forestales».
Uno de los miembros del retén del Vado (Guadalajara) y novio de Mercedes Vives, única mujer del retén siniestrado, David Nuevo, fue el encargado de leer un manifiesto en el que trabajadores y familiares expresan su queja por el abandono que sufrieron los fallecidos en el «infierno de olas negras» que ese día arrasó los pinares de la antigua comarca del Ducado. También piden al Poder Judicial que «saque a la luz» las circunstancias de las muerte de sus compañeros para que se haga Justicia. En el manifiesto, aseguran que en la comisión parlamentaria de investigación «no se ha tratado de averiguar la verdad, sino tan sólo de justificar las decisiones que se tomaron en el momento de producirse el incendio». Se quejaron además del abandono «a su suerte» que sufrieron los fallecidos «sin haber comido, sin medios aéreos y exhaustos por el trabajo de esa mañana en el monte».
Preguntas sin respuesta. Según el manifiesto, la Administración trata de justificar su actuación «a través de complicadas fórmulas matemáticas sobre megajulios, centrales térmicas y montes que explotan a la velocidad del sonido», algo que no convence ni a familiares ni miembros de los retenes de Guadalajara. Creen que aún quedan preguntas que nadie se atreve a contestar como el personal de retenes por cada hectárea de monte y también por qué si el fuego era «igual de imparable el lunes 18 de julio que el domingo 17 –cuando fallecieron las víctimas– cómo se multiplicaron por diez los efectivos en la lucha contra el fuego tras su muerte»





