LA MANO TENDIDA QUE ESCONDE EL PUÑAL.
IBARRETXE repitió ayer que venía a Madrid con la mano tendida para abrir un proceso negociador. Pero añadió inmediatamente que no se puede dar un no por respuesta sin admitir negociación previa. ¡Claro que se puede! Porque cuando uno no quiere dos no negocian, sobre todo si uno de ellos llama negociación a una exigencia bajo amenaza. Debería saber que el saludo con el brazo derecho extendido perpendicularmente al cuerpo y la mano tendida era el usado por los oficiales de caballería romana, destinado a demostrar que el que saludaba no ocultaba armas. El otro era el de la infantería, que todos los ejércitos del mundo emplean todavía con ligeras variantes. ¿Pretende el lendakari que 22 millones de españoles se pongan firmes y saluden llevándose la mano a la sien en señal de acatamiento a sus órdenes?
Rodríguez Zapatero contestó muy bien a Ibarretxe al decir que, como demócrata y como presidente de todos, se oponía a una propuesta que no es de todos. Pero estuvo más eficaz Mariano Rajoy cuando preguntó qué ocurriría con el 50 por ciento de los vascos no nacionalistas si se aprobara el plan. En ese marco naufragaron los inocentes discursos de los representantes del PNV y ERC. Y el oportunismo de Durán-Lleida merece entrar en la antología del disparate. Porque el dirigente de CiU olvidó que el asunto que se debatía era el rechazo o la toma en consideración del plan Ibarretxe, y que debía razonar el posicionamiento de su partido y no dedicarse a exhibir sus dotes parlamentarias en un mitin sobre las exigencias del nacionalismo catalán, algo inhábil en la situación parlamentaria de su partido. Para colmo terminó diciendo «no agotemos las posibilidades de acuerdo» cuando se supone que lo que quería decir es que debemos agotar las posibilidades de acuerdo o que no debemos darlas ya por agotadas. Con todo respeto, a algunas señorías habría que saludarlas haciéndoles la higa.
Rodríguez Zapatero contestó muy bien a Ibarretxe al decir que, como demócrata y como presidente de todos, se oponía a una propuesta que no es de todos. Pero estuvo más eficaz Mariano Rajoy cuando preguntó qué ocurriría con el 50 por ciento de los vascos no nacionalistas si se aprobara el plan. En ese marco naufragaron los inocentes discursos de los representantes del PNV y ERC. Y el oportunismo de Durán-Lleida merece entrar en la antología del disparate. Porque el dirigente de CiU olvidó que el asunto que se debatía era el rechazo o la toma en consideración del plan Ibarretxe, y que debía razonar el posicionamiento de su partido y no dedicarse a exhibir sus dotes parlamentarias en un mitin sobre las exigencias del nacionalismo catalán, algo inhábil en la situación parlamentaria de su partido. Para colmo terminó diciendo «no agotemos las posibilidades de acuerdo» cuando se supone que lo que quería decir es que debemos agotar las posibilidades de acuerdo o que no debemos darlas ya por agotadas. Con todo respeto, a algunas señorías habría que saludarlas haciéndoles la higa.
Comentario:
IBARRETXE nos quiere traicionar, pero espero que el inutil y vago de Zapatero, no se deje, aunque siempre está la esperanza de que está el PP siempre alerta. Gracias Rajoy.





